El crimen del Bar Parra

Un crimen

por Brat Çäshø

Para G. García y B. Parker

Era otro tiempo, era otra España. El Parra agarró un trapo que ocultaba una inmortal vida bacteriana trenzada en el hedor de la lejía. Era esa hora exacta en que la luz muere y aún no ha nacido la oscuridad, cuando las farolas se encienden aunque nada iluminan, cuando se cruzan los obreros que han pagado el diezmo de su alcoholismo parando en el bar, camino de casa y de la cama, y los borrachos que todavía no lo están han abandonado las sábanas y salen a matar la noche. Descansan las botellas de anís y coñac y empieza el trasiego de los cubatas en vaso de tubo.

Se abrió la puerta del «restorán», que es como llamaba el Parra a su bar. Chirrió desagradablemente, porque los goznes tenían algo de vicio. Entró un hombre pequeño y calvo, bien afeitado. Olía a loción, vestía con pulcritud y cargaba una bolsa de cuero, vieja pero cuidada, que parecía estar llena de trebejos, y una funda alargada y cilíndrica que le colgaba del hombro.

Aguantó la chaparrada que se había convertido en costumbre las últimas semanas. Tras el consabido «buenas tardes, don Valentín», le llovieron chanzas y chascarrillos sobre su tamaño y su calvicie, aunque lo que peor llevaba eran los comentarios malintencionados sobre su esmerada higiene y sus maneras cautas y delicadas. Se mantuvo en silencio, porque no le hizo falta ni pedir. Aún no se había sentado en el taburete y ya tenía delante su chato de vino «del bueno». Invitaba el Parra, porque aquel hombre le hacía un gran favor viniendo a esas horas y cobrándole muy poco por el trabajo que le había encargado.

Era otro tiempo, era otra España. Aún se estilaba decir «sarasa», los cementerios no albergaban los cadáveres raquíticos de los yonquis, los domingos a las once había más gente en las iglesias que en los bares y los melenudos comenzaban a dar algo de miedo.

El Parra era gordo, vestía camisa blanca con demasiados lamparones para el gusto de una suegra y muy pocos para lo que era su oficio. Tenía el fino olfato de los hombres de negocios y había pensado que podría ganar algo más de dinero si publicitaba sus tapas, raciones y bocadillos con una fotografía, para exponerla en los ventanales y detrás de la barra. Había pedido presupuestos y todos le parecieron demasiado caros. «Logísticamente», como él decía, tampoco era llevadero, porque había que cargar con los condumios hasta las casas de revelados. Alguien le recordó que uno de sus parroquianos -y aquí fue extremadamente prudente al añadir «ése que parece que pudiera ser medio sarasa»- era fotógrafo, y que se lo había oído decir una vez que andaba medio borracho, aunque no precisó si quien iba mamado era él mismo o el otro.

El Parra, desde entonces, se volvió muy atento con aquel hombre pequeño y calvo, que aunque habitual del bar guardaba una discreción distante, educada. Todos los habituales notaron las extremadas zalamerías del Parra con aquel hombre a quien, aunque nadie lo había dicho nunca en voz alta, todos coincidían en llamar para sus adentros «el marica». Fueron pocos días, pero los suficientes para una vez averiguados nombre -Valentín- y profesión -fotógrafo-, se le tratara con algo de familiaridad. Le pusieron el «don» delante porque así lo ordenaban su traje y su pose un tanto altiva, pero las maledicencias y la falta de respeto que al principio flotaban en el ambiente, en las miradas y en algún gesto esquivo, se expresaban ahora con risa de conejo; no a las bravas y sí con mucha hipocresía y doble sentido, pero poniendo las cartas sobre la mesa. Yo aquí y tú allí.

Era otro tiempo, era otra España, pero ya había mucho hijo de puta suelto.

Unas semanas después, con dimes y diretes, cambalaches y regateos, el Parra y don Valentín llegaron, finalmente, a un trato. Cualquier persona un tanto avisada habría observado el contraste que había entre la obsequiosidad del Parra y las palabras hoscas de don Valentín. Y mucho más el escaso beneficio que obtenía éste, que ponía su arte, sus percherres y el revelado final por dos perras gordas y la promesa vaga de la barra libre.

Aquella tarde, pues, entró don Valentín, se tomó su chato y aguantó más impertérrito que nunca las obscenidades expuestas con ánimo tan sutil como cabrón. La primera sesión incluía ensalada y bocadillos de lomo, jamón, chorizo, tortilla y salchichas.

– Esta ensalada la veo poco fotogénica, de un cromatismo paupérrimo -exageraba don Valentín su léxico para pinchar el rencor de la parroquia, que no entendía ni jota de lo que decía «aquel», ahora sí, «maricón».- Quizá habría que añadirle zanahoria rallada, rábanos o unos tacos de atún y queso -insistía.

Aquello abrió un debate intenso entre las mesas y la barra. El sentir general, no ya mayoritario sino unánime, lo expresó una mujerona que hizo sonar su vaso de cubalibre sobre el mármol de la mesa:

– Yo, la ensalá es la ensalá, con su lechuga, su tomate y su cebolla. Y punto. Sin más mariconadas.

Risas y carcajadas. Don Valentín amagó un gesto, pero se recompuso de inmediato porque ya tenía un plan y no quería que se viniera abajo antes de tiempo. Transcurrieron los días. Se repetían algunas tapas que no habían salido bien en los revelados y se perfeccionaron mucho las tomas aderezando las comidas con «agentes externos», como determinó en llamarlos el Parra. Consintió en echar a perder un pollo entero, que después de asado roció don Valentín con laca para darle una textura brillante y jugosa. El Parra, de estranjis, le quitó luego la piel y algo de carne en los muslos y la pechuga, trituró el resto y al día siguiente hubo quien lo comió guisado con lentejas. El Parra era, lo hemos dicho, un negociante, y aquél era otro tiempo y era otra España. O casi.

Para darle gracia a las fotografías don Valentín acompañaba las tapas y los bocadillos con un vaso de falsa cerveza. En verdad era agua de sifón a la que añadía un sobre de colorante. El vaso, que luego rociaba con laca para darle aspecto de frescor, quedaba de lo más aparente. Aquel truco maravilló a la concurrencia, que no tardó nada en alabar las dotes de don Valentín para «el disfraz». Los guiños y los codazos eran cada vez menos disimulados.

Llegó el día final, el de la paella. Don Valentín insistió en ser él quien le diera el toque final, pues era de ascendencia zamorana, y no hay arroz cocinado como en Zamora, decía, por mucho que se encocorotaran valencianos y otros levantinos. Se le concedió la rareza y don Valentín, a solas en la cocina, preparó el codiciado plato. El Parra había preparado una fiesta final. Tapa de paella para todo el que consumiera aquel día. Un lujo, señores. Se había corrido la voz y se llenó el bar con la gente del barrio. Hasta gente fuera, había. Habituales, familiares, desconocidos y curiosos. Mucha gente, pero no don Valentín. Se disculpó diciendo que quería revelar los carretes esa misma tarde y salió apresurado palpándose el bolsillo. En él había una botellita, vacía, que había encargado en la farmacia. Un específico de cloruro de magnesio, un excelente laxante.

El bar Parra se levanta hoy en día fantasmagórico junto a la carretera. Hay pintadas en sus muros y los días de calor huele fuerte a orines. Sus ventanas descubren un fondo negro, como los ojos de una momia. Si hay viento, aletean los restos de una cortina y se oyen ruidos extraños. Se habla del crimen del bar Parra y las niñas con coletas se susurran imaginaciones atroces. Navajas, sangre a borbotones y varias portadas en El Caso, que es el periódico que lee el abuelo. Parece, dicen, que don Valentín no murió. No sé bien qué pasó con él y cómo logró huir de la ira del populacho. Quizá quienes aquella tarde se agolpaban en el váter con la furia de una manada de ñus o salían fuera a evacuar en plena calle, entendieron las razones de la venganza de don Valentín. Quizá. Quizá el Parra cerró porque había pensado en un nuevo negocio, mucho mejor, en otra provincia. Yo no lo sé. No se me alcanzan ni los hechos ni las razones. Ya digo que aquél era otro tiempo, y aquélla otra España.

133 comentarios

  • Qué memoria, Marqués. Pero juro que de la historia original sólo hay la mitad de un personaje.

    Pi, cuando me refería a votaciones de la eta no hablaba de su «rama política» sino de la eta en global. Tiene unos cientos de miembros y la última vez votaron si seguir adelante o no con la «vía política».

    Órale, qué español más chingón se habla en México. Y la puta, qué comida.

  • Brat Gachupín, dale unos besos a la Yaisa de mi parte. Si ella quiere. Y róbame algo del Antropológico. Lo que sea, me da igual.

  • HACIENDO PALABRAS
    Ayer escribí algo y me dejé información en el tintero. Dije lo siguiente:

    La palabra “mustang” sirve para llamar a los caballos cimarrones norteamericanos. Pero, aunque pudiera parecerlo, no es una palabra inglesa ni originaria de los pueblos de las grandes praderas. Es un derivado de Mesta (de mixta, o sea mezcla, unión; la famosa Mesta de Pastores fundada por Alfonso X el Sabio). Los caballos que pastan libres, pero son propiedad de los pastores, acabaron llamándose mestengos y mesteños. Y de mestengo > mustango > mustang.

    Bueno, pues dí alguna voltereta en el aire, me olvidé de otra palabra relacionada y no se veía claro como esa e puede pasar a ser u sin un paso intermedio. O sea, que hay que explicarlo mejor. [No soy un especialista y no tengo a manos el Corominas, así que si meto la pata, me corrigen, please].

    El primer derivado de mesta no sería mestengo, sino mestenco, palabra que por un fenómeno de diferenciación vocálica pasó también a mostenco. Así que tenemos varias palabras relacionadas derivadas de mesta:

    1. mestenco
    2. mestenco > mestengo > mesteño
    2. mestenco > mostenco > mostrenco
    3. mestenco > mostenco > mostengo > … mustango > mustang

  • ¿Hace un poema? Venga, sí. Para los enamorados, los tristes , los amantes, los amigos y los chicos/as de ÇhøpSuëy y todo el mundo mundial

    Quién iba a prever que el amor, ese informal
    se dedicara a ellos tan formales

    mientras almorzaban por primera vez
    ella muy lenta y él no tanto
    y hablaban con sospechosa objetividad
    de grandes temas en dos volúmenes
    su sonrisa, la de ella,
    era como un augurio o una fábula
    su mirada, la de él, tomaba nota
    de cómo eran sus ojos, los de ella,
    pero sus palabras, las de él,
    no se enteraban de esa dulce encuesta

    como siempre o como casi siempre
    la política condujo a la cultura
    así que por la noche concurrieron al teatro
    sin tocarse una uña o un ojal
    ni siquiera una hebilla o una manga
    y como a la salida hacía bastante frío
    y ella no tenía medias
    sólo sandalias por las que asomaban
    unos dedos muy blancos e indefensos
    fue preciso meterse en un boliche

    y ya que el mozo demoraba tanto
    ellos optaron por la confidencia
    extra seca y sin hielo por favor
    cuando llegaron a su casa, la de ella,
    ya el frío estaba en sus labios ,los de él,
    de modo que ella fábula y augurio
    le dio refugio y café instantáneos

    una hora apenas de biografía y nostalgias
    hasta que al fin sobrevino un silencio
    como se sabe en estos casos es bravo
    decir algo que realmente no sobre

    él probó sólo falta que me quede a dormir
    y ella probó por qué no te quedas
    y él no me lo digas dos veces
    y ella bueno por qué no te quedas
    de manera que él se quedó en principio
    a besar sin usura sus pies fríos, los de ella,
    después ella besó sus labios, los de él,
    que a esa altura ya no estaban tan fríos
    y sucesivamente así
    mientras los grandes temas
    dormían el sueño que ellos no durmieron.

    Mario Benedetti; Los formales y el frío

  • El primer derivado de mesta no sería mestengo, sino mestenco, palabra que por un fenómeno de diferenciación vocálica pasó también a mostenco

    Hace muchos, muchos años tuve que ir a Doñana para realizar un censo de vacas que pastaban en el parque de manera salvaje como los caballos de los que habla Perroantonio. La vaca se llama Marismeña, pero todos la conocían por Mostrenca o Palurda

  • Perroan, solo una quisquillosidad: mesteño es cambio morfológico y no fonético (otro sufijo adjetivizador, -eño). Y sí, dice Curumines que la alteración a mostrenco es por la influencia de mostrar, que era una parte de los rituales de la Mesta (él lo dice a lo largo de varias columnas razonadas y documentadas en letra pequeña y con un tropel de notas, que no vi a copiar).
    ¿Y lo que da que pensar la semántica de mostrenco? De ‘comunal’ ha pasado a ‘sin dueño’, y de ahí, ¡al Estado, Adapts! (bienes mostrencos: «Der. bienes inmuebles vacantes o sin dueño conocido que por ley pertenecen al Estado»).
    Por no hablar de las deriva asociativa moral que hay entre las actuales tres acepciones:
    1. adj. coloq. Dicho de una persona: Que no tiene casa ni hogar, ni señor o amo conocido. U. t. c. s.
    2. adj. coloq. Ignorante o tardo en discurrir o aprender. U. t. c. s.
    3. adj. coloq. Dicho de una persona: Muy gorda y pesada. U. t. c. s.

    A mí no me parece ni medio bien.
    Vamos, hombre.

  • Muy bonito relato, Brat.

    ***

    No recuerdo quién traía el otro día el documental de Lanzmann y se lamentaba de lo floja que era la película sobre Arendt. No la he visto. Pero alguien ha enlazado en FB una entrevista a Arendt que tal vez le quite ese mal sabor de boca. Al loro con lo que cuenta sobre la “uniformización” voluntaria de los intelectuales (c. minuto 32), una lección que me temo se puede extrapolar a otros países, otras épocas. Y ese “¿Qué queda? Queda la lengua” (c. minuto 37).

  • Holmesss, a lo mejor no hizo bien del todo viendo esa serie. A lo mejor ha afectado más de la cuenta su Weltanschauung. A lo mejor no está tan clara la relación entre Breaking Bad y El Parra…

  • Es verdad, la explosión de los universos, que los universos están todo el tiempo dale que te pego y venga explotar, pero a veces se parece tanto a nunca pasa nada. Holmesss, que no se le olvide hoy su paseo con escritor por los maizales del Eixample, que es viernes. Igual se choca con Argullol.

  • Largo paseo, con final feliz en el Velódromo, ya en el Ensanche. Una cerveza bien tirada abre el apetito y sobre todo mejora la weltanschauung. De camino me he comprado dos Siglo I, uno de los cuales me fumaré en breve. Tengo el día epicúreo, la noche ya veremos, pero no contaremos.
    En cuanto al filósofo, quizás era un tipo que me ha saludado en la calle, pero no le he reconocido, helàs, Procuro.

  • Tareixa 14 de feb de 2014 16:15
    Jajajajajajaja, Perro, yo que firmo todas las peticiones de chang.org sin leerlas, tan pronto reciba esa en mi correo la rubrico.

    Lo sepa.

    Cuanta traición y maldad.

  • Poema (es pa hacerle bulto al tontolbrema) San Valentiniano (y porque desde aquí la luna llena me da en to el ojo):

    FIN DE BATALLA

    Nos han vencido, amor.
    Nos han vencido porque dejaron que creyéramos que habíamos vencido.
    No sé de dónde proviene esta certeza,
    pero te digo que nos han vencido, aunque tal vez,
    solo sea sospecha, intuición, puede que insomnio,
    esos frutos ambiguos de aburrirse
    mientras la vecindad entera duerme.
    Sé que estás a mi lado -te escucho respirar-,
    pero ojalá estuvieses a mi lado.
    Solo puedo escribir *nos han vencido*
    y sentarme a escuchar los grillos que conspiran.

    JAVIER CÁNAVES.

  • Cuando me preguntan sobre mi apolinea figura hago referencia a la “tabla de gimnasia” que practico a diario. Tal explicación produce general choteo, maxime cuando aclaro que se trata de gimnasia de corte militar,o sea, a base de viriles movimientos. A veces doy una explicación alternativa, que hago “pilates” en el DIR. Entonces triunfo.

  • Creo que vi un reportaje hace tiempo sobre Justo Gallego y su catedral. Impresionante su fe y dedicación. Lástima que cuando el muera, su obra quedará reducida a escombros y una hilera de coquetos chalecitos adosados sustituirán su sueño.

  • Bonnie 14 de feb de 2014 21:05

    Es del Zoo de Basilea, estaban haciendo una porra para ver quién acertaba su peso.
    ¡qué ordinariez!

    ***

    marquesdecubaslibres 15 de feb de 2014 01:33

    Cuando me preguntan sobre mi apolinea figura hago referencia a la “tabla de gimnasia” que practico a diario. Tal explicación produce general choteo, maxime cuando aclaro que se trata de gimnasia de corte militar,o sea, a base de viriles movimientos. A veces doy una explicación alternativa, que hago “pilates” en el DIR. Entonces triunfo.

  • Don Valentín, otro tipo sobresaliente para esa galería de espléndidos personajes, ficticios o tomados del natural, que va juntando nuestro fanzine, como superhéroes (o megavillanos) de la Marvel, que quizás alguien junte algún día en un metarelato al modo que apuntaba Holmesss días atrás, en el que se mezclen también otros, reales como la vida misma, cual Satur, la Srta. Bellpuig o el Marqués, y hasta todos los demás, que también estamos hechos unos figuras…

  • Juli0 15 de feb de 2014 12:48

    «[…] y hasta todos los demás, que también estamos hechos unos figuras…»

    «Morena. Una hist0rial real».
    (Attendiam0 c0n ansia il sec0nd0 capit0l0, sign0re Figura).

  • Marqués, ya tiene sus dos primeros Aubs. Hoy visitaré una librería que tiene primeras ediciones dedicadas. Veremos… He perdido contacto con S., por cierto. No sé cómo localizarla.

    Esto está padre, güey… Y mi cicerone, un cielo.

    Hoy ceno en Pujol. Bichos. Invertebrados.

  • CAOS
    Aún recuerdo con horror el día en el que, al llegar a casa, ella había cumplido la promesa de poner fin al desorden de mi vida. Todos los libros de mi biblioteca habían sido clasificados por colores.

  • Qué bueno es Jabois. El cáncer de las Juventudes de los partidos, ¿cómo se cambia eso? A lo mejor no es tan difícil, «no montes ese caballo», me parece que cantaba Miguel Ríos. O que lo prohíban y penen. Con alguna compasión cabe pensar también que las vidas truncadas de esas promesas juveniles, además de a los yonquies, se parecen a Joselito y a Marisol, lo que nos lleva, en plena explosión de universos, al magnífico artículo de Montano, «Adiós, niña». (Holmesss, si no lo ha leído, léalo, le gustará).

  • El orden de una biblioteca de menos de 5.000 volúmenes no es importante. Uno termina sabiendo dónde está cada libro. La forma más racional de ordenarlos es por tamaño. Hacedme caso, que lo que yo diga.

  • Perroantuán 15 de feb de 2014 14:18
    CAOS
    Aún recuerdo con horror el día en el que, al llegar a casa, ella había cumplido la promesa de poner fin al desorden de mi vida. Todos los libros de mi biblioteca habían sido clasificados por colores.

    Ordenar los libros es un problema de la hostia. (Perdón por decir «la hostia», es que me he mosqueado, y cuando me mosqueo me sale todo el rato «la hostia», solo quiero decir ‘grande’. «Cómo quiere el vermú, ¿grande o pequeño?» «Póngame uno de la hostia»). Que si no ordenas los libros no puedes recuperarlos, ergo más vale que los quemes al terminar, el típico libro-falla. Seguro que usted los atesoraba siguiendo rigurosamente el principio del montón o hacina: con constancia y siempre en ello, hasta el vertedero final. (Mecagüen el caos).

  • Bremaneur 15 de feb de 2014 15:05

    El orden de una biblioteca de menos de 5.000 volúmenes no es importante. Uno termina sabiendo dónde está cada libro. La forma más racional de ordenarlos es por tamaño. Hacedme caso, que lo que yo diga.

    ¡El tamaño!
    El tamaño es un problema de la hostia.
    Y solo sirve para ordenar novios (cuando son menos de cinco mil).

    Voy a arrancar el router, que tengo que dejarlo ¡ya!

  • Yo no los ordeno de ninguna manera, de hecho los tengo todos desordenados, mezclados con DVDses, figuritas de Lego, clicks,..el kaos más absoluto, vamos..y ¡ay del que se le ocurra tocarlo!

  • Siento pasión por los libros gruesos, casi la misma que por los pechos de gran volumen. Me gustan gruesos y bien editados, con pezones como chupetes y una gran areola. Acaricio sus lomos y beso sus estribaciones. Supongo que esto es la felicidad.

  • Ahora mismo estoy leyendo un jayán de 60 cm y dos kilos de peso, que me resulta una cosa completamente sexual y hasta violenta, porque me pongo en el sillón de orejas (para tener la espalda recta) y me tumba de todas todas, junto a una pila de artículos fotocopiados y donceles como los de Alianza bolsillo, muy ligeros (¡eh-oh, eh-oh!). A ver, no se pueden separar «por tamanyos», tú a Boston y yo a California, es el mismo asunto, que me concierne completamente. Y no hay estantería capaz de comprenderlo ni piso de 90 metros de mierda capaz de albergar una baldificación así.

  • Procuro fijarme 15 de feb de 2014 13:04

    Juli0 15 de feb de 2014 12:48

    «[…] y hasta todos los demás, que también estamos hechos unos figuras…»

    «Morena. Una hist0rial real».
    (Attendiam0 c0n ansia il sec0nd0 capit0l0, sign0re Figura).

    Nadie más interesado que y0, Doña Procu, en continuar esa true story de la Morena de mi copla. De hecho, callejeo más que cuando tenía perro, he vuelto por dos veces al restaurante donde la vi la última vez y tengo previsto ir la semana próxima a mi antiguo colegio para preguntar si guardan listas, orlas o fotos de aquellos cursos. Si no tengo otro remedio, recurriré a Paco R., compañero de cuando entonces y un archivo andante que lo registraba todo y que seguro que sabe de ella (aunque eso me obligue a inventar algo medianamente convincente para justificar mi interés).

    A falta de algo mejor, podría ir contando aquí esas pesquisas, pero tampoco quiero aburrir al personal.

  • Gracias por el artículo de Montano, usted sabe la hostia, Proc

    ###}*+=}{

    Juli0, empiece ya, hombre de dios, aunque sea explicando a Paco R que está buscando al perro, que se ha perdido ( y no deja de ser cierto )

  • Jo, qué presión…

    Compréndame, Holmesss, la mera historia puede dar tanto de sí (¡ajolá!), que no quiero ficcionar y que me digan lo que Miguelito en Twitter: No invente, señora.

  • Muy bonito, Çäshø. Doy por sentado que ese “era otra España” es solo ironía.

    Impagable el vídeo con la música de las películas de W.Allen, Procu. Sobre esas ya viejísimas acusaciones, recuerdo que El País llevó en portada la última y muy burda novedad acerca del asunto, al día siguiente de la muerte de Philip Seymour Hoffman, a quien no dedicaron ni una sola palabra en esa misma portada. Cultura, dicen.

  • Ajajá, Albert, a usted quería yo ver. Que maldita sea la hora en que decidí ver en familia aquella película que me recomendó y que le gustó tanto a mi hija que nos hizo comprarle un piano más acarreable para llevárselo a Madrid. Ahora ha pasado lo que tenía que pasar. Se ha echado un noviete que es músico y que ya anda proponiéndole, porque ella tiene bonita voz y excelente oído, que la acompañe cantando en actuaciones que él hace en algunos Colegios Mayores.

    Y lo peor es que el chiquito piconero este, gallego para más señas, ¡estudia periodismo! Vamos que no le falta un detalle.

    Y aún se permite usted recomendarme friki-webs de búsqueda para localizar a la Morena.

    A usted lo voy a buscar yo…

  • TRADUCC¥ÓN

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  • Oiga, Juliocero, ¿algún problema con el gañan de su hija que para más señas es gallego? Provocadorrrrr.

    Somos buena gente en general y ellos… ufff ellos, tan, tan agarimosos

  • Impresionante el libro de Dick Swaab. Si la homosexualidad es una predisposición determinada intrauterina mente, no tiene sentido intentar cambiarlo y menos castigarlo. Pero, ay, por el mismo motivo, admitiendo su tesis de que la pedofilia está también predeterminada, no tiene sentido castigar a los pederastas.

  • JuliO, usted lo ha dicho: lo que tenía que pasar. Estoy seguro de que a la bonita voz y al excelente oído le acompaña una cabecita bien amueblada, no puede ser de otra manera, de modo que no se preocupe más de lo necesario. Le recuerdo que el dúo de la película sigue formando una feliz y fructífera pareja. Pero si algo se tuerce, ya sabe usted dónde encontrar un gallego, periodista y estrella del rock en la intimidad que puede asesorarle sobre el particular llegado el caso.

  • Los trabajos de Swaab han incomodado a homosexuales y feministas al demostrar que el ambiente no produce gays ni justifica el victimismo femenino. Veamos que dicen ahora los que se dedican a buscar pederastas debajo dela alfombra. Los hechos son tozudos y muestran las incongruencias del discurso “progresista”

  • Meter a alguien en la carcel por “tocamientos” es medieval. Otra cosa es una violación, pero esto afecta también a los adultos.

  • Por cierto, maravillosa “Mujer sin sombra” en directo desde el MET. Viva la radio pública, último refugio de la alta cultura

  • Es tonto o se lo hace.
    Ser gay no hace daño a nadie. Ser pederasta (y practicar), supongo (aunque yo ya no sé qué pensar) que no necesito explicar que sí, a niños, para mas inri.
    Las feministas no son victimistas. Las mujeres son víctimas desde hace siglos.
    Esto tampoco es necesario explicarlo.

    No soporto tanta frivolidad moral. Me saca de quicio.

  • Tareixa 15 de feb de 2014 20:56

    Oiga, Juliocero, ¿algún problema con el gañan de su hija que para más señas es gallego? Provocadorrrrr.

    Somos buena gente en general y ellos… ufff ellos, tan, tan agarimosos

    Debo haberme expresado mal, Tareixa. A mí no me molesta para nada que sea gallego, sino que sea músico y encima vaya para periodista. Menos andaluces -todos unos rojos y unos vagos del 15-, me valen de cualquier parte. En principio.

  • Albert 15 de feb de 2014 21:04

    JuliO, usted lo ha dicho: lo que tenía que pasar. Estoy seguro de que a la bonita voz y al excelente oído le acompaña una cabecita bien amueblada, no puede ser de otra manera, de modo que no se preocupe más de lo necesario. Le recuerdo que el dúo de la película sigue formando una feliz y fructífera pareja. Pero si algo se tuerce, ya sabe usted dónde encontrar un gallego, periodista y estrella del rock en la intimidad que puede asesorarle sobre el particular llegado el caso.

    Ahora yo seguramente he leído mal… ¿Usted es gallego, periodista y músico, Albert?

  • Juliocero, cariño, de verdad que le estaba vacilando un poquito.

    Ande,ande ponga música y termine de escribir una entrada para este fanzine que el público en general y sus fanes en particular estamos esperando.

  • Yo ninguna de las tres cosas, Juli0, líbreme Dios. Me refería a Jabois. Aunque lo cierto es que ahora caigo en la cuenta de que cada día se va pareciendo más físicamente a Melendi, así que casi mejor no se fíe.

  • “El tamaño es un problema de la hostia. Y solo sirve para ordenar novios (cuando son menos de cinco mil).”

    Qué bueno es eso, Procu.

  • Me alegro de que usted lo diga, Gengis, porque yo también lo he pensado al leerlo. Que es bueno, y de paso que si se nos ocurre a usted o a mí decir lo mismo respecto a las novias, nos llueven collejas. De la Srta. Bellpuig por lo menos.

  • Swaab defiende el aborto y las operaciones de cambio de sexo. También apoya la reciente norma holandesa que permite la eutanasia de malformados una vez han nacido. Postula que la homosexualidad o la pederastia estan latentes al nacer y no es posible modificarlas con el ambiente. Finalmente afirma que la tendencia de las niñas a jugar con muñecas es innata y que el rol dela mujer en la sociedad no viene determinado por la presión ambiental. Son ideas fuertes que sustenta en datos científicos y no en rabietas hormonodependientes tipo gacho

  • Tú sí que eres hormono dependiente, o peor, enzimodependiente.
    Y tonto. Que tu problema es que te ponen todos los datos delante, tú los lees, a veces hasta los tocas, y nada, no entiendes ni mu.
    Mi comentario vino por tu exabrupto por lo de Putin. Y por tu inigualable pericia a la hora de confundir churras con merinas asi como por tus indecentes y continuas declaraciones.

  • Y me cuesta un mundo creer que no tengas amigos/as homosexuales.
    Claro que, muchas veces me traiciona mi manifiesta buena fe, y me niego a ni siquiera pensar, que ni siquiera tú tengas amigos pederastas.

  • Primero fue hacer iguales ante la Ley a hombres y mujeres, luego a homosexuales y heterosexuales. Ahora toca igualar ante la Ley a pederastas y los que prefieren a los adultos. Costará mucho pues los fundamentalistas siempre están de guardia, como aquí podemos comprobar. Gacho o la policía del pensamiento. Joer que miedo!

  • Tareixa 15 de feb de 2014 22:56

    ¿Es usted también poliamoroso?

    Sí, aunque yo preferiría decir poliardoroso. Señoras como usted me tienen siempre en el primer tiempo del saludo y dispuesto a todo. Incluso a hacerles los recados.

  • Conocer la razón de la compulsión no debe conducir a permitir sus manifestaciones, sino al tratamiento, si es posible. Un avance, en todo caso.

  • Ah. Así que la pederastia es como una orientación sepsuán y ésta vale lo mismo que abusar de un niño. Uy. Lo habrán demostrado mediante las famosas pruebas de doble tuerto. Por otra parte, cómo es que la ciencia no ha descubierto aún nuestra inclinación instintiva a tirarnos a nuestros papás y a acabar con loz hermanítoz. Más evidente no puede ser.

  • ¡Que parece que no le conozcan, si el Marqués es un provocador nato que está echando la red a nuestra querida indignada!

  • Albert 16 de feb de 2014 01:39
    Me alegro de que usted lo diga, Gengis, porque yo también lo he pensado al leerlo. Que es bueno, y de paso que si se nos ocurre a usted o a mí decir lo mismo respecto a las novias, nos llueven collejas. De la Srta. Bellpuig por lo menos.

    Estimado amigo, que nos consuele al menos saber que, si nosotros no podemos decir eso, ellas están obligadas a decirlo.

  • No importa qué cosas de las que hacemos se deban a nuestro programa genético -igual todas- porque en él también va incorporado el temor al castigo.

  • A ver la procu, que paese parva. Pedofilo significa que le atraen los niños, no que haya cometido abusos. Mezclarlo es de no saber leer o de tener mu mala folla.

  • marquesdecubaslibres 16 de feb de 2014 14:15

    Ahora toca igualar ante la Ley a pederastas y los que prefieren a los adultos.

    ***

    Hombre, si fue usted quien metió en el mismo saco el delito y la orientación.

  • (Cállate, querida Pi.J., que todavía te va a llamar parva y/u hormonada)
    ¿Ves como es tonto?

    Hay cosas con las que no se puede bromear, y punto.
    Parece mentira viniendo de alguien a quien le meten la “alta” cultura hasta por las orejas.

  • Las chorradas que estoy escuchando en el telediario sobre la heroína en USA y el precio de los analgésicos. En fin, un recuerdo afectuoso al cura de mis 14 años, aficcionado al cine, que nos puso un día El hombre del brazo de oro, sin mayores comentarios. No hicieron falta a ninguno de nosotros. Miento, uno de nosotros se dio muerte en el cementerio donde habían enterrado a su novia, también pillada por sobredosis de heroína.
    Por cierto, el cura se salió de escolapios y dirige la más prestigiada escuela de cine de estos pagos.

  • La esperada entrevista a Carrère de EP del hoy me ha decepcionado, y temo que es por un entrevistador incompetente.

  • (Bolaño, Holm, creo por sus inclinaciones que les gustará, si es que no están hartos de oírla).

    La balada de los tres cuervos (1) La versión inglesa

    Pirata Jenny

    Pido ayuda a los ilustres filólogos de esta casa para mejorar la traducción.

  • Poco amigo soy de Jung, y por tanto de la sincronicidad, pero he de decirle PJ que esta tarde evocaba y canturreaba el Danny Boy del trío Canig que conocí en su blog.
    Quizás fuera porque hace un año estaba en Dublín.
    La traducción me parece justa y sugestiva, pero estaré a lo que digan los filólogos y sancione el marqués.

  • Gengis Kant16 de feb de 2014 17:00
    Estimado amigo, que nos consuele al menos saber que, si nosotros no podemos decir eso, ellas están obligadas a decirlo.

    ¡Jajaja! Insuperable, Gengis.

  • Hoy mi hijo ha corrido la media maratón. Soy TAN capullo que cuando ha llegado a casa le he dicho que pensaba que igual la iba a dejar a medias. Vaya padre, ha exclamado entre risas. Con reflejos, me ha preguntado si no me estaría proyectando. Diana.

  • holmesss16 de feb de 2014 21:34
    Por cierto, el cura se salió de escolapios y dirige la más prestigiada escuela de cine de estos pagos.

    No sólo brilla por esos pagos, Holmesss. La productora asociada a la escuela hizo la película española más exportable de los últimos años, y en todo caso la única de ciencia ficción potable. Bien por su cura.

  • Ceno unas cocochas de bacalao rebozadas con un Beronia 2004. Mientras tanto escucho Ars Canendi y le toco el culete a mi nieta. It’s must be love.

  • Acudiré a mi kioskero de mirada asesina, marqués.
    El otro día ensayé el bacalao con un Vila Gravonia, me pareció demasiado envejecido.
    Así que esta noche bacalao/patata hervida/olivada ha venido con chardonnay.
    La nieta ha de esperar.

  • Me he equivoquė, es un Gravonia 04 el que he tomado. Es un blanco muy envejecido, tal como bien dice. Muy del gusto de los López de Heredia que han hecho de los blancos evolucionados un éxito mundial. Cierto que cuesta entenderlos. Ahora en homenaje a nuestro
    Brema me estoy apretando un tequila Adelita, bien reposado.

  • Llego tarde, llego tarde…

    Mon Pirate, no sé si conoce este soneto de Edmund Spenser o al menos la bellísima traducción de Marià Manent. Puede servir para confirmar alguna de sus deducciones.

    Lyke as a huntsman after weary chace,
    Seeing the game from him escapt away:
    sits downe to rest him in some shady place,
    with panting hounds beguiled of their pray.
    So after long pursuit and vaine assay,
    when I all weary had the chace forsooke,
    the gentle deare returnd the selfe-same way,
    thinking to quench her thirst at the next brooke.
    There she beholding me with mylder looke,
    sought not to fly, but fearelesse still did bide:
    till I in hand her yet halfe trembling tooke,
    and with her owne goodwill hir fyrmely tyde.
    Strange thing me seemed to see a beast so wyld,
    so goodly wonne with her owne will beguyld.

    La Gacela amansada

    Tal como el cazador, tras cansada carrera,
    viendo ya que el venado se le escapa,
    siéntase a reposar en un lugar umbrío,
    con perros jadeantes, que quedaron sin presa:
    tras largo perseguir con vano empeño,
    cuando, con gran fatiga, ya renuncié a la caza,
    la gacela gentil volvió al mismo sendero
    para apagar su sed, muy cerca, en el arroyo.
    Y, mirándome allí con ojos más tranquilos,
    no buscaba la huida, y se quedó, sin miedo,
    hasta que fuí a apresarla, a medias temblorosa,
    y de grado dejó que la atara muy firme.
    Singular parecía ver presa tan salvaje
    dulcemente ganada, engañada a sabiendas.

  • Llego tarde yo también. Pero sí, Perro, la gazela y el halcón son símbolos recurrentes. Mire este anónimo italiano, que debe ser de aproximadamente de la época de la balada de los Tres Cuervos (la traducción es de Sánchez Mazas):

    Cuitada yo que amaba a un alcotán:
    lo amaba tanto yo que me moría.
    A mi reclamo bien que era galán,
    aunque no mucho cebo le ponía.

    Ahora muy altanero lo verán
    volar más alto que antes no solía;
    en un vergel reposa de su afán
    que otra mujer lo guarda en tiranía.

    Pájaro mío, yo te había nutrido
    y un cascabel de oro regalado
    porque hubieras más júbilo en tu vuelo.

    Ahora como la mar te me has alzado
    y has roto ligaduras y has huido
    cuando estabas más fiel a mi señuelo.

    ***

    Procu, la versión escocesa es impresionante. Se basa claramente en la inglesa, anterior. Exactamente el mismo escenario -cuervos, cadáver, amada, el pozo- pero visto con la lente opuesta. A ver si esta semana puedo escribir sobre ella, o al menos traducirla.

  • Me ha gustado, Pirata. El ‘downe, downe, down’ como estribillo aparece en la tradicional Donna, donna (que popularizó Joan Báez, sobre vacas dirigidas al sacrificio). Según mi primera profesora de inglés, que me la enseño, era una onomatopeya del viento (un elemento necesario de la atmósfera donde trascurre el poema de los cuervos).
    Esto es cultura -digo yo, Gengis. ¿Y es esto cultura? No sé, pero es libertad de expresión (dentro de un orden genético).