Elogio de los italianos

Italia
Por el Camarada Sergei.

Han hecho Italia.

Bastaría esto para cumplir con el artículo. Publicado además en un fanzine de (buen) humor como es éste, su brevedad provocaría alguna sonrisa, si bien no cabría descartar el tradicional comentario del cenutrio de siempre: «Esto lo escribe mi niño». Para que el artículo tuviera más alcance que el de las entendederas infantiles, podría añadir elogios destinados a diosas como Sofía Loren. La ilustración sería fácil: un collage gigantesco lleno de sofíaslorens en Venecia, Florencia, la Toscana… Podría, incluso, componer algún aditamento que mostrara mi orgullo por ser descendiente de italianos (uno de mis apellidos es Cervello, lo he situado en mi pueblo al menos desde 1870 y parece que, sí, es italiano y no catalán, como pensé en un principio; con la ilusión que me hace ser catalán).

En esta vida todo tiene un precio. También la belleza. Sofía Loren es inalcanzable, pero italianas bellas con la voz rota las hay a cascadas. Sabido es que si en Italia le das una patada a una piedra, aparecen fíbulas, restos de vasijas y tres o cuatro italianas que te hacen silbar aunque no sepas. Pero…

No se me va de la cabeza la anécdota que me contó un día la escritora Marina Pino. Hablaba de los italianos, y de cómo era habitual ver en una playa a una despampanante moza gritar con voz sensual: «Roccooooo, sal ya del agua, que vas a coger frío». Y tras varios gritos más y después de una retahíla de órdenes maternales, Rocco salía del agua. Y Rocco no era un díscolo chavalín, sino uno de esos machos italianos, guapos y horteras que esponjan las entretelas de las hembras soñatrices; y salía del agua refunfuñando, sí, pero también cumpliendo las órdenes de su emperadora.

Y así como toda cara tiene su cruz, Italia tiene su mafia, sus espaguetis sobrecocidos, sus salsas adulteradas, su fanfarronería intragable, su hinchada deportiva altanera y violenta, su farfolla y su desgobierno. En España, donde aún campea en el estandarte moral de sus ciudadanos el castellano lema de «nadie es más que nadie», irritan el histrionismo y las malas artes itálicas. Olvidados los siglos de gloria y los grandes hombres de Italia, el español, hombre de corta memoria, acude para execrarlos a las gestas deportivas. Ígneas canchas baloncestísticas, casi tan peligrosas como las griegas, codazos a jugadores que hubieran supuesto penalti y expulsión… Minucias.

El baldón italiano en España es el de la cobardía. Su papel en la guerra civil, con sus ridículos gorritos y sus deserciones no menos ridículas, sigue aferrado en la sabiduría popular. Baste este romance, recogido en un rincón de la gloriosa tierra riojana, núcleo de la raza española:

A ver cuándo dejáis Addis Abeba
venís a conquistar Guadalajara
después de haber estado en las puertas,
cobardes, hicisteis la retirada.
Miaja y el Neus no son igual,
¡ahí va que viene una brigada internacional!,
desde Brihuega hasta Sigüenza
chaquetearon ciento cuarenta mil sinvergüenzas
y no hubo un cristo que los paró
y un italiano que corrió hasta Badajoz.
Los italianos gastan chistera,
bota muy alta y camisita de seda
y en el empeine llevan charol
y por la calle van haciendo el maricón.
Queremos hombres, no maricones
y que en la lucha demuestren bien los cojones,
españolita, no te enamores
que pronto iremos ahí los hombres españoles,
los italianos se marcharán
y de recuerdo un bebé te dejarán.

Entre los italianos que vinieron a España a matar españoles hubo uno que, años más tarde, usaría de tal experiencia como salvoconducto para salvar el pellejo en el Budapest nazi. Se llamaba Giorgio Perlasca. Acudió a la embajada española, se le proveyó de pasaporte patrio y realizó tareas logísticas en ayuda de los judíos protegidos por Franco. Años después contó su historia. A su manera. De creerle, fue el único héroe en aquella ciudad asediada por las bandas asesinas de los nyilas. Omnipresente y omnipotente. Arcadi Espada le desenmascaró en 2013. En un momento glorioso, durante una entrevista, Arcadi le preguntó al periodista Eugenio Suárez si había conocido a Perlasca. Sí. ¿Y qué podía decir de él?:

– Un italiano…

119 comentarios

  • *Magnífico. Como es natural, el elogio incluye trinchamiento, salivazo y desprecio.

    *A mí también me molesta el contacto de los pies con la fría baldosa.

    *Brema parece haber superado la gripe, a pesar de los esfuerzos del Unerwünschgeistigeeinschlussinstitut.

  • Chulo, chulo, fanciullo. Muy bueno el homenaje a Bonnie con esa cuaderna via riojana, aunque una se esperaba unos milagros marianos, algo de la Vida de Santo Domingo, qué sé yo.
    ***
    Holmesss, hoy le salen las frases de unas chibiritas. Y mi traductor de Google dice que usted quiere decir “Unserwünschgeistigeeinschlussinstitut”. Argumente, ruego. Más aún, un sentido elogio de los alemanes requiero.

  • Menos mal que el camarada Sergueï, templado y ecuánime como de costumbre, pone las cosas en su sitio. Siempre me ha producido un irritante sarpullido esa envidia de primo pobre que los españoles hemos padecido secularmente frente los italianos. Respecto a la manoseada victoria de Cipriano Mera en Brihuega, conocí hace muchos años a un ex-combatiente le la CTV con la cicatriz de un corte de hoz en la mejilla, tatuado precisamente en esa batalla, que adoraba a los españoles…me imagino las pestes en el caso de un veterano español. La diferencia con los italianos consiste en que, en un bronca con grandes gritos e insultos los italianos rara vez llegan a las manos y, en circunstancias similares, nosotros ya habríamos sacado las navajas y eviscerado a tres o cuatro cristianos. Incluso cuando se trata de valorar su capacidad creativa y sus éxitos internacionales el menosprecio viene argumentado en una frase hecha asombrosa: “es que ellos saben venderse”, denunciando la superlativa indignidad que semejante práctica nos inspira. Respecto a su condición de horteras, no olvidemos que ese término no figura en el vocabulario italiano. Es nuestro. Por algo será.

  • Es que ellos saben venderse, tanto que saben vendernos.
    Un amigo producía hace años un aceite de oliva magnífico. Me contaba que toda su producción la compraban en Italia, la embotellaban superguay y la vendían como aceite italiano con márgenes galácticos.

  • La señorita que intenta sostener la torre de Pisa tiene que extender más las piernas si quiere hacer un Sarvangasana como Swami Shivananda manda.

  • Fíjense qué casualidad. Mi abuelo también tiene una gran admiración por Sofia Loren desde que la pusieron en una proyesción cuando era muchacho. Solamente quería decir esto. Pero también voy a aprovechar para decirle al señor Serguei que aunque sea comunista también puede guardar los modales y no ofender a los pueblos indígenas del mundo. Las ofensas solamente hacen daño. Quisaz su alma esté atormentada por su sangre italiana no reconocida, pero eso no le otorga justificacion. Cuando uno tiene esa furia debe arrojar su alma contra el suelo, porque el alma no se rompe, rebota como el espíritu, y lo que se rompe es el Ego que es como si dijéramos el egoismo que nos oprime. Nada más le quería decir, rompa su ego, rebote su alma.

  • Corría el año 1988 cuando sentado en la sala de espera del aeropuerto de Dubrovnik le pedí a Gianni Tognoni que me escribiera un prólogo para un libro sobre ensayos clínicos que iba a publicar. “Subito”, me contestó. Cogió un cuaderno y lo escribió sin darle importancia, cierto que lo hizo en italiano.

  • Sé que no es el tema o sí, pero ningún italo de ojos profundos y dulces- canallesco me ha chuleado. Será que tengo yo una mamman en mis genes y siciliana a mayores.

    Eso sí, gallegos y norteños hacen de mi barro. Son mi debilidad.

  • din-don-dín
    din-don-dín
    din-don-dín

    Esta es una llamada para el señorito Brät Çäshø. Repito, esta es una llamada para el señorito Brät Çäshø. Deje ya el tabaco o lo que sea que está fumando y regrese a su puesto en el Departamento de Ilustración. Tiene usted que dibujarle unas bragas a la señorita de la torre de Pisa, que va a coger la pobre un frío en la región ingleovaginal.

    din-don-dín
    din-don-dín
    din-don-dín

  • marquesdecubaslibres 29 de ene de 2014 12:04
    Una pregunta para el Perro:
    ¿me embarco en la lectura de los dos tomos de Escohotado sobre el comunismo?

    Más bien sobre el comunitarismo, que es la idea de fondo. El comunismo no es sino una de sus advocaciones.

    Seré prudente en la recomendación, porque aunque el libro es brillante e iluminador (falta aún un tercer volumen), hay que reconocer que Escohotado no es Demóstenes y tiene la tendencia a enrollarse y ser un poco liante. Nada que no hubiera resuelto un buen editor como los de antes, con látigo y bayoneta. Pero desatasca el cerebro que da gusto una vez se contempla el panorama histórico sin prejuicios. O sea, que sí, que me estoy enrollando.

  • Soy un profesional serio, Srta. Bellpuig, y no dibujo de memoria. ¿Le importaría posar haciendo el Rananatanga ése que dice la Parker? Gracias.

  • Adorabile nicki di questo memorabile fanzinetto, grazzie a tutti per il vostri comentari, per li vostre parole acherca dil mio articolo. Signore Artime, io penso que il vostro parrafetto é piccolamente ironiche, ma tendente al sarcasmi. Nostantte, grazie per la puntualizazzione. La signora Pachakusi attenta contra il mio honore al dichire que io, IO, faggio offensa dei poppolo dil mondo, ¡ma qué cosa diche! Io tengo un alma bel.la, bel.líssima, e non voi a stamparla contra il solo. Probablimenti la signorina Pachakusi ha di enfocare benne il cristaletto di la introspezzioni del sere humanni.

  • Gengis Kant 28 de ene de 2014 21:54

    Rocko, gracias por el enlace. El artículo, como todo lo que toca Álvarez Junco me parece extraordinario. Pero últimamente no me convencen tanto las críticas al esencialismo nacionalista que defiende una identidad poco menos que natural e inmutable. Contra esta pretensión esencialista en el artículo, es cierto que con mucha razón: “Hoy concebimos las naciones como artefactos culturales modernos, construidos por los nacionalistas”. La pega que le veo al uso antinacionalista del pensamiento “constructivista” es que se limita a destacar un defecto del nacionalismo para no tener que enfrentarse con la versión más sana: la existencia -para mí basta la posibilidad- de un esencialismo menos grandioso y envarado; de uno, por ejemplo, que acepte que la nación ha sido construida, incluso que ha sido construida a partir de un invento nacionalista, sin que ello merme la legitimidad de las aspiraciones basadas en la existencia de esa nación.

    ¿Piensan que no existe tal cosa? En Cataluña, sí.
    ____________

    A mí me parece que lo que Álvarez Junco y Moreno Luzón pretenden es darle unas bien merecidas collejas (por decirlo educadamente) a Molinas, y no tanto pasar por alto la cuestión que señala, Gengis, la cual, sin duda, es de apasionante debate para el que no me siento preparado pero que seguiré encantado si llega a abrirse aquí.

    Diré, no obstante, que ese discurso esencalista me parece muy poco integrador, porque siempre dejará fuera a aquellos catalanes que no participen de él, que no sientan esa esencia (nótese la aliteración de la ‘s’), además de ser irrefutable y, por tanto, merecedor de no tenerse muy en cuenta en mi opinión. Mucho más integrador sería, por ejemplo, un discurso que, basado en estudios empíricos falsables, demostrase que la secesión sería buena (económicamente, por ejemplo) para todos los catalanes. A partir de ahí podría empezar a hablarse del asunto (es verdad que ese discurso ya existe, pero también es cierto que se apela a él de manera secundaria, imagino que porque, como acabo de decir, es refutable, mientras que el otro no lo es).

    Por supuesto, hablo de discursos. La realidad bien podría ser otra cosa.

  • La superioridad italiana respecto a los españoles la resumió una vez un conocido romano. Después de deshacerse en elogios sobre nosotros (curiosamente, los italianos nos tienen en más de lo que nosotros les tenemos a ellos, e incluso a nosotros mismos), hizo una pausa: “Ma in Spagna manca finezza”.

    Y qué cierto es.

  • Estas cosas se curan viajando (y no siendo muy ceporro). Tuve una época antigabacha, especialmente virulenta cuando veía los camiones quemados en la frontera francesa. El desprecio al francés lo cambié por admiración infinita cuando hice un viaje en coche desde Múnich hasta Soria (y vuelta pa’rriba, cruzando Francia). Entendí que los franceses tenían derecho a ser postineros y jactanciosos.

    Italia apenas la conozco. Va a ser eso.

  • “Creo que la masturbación es mala. Mutila al hombre. Alguien que dedicara su adolescencia a masturbarse se haría adulto sin saber exactamente cómo ser hombre”.

    Espero que solo sea una metáfora que no entiendo y la masturbación intelectual que circula por internetes, tampoco sea comparable al placer onanista de una satisfacción física.

    Ni comparables, no fastidien. Si bien es cierto que algunos se la tocan y mucho cuando se leen a si mismos. ¡Qué asco!

  • Cuando un hombre de mi dilatada experiencia recibe una propuesta de comida de trabajo como esta, no que da mas remedio que afirmar aquello de “manca finezza” que nos recordaba Pirate.
    Es un menú absurdamente pantagruélico, insano y de mal gusto, acompañado de vinos infamantes. Naturalmente la convocatoria viene de Madrit, restaurante casa Sixto, tócate los cojones.

    Menú

    Entrantes
    Jamón ibérico y queso manchego
    Ensalada de tomate y ventresca de bonito
    Calamar a la andaluza
    Huevos de corral con morcilla y patatas paja

    Segundo a elegir
    Merluza a la bilbaína
    Carrillada de ternera guisada al oporto

    Postre
    Tarta de dulce de leche con helado
    Precio por persona:
    35 € (IVA incluido)
    El menú incluye: agua, vino blanco Monopole Siglo XXI, tinto Cune Crianza y café

  • A mí, Lola, me gustaba el que ponían los jueves en el bar El Sauce, en la calle Sauce. Cierto que era (es) de menú, pero bien bueno que estaba cuando iba.

  • Hooptedoodle es un término que en inglés que se utiliza para describir, entre otras cosas, el proceso por el que un escritor pierde el norte de la historia principal al entretenerse en descripciones paralelas innecesarias.

    Pues eso, un poco de hooptedoodle en Pirata Jenny.

  • Un día, al poco de venirme a Madrid, entré al bar el Sauce a comprar tabaco. Antes de entrar dejé salir a un ‘chico’ que me preguntó con timidez por la boca de metro de Alfonso XIII. Era Antonio Vega. Se me hizo raro el encuentro con aquella persona cuyas canciones tan buenos momentos me había hecho pasar no hacía tanto tiempo: los polvazos con Marta en el Fiat Uno (mi toque italiano) mientras sonaba una cinta de Nacha Pop comprada por correo a Discoplay o el salto de la aguja cuando llegaba ‘Lucha de gigantes’ en el tocadiscos de Toño el Drogas. Sentí el deseo agradecerle todo en aquel momento, pero únicamente le indiqué la dirección en que debía ir hasta López de Hoyos, donde se encuentra el metro. Era un día lluvioso.

    Algo parecido me sucedía con Josele Román, que vivía enfrente de la casa de mi tía donde yo me hospedaba. ¡Me había hecho tan feliz en sus películas! Era una mujer muy venida a menos con mallas rojas y zapatillas de andar por casa que discutía a voces con su hija en la puerta del hotelito de Alfonso XIII. En su caso nunca le dije nada por miedo a que me diese una hostia.

  • Qué coño manca finezza ni hostias. En España no tenemos nada que envidiarles a esos maricas de italianos, ni en deporte, ni en diseño, ni en nada. Una manga de hostias es lo que yo les da daba.

  • Poco aforo en el estadio del Bilbao. Deben de estar todos los bilbainenses tomando txikitos o komiendo txuletones.

    Partido que parece de la Premier Lick. Los cachondos de San Mamets presionan y hasta Muñalín ha tenido una oportunidad de batir a Cortox. Fallón el Atlántico, sin conexión entre líneas. El luminoso sigue impertérrito.

  • Pues la verdad es que la hinchada se ha portado muy bien, ha sido muy noble. Cuando el equipo visitante y ganador ha abandonado el rectángulo de juego, les han aplaudido mientras gritaban Aleeeeeeti, Aleeeeeti.

  • Ha estado hoy espesísimo el Atleti. La primera parte me ha recordado al Atleti de siempre, aturullado, confuso, faltón. Temo lo peor en semifinales si seguimos sin el Turco y con Filipe lesionado. Una lesión en el abductor son tres semanas de baja. Insúa no es sustituto del brasileño. Hay que mandar a Dieguito un par de semanas al banquillo. No le ha sentado bien el chorreo de alabanzas. Está igual que cuando lo mandamos al Rayo. El gol que ha marcado en la segunda parte no compensa el gol fallado en la primera. Ha sido mérito de Raúl. Hay que sacar más a Sosa si queremos que Juanfran funcione en la banda (hoy ha estado desaparecido). Le he puesto un sms al Cholo para que tome nota de estos sabios consejos. Debe de estar liado. Les cuento en cuanto me conteste.

  • Joder qué bueno Hughes con ese ” Toda la vida del hombre es una lucha continuada contra la pulsión perpetua, indesmayable, de dejar lo que se está haciendo y hacerse una paja. “

  • Sobre el tema, Desierto Polaco escribió otra frase memorable:

    “La adolescencia es esa etapa de la vida en que crees que de mayor no te harás pajas”

  • Ya, ya se cachondeará usted, Perro, cuando me conteste el Cholo. Esperé y vera.

    ***

    Mientras tanto, les hago llegar un relato que me ha dejado en el correo electrónico alguien conocido del NJ v.01. Me ha parecido un retrato excelente y muy plausible de Follardín de los Bosques. Les advierto que va para largo, como las argumentaciones de Gengis.

  • Juli0 29 de ene de 2014 21:36

    Bonnie 29 de ene de 2014 20:40
    Uno de los ragazzi se parece a Miss Coconut, Juli0

    Anda, pues es él/ella. Buena fisonomista, Miss Parker.Juli0 29 de ene de 2014 21:36

    Bonnie 29 de ene de 2014 20:40
    Uno de los ragazzi se parece a Miss Coconut, Juli0

    Anda, pues es él/ella. Buena fisonomista, Miss Parker.

    El repajolero enlace

  • Sábado, 1:40 am. Se dio cuenta de que había bebido brandy de más al tacto de los calcetines con las sábanas, y viajó con su mano derecha hasta liberarse de ellos y arrojarlos sobre el edredón. Fue ése el único momento del día en que su mente dejó de demorarse en la fatídica frase. Tras este alivio apenas suspirado, la cruz de roma regresó a su obstinado staccato.

    Sábado, 2:40 pm. La plenitud de fuerzas -una malgastada erección matinal-, una trabajada autoridad – la actitud entre conmiserativa y displicente ante la sarta de jeremiadas y reclamos de su mujer y sus hijos-, la destreza en el regate verbal -el sinuoso cabotaje por la mar gruesa de los decretos y órdenes de los demás miembros del gabinete-, la disimulada lisonja -con la que creía haber hecho blanco en el corazón del siempre enigmático primer ministro-, todo lo que en definitiva aquella mañana había interpretado como fulgores del poder se le presentaba ahora como una prefiguración del presente: los calcetines sudados, la agitación del brandy y el humo de la pipa en la mina del estómago, la aspereza que le subía a la garganta, el lento desvanecimiento del recuerdo de lo que había dicho aquella mañana en la rueda de prensa.

  • De aquí me llevo también alguna – no del temita;muchas, en realidad, pero sólo citaré un par para no inundar:

    La del post del Marqués el otro día sobre la insorpotable levedad del ser, esa que decía “siempre habrá un tipo dispuesto a robarte la moto o follarse a tu mujer”.

    Y, dispensen el mal gusto por citar la entrada del día, este princio:
    Elogio de los italianos.
    Han hecho Italia.

    Bastaría esto.”

  • Sábado, 3:00. Un vértigo antiguo le descendía hasta la entraña. Encendió una televisión para distraer la angustia. ¿Qué le había llevado a pronunciar aquellas palabras? Le quitó el volumen y encendió la segunda. Y, ¿era realmente él quien las había pronunciado? Silenció el segundo aparato. ¿Había realmente llegado a decir “Rouco”? Encendió el 17’’. La habitación se llenó de destellos como una noche de tormenta.

    Sábado, 3:15 am. Su conciencia en reflujo susurró por última vez la funesta combinación de palabras y luego se retiró a la caverna de las sombras. Soñó intermitentemente en los fulgores del poder -una prodigiosa erección mantenida indefinidamente en una joven recién estrenada, los ruegos amorosos de su mujer, una arenga ensamblada sin fisuras ante el hemiciclo en pleno, la sonora palmada fraternal del primer ministro ante ciertas cámaras- y en un buitre que limpiaba su pico ensangrentado en una mole de nieve.

  • Sábado, 4:30 am. Entreabrió los ojos y allí estaba el buitre. Bien sabía él que no era el buitre soñado lo que le provocaba la náusea; había soñado al buitre para explicar su náusea. Luego le pareció que la sangre acechaba demasiado cerca, y la conciencia ahora en resaca hacia la vigilia identificó aquel hedor con los calcetines. Pataleó bajo del edredón hasta que creyó haberlos expulsado de la superficie de la cama. Abandonó el decúbito, fijó la vista en el techo a oscuras y se propuso reconstruir la jornada.

  • Sábado, 4:40. A las doce de la mañana el Mercedes había recorrido como un látigo el camino hasta la Moncloa. A las doce y media departía animadamente con el ministro del interior. A la una y media había terminado de exponer con brillantez su proyecto de ley, sin necesidad de mencionar al cardenal Rouco, ni a los neacotumenos, ni a la tranquilizadora llamada del padre Ochoa de Chinchetru. A las dos y cuarto comparecía en la rueda de prensa en la sala azul. Sentía en la boca del estómago una exaltación indefinida pero rotunda: los fulgores. A las tres menos diez, alguno de esos periodistas quiso conocer más detalles. La sibila, en su oquedad, no debió sentirse más dueña de sus pausas y ni más reina del silencio expectante de sus espectadores. Y en fin se fue despeñando en expresiones aparentemente inocuas hasta que, al tratar de responder al joven becario del Eco de Levante por las presiones que el Gobierno podría haber recibido se despeñó en aquel fatídico “Ustedes saben, la cruz de Roma”.

  • Sábado, 5:30. Un omeprazol y un alprazolam empapados en el culo del brandy Solera Gran Reserva que aún se recalentaba en la mesilla, y la arena comenzó de nuevo a filtrarse minuciosamente en el cristal inverso de su memoria. A la frase de marras que ¿había pronunciado realmente? sucedió un tráfago de preguntas, luego unos ahogados murmullos, luego un silencio in crescendo. Cuando éste se hizo insoportable el ministro de economía, a su derecha en la mesa, lo tajó con unos ayudados protocolarios. Pero ya el mortal proyectil volaba como la parábola implacable de Roberto Carlos, directo a meta, y se incrustaba como una flecha magiar en su corazón.

  • Sábado 7:00. No hay cosa que el tiempo no barra o que la memoria no altere. Recordó que su hija le había apuntado esa mañana algo así, citando a algún escritor para ilustrar una de sus fatigosas cavilaciones. Le invadió un sosiego instantáneo, la visión de una recta avenida de enebros que desembocaba en un jardín en terrazas que, en un declinar suave y continuo, moría en la línea del horizonte. Pero el alivio duró tan poco como el que le había procurado la distracción de la pareja de calcetines. No, el tiempo no actuaría esta vez por sí solo y la prensa de encargaría de que la cruz ardiera en las cabeceras hasta su defenestración final. Debía aclarar cuanto antes el desgraciado desliz. Hablar con él. El gallego. Sabía que se mostraría deferente, aunque remoto y esquivo. Que eludiría la mirada directa, tal vez esbozaría la mueca de una sonrisa cuando él buscase solaz en lo más humillante de su arrepentimiento, mascullaría algunos argumentos que el frenillo y su nerviosismo harían incomprensibles.

  • Sábado 8:20. El alprazolam hizo su efecto sobre el ministro de justicia. Durante algo más de ciento veinte minutos cerró los ojos y roncó los vapores del brandy.

  • Sábado 10:30. Se mostró deferente, aunque remoto y esquivo. Eludió la mirada directa y esbozó una mueca de sonrisa cuando él buscó solaz en lo más humillante de su arrepentimiento, masculló algunos argumentos que el frenillo y su nerviosismo hicieron incomprensibles. Luego la palabra “destitución” reverberó entre las pantallas de plasma como las palabras del cardenal protodiácono sobrevuelan en días señalados las columnas de San Pedro.

    Jornadas hay que abrevian en su don último la plenitud de una estación (Borges)

  • A Morena que ia estudar no meu colégio tinha um quê dessa moça.

    (Morena, eu ando louco de saudade.
    Meu Senhor do Bonfim
    arranje outra morena igualzinha pra mim)

  • – Rockandbolesco: Ese discurso esencalista me parece muy poco integrador, porque siempre dejará fuera a aquellos catalanes que no participen de él.

    – Gengis: Esto lo dice usted porque está pensando en el viejo esencialismo; pero hay muestras en Cataluña -más en la izquierda- de un independentismo que se desmarca del catalanismo. Para esta gente la identidad catalana no tiene un contenido excesivamente perfilado, lo que no les impide decir que Cataluña (como sujeto de acreedor a la soberanía) existe. Más que un esencialismo, es un existencialismo catalán. Entenderá, apreciado Rocko, que a una identidad tan difusa como la de quienes se niegan a identificar Cataluña con nada determinado, como la sardana, el excursionismo, el seny y la rauxa, el instinto mercantil, etcétera, le cueste dejar a nadie fuera. Es verdad que está el hueso de la lengua, cuya doble capacidad aglutinadora/segregadora es enorme; pero desconozco cuál es el objetivo lingüístico de estos postcatalanistas, si mono o bilingüismo. Pujol lo tenía claro: mono.

  • Soy consciente, porque lo he dicho muchas veces, de que no se puede ser independentista si no se sabe nada de eso cuya independencia se quiere. O, dicho de otro modo, no se puede ser independentista catalán si no se es catalanista. Igualmente, la existencia no es algo que flote por sí sola, sino que siempre es la existencia de algo determinado, esto es, de algo con una esencia, por muy raquítica que sea ésta. Pero las cosas humanas no son tan rígidas.

  • Abrevio y retoco: Parece absurdo ser independentista catalán si no se tiene formada una idea de Cataluña, por somera que sea. Pero las acciones humanas se las apañan muy bien sin la rigidez lógica de esta observación.

  • Choque glorioso anoche, Pi. Lo peor, la lesión de Filipe Luis Karminski, uno de los mejores jugadores del combinado colchonista. Diego Costa falló esa primera oportunidad, pero ¿cuántas falló el lloroncete Rolando hace dos días? Seguimos perdiendo muchos esféricos en el tercio central del rectángulo de juego, eso sí. Balones largos y poca precisión, aunque los dos centros de Jorge Resurrección parezcan desmentirme.

    Y cómo me gusta ganar al Bilbao, amigos. Qué bien lo dice hoy el diario monárquico de la mañana: hemos profanado San Mamets.

  • La salida de PJ irá aparejada de nuevos ajustes en plantilla y colaboradores. Veremos que ocurre con nuestros antiguos hospedadores AE y M.

  • En todo caso espero que se aproveche la ocasión para prescindir de SS, una auténtica lacra para el periodismo.

  • HASTA LUEGO, PJ
    Supongo que con la salida de PJ Ramírez se acabará el periódico El Mundo tal como lo conocemos, con sus obsesiones y su vocación suicida de lanzarse como un sabueso sobre todo lo que considerara irregular. Es tal el pánico que produce en los despachos que hasta yo me he despertado en la noche asustado por los titulares: “Perroantonio aprobó Lingüística Indoeuropea por la intercesión de un profesor amigo. No hay constancia documental de su gestión millonaria del transporte universitario. Cobró una subvención para un fanzine, pero jamás justificó su difusión y ventas. Aprobó las Matemáticas de 2º de BUP en cuarta convocatoria. En su infancia asistió a un campamento escolar de verano gestionado por Falange Española”.

    Aferrándose a filtraciones y rumores y saltándose todas las precauciones del género, ha contribuido a extender un periodismo maledicente y de combate, que no soltaba la presa hasta dejarla exangüe. Aunque ha sido muy imitado en internet por digitales y confidenciales, nadie seguía hasta el final, como hacía él. Y hay que reconocerle algo de lo que otros carecen: independencia respecto al poder; ha dado a diestra y siniestra y no se ha detenido ante nadie. Ha contribuido a destapar y aventar ingentes nidos de corrupción y mamoneo, muy celebrados cuando afectaban a los rivales políticos, pero insoportables cuando tocaban a los de la propia cuerda.

    A pesar de las cifras que se están difundiendo para cubrirle el riñón, no creo que vaya a disfrutar de un retiro confortable, porque sin el paraguas de El Mundo todos los damnificados van a empezar a arrojarle mierda a cántaros. Ya han empezado. Y sus enemigos son tan numerosos como el número de las arenas libias, que decía el poeta.

    En fin, que sea para bien. Visto por el lado bueno, no estará mal un cambio de rumbo en el periódico, que siempre ha tenido un enorme margen para la mejora.

  • No me fastidie, Marquis. Usted sabrá más de vinos que yo, que tiro más al whisky. Pero del delicado momento por el que atraviesa el Atlántico, nein und abermals nein!

  • A mí me hace gracia Sostres, y suscribo mucho de lo que dice. Otra cosa es que sirva de algo , que persuada por ejemplo a algún defensor de las mareas blancas.
    Y en cuanto a AE, de quien también hablaba el otro día el estilita, cada día cuenta con mayor admiración por mi parte, proporcional al desapego que empiezo a percibir a su alrededor. Mantiene el tipo en una guerra que está perdida, aunque no la ganarán sus oponentes. Con todas las distancias necesarias, recuerdo hace años los debates sobre ETA y el conflito, en concreto uno entre Savater y Javier Sádaba, hacia 1988. Hubo años en que Savater estaba más solo que la una, y los equidistantes eran legión.

  • Suscribo lo que dice, Holmesss de AE (not Sostres), y lo apoyo con el Kavafis (no es largo, es muy pertinente) de «Termópilas», que creo recordar que citaba Juaristi en el poema que dedica a Savater:

    Termópilas

    Honor a aquellos que en sus vidas
    custodian y defienden sus Termópilas.
    Sin apartarse nunca del deber,
    justos y rectos en sus actos,
    no exentos de piedad y compasión;
    generosos cuando son ricos, y si pobres,
    modestamente generosos;
    caritativos, en fin, según sus medios,
    diciendo siempre la verdad,
    mas sin guardar rencor a los que mienten.
    Y más honor aún les es debido
    cuando prevén (y muchos son esos que prevén)
    que aparecerá Efialtes, finalmente,
    y pasarán los medos.

    (Traducción de Lázaro Santana).

  • HA MUERTO FÉLIX GRANDE
    Tengo por él un cariño especial por dos razones, porque formó parte del jurado que concedió el I Premio de Poesía de la Sociedad El Sitio de Bilbao, que decidió galardonar a mi primer libro de poemas y porque era una buena persona. Ahora, cuando la poesía ha dejado de preocuparme y emocionarme, sólo me importa la segunda razón. Siempre pervivirá en mi recuerdo.

  • La vibrante alocución con la que hoy no obsequia SS roza el esperpento.
    Mucho me temo, por otra parte, que los suscriptores de Orbyt van a correr la misma suerte que los de Factual.

  • Fueraparte…

    El otro día a PerroAntoine se le desintegran unas chirucas, hace un comentario sobre los vascos y las vascas que se visten de montañero para pasear y a mí se me presentan unos montañeros albañiles a tocarme las pelotas.
    Ayer publican entrada sobre los italiani y por la tarde me aborda un estafador italiano con sus aspavientos y simpatía para intentar endilgarme unos restos de muestrario de relojes,…

    Ruego, con absoluta fe y confianza en su bonhomía, que publiquen una entrada sobre el Euromillón, aunque sólo sean unas migajas…

  • Hoy los niños recitamos al acostarnos: Courtois, Juanfran, Miranda,Godin, Filipe Luis, Koke, Gabi, Arda, Raúl, Adrián y Diego Costa.

  • Adapts, a mi el estafador italiano me vendió un reloj en una estación de servicio, cerca de la frontera francesa. Lo compré ( compramos: éramos cuatro , todos de 18 años ) , y en Niza ya se había parado para siempre. Desde entonces casi creo en la hipnosis.

  • Mundo cruel.
    ¿Se ha muerto?: Pedro J. Ramírez deja el mundo…
    para dedicarse al periodismo.
    Era claro que se estaba dedicando a otra cosa.
    A pesar de sus anacolúticos escritos dominicales.

  • Ay, qué noticia, qué buena noticia… no sé si me podré aguantar. ¿De verdad que aún no lo puedo contar, señores directores?

  • No quisiera que suene a devolución de cortesías, Perro; pero acabo de leer su excelente poemario con la (¿sana?) envidia correspondiente, y por alguna razón no me resisto a no consignarlo aquí.

  • Bueno, vamos a dejar de xxxxxxxxxxlas, qué grande Travolta, pero tanto Perroantuan aquí como Gómez en lo suyo han estado muy afinados.

  • Muchas gracias, camaradas. Y yo que pensaba que no quedaba ya nadie es estos blogs por leer mis obras completas…

  • Holmesss, vayan mis afinamientos por mis ocasionales rebuznos.

    Perro, no son 24 ni de coña. 23 y san Adapts, que fue mi único y sufrido lector durante una buena temporada.

    Y ya que estamos, ahí va (para quien no lo haya visto aún) este genial monólogo.

    Mañana más.

  • Vendo primeras ediciones de los libros de Perroantonio a 150 euros el ejemplar. Venga, nena, que me lo quitan de las manos. Firmados, a 250 (Perroan, veinte son para ti).

  • El domingo murió José Emilio Pacheco y yo estaba leyendo su poesía de entre 1956 y 2008. Aunque, de los supongo que varios miles ya de versos que llevo, no me ha gustado verdaderamente casi nada, lo sentí como si se hubiera muerto un familiar, por lo menos uno lejano. Casi no he leído ni conozco a Félix Grandes, pero le acompaño en el sentimiento, Perruantuán.
    Y aprovechando el velatorio, nos explique y relacione, en prosa o en verso, qué quiere decir con «la poesía ha dejado de preocuparme y emocionarme». Usted, que es un bilbaíno sencillo, seguramente ha querido decir «la poesía universal de todos los tiempos», ¿no?

  • La poesía ha dejado de preocuparme porque ya hace mucho tiempo que no me obsesiona leerlo todo. Ni siquiera estar al día.

    Y ya no me emociona no sé por qué. Quizá porque no descubro a nuevos poetas interesantes. O porque me parece un género muerto. O porque la abundancia de plastas no me deja ver el bosque. En todo caso es culpa mía.

  • Qué decepción, Proc. Pensaba que me iba a decir que era imprescindible leer a XX, poetisa de Ingusetia que estaba reinterpretando a Petrarca a ritmo de hip-hop y balalaika.

    Usted no me ayuda.

  • De Ingusetia le dirá mejor Eufrasina, a lo mejor. A mí me queda entre mucho y todo del mundo más conocido, la grande bouffe. Usted se lo pierde, pero sobre todo ahora no se distraiga ni deje de correr y hacer flexiones mientras reza las avemarías.

  • Más exactamente, IngusHetia.

    Me he enamorado (creo), también me he comprado (seguro) unas botas llamadas ‘Mustang’.