She weeps over Rahoon

huston-joyce
Por Pirata Jenny.

Quien haya leído Dublineses recordará tal vez a Gabriel Conroy devorado por los celos del primer amor de su mujer en el párrafo final de “Los Muertos”, mientras Gretta duerme en la cama cercana y la nieve cae sobre la tumba de Michael Furey.

John Houston incluyó una versión muy alterada del párrafo en los minutos finales de “Los muertos”.

La verdadera Gretta, Nora Barnacle, tuvo un amor anterior a Joyce (quien apenas se molestó en cambiar su verdadero nombre: Michael Feeney) muerto, como Furey, muy joven, y enterrado, como Furey, en el cementerio de Rahoon, a las entonces afueras de Galway. No está claro que Nora correspondiera a aquel amor, pero sí que sobrellevó un insuperable sentimiento de culpa por su muerte.

Joyce acudió solo a Rahoon. Lo que debió de pensar frente a la sepultura de Furey-Feeney está quizá reflejado en ese párrafo último de “Los muertos”, que, sin embargo, no deja entrever sus propias fantasías sobre lo que podría sentir Gretta-Nora. Esa fantasía, el verdadero origen de su tortura, aparece de forma más explícita en un poema escrito en Trieste en 1913, un año antes de que escribiera el cuento: She weeps over Rahoon.

Las dos traducciones de que tengo noticia, la versión de José Antonio Álvarez Amorós (JJ,Poesía completa, Visor, 2007) y la anterior de José María Martín Triana (JJ, Poemas manzanas, Visor, 1970) son mejorables. Les propongo otra, en la esperanza de haber captado algo de esa “danza del intelecto entre las palabras” de que hablaba Pound, que en este caso tiene mucho que ver con la capacidad para resolver el juego de verbos, sustantivos y adverbios del original (falls softlysoftly falling / Sad … calls mesadly calling), y para salir airoso de las difíciles grey moonrise y moongrey nettles.

Llora sobre Rahoon

Cae la lluvia callada sobre Rahoon, calladamente cae
Sobre la tierra en que mi oscuro amado yace.
Triste me llama su voz, tristemente llama
cuando se alza en lo gris la luna.

Escucha, amor,
qué callada, qué triste su voz por siempre llama
por siempre sin respuesta, escucha la lluvia oscura
que caía entonces como cae ahora.

Oscuros también, amor, yacerán nuestros corazones, fríos
como yace su triste corazón
bajo las ortigas grises de luna, el musgo negro
y la lluvia que murmura.

En correspondencia con esta versión de She weeps over Rahoon, les propongo también esta otra traducción del párrafo citado al principio. Juega con parecidas repeticiones (falling softlysoftly fallingfalling faintlyfaintly falling) y también reaparece aquí, ahora en forma de monólogo interior, el hombre de la tercera estrofa, un Conroy herido de muerte por un pasado que no puede cambiar.

“Sí; los periódicos estaban en lo cierto. Nevaba sobre toda Irlanda. La nieve caía sobre la oscura llanura central, sobre las colinas despobladas, caía callada sobre el mégano de Allen y, más al oeste, callada sobre las revueltas y oscuras aguas del Shannon. Caía también sobre cada rincón del solitario cementerio de la colina en que yacía Michael Furey. Se acumulaba espesa en las cruces y losas encorvadas, en las rejas de la cancela, sobre los espinos sin vida. Su alma se desvanecía lentamente mientras oía la nieve caer lánguidamente sobre el universo y lánguida, como en el descenso hacia su último fin, caer sobre todos los vivos y sobre los muertos”.

Sólo había pasado un año, pero el pasaje en prosa es infinitamente superior al poema. Lo que ya es mucho decir.

89 comentarios

  • falling softly, softly falling/ falling faintly, faintly falling)
    ………..
    Aprovecharé estas enseñanzas psicoléxicas para declararme a la chica que me gusta: ai falin in loft, fackin mai falin, drinkin sofly a fanta after fackin mai falin, mai loft.

  • Pirata, cha-pe-au.

    bremaneur
    17/03/2014 a las 07:33

    Los celos son muy divertidos.

    Jo que sí. Te ríes un montón.
    Por otra parte, también me he reído al leer la entrada, por la felicidad. Porque el de hoy es un gran día, ha entrado la poesía en la Casa de Chopsuey. (¡Gol, gooool, guol de Pirata!)

  • Una muy buena entrada irlandesa en el día de San Patricio y justo cuando la gran Irlanda gana el torneo 6 naciones de Rugby.

    Dha Guinness le do thoil

  • Pues a mí esto de Pirate no me viene nada bien. Llevo años desenganchado de la poesía, resistiéndome a leer versos, manteniendo una fría distancia con los escritores en general y con los poetas en particular, y Pirate lleva un tiempo jodiéndome el arbolito. Que si una traducción, que si un libro, que si unas baladas de unos cuervos que me tienen totalmente obsesionado, que si unos versos de tumbas… ¡Hostias! Que la droga es muy mala. A mí me costó mucho salir. Y noto que se me está metiendo otra vez el veneno en el cuerpo. Y volverán las noches en vela y la concentración febril y la puta obsesión por escribir los versos más tristes esta noche. ¡Joder!

  • Perroantuán 17/03/2014 a las 11:47

    Pues a mí esto de Pirate no me viene nada bien. Llevo años desenganchado de la poesía […]

    Muahahahahah, muahahahahah, muahahahahah…

    ***
    Está muy bien el artículo de J.M. Albert de Paco que le cita, Perro; y tiene también mucha gracia que solo se pueda comentar a través de la cuenta de Facebook o Twitter, que son los dos Grandes Pedazo de Bobos del artículo en cuestión. Venganza poética (se llama así, me parece).

  • Galway. Las mujeres más hermosas que vi en Irlanda, Guiness sin conocimiento, una estatua de Cristóbal Colón y una pensión que tenía a gala haber acogido a unos marineros gallegos rescatados tras un naufragio. Pasé unos días inolvidables en Galway las tres o cuatro veces que estuve allí.

  • La excelente entrada de PJ ha sido un aperitivo adecuado para el funeral al que he asistido esta mañana. Se trataba de despedir al padre de un buen amigo, o de acompañar a sus hijos, no sé bien, pero me ha llevado al estado de ánimo conveniente.
    Ha comparecido la Infanta Cristina, dictando una silenciosa lección de afecto y discreción. Hace tiempo que le tengo gran simpatía-sin conocerla en persona.
    No ha faltado el cretino que se preguntaba a mi lado quién le había pagado el billete.
    *
    En días así la receta de Bonnie es de obligado seguimiento.

  • Aún hoy mucha gente es propensa a definir las naciones por unas características extrapolíticas, culturales mayormente, y no directamente por el régimen de gobierno preferido por sus miembros. Por eso los nacionalismos siguen teniendo problemas a la hora de explicar por qué una determinada pertenencia nacional es una base legítima para una determinada reclamación política. No pueden justificar el paso de N a N’.

    Eso se va a acabar. Pero para ello es necesario que nazca un nuevo nacionalismo, que sea ya en su origen exclusivamente político, y muestre a propios y extraños la invulnerable obviedad que resplandece en el paso de N’ a N’.

    El patriotismo constitucional se acerca a esta forma de neopatriotismo, pero, a pesar de lo que creen sus doctrinarios, no ha logrado desembarazarse totalmente de la ganga cultural extrapolítica. El hecho de que su objeto sea una determinada constitución remite, a modo de condición de ésta, a una nación preconstitucional: aquélla en la que ha terminado surgiendo esa constitución. En definitiva, la constitución no es para ese patriotismo su objeto sino su modo de atender al objeto el de siempre.

    Le falta sustituir, como objeto suyo, una determinada constitución por el espíritu constitucional, que es el mismo en todas las constituciones dignas de tal nombre, es decir, las promulgadas en Occidente.

  • “…mira alli esos arreboles, estamos tan fatigados de caminar, ¿será aquello la muerte? ” A ver quién es capaz de reconocer al autor del poema que así acaba. Una pista: corresponde a la letra del lieder más emocionante nunca escrito.

  • El vino y el sake es propio de pueblos civilizados. La cerveza y el tequila de civilizaciones inferiores.

  • Mejor: … que es el mismo en todas los países cuya existencia es, o aspiran a que sea, verdaderamente constitucional, es decir, los de Occidente.

  • Quiero descartar los países que tienen una constitución homologable a las de los países que han recibido la influencia de la Ilustración, sin haberla recibido ellos ellos, como la India, y los, que habiéndola recibido, como España, han caído alguna vez en un régimen dictatorial.

    Esto me pone delante de una pregunta cuya respuesta ignoro. La actual democracia alemana, ¿se inspira en la Aufklarung o en las de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial?

  • Mejor empezar de nuevo:

    Quiero descartar los países que tienen una constitución homologable a las de los países que han recibido la influencia de la Ilustración, sin haberla recibido ellos ellos, como la India, e incluir los, que habiéndola recibido, pudieran caer en un régimen dictatorial.

    Esto me pone delante de una pregunta cuya respuesta ignoro. La actual democracia alemana, ¿se inspira en la Aufklarung o en las de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial?

  • José María Carulla tradujo la Biblia en verso y lo de Gengis es, de momento, más corto.

    Me refería a Joyce, claro. Era una pregunta que le hacía a mi cabeza, que dicen los vascos. Me divierten mucho esos juegos. Quizá mañana lo intente. O esta noche.

  • Nada que añadir señorias, un gusto siempre leerles. Joyce es mi debilidad y muy bien traído.

    Comparto con la rubia oficial su interés por el rugby. Celebro con ustedes un día más.

    Les quiero. (pero Gengis que no inunde tanto, no quiero que termine amordazado en un árbol por culpa de los nacionalistas o algo peor)

  • Muchas gracias por sus parabienes. Perroantuán, sin embargo, tiene razón: hay que intentar el triple salto mortal y no seré yo quien lo haga. Anímense, hay mucho talento en esta casa. La rima es un amo difícil, pero Marías (tan mediocre escritor como buen traductor -y no señalo a nadie) la ha sometido muchas veces.

    ***

    Pero lo que venía a contar era otra cosa. Ya saben ustedes de mi afición por la aviación. Cuando se produce un accidente, todos los friquis andamos pendientes de los más mínimos detalles hasta que se resuelve el misterio. Pero el misterio del vuelo de Malaysian, lejos de resolverse, se acrecienta a cada hora que pasa. No hemos conseguido aún recuperarnos de la hipótesis del Boeing lanzado por el corredor sur-sureste camino a Nueva Zelandia cuando los radares militares sugieren la posibilidad de un rumbo nor-noroeste camino de Siberia.

    En ese buscar y buscar respuestas -o más preguntas-, los friquis rehuimos la prensa meridional, que no distingue un Boeing 777 de un Airbus 380, y nos echamos en brazos de los foros especializados y los comentarios de The Guardian y el NYT. Los anglosajones, ya saben, son más discretos que nosotros (¡son los pitot!, ¡fallo multiorgánico!, ¡grieta en el fuselaje!, lo que se nos ocurra en ese momento, vaya) y sólo opinan cuando tienen algo que decir. Pero como los friquis no quedamos saciados, de vez en cuando volvemos a EP y a Le Monde (¡los iraníes!, ¡Putin!, ¡la India y Pakistán!). Y hete aquí que toda obsesión tiene su recompensa y buceando en el periódico francés resulta que ¡Manchette no ha muerto, anda coleando en los foros de LM! Si tienen ganas, no se lo pierdan. De verdad, no se lo pierdan, porque anda suelto un genio que ha contruido con cuatro datos uno de los mejores relatos que he leído en la red:

    Primera parte (la firma como Gaëlle,a las 22:02)
    Segunda parte (la firma ahora como un tal Pierre T, a las 09:49)

    (Otro indicio de que es Manchette, sin duda, que pretende despistarnos con esta inversión del orden lógico de la narración)

    Salud!

  • Temo, Juli0, que no ha acertado con el lied que el marqués nos ha sugerido.
    A ver si se concentran, o a ver si él se digna poner un link que resuelva la intriga: ya son horas de acostarse.

  • En el metro, un tipo enorme con pinta de portero de discoteca ruso va leyendo la Nausea de Sartre, siempre me animo cuando descubro un lector viajero con algo que no sea, digamos, Ruiz Zafón.

    Pero ese tonto optimismo me dura poco: eso también se perderá más allá de las puertas de Tanhauser. El ebook nos iguala exteriormente como el uniforme a los escolares. Yo mismo no soy digno: iba leyendo una novela de Brad Easton Ellis, aun sabiendo, lo tenemos escrito, que las novelas son literatura para jóvenes y para mujeres. Contagiado de ese vacío existencial de los personajes del californiano, apago el libro electrónico y todo tiende a fundirse en negro. Frente a mí, viaja una pareja de punkies, ella con la mitad izquierda de la cabeza rapada, mostrando un enorme pendiente con forma de hoja de Cannabis Sativa, él con una cresta amarilla. Aprovechando que el vagón ya ha quedado medio vacío, dejan salir de la mochila a su mascota, con la que juguetean, dejándola campar por encima de sus brazos, sus cabezas: una negra, brillante, rata negra.

  • En esto que llego aquí tras meses de hacer pellas, y ya tengo 3 o 4 pestañas abiertas esperando lectura. Y eso que aún no he leído la entrada. Excelente entrada por cierto.

  • Ya tenemos la prueba de que la teoría de la inflación cósmica no es errónea; sólo queda probar que la prueba no tiene ningún error.

  • Que ninguna función teatral sea igual que otra es una virtud estética muy rara si tenemos en cuenta que los espectadores no pueden sentirla.

  • Darle vueltas a la idea de que el universo sólo podía tener un tamaño infinito, ni un centímetro más ni uno menos, sólo pudo hacerlo un creyente en un dios infinito.

  • No sé qué responder cuando me preguntan en la calle si es mejor un mundo formado por dos ángeles o uno formado por un ángel y una piedra.

  • No creo que me atreva jamás a encarar a los propagandistas filantrópicos con el señorío con el que, por lo que me cuentan, alguien le dijo a uno de ellos: “Perdone, joven, que no le haga caso, pero soy una persona totalmente insensible a los mensajes humanitarios”.

  • En esas situaciones yo me pongo muy nervioso, y lo único que me sale, como ante aquél que quería hacerme de UPyD, es que no llevo suelto.

  • Funes, bienhallado.

    Srta. Bellpuig, báilese una barra americana de diez a tres, porque hay una nueva donación.

  • Adapts no para de comer y pasárnoslo por los morros, ayer solomillo de ciervo…¡¡Qué hambre!! Me comería un caballo.

  • Algo sé Doña Procu. De hecho huí hace unos días a la guarida de Teruel, donde todo es silencio, pajaritos y fresquito.

  • “…So tief im Abendrot, Wie sind wir wandermüde- Ist diez etwa der Tod?”

    Im Abendrot
    Josef von Eichendorf

    Es la canción final de Las cuatro últimas canciones de Strauss. Hermann Hesse era el autor del poema en que estaban basadas las tres primeras,
    Richard Strauss las escribió después de la segunda Guerra Mundial. Había sido desposeído de todos sus derechos de autor por “colaboracionista” y escribió estas canciones para tener una fuente de ingresos.
    “Abendrot” siginifica “crepúsculo” pero traducirlo por “arreboles” es mas poético. y dificulta el ejercicio que les puse.
    Leo el libro de Morgensten sobre Roth. Hablan entre ellos sobre si Strauss era un nazi o no. Están de acuerdo en que no, era un egótico que solo pensaba en su arte y no suficientemente antisemita como para prescindir de los servicios de Zweig.

  • “Tomo notas estos días, en la esperanza de estar en condiciones de contar algún día a los míos qué relación les unía y de justificar todas las horas que robo al siglo escudriñando mapas, imágenes de paquebotes de dos chimeneas, manuales de medicina del XIX, gacetas australianas hace tiempo desaparecidas, relatos, certificados de nacimiento, poemas, fotografías de tumbas, crónicas de naufragios.”

    Notas del Pirata Jenny

  • GENGIS KANT

    18/03/2014 A LAS 02:53

    Pensar que ahora mismo estamos sometidos a la fuerza de la gravedad; y nosotros, ni caso.
    *****

    ¡¡Le adoro, Gengis!! Y es verdad, yo hoy estoy flotando. Me temo que me he vuelto a enamorar, (señor, señor…)

  • Qué entrada tan profunda (le he robado algunas cosas a la Pirata, pero quien roba a un pirata…) y después están los comentarios; joder, les veo a todos inmersos en la aparatosa primavera. Menos mal que yo ando buceando en fallas. ¡Qué bonita está Valencia! y no cabe ni un alfiler. No recuerdo de otros años sentir a la gente con esta avidez de fiesta. Disidente del desaliento, anda el personal como si estas fallas fueran a ser las últimas. Dios no lo quiera. Valencia es ahora el centro del mundo ¡Hasta tenemos al Carlos Herrera en el balcón del ayuntamiento!
    Para que no podamos perdernos en esta soledad”

  • Uy, Fijona mía, justo lo que necesitaba para seguir flotando. Y no es mozuelo ni efebo, es un señor de medio siglo que por fin me tocó el punto, (no el G, que ni falta hace) mi corazón. Creo que tengo maripositas y todo y hasta las veo. Bendita primavera.

    (ustedes perdonen caballeros, son conversaciones de chicas)

  • Decía un general americano que la obligación del soldado no es morir por la patria, sino que sea el enemigo el que muera por la suya. Se ve que era un hombre inteligente y pragmático, justo lo que no hay que ser si se quiere ganar una guerra.

  • Si un hombre con un coraje mediano no se alista en las fuerzas de defensa ante la llegada de un ejército extranjero, es que no lo considera extranjero. Si sí, es que sí. Y no hay más que decir sobre ese sentimiento de pertenencia del que tanto se habla.

  • «Coraje mediano», lo veo oscuro, Gengis. ¿Cuanto mide un «coraje mediano»? Lo que mide el que tienen los que menos coraje tienen de todos los que se han alistado. Coraje circular.
    ¿A que está buscando camorra?

  • Yo tengo algo que decir:
    “También me angustiaba la triste situación de nuestra nación. ¡No encuentro palabras para expresar cómo aborrecíamos a los rusos! A mis alumnos no les gusta que hable de esto porque piensan que, en realidad, estoy abogando por la construcción de más misiles nucleares. No, por cierto; no creo en los misiles, pero es innegable que los grandes imperialistas de hoy son los rusos: no contentos con robar y oprimir a los nativos, quieren ser amados. Por aquel entonces, uno de sus más detestables caprichos era el desfile obligatorio del 7 de noviembre para conmemorar el glorioso nacimiento de la Unión Soviética. Ese día solía hacer frío y viento, pero el partido conseguía que todo el mundo saliera a la calle por el simple procedimiento de ordenar que la gente se concentrara para el desfile en un punto de trabajo o de estudio, a fin de que los funcionarios del departamento de Personal pudieran poner falta a los que no se presentaran. Recuerdo el desfile de 1952, en el que el departamento de Filosofía marchaba detrás de la oficina de Estadística, y yo observaba a uno de los funcionarios -bajito, de mediana edad, con la cara azul como la tinta- que trataba de mantener en alto un gran retrato de Rákosi, para lo que tenía que vencer la resistencia del viento. El hombre tropezó varias veces con el mango, casi cayendo de espaldas entre nuestras filas. Hasta que se salió de repente de la formación y empezó a golpear un farol con el retrato: <> Sus golpes tenían la súbita fuerza de la locura, y el retrato quedó hecho pedazos.
    <> Al instante, sin que nadie viera de dónde habían venido, a su lado aparecieron dos hombres con los uniformes azules de la Policía Política, que lo agarraron por los brazos. Cuando se lo llevaban, él gemía con voz de vieja: <>
    Uno no puede presenciar muchas escenas como ésta sin sentir el afán de rebelarse. realmente, a principios de los años cincuenta, el país estaba cargado de una atmósfera prerrevolucionaria, y tanto la población como la Policía de Seguridad se sentían más y más inquietas. La gente repetía con creciente frecuencia los versos de Petófi que, el 15 de marzo de 1848, prendieron la mecha de la revolución contra el imperio de los Habsburgo: ¡Alzaos, magiares, es ahora o nunca! La revolución de 1848 fue aplastada por los austriacos con ayuda de la Rusia Imperial; el propio Petófi murió a manos de la caballería cosaca en un campo de batalla de Transilvania (región al este de Hungría, ahora ocupada por Rumanía). A pesar de todo, ni el recuerdo de la derrota ni el pequeño tamaño de nuestro desmembrado país podían hacer que nos resignáramos a estar uncidos a la Unión Soviética. Al fin y al cabo, ni los turcos habían podido sujetarnos, ni aun después de Mohács.
    Mohács es la palabra clave que hace a los húngaros arder de fiero orgullo: es una palabra que sugiere el diluvio y la vida después de él, el nombre de una vieja batalla que dejó perdurables cicatrices y una amarga gloria. En 1526, en Mohács, una pequeña población situada a l sur de Budapest, a orillas del Danubio, los invasores turcos aniquilaron a todo un ejército húngaro, caballería e infantería, y durante los ciento setenta y cuatro años siguientes, Hungría fue una provincia del imperio otomano. Durante este periodo, casi la mitad de la población del país, millones de personas, murieron de hambre, de epidemias o fueron conducidas a los mercados de esclavos del norte de África. Sin embargo, el imperio otomano ya no existe y Hungría sigue existiendo. Y, para los húngaros, esto es lo que cuenta en la historia y en la política, y así lo aprenden de muy pequeños, antes de empezar a ir a la escuela. Yo me enteré del desatre de Mohács y de la ulterior caída de nuestros poderosos conquistadores por boca de los padres franciscanos, que después fueron expulsados de su convento por la Policía de Seguridad, que obedecía órdenes de los rusos. Pero ello no hizo olvidar a nadie la mortalidad de los imperios.”

    *En brazos de la mujer madura*, STEPHEN VIZINCZEY.

  • ¿Cuánto mide ese coraje? La verdad es que no lo sé. A ojo de buen cubero, es el que tienen los que no son de humanidades, sobre todo los que han hecho FP.

  • (¡¡Mierda de interpretación de códigos que hacen lo que les sale de los cojones!!. Pondré comillas:

    [Hasta que se salió de repente de la formación y empezó a golpear un farol con el retrato: “¡Estoy harto de aquel mamarracho! -gritaba. ¡Gángster calvo! El único día que podía quedarme en la cama y nos hacen salir a la calle!”. Sus golpes tenían la súbita fuerza de la locura, y el retrato quedó hecho pedazos.
    “¡Monigote de los rusos! ¡Asesino!” Al instante, sin que nadie viera de dónde habían venido, a su lado aparecieron dos hombres con los uniformes azules de la Policía Política, que lo agarraron por los brazos. Cuando se lo llevaban, él gemía con voz de vieja: “Es que pesaba demasiado, camaradas, éste es el único motivo, créanme…, pesaba demasiado”
    Uno no puede presenciar muchas escenas como esta..etc]

  • No sé, pero con eso de «Coraje mediano», me acordé de Cormac Mcarthy y su Meridiano de sangre. Mira que me gusta el puñetero, cómo escribe.

    (Perdón sigo en estado de ingravidez, no molesto más)

  • Puedo entender, y aprecio en parte, la Feria de Sevila o San Fermín. Pero Las Fallas es lo peor que jamás he sufrido. Si las fiestas populares son en general alienantes, lo que ocurre en Valencia es digno de estudio. El mal gusto que preside las figuras falleras es insólito e irrepetible. Resulta curioso que Ponce, un hombre con tanta clase, pueda ser valenciano. Va a ser que hasta Chiva no llega el olor a pólvora y regüeldo.

  • Puedo entender que el alcohol y cierta tradicción familiar te lleven a celebrar las Fallas. Pero de ahí a presumir de ello hay un abismo.

  • Jsjajaja.
    Marqués, supongo (porque la certeza absoluta no la puedo tener), que tú deberías purgar tu alma a través de la eternidad, para que ésta te concediese en algún momento, nacer valenciano.
    Cuanta belleza, ingenio, arte, humor y musica hay ahora mismo en Valencia!.
    Solo la afean las corridas de toros, ¿Pero qué le vamos a hacer? Nada es perfecto.

  • El director del Museo Arqueológico Nacional toca un asunto vidrioso en esa clase de museos: el valor de la pieza individual, su belleza. Como dice muy bien, un museo arqueológico no tiene por qué coleccionar obras de arte; muchos ni siquiera tienen medios para ello. A los arqueólogos actuales les da igual esa falta de arte porque ellos trabajan con series de objetos, que no abordan con deleite estético sino con rigor estadístico. Por ejemplo, recogen miles de restos cerámicos que les permitirán conocer determinados flujos mercantiles, o miles de monedas para rastrear su distribución a partir de determinadas cecas. Naturalmente los visitantes no buscamos eso, lo que no tendría nada de malo si no fuera porque nos empeñamos en quedarnos boquiabiertos ante unas piezas que no tienen ningún valor artístico. Es el gran malentendido al que nos ha llevado la divulgación arqueológica.

  • No éramos conscientes de toda la razón que teníamos los que nos mofábamos del amigo que iba para arqueólogo cuando le decíamos que lo suyo eran los botijos.

  • Mon Pirate
    Al final no he tenido ánimo para intentar una traducción rimada. De hecho ni siquiera he tenido ganas de respetar la métrica, ni la rima, ni el sonido del poema de Joyce. Algún día tendremos que hablar de la traducción y sus escuelas. Yo pertenezco a la de los traidores que son capaces de vender al poeta por el plato de lentejas del poema traducido. Y lo peor es que pasado mañana me traicionaré a mí mismo.

    En todo caso, gracias por el rato.

    JAMES JOYCE
    Llanto en Rahoon

    Qué suavemente cae la lluvia sobre Rahoon,
    qué suavemente llueve
    en donde yace mi sombrío amado.
    Es tan triste su voz y tan triste me llama
    bajo la luz de plata de la luna…

    Escucha, amor, qué tenue
    y qué triste su voz que eternamente clama
    sin recibir respuesta, mientras la lluvia oscura
    sigue cayendo ahora como caía entonces.

    Igualmente sombríos nuestros dos corazones
    reposarán, amor, eternamente yertos
    como su triste corazón tendido
    bajo las ortigas pálidas de luna
    y la tierra oscura
    y la lluvia que susurra.

  • Bueno, hace ya tiempo yo reclamé una Ley de Prohibición Tajante de la Traducciones de Poemas, que fue inmediatamente recurrida por Proc, y por tanto procedí a retirarla sin dilación.

  • Perroantuán, usted está más seguro que yo, y esa seguridad le sienta muy bien a la traducción. Yo siempre estoy (demasiado) pendiente del original, y cargo en la conciencia con no haber respetado la rima. Insisto en que, en ese sentido, Marías es de los mejores traductores del inglés que hemos tenido nunca. Siempre que me estomaga una columna suya recuerdo cuánto le debemos los lectores de Stevenson y Sterne.

    En todo caso, es muy difícil juzgar nuestras propias traducciones en caliente. Se lo comenté a cuenta de la primera versión: es broma conocida entre quienes se dedican al oficio reenviar pasado un tiempo a los traductores más intransigentes la versión que ellos mismos hicieron de un texto, sólo para comprobar cómo, olvidados ya de su autoría, vuelven a emborronarlo con tachaduras, sustituciones, reordenaciones e indignados puntos de exclamación.

    ***

    Holm, creo que habría que compensar la sobrevaloración de Ulises con la infravaloración de Dublineses, y ahí tendríamos a Joyce en su justa medida. Creo que fue mejor cuentista que novelista.

    ***

    Busco a Manchette en los foros, sin éxito. No es que haya adoptado algún nick inconcebible. Por mucho que se disfrazara, el estilo le delataría. Tengo la tesis de que Manchette no es un solo hombre -o mujer- sino una pareja o trío de guionistas.

  • holmesss
    18/03/2014 a las 20:04
    Bueno, hace ya tiempo yo reclamé una Ley de Prohibición Tajante de la Traducciones de Poemas, que fue inmediatamente recurrida por Proc, y por tanto procedí a retirarla sin dilación.

    Sí, sí. Sospecho que está esperando una nueva oportunidad para promoverla, y como grandísima afectada no lo voy a consentir. No me importa que esos poetas de Todas las Otras Lenguas se revuelvan en sus sepulturas o sufran jaquecas y acidez de estómago en sus pisos al ver qué se fizo de lo que ellos ficieron. La poesía es traducible en poesía; y la buena, más. (Y cuando no tienes más, contigo Poesía Tomás).

  • Quién iba a decir que la arqueología divulgativa iba a ser capaz de ampliar el campo de lo comercialmente visible hasta el extremo al que hemos llegado. No pienso ahora en la naturaleza espectacular que en los museos han adquirido objetos cuyo lugar natural, por su condición discreta, es el gabinete de estudio, sino en la musealización de los lugares más variados, desde los almacenes, poco más que una carbonera, que te enseñan en Narbona; pasando por los sotanos de la cripta Balbi, en Roma, una maravilla museográfica, también hay que decirlo; hasta -lo nunca visto- los huecos entre los pilares que sostienen el graderío en el circo de Tarragona, donde no entraba nadie.

  • Muy cerca de Piazza Armerina se halla una de las villas romanas más impresionantes, sobre todo por la magnitud y acabado de sus mosaicos. Eso la ha convertido en un objetivo muy codiciado por el turismo cultural. Lógicamente, en un sito de estas características no podían faltar tenderetes en los que, entre otras muchas cosas, los arqueólogos de la tercera edad pueden comprar un casco de legionario, un cenicero que usó Pompeyo, una camiseta del Milan, de la Juve, del Barsa… Allí no falta de nada.

  • Quizá conviniera separar en los museos arqueológicos la parte de arte antiguo de la propiamente arqueológica, y mostrar al gran público la primera.

  • Puesto a hablar de antigüedades, tiro de cajón y les endoso este ejemplo de valiente historiografía:

    Entremos sin más preámbulos en la vida cotidiana de esa legendaria civilización. Recuperemos el ritmo secreto de una jornada lejánida, rescatemos del silencio su vibración íntima. Descenderemos al ámbito apacible de una casa patricia de la poco menos que mítica Reus. ¿Se trata de una mansión burguesa?, ¿quizá de un palacio rectoral?, ¿o es tal vez un pabellón colegiado, un refugio conventual? Poco importa; en todas ellas pregona su naturaleza divina la riqueza, en todas reina inmortal el más puro y sublime de los ocios, y en ninguna falta el concurso de ese simpático personaje alejado, lleno de vitalidad y alegría y tan querido por todos: el inmigrante, un oficio humilde, sin duda, pero imprescindible y entrañable. El dichoso subalterno nos guiará hasta el núcleo precioso de la cultura lejana.

    Qué noble casta la de la raza inmigrada, qué entrega laboral y qué mansa docilidad cuando restalla el lacónico mandato. Qué vivaz ajetreo en el refugio protector de la casa se ofrece a nuestra curiosa mirada. El trajín de las inmigraciones propias del hogar colman la vida del bienaventurado que las atiende. Barre y friega los humildes suelos, poda los árboles robustos, deshollina travieso la misteriosa chimenea, limpia con religiosa devoción los trofeos agonales, se afana en sus minucias benditas, va de acá para allá infatigable. Nada le cansa ni entristece.

    Nuestra fantasía vuela, sueña escenas de inmigración colmadas de una santa y laboriosa alegría. Nuestro espíritu encuentra solaz, hastiado de tanta agricultura como nos rodea, en una escena de inefable beatitud: al terminar la jornada, en la que no han faltado las tareas, los inmigrantes, reunidos en torno a la sagrada lumbre, escuchan atentos y agradecidos al casero mayor, seguramente un prócer venerable de la ciudad, acaso el decano de la Hermandad Municipal de Atletismo, que, con temblorosa y emocionada voz, leerá el canto que celebra la gloria inmarcesible de una jabalina que repitió victoria en los juegos agonales.

    Mas no es éste aún el momento de hablar de epopeyas agónicas, de sagradas hecatombes, de universales polémicas, de gloria y señorío. No elevemos tan pronto nuestra mirada a lo mayúsculo y extrovertido, ciñámosla a lo pequeño y arrinconado; no contemos ahora lo imperante sino lo imperado, no lo diferencial sino lo diferenciado.

    El leal inmigrante asumió sin inoportunos lamentos ese espíritu de risueño desequilibrio del que algunos, más ignorantes que pérfidos, reniegan en nuestros días. Tan esencial es la acción inmigrada en la vida familiar, que graves y sapientísimos doctores han afirmado que no hay familia cabal sin su concurso. Sin servidumbre, no hay hogar. Por ello podemos llegar a entender, aunque no podamos menos que condenar, los casos, afortunadamente aislados, de atribución del estatuto de inmigrado a algún hijo propio y sobrante, con el fin de constituirse así en verdadera familia.

    Resaltarán aún más las virtudes domésticas del inmigrante, poco inclinado a la fuga, si lo comparamos con unos sujetos periféricos, desquiciados y procaces como pocos, que tampoco gozaron del derecho de ciudadanía aunque sí del rango menor de curioso. No era raro ver en las ciudades asimétricas, sobre todo en el estío, viajeros sin casa ni oficio conocidos que, agrupados en espeso montón, merodeaban por los polígonos de educación y descanso; unas veces visitando con paso impaciente ruinas de antigüedad sospechosa, o villorrios de sintético diseño; arrastrados, otras, a museos tan llenos de dinamismo electrónico y pedagogía sensitiva como ayunos de contenido.

    En ocasiones, algunos viajeros temerarios se aventuraban fuera de los recintos de animación sociocultural, en busca de experiencias artísticas no sometidas a la prudente dosificación animadora, sin tratamiento alguno, crudas se podría decir. ¡En mala hora! Embrutecidos por el calor y el arte a destajo, estragados de visiones panorámicas, deambulaban aturdidos, sin rumbo, rebotando de templo en templo ante la mirada atónita de los lugareños, que toleraban tan intempestiva presencia con mal disimulada jocosidad cuando no con abierta acrimonia. Sólo la obligación de respetar los acuerdos internacionales que regulaban esa presencia extraña pudo reprimir el natural instinto apedreador de las fuerzas locales; impulso acaso excitado por los propios viajeros, que tendían a comportarse de un modo desenvuelto e impúdico, exhibiéndose con vestidos estrafalarios y mironeando los sagrados monumentos con ojo lleno de codicia procaz.

    El curioso fue, pues, figura de la desvergüenza, y no debe ser confundido con el recogido inmigrante, que vivió contento en la paz casta del hogar.

  • Putin: Crimea ha sido y será parte inalienable de Rusia.
    Así esta el zar de la azotea de todas las rusias. (Pero hoy afloja Gazprom as usual, señor perro) .