Caracoles crudos

Por el Camarada Sergei.

«Aubervilliers, quince años después del desastre. Exterior, noche. Un viejo edificio de cuatro pisos, perdido en medio de un enorme descampado. En el horizonte, bajo un cielo deslumbrante, la silueta de una ciudad dormida. En la planta baja del edificio, una carnicería. La persiana de metal ha caído. Un viejo letrero de “Delicatessen” chirría movido por el viento. En los pisos de arriba, una ventana iluminada. Unos golpes resuenan en la noche».

Quedamos transidos por la sobriedad de esta acotación, la inicial del guion de Delicatessen. Y transidos quedaremos con la potencia visual de su puesta en escena, suspendido el ánimo durante toda la película por la inventiva de sus creadores, Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro.

El crítico del New Yorker Magazine se preguntaba, en su reseña sobre la película, por qué los directores de cine encontraban tan divertido el canibalismo. Hacía referencia a comedias negras como Eating Raoul (1982) o Consuming Passions (1988), aunque reconocía la habilidad de Jeunette y Caro para superar los chistes de sal gorda sobre el canibalismo de ambas películas ochenteras y hacer de la suya una «dulce comedia sobre la crueldad». Critiquemos la crítica: Delicatessen es algo más que una comedia, y por supuesto mucho más que una dulce comedia, y añadamos que su intención supera con creces la reflexión sobre la crueldad. De hecho, ni siquiera es una película sobre el canibalismo, aunque sea este el núcleo sobre el que pivotan los sucesos que la nutren y los personajes que la animan.

Quizá sea conveniente desmigar la trama, mas sin riesgo de destripar la película para un futuro espectador que no la conozca, pues su siniestra fantasía conceptual supera las sorpresas que acaso jalonen el hilo narrativo:

Un escenario de devastación y apocalipsis. Un hombre llega. Lo ha traido un anuncio de trabajo. Ha de ocuparse de las chapuzas propias de un edificio antiguo. Su predecesor ha sido, ya, hecho picadillo y vendido en la carnicería en paquetitos. Compran los vecinos —variopintos, heteróclitos— como si fuera el salchichón de la merienda o la carne picada para el steak tartar. Hay que sobrevivir. La hija del carnicero se enamora del recién llegado, que aúna en su persona el encanto de la ingenuidad con la gracia de su anterior trabajo como payaso en un circo. Para salvarlo de la voraz costumbre de los convecinos y de las habilidades chacineras de su padre, la hija del carnicero acude a los «Trogloditas», unos insurgentes vegetarianos que habitan el subsuelo.

Todos y cada uno de los vecinos de la comunidad jifera dan pie a situaciones grotescas y divertidas, a la manera de una astracanada chaplinesca. Fijemos nuestra atención en la Sra. Interligator, verbigracia. Ha sucumbido a la máxima decepción. Arrasada espiritualmente, quiere darse muerte. Lo intenta por todos los medios. Todos. Porque todos le fallan, rocambolescos como son a la manera de Rube Goldberg o del profesor Franz de Copenhage. Fijemos nuestra atención en Marcel Tapioca, que repara sus profilácticos con parches para los pneumáticos de la bicicleta. Fijemos nuestra atención en los hermanos Kube, que en el sótano ajustan cajas sonoras para muñecas con pasión y precisión menestrales. Fijemos nuestra atención, en fin, en los personajes menores: el el Sr. Potin, interpretado por Howard Vernon —característico de las películas de Jesús Franco, también el imperturbable e inquietante nazi de Le Silence de la mer— o el motorista que rompe un espejo con un esputo hipercinético. Todos ellos darán pie a situaciones fabulosas. Cerremos los ojos y rememoremos una inolvidable. Movidos por la batuta invisible del ritmo de una fornicación, la del carnicero y su amante, que hacen rechinar el lecho donde cohabitan, el recién llegado pinta un techo, al que llega tras sujetar a la pared los tirantes y cuya elasticidad aprovecha para dotar de vaivén a su labor; los hermanos Kube giran y regiran las cajas sonoras que mugen, y contrastan el sonido con un diapasón;  el Sr. Tapioca infla e infla la rueda de la bicicleta… Todos ellos se adecúan al son que imprime la coyunda, cada vez más rápida, cada vez más urgente hasta el clímax último: la cara repulsiva del carnicero al conseguir su orgasmo, la explosión de la cámara de la bicicleta, la caída del pintor tras no resistir sus tirantes el último embate…

Mas la película alberga en su seno íntimo, en la providencia que le fue insuflada por sus creadores, algo más que las hechuras de un cómic, algo más que la sucesión de astracanadas, algo más que el pintoresquismo de sus personajes, algo más que la desmitificación del tabú del canibalismo.

Hay una profesora. Se llama Joyce Janca-Aji. Escribió una de las colaboraciones del libro Religion and science fiction y la tituló «The Dark Dreamlife of Postmodern Theology: Delicatessen, The City of Lost Children, and Alien Resurrection»: «En Delicatessen, ambientada en torno a un holocausto natural innominado, la vida de los residentes de un edificio de apartamentos gira en torno al sacrificio «comunal» de un antiguo artista de circo/empleado, Louison, cuyas palabras sobre el perdón se hacen eco de las de Cristo. Sin embargo, el cordero sacrificial no sólo no muere, sino que escapa al provocar un diluvio que se lleva a la muchedumbre hambrienta como el ejército del Faraón. Después de que el carnicero que es llamado a realizar el sacrificio de Louison (recordando a Abraham e Issac) muera por su propia mano, Louison y la hija del carnicero se liberan al sentarse entre las nubes tocando música, reclamando un pequeño pedazo de cielo para ellos en el fin del mundo».

Leamos con la gravedad que la ambición de la autora nos imprime. Sí, consideramos acertado su paralelismo, la visión de Delicatessen como una historia bíblica reformulada a la manera postmoderna. Sigamos leyendo, veamos cómo describe a los «Trogloditas», a los opositores, a los clandestinos, a ese remedo de resistentes tan bien vistos en Francia: « Adoptando una existencia más anfibia, los trogloditas pueden ser vistos como un intento de regresar a un mundo pre-mamífero, pre-humano y por lo tanto pre-edénico en el proceso de creación, no contaminado por el tiempo, la humanidad, el apocalipsis y la comunión caníbal. Sin embargo, como para burlarse de ciertos aspectos del misticismo de la Nueva Era y de la política/espiritualidad verde, estos hombres en trajes de neopreno son ridículamente prepúberes en su idealismo: desde el apretón de manos secreto y la disciplina cuasi militar hasta su miedo a ser presas vivas, desde su total ineptitud para llevar a cabo el plan de salvar a Louison hasta la incapacidad de algunos de sus miembros para discernir el sexo de una mujer bastante voluptuosa».

Acatemos la verdad que surge de entre la imperiosa concupiscencia conceptual de Joyce Janca-Aji: en Delicatessen los buenos, quienes se rebelan contra la justificación de los medios para alcanzar un fin —la supervivencia en este caso—, son ingenuos y hasta ridículos, sin que ello presuponga la pérdida de su genialidad. Son niños. Fueron niños. Siguen siendo niños.

Concedamos que la fascinación que nos produce la atmósfera de la película, la magia que surge de sus personajes, es una fascinación puramente infantil. Concedamos que esa misma fascinación infantil es la que nos hace caer rendidos ante el despliegue de gadgets, archiperres y bibelots que hace Louison, el hombre que llega, el recién llegado, el cordero sacrificial que huye de su destino.

Hay un profesor. Se llama Christian Thorne. Escribió un artículo, «The Revolutionary Energy of the Outmoded», donde habla de Delicatessen como de un apocalipsis retro en el que la potencia de su puesta en escena está directamente relacionada con el despliegue de cachivaches que muestra la película. Se fija Thorne en los hermanos Kube y en su pasión artesanal al crear las cajas sonoras de las muñecas: «Y en esa imagen de su cuidado, del orgullo de los trabajadores, yace una de las grandes fantasías de la cultura retro: lo Retro se distingue de la calidad más o menos folklórica de la mayoría de las tradiciones nacionales en el sentido de que eleva a la categoría de costumbre las mercancías de las tempranas botellas de Coca-Cola producidas antiguamente en cadena, o los automóviles de época, y lo hace impregnándolas de cualidades artesanales, de modo que, en una extraña inversión histórica, las primeras líneas de ensamblaje industrial llegan a parecer el emblema mismo de la artesanía. Retro es el proceso por el cual las baratijas producidas en masa pueden ser reinventadas como “patrimonio”».

Apartemos por un momento lo que acude  a nuestra mente al leer a estos profesores. No caigamos en la envidia por cómo logran transformar su entusiasmo intelectual en palabras que les dan de comer sin necesidad de recurrir a la caridad o al canibalismo. Centrémonos en su esencia, y es que como dice posteriormente, si el espectador es capaz de olvidar que unos humanos se comen a otros en un escenario devastador es gracias a la fuerza de lo retro, a la capacidad que tienen de fascinarnos los cachivaches, los bibelots, los gadgets, los chismes, los cacharros, los trastos, los archiperres. Y Delicatessen es, en ese sentido, un paraíso, y así nos vemos obligados a concederlo.

Hay una profesora. Se llama Kyri Watson Claflin. Ha escrito un ensayo publicado en el libro Reel food: essays on food and film. Lo ha titulado «Jean-Pierre Jeunet and Marc Caro’s Delicatessen» y la floritura y el jeribeque está en el subtítulo: «An Ambiguous Memory, an Ambivalent Meal», pero el texto es llano, nutrido de informaciones, serio y entretenido, y muestra la película como un cuento de hadas cuya obsesión por la comida es la propia de la Francia ocupada durante el nazismo. Si hablábamos de los «trogloditas» como remedo de los resistentes, Kyri Watson Claflin nos amplía la nómina: rebeldes ante el sistema caníbal son también la pareja protagonista, Louison y la hija del carnicero —digámoslo ya: se llama Julie—, así como el Sr. Potin, que no comparte la dieta de sus convecinos y que resiste viviendo entre ranas y caracoles, «los oscuros secretos del inconsciente», como se atreverá a decir Elizabeth Ezra —Elizabeth Ezra es una profesora; Elizabeth Ezra es otra profesora.

Aclaremos algo fundamental: Kyri Watson Claflin y Christian Thorne coinciden en el uso del canibalismo en la película como metáfora del apetito humano por algo más que la comida: consumismo, poder, pasiones… la voracidad malvada del hombre puede llevarle a fagocitar a sus semejantes y a fagocitarse a sí mismo. Es una lectura simple, pero alcemos nuestra voz para demostrar su acierto.

Hay una profesora. Se llama Justyna Galant y ha escrito el décimo capítulo del libro Expanding the Gothic canon. Lo ha titulado «In the Bowels of a Gothic Microverse: Delicatessen as a Semiotic Palimpsest» y es un meritorio intento de explicar la película desde el punto de vista semiótico y cómo es posible que aceptemos con naturalidad el mercadeo de carne humana: «De hecho, la resemantización de ciertos signos familiares del viejo mundo es minimizada para reducir el trauma de la existencia en el nuevo sistema. Se minimiza la diferencia entre comprar carne animal y carne humana, y se evita cuidadosamente el hecho de que los recién llegados se transformen de personas con una función social a carne divisible y luego a sustancias nutritivas. Cuando “Delicatessen” ofrece nuevas existencias, los residentes hacen cola para su turno: los únicos elementos desconcertantes de esta imagen son sus caras uniformemente agrias».

Nos conviene, a estas alturas, una recapitulación. Delicatessen es una obra de gran potencia visual que trata de manera cómica la lucha de algunos personajes por no caer en el canibalismo normalizado en una sociedad apocalíptica. Sus creadores han conseguido que el tabú del hombre como producto de consumo para el hombre se convierta en un chiste, en algo accesorio en una historia que nos cautiva por la bondad y la ingenuidad de sus protagonistas, que nos fascina por la sucesión de escenas donde lo grotesco troca en maravilla circense y por ese mundo retro que nos deslumbra con sus muñequitos de hojalata que se mueven dándoles cuerda, por sus fotografías antiguas y sus sierras musicales. No nos aterra el sonido del cuchillo al ser afilado, no imaginamos las piernas despiezadas, las carnes trituradas, en absoluto nos asquean los paquetitos que compran los convecinos. Solo hay un instante de la película donde el espectador repugnará. Avancémoslo. Concluyamos con el asco. Barramos la melosidad de Delicatessen con el instante máximo del horror. Seamos groseros. Situemos al lector en las escenas finales. La historia deriva, nos lo ha dicho Joyce Janca-Aji —es profesora, sabe de lo que habla— en un diluvio que ha de barrer el mal. Un diluvio purificador. Hay un edificio que se inunda. Hay un sótano mojado. En el sótano vive encerrado el Sr. Potin, aislado de la sociedad caníbal. El Sr. Poitin es un viejo. El Sr. Potin es un viejo descuidado. Rodeado de ranas y de caracoles. El Sr. Potin tiene ojos de lunático. El Sr. Potin asiste atónico al diluvio. El Sr. Potin toma en sus manos un caracol enorme. El Sr. Potin lo sorbe con esmero. El Sr. Potin se alimenta.

 

Ayuda bibliográfica

Adrien, Gilles ; Jeunet, Jean-Pierre ; Caro, Marc. Delicatessen: scénario. La Madeleine: LettMotif, 2013.

Claflin, Kyri Watson. «Jean-Pierre Jeunet and Marc Caro’s Delicatessen: an ambiguous memory, an ambivalent meal», EN Reel food : essays on food and film. Ed. by Anne L. Bower. New York : Routledge, 2004, p. 235-249.

Ezra, Elizabeth. Jean Pierre Jeunet. Urbana ; Chicago: University of Illinois Press, 2008.

Galant, Justyna. «In the Bowels of a Gothic Microverse: Delicatessen as a Semiotic Palimpsest», EN Expanding the Gothic Canon Studies in Literature, Film and New Media. Ed. by Anna Kędra-Kardela and Andrzej Sławomir Kowalczyk. Frankfurt am Main: Lang, 2014, p. 219-230.

Janca-Aji, Joyce. «The Dark Dreamlife of Postmodern Theology: Delicatessen, The City of Lost Children, and Alien Resurrection», EN Religion and science fiction. Ed. by James F. McGrath. Eugene: Wipf & Stock, 2011, p. 9-31.

Powers, John. «Food for thought», EN New York Magazine, 13/4/1992, p. 66.

Thorne, Christian. «The Revolutionary Energy of the Outmoded», EN October, Vol. 104 (Spring, 2003), p. 97-114

107 comentarios en “Caracoles crudos

  1. Buenos días a todos:
    Me encanta la cabecera de hoy.
    En su día, cuando salió la película, yo todavía iba al cine. Y fui, dos días seguidos, para asegurarme de haberla visto bien. Y me dejó espantada, y con pesadillas durante bastante tiempo… La había borrado de mi memoria, y ahora veo que hice mal. Después de este artículo del Camarada Sergei, está claro que la tengo que comprar en BR, y verla de nuevo, con atención. Que los recuerdos que me trae el comentario, no me bastan. Lo que sí creo recordar es que tenía una banda sonora desasosegante, hasta casi el final. Un poco como le ocurría a Blade Runner con la atmósfera oscura y cerrada, hasta la huída final de Harrison Ford con “su chica”, que, por fin, se veían el cielo azul, y las montañas verdes…

    Y que la ilustración me ha recordado a mi chico el menor, que nació aquí en “la casa nueva”, y que, cuando empezó a andar sólo, se dedicaba a salir al jardín, a cazar caracoles, que se conocía todas sus guaridas, y a comérselos así crudos.
    Así que nunca nos hemos atrevido a echar un solo pesticida, ni un solo veneno contra serpientes, ni nada, porque pensábamos que podía acabar comiéndoselos él.
    Y ahora que ya tiene 43 años y su conejerita propia, pues mantenemos la tradición. Y no solo no ponemos venenos, sino que tenemos una esquina del jardín, entre los arbustos del seto, donde dejo los restos de comida , una vez que han pasado unos días y nadie ha arramplado con ellos, y los pájaros de la zona, y los demás bichos se avisan unos a otros, y al día siguiente no queda ni rastro.
    Pido , como de costumbre, perdón por haber escrito tanto, y con tantas faltas de todo tipo, que no puedo ni intentar quedarme a revisar.
    Ya siento

  2. Pedazo crítica, Camarada Sergei. No he visto Delicatessen, pero recuerdo haber visto La ciudad de los niños perdidos allá por el siglo pasado. Tendría unos once o doce años y lo único que recuerdo es una sensación agobiante y desagradable, pero no creo que entendiera nada. Me ha gustado la crítica y, visto el avance en IMDb, también el tono de la película. Me la apunto.

    Por cierto, Joyce Janca-Aji dimisión, que la muy jodida de ella sí que le da al destripe.

  3. Mencanta el jugo que les sacáis y les sacan a las películas. Lo único que se me quedó grabado y recuerdo de la película es la escena cárnica del fornicio acompañado de la música…y ya.
    La ilustración, fantasticular, as usual.

  4. Pues no recuerdo haber visto el film.
    Pero casi no recuerdo la película de ayer.
    Me acordaré cuando pasen 10 años o así.
    El nombre suena bien, pero es que me acuerdo de la revista del Perro y sus cosas canibaleras.
    Crudas algunas hierbas y las ostras.
    El pescado si está congelado antes.
    La carne de buey en finas lonchas no está mal, pero con fuego mejor.
    Mi único instinto canibal, igual es dar un mordisquito a mujer viva, pero sin sangre.

  5. la hija del carnicero —digámoslo ya: se llama Julie—
    Luego llegan las recetas, y se cierra el círculo virtuoso.

  6. Gracias por la espléndida reseña, camarada Sergei.
    He recordado que vi la película y he podido reponer algunas imágenes; al actor, Pascal Benezech, el malestar. He estado un rato esforzándome en volver a la película tal como la vi, volver a entonces, tira y tira, pero en vano. Uno de estos días se atascó la lavadora, hubo pleamar de agua turbia a las 19h en el pasillo y, tirando, saqué un calcetín, dos palitos y una masa borrosa del tapón del filtro. Al escarbar ahora en los olvidos me he acordado de haber soñado que desatascaba la lavadora otra vez; me he visto tirando con paciencia y vigor de forzudo de la punta de un trapo. Del onirofiltro de la onirolavadora han ido saliendo más calcetines, camisetas, toallas, mantas y toda la demás materia textil inespecífica e innominada de la casa y tal vez del pueblo. Era un sueño de de desastre que ahora se me ha mezclado con las sensaciones de la película.

  7. Muy bueno, Camarada. A la gente de bien, acudiendo a la llamada del Perro, nos ronda por el cerebro, ese tumor benigno, lo de comerse a alguien. Con esto de hoy ya le estoy cogiendo el gustillo a la idea y me veo cavilando recetas.

  8. Delicatessen me pareció un comic francés llevado al cine. Recuerdo que me decepcionó un poco, me pareció infantil, no supe ver lo descrito en la entrada de hoy.
    Yo era jóven.
    Los franceses sí reconocen el cine y el comic como arte, tal vez por eso Jodorowski (chileno) y Arrabal (español) se juntaron en Francia con Roland Topor (escritor e ilustrador francés) para hacer el grupo pánico.
    Creo que tiene que ver con Delicatessen, cine surrealista… Roland Topor es el escritor del quimérico inquilino, película surrealista, mi favorita de Polanski.

  9. De Topor recuerdo unos dibujos que le publicaron los García-Alix en su número homenaje a Ramón de «El canto de la tripulación». La gracia era que los dibujos estaban pixelados, porque el dibujante los enviaba por fax a la revista y llegaban con muy mala definición. Él quería que fueran publicados así, que le parecían mejores con esos bordes escalonados que como los había dibujado él directamente. Y así se publicaron.

    Topor era muy fan de Gómez de la Serna. Cuando expuso en Madrid en 1978 quiso ver a Paco Umbral para preguntarle por Ramón, ya que este último acababa de publicar su «Ramón y las vanguardias». Lo cuenta Umbral en este artículo:

    Topor.

  10. Gracias, Josénez. Estoy escribiendo algo sobre Ramón y me viene al pelo. Me ha sorprendido mucho saber que hay gente de entre 30 y 45 que no saben quién es Gómez de la Serna ni lo que son las gregerías.

    Gracias por los comentarios, majos.

  11. Pasando por Delicatessen y su canibalismo estético hemos llegado a Topor, de quien tenemos también su libro «La cocina caníbal», del que Tropo sacó hace unos años una bella edición. Aquí, dos de sus recetas caníbales, que seguro que le interesan a Perroantonio:

    Receta de enamorados desenamorados:

    Separe a dos enamorados. Ponga en una olla un trozo de mantequilla del tamaño de un bebé. Cuando la mantequilla esté caliente, mate a los enamorados deshechos en lágrimas, vacíelos, y, después, póngalos a cocer juntos. Cuando hayan adquirido una bonita palidez, retírelos. Haga un caldo con harina y mantequilla, sal, pimienta, un ramito de muguete (si es temporada), tomillo y laurel. Vuelva a echar a los enamorados en la olla, con una docena de cebollitas tiernas y, quince minutos antes de servir, añada unos cuantos champiñones. Se pueden agregar unos golpes y unas cuantas heridas.

    Receta de inocente:

    Coja a un inocente, desnúdelo, pisotéelo, dele patadas, mátelo, córtelo en trozos de un mismo grosor y métalo en la olla con un gran trozo de mantequilla, sal, pimienta, especias, chalotes y perejil picado. Déjelo freír un tiempo, añada un trago de vino blanco y un poco de caldo. Cuando el inocente empiece a hervir, retírelo del fuego y sírvalo sobre un mantel bien apurado. Cómalo discretamente mientras habla de otra persona.

    Y eso, buen fin de semana.

  12. Cine de Arte y Ensayo, visto con perspectiva da un poco de risa. En Madrid era el cine Alphaville (nombre cultureta referencial a otro bodrio de culto) el que tenía el monopolio de estas pesadeces. Quemé mi juventud, no en bares ni prostíbulos como hubiera sido lógico, sino en este tipo de antros. Más un día me harté viendo algo lentísimo de Winders, me levanté de la butaca y grité ¡Viva John Ford! Nunca volví.

  13. Ramón publicó su maravilloso «Senos» en 1917, con portada de Bartolozzi, aunque es mucho mejor la portada de Apa de la edición de 1923. Un año más tarde, en 1924, el libro fue traducido al francés por Jean Cassou, con dibujos de Pierre Bonnard.

    En 1970 Topor publicó «Le Jeu des Seins (faites des paires)», con un porrón de fototetas, y unos años más tarde, en 1986, «La plus belle paire de seins du monde», el mismo año en que vio la luz en Marsella la segunda edición en francés del libro de Ramón.

    Dos escritores obsesionados por los mismos temas.

  14. Touché, perroantonio. No sé por qué se me pudo ocurrir (envidia).
    Son felices padres de mellizos. Él estuvo profesional y enamorado (She).

  15. De la Serna escribió Senos y de Prada Coños, que en mi opinión es lo mejor que ha producido hasta ahora. Un día de esos en los que uno se despierta con la autoestima enhiesta tomé a mi cargo la tarea de escribir Culos. Culos de mujeres, claro. El resultado, pésimo. Los días que despierto feble le echo la culpa a la falta de preposición en mi apellido pero los otros no. Intentando ver lo positovo puedo presumir de estar más informado sobre el culo que la media.
    Sobre el culo hay que leer Gracias y desgracias del ojo del culo, de Quevedo; Breve historia de culo, de Jean-Luc Hennig; y Elogio de la azotaina, de Jacques Sergueine.

  16. Tipo Material viernes, 22/06/2018 a las 12:31

    Coño, Perro, usted es el que no deja pasar una oportunidad de ponernos etiquetas, como ornitólogo. Etiquetas no ajustadas, pues sabe que, en puridad, nadie conoce a nadie.

    ¡Pero si no he puesto ninguna etiqueta! Si tan sólo me he limitado a contestar al comentario atribuido al izquierdoso…

  17. Teniendo en cuenta que el 90% de los 20 mejores jugadores del mundo juegan en el Madrid o en el Barcelona, el Mundial tiene para nosotros un interés fundamentalmente folklórico.

  18. TOP 20
    Oblak, Ramos, Piqué, Marcelo, Busquets, Rakitic, Modric, Kroos, Isco, Silva, Iniesta, Coutinho, Messi, Luís Suárez, Ronaldo, Benzema, Bale, Cristiano, Griezmann y Neymar.

  19. Qué calor hace en la España vacía. Echo mucho de menos una camisa hawaiana. Por destacar lo positivo, que estoy hoy muy así, impresionante lo verde que está todo, lo nunca visto. Campos enormes cubiertos de rojo de amapolas, otros de lavanda, cosa que supongo por el color, las cunetas todas amarillas y el resto verde. Por momentos parece Holanda sin gente.

  20. Bonnie tiene razón.
    **
    Vengo de hacer la declaración ante Hacienda y veo en la prensa los planes de Sánchez. Empezaré a quemar Hogares del Jubilado. Luego seguiré por las Casas del Pueblo. Aunque ya son todo lo mismo.

  21. El mayor privilegio de mi faena es el de rodar por todas las españas y Portugal, la mayoría de las veces incluyendo carreteras comarcales. Aún no me he cansado pese a llevar veinticinco años haciéndolo.

  22. En 1954, Hank Ballard y los Midnighters (Wikipedia dixit) encadenaron tres éxitos consecutivos que tenían como protagonista a una tal Annie. El primero de ellos fue el blues «Work With Me Annie» (Háztelo conmigo, Annie) que fue declarado obsceno por la Comisión Federal de Comunicaciones y su emisión censurada en muchas radios. Como suele ocurrir en estos casos, la canción subió al número 1 de la lista de rhytm and blues, y allí estuvo siete semanas. Ballard vio el filón y seguiría luego con «Annie Had A Baby» (Annie ha tenido un bebé) y «Annie’s Aunt Fanny», (La tía Fanny de Annie, que también era, o sea, la tía divertida de Annie).

    Que yo sepa, no hay vídeos de los años 50 en donde se vea a Ballard and company cantando «Work With Me Annie». Pero sí hay un vídeo de 1971, de cuando Ballard fue recuperado por su seguidor, admirador y nuevo productor James Brown. No se pierdan los movimientos del coro de los Midnigthers subrayando la letra. So good, baby!

  23. Yo inicié la temporada de baños el pasado domingo. Le dije a Marisa, la bañera, que no me apetece agua fría. Las duchas se suelen dar con dos mangueras a presión, una de agua caliente y otra de fría, mientras una alcachofa grande como un plato deja caer agua unas veces fría y otras caliente. Ella, bien aleccionada, respondió que era muy buena para la circulación, que quizás me convendría un poco de agua fría en los pies (el agua sale a 28ºC del manantial). Marisa -respondí a mi vez- Mientras quede agua caliente en el balneario, no necesito fría ¿De acuerdo? ¡Ah! Y si se acabara la caliente, me avisas.

  24. Después de la ducha, mi concuñada M. y yo nos dimos un baño de veinte minutos en la piscina de agua caliente; tras él, diez minutos de baño turco tumbados sobre mármol rosa portugués a 46ºC, a continuación habría que meterse en el agua fría, pero se me olvidó. Ella sí lo hizo. Dijo que le había bajado la temperatura. Entonces fuimos al jardín a solazarnos. Los plataneros están repletos de fruta, pero los mirlos y las oropéndolas hacen guardia y en cuanto amarillean, los devoran. Los pinos han marchitado el césped con sus acículas. El paseo de las hortensias señalaba de azules el caminar lento de unos bañistas que volvían en sus albornoces blancos a sus aposentos.

  25. RECOJO EL TESTIGO DE XIMENO: QUÉ BUENO ES VIVIR

    He llegado a casa y me he ido de casa un rato porque yo también soy LOS SERES HUMANOS. A la terraza de la esquina a leer el periódico a lo largo de una hora entera de puesta de sol GRATIS. Entre las cancioncillas del hilo musical, una de los Bee Gees.

  26. Al delincuente de Berlín, se le están viendo bien las cartas en su jugada de póker (desde luego no de ajedrez que es un juego violento pero de verdadera inteligencia).
    El puso a su títere una vez que ya no tenía ni siquiera una parejita que ponerse en las manos para poder destacar.
    Poner al peor candidato posible, que es lo que ha hecho, hace que un tuerto parezca un iluminado, que él parezca la virgen de la redención, sobre todo ante los suyos, que piden misericordia en dólares para mantenerle el bastión.
    Bastión que ya no existe, pues la hierba se les ha marchitado bajo los pies a base de pisarla y pisarla en el mismo sitio.
    Tiene que ser duro ser Torra.
    Decir que estos juegos son míos que los he pagado yo, y que además de ser mentira, no salgas en la foto más que por que llevas el simbolito ese de amarillo que te hace parecer una nancy, o el madelman secesionista sin ningún poder operativo más que para abrir delegaciones en países que no saben dónde está cataluña, más que por que es una región de España.
    Luego, como si fueras la señora de la limpieza, le dices al presidente honorario del consejo de administración, que rompes relaciones institucionales con él, pero que vas a hablar con el CEO para que te aumente el salario.
    Muy interesante y metafórica la foto de ayer, donde las alturas del Rey y Presidente del Gobierno, contrastaban con la del CEO de la región.
    Y el de Berlín frotándose las manos, antes de caer definitivamente.
    Sólo falta que los jueces de esa región de Alemania dictaminen de una vez por todas, que debe volver a su país para que lo juzguen por su tremendo delito.
    Llegados a este punto, creo que hasta estaría bien organizar ya un referendum en Cataluña pero realizado por el Gobierno de España.
    Es cierto que luego los Vascos querrán el suyo, y estos lo tienen menos difícil, pero me gustaría ver al PNV como se las arregla solito y sin Europa para seguir manteniendo el nivel de vida Vasco sin España, y sin poder culpar a Madrid de sus problemas.

  27. diez minutos de baño turco tumbados sobre mármol rosa portugués a 46ºC

    Ximeno, eso puede resultar fresquito cuando Alange se pone bravo en temperaturas.
    Una delicia ese lugar.
    Siempre que Anne y yo queremos pasar un buen momento, recordamos escenas de allí.

  28. La decisión de los jueces con el asunto de los energúmenos estos de la violación es muy opinable.
    Pero puede que esos personajes de cómic malo, deseen volver, incluso lo supliquen, a la cárcel, que seguir viviendo liberados la presión social.
    La cuestión es que me parece que la reacción es demasiado histrionica, no muy espontánea como se trata de citar.
    Cambiar leyes, cambiar comportamientos, cambiarlo todo, piden los políticos.
    Una justicia mejor, piden los que se manifiestan.
    Una cosa es la ley, que tiene que administrar justicia. Para ello prepara a los jueces y pone a tres, cosa muy bien equilibrada por otra parte.
    La cosa es que la ley tiene una cierta discrecionalidad en la sentencia, dentro de lo que se ajusta a derecho y es lo que debemos admitir.
    No siempre nos gusta lo que determinan los jueces, pero obran con la ley y eso es indiscutible.
    Flaco favor se hace a la víctima dando tanta publicidad a un episodio funesto para su vida, la de los tipos que lo hicieron me importa cero, la de la muchacha me importa más, pues va a seguir siendo víctima permanente.
    Primero de los salvajes esos.
    Luego del proceso.
    Después de una sentencia que a ella no sé si le satisface, pero que a las que la “defienden” no.
    Las que defienden, lo que no es defendible, pues la sentencia ya la hizo la ley, no pagan nada, sólo salen en las fotos.
    Ella, ella sola es la que sigue pagando toda esta porquería de su desdichada noche de San Fermín, y muchas y muchos siguen insistiendo en no dejarla olvidarlo.

  29. Buenos días a todos:
    Estoy en un descanso de plancha, hoy tengo además de lo habitual, toda la ropa de verano, que como no se iban la lluvia ni el frío , ( ¡ quémaravilla de primavera! ), no la saqué hasta ayer para no gafar…
    Y siempre empiezo a leer los posts de abajo arriba, y todavía no he leído todo hasta donde lo dejé ayer, y me ha parecido que no había crónica futbolera de Satur, así que, de momento, no sé ni un resultado, ni qué partido de los de ayer, ver en diferido.

    Pero sí he visto los posts de Procuro, con los VIVA EL REY, los corazoncitos, y la pitada a Torra, y me han encantado.

    Y también he visto lo de JrG de las 07′ 48, que aplaudo con las orejas.
    Luego vuelvo, que seguro que mientras yo escribía esto, con un solo dedo, y buscando cada letra, hay un montón de comentarios nuevos.
    Pero de momento sólo dar las GRACIAS.

  30. Perroantonio, en la revista playboy hubo unos comics de una chica llamada Little Annie Fanny:

    Little Annie Fanny es una serie de historietas creada por Harvey Kurtzman y Will Elder que debutó en el número de octubre de 1962 de la revista masculina Playboy. Su título es una parodia de Little Orphan Annie de Harold Gray. Narra las aventuras de Annie Fanny, una joven rubia, alta y escultural que acaba en problemas y desnuda en todos los episodios. Duró hasta 1988, pero tuvo un breve revival diez años después.

    No escuchaba blues, pero casi siempre se lo montaba con alguien sin darse ni cuenta.

  31. Un titular que ya no encuentro me ha llevado a este otro artículo sobre la ansiedad y los milénicos:

    «La precariedad, las redes sociales o el fracaso de las expectativas vitales son algunos de los motivos que está haciendo de la juventud actual la que más sufre esta enfermedad mental».

    Me ha soprendido, no me cuadra con mi conocimiento milénico; yo les veo tranquilos, en general. Por otra parte, ¿«enfermedad mental» la ansiedad? Y por la parte que queda, ¿no será que están los pobres hiperdiagnosticados de todo tipo de cosas?

  32. Pero sí he visto los posts de Procuro, con los VIVA EL REY, los corazoncitos, y la pitada a Torra, y me han encantado.

    Me alegro, Viejecita. Pero pongo nota aclaratoria de coraçones: coraçones eran para Ximeno, no para el Rey.

  33. No habéis dicho nada de Rajoy volviendo a Santa Pola, hecho único en la historia de la expresidencia de los gobiernos de nuestra democracia. Me preocupa que no haya calculado suficientemente lo difícil que le va a ser adaptarse, después de estos años vertiginosos. Lo digo en serio.

  34. Procuro fijarme
    sábado, 23/06/2018 a las 16:03

    Es un tipo elegante y con sentido del humor. Si alguien puede es él.

  35. Se me atragantó Delicatessen (no pun intended) cuando me la puse hace muchos años; apenas aguanté quince minutos. Después de esta reseña tan completa del Camarada Sergei le daré otra oportunidad.

    Proc, primer baño en el Cantábrico.

    Pirata, tal vez le interese

    Domenico Modugno ~ Vecchio frack.

  36. Busco una nota que tendría que tener de una de dos novelas hispanoamericanas que he leído recientemente (La Oculta, de Abad Faciolince; Ya nadie llora por mí, de Sergio Ramírez). No la tengo, solo apunto mierdas. Las líneas que creo que leí se referían a la cortesía lingüística y relacionaban la ceremoniosidad con el miedo. La cortesía verbal en español tiene regiones, una de las cuales es España. Aunque en España también hay zonas diferentes, globalmente el español europeo es mucho menos cortés que el americano. ¿Es esta amabilidad y reverencia ritual de nuestros hermanos de las Indias una estrategia amortiguadora de la intimidación y la violencia en las relaciones sociales? ¿Deberíamos entonces estar contentos de ser tan brutales en nuestras formas, señal de que no nos amedrenta la convivencia? Este asunto apasionante puse sobre la mesa entre los platos combinados el otro día a unas personas, con el resultado de a) un no sé qué decirte, b) un qué va y c) un el escalope tiene nervios.

  37. Pirata Jenny
    sábado, 23/06/2018 a las 16:52

    Se va a deprimir, verás.
    Tengo otra cosa apuntada sobre cómo las experiencias alteran la capacidad del cerebro de extraer placer.

  38. Proc, primer baño en el Cantábrico.

    Veinte grados tenía hoy el Cantábrico en mi pueblo. Está la mar que parece el maquis aquel que llamaban «El Cariñosu».

  39. Proc no me lee, o no me descifra.
    Ya escribí que todos silbamos como si nada, pero los hechos de mayojunio incluyendo -y causando- que Rajoy vaya a la oficina de Santa Pola son del mismo orden de magnitud de los de septiembreoctubre por estos mis lares.
    Sus decisiones, también las últimas, merecen todo mi respeto y admiración: yo hubiera optado por la Charente, o East Anglia.

  40. Bueno, te quedaste con el núcleo, la almendra.
    No expliqué que el casco era viejo a rabiar, y que poco hará por la salud del coco del caco.

  41. Yo también he nadado hoy en aguas azules y frías, pero nada como lo que me propone este correo que he recibido:
    Hemos pasado ya el solsticio, arrancamos el verano con ganas de conectar con el gozo de nuestro centro!

    El Jueves 28/6 un nuevo Baño de Gong en Luna Llena para sintonizarnos con las energías disponibles.

    El Miércoles 4/7 un nuevo Encuentro de Voces. Seguimos experimentando con nuestras voces, el grupo está abierto, súmate!

    Seguimos con las Sesiones de Terapia Individual.
    Sentidas y transformadoras sesiones para trabajar temas puntuales o para relajar profundamente.

    Nuestra Tienda Armónica se sigue ampliando (cuencos tibetanos, cuencos de cuarzo, koshi,sámsula…), también palo santo, lámparas de sal, libro-meditación LUZ y más!

    Quién se apunta? Yo voy fijo!

  42. EL DISTRITO FINANCIERO DE RIYADH.
    Eso que trae Pirata de la nueva capital financiera de Egipto, no me suena bien… En Riyadh tenemos un distrito financiero que se estaba construyendo y se paró hace tres años o quizás más tiempo. Treinta rascacielos quedaron a medio construir, por que no se evaluó bien que los bancos y otras empresas importantes iban a dirigir sus operaciones desde Riyadh y no llegaron para poner su parte. No pujaron por venir a Riyadh, y no llegó el dinero esperado para terminar la obra cuando la obra se retrasó y los costes se dispararon. Para liarlo más todo, lo estaba contruyendo la empresa de la familia Bin Laden, que había perdido la confianza de la familia real. Y con el cambio de un rey a otro rey, pues el proyecto cayó en desgracia. Dice la antigua noticia que traigo que quieren reconvertirlo en un distrito residencial y acabarlo. A quedado como un paisaje espectacular. Como la foto de la noticia de hace dos años.
    Pero los proyectos enormes aquí siempre se están planteando, cada vez mayores. Ahora se habla del mayor parque de atracciones del mundo al norte de Riyadh, el más grande por muchísimo. No es fácil creer lo que dicen que van a hacer. También se habla de hacer un Dubay en el mar rojo, para turismo, lleno de islas artificiales, cada una con su casa de lujo. No, no es fácil creerlo.
    Claro que últimamente ha subido el petróleo, cosa que aquí alegra mucho a la gente. Para los españoles también, por que habrá trabajo y ya sabemos que en casa no le se espera.
    Y no es que no haya rascacielos en Riyadh, la kingdom tower es muy bonito y 50m más alto que el más alto de Madrid. Y tienen un centro de investigación del petróleo que arquitectónicamente deja admirado. El rascacielos más alto del mundo se está construyendo ahora en Yedah.

  43. Claudio Sifilis sábado, 23/06/2018 a las 12:45
    Perroantonio, en la revista playboy hubo unos comics de una chica llamada Little Annie Fanny:

    Había visto los cómics, pero nunca me fijé en el título. Ya sabemos de dónde sacaron ls banda sonora 🙂

  44. Aquí en Durango tenemos una estación de tren diseñada por Zaha Hadid. Baratita.

    Y todo el proyecto de la isla de Zorrozaurre en Bilbao iba firmado por Hadid. Pero no se ha construido nada.

  45. Es que gran parte de su trabajo fue conceptual, no para ser construido. Hay una bodega suya en Haro.
    Aunque ya murió siguen contruyendo sus edificios.parece que van a construir este</a.

  46. É ou não é
    Que um velho que à rua saia
    Pensa, ao ver a minissaia:
    Este mundo está perdido?!
    Mas se voltasse
    Agora a ser rapazote
    Acharia que saiote
    É muitíssimo comprido?

  47. Qué barbaridad. No estaba todo escrito sobre Delicatessen.

    Otra tal Annie. Sobre aquellas censuras radiofónicas, también se cuenta el caso de 96 tears, la canción de Question Mark and the Mysterians que muchos años más tarde popularizó The Stranglers. La letra hacía varias referencias más o menos explícitas al título original con que se presentó a las radios, 69 tears, pero con ese simple baile de números acabó colando.

  48. Hoy han salido en la tele mujeres saudis conduciendo y enseñando orgullosas sus licencias. Me impresionan estas niñas ricas con su abaya, sus bolsos caros, grandes cantidades de perfume y maquillaje, sus joyas y, eso yo no he tenido el gusto de conocerlo, sus multiples operaciones de estética.
    Aquí, estas mujeres ricas conocen a su marido el día de la boda, son bodas concertadas entre familias, pero los matrimonios duran meses. Los imanes se están planteando imponer unos meses previos de cursos de preparación para el matrimonio. Estas mujeres van todas a buenas universidades y luego tienen prohibido trabajar (en Arabia o Irak)
    Muchas se buscan la vida fuera. Zaha Hadid, que era iraquí, es un ejemplo, su biografía es muy interesante para mí.

    Nació en Bagdad (Irak) en 1950 en una familia de clase alta árabe suní. Su padre Muhammad Hadid era un industrial acaudalado de Mosul que fundó el grupo al-Ahali en 1932, situado en la izquierda liberal. Posteriormente, fue vicepresidente del Partido Nacional Democrático entre 1946 y 1960 y ocupó el puesto de Ministro de Finanzas en el gobierno del general Abd al-Karim Qasim después del golpe de estado de 1958. La madre de Zaha Hadid, Wajiha al-Sabunji, también provenía de una familia adinerada de Mosul.
    Zaha fue educada en Bagdad, en una escuela regentada por monjas católicas francesas, y continuó parte de su educación secundaria en Suiza y Gran Bretaña. Regresó a Oriente Medio para estudiar Matemáticas en la Universidad Americana de Beirut entre 1968 y 1971. Después de obtener su título regresó a Londres para estudiar en la Architectural Association de Londres donde obtuvo su diploma en 1977. En la AA fue alumna de Rem Koolhaas y de Elia Zenghelis, de los que posteriormente sería socia en Office for Metropolitan Architecture. En 1979, estableció su propio estudio en Londres. También dio clases hasta 1987 en la Architectural Association.
    Falleció el 31 de marzo de 2016 a la edad de 65 años a causa de un ataque cardíaco en un hospital de Miami, donde estaba siendo tratada por una bronquitis.

  49. «Obvia en su versión el origen de la moción, la condena que prueba la corrupción sistémica del partido que preside y que pone en tela de juicio su propio testimonio en el juicio». Eso es mentira, Manué.

  50. «“Para los empleados del hotel era un cliente antipático”, recuerda Mazón, “por su actitud distante”». Manué, periodismo de investigación.

  51. Cuando voy a los hoteles no suelo compadrear con los empleados. Ahora me doy cuenta de que soy un cliente antipático. Snif.

  52. Procuro fijarme
    sábado, 23/06/2018 a las 17:06
    ¿Es esta amabilidad y reverencia ritual de nuestros hermanos de las Indias una estrategia amortiguadora de la intimidación y la violencia en las relaciones sociales? ¿Deberíamos entonces estar contentos de ser tan brutales en nuestras formas, señal de que no nos amedrenta la convivencia? .

    Esto es un temazo y no lo de los Beatles.

  53. Alvaroquinn
    sábado, 23/06/2018 a las 18:37
    Periodistas y sus novelas, capítulo 7.445.821.

    Recuerdo que una vez —otra vez— se echaron encima de Arcadi porque hizo un comentario displicente sobre ese pollo.

  54. Lo de la bendición que representan los clientes poco comunicativos y distantes que pagan religiosamente sus cuentas y no dan la brasa al personal si no resulta imprescindible, es sólo un mito malintencionado. Cualquiera que vaya a un hotel –o restaurante, o cafetería, o coctelería, o discoteca– sabe que no hay mejor de manera de granjearte la simpatía de los empleados que romper el hielo contando unos chistes, invitarles a unas rondas de chupitos y terminar preguntando si te puedes ir de fiesta con ellos al terminar el turno. Bailar la canción de Coyote Dax encima de la barra o una buena imitación de Chiquito no estará de más.

  55. Los Franceses profesan enorme admiración por las obras megalómanas de sus nobles y regios ancestros decapitados.
    Dedican inmensas cantidades de su pecunio a mantener impecable Versalles.
    Primero tomaron la Bastilla en nombre de la ilustración, para hacer la Republique.
    Cortaron todas las cabezas que necesitaron.
    Ahora no paran de recordarlos como su historia de inegalité, mais aussi de grandeur.
    Igual se debería mirar un poco cómo lo han compatibilizado ellos, para ver cómo hacemos lo de nuestro mausoleo de Valle.

  56. Yo no sé qué cojones les estupefacta tanto a las personas estupefactas.
    Igual es que como todo era de farol, o de bromas, tampoco era para tanto…

  57. Por cierto Brema, mi hijo el menor, corrobora tus opiniones sobre la gente de Berlín.
    Anda en casa de un Holandés músico, haciendo un “master” de música electrónica, y me comentaba que tendrán mucha pasta, pero que son unos vinagres, e incluso peligrosos por el nivel de “sustancias”.
    Eso sí, que los garitos son magníficos y los aparatos expelen una música límpia y neta.
    Preparando mi boda el chaval.
    Qué majo es¡¡¡
    El cabrón de él.

  58. Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, 6 de junio, 7 de julio te quitas el sayo.
    Bueno y San Fermín.

  59. Ayer en Baiona, frente a la hoguera, tarareaba Fiesta, ajeno a las obras de misericordia del autor. Es difícil cargar con toda la razón, como aclara Montano.

  60. VIEJO LOCO
    Esta semana he tenido dos incidentes con la moto, primero me empotré en la Paneuropean contra una furgona en la estación de Chamartín el pasado miércoles y hoy he aterrizado en un sembrao con la CRL 250 cuando andaba por las Tablas.
    He salido ileso de ambos incidentes salvo un rasponazo en hombro y codo, pero he tenido que soportar varias insidias sobre mi estado mental. Me he defendido explicando que don Quijote solía salir mal parado en sus pendencias y no por eso cejó en su valiente actitud. Al parecer mis argumentos han corroborado la presunción de que padezco la locura propia del viejo que no quiere reconocer que está en el ocaso de la vida y mermado de facultades.

  61. A mí Serrat me ha caído gordo toda la vida (uno de los hitos musicales de mi infancia fue cuando la gran Massiel, “la tanqueta de Leganitos”, ganó Eurovisión con la canción que el noi del Poble Sec se negó a cantar en español), lo cual no es óbice para que reconozca su inmenso talento como compositor y, especialmente, como letrista. Hace poco, cuando las caceroladas prusesistas de las diez de la noche, hubo gente de bien que propuso poner a todo volumen en las casas Mediterráneo para neutralizarlas; y yo, llámenme profeta, pensé: “No sabéis lo que hacéis, pardillos”. Le faltó tiempo al cantante para pedir que no se utilizara su canción para este fin y desmarcarse completamente del asunto. Ahora se ha puesto donde le corresponde, esto es, cuidando mucho de que nadie le llame botifler cuando va por la calle.

  62. Buenos días.

    Extrañamente, hoy aparece un artículo muy interesante en la prensa. Alcaine (el director de fotografía) sobre El Bosco y el Teatro de los Milagros y los Misterios (les recomiendo el vídeo colgado a mitad de artículo).

    Por si les sigue interesando el tema después del artículo, la referencia que tanto cita Alcaine es El conocimiento secreto, de Hockney, que se devora como una buena novela policíaca.

  63. marquesdecubaslibres
    domingo, 24/06/2018 a las 13:02

    No es una cuestión sólo de merma de facultades.
    Es estadística.
    Insistir no es lo mejor.
    Cuídate Marqués y demás moteros.

  64. Coincide que ayer vi un vídeo de dos minutos sobre la cámara oscura (la primera aportación de la tecnología a las bellas artes, me parece que decían. Sí, claro; y el pincel y el cincel, maricones) y Vermeer. Hubo una exposición de maestros holandeses en en el Guggen hace años, había una cámara oscura para probar y me metí; es igual, no me las expliques que no las entiendo. Estaba El cosmógrafo («Arrea, ¡esa lámina la tengo yo! Ah, que no, que el mío es El geógrafo»). A veces la vida te facilita una cámara oscura con sus espejos, bajas el paño, frunces los ojos, miras y solo ves a Gracita Morales.

  65. Pirate muy buenas sus dos recomendaciones.
    El otro día comenté que me metía con la trilogía de Escohotado, sobre los enemigos del comercio, y que venía de terminar “El ojo del observador” en el que se trata sobre la presunta afinidad entre Vermeer y Leeuwenhoek.
    Un pintor, que parece utilizó las cajas oscuras y el inventor de microscopios que vivieron en Delft.
    Un libro magnífico, que uso como libro de consulta.
    Dentro de su extensísima bibliografía se menciona el libro de Hockney que cita y que ya tengo encargado.
    Si el tema le interesa le recomiendo vivamente este libro de Laura J. Snyder, con una muy docta traducción de José Manuel Alvarez Flórez.
    Si quiere profundizar le puedo recomendar algunos títulos.

  66. La cámara oscura era más del uso de los topógrafos que de los pintores.
    El famoso cuadro de Fabritius, “Vista de Delft” se dice que es casi imposible que no lo hiciera con la maquinita.
    Puede ser, pero la ayuda que proporciona es relativa, es como pintar desde fotografías, en vez del natural, da luces que no se ven a simple vista, pero el resto sale de pinceles.

  67. Hay una cámara oscura muy bonita en una torre de Edimburgo, el edificio es un museo de ilusiones de feria (la Outlook Tower, en Calton Hill). Me lo pasé como una enana.

  68. De “El conocimiento secreto” me llamó la atención en su día el poco reconocimiento y debate que provoco en España su publicación. Lo comentamos en su momento, creo que en el Nickjornal y creo que yo, básicamente, porque acababa de leer el libro y me había sorprendido mucho. Si no recuerdo mal, sólo el Crítico Constante se dio por interesado.

    En la torre de Tavira estuve en el siglo pasado, despues de una reforma, y pude ver, creo recordar, la ciudad invertida sobre la pared. No se veía muy bien, pero es que era verano, era mediodía y había demasiada luz. En los museos de la ciencia se ve mucho mejor el efecto. También construí una vez una cámara oscura con una caja de zapatos, con mis alumnos de entonces. Todo muy de prestidigitación, como es la ciencia recreativa.

    A Hockney, por cierto, le contestaron mucho su libro, pero en USA.

  69. jrG
    domingo, 24/06/2018 a las 17:04

    Realmente, lo que más me ha interesado del asunto no han sido tanto los artilugios de la cámara oscura y la linterna mágica como el propio teatro de los misterios y la idea de que se haya atribuido a la imaginación tortu(osa)rada de un pintor lo que no era sino realismo a ultranza.

    Por cierto que compartí con el hijo de Alcaine unos años de colegio. Prácticamente no le recuerdo, pero sí recuerdo un cumpleaños en que el padre nos proyectó la primera versión de King Kong sobre una pared del apartamento. Recuerdo mi pasmo (creo que no había muerto el hijueputadelmuerto; desde luego no existía VHS ni Beta). Otro nos llevó a ver una carrera al canódromo. Qué tiempos aquellos de los cumpleaños de solo cuatro niños sorbiendo el pegajo aquel de fanta de naranja y viendo una película muda y temblorosa en blanco y negro.

    (Gracias por el heads up, Quinn, ya me he he hecho con él)

Los comentarios están cerrados.