No todo el ibérico de Jabugo es edificante · [Las aventuras de un escalón · 3]

SilvinoPor Clairette Semisec.

—Como le dijo Roberto Durán “Mano de Piedra” a Simón Boccanegra, dogo de Génova, después de ponerlo a buscar la dentadura postiza entre los pies de la bailarinas de Can-Can tras un devastador derechazo con el puño izquierdo: “¡Este no es momento para ponerse a discutir sobre el materialismo intuitivo de Feuerbach! ¡Payaso…!”

Silvino señaló al suelo con su dedo índice de la mano izquierda.

Atilano miró fijamente el punto señalado, y con hilo de voz  replicó.

—Pero… “Mano de Piedra” no peleó nunca contra Simón Boccanegra…creo…

—¡Claro! Y convendrás conmigo que ese dato no hace más que corroborar mi argumentación.

Se quedó mirándole fijamente a los ojos.

—¿O no?

Atilano comprendió en el acto que su proyectada operación anfibia sobre Sicilia requería un cambio de estrategia inmediato.

—Bueno, mira Severiano…

—¡Me llamo Silvino!

—Eso… Silvino…, verás, el caso es que tengo una tortuga preñada y había pensado que siendo tú soltero como eres… tal vez podríamos llegar a un arreglo…

El ciclópeo cuerpo de oruga de Silvino se irguió cesáreo y su sombrero, en forma de tapón de tubo dentífrico de los de antes, comenzó a lanzar destellos de girofaro policial. Aquella demostración de poderío culminó con una inclinación súbita de su poderosa cabeza, diciendo con un resoplido de toro encastado.

—¡Mírame! ¡Mírame bien! ¿¿Acaso te parece que tengo yo pinta de domador de quelonios??

—No, no… si domada ya está… es preñada, lo que está…

Se le quedó mirando a los ojos, intentando poner cara de pena, aunque la risa afloraba irresistiblemente entre sus labios apretados

—Pre-ña-da… ¿sabes, no? Pre—-ña—-da…

Silvino levantó su redonda cabeza hacia el hueco de la escalera, tratando de resolver aquel complicado algoritmo, sin éxito. Optó por el gambito del gran maestro del ataque Mikhail Tal.

—¡Ah, bueno…!

—Ah, bueno… ¿qué?

—Pues que… vistas así las cosas…

—¿Sabes lo que te digo, Salustiano?

—¡Me llamo Silvino!

—Bueno lo que sea…que, como te estás poniendo muy pesado, para empezar, te voy a cortar la luz. Y como me repliques, te quedas sin entradas para el concierto del grupo logroñés de trash folk metal Pözilgä, en el quirófano de la comisaría de distrito. ¿Estamos?

Atilano miró inquieto en torno suyo, tratando de encontrar el origen de aquella insuperable prueba de chulería. Desde luego, suya no era. Ahora quedaba el problema de convencer de ello a aquel horrible ser, al que la ira iba tiñendo de luto… ¿de luto?… No, no… eso es de otra historia. La ira iba tiñéndolo… ¿de qué?

—¿Ves? ¡Ya me he perdido! Todo por culpa de este pelma de Victoriano…

—¡¡¡Me llamo Silvino!!!

Atilano dejó caer los brazos hasta que le llegaron al suelo. Bajo la cabeza, pero no hasta el suelo y, levantando los párpados por encima de la cejas, miró al escalón con cara de cordero lechal…o lechón… ¡o lo que hostias sea!

—¿Estás enfadado…?

—¿Yo? ¿Por qué…?

—No sé…me pareció que te estaba afectando negativamente el olor de mis sandalias…Si es así, no te preocupes… meto los pies en el fuelle de la gaita y ¡zás!… arreglado.

—Vale.

—Puesss… eso…

120 comentarios en “No todo el ibérico de Jabugo es edificante · [Las aventuras de un escalón · 3]

  1. Tengo el día tierno gaChi.veïna.
    Me ha emocionado ligeramente eso que has pegado.

    (Por otra parte, como leí ayer por ahí, seis meses de fallas me parecen pocos)

    ¿Pero, la tortuga está buena?

  2. Una precisión sobre Heidegger. Independientemente de los ‘cuadernos negros’ en bastantes de sus textos primeros se pueden descubrir muchos rastros de un pensamiento filonazi, p.e. en relación con los conceptos de Cultura, Civilización, Raza, etc.
    No se trata ya de antisemitismo sino de un nazismo larvado. Aunque bien disimulado después de la guerra y salvaguardado hasta su muerte por la intelectualidad francesa, que ha conseguido que nos sea muy influyente como filósofo.
    Heidegger nunca se desdijo, y sobre todo nunca pidió perdón.

  3. Marqués. Sigo dándole vueltas al antisemitismo de Heidegger y a mi, ejem, inocente pregunta, “para qué”. Aclaro, de entrada, que el asunto Heidegger me importa más bien nada; sólo me atrae esa afirmación de que era antisemita como Strauss y millones de alemanes. (Vamos, que seguiré escuchando sin problemas “Así hablaba Zaratustra” y seguiré sin leer a Heidegger, aunque no por rechazo a su persona, sino por el sopor que suelen producirme las especulaciones sobre el ser, el devenir, el ente y tal).

    Insisto, ¿para qué? Porque se es antisemita para algo. De mi época infantil de ir a misa recuerdo que el cura solía pedir que rezáramos “por la salvación de los judíos”, y también supongo que es una oración por los judíos bíblicos acusados de la crucifixión de Jesús (ejecutada por los romanos, dicho sea de paso y sin ánimo de señalar). ¿Por qué toda una etnia se convierte en culpable de unos actos desatados por unos sacerdotes concretos y particulares? No voy a dar una respuesta muy sofisticada: por la hijoputez de unos instigadores y el cretinismo (en su sentido más etimológico) de millones de seguidores.

    Desde hace algún tiempo he perdido mi inocente optimismo sobre los humanos. Pese a los avances como especie, creo que, básicamente, nuestro cerebro sigue funcionando como el de aquél primer cromañón que, para abreviar, llamamos Caín. Jamás pensamos en por qué hacemos lo que hacemos ni reflexionamos en por qué pensamos de una manera determinada sobre los diferentes prejuicios que dan forma a eso que pomposamente llamamos personalidad.

    ¿Para qué ser antisemita? Lógicamente para que los judíos no tengan los mismos derechos que los demás. Para que sean excluidos de la comunidad. Alarguen la lógica hasta el final, porque llega hasta el holocausto.

    ¿Es un acto automático ser antisemita (es decir, racista)? Voy a suponer que podemos serlo la gran mayoría de humanos; si he aceptado que la gran mayoría somos básicamente imbéciles, esto es una consecuencia lógica. ¿Pero puede serlo un filósofo dedicado a especular sobre las profundidades abisales del ser o el ser-ahí? Si la respuesta es sí, nadie está a salvo. Todos monos.

  4. El antisemitismo de hunde en las raíces de la historia, recuérdese su expulsión del nuevo reino por los Reyes Católicos. El porqué es complejo, pero el para qué es muy secillo: para apartarlos de ciertas actividades profesionales de las que se ocuparían ahora los cristianos o los arios de entonces.
    Hoy el antisemitismo es casi imposible después de lo ocurrido en el siglo XX y de nuestro estado de conocimiento (el código genético no distingue lo que antes se llamaban “razas”). Pero hay otros “antisemitismos” vivos, si no que se le pregunten a los kurdos o a los tutsi.
    Mi interés en defender a Heidegger o Strauss se basa en la circunstancia de que sus acciones se magnifican al analizarlas la luz actual en vez de compararlas con sus contemporáneos, los cuales masivamente era tan antisemitas como ellos.

  5. Hay un factor que históricamente siempre ha estado detrás del antisemitismo: el nacionalismo. Los nazis veían con suspicacia a un pueblo que, por asimilado que estuviera, mantenía una orientación básicamente cosmopolita (tanto en el terreno intelectual como en los negocios, por no hablar de los lazos familiares, desperdigados por toda Europa y parte de África y Asia) y una identificación última con unos textos y una tradición de interpretación de esos textos. Ojo: lo que les incordiaba no era la creencia de que no se trataba de auténticos alemanes, sino la sospecha de que carecían de todo “sentimiento nacional” romántico. Estaban en lo cierto. Sumen a eso las tendencias mayoritariamente ilustradas y liberales de los judíos centroeuropeos y tienen el cóctel que nos estalló en las manos.

    Las caricaturas de la época lo ilustran bien: el judío errante que anda metido en los charcos de todas las revoluciones. Las antípodas del cabo nacionalista y reaccionario.

  6. Hugo von Hofmannsthal fue el libretista de Strauss a partir de Elektra. Cuando Göebbels le comunicó a Strauss que no debería contar mas con Hofmannsthal porque era de ascendencia judía, el compositor cayó en una profunda depresión. Le pidió ayuda a su amigo Zweig para buscar un nuevo libretista no-judío, pero todas las propuestas le parecían inasumibles. Este era el ambiente en la Alemania de antes de la invasión de Polonia.

  7. Recapitulo:

    Lo primero que pensé anoche, al leer el artículo de AC, es que sostenía la idea de que ninguna copia puede producirnos las mismas sensaciones -el color y esas cosas- que el original.

    Una segunda lectura me hizo pensar que lo sostenido por AC es que, aunque nos produjera las mismas sensaciones, no despertaría en nosotros la emoción profunda -la artística de verdad- que sólo puede surgir delante del original.

    Y es que el arte -así glosa la afirmación de P. Klee de que la obra artística hace visible lo invisible- “se nutre de la certeza y el engaño que arrastra el registro visual, y se fragua no en el ojo, sino en zonas todavía misteriosas de la memoria”.

    Aquí me encuentro ahora, sin saber si se está hablando de la fruición estética, propia del espectador, o, como creo que hace Klee, de la labor del artista abstracto, que, en vez de imitar lo que se ve, hace visible lo que no se ve.

    Si optamos, como me parece más atinado, por la segunda interpretación, y admitimos que la obra artística pertenece al terreno de lo visible, aunque haya surgido de lo invisible, me vería obligado a volver a mi primera impresión y pensar que AC sostiene que la copia no puede transmitirnos las mismas sensaciones -el color y esas cosas- que el original.

    Quizá sea así, pero eso -repito- no tiene nada que ver con el aura debida a la irreproductibilidad que, según AC, sería algo esencial en el objeto de arte, y en cualquier otro, añadí yo pensando que también una copia es una cosa perfectamente única.

  8. GENGIS KANT
    12/03/2014 A LAS 13:12
    Recapitulo:

    Esta mañana he asistido por razones profesionales a una reunión para discutir un asunto de una reclamación sobre patentes. Asunto complicado, en el ámbito del diagnóstico genético molecular, sistemas europeos y americanos, publicaciones científicas y todo eso. Copias y originales.
    No he podido dejar de imaginarme a Gengis en el fregado.

  9. Holmesss, ¿ha acudido como abogado? La argumentación jurídica es uno de los grandes monumentos de la civilización, muy por encima de la meditación somnolienta y extática.

  10. Me ha gustado su efeméride, Perroantuan.
    Me impacta compartir el primer párrafo. En cuanto a la referencia al 11M, después de tantos años debo asumir con tristeza que el desgarro que vi en la sociedad española persiste, pero porque está en mi interior, y no fuera.

  11. Holmesss, me gustaría hacerme una idea del problema que han tratado en la reunión si eso es posible sin saber nada de medicina. Lo que le pido es algo que me deje pasmado al permitirme intuir la complejidad del caso.

  12. Si estais realmente interesados por el fenómeno del antisemitismo, os recomiendo la lectura del ensayo de Georges Bensoussan, “Europe. Une passion génocidaire”. El historiador concluye en él que la Shoah lejos de ser un episodio más de esa tendencia hostórica, es la culminación de un proceso que se inició en el siglo II de nuestra era. Pero lo que más me interesó en la obra es el relato pormenorizado de las diferentes coartadas que los judeófobos fueron construyendo a lo largo de los siglos para justificar su acción aniquiladora, y su estrecha relación con los diferentes contextos culturales en los que se fueron sucediendo. Lo dicho, altamente recomendable; no solo por la apabullante erudición del autor sino, sobretodo, por la elegante y fluída prosa con la que esta escrito.

  13. El error ha sido mío. Pido disculpas a Clairette porque cambié el orden de las entregas. Ésta es la tercera y la anterior, la cuarta.

  14. Brema se ha apuntado a la animación, porra, porrismo o cheerleandis y pompones para Gengis. ¡Bienvenido!.

    (sospecho que viene por las chicas y un arrimarse para intercambiar libros) ¡Y no me desdiga!

  15. Perroantonio

    12/03/2014 a las 13:15
    Hace unos meses se cumplieron 10 años de un hecho trascendental para mí. Arcadi Espada abrió un blog…
    *****************************************

    (lo pego también aquí)

    Yo comencé a ser mucho de admirar (os) por su culpa, para mí se abrió un mundo nuevo. Sí.
    (Y también, porqué no decirlo, a la vez, de intentar que mirarais hacia abajo)

  16. Brema, no seas cicatero y desarrolla eso de mi grandeza, si no hay retranca en ello, claro está. Algo de este tipo:

    – Antecedentes de la grandeza de Gengis: Zeus y Millán Astray.

    – Naturaleza de la grandeza de Gengis: ¿se debe a la Nature o la Nurture?

    – Reacciones del mundo a dicha grandeza: algún episodio de incomprensión.

  17. Gengis, no sé si satisfará su apetencia de complejidad.
    A le dice a B que su producto utiliza un procedimiento patentado por A.
    B le responde que el producto utiliza un procedimiento descrito por C y no protegido por patente.
    (Subterráneamente le está diciendo: no me toques los bebes, o impugnaré tu patente ya que es nula al existir el procedimiento C que tú has copiado)

  18. Gengis, pese a conocer ya su apariencia física, me lo sigo imaginando con pipa y escondido entre una montaña de libros desordenados, apilados a diferentes alturas. Sigo agradeciendo y admirando sus esfuerzos pensantes.

    Eso no me impide seguir mi vocación sanchopanzista.

  19. ¡Jolines! Gengis está crecido. Mejor lo bajamos de la escalera y dejo yo de ponerle las pantunflas y cargar su pipa, sacudir sus pelusillas de su chaqueta de tweed transnochado y olores de hembra así llegue entusiasmado de leer a Gata o Heidegger

    Todo son disgustos.

  20. Holmesss, ¿por qué sería nula la patente de A, aun tratándose de una copia del procedimiento de C, si C no lo había patentado?

  21. Ha sido necesario que se unieran en una persona -Monseñor Rouco Varela- la visión mística, la altura teológica y el rigor canónico para que pudiéramos aprender en la Santa Misa que la mochila de Vallecas la puso la policía.

  22. Gengis, todo su procedimiento de análisis lógico se derrumbaría al enfrentarse a la realidad del mundo empresarial. Aquí las decisiones se toman por motivos que no se puede llegar a imaginar.
    Usted, como Zapatero, nunca ha trabajado en el mundo real (ser profesor en un instituto público no cuenta a estos efectos, también Zapatero llego a ser PNN). Es por eso que sus especulaciones a veces nos llegan a irritar a algunos, aunque en general predomine la admiración por su bonhomía.

  23. Marqués, me preocupa oírle que en las empresas las decisiones no se toman de una manera racional, económica. ¿Lo fían a los dados?

  24. Esa pregunta, Gengis, es la mejor demostración de su separación de la realidad. Le podría dar una lista de razones por las que en una empresa se toman decisiones, pero le daré las mas habitual: el “gut feeling” del jefe, que es lo que se viene llamando “porque le sale de los cojones”.

  25. Marqués, el contraste que formula usted entre la lógica y los negocios puede generalizarse y ser planteado como el que se da entre la lógica y la irracionalidad de la vida. Raro es el comentario mío en el que, al lado de mi gusto por la argumentación, no se manifiesta mi creencia en esa irracionalidad.

    Tanta es mi convicción sobre este punto que yo mismo, sin ser empresario, le respondo a mi hijo, cuando se empeña en conocer la razón por la que le prohibo algo, que porque me sale de los cojones y a callar y traer mejores notas. Si le respondo así es porque no creo en la educación razonada.

  26. Está usted en la buena senda, pero aplicado a la realidad empresarial se complica un poco. Imagine que en vez de tener un hijo tuviera 50 (que es mi caso), o el de mi jefe, que tiene 2000 hijos.

  27. Gengis, sólo se puede patentar lo que es nuevo. Una copia no es nueva. Si la copia mejora a lo copiado deja de ser copia. ( y se puede patentar )

  28. Bueno, los másteres del universo no nos informan, si van a restaurar los avaterelos u las herramientas de edición.

    Me produce envidia ver las elegantes comillas que SÍ puede usar PerroAntoine cuando cita algún texto

  29. Señoritas, señoritos. Creo que las estadísticas del último mes de ÇhøpSuëy son muy interesantes.

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  30. No crea que tengo una herramienta especial, Adps. La Srta. Bellpuig no parece estar a la altura de lo que esperamos de ella (lo que sin duda repercutirá a la hora de la negociación del convenio). Simplemente aprendí con el método anterior que para citar se ponían las etiquetas blockquote.

    Bellpuig, esas estadísticas se las ha inventado. No pueden ser.

  31. De lo de aquí.
    De verdad, yo no le pillo el punto al escalón, pero debe de ser cosa mía, porque ya veo que a todos os gusta..por más que lo leo, no le encuentro la gracia ni nada.
    No se lo tome a mal Clairette.

  32. Ah, ¡Que te refieres a la entrada!, mujer, pero si eso no tiene importancia, además ¿no has visto que encima esta historia la han puesto con los capítulos invertidos y todo?. Las entradas son como el amor, no hay que entenderlas, solo quererlas, tú amas las del Marqués y yo las de Clarinett.

  33. Aporto un matiz errabundo al problema del original y las copias, que se me ha ocurrido pensando en el asunto de la novedad en el léxico: la conciencia del matiz. A propósito de lo necesario o no de los neologismos (¿para qué hace falta kleenex si ya tenemos pañuelo?), decía Lázaro Carreter en uno de sus dardos que «una de las causas que ensancha el cauce abierto a muchos extranjerismos, hasta el punto de hacerlos necesarios» es que «en grandes masas de población, se ha desarrollado una conciencia del matiz, que antes sólo poseían las élites. Ello les permite valorar en el objeto rasgos diferenciales que va creando continuamente la moda, y que la publicidad difunde hasta el punto de hacerlos intensamente apetecibles» (1997:581).
    Y tal.
    Es que me imagino que en la discusión entre A y B, A dirá que A presenta insustituibles matices diferenciales con respecto a C.
    Y eso.

  34. No quiero furgar en las feridas, palabra de honor, pero, además de que sin los avatares me siento como si susurráramos a oscuras en las celdas de un convento, ese minúsculo recuadrito de escribir es angustioso.

  35. El nacionalismo separatista no debe ser confundido con la actitud tradicionalista. La razón principal es que aquél es un movimiento moderno.

    Como cualquier movimiento moderno, va hermanado de una u otra forma con una ruptura, o porque la promueve o porque, como ocurre con el nacionalismo, se alimenta de un corte previo con la tradición.

    No acaba ahí, naturalmente, su modernidad. Su idea de nación como un sujeto, y por tanto como algo dotado de una virtualidad infinita; la exaltación del devenir, contra toda creencia en una naturaleza inmutable de las cosas; la concepción de la historia en términos de ejecución autónoma de un proyecto humano, y no como la expresión objetiva de un orden sagrado y fatal: todo esto inscribe al nacionalismo en la modernidad.

    También hay que decir, sin embargo, que el nacionalismo ejerce una singular violencia hermenéutica sobre todo ello, de tal suerte que le otorga una coloración exótica, fabulosa.

    En esa fantástica modernidad -se lo digo como lo siento- radica la seducción que seguirá ejerciendo en mucha gente el nacionalismo.

  36. Lo que me gusta de las lenguas es que se confundan en su marcha. Por ello confío en que ‘kleenex’, que ha empezando marcando una diferencia, termine haciéndose con los pañuelos, y más tarde hasta se olvide de los kleenex.

  37. AE habla del nacionalismo ya consolidado, convertido en obviedad al alcance de los telespectadores; pero olvida su fuerza inaugural, ésa que le permitirá seguir ganado adeptos sensibles e inquietos.

    Es verdad que el nacionalismo romántico surgió precisamente como una reacción contra el cosmopolitismo que unificaba a toda la humanidad en una esperanza que, inspirada en una profunda desconfianza por el pasado, que habría sido el tiempo del error y el fanatismo, miraba exclusivamente al futuro.

    Pero el rechazo de esa dinámica ilustrada no debe confundirnos. El genio errático que se engolfaba en mundos desconocidos siguió vigente en el romanticismo, ahora volcado hacia dentro. Así, era sobre todo la naturaleza ignorada, remota, de los estratos oscuros de la nación lo que atraía a los estudiosos románticos, que decidieron perderse por ámbitos tan extraños hasta entonces a las gentes cultas como pudieran ser las canciones populares, las letrillas, ritmos y bailes folclóricos, las sagas transmitidas por vía oral, las formas vulgares de la lengua, etcétera.

    El reto era de la misma índole que el que había cautivado a los hombres que iniciaron la edad moderna; sólo se cambiaron las islas remotas por lo más oscuro y olvidado del propio grupo. La nación era de hecho un resultado por conquistar más que un dato evidente, algo alcanzable gracias a las investigaciones históricas, folclóricas, etnológicas, literarias, etcétera.

    No era la permanencia de algo que resplandeciera en la clara superficie, en el lado más brillante de las sociedades, sino la búsqueda de algo oculto en los rincones profundos de la patria, lo que mejor definía el nacionalismo romántico. Se trataba de la invitación a un viaje hacia el interior.

    Por ello, dije en el comentario anterior que esta clase de nacionalismo no debe ser confundido con el tradicionalismo. Éste pretende perpetuar una tradición institucional; aquél se lanza a la búsqueda de las profundidades populares, sobre todo de las enterradas en el pretérito. El nacionalismo no es sólo, aunque también, una fórmula política gravada por el concepto de identidad, sino que en él vibra además esa inquietud tan propia de la cultura moderna. El nacionalismo es, entre otras muchas cosas, una mirada adentro, a lo lejos.

  38. Procu, no estaba manejando la navaja de Occam. Simplemente, no me gusta que haya muchas cosas. Ni en casa ni fuera. Un universo con dos astros, dos docenas de plantas y media de animales me sobra.

  39. Se deduce de lo anterior que lo primero que debemos hacer para luchar contra el nacionalismo es no ser sensibles ni inquietos.

  40. Gengis Kant
    13/03/2014 a las 00:46
    ***
    Eso que dice, Gengis, es importante y verdadero a la vez que parcial y engañoso. Por lo que yo sé, es cierto que tal búsqueda eclosiona en esa época (aunque en realidad no nace con el Romanticismo, porque ya en el Renacimiento hay corrientes de indagación en lo popular y en las llamadas antigüedades, por ejemplo). Sin embargo, como tal búsqueda no puede identificarse con el nacionalismo, solo en algunos casos cuaja en esta ideología, a la que es verdad que le resulta muy conveniente. Hay corrientes diversas de esa «mirada adentro y a lo lejos» que dice, las hay más y menos universalistas, más y menos esencialistas. (No puedo ponerme a buscar los datos que ahora mismo aletean en una grave y pesada niebla en mi cabeza. Remito a J. J. Prat Ferrer (2008), Bajo el árbol del paraíso. Historia de los estudios sobre el folclore y sus paradigmas, Madrid: CSIC).

  41. Entiendo a Pujol cuando da a entender que es una victoria del nacionalismo catalán que ya no necesite apoyarse en argumentos. A AE eso le suena a triunfo de la irracionalidad, sin tener en cuenta que de los principios de un razonamiento ni se puede ni hace falta dar razones; se consideran evidentes por sí mismos. Pues así hay que entender a Pujol. Cataluña ya es un axioma.

  42. Procu, antes que en el Renacimiento, en la Roma imperial hubo interés por las antigüedades griegas, aunque es verdad que eso tiene poco que ver con la curiosidad folclórica.

    También tiene razón en que ese espíritu romántico, “como tal búsqueda no puede identificarse con el nacionalismo”. Es verdad, no todo es nacionalismo en ella; pero el nacionalismo nace dentro de ella.

  43. Hoy he estado hablando con un viejo amigo al que calificaré de nacionalista. He visto de nuevo que no hay verdadera comunicación posible. Seguramente la distancia crece y los abismos se abren porque nos alimentamos de textos muy diferentes. Pero hay algo más, una opción radical irracional e innegociable. Es una tragedia y solo nos quedan las leyes.

  44. Ya he pedido el libro, Procu. Me interesa mucho. Por cierto, llevo unos día leyendo una novela recomendada por Brema: “Los montes antiguos, los collados eternos”, de Enrique Andrés Ruiz. El autor domina el paisajismo; y la humanidad, también.

  45. Tampoco es tradicionalista -no debería ni decirlo- el nacionalismo centralista de corte cívico. Ni éste ni el separatista lo son.

    El carlismo lo fue, pero el nacionalismo vasco no lo es, no importa que los que iniciaron éste salieran de familias carlistas. Foralismo y nacionalismo pertenecen a constelaciones conceptuales opuestas.

  46. Gengis, estoy por decir que ese autor, E. A. Ruiz, es el mejor escritor español contemporáneo sin lugar a dudas, muy por encima de todos los demás.

  47. Ayer, compartí en Facebook un vídeo de gran interés que les recomiendo, Así cambian los lobos el curso de los ríos. Me comenta Antonio Villarreal que su “literatura” pertenece a George Monbiot, escritor y activista político que propone una cierta “resalvajización” de nuestro entorno y me sugiriere una conferencia de TED. Es realmente interesante. Además del ejemplo de los lobos de Yellowstone, para explicar las cascadas tróficas, Monbiot habla de las ballenas y de sus “grandes penachos fecales”, fastuosas explosiones de caca que fertilizan los océanos y son materia prima para el fitoplancton y toda la cadena trófica sucesiva. Aquí está la conferencia. Pueden cargar los subtítulos en castellano o leer la transcripción seleccionando el idioma.

  48. Es una suerte que se acuerde de los que huimos de FB como de la peste, perrito. Supongo que los lobos le caen bien, igual que a mí.
    Me ha hecho revivir mis planes: un año de estos he de ganar por goleada a los fastos navideños pasando esas semanas en Yellowstone.

  49. Si no los han visto, los documentales de Yellowstone firmados y filmados por BBC siguiendo las estaciones del año son una maravilla.

  50. Dese prisa Holmesss que se están detectando movimientos sísmicos inusuales, no vaya a ser que explote el súper volcán antes de que lo vea.

    (Aunque, si explota, como será el fin de la sivilisasion, nos va a dar igual.)

  51. GENGIS KANT
    13/03/2014 A LAS 00:46
    El nacionalismo es, entre otras muchas cosas, una mirada adentro, a lo lejos.

    Percibo en esta hermosa emanación lírica los efluvios aromáticos de las flores muertas. O como decía —creo que Philip Marlowe— de aquel cartel, “Se vende auténtico whisky de centeno de antes de la guerra”, en un primer vistazo vi cinco mentiras y hubiera encontrado alguna otra más de seguir mirando. Por resumir, una mirada adentro nunca es una mirada a lo lejos, si acaso a un pozo. En todo caso, la metáfora es feliz, pues eso resume el nacionalismo, una aproximación al brocal de los deseos insatisfechos.

  52. Conviene recordar que YP no tiene nada que ver con nuestros queridos habitats de bosques, montañas y riberas..y que aquí el lobo no se ha reintroducido, ha sido y es especie protegida. No se dan las mismas condiciones ni las mismas cadenas tróficas. .el resultado puede ser muy distinto.

  53. Esto de los nacionalismos es muy romántico, creo, pero a lo mejor no . No sé, estoy confusa. Miren: que les pongo un poema de mi Luis Cernuda que habla de amor, supongo.

    He venido para ver semblantes
    Amables como viejas escobas,
    He venido para ver las sombras
    Que desde lejos me sonríen.

    He venido para ver los muros
    En el suelo o en pie indistintamente,
    He venido para ver las cosas,
    Las cosas soñolientas por aquí.

    He venido para ver los mares
    Dormidos en cestillo italiano,
    He venido para ver las puertas,
    El trabajo, los tejados, las virtudes
    De color amarillo ya caduco.

    He venido para ver la muerte
    Y su graciosa red de cazar mariposas,
    He venido para esperarte
    Con los brazos un tanto en el aire,
    He venido no sé por qué;
    Un día abrí los ojos: he venido.

    Por ello quiero saludar sin insistencia
    A tantas cosas más que amables:
    Los amigos de color celeste,
    Los días de color variable,
    La libertad del color de mis ojos;

    Los niñitos de seda tan clara,
    Los entierros aburridos como piedras,
    La seguridad, ese insecto
    Que anida en los volantes de la luz.

    Adiós, dulces amantes invisibles,
    Siento no haber dormido en vuestros brazos.
    Vine por esos besos solamente;
    Guardad los labios por si vuelvo.

  54. Pedro Antonio, muy interesante el vídrio que has puesto, aunque a mí me han entrado ganas de murirme; me explico: cuando he visto que los lobos se reintroduccionaron en el cosmohábitat del parque del Oso Yogui en 1995 he pensado que todo era mentira, porque desde esa fecha a esta parte no había podido dar tiempo a que creciera la yerba, a que los árboles quintuplicacionaran tus tamaños respectivos y todo eso que se cuenta en la narración videofílmica. Pero el argumento de autoridad de que habías sido tú quien había colgado el vídrio me daba garantías de su verosimilitudancia, por lo que he vuelto a pensar y a pensar y he llegado a la conclusión científicomatemática de que han pasado veinte años, y eso solo significa que ya estoy viejo y que mis ojos no ven más que la tumba donde se han de pudrir un día, y me pregunto qué he hecho yo de mi vida durante estos años, y cómo cambiarían mis cascadas protomórficas de ésas con mi ecosistema de cerdos y de zorras y de gusanos y de buitres y de pulpos y de ratas de cloaca, y es todo muy depresivo y muy fatal y por eso me quiero de murir.

  55. Ya puedo besar Tarexia. Hoy me han dado el alta y mi reinado del terror empieza ahora. El beso de la muerte es una fruslería comparado con la que voy a preparar.

  56. Alguno habrá que se ría, Pedro Antonio.

    ¿Han vuelto a escribir Gómed, Boli Parker o Procuro Enterarme? Echo de menos sus escritos.

  57. Perro 10:38 10/10
    Muy bien visto lo del pozo; venía rosmando la prédica de Gengis, hacia el interior y a lo lejos, porque es acertada. La profundidad de la introspección llega, por ejemplo, a la sima de los huesos (apenas una décima parte de la cultura humana). Momento, sin ahondar más y en caso de tener que llegar ahí, en que los nacionalismos se desinflan.

  58. Ambigüedad del nacionalismo romántico:

    La ideología nacionalista es una figura política del duro pensamiento de la identidad: que no le quede a nadie ninguna duda sobre esto. Es una consigna totalitaria que condena toda pretensión individual de salirse del estrecho marco de una colectividad nacional y que absorbe a las personas concretas en la identidad que les impone esa rara individualidad atribuida a la nación. También debe quedar claro que el concepto nacionalista de identidad cultural desvirtúa el genuino sentido de la cultura, como si la mirada -eso es la cultura: una mirada colectiva- tuviera por objeto único su propio mirar, trocándose así la esencial referencia hacia lo otro -no hay, rigurosamente, mirada de sí misma- en una realidad petrificada en su esencia.

    Ahora bien, estas afirmaciones deben ser matizadas. Es bien sabido que el nacionalismo de cuño romántico se concibe a sí mismo como una recuperación, como la vuelta de algo precioso que existió alguna vez y se perdió después, y que por ello mismo defiende una identidad temporal, una continuidad que ata el presente al pasado. Pues bien, se da ahí una ambigüedad cuyo análisis permitirá ver cómo dicho nacionalismo contiene algunos rasgos que hacen de él un fenómeno menos antipático a la sensibilidad moderna de lo que pudieran creer muchos de sus detractores.

    Hay algo profundamente ambivalente en la defensa de la permanencia nacional que el nacionalismo romántico lleva a cabo: pretende hundir sus raíces en la noche de los tiempos, y en realidad se trata de un fenómeno tardío; se toma por una manifestación inalterada, casi instintiva, de fidelidad a la tradición, cuando es un producto derivado, reactivo; es una reacción cultural, por más que se presente como un estado poco menos que natural. No importan cuáles sean las pretensiones de continuidad con el pasado que afirmen sus partidarios, el nacionalismo de orientación romántica se basa en una ruptura con aquel. Es cierto que defiende una presunta continuidad en el tiempo, pero no es menos cierto que la misma pretensión de continuidad comporta una ruptura muy real, y ello por partida doble.

    En primer lugar, la misma figura del retorno, tan esencial en la caracterización de sus objetivos, ya hace resaltar el corte temporal que formula, más o menos explícitamente, este tipo de nacionalismo. No es la apuesta por la permanencia de unas instituciones existentes lo que caracteriza su actitud hacia el pasado, cuanto la recuperación de una edad de oro perdida; entre el momento desde el que habla el nacionalista y aquel otro que quisiera recobrar media un vacío, una época que juzga como de postración nacional.

    Más aún, no deja de ser significativo el hecho de que el nacionalista nostálgico suela poner la esencia nacional en lo que precisamente la nación no es en el tiempo en que aquel hace oír su voz. La lengua de la patria vasca no será ni el español ni el francés, los idiomas usados, es una lástima, por la mayoría de los vascos; la realidad más profunda de Andalucía la encontrarán sus partidarios menos circunspectos en la más que problemática existencia de una esencia “andalusí”, en vez de atenerse a lo que, simplemente, es ahora mismo Andalucía. Se prefiere soñar una comunidad que quizá existió, no se sabe cuándo, a reconocer lo que caracteriza su presente. Al fin y al cabo, como sabemos muy bien, el nacionalismo del que hablamos es una nostalgia inventada, una fantasía proyectada hacia el pasado.

    Ese regusto irreal que desprenden muchas reivindicaciones nacionalistas podrá ser tachado, y con motivo, de delirante; pero también debería verse en él todo menos un amodorramiento complacido en una realidad nacional. Es la ausencia, más que la presencia, lo que define en cierta medida a esos movimientos nacionalistas, en los que se manifiesta la necesidad de un retorno, y no tanto una pacífica continuidad.

    En segundo lugar, otra ruptura define verdaderamente el patriotismo romántico, el cual, justo cuando se concibe a sí mismo en términos de continuidad con un pasado legendario, lo que está llevando a cabo es una muy real solución de continuidad, en este caso con la idea ilustrada que afirma la existencia de una raíz común a todos los hombres. El nacionalismo que surge de ese rechazo recomendará, sin lugar a dudas, que los hombres, o los pueblos, vuelvan la mirada a sus orígenes; pero también es cierto que ese retorno pretendido corre paralelo con la desvinculación respecto de aquel otro fundamento, universal y perenne, en que creyó la ilustración.

    A su vez, la misma ruptura con la ilustración es en cierto modo ambivalente, pues se basa en una peculiar adhesión a la modernidad. La primera manifestación plenamente madura de la modernidad consistió, entre otras cosas, en una crítica ilustrada de la superstición y la intolerancia; pero, en seguida, la misma modernidad invitaba a abandonar sus propios resultados, pues su mensaje más profundo es el que recomienda un desasimiento incesante de todo lo alcanzado. El romanticismo resultó, así, ser un eslabón más del movimiento histórico que, iniciado en el renacimiento e intensificado por la ilustración, sigue en nuestros días su marcha rampante. El nacionalismo antiilustrado es una reacción fiel al espíritu de lo que rechaza. Es una réplica a la modernidad a la vez que una réplica de ella.

  59. Este comentario, como todos aquéllos en los que noten ustedes que he metido su tanto de diseño, lo escribí hace mucho tiempo. Pero las cosas no han cambiado desde entonces hasta el punto de alterar la verdad, o la falsedad, que pueda haber en él.

  60. Estoy pensando en otra entrega de mis aventuras en la tierra Extrema y Dura…esta vez no es gore, pero tiene un personaje que puede rivalizar con Hemaforito por el estrellato en el universo Chopsuey.

  61. Satur
    13/03/2014 a las 16:35

    Alguno habrá que se ría, Pedro Antonio.

    ¿Han vuelto a escribir Gómed, Boli Parker o Procuro Enterarme? Echo de menos sus escritos.

    Satur, cari: yo ya querriese si se me ocurriría algo, pero que no me sale. Me digo que una posible y a lo mejor pequeña (pero también enorme en su insignificancia) causa de la falta de agua en este mi desierto es, puede ser, el desconcierto en que me tiene sumida la línea editorial de Francín. Citaré solo dos casos que me gustan mucho, me gustan los que más: los textos de Sergei y Perroantonio que habéis publicado últimamente, y que sin embargo no son graciosos de género.
    ¿Se puede hacer también de Anna Frank o hay que continuar con el porno?

  62. Ya que saca usted el tema, Proc, creo que se impone una apertura en la línea editorial. Quizá tengamos que cambiar nuestro manifiesto inicial. Sin perder la inclinación natural al chiste que tenemos algunos, tal vez haya llegado el momento que nos pongamos serios.

    ¡Bellpuig, una de Economía! ¡Satur, unas necrológicas!

  63. Enrique Andrés Ruiz lo hace bien todo. Sigue siendo ameno cuando enumera pueblos, aperos, personas, lo que sea; incluso cuando echa cuentas de ingresos y gastos.

  64. El juego sexual que se desarrolla en La Venus de las Pieles, de R. Polansky, alcanza, en lo que a perversión se refiere, una cota de intensidad gozosamente insoportable; como tenía que ser en una obra que es ella misma un acto de perversión. Es infernal. Vayan a verla.

  65. Al que le guste el teatro le aconsejo que no se pierda, si es que no lo han quitado ya, El Caballero de Olmedo, una obra con anticipaciones románticas. El director es Lluis Pascual; el teatro, el Pavón, en Madrid.

  66. A los griegos no se les pasó por la cabeza la idea de ver teatro en unas ruinas. Era gente sencilla, sin concejalías de cultura.

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