Menos gritos, Milagritos

pözilgä
por Brat Cäshø

Anoche tuvo lugar la presentación a nivel estatal del grupo logroñés de trash folk metal Pözilgä, con la presentación de su disco Mira lo que te pierdes por ser mi madre. Hervían los aledaños del bar Paco, coliseo vallecano sede del concierto. Las familias de los integrantes del trío riojano se mezclaban con la parroquia habitual del bar y con un nutrido grupo de curiosos ahítos de emociones sonoras.

La banda está integrada por: Guillermo Aragoncillo “El Killer” a los gritos, Ramón Poveda “Dekapited” al bajo, Jonathan Galindo “The Goatfucker” a la guitarra y Celso Pérez, líder del grupo, al tambor. Celso, originario de Palencia, abandonó sus estudios de dulzaina y de electromecánica de circuitos integrales aplicados a robótica simple y se trasladó a Logroño en busca de nuevos horizontes musicales donde colmar sus inquietudes más íntimas. Trabó amistad en los centros culturales riojanos y otros bares con diferentes músicos y finalmente formó el grupo Pözilgä. Su primera maqueta, Menos gritos, Milagritos, una cinta TDK 60 min. grabada en un garaje con un walkman, salió pocos meses después y causó sensación en los círculos criptoalternativos de Logroño y alrededores. La fama se expandió por todos los rincones de la península y era tal el clamor de los fans del trash folk metal patrio que el grupo decidió dar el salto a la capital y presentarse en su núcleo duro: Vallecas, adonde fui enviado por ÇhøpSuëy en exclusiva (y porque vivo al lado).

PøzilgäEl andamiaje conceptual del concierto rehuyó todo viso de complejidad: tocaron el disco entero de principio a fin y sólo añadieron un bis, una versión de la celebérrima “Ojos de gata” retitulada “Ojøs de rätä”.

“Dekapited” principió la cascada sonora de su bajo para enfilar los primeros acordes de “Rododendros en mi tumba”, la pieza más lírica del repertorio. Después siguieron sin solución de continuidad “Zerdos en el matadero”, “El hacha de mi primo Eugenio”, “Akete partø la bokä”, “Hígados de gusano”, “Furcia, Valencia y Alicante son Levante” y “Se la chupaste a un comunista”.

En esta última el cantante “El Killer” evidenció sus carencias fónicas al no poder alcanzar las notas más altas del verso “mi corazón palpita enternecido”. No obstante, mantuvo el tono adecuado en el resto de composiciones y en algunos momentos, ciertamente emotivos, alcanzó un lirismo vocal que hizo llorar a su madre, que estaba presente entre el público. Por su parte, Celso Pérez hizo gala de su virtuosismo con el tambor. La ausencia de bombo y platillos dota a las canciones de una textura innovadora que debería ser imitada por el resto de grupos de cualquier género: pop, jota, heavy, etc. El bajo “Dekapited” es otro de los puntales del combinado musical. Sus dedos recorren las cuerdas como lebratillos huyendo de los galgos ávidos, asomando acá, refugiándose allá, rescatando arpegios que parecen el trote cochinero de un gorrino que, lustroso, acude a revolcarse en una charca. Algo menos virtuoso es el guitarrista “The Goatfucker”, pero consigue disfrazar sus carencias con una pasión llevada al límite. Protagonizó la pirueta histriónica de la noche al saltar en plancha desde el escenario para dejarse caer sobre el público. Entrevimos el drama cuando los parroquianos se disolvieron subitáneamente, pero por fortuna allí estaban sus padres y su cuñado Remigio, que le acogieron en sus brazos, sobre los que cayó leve como una pluma. Tras recibir emocionados besos y abrazos de sus familiares, regresó de nuevo a escena para terminar el show. Al concluir éste, y ya vacío el recinto, los integrantes de Pözilgä se dispersaron por las calles de Madrid para buscar novia.

Ambiente excelso, decibelios, ritmo. Orfeo y Calíope brindan por Pözilgä en el Olimpo. En ÇhøpSuëy estamos tan gratamente sorprendidos por la irrupción de esta bestia sonora que tenemos previsto inscribirles en el Rollito de Primavera Sound.

 

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