Ilunga

Intentos y fracasos II
Por Perroantonio
(Intentos y fracasos. II)

Mi infancia fue felíz en Kisadunga. Además de acudir a la escuela de las misiones, jugaba con el resto de los niños a fútbol, a subir a los árboles y a nadar en el río sin que nos comieran los cocodrilos. Siempre me sentí querido entre los negros y a pesar de que me llamaban blanquito o lechada y hacían chistes sobre el padre que nunca conocí, apenas me pegaban. Afortunadamente, yo no era de color blanco lechoso, como los albinos o los ingleses, así que nunca intentaron despellejarme ni venderme a un brujo para hacer pociones. Y las bromas sobre mi madre, mi color o el tamaño de mi pene me vinieron muy bien para hacerme un hombre y no sufrir por las maledicencias y los insultos que más tarde habría de escuchar en mi vida. Con mis amigos de Kisadunga e Inongo, además del español que hablaba con mi madre y las Esclavas, aprendí también el lingala, el kikongo y el francés. En África es muy frecuente ser polígloto y es muy raro que no encuentres a nadie que te entienda.

Gracias al trabajo de mi madre en el Hospital de las Esclavas, tuve la suerte de poder asistir a la escuela y aprender las cosas importantes de la vida. Aprendí a saludar, a levantarme del asiento cuando entra alguien, a cantar, a hablar con respeto, a jugar a fútbol, a leer, a escribir y a que cada vez que sumas diez te llevas una. También aprendí a asearme, a limpiar, a servir y, sobre todo, a hacerme respetar.

Aunque mi madre y las Esclavas me llamaban Antonio, todos me conocían como Tono. A mí era un nombre que no me gustaba, como tampoco me gustaba ser blanco, pero pronto me enseñaron que es Dios quien decide estas cosas y que cuando se le mete algo en la cabeza no hay nada que le detenga; a ver si no qué razones tenía para ponerle trompa al elefante y un cuello de metro y medio a la jirafa. Había que aguantarse, ser blanco y soportar además que te llamaran Tono, lo que me parecía una crueldad innecesaria. Y aunque me propuse llevarle la contraria a Dios y ganarme mi propio nombre, la ocasión no me llegó hasta los trece años, que fue cuando empezaron a llamarme Ilunga.

Ocurrió que estábamos jugando un partido de fútbol junto al río (con un balón con escudo del Athletic Club de Bilbao que me había enviado como regalo el padre Echezarreta, a quien por sus atenciones yo empezaba a querer como a un padre, aunque mi madre me decía que cuando hablara de él le llamara tío), cuando llegó, junto con otros dos amigos aún más idiotas que él, Kasongo. Era un negro grandón, algo mayor que nosotros, al que todo el mundo temía porque era fuerte y porque en una disputa, sin venir a cuento, le había clavado un palo en un ojo a otro chaval dejándole tuerto. Kasongo corrió hacia el balón y todos se quedaron quietos. Así que se lo apropió sin dificultad y empezó a correr con él hacia las dos piedras que hacían de nuestra portería, y nos hubiera metido un gol si yo no se lo hubiera quitado limpiamente, con apenas un toque. Kasongo me miró cabreado, vino hacia mí, y en lugar de intentar quitarme el balón con los pies me dio un puñetazo, me tiró al suelo, se lo llevó y metió gol sin que nadie saliera a su encuentro ni nuestro portero hiciera el menor gesto de impedírselo, que no sé por qué le llamábamos Iribar. Sangrando por la nariz recogí el balón y dije que el gol no valía, que había sido falta y que, además, él no estaba jugando en ningún equipo porque el balón era mío y no me había pedido permiso. “Tono-Tono, te voy a meter el balón por el culo”, me dijo Kasongo y corrió hacia mí. Pero yo era mucho más rápido y eché a correr antes. Lo que no contaba era con sus dos amigos. No tardaron en cogerme ante la inmovilidad de los dos equipos de fútbol, que parecían haberse solidificado como los jugadores de un futbolín, y Kasongo, frunciendo los morros y desorbitando los ojos, como ponen los negros cuando quieren dar miedo, me arrebató la pelota y de un puntapié la tiró al río.

Grité como un condenado y ahí hubiera acabado la cosa, Tono-Tono con la nariz sangrando y el balón flotando río abajo, pero corrí como un poseso y me eché al agua sin pensarlo y nadé y nadé y todos empezaron a gritar que tuviera cuidado con los cocodrilos pero yo no los oía y llegué hasta el balón y me lo puse delante de la cabeza y nadé y nadé y salí del río triunfante con mi pelo negro chorreando agua y con una sonrisa mezcla de orgullo y rabia. Si Kasongo no hubiera sido tan tonto habría dejado así la cosa, que a veces es mejor no ganar por aplastamiento y ser generoso con los más débiles, pero se picó. Volvió a quitarme el balón, sacó un pequeño cuchillo que llevaba en el bolsillo de atrás del pantalón y lo pinchó.

No sé muy bien lo que pasó luego. Mis amigos me contaron que me volví loco. Que me puse a chillar como chillan los cerdos cuando los deguellan. Que le quité a Bendele su muleta y fui como un loco hacia Kasongo. Y que no traté de darle en la cabeza, sino que fui directamente a por sus piernas. Que conseguí darle muy fuerte en la rodilla derecha mientras él intentaba taparse la cara con los brazos. Que cayó al suelo. Que luego le di tan fuerte con la punta de la muleta en la cabeza que le arranqué media oreja de cuajo. Y que si no llega a ser por los hombres armados que llegaron en aquel momento quizá le hubiera dejado la cara como la jeta de un mono.

Y así fue como, casi sin querer, subí a otra rama del árbol y como Kasongo cambió también de rama, pues aquellos hombres resultaron ser una partida guerrillera encargada de secuestrar y reclutar a niños para convertirlos en soldados. Quizá su primer impulso hubiera sido prescindir del blanquito y quedarse con el grande con aspecto de matón, pero viendo lo bien que yo insultaba en lingala al infortunado Kasongo y viéndole a él sangrar a borbotones de la oreja, incapaz de ponerse en pie porque posiblemente le había partido la rodilla, decidieron dejarle allí junto con los más pequeños. Fue así como Kosongo, el más malo y el más tonto, el que tenía todos los boletos para acabar mal en la vida, fue el único de nosotros que se quedó en Kisadunga, mientras los demás fuimos arrebatados para siempre de los brazos de nuestras familias. Y fue así también, por una disputa ridícula por un balón de fútbol, como unos empezaron a llamarme Perro Rabioso y otros Ilunga, que en chiluba quiere decir persona que es capaz de aguantar una humillación, incluso dos humillaciones, pero que jamás, jamás de los jamases y por ninguna razón, es capaz de soportar una tercera.

(Continuará)

102 comentarios

  • Adaptaciones, su avatar de fragmentos materiales con hiperuniformidad desordenada y propiedades únicas (cuando se trata de la transmisión y el control de las ondas de luz) me parece terrorífico, como casi todos los suyos. Para que lo sepa. (¿Si le echa un colirio?).

  • Me pregunto porqué el “matón” nunca escribe, todos los relatos son desde la perspectiva de la víctima. Dado que practiqué el matonismo en el colegio, les voy a escribir un relato desde esta perspectiva.

  • Ojo de pollo, ojo de dinosaurio…

    Su cerebro archipallium (reptiliano) no se equivoca Procu, cuando le dice a usted que está mirando al ojo de un velociraptor y que tenga susto.

  • No me gusta la violencia que usted pone en los relatos, señor Antonio. No es preciso que usted siempre vea el lado malo de las perszonas y no ponga mensajes positivos. Y tampoco me gusta que se use la palabra negros para llamar a los pueblos indígenas. Por eso esta vez no más quiero compensar su visión negativa con un mensaje positivo de esperanza de estas jovenes cantantes, Flos Mariae, con compocisión, letra y música de las hermanas Bellido Durán.

    Como una loncha de queso
    en un sandwich fresco
    te sientes sucio y ciego
    entre la duda y el miedo
    y gritas “no puedorl”.

  • Ah, no sabía que Edgar Rice Burroughs hubiese inventado el mangani, ( que yo lo entendía todo, todito) miren igual que Tolkien.

    Una también tiene su propio lenguaje particular y no veo algazara ninguna celebrando ni página wiki. Y haga caso a la fijona, Adapts mi amor. Sus avatares o son cochinos o dan mucho susto.

  • Mercutio 28 de feb de 2014 09:23
    ‘Kreega bundolo, mangani’, gritaba Perroantonio mientras atizaba con la muleta al canterano del Aleti.
    ¡Ankawa!

    Quieto parao. Que yo no me invento palabras, que soy un profesional. Que gracias a mis viajes a lo largo y ancho de este mundo, al trato frecuente con africanos y a las lecturas de los grandes aventureros en África (incluidas las de un bonito libro que me regaló Gómez), tengo ciertos conocimientos de lingala, kikongo y chiluba. Aunque es verdad que la BBC también ayuda.

  • ÉRAMOS MALOS
    A los 14 años era bastante alto, corrían los años 60 y en mi clase había mucha gente de metro y medio. Había otros altos, pero eran gordos o descoordinados. No había nadie que me tosiera excepto un muchacho vasco de apellido Ibar que medía 10 cm menos que yo pero que me doblaba en anchura. Sin embargo carecía de maldad y además éramos amigos. A pesar de ello un día se le nubló la vista con algo que le dije y me cogió como si fuera un tronco y me lanzó al suelo con tal violencia que tuve una parada respiratoria a causa del impacto. El pobre se asustó mas que yo y terminó intentando reanimarme, cosa que ocurrió a los pocos segundos de forma espontánea.
    Aquel verano unos colegas me invitaron a bañarme a casa del alcalde de Benidorm, cuyo hijo Pedrito se distinguía por su fortaleza física y su poca cabeza. Su gracia favorita era hacer aguadillas a los amigos los cuales rehuían el juego porque él lo llevaba al extremo. Acepté el reto y estuve a punto de perecer ahogado, pero sobrevivir a aquel rito de paso me permitió entrar en el círculo de confianza de Pedrito. Montábamos a caballo a pelo solo con un bañador, pues una vez estábamos embadurnados en sudor y polvo nos metíamos en la piscina. Luego nos íbamos a la bodeguilla de su padre y bebíamos vino como si fuéramos adultos.
    Una tarde nos reunimos con sus amigos del pueblo para planificar una redada contra los veraneantes. Aunque yo era de Madrid y veraneante ellos me habían admitido como uno de los suyos. El grupo lo lideraba un tal Guido, pequeño y fibroso pero con tres años mas que nosotros, Su mirada destilaba fiereza y pronto me di cuenta que era un malo de verdad por contraposición a mi amigo vasco. El operativo era muy sencillo, se trataba de hostigar a las chicas de una pandilla para que ellos salieran en su defensa y así poder justificar el darles un escarmiento. Al principio yo me inhibía a la hora de repartir hostias, porque me resultaba incoherente decirles que se fueran del pueblo o la vez siguiente les mataríamos. Al fin y al cabo yo era también un veraneante por mucho que me hubiera apandillado con los del pueblo. Pero Guido notó mi flojera y aunque yo estaba “protegido” por el hijo del alcalde me advirtió que fuera mas activo en la batalla. Por miedo o por placer, o quizás por ambas cosas, me convertí en el terror de los veraneantes. Así se promovía el turismo en la España de los 60.

  • El padrenuestro en lingala empieza «Tata wa» (‘gure (t)aitá’), la huella viva de Echezarreta en el corazón del África, flipa. Yo también creía que se había inventado el ilunga. La cosa es que con todo lo exóticos y graciosos que parecen las palabras y dichos ajenos, los sentidos nunca lo son, solo su literalidad es chocante.
    «Cuando el elefante tropieza, son las hormigas las que sufren» es, al parecer un refrán congoleño; y «quien se traga un coco en su ano confía», de Costa de Marfil. Hay más en este artículo viejo de Rosa Montero.

  • La verdad es que el texto de Perro me ha dejado un sabor agridulce en una segunda lectura, que sí, yo leo las cosas dos veces si me gustan.

    Y es todo muy triste. Los niños raptados para convertirlos en guerrilleros y eso, que vi la peli Diamantes de sangre.

  • No sé, no sé. Pero algo me choca en el relato del marqués. ¿En los años 60 gordos o descordinados? Imposible. Por aquel entonces en cualquier colegio público o privado la gimnasia era asignatura obligatoria con durisimos ejercicios espartanos y los americanos si bien ya inundaban con su leche en polvo la comida era sana y en muchas regiones, ahora autonomias, excasa.

    A mi me lo contaron, pero a saber. Yo aun no había nacido ni proyecto era.Que haga un reportaje la sexta

  • Las clases de gimnasia era donde se establecía la jerarquía. Los gordos, descoordinados o canijos (la mitad de la clase) no eran capaces de superar el potro y el caballo cuando se ponía a cierta altura. Esa mitad quedaba estigmatizada para siempre.

  • Además de las aguadillas nosotros experimentábamos, buscábamos nuevas fronteras. Hacia los 11 años Santiago me estrangulaba y yo avisaría cuando no pudiera más. Algún otro lo hizo por mi, y cuando se decidió a soltarme caí redondo al suelo, claro, pero desde entonces soy muy listo.
    Casi no ha llovido, y Santiago sigue siendo un amigo del alma.

  • holmesss 28 de feb de 2014 12:56
    Además de las aguadillas nosotros experimentábamos, buscábamos nuevas fronteras. Hacia los 11 años Santiago me estrangulaba y yo avisaría cuando no pudiera más.

    ¿Hubo orgasmo?

  • Esto… ejem… Ya se que es la hora de comer pero ya que ustedes hablan de extrañas prácticas sexuales y una siempre está receptiva. Eso del estrangular ¿funciona? Y ¿en las mujeres también?

    Yo me conformo con que me encuentren el punto G o todo el abecedario.

    Cuenten,cuenten que tomo apuntes.

  • Un ilustre paisano mío, Louis VI de Bourbon-Condé noveno y último príncipe de Condé, fué encontrado muerto en extrañas circunstancias en la mañana del 27 de Agosto del lejano año de 1830. El susodicho aristócrata era reputado por su afición a peligrosos juegos sexuales y las mencionadas circunstancias en las que fue hallado cadáver dieron lugar a numerosos rumores acerca de la verdaderas causas de su fallecimiento. Las malas lenguas divulgaron su condición de supuesto impotente, vergonzante tara a la que su amante trataba de poner remedio colgándolo mediante pañuelos de seda de la espagnolette (falleba de origen español que se usaba y aún se usa en la contraventanas) para provocar una improbable erección que, de ser cierto el infundio, podría haberse tratado de la postrera en este dramático caso.

  • Breaking Bad en Cuenca, con un par. Los tipos producían heroína a partir de morfina, en un chalet cercano a una granja de cerdos, oh Bonnie, por aquello de disimular los olores de los productos químicos.

  • En Pirata Jenny, la tremenda versión escocesa de la balada de los cuervos.

    Muchos lamentan su pérdida
    pero nadie sabrá dónde ha ido.
    Sobre sus blancos huesos ya desnudos,
    gemirá por siglos el viento.

    ***

    Así dicen también que acabo sus días Félix Faure, aunque lenguas más piadosas insistieron en que se había tratado de una humilde felación.

  • ¡Anda que soy parva! Así que Clairette es Artime! (Por cierto es su afoto cómo que se le ve muy canalla) . Me gusta. Ni me atrevo a preguntar si está desocupado para mis cosas.

    Visto el nivel de los comentaristas del blog, me dedico solo a ponerles unos cafeses, vaciar ceniceros, limpiar la sangre, abrir, cerrar puertas, saludar y hacer comentarios tontunos

    ¡Joer! ¿Me desmayo antes, durante o después de fingir un orgasmo entusiasmado?

  • Pirata Jenny 28 de feb de 2014 15:42
    En Pirata Jenny, la tremenda versión escocesa de la balada de los cuervos.

    Increíble. ¿La balada es tradicional? O sea, ¿está recogida del folcklore o es una recreación culta? (Su traducción es buenísima).

  • Aún no he podido escuchar la música, pero el contraste de las versiones sugiere que una se ha hecho como respuesta a la otra. Me apuesto algo que la original es la inglesa.

  • Acabo de ser citado como testigo en el juicio del Biobac. “Solo” han pasado 12 años desde que acaecieron los hechos. Así da gusto.

  • marquesdecubaslibres28 de feb de 2014 09:58
    Me pregunto porqué el “matón” nunca escribe, todos los relatos son desde la perspectiva de la víctima.

    “Y así fue como, casi sin querer, subí a otra rama del árbol y como Kasongo cambió también de rama”. No me parece en absoluto que el relato de Perro esté contado desde una perspectiva de víctima, por lo que ya hemos leído y por lo que, se intuye o se vislumbra, vamos a seguir leyendo. Ni desde la de matón. Tampoco en ese breve suyo de hoy , Marqués, resulta manifiesto ese punto de vista (“Por miedo o por placer, o quizás por ambas cosas, me convertí en el terror de los veraneantes”). La ambigüedad suele sentarle bien a la ficción en este sentido. O a lo mejor es sólo una querencia personal mía.

  • Leo hoy lo que escribieron y enlazaron ayer y me acuerdo de esto en relación con Nina Simone en el cine. Veo ahora la secuencia, después de tantos años, y me doy cuenta de que pierde gran parte del encanto fuera del contexto de la película. De las películas, en realidad, porque son tres, y muy buenas: sunrise, sunset, midnigth.

  • marquesdecubaslibres 28 de feb de 2014 19:11
    Acabo de ser citado como testigo en el juicio del Biobac. “Solo” han pasado 12 años desde que acaecieron los hechos. Así da gusto.

    Hace poco comí con un amigo magistrado, que me explicaba los juicios de esa mañana, en concreto una reclamación civil por una muerte de un tipo en quirófano. El tío tenía 84 años, y de eso habían pasado seis o siete. Pensé en la distancia sideral que hay entre el notario, que da fe y certifica de que aquí y ahora ha ocurrido algo, y el juez que dictamina sobre un algo que está sepultado en un abismo de tiempo.
    No me extraña que Borges glosara a los notarios e ignorase a los jueces ( que dejan caer los párpados pesados como juicios )

  • Odio los imperativos, pero…

    NO TE SALVES

    No te quedes inmóvil
    al borde del camino
    no congeles el júbilo
    no quieras con desgana
    no te salves ahora
    ni nunca
    no te salves
    no te llenes de calma

    no reserves del mundo
    sólo un rincón tranquilo
    no dejes caer los párpados
    pesados como juicios

    no te quedes sin labios
    no te duermas sin sueño
    no te pienses sin sangre
    no te juzgues sin tiempo

    pero si
    pese a todo
    no puedes evitarlo
    y congelas el júbilo
    y quieres con desgana

    y te salvas ahora
    y te llenas de calma
    y reservas del mundo
    sólo un rincón tranquilo
    y dejas caer los párpados
    pesados como juicios
    y te secas sin labios
    y te duermes sin sueño
    y te piensas sin sangre
    y te juzgas sin tiempo
    y te quedas inmóvil
    al borde del camino
    y te salvas
    entonces
    no te quedes conmigo.

  • marquesdecubaslibres 28 de feb de 2014 11:05
    ÉRAMOS MALOS
    El pobre se asustó mas que yo y terminó intentando reanimarme, cosa que ocurrió a los pocos segundos de forma espontánea.
    ***
    Merde. Hubo boca a boca. Un mito a tomar por saco.

  • Veo en La vanguardia un reportaje sobre un libro titulado El marqués y la svástica.
    Como es natural doy un respingo.
    A ver qué dice Brema, trata de una investigación sobre González Ruano; he visto paralelismos con el libro de AE y Budapest que no me regaló.

  • Como ex fumador convicto y confeso no puedo por menos que celebrar las ventajas de liberarse del yugo del tabaco. Ello no es óbice, empero, para reconocer –estadísticas en mano– que, analizado en un periodo de tiempo lo bastante dilatado, el número de muertes entre los no fumadores viene a igualarse con el de fumadores, y en ambos casos al fin y a la postre se aproxima bastante al cien por cien.

  • En el blog innombrable aparece hoy una de mis fotografías queridas. Adquirí una copia a la hija de Manuel Ferrol, y lamento que tenga una calidad inferior a la que aparece publicada.

  • Sí, Perro, la inglesa es anterior a la escocesa.

    Holm, a mí me decanta definitivamente la música. La melodía inglesa me parece infinitamente superior a le escocesa.

    Marqués, qué afán absurdo de llegar a la esperanza media de vida. A partir de los cincuenta años, siendo generoso, ya ha dicho uno todo lo que tenía -la mayoría, lo que no tenía- que decir.

  • Siento simpatía por el falso marques, lo que ahora se revela no es una sorpresa. Sus trapicheos parisinos eran mas que conocidos, pero tenian mas que ver con la falsificación de cuadros que con un empeño antisemita del que carecía
    Si querías hacer fortuna en el París ocupado tenías que simpatizar con los alemanes. Hay que intentar entender la época con la información que se tenia entonces. Su compañero de trapacerias Viola, fue el primer galerista serio que hubo en el Madrid de lod 50

  • Pirate, no quiero vivir muchos años para decir nada, sino para disfrutar de mis hijos y nietos, amén de esas chicas
    tan guapas que siempre tienen 25 o 30

  • En la playa de mi barrio han levantado largas barreras de arena de más dos metros de alto porque se prevé que esta noche las aguas volverán a darse un paseo por las calles. Como cuando los críos hacen en la orilla murallas con piedras y unos palitos. Si sabemos que el mar va a hacer lo que le salga de los huevos. Menudos huevos tiene el mar.
    Yo quiero fumar lo que fuma la mar.

  • Menudo espectáculo ver a los gitanos pelearse por llevar el féretro a hombros, a lo Felix Drezhinski. Los obituarios han sido penosos incluido el de AE. Por no hablar de los príncipes en la capilla ardiente, dando el pésame a las dos viudas. Pandereta de la buena.

  • Marquiso, ¿Drezhinski o Dzerzhinski?
    ¿Es usted un médico políglota o un disléxico?
    Pregunto con cariño (y Lacan).

  • Pirata, me gusta su traducción, y me gusta la versión escocesa y la reivindico; digo más: la versión escocesa son las sólidas sombras sin las que sería nada la engañosa luz inglesa.
    Y chapoteando en la misma corriente de alegría torrencial que hoy me lleva, su comentario sobre la cincuentena y las cosas dichas, me han hecho acordarme de este párrafo de Octavio Paz (de Libertad bajo palabra), que es también muy cachondo, y sobre todo muy certero:

    «Difícilmente, avanzando milímetros por año, me hago un camino entre la roca. Desde hace milenios mis dientes se gastan y mis uñas se rompen para llegar allá, al otro lado, a la luz y al aire libre. Y ahora que mis manos sangran y mis dientes tiemblan, inseguros, en una cavidad rajada por la sed y el polvo, me detengo y contemplo mi obra: he pasado la segunda parte de mi vida rompiendo las piedras, perforando las murallas, taladrando las puertas y apartando los obstáculos que interpuse entre la luz y yo durante la primera parte de mi vida».

  • Anda qué. ¡Procuuuuuuuuuuuuuuu! Venga, te invito a helado y ver una peli o leer en alto unos poemillas de Oliverio Girondo.

    De vértices quemados
    de subsueño de cauces de preausencia de huracanados rostros que trasmigran
    de complejos de niebla de gris sangre
    de soterráneas ráfagas de ratas de trasfiebre invadida
    con su animal doliente cabellera de líbido
    su satélite angora
    y sus ramos de sombras y su aliento que entrecorre las algas del pulso de lo inmóvil
    desde otra arena oscura y otro ahora en los huesos
    mientras las piedras comen su moho de anestesia y los dedos se apagan y arrojan su ceniza
    desde otra orilla prófuga y otras costas refluye a otro silencio
    a otras huecas arterias
    a otra grisura
    refluye
    y se desqueja.

  • Y otro ¿a que te gusta y todo?

    Y de los replanteos
    y recontradicciones
    y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado
    y de los repropósitos
    y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
    y del revés y del derecho
    y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios
    y de lo insípido y lo sípido de lo remucho y lo repoco y lo remenos
    recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
    repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
    y treta terca en tetas
    y recomienzo erecto
    y reconcubitedio
    y reconcubicórneo sin remedio
    y tara vana en ansia de alta resonancia
    y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
    y poro loco
    y parco espasmo enano
    y monstruo torvo sorbo del malogro y de lo pornodrástico
    cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos
    de tanto error errante
    y queja quena
    y desatino tísico
    y ufano urbano bípedo hidefalo
    escombro caminante
    por vicio y sino y tipo y líbido y oficio
    recansadísimo
    de tanta tanta estanca remetáfora de la náusea
    y de la revirgísima inocencia
    y de los instintitos perversitos
    y de las ideítas reputitas
    y de las ideonas reputonas
    y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
    desde qué mares padres
    y lunares mareas de resonancias huecas
    y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
    sempiternísimamente archicansado
    en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo o sensitivo tibio
    remeditativo o remetafísico y reartístico típico
    y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
    y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
    y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
    simplemente cansado del cansancio
    del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento
    y al silencio

  • Clairette Semisec 28 de feb de 2014 15:26 Editar Eliminar Spam
    […] Las malas lenguas divulgaron su condición de supuesto impotente, vergonzante tara a la que su amante trataba de poner remedio colgándolo mediante pañuelos de seda de la espagnolette (falleba de origen español que se usaba y aún se usa en la contraventanas) para provocar una improbable erección que, de ser cierto el infundio, podría haberse tratado de la postrera en este dramático caso.

    Me recuerda la historia a un asunto muy triste y sórdido. Me contaron que a una vecina del pueblo se le murió la cardelina de hambre. Estaba en la jaula y murió la pobre. La vecina, al darse cuenta por la mañana, llenó los comederos con alpiste para que la gente no supiera la verdadera causa de la muerte del pajarico. Imagino que la historia es falsa, porque parece improbable. En cualquier caso, me lleva a pensar también en uno de los amos del Lazarillo, el que se espolvoreaba la camisa y las barbas con migas de pan para que todo el mundo pensara que había comido hasta hartarse. La España eterna.

  • La mejor anécdota que he oído sobre el mundo cinematográfico se remonta a la época de las primeras producciones americanas rodadas en España, y me la contó –como absolutamente verídica– un director de cine, gran amigo mío, que comenzaba su carrera por aquel entonces.

    Resultó que dos ejecutivos de un gran estudio se desplazaron a una capital de provincia española con objeto de firmar un contrato de coproducción y buscar localizaciones por la zona. Quedaron para cenar con dos productores españoles, y éstos, con ánimo de impresionar a sus homólogos americanos, contrataron en el burdel de más renombre de la ciudad los servicios de dos prostitutas –famosas, además de por su belleza, por su clase y dominio del inglés–, y las hicieron pasar por sus esposas.

    Por lo visto, la velada transcurrió tal y como habían previsto y las negociaciones llegaron a buen puerto. El único detalle que ignoraban los españoles era que, la noche anterior, los americanos habían decidido echar una canita al aire en el burdel más afamado de la ciudad y contrataron, claro está, los servicios de esas mismas señoritas.

    Uno imagina a los ejecutivos, a su regreso en L.A., contando a sus amigos y colegas lo mal que andaban las cosas en el mundo cinematográfico español, donde hasta las esposas de los productores habían de recurrir a la prostitución para poder llegar a fin de mes.

  • Despues de los obituarios de AE y JAM sobre D. Francisco Sánchez Gómez tras su óbito, o mejor deceso, y despues de tantos programas de radio y televisión, yo a Paco el de la Lucía, le consideraría un Schumann pero nunca un Mozart.

  • Tareixa 2 de mar de 2014 14:49

    Ni Schuman ni un Mozart, señor Verle. Siempre esto:

    Esto es lo que quiere decir ella.

    Tareixa, va a venir el demogno y le va a cortar el mogno.
    (Ceñorita Bellpuig, demogno no lo digo por usted, es por unos Seres que hay).

  • Yo lo que quiero es que venga la señorita Bella a reñirme por no poner enlaces adecuadamente, señorita Procu.

    A lo mejor por ser domingo cobra unos extras y de paso se acuerda de todos mis muertos.

  • Desde luego, qué pequeño es el internet e y por ende, el mundo.
    Estoy hablando con mi cuñao de anécdotas que le pasaron a su pedre y sale a la conversación Valentín “El campesino”. Confieso q no tengo ni idea de quién era y me cuenta por encima, incluso lo de la leyenda de la primera mujer astronauta q era hija suya.
    Finalmente hago una búsqueda por internet y me detengo en un articulo cuyo estilo me resulta conocido. Cuando llego al final miro quién lo había escrito, pero solo para confirmar lo que ya sabía: Bremaneur.
    Me cae como una patada en la fuga. Pero sabe un huevo.
    Epatada
    (Al César lo que es del César)

  • (Entre nós, querida gata) Brema es un joven cazador de nazis. No solo colecciona libros viejos, busca y rebusca allende los mares a aquellos sinvergüenzas que rompieron a Europa.

    (Imagino de un modo romántico, que se me antoja)

  • Es que Brema, además de gamberro, es investigador; y encima tiene la suerte de disponer de todos los recursos -fondos propios y contactos con otros centros- de la biblioteca en la que trabaja. Está en el lugar ideal.

  • No, Gengis. Los recursos que utilizo están al alcance de cualquiera. La biblioteca donde trabajo es pequeña, y cualquier documento que yo pueda recabar en ella y gracias a ella lo puede obtener cualquier otra persona. Los contactos con archivos, etc., los hago a título personal. Las bases de datos de otras bibliotecas las consulto con el carné que me saco como cualquier otro lector. Todo está a disposición de todo el mundo. Y prácticamente gratis.

  • Paco fue un gran guitarrista de flamenco, también fue muy bueno al toque, acompañando, pero como guitarrista clásico era poco brillante. Sus interpretaciones de Falla o Rodrigo fueron mediocres pues el timbre de su guitarra era demasiado brillante y traicionaba la composición original.

  • De Los días y las noches, (1926,Norah lange)

    Vacía la casa donde tantas veces
    las palabras incendiaron los rincones.

    La noche se anticipa
    en el plano mudo
    que nadie toca.

    Voy a solas desde un recuerdo a otro
    abriendo las ventanas
    para que tu nombre pueble
    la mísera quietud de esta tarde a solas.

    Ya nadie inmoviliza las horas largas y cerradas
    tanto pudor de niña.

    Y tu recuerdo es otra casa

    Y mis latidos forman una hilera de pisadas
    grande y quieta
    por donde yo tropiezo sola.
    que van desde su puerta hacia el olvido.

    II
    Ventana abierta sobre la tarde
    con generosidad de mano
    que no sabe su limosna.

    Ventana, que has ocultado en vano
    tanto pudor de niña.

    Ventana que se da como un cariño
    a las veredas desnudas de niños.

    Luego, ventana abierta al alba
    con rocío de júbilo riendo en sus cristales.

    ¡Cuántas veces en el sosiego
    de su abrazo amplio
    dijo mi pena
    su verso cansado!

    ******

    Aviso que puedo amenazar con más. (Poemas,digo)

  • … Es que Paco no sabía leer partituras, era autodidacta y para tocar el Concierto de Aranjuez tuvo que memorizarlo nota por nota. No podía ayudarse de una partitura, ni de un apuntador: nada. Sólo ante una orquesta y un director que se comunicaban entre si mediante un lenguaje -el solfeo- en el que él era un completo analfabeto.

    ¿Son capaces de imaginar la tensión que debió sufrir ese hombre?¿El miedo a olvidar una nota ante un selecto grupo de profesionales que se “entienden” entre ellos?

    Yepes dijo que fue un esfuerzo inútil e innecesario. Paco no tenía la técnica necesaria para salir bien parado de semejante reto. De hecho modificaba a su “conveniencia” las partituras (entiéndase que sustituía las frases más complicadas técnicamente por otras, digamos más a su altura. Pero ojito, que lo hacía en tiempo real y sin despeinar su espléndida calva. Algo que no está al alcance de cualquiera.

  • Pero siempre hay papanatas como Tare que te enlazan en Concierto de Aranjuez con desinformada admiración. Joer, tener cultura, o al menos un poco de oído, es darse cuenta de esta impostura, pero claro, todas las opiniones valen.

  • Y no se pierdan a la otra petarda, que nos inunda con su poesía y su filología. Tiene menos oído que Rafaela Carrá. Lo que enlazan las jodías es infumable.

  • Cuando cenė con Quincy Jones (mostré prueba gráfica), hablamos de esto.t
    Trabajar con los genios del jazz que no sabían leer una partitura era un martirio. Me habló de los que sí sabían con Wayne Shorter o Marsalis, o de los que no sabian y no lo reconocían como Miles, que salía en la portada de un disco leyendo una partitura que no entendía.

  • marquesdecubaslibres 2 de mar de 2014 23:46

    Y no se pierdan a la otra petarda, que nos inunda con su poesía y su filología. Tiene menos oído que Rafaela Carrá. Lo que enlazan las jodías es infumable.

    Callo yo y tú no acabas de pringarme con tus babas pestíferas.

    ¿Incontinencia excrementicia?

    Remédiate en la industria pañalicia.

  • bremaneur 2 de mar de 2014 20:09
    No, Gengis. Los recursos que utilizo están al alcance de cualquiera. La biblioteca donde trabajo es pequeña, y cualquier documento que yo pueda recabar en ella y gracias a ella lo puede obtener cualquier otra persona. Los contactos con archivos, etc., los hago a título personal. Las bases de datos de otras bibliotecas las consulto con el carné que me saco como cualquier otro lector. Todo está a disposición de todo el mundo. Y prácticamente gratis.

    Más mérito tiene entonces.

  • El pasado sábado El País citaba a Walter Benjamin y su “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” por tres veces. En un artículo de Fernandez Busto sobre los selfies, en uno de la hija de crítico de cine aquel que se sentaba en la primera fila a la derecha de los cines a ver las pelis que hablaba sobre la Cueva de Altamira clónica o bis y en una tercera columna en Babelia. Son muchas tres veces tres en un mismo diario y nunca le he sacado tanto “dividendos intelectuales” a tan poca cosa. Lo raro raro es que siendo como es tan sentencioso Benajamin no le fusilen ningún aforismo.
    http://www.jacquesderrida.com.ar/restos/benjamin_arte.htm
    (con traducción del primer esposo homosexual de la duquesa de alba)
    También marxista y breve pero ininteligible, en plan despiporre francés y a veces muy divertido La cámara lucida de Barthes. Que follón se lleva el hombre con el puctum y sus desbarres.