Massacre en el portal · [Las aventuras de un escalón · 4]

Massacre en el portalPor Clairette Semisec

Laudelino Gordo Rebollar, alias “El Centollo”, ofrecía al observador una silueta cónica, de no muy crecida alzada, en la que destacaba especialmente una característica bastante infrecuente. Aparentaba tener tres piernas.

Sí…, de acuerdo, vale. Todos conocemos la gracieta de la tercera pierna. Pero no. El vástago que aparecía al lado de la pierna izquierda de “El Centollo”, por debajo del borde inferior del grueso gabán con el que se protegía de las cagadas de paloma y las garrapatas, era el perforado manguito disipador de calor del cañón de una ametralladora Browning M1919A1, calibre .30US, que el gángster guardaba en una funda de las llamadas de sobaquera, y que provocaba un bulto en su costado correspondiente, de un volumen equivalente al de su propietario.

“El Centollo” sabía como hacer las preguntas esenciales. De aquella boca de labios gruesos y desparramados, exactamente igual de despiadados y crueles que los de Edward G. Robinson en el papel de Rico, en “El pequeño Cesar”, no salía jamás una palabra de más.

– ¡A ver, tú, capullo! ¿Sabes quién soy yo?

– …quién soy yo?

No; no es un error. Esa especie de eco, que el atento lector habrá detectado, corresponde a la repetición de la pregunta, por parte del sicario de “El Centollo”, llamado Robustiano Peón, alias “El Tachuela”, encargado de pronunciarla exactamente 0.17 centésimas de segundo después de la formulada por su jefe, con el fin de dotar de un poco de densidad coral a las unidades segmentales del habla de la más bien aflautada voz de “El Centollo”.

– Ni idea…

Silvino que, como de costumbre no había prestado la más mínima atención a los presentes al no tratarse de ninguno de los vecinos de la casa, se limaba con parsimonia las uñas de su pedúnculo 217, apoyado en la barandilla de la escalera y sin levantar la vista de la lima de media caña que estaba usando.

– ¿Has oído eso, “Tachuela”? A esta carroña no le sueno de nada…

– …sueno de nada.

Los ojos de “El Centollo”, idénticos en su apariencia hipertiroidea de los de Peter Lorre en su papel de Cairo, en “El Halcón Maltés”, estaban adquiriendo ese brillo metálico que vaticina una galerna en el Golfo de Andorra.

“El Tachuela” asintió con leve gesto de su cabeza, apenas perceptible, ya que ésta –la cabeza– apenas sobresalía una pulgada por encima de unas hombreras de abrigo manifiestamente hipertrofiadas, entre las que su cráneo se hallaba enterrado bajo el peso de una enormes gafas redondas dotadas de cristales blindados de 1,5 cm de espesor, que expresaban bien a las claras las 387 dioptrías que padecía su portador.

Todo lo cual, unido a la imponente estatura de 68 centímetros del lugarteniente de “El Centollo”, justificaba cumplidamente su apodo.

Silvino sintió de improviso que un escalofrío recorría, en un movimiento de ida y vuelta, los 300 segmentos metámeros de su sistema circulatorio.

La visión más detallada del sujeto que tenía frente a él, con aquel pelo engominado, clavado al de George Raft en el papel de Johnny Marshall en “Manpower”, le producía un desagradable desasosiego.

Decididamente, la cara de aquel nota era un auténtico foto-montaje.

Sólo el pensar en las consecuencias que podría provocar la sonora carcajada que pugnaba por salir entre su boca y su nariz, le proporcionaba una congestión facial de tal magnitud, que su rotundo cráneo se estaba convirtiendo por momentos en una enorme morcilla, como aquélla con la que su inventor, el griego Aftónitas, atiborró la galera de Odiseo, hasta provocar un naufragio que las malas lenguas atribuyeron a Poseidón, acusándolo de haberlo hecho para vengar a su retoño Polifemo, que era una bondadosa criaturita cejijunta con un solo ojo justo debajo de su pelambrera supra–orbital, al que el héroe homérico le había hecho una gran putada. ¿Pero qué coño es esto? ¡Otra vez el guardagujas me ha desviado el mercancías a una vía muerta, maldita sea su estampa!

Vamos allá. Estábamos en lo del amigo Silvino poniendo al buen tiempo mala cara.

– Pues verá usted señor mío, si me dice lo que se le ofrece, tal vez pueda invitarle a usted, y a esa perla malaya que le lame el culo, a unos opíparos chipirones en su tinta que justamente tengo en la olla exprés.

–Gracias pero no tengo tiempo para eso. Todo lo más… me prepare usted una racioncita abundante en un túper, y se hará lo que se pueda. Tengo que dictar una conferencia sobre las consecuencias del cambio climático en la producción de telenovelas con final infeliz, en el Colegio de Notarios a las cinco.

– …por el culo te la hinco.

Súbitamente, se hizo un silencio sepulcral en la escena y simultáneamente, pero en orden, los rostros estupefactos de Laudelino y Silvino, se miraron mutuamente el uno al otro, y se volvieron lentamente hacia la latitud en la que se encontraba el origen de la blasfemia.

Éste no era otro que la boca de “El Tachuela”, escondida en aquel laberinto que formaban el nudo de su corbata, su mentón deprimido y en tratamiento y el cuello del abrigo, forrado con piel de bacalao de Santurce.

El divertido juego de colarle al déspota sanguinario de su patrón alguna coplilla consonante de vez en cuando, sabía que acabaría acarreándole su perdición postrera, y la definitiva ruina, total, completa y absoluta.

– Pero… ¿ha oído usted lo mismo que yo?

Laudelino “El Centollo” lo preguntó dirigiéndose al escalón Silvino, y poniendo una cara sólo comparable, en su expresión de absoluta sorpresa, con la de unos pastorcillos ante la milagrosa aparición de Madonna colgando boca abajo de la rama de un acebuche, disfrazada de marisquera del Grove.

– Insólito…– corroboró Silvino con cara de aprobación, mientras iniciaba discretamente una hábil maniobra de desenfilada de la línea de fuego estimada.

– Pero vamos a ver, miserable excremento, ¿no fui yo quien te arrebato de las garras de la víbora emplumada de tu concubina, cuando decidió ofrecerte como mercancía de intercambio a un viajante de sopa de zopilote liofilizada? ¿No fueron mis atentos cuidados los que consiguieron que obtuvieses tu título de perito en tormentas conyugales? Y… ¿así pagas mis desvelos?

– Es que… ya sabes… siempre fui un poeta simbolista vocacional… ¡es superior a mis fuerzas, Laudelino…! ¡No puedo evitarlo! ¡Finánciame una terapia, te lo ruego! ¡Por favor, créeme…! ¡No volverá a suceder…!

“El Centollo” abrió sus cortos bracitos con gesto de impotencia, mirando de nuevo al escalón, que se había colocado ya en su posición horizontal operativa, entre la pared y la barandilla, tratando de ofrecer el menor blanco posible.

– ¿Qué puede uno hacer cuando le fatalidad de un destino maldito lo arrolla?

– …agárrame la polla. ¡Uy, perdón…!

Los acontecimientos sobrevenidos a continuación sucedieron en un período de tiempo tan corto que al acabar de escribir este párrafo todo había terminado. No obstante, es preciso narrarlos porque, precisamente, es la obligación del narrador. La de narrar.

Bueno ¿por dónde iba?…

Ya. El caso es que “El Centollo” fue cambiando de color, del rojo al amarillo y del naranja al azul pálido, que es cuando abriendo su gabán, se arrancó de un tirón los 136 botones de la sotana antibalas que portaba debajo y, con un gesto felino, desenfundó su mortífera arma.

Y con una pericia propia de quien se come los caracoles con cáscara, armó el trípode, profirió una blasfemia irreproducible, instaló la maching gun sobre él, alimentó la culata con una cinta de proyectiles interminable, tiró de la palanca de montar, y se armó la de dios.

Los primeros impactos se distribuyen por los pilares, los tabiques, la consola y su cornucopia, un cuadro de la Inmaculada y la puerta de descenso al sótano. Al intenso fogonazo continuo del arma se sumaba el ensordecedor tableteo, el ruido metálico que 2.000 casquillos producían al caer al suelo, el humo, el olor a cordita, el polvo de yeso, el palpitar del pequeño corazón de “el Tachuela” que, por cierto, se había refugiado bajo el abrigo de “el Centollo” aprovechando el desparrame general.

…¿Se acuerda el lector de la escena culminante de “Grupo Salvaje” de Pekinpah, con Willian Holden detrás de la ametralladora en el patio de la hacienda de Indio Fernández, repartiendo entradas de silla de ring para el espectáculo “Nostradamus No Estaba Borracho”?… Pues lo mismo, pero mucho más peor.

Y en éstas, con la implacabilidad que caracteriza a la Ley de Murphy, lo peor que estaba por llegar, con la aparición simultánea de dos invitados inesperados, llegó.

Por un lado, el niño rompepelotas del cuarto, seguramente sintiendo estimulado su innato deseo de bronca por el animado festival que subía del portal, bajó como de costumbre empuñando su triciclo de dos ruedas, y cogiendo desprevenido una vez más a Silvino que, por su parte, no sólo había encogido en esta ocasión su abdomen sino que se había encogido todo él hasta hacerse invisible.

Cuando el mocoso tomó tierra en el portal se arrimó un talegazo de reglamento al patinar sobre la alfombra de casquillos, soltando su artefacto, el cual inició una acrobática parábola pasando sobre la cabeza de aquella furia desencadenada que era “El Centollo” y su ametralladora.

Por otro, una grácil silueta, con una bandeja sobre la cabeza, una mano en la cadera y una sonrisa de sesenta dientes, se recortó en el umbral de la puerta contoneándose provocativamente.

Se trataba de Remigio Espeso, más conocido en el barrio como “La Reme”, repartidor sarasa de pollos al sable de la acreditada ganadería “Doraditos y sin Plumas”.

Y claro, lo que tenía que pasar pasó y la parábola hiperbólica trazada por la bicicleta del saltabardales encontró casualmente el final de su directriz en la entrepierna de Remigio. Éste, con un aullido que dejó mudo a Tarzán, lanzó a las alturas su bandeja y los cuatrocientos pollos que se apilaban encima como podían, provocaron en su descenso una especie de maná que “El Tachuela” consideró bien merecido, sacando sus bracitos por debajo de gabán de “El Centollo” y agarrando todo lo que desfilaba por delante, a la vez que reclamaba más pan.

Silvino, temiéndose que las desgracias nunca vienen de cuatro en cuatro, empezó a temer la aparición de la Srta. Hortensia.

Pero la magnanimidad de la siempre atenta Providencia, lo evitó in extremis. Porque ese día, Dña. Hortensia, casualmente, lo dedicaba a la limpieza y engrasado de los rodamientos de su tabla “Element Skateroller”.

174 comentarios

  • Gacho, si de verdad quiere reflexionar sobre la coma le recomiendo la edición básica de la última ortografía de la RAE (Ortografía básica de la lengua española, Madrid: Espasa, 2012, pp. 59-110; también tiene la grande, pero esta solo vale 13.50 euros y es igualmente completa). No es lectura tan amena como Clairette pero le servirá para engrasar el arma (su poderosa metralleta).
    ***
    Tareixa, donde vivo yo hay sol en lo celeste y brisa casi tibia. Una calma superfalsa, como todas.

  • gachoinlowercase 5 de feb de 2014 11:00
    (Necesito un taller práctico sobre el uso de la coma

    Descarte el revólver, Gacho. Aquí al lado.

  • A mí también me gusta cada vez más lo escribe la Srta Semisec.

    ***

    Ya que estamos: el otro día mencionaban por aquí a Uno de los nuestros de Scorsese como la gran película que es. Yo, particularmente, siempre he preferido este Mean Streets, que vendria a ser una especie de aprendizaje de los futuros gánsteres.

    Ahí va, pues, otra de las mejores escenas de créditos iniciales de la historia. Llama la atención que Scorsese incluyera la canción sin pagar ni un solo dólar de derechos (por la cara, vamos), y que, a pesar de las protestas de Phil Spector, los abogados de los estudios no le obligaran a hacerlo hasta unos cuantos años más tarde.

  • ¿Qué te pasa, nena, que se te ha quedado un comentario perdido? No te preocupes, lo recuperamos, que no queremos que se pierda ninguna gran intervención.

    gachoinlowercase 05/02/2014 a las 11:10
    (Podría ir siempre de Clairette y así no ser tan capullo)

  • Y yo me pregunto: ¿ al señor pitufín gruñón (alias Marqués, contemplador de flamencos rosas disfrazado de soldado de la OTAN en una escaramuza) qué le gusta,si se puede saber? Aparte de sopranos gordas que no existen

  • Ser tolerante es virtud del hombre maduro. Lo soy con Gómez, que insiste en meterme el dedo en el ojo (espero que no sea en el tercero). También escucho y cambio de opinión, por ej. acabo de adquirir un todo-terreno en sustitución del 4L. He considerado que 40 años de servicio eran suficientes. Lo he pedido negro al objeto de que sirva para trasladarme una vez amortajado.

  • Brema, he adquirido dos pequeñas joyas:
    -Esperando a Godot. Samuel Beckett. Editorial Poseidon, Buenos Aires (1954). Primera edicón en castellano.
    -Historia de un servidor. Edward Limónov. Ediciones del Oriente y del Mediterráneo (1991).

  • (Perdón, Procu, no le he agradecido la solución a mi problema. Pero es que yo no quiero un tochazo y mucho menos que me cueste dinero -todo lo invierto en mi osteopata-, quiero un taller práctico. Que me corrijan)

  • Opinión alternativa: entre perdón y procu podría no ir la coma; en cambio, yo la hubiera puesto después de tochazo.
    Tampoco está mal (racionalmente) la que viene después del guión, pero me enerva el conjunto -, y trato siempre de evitarlo (aunque a veces es arduo).

  • (Aquí el punto debe ir dentro del paréntesis.)

    Pero en otros casos debe ir fuera (como sucede aquí).

    [Procu me desmentirá (si procede)].

  • La norma supongo que será algo como esto:

    Si lo que va entre paréntesis es una oración completa, el punto se pone dentro; si lo que va entre paréntesis no es una oración completa, se pone fuera.

  • Me pasa lo mismo que a Bolaño con el grupo ‘-,’, por no hablar del que me acaba de salir. Aprovecho que está abierto el turno de preguntas para hacer la mía. ¿Hay que cerrar guiones cuando después viene un punto? ¿Y si es un punto y coma?

  • Siempre dudo entre estas dos formas de puntuar:

    (Perdón, Procu, no le he agradecido la solución a mi problema; pero es que yo no quiero un tochazo, y mucho menos, que me cueste dinero: todo lo invierto en mi osteopata. Quiero un taller práctico; que me corrijan.)

    (Perdón, Procu, no le he agradecido la solución a mi problema, pero es que yo no quiero un tochazo y mucho menos que me cueste dinero -todo lo invierto en mi osteopata- sino un taller práctico donde me corrijan.)

  • Me he entretenido analizando la discrepancia en el uso de comas con la entrada de hoy y lo he dejado en el cuarto párrafo. Incluí una opinión porque aunque haya reglas, los perfiles no son nítidos. (No creo que la regla sea ésa, Gengis, como aquí muestro).

  • A la hora de puntuar, mi dilema es éste:

    – (Perdón, Procu, no le he agradecido la solución a mi problema; pero es que yo no quiero un tochazo, y mucho menos, que me cueste dinero: todo lo invierto en mi osteópata. Quiero un taller práctico; que me corrijan.)

    – (Perdón, Procu, no le he agradecido la solución a mi problema, pero es que yo no quiero un tochazo y mucho menos que me cueste dinero -todo lo invierto en mi osteópata- sino un taller práctico donde me corrijan.)

  • En cuanto al cierre guión, seguido de punto, no lo usaría nunca. Cuando es el caso, sigo el sistema del inglés y cierro con punto, sin guión. Si es punto y coma, estoy como en el caso de ‘coma’: no me gusta pero podría valer.

  • ( Gengis, en tu segunda opción desvirtuas mi intención, mi estilo. y el énfasis y sentido que quiero darle a mis palabras. Una cosa es corregirme la puntuación, y otra bien distinta es pretender que parezca otro nick. Por ahí no paso).<— boing.

  • No lo dudaré en adelante: cerraré sólo con el punto. Igual que a usted, me gusta que los guiones luzcan ellos solos, sin otra compañía. ¿De qué cuarto párrafo habla?

  • Gacho, ya sé que ahí te traicioné, pero sólo me estaba aprovechando de tus palabras para mostrar una duda que tengo siempre.

  • Nunca sé si primar la lógica o la respiración. Por ejemplo:

    – Pero, si mientes, vas al infierno.

    – Pero si mientes, vas al infierno.

    ¿Qué hago?

  • gachoinlowercase 5 de feb de 2014 15:08
    (No me llames “nena”, que mojo toa)
    (No pillo lo del revolver, Hommmles)

    A la derecha de esta página, en la parte de abajo, existe un apartado llamado “blog&roll”. Uno de los links incluídos sugiere imprudentemente que Descartemos el revólver: ponga ahí el dedito, haga clik, y repase el texto que aparecerá ante sus ojos, a la luz de sus inquietudes sobre las comas.
    Por mi parte no descarto el cianuro.

  • gachoinlowercase 5 de feb de 2014 11:00
    (Necesito un taller práctico sobre el uso de la coma. Es lo que más quebrantos de redacción me trae. Las putas comas, siempre me dejan llena de dudas)

    Pretendía, oh Gacho, poner en su conocimiento que el del revolver también hablaba de sus cuitas con las comas. No sé, podría ser el inicio de una gran amistad, cuánto me gustan tus comas, y tal.

    “Nunca hay que tomarse un signo a la ligera, como si sólo fuese un lugar en el que hacer una pausa. He visto comas tan mal puestas, a menudo por mí, que me gusta oír el clic cuando al fin una encaja. Existen frases en las que una coma suena como la tocata y fuga en re menor BWV 565 de Johann Sebastian Bach. Recuerdo que una vez abrí un libro de Aznar, y de pronto, en mitad de una oración pánfila, me encontré un punto y coma impecable, perfecto.”

    Persistiré.

  • Tampoco creo que sea obligatorio (el punto final) en esas frases de gacho entre paréntesis, Gengis, que forman, no ya una oración completa, sino un párrafo. Son como pensamientos, algo que no llega a escribirse llano, solo se insinúa.

  • Tranquilos todos,que vengo yo aclarar sus dudas. (Sí, yo).

    El paréntesis y otros signos ortográficos Se escribe un espacio antes del paréntesis de apertura y otro tras el paréntesis de cierre. En cambio, la frase que va entre dichos signos no se separa con espacios, sino que la primera palabra y la última de dicha frase van pegadas al signo correspondiente.

    Si tras el paréntesis de cierre figura otro signo ortográfico (un punto, una coma, etc.), no se escribirá un espacio entre ambos.
    Si se mantienen las cifras del tercer trimestre (de agosto a octubre), las ganancias se verán reducidas.
    Ortega fue el primer español cuya fortuna superó los 6000 millones de euros (un billón de las antiguas pesetas). Antes del paréntesis de apertura no pueden aparecer por lo general los signos ortográficos de coma, punto y coma o raya, pero sí otros como puntos suspensivos (…), punto (.), comillas, interrogaciones…
    Pues… (ahora que lo pienso) podríamos vernos el jueves.
    En el menú del miércoles tenían ensalada de primero y lentejas de segundo plato. (Odiaba lo predecible que podían ser algunos restaurantes). Según la nueva Ortografía de la lengua española, el punto de cierre de un enunciado, así como el punto final, siempre se escribirá después del signo de cierre de paréntesis.
    En el menú del miércoles tenían ensalada de primero y lentejas de segundo plato. (Odiaba lo predecibles que podían ser algunos restaurantes).
    Esta norma ha sido cuestionada por autores como José Martínez de Sousa, pues es contraria a la práctica tradicional española y la sigue siendo la habitual en las lenguas escritas en el alfabeto latino, en la que el punto antecede al paréntesis si la oración comienza dentro de él:
    En el menú del miércoles tenían ensalada de primero y lentejas de segundo plato. (Odiaba lo predecibles que podían ser algunos restaurantes.)

  • Tallón, 27 de enero.

    Me pareció esa clase de pregunta que te obliga a sacar lentamente el paquete de tabaco, palpar todos los bolsillos buscando el mechero, y cuando al fin enciendes el cigarro, decir:…

    Un crac en vez de un click.

  • Querida Gacho, en cuanto al uso del guión conviene, como en casi todo, a leer lo que dice Poe al respecto en su Marginalia:

    “[…] El tipógrafo puede asegurarse siempre de si el guión ha sido usado usado correctamente o incorrectamente; le bastará recordar que este signo representa un segundo pensamiento –una enmienda–. Al usarlo como acabo de hacer doy un ejemplo de lo que digo. […] El guión proporciona al lector entre dos, tres o más expresiones, una de las cuales puede ser más vigorosa que otra, pero que en conjunto ayudan a expresar la idea. Tal es su fuerza, que no tiene ningún otro signo de puntuación.”

  • La monja miente: Dios no podrá evitar que actuemos libremente -ése ha sido su capricho- pero sí puede castigarnos por ello.

  • Oye Holmmmmmes, me hablas con acritud y me la suda; pero que lo sepas.
    No había visto esa entrada, había leído la de “Vamos a morir todos” y por eso no en entendía lo q me decías.
    Comprendo a Tallón perfectamente. Eso quería expresar(Tallón lo borda) ese desasosiego que produce la inseguridad a la hora de comear un texto.
    Grande Tallón, e inmensos los piadosos perros.

  • Es un móvil. Y no es azul.

    (Estoy en plena crisis contractual. Mañana tengo examen y no puedo adoptar la posición de sentada. Mi Osteopata (dios), me ha dicho q me duraría aún 48 h pero YO NO PUEDO MAS NO PUEDO MASNO PUEDO MAS!!!!!!!. Tengo que estudiar, Joder)

  • Jo, toda la tarde con la coma y me lo he perdido. ¡Buaaa!

    gachoinlowercase 5 de feb de 2014 15:49
    (Perdón, Procu, no le he agradecido la solución a mi problema. Pero es que yo no quiero un tochazo y mucho menos que me cueste dinero -todo lo invierto en mi osteopata-, quiero un taller práctico. Que me corrijan)

    E-sa-NOÉS-lac-ti-tú.

    a) No es un tochazo. Le he escogido la versión mini o básica, y le he seleccionado las 50 páginas que son: veinticinco hojas de fotocopias en una biblioteca.
    b) Ahí están las explicaciones que pide, los ejemplos y, sobre todo: su libertad y su estilo.

  • Bufffff! Vale, vale. Está bien. Lo leeré; pero no ahora, que tengo demasiadas cosas pendientes y encima esta incapacidad postural unida a este dolor que va a hacer que me suicide)

    Sigan hablando, sigan hablando, por favor.

  • Holmesss, ¿lo dice por los «putos calorros»? Qué fuerte, Funes, hijo. Que los calorros también son de Dios.

    ***
    Gacho, tengo la impresión de que no lo ha hecho y si está en plena contractura debería hacerlo: tome drogas, mujer (analgésicos y antiinflamatorios combinados y por la noche un relajante muscular).

    A mí también me gusta mucho Juan Tallón.

  • Procu: sí lo he hecho (varias veces); y esta mañana me maqueó mi santo osteo-fisio-tercer dan-psicologo-astrologo+ curandero y profeta, y ni por esas.
    Mi contractura no es de este mundo.

    Al parecer, me presiono demasiado ( yo, ¿eh? no te lo pierdas), le doy demasiada importancia a lo material (no puedo pagar mi hipoteca) y no sigo la brújula espiritual de mi vida.

    Así es que tranquila, que los cócteles farmacológicos que llevo metidos, no se los salta ni un Rolling.

    Pero he solucionado el tema (de momento) sacando la tumbona ergonómica de verano, bajandome el ordenador, y poniéndomelo sobre los muslos. En esta postura voy leyendo.
    Acción de la ADH. Tubos contorneados distales. Tubo colector.

  • Gengis Kant 5 de feb de 2014 20:04

    La monja miente: Dios no podrá evitar que actuemos libremente -ése ha sido su capricho- pero sí puede castigarnos por ello.

    ***

    En su cuerda, Gengis: si Dios ha tenido el capricho de que actuemos libremente, no podría castigarnos por ello. Nos castigará por otra cosa. ¿Por qué cosa?

  • Qué interesante: las glándulas bulbo uretrales o glándulas de Cowper, son unas glándulas exocrinas que se situan en la uretra membranosa, cuya función es la de secretar un liquido alcalino que liubrica y neutraliza la acidez de la uretra antes del paso del semen en la eyaculación (porque el pipí es ácido, y el semen y el pipí comparten conducto de salida; entonces, si no se neutralizase la acidez de la uretra antes de pasar por ella el semen, se morirían todos los soldaditos. Capicci?)

  • Pirata, aunque Dios nos castigara siempre que usáramos la libertad que le pareció oportuno darnos, no por ello dejaría de respetarla. De no ser así, la quitaría y santas pascuas. Es verdad que hay una relación, y además muy estrecha, entre su deseo de que seamos libres y el de premiarnos, o castigarnos, por lo que hayamos hecho libremente; tan estrecha que, si no fuéramos libres, no se daría la relación moral entre el acto y el premio, o el castigo, sino la natural entre la causa y el efecto. La libertad querida por Dios no es un obstáculo sino una condición de su castigo.

  • Los nervios que provocan las pruebas médicas, sobre todo cuando uno no se encuentra mal, siempre me recuerdan los de los exámenes. Luego apruebas y te olvidas de todo. Lo normal es que todo se acabe ahí, Pirata.

  • Una pregunta: ¿no viene Adrede por aquí? ¿Sabel algo de él? He visto que esta semana vino a dar una conferencia a Málaga el tal JCR. ¡Hubiera estado bien *interpelarle*! Diciéndole, por ejemplo: “¡Bar Fútbol!”. A ver si se delataba…

  • Anoche ARS CANENDI en el Liceo. Juan Diego Flórez en La Sonámbula de Bellini.
    Flórez es un tenor lírico-ligero, de un registro muy parecido a Kraus, con refulgente metal en su voz. Anoche cantó con ganas, entregándose desde el inicio y llegando a la última escena pletórico de una fuerza que no le sobra. Cantó con excelentes apoyos y mostró amplia y bella coloratura.
    Con todo, lo que mas destaca de él es su timbre broncíneo. Este pulidísímo bronce entusiasma al maestro Reverter y, vicariamente, a mí. Cerrando los ojos, en algún momento, me pareció escuchar al “añorado”.

  • Bonnie, amorl. Antes de dar al botoncico de Enviar hay que comprobar si se ha escrito bien el nombre o el correo, que luego pasa lo que pasa y le echamos la culpa a cualquiera menos a nosotros mimmos.

  • Procuro fijarme 6 de feb de 2014 09:34
    Buenos días. Perroantonio, ya me he dado cuenta. Usted se ha inspirado para las tuercas y tornillos en las perlas y manazas de la genial Ana Botella. (Es que no me atrevo a pegarlo en su chabolo nuevecico. Por sierto, la entrada de hoy. Venga).

    No se corte y pegue lo que le apetezca.

    No había visto lo de la señora Botella. Hay que reconocer que la alcaldesa no es precisamente un genio del pensamiento político. Pero tampoco es mucho menos lista que el periodista que ha redactado la noticia y habla de esas “dos frutas típicas de la gastronomía española”. Estamos rodeados.

  • Perroantuán 6 de feb de 2014 10:52
    Bonnie, amorl…

    “¡Ámala, ámala, ámala! Si te complace, ámala. Si te hiere, ámala. Aunque te rompa el corazón, y a medida que envejezca y se endurezca, se te desgarrará más, ¡ámala, ámala, ámala!”

    Pues eso que me quieras con mis defectos…y con mis dedos gordos sobre el teclado.

  • La receta que nos trae Bonnie parece la única respuesta posible a la pregunta que Freud no supo contestar: ¿qué quiere una mujer?
    A ver si un día de éstos se produce algún cambio o incorporación al recetario, que los corazones ya van renqueando.

  • Yo soy mucho de novela decimonónica. Mi vida entera es un folletín.

    Señor Montano,¿como vé este mercadillo de pulgas? Un saludo y póngase a régimen. Haga caso a nuestro cuidador oficial.

  • Ayer fui un poco grosera con la srta Gachó. (Pido públicamente perdón). Ya le pueden desatar del árbol, quitar la mordaza y devolverle su lira a gatasurancetúrix.

    Yo marcho de caza a por unos romanos y porcos bravos.

  • PerroAntonio se ha desatado en su amor por mí y me ha enviado cinco poemas a cual más increíble.
    Que sepa que ahora mismo, estoy así (leopardos incluídos).

  • Pregunta tonta. ¿Quiénes son los más ilustrados de los futboleros ilustrados actuales? ¿Marías? ¿Jabois? ¿Hay alguno en especial al que tenga que leer para descubrir el alma del fútbol?

    Gracias.

  • ¿Hay alguno en especial al que tenga que leer para descubrir el alma del fútbol?

    Para mí Gistau es simply the best, PerroAntonio. (aunque sea merengón)

  • La nomenclatura del animal majestuoso
    Cualquier grupo con nombre de animal salvaje, legendario o mitológico, es rock.
    Ejemplos: Scorpions, The Eagles, The Monkees, Band of Horses, Temple of the Dog, The Eels, Whitesnake, Megaspider, The Black Unicorns… Vale, los dos últimos son inventados, pero no podéis decir que no son épicos.

    20. La nomenclatura del artista fallecido
    Todo grupo que en su nombre rinde homenaje a un artista fallecido es indiscutiblemente pop.
    Ejemplos: La oreja de Van Gogh, The Rembrandts, Klaus & Kinski, The Dandy Warhols, etc.

    21. La nomenclatura del deportista retro
    Todo grupo que adopta el nombre de un deportista viejuno no sólo es pop, sino que es indie pop.
    Ejemplo: McEnroe, Tachenko, The Delgados, Iván Campo, etc.
    *Aclaración sobre la nomenclatura del deportista retro: Iván Campo EXISTE como grupo pop.

    22. La manifestación diferenciada del desamor
    Si tratan el desamor de una forma penosa, lastimosa, culpable y poco saludable, entonces es pop.
    Ejemplo: Amaral, Taylor Swift, Lori Meyers, Love Of Lesbian.
    Si tratan el desamor de una forma maligna, desgarrada, épica y más dolorosa que una ducha de ácido, entonces es rock.
    Ejemplo: Scorpions, Gabinete Caligari, Willy de Ville.

    Jajajajajajaajaja. Y lo demás; todo ornitorrincos.

    ¡¡¡Genial!!!

  • J. A. Montano 6 de feb de 2014 11:07
    En ZoomNews me ocupo de la trifulca Losantos-Arcadi:
    “Limitación de Losantos“

    Es que practican deportes distintos. Lo de Arcadi es esgrima y lo de Losantos wrestling.

  • Bonnie 6 de feb de 2014 12:40

    PerroAntonio se ha desatado en su amor por mí y me ha enviado cinco poemas a cual más increíble.
    Que sepa que ahora mismo, estoy así (leopardos incluídos).

    ¡Hostias! ¡Y a mí, también!

    Seña Procuuuuuu, que PerroANtoine me quiere activar el chacra poético sensible… ¿Es una conspiración?

    (Espero que sólo quiera desvirgar eso, no sea que se esté equivocando nuestro amigo.)

  • Aunque a Bonnie le he enviado los poemas en plena exaltación amorosa, he de informar al resto de los suscriptores de Pregúntale al Perro que los poemas han sido lanzados automáticamente por WordPress tras la modificación de una sección en el blog. Que les quiero a todos mucho, o sea, pero que normalmente no voy soltando poemitas a traición; y menos a señores barbados con mala hostia, no sea que me digan algo así como “¿y a mí que me importa que te deje la novia, membrillo?”. Que es lo que pensaría yo, mismamente. Que una cosa es que te suscribas a un diccionario y otra que te frían con unas poesías.

    Que me cago en WordPress. Por resumir.

  • Qué alivio Perroantonio, al recibir tal catarata de poemas temí que siguiera un mail pidiéndome un cita romántica.

  • Ayer en La Sonámbula había un personaje, “el conde”, que defiende el honor de la protagonista ante la incrédula mirada de los cortesanos. Ante esta reacción el conde afirma: “un hombre de mi rango nunca miente”. Me sentí identificado con este ademán, esta forma de estar en el mundo. El papel del conde lo hace un barítono dramático, de timbre cavernoso y gran potencia.
    No vean la cara de mis acompañantes en el entreacto,cuando me tiro el rollo describiendo las voces mientras agito una copa de champán asida por su base.

  • Bella Tare, un día de estos ¿podrías explicarnos un poco el intramundo que rodea a los Porcos Bravos y los Stags?

    Siempre y cuando no corras el riesgo de ser sacrificada como castigo por desvelarlo, en un altar celta, sobre el barco que hace la travesía Galicia-Pub Inglés…

  • Adaptaciones 6 de feb de 2014 16:29
    ¡Nah!

    ¡A tomar polculo!, me da pereza leerme antes de publicar.

    Adapts, en este momento preciso podría haber elegido otra exclamación. Háblenos de lo que siente, es relajante.

  • En realidad “orquídea” viene del griego orquis (cojón), por lo que hay pocos signos de viril y sana amistad como regalarle dos orquídeas a un caballero.

  • Perroantuán 6 de feb de 2014 15:16 Aunque a Bonnie le he enviado los poemas en plena exaltación amorosa, he de informar al resto de los suscriptores de Pregúntale al Perro que los poemas han sido lanzados automáticamente por WordPress tras la modificación de una sección en el blog. Que les quiero a todos mucho, o sea, pero que normalmente no voy soltando poemitas a traición; y menos a señores barbados con mala hostia, no sea que me digan algo así como “¿y a mí que me importa que te deje la novia, membrillo?”. Que es lo que pensaría yo, mismamente. Que una cosa es que te suscribas a un diccionario y otra que te frían con unas poesías.

    Que me cago en WordPress. Por resumir.
    *********************************************
    Esas son disculpas baratas … he visto lo buenorra que está la Bonnie y casi me caigo de la silla de ruedas. En un flash lo comprendí todo, cabronazo. Siempre le han gustado las “rubitas delicadas de piel”.

  • Yo también he recibido esos poemas.

    Más no dije nada, ni quise pensar nada (así de discreta siempre he sido). Ora me entero que es un error y casi dejo a mi novio formal.

    El intramundo mi bello Adapts entre os Porcos y mis tiernos cervatillos son unos partidos de billarda que juegan entre ellos. Hasta ahí puedo contar

  • Yo aquí suelo venir de tapadillo. No oculto que con algo de miedo. Me infunden ustedes mucho respeto. Tengo la sensación de que, a poco que se me ocurra decir una idiotez -se me ocurre a menudo-, y la diga, me van a caer unas hostias fenomenales. Y merecidas. Tengo entendido que ustedes pegan muy bien. En fin. Los respeto y los leo. Y les deseo buenas tardes. Me voy a merendar nocilla con chorizo.

  • La que ha montado, Lola. He desempolvado mi perfil FB para trastear, curiosear…
    Es cierto todo, sobre todo lo de cabronazo.

  • Acabo de ver en una galería una “obra” en serie.
    Se trata de billetes de curso legal de diversos países, también pesetas.
    El autor los enmarca recortados de formas distintas, insertando fotografías adaptadas al hueco con intención de comunicar algo.

    En una de ellas la fotografía era de un manifestante en cuyo cartel rezaba: “If you really want to enslave people give them total freedom” (L Ron Hubbard)

    Lo he relacionado con el libro que tengo entre manos, Años de Vértigo, de Philipp Blom. Brema lo glosó ampliamente en lo suyo.

    Repasa la vida y obras de esa gente de los años 1900 de una forma detallada y enternecedora, quizás por la cercanía y las similitudes que encuentras en sus afanes. También por un denominador común: al igual que ves en el final de Hamlet, de Barry Lyndon, tienes presente que ninguno de ellos vive ahora, y te recuerda que a largo plazo lo nuestro también pinta fatal.

    Tengo leído que ese principio fundacional del siglo XX es la digestión, el atragantamiento de la famosa frase de Nietzsche: Dios ha muerto.
    La consecuencia no fue la esperada liberación del hombre, sino su conciencia de que un dictador peor que Dios le regía desde su propio interior, a lo que tal vez pretende aludir el aforismo de Hubbard que he visto.

    Ahora falta que el artista estuviera pensando algo parecido.

  • holmesss 6 de feb de 2014 20:36

    Tengo leído que ese principio fundacional del siglo XX es la digestión, el atragantamiento de la famosa frase de Nietzsche: Dios ha muerto.
    La consecuencia no fue la esperada liberación del hombre, sino su conciencia de que un dictador peor que Dios le regía desde su propio interior, a lo que tal vez pretende aludir el aforismo de Hubbard que he visto.

    Se llama superego. Puede ser muy sádico. Contra Karamazov: «si Dios ha muerto nada está permitido, otro aforismo (lacaniano). Se refiere a que lo que entendemos por libertad solo es concebible en relación con la Ley, Dios es una forma de llamar a esa Ley.

    No me sé más.

    ¿Ese Hubbard es el de la Cienciología?

  • Bolaño, yo creo que Richman es rockero. Le ví hace muchos años en Vitoria y no había duda: la actitud. Pero tiene voz de popero.

  • Mi opinión (una más) sobre JR&TML es que el objeto de su pop es el rock. No sé si…
    El disco del enlace anterior, sería en realidad punk (un dialecto pop ¿no?).

  • Parece que la cabeza visible del liberalismo español no tolera en exceso la disidencia, y le nace como un impulso de aplastarla. Como si su formación fuese maoísta.

    Montano, eso de «como si su formación fuese maoísta», usted no lo ha dicho al buen tuntún (¿a que no?). O sea que la zorra perderá el rabo pero no pierde las costumbres maoístas.

  • Si la libertad es lo que queda fuera de la ley y no hay ninguna ley, entonces nada está permitido (ya que no hay ley respecto de la cual pueda decirse que algo queda fuera de ella) y todo está permitido (ya que nada cae dentro de la ley).

    ¿Es eso lo que dicen Lacan y Dostoievski?

  • Se me ocurrió que esa derivación a partir de la ley tendría que ver con el hecho de que definimos la libertad como lo que la ley permite, o sea, como lo que deja fuera de ella.

  • Una verdad como un templo.-

    Durante mucho tiempo se ha buscado en los autores clásicos, cuanto más antiguos mejor, la vía idónea de acceso a la realidad. Libres aún del lastre erudito, sin haberse empantanado en las tradiciones librescas, ellos habrían sido capaces de tener un contacto directo con la verdad de las cosas. Sin nada que los separase de la realidad, sin embarazosas mediaciones literarias, sin veladuras alejandrinas, habrían gozado del privilegio de conocer la simple y pura verdad. ¡Experiencia privilegiada e irrepetible! Esa limpieza de la mirada, a solas con la realidad, apenas sería sentida por quienes, meros epígonos de aquellos, parecíamos condenados a no salir jamás del círculo de la palabra.

    Pero una frustración, siempre la misma, se producía cada vez que se tenía la impresión de haber encontrado una de esas obras, clásicas, tenidas por vírgenes, ajenas a toda la escoria pedantesca: también ahí abundaban las referencias a lo que otros habían dicho antes. La realidad se alejaba cada vez más. En su lugar, sólo aparecían palabras, siempre remitiendo a otras palabras. No importaba cuán lejos se fuera: nadie era capaz de remontar hasta el origen de toda esa cadena verbal; el lugar de la ansiada presa lo ocupaba siempre un sucedáneo, un texto.

    Hace tiempo, sin embargo, que lo que produjera tanta decepción llegó a ser asumido, cierto es que porque parecía algo irremediable, pero también porque una sospecha fue tomando cuerpo: acaso la realidad no era otra cosa que una de las máscaras con las que se había disfrazado el dios cristiano cuando llegaron tiempos menos piadosos. Despojada de los ropones de un dogma anecdótico y narrativo, la divinidad iba a ser concebida ahora, en términos más abstractos e impersonales, más científicos, como la verdad. La verdad también era, a su modo, un concepto teológico, cosa de bibliotecarios, y la búsqueda de la realidad, supimos, la mística imposible de los agnósticos.

  • No sé, ‘fuera’ no me parece buena idea. La ley entendida como lo que vertebra. Creo que estaba en la Ética para Amador de Savater lo de la planta que trepa o crece con espalderas. Y no es que una planta sea la mejor idea para hablar de la libertad, la famosa libertad de la planta, en fin. La cuestión es que sin lo vertebrador (la espaldera o el rodrigón) no hay el iré para acá o mejor para acullá, ¿a dónde voy?, típica deliberación de lo que llamamos libertad. Unas cosas que se arrastran por el suelo. No me da para más, Gengis.

  • Creo que en último párrafo ha dado un salto y no lo entiendo. De la evidencia de que el lenguaje siempre media el pensamiento y el acceso a la ralidad al dios cristiano. ¿No falta algo?

  • Hace tiempo, sin embargo, que lo que produjera tanta decepción llegó a ser asumido, cierto es que porque parecía algo irremediable, pero también porque una sospecha fue tomando cuerpo: acaso la realidad no era otra cosa que una de las máscaras con las que se había disfrazado el dios cristiano cuando llegaron tiempos menos piadosos. Despojada de los ropones de un dogma anecdótico y narrativo, la divinidad iba a ser concebida ahora -en términos más abstractos e impersonales, más científicos- como la verdad. Por tanto, la verdad también era, a su modo, un concepto teológico, una palabra, y la búsqueda de la realidad, supimos, la mística imposible de los agnósticos.

    No sé si con los retoques que le he dado al párrafo se entenderá un poco mejor, aunque creo que sus dudas van por otro lado.

    Le aclaro que no parto de la idea de que el pensamiento está mediado por el lenguaje, un asunto que no me atrevo a tocar, sino de la experiencia frustrante y universal de que entre las cosas y nosotros siempre hay un libro hablando de ellas y seguramente escamoteándolas y de la esperanza, frustrada una y otra vez, de que encontraremos una obra, la más clásica de las clásicas, que nos las revelará.

    La idea de que conceptos como la verdad, o la realidad si se quiere, además de los valores manifiestamente morales, son el último avatar de Dios, al que la gente da por muerto, es de Nietzsche. Aquí me limito a seguirlo sin rechistar.

  • Ya no me acuerdo, pero es muy posible que el ideal unitario y a la vez excluyente del cientificismo, ese monoteísmo científico del que habla usted, moviera a Nietzsche a ver ahí una secuela teológica. A ese monolitismo del concepto de verdad él oponía la jovial pluralidad, eternamente multiplicada, del error propio de un deseo que se alimenta a sí mismo, de una potencia que tira de sí misma.

  • […] la experiencia frustrante y universal de que entre las cosas y nosotros siempre hay un libro hablando de ellas y seguramente escamoteándolas y de la esperanza, frustrada una y otra vez, de que encontraremos una obra, la más clásica de las clásicas, que nos las revelará.

    Creo que ‘libro’ vale aquí lo mismo que ‘hablante’ o ‘discurso’. De modo que la biblioteca es solo una metáfora del lugar adonde llegamos cuando abandonamos la horda. Esto de los avatares o niquis de Dios tiene mucha miga, pero están, no sé, los griegos. Los griegos son sin Dios aunque no sin biblioteca.

  • Prefiero hablar sólo de ‘libros’ para referirme a algo sin el calado teórico de ‘lenguaje’, ‘discurso’, ‘hablante’, palabras que me recuerdan la polémica sobre si el lenguaje es sólo un medio de transmisión del pensamiento o si es también un factor que determina al propio pensamiento. Este ya es un asunto filosófico, en el que además me da mucho apuro entrar.

  • Sin prisas, pero sin pausas, he leído otra línea de la entrevista a la señorita Lucía Caram, de profesión monja. Envenenada a saber por qué lecturas -no descarto que se trate del Evangelio- critica que la Iglesia quiera imponer a la sociedad una moral de máximos. Si no fuera por este maximalismo -piensa la monja- la Iglesia no habría llegado al extremo de condenar el aborto. O el robo, se le olvidó decir.

  • Empiezo a caer en la cuenta de que, a base de ingenuidad, puedo ser gracioso. Pero no ha sido ésta mi intención al mostrarme reacio a entrar en asuntos filosóficos. Igual que en pintura, según he sabido gracias al Crítico Constante, existía la pintura de asunto, donde ‘asunto’ significa gran asunto, la filosofía también tiene sus asuntos y sus modos universalmente reconocibles como filosóficos. Lo mío, incluso cuando divago sobre Dios, es más de andar por casa.