Ya no es tan divertido… (Serenata de plomo. XII)

canadian
Por Martin Holmes.

—Ya no es tan divertido ser la chica de la Banda de la Zarigüeya, ¿eh, Molly?
—No todo son risas y jerez.
Llené el tambor del Colt y me lo guardé en el pantalón. Se avecinaban días poco saludables. Uno tiene su instinto y los pelos de la nuca se me pusieron tan tiesos que podían sujetar una gabardina.
—Ten cuidado de no volarte a la parejita —dijo Molly.
—Fred Pasley es un gacetillero decente. Le conozco de cuando peleaba. Los Wong no traficaban con nada. Lavaban las zurrapas de los calzoncillos de Hemingway y eran unos cagadores formidables.
Bajamos a donde el australiano y le pedí fichas para el teléfono. La tasca estaba desierta como el Paraíso y los meseros puertorriqueños hacían el haragán. Llamé al Tribune y pregunté por Fred Peasley.
—Fred, viejo réprobo, veo que aún muges mentiras en el periódico.
—Bullet, borracho inmundo, no me digas que sabes leer.
—Solo las letras de molde. Soy un hombre de sorprendentes habilidades.
—Y una de ellas es mantenerte vivo. Pero no creo que lo consigas por mucho tiempo. He oído decir que te has hecho comerciante de licores.
—¿Quién diablos te ha dicho eso?
—Un pajarito.
—Me apuesto algo que fue más bien una pájara.
—También he oído que un trío de barítonos italianos te dio lo tuyo en Los Doce Picheles.
—Te lo han contado mal. Están vivos de milagro. Te voy a contar algo que no has oído: a los amarillos que apiolaron anoche los mataron gratis.
—Eres un lince, Bullet, eso lo sabe todo el mundo. Asarlos fue un acto de propaganda. ¿A quién le importan los chinos?
—¿Había algún blanco entre los fiambres? Tal vez dos.
—No, todos eran del color de lo que yo cago cuando tengo resaca. Los había de muchas medidas, un buen muestrario de Confucios fritos, pero ningún cristiano.
—¿Fueron los espaguetis?
—O ellos o los irlandeses del North Side y ninguno de ambos quiere competencia. Las dos bandas quieren ese whisky canadiense fuera de la circulación, así que disuelve tu cuadrilla de titiriteros y metete debajo de un adoquín hasta que pase el invierno.
—No tengo ni idea de dónde está ese whisky ni formo parte de una banda. Este barullo es por cuenta de un chaval que quiere ganar dos cuartos para irse a escribir poesías a París.
—Rimbaud ha hecho mucho daño.
—No se llama Rimbaud, se llama Hemingway y le gusta pasar por héroe de guerra, se le arruga el pajarito en los momentos de presión y no ha dicho una verdad en su vida.
—Ernest Hemingway es un elemento. Fue una celebridad local durante un tiempo. Volvió de la guerra con quincalla de latón y salió en los periódicos diciendo que había sido herido en combate y que salvó a un soldado durante un bombardeo. En realidad conducía ambulancias como una enfermera y le metieron una libra de metralla por casualidad cuando iba en bici repartiendo regaliz. Menudo socio te has buscado.
—De primera. Hará que me maten.
—Habla con el Gran Johnny Calidad y que te arregle una cita con Torrio y con O´Bannion y muéstrate convincente. Aún no se ha encontrado una aplicación práctica a tu existencia en este mundo pero no me gustaría enterrarte. Siempre lloro en los funerales.
Mandé a Molly al Nitty Gritty y le aconsejé que se hiciera un par de siestas, ahorrase la ganancia y se fuese a Hollywood a hacer películas con Valentino. El australiano me dijo que un hijo de la Verde Erín había estado preguntando por mí y me aseguró que se había hecho el sueco. Concluí que había cantado como un padrino en una boda. Los australianos llevan a sus hijos en el bolsillo y son una manada de presidiarios.
—Gracias por las rosquillas —me dijo Molly—. Eran un maldito engrudo, pero la intención es la intención. Intenta mantenerte de una pieza.
—Descuida, muñeca. Si ves a Hemingway dile que se olvide de su bodega y que ponga una vela a esos chinos astrosos. Se puede decir que los mató él.
Salí del changarro del australiano y vi a tres mendas apoyados en un Sedán. Se llevaban los Sedán esa temporada. Olían a hambre ancestral y a boñiga de vaca. Eran puercos irlandeses y yo los conocía: Crazy Horse Ryan, Emil el Llorón y un tío al que decían el Susto. Guano de gaviota, si quieren mi opinión. Recaderos de O´Bannion. Basura católica. Sacaron las cacharras y empezaron el concierto. Se llevaban los conciertos esa temporada.

95 comentarios

  • No me queda un centímetro de piel libre donde seguir tatuándome las grandes frases de Olmos. Bueno, quizá si me se pone pina…

  • Es sólo serie negra…
    …but I Like It
    Aunque tampoco me va el maldito botoncito de Me Chifla. Al paro con la Bellpuig de una puta vez ya, hombre.

  • Hoy es el Día de Canarias. De las Islas Canarias. Y Las Islas son el terrero donde luchan los canarios, se dice en el himno a la lucha canaria. La lucha está entablada, sobre el terrero y por el petroleo. Hipotético todavía pero que podría ser cierto y, de serlo, vamos a ver aquí seguramente a la madre de todas las batallas entre la demagogia y el sentido de la realidad de las cosas.

  • EN BUSCA DE LAURA CONY (I)

    Resulta que el pájaro aquel quería alquilar su piso a un matrimonio o, en su defecto, a dos. Quería inquilinos serios y responsables. Nada de jóvenes con pinta de cabras locas que seguramente utilizaríamos el apartamento para montar un bingo y bacanales en plan romano. No nos sirvió de nada que le inventáramos una vida de sobriedad y ascetismo, ni tan siquiera que le mostrásemos el certificado de penales completamente limpio. Que no, tú, que tenías que estar casada. La posibilidad de tener que pasar por la vicaría, tanto Anna como yo, sólo para alquilar aquello, que de hecho tampoco era ninguna joya, la descartamos al cabo de tres minutos de deliberación.
    (Laura Cony, Ya no tienes ni dónde caerte muerto)

    La he buscado en internet alguna que otra vez. Pero ésta ha sido la última.

    A finales de los setenta éramos unos adolescentes que, entre otras diversas actividades más o menos lícitas, devorábamos la revista underground Star, revista que tuvo el honor de ser la primera publicación secuestrada tras la muerte del dictador. Eran los años del punk, y en sus páginas podías aprender desde las mejores marcas de pegamento susceptibles de ser esnifadas hasta las últimas novedades de grupos como Ramones o Johnny Thunders, pasando por viñetas de Robert Crumb o Gilbert Shelton. A diferencia de coñazos libertarios como Ajoblanco o insoportables publicaciones de la izquierda más sedante y erudita como El Viejo Topo, ésta desbordaba frescura, caos y buen humor en cada una de sus páginas. Nos turnábamos para comprarla .

    Pues bien, entre las muchas firmas que participaban allí, a mi entender sobresalía muy por encima de las demás una tal Laura Cony (“coño” en castellano). Escribía unos relatos que recuerdo como divertidísimos y cargados de mala hostia. (Creo que las primeras cosas que intenté escribir en mi vida le debían más a esta dama –se supone que era una mujer– que a ningún otro autor.) Por desgracia, la revista no tardó demasiados años en cerrar y, a diferencia de lo que sucedió con la mayoría de los colaboradores habituales –Cessepe, Diego A. Manrique, Oriol Llopis, Gallardo, Martí, etc.—, jamás volvía saber una palabra de aquella escritora. Como si se la hubiera tragado la tierra. De hecho, en los noventa conocí personalmente a uno de los colaboradores de la publicación y no supo facilitarme ningún dato acerca de quién era la misteriosa Laura.

    Hoy, al teclear su nombre en el buscador, he descubierto que no era el único que apreciaba su talento. Una simple búsqueda me ha bastado para encontrar estas frases dispersas aquí y allá: “Partiéndome las cajas descojonándome con los relatos de Laura Cony “; “de costumbrismo canalla perpetrados por Laura Cony”; “por todo lo que resultara cafre (¿Qué se habra hecho de Laura Cony?)”, “Por cierto, los artículos de Laura Cony eran muy divertidos ¿Sabe que fue de ella?”.

    Salta a la vista, pues, que yo no era su único fan.

  • A mí tampoco me gusta mucho el botón de «me gusta». Pero, ya que está, te coloca en cierto modo en una situación de elección obligada y responsable, nada de mensajes involuntarios de ‘no me gusta’ solo por pereza, despiste o vacilación. O sea, que lo que yo quiero es seguir con el chunta chunta del voto obligatorio. Aceptamos normas, obligaciones y prohibiciones sobre todo tipo de cosas que hace poco nos habrían resultado inconcebibles ⎯¿no fumar en un bar?⎯ y que ahora asumimos porque nos damos cuenta de que son importantes para la convivencia. (Es un decir). Dejar las elecciones en manos de unos cuantos entusiastas es una catástrofe y además una contradicción en los términos.

  • Hombre, Funes querido, es evidente que me refería al cortapeguista que lleva años quejándose de que otro le robó no sé qué collages.

    ***
    La demonización que comenzó en el 15M está alcanzando su cima estos días. Como entonces, sorprende el contraste entre la demagogia de los medios españoles, que utilizan el fantasma de la venezualización y el grillismo para ahuyentar a los lectores, y el análisis que hace la prensa inglesa y americana sobre los resultados electorales de Podemos. Es muy conveniente seguirla para ver el bosque que la prensa española está levantando para ocultar el árbol.

  • Señoritos y señoritas, el botón “Me gusta” es una cosa de WordPress. Una ya quisiera que funcionara siempre, pero no tiene manera de hacerlo por sus propios medios. Pongan una queja en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

  • Es la informaciòn que tengo y que MT quiso ocultar a toda costa cuando se profesionalizò, no me hagas mucho caso.

  • Aisss Takeshi..¡¡que´buenos recuerdos con el Chino Cudeiro, Pinki-Winki, Dolores Konichiguá,..las zamburguesas y el laberinto del chinotauro!!
    Me partía de la risa.

    ¡¡Al turrrróooon!!

  • Antes de hablar de la utilidad del voto obligatorio a la hora de promover la participación de los electores moderados, hay que plantearse si es legítimo obligar a votar. Esto depende de cómo concibamos la democracia.

    Pero antes de llegar ahí debemos distinguir en una democracia entre el voto y cosas tales como la obligación de pagar impuestos, de abrocharse el cinturón de seguridad, de ir a la guerra… Lo segundo es el resultado del ejercicio del poder popular; lo primero, ese ejercicio. Es una diferencia muy importante; lo suficiente como para invalidar las analogías con las que juega AE.

    ¿Tiene sentido obligar al pueblo a que se haga con el poder? ¿Se puede exigir a un demos a que sea democrático? Suena un poco raro. Pero quizá suene menos raro preguntarse si se puede obligar a un miembro del pueblo que ha decidido ser soberano a participar en el ejercicio de ese poder popular.

    Esto depende a su vez de cómo se conciba la pertenencia al pueblo: o como un hecho fatal e ineludible o, a lo liberal, como el resultado de una decisión individual (la decisión diaria y tácita de no renunciar a dicha pertenencia) basada en el derecho a la misma.

    Lo congruente con la segunda idea es entender el voto como el ejercicio de un derecho y no como el cumplimiento de una obligación.

  • Un problema parecido, aunque no igual al del voto, es el que plantea el derecho a la vida. Según nuestra Constitución, interpretada por el TC, no podemos renunciar a ese derecho; pero eso, si no me equivoco, no quiere decir que no podamos elegir entre la vida y la muerte. Podemos matarnos; lo que no podemos es ceder a otro el derecho de permitir que sigamos vivos o muramos. Un derecho irrenunciable no es lo mismo que un deber y por tanto la prohibición de hacer lo opuesto. Un derecho es un derecho a elegir entre los opuestos; o dicho de otro modo: todo derecho lo es a la libertad.

    Lo mismo habrá que pensar del voto en el caso de que el voto sea concebido como un derecho. Podremos pensar que el voto es un derecho irrenunciable, si ‘renunciar’ significa, como creo que significa en este contexto, ‘ceder a otro’, pero sin olvidar que eso no lo convierte en obligatorio. Esta obligatoriedad es más propia de un nacionalismo, si no extremo, por lo menos de una alta graduación.

  • Y ahora vamos con la utilidad.

    Seguramente es verdad que el voto de los que no vamos a votar sea un voto moderado, pero convendría saber cuánta gente también se queda en casa porque no espera que sus deseos radicales sean recogidos por algún partido con posibilidades de salir de la marginalidad. (Dicho de paso, puede que el éxito inicial de Podemos anime a gente que ahora se ha abstenido de votarlos, o incluso de votar, a darles su apoyo en el futuro, por lo que no tengo tan claro como muchos que esa opción electoral no vaya a dar más de sí).

    También habla AE de la uilidad pedagógica del voto obligatorio: la de “demostrar a los ciudadanos que la democracia no es gratis. La democracia, cualquiera, por el mero hecho de serlo, otorga a los ciudadanos grandes ventajas: es justo que tenga su coste”.

    Aquí AE saca a relucir la noción de justicia cuando parecía que hablaba de pedagogía. En efecto, no es lo mismo afirmar que hay que pagar lo que se debe porque es justo pagar lo que se debe que afirmar que hay que pagar lo que se debe porque, además de ser justo hacerlo, nos mete en la cabeza la idea de que es justo pagar lo que se debe. El argumento no es nada convincente.

    No ganaría mucho la fe en la capacidad pedagógica del voto obligado apoyándola en la idea de que se aprecia más la democracia si cuesta algo. Por desgracia parte del supuesto de que ya se tiene lo que se pretende, que debe ser en primer lugar apreciarla. Se corre el riesgo de que la antipatía a la democracia salga reforzada si encima se le pone un precio.

    Lo que sí parece sostener AE es que lo bueno tiene un precio, con lo que se carga la idea más razonable de que lo bueno que escasea tiene un precio.

  • No más para decirle al señor traductor japonés que en Japón no hay jilgueros y que debería consultar a los pueblos indígenas de los lugares que traduce porque es una falta de respeto decir estas cosas que es como si dijéramos que en Austria hay tucanes y en España zarigüeyas.

  • Pachakusi, la traducción es correcta, porque es cierto que el jilguero, cardelina o colorín (Carduelis carduelis) no tiene su hábitat en Japón, pero sí que hay allí una variedad semejante, el Carduelis sinica, que no tiene nombre propio en español.

  • «Llevo casi cuarenta años con la misma, eso casi es una perversión». Jiménez Losantos partiendo la pana. (a partir del m. 40)

    Agradezco a Fedeguico y a Selma que me llevaran a escuchar a FJL. Un beso a ambos.

  • 30/05/2014 A LAS 17:04
    PERROANTUÁN
    “Esto no es una mirada, esto es un faro guiando al proletariado hacia la libertad”
    ***
    Descacharrante.

  • Packakusi, he consultado con el señor Takeshi Kumato su aguda observación y me ha enviado estas líneas. No entiendo nada, pero prefiero no volver a preguntar.

    “Aunque el maestro Sakuda hubiera utilizado la palabra サヨナキドリ(ruiseñor), más frecuente en la literatura orientalizante y japonizante de Europa, que カワラヒワ(jilguero) que es la que emplea, este humilde traductor habría usado jilguero con el fin de suavizar la ondulación del verso y reforzar el contraste cromático-poético entre las frágiles plumas del jilguero y el pelo crespo de la culebra”.

  • ¡Pakachuchiña, por sus dioses incaicos, no me dé esos disgustos de que en españa no hay zarigüeyas! Entonces…. ¿cuándo ando por esos montes, excursionando, disfrazada de matojo a la caza y observación de la naturaleza misma en todo su esplendor…? Yo solo veo zarigüeyas.

    O eso pensaba.

  • Gracias Brema, con FJL a gusto, sin que sirva de premisa.
    Me da la impresión de que el traje de Reyes a PI (que no Pi) se interrumpe abruptamente (para anunciar su presencia ‘seria’ en El Objetivo)

  • Procu, antes de dar por bueno lo que he dicho sería necesario afianzar como mínimo dos puntos débiles de mi comentario. Y no se me ocurre cómo hacerlo.

    Dije que hay un diferencia fundamental entre el voto, una especie de inauguración democrática cada vez que se emite, y lo demás, que -trátese de derecho o deberes- sería algo derivado. Pero esto no lo tengo claro del todo, pues bien pudiera ser que ambos, voto y lo otro, pertenezcan al mismo grupo. ¿O es descabellado concebir el voto como una orden que contiene in nuce todo lo que durante la legislatura debería desplegarse normativamente. En un mero despliegue no veo esa diferencia fundamental de la que hablé. Y, si no hay esa diferencia, cae un obstáculo importante a la propuesta de hacer del voto una obligación.

    Es verdad que cae sólo en el caso de que consideremos que ambas cosas, el voto y su despliegue, pertenecen al reino de lo constituido y no al de lo constituyente, al de lo que va en segundo lugar y no en primero. Eso es lo que pasa si lo originario no es el voto, que definí como ejercicio de poder democrático, sino la toma de ese poder por parte del pueblo. Sólo una vez que se ha tomado (momento inaugural) puede ejercerse.

    Tampoco estoy totalmente convencido de que sufriera mucho la congruencia si a la concepción liberal de la pertenencia, como algo a lo que se puede renunciar individualmente, no le sigue la prohibición de convertir el voto en un deber.

    Y así más cosas.

  • ‘El problema no es que ardan contenedores, sino que haya gente que busque comida en ellos’, afirma el pasmo de la política española del momento. Claro, ese , el de que haya gente que busca comida en los contenedores de basura es más problema que el se quemen contenedores que también es un problema. Y el no ver este segundo problema alguien que ya ha alcanzado poder político y social en este país, y que aspira a conseguirlo todo, es un tercero y con mucho el mayor de los tres problemas.

  • Creo que estoy de acuerdo con lo que dice Belaborda.
    ***
    Gengis, es usted muy gracioso y un gran púgil (en el otro orden). Siga pensando, que necesito que llegue al fondo del asunto. A mí lo único que se me ha ocurrido es que esta para mí ilusionante idea de acabar con los disgustos obligando a todo cristo a votar, choca con el «¿o si no, qué?» Pues si no…, pues si no, todo crisssto a los camposss de trabajo. Me gusta a mí el totalitarismo más que a un tonto un lápiz, pero comprendo que quizá no es factible en todos sus extremos.

  • La suposición de que si votaran los abstencionistas lo harían “a favor” de la convivencia democrática es mucho suponer. No anima mucho la lista de países, la verdad.

  • 30/05/2014 a las 23:51 gachoinlowercase

    Asolamiento. (Que lo mismo podría haberse dicho asolación, asoladura, asolancia o asuele, pero no).
    ***

    30/05/2014 a las 23:51 Perroantuan
    La suposición de que si votaran los abstencionistas lo harían “a favor” de la convivencia democrática es mucho suponer.

    Lo sé, aunque no lo crea porque confío bastante. En cualquier caso, al menos los números cantarían de verdad y no como ahora.

  • La pertenencia a la que la ley te deja renunciar -la nacionalidad- es la legal, igual que sería meramente legal la prohibición de renunciar a tu nacionalidad. ¿Hay otra forma de pertenencia más elemental sobre la que se base ese derecho (o esa obligación?

    Uno tiende a pensar que sí. Habría una membresía fáctica, anterior a la legal, en la que se fundaría el derecho a tener dicha nacionalidad (o la obligación de mantenerla).

    Pero esa pertenencia de hecho sólo puede ser una razón para tener la nacionalidad si hay una ley que diga que es una razón.

    ¿Y qué hay detrás de la ley? Tiros.

  • “¡Que nos paguen por votar y asunto arreglao!”

    La Bonnie tiene toda la razón. Si la democracia tiene un precio, que lo paguen y con sumo gusto la apoyaremos.

  • La obligación de votar se puede camuflar con una apariencia menos hosca. Por ejemplo, permitiendo que libre media jornada el que vote. Y además así se cumple con la máxima de que todo -por ejemplo, librar medio día- debe tener un precio. ¿Y qué beneficio tendrían los que están en paro? Ya dijo AE que la medida es para que voten los que no estén enfadados.

  • Procu, la obligación de votar, como ha comprobado, se da en países democráticos. No es una barbaridad, ni mucho menos, aunque a mí me despierte algunos escrúpulos conceptuales de los que encima dudo.

  • Toda mi vida me la he pasado corrigiéndome, y siempre para terminar por no saber si la corrección era atinada o se debía a que no había entendido bien lo corregido.

  • “Aunque el maestro Sakuda hubiera utilizado la palabra サヨナキドリ(ruiseñor), más frecuente en la literatura orientalizante y japonizante de Europa, que カワラヒワ(jilguero) que es la que emplea, este humilde traductor habría usado jilguero con el fin de suavizar la ondulación del verso y reforzar el contraste cromático-poético entre las frágiles plumas del jilguero y el pelo crespo de la culebra”.

    Joder. Maravilloso, Perro. Sugiero volver ya a los dioses de cuatro patas de toda la vida y ponerlo a Vd. en lo alto del panteón.

  • No tengo por costumbre glosar a quienes me glosan pero voy a hacer una excepción: lo más asombroso en cuanto a lo que dijo el líder de los indignados y demás patulea antisistema está en esos contenedores que se queman, en la comida que se busca en ellos, en el que la haya aun allí aunque sea como basura y desperdiciada. [A deducir, y no una chorrada, toca].

  • «Como Dios dijo una vez y creo que correctamente…» (Margaret Thatcher).
    «Si no limpias la casa durante dos meses no se ensucia más» (Quentin Crisp).
    «¿Estás bien? Deberías tener dos de todo a los lados y uno de cada abajo y en medio?» (Ken Dodd).

    Vale, vaaale.

  • El artículo de Zavalita que me ha amargado el vermú. Se titula «Decadencia de occidente». Copio un cacho:
    «…la decadencia de Occidente, tantas veces pronosticada en la historia por intelectuales sibilinos y amantes de las catástrofes, ha pasado por fin a ser una realidad de nuestros días. ¿Decadencia en qué sentido? Ante todo, en el papel director, de avanzada, que tuvieron Europa y Estados Unidos en el pasado mediato e inmediato, para muchas cosas buenas y algunas malas. La dinámica de la historia ya no sólo nace allí sino, también, en otras regiones y países que, poco a poco, van imponiendo sus modelos, usos, métodos, al resto del mundo. Esta descentralización de la hegemonía política no estaría mal si, como creía Francis Fukuyama luego de la caída del muro de Berlín, la democracia liberal se expandiera por todo el planeta erradicando la tradición autoritaria para siempre. Por desgracia no ha sido así sino, más bién, al revés».

    Nota: Con «intelectuales sibilinos y amantes de las catastrófes» el autor está pensando, como todos, en Adapts. (Pero no le nombra, qué astuto).

  • Gacho, yo pensé que iba a ir contigo. Ya me estaba habilitando la cremallera en un movimiento uniformemente acelerado hacia abajo por si había crónica y cámara oculta. Nchts, si es que no los sabes amarrar.

  • He leído por encima el reportaje de El País y me he quedado bizca con la selección de testimonios. Más sesgaditos no podían ser, qué profesionalidad. Hasta los comerciantes de la zona parecían condenar las violencias pero solo con coda, «venga de donde venga». Hemos aprendido mucho. El artículo de AE de ayer («El estado okupa»), genial, como siempre.

  • SER Y PARECER. El César no solo debe parecer honrado sino que además debe serlo. [Y este es uno de esos casos en los que por desgracia es más importante el principio que sus consecuencias; devastadoras por ser lo que es y no por lo que ha hecho].

  • Hay un episodio del Lucky Luke de Goscinny/Morris titulado La Caravana, divertido como todos ellos, en el que tras soportar la que dirige el clásico ataque de los pieles rojas girando raudos a lomos de sus poneys alrededor de los carromatos formados en círculo, aprovechando una pausa de aquellos tumbados a la bartola para coger fuerzas consigue sorprenderlos haciendo girar todos los carromatos de la caravana a toda marcha alrededor de los atónitos indios cuyo jefe, Perro Rabioso, dice que el rostro pálido no hace la guerra siguiendo las reglas: somos nosotros quienes debemos dar vueltas, y vosotros quienes debéis quedaros en el centro… ¡si no, no vamos a ninguna parte!

    Los tengo rodeados, Gachó, de verdad, créeme; y por eso así no van a ninguna parte.

  • 01/06/2014 A LAS 12:06
    PROCURO FIJARME
    «No le des una gaita a un hombre que tenga problemas» (Jonathan Swift).

    Eso debían pensar los heridos, o tal vez le pedirían la gaita al tipo.

  • Pirata, me quedé igual.
    (Ya contaba con ello).

    Por cierto, sus informadores se la jugaron: lo del ataque al Museo judío de Bruselas es obra de un yihadista.

  • Vengo de ver *Maléfica* – m’han convidao y no ha sido Gómez- yo quiero esas alas y ese gorro. Vaticino que se van a vender como churros. En los chinos.
    …….
    Ah, que vengo también de cotillear la página de Pablo Iglesias del FB: domingo a estas horas, le han entrado 123 “me gusta” en un minuto. La invasión bolivariana presiona, ¡confesaos!.

  • Tengo la sensación de haberme despertado en una realidad paralela. O eso o las vainas están sustituyendo a los humanos por una versión aún más idiota. Necesito ayuda. O una muerte sin dolor.

  • (135.626. Y ha disminuido mucho la velocidad. Menos mal, lo de anoche daba canguele)
    (Las vainas que sustituían a los humanos no eran idiotas, simplemente carecían de sentimientos. Que aquí se utiliza el veredicto de *idiota* con mucha frecuencia y ligereza; lo cual si no es de idiotas, si da mucha risa)

    (135.645)