La jerarquía de los cerebros

Popa O Retaguardia

Por Dr. Watson.
  • Tras estudiar Medicina y Fisiología Animal y la carrera de flauta chipon, típica de su país, Ti Rao trabajó años en una plantación de café. Cuenta detalles escabrosos de la producción del café en colaboración con comadrejas, y los efectos que le produjo una infusión sobrecargada, efectos que asimila a la caída de Saulo. Enseñó sus técnicas en Alaska, luego fue invitado por una organización caritativa madrileña a dar un curso. Se quiso formar sobre Kant y Hegel, a lo que dedicó varios años. Y poco después fundó en Sevilla el Instituto para el Desarrollo Completo Jerarquizado de la Persona. Es autor de La neurona mandona y El maestro del escroto (Mariposa). Lleva muchos años investigando las carencias del modelo clásico monocerebral para explicar la conciencia y los sorprendentes comportamientos humanos. Sus hallazgos son siempre rigurosos y están documentados. El próximo sábado expondrá, en las jornadas que organiza ÇhøpSuëy Fanzine On The Rocks, sus descubrimientos sobre el cerebro del corazón y sus implicaciones.

Hablando con Ti Rao me entero de que tenemos varios cerebros, además del que ocupa el cráneo. Ya supimos aquí del cerebro gástrico, y también del cerebro del corazón, pero Ti Rao ha demostrado en su libro El rey del mambo (Ediciones Saturnales, 2014) que hay una estructura jerárquica que los rige, liderada por un pequeño cerebro alojado en los genitales.

¿Pienso con los huevos? Absolutamente, allí reside el pequeño núcleo de neuronas que comanda el resto de sistemas neuronales, el mayor de los cuales está dentro de la cabeza pero con meras funciones de mantenimiento.

¿Varios cerebros? Sí, todos unidos por potentes neuronas que transmiten información de una forma jerarquizada: los mejores mandan a los demás, por eso hablo de neurología aristocrática.

¿Las mejores neuronas están allí abajo? Exactamente, tienen un porcentaje de un DNA circular del que no teníamos evidencia hasta ahora, y que codifica proteínas “chulas” , capaces de “convencer” de su superioridad y de hacer que el resto de los sistemas celulares obedezcan. Demos un salto cuántico y veremos a esas células (neuronas) a su vez dando órdenes a las “obedientes”.

Este DNA circular habrá producido un impacto tremendo. Ni se lo imagina: de hecho tuve conocimiento de su existencia de una forma un poco atípica, fue una especie de iluminación. Lo comuniqué a Cell, Nature y otras revistas, pero todas ellas están controladas por la mafia farmacéutica y no publican nada si no cumples sus farragosos trámites, que nombran pomposamente “evidencias científicas”.

Entiendo; explique cómo se organiza ese cerebro rector en los distintos genitales de cada sexo. Bueno, ante todo advertiría que probablemente existen más de dos sexos, seguramente serán veintisiete pero todavía no lo puedo publicar. En todo caso, en los hombres el cerebro rector está repartido entre testículos y glande, mientras que el de las mujeres es más extenso, repartido en ovarios, vagina y clítoris, para refrigerar.

¿Para refrigerar? Absolutamente. ¿No se ha fijado cómo se calienta su ordenador? Pues imagine la energía que ha de disipar el cerebro rector de todos los cerebros, aunque sea pequeño y se hurte a la vista de los anatomopatólogos. Todavía hay quien piensa que el escroto está ahí para refrescar la gametogénesis, pero en realidad es el sistema de dispersar la energía pensante allí generada.

¿Y las mujeres, acaso piensan menos y precisan menos refrigeración? Al contrario, y eso es lo que motiva que gusten de llevar faldas, elemento que garantiza una ventilación óptima de la zona, en combinación con ese gracejo característico al caminar. En todo caso puede resultar insuficiente, y es por eso que son tan amantes de quitarse ropa y llevar sucintos tops escotados y sin mangas. Durante tiempo creímos que tenían una función de reclamo a uno o varios de los 26 sexos restantes, pero ahora sabemos que son conductas imprescindibles para la adecuada refrigeración del cerebro rector.

¿Y si no lo refrigeramos? Entonces se debilita su liderazgo y toma mayor preeminiencia de la necesaria el cerebro del corazón, o, peor todavía, el craneal.

Pues dígame cómo evitarlo. Ya hemos visto que la elección de la ropa es crucial, y que podemos aprender mucho de la moda de nuestros abuelos griegos y romanos. Pero lo importante es recuperar nuestro respeto por esa jerarquía con pequeños gestos.

De acuerdo. Cuando estamos pensando una decisión importante es conveniente que todo nuestro cuerpo se alinee correctamente con las neuronas aristócratas. Una forma de hacerlo es bajar la cabeza y llevar la mirada hacia esa zona, mientras con una mano separamos un poco el cinturón para permitir la visualización y reconocimiento del órgano rector.

Sabia costumbre que se ha ido perdiendo. Por una equivocada interpretación. Es con esa actitud que debemos comunicar a los demás y a nosotros mismos que nos disponemos a adoptar una decisión meditada.

¿Y las féminas? Ellas pueden elegir esta postura y otras, ya que su cerebro rector, como hemos dicho, está más descentralizado y llega a otras estructuras. Algunas se sentirán más cómodas decidiendo asuntos importantes mientras sujetan con decisión sus órganos mamarios.

Entiendo. Algunos creen que esa descentralización femenina produce decisiones poco congruentes, pero en el largo plazo se demuestra un axioma que nadie ha alcanzado a discutir: al final siempre tienen razón, los cerebros aristocráticos femeninos son la cúspide de la pirámide de la inteligencia del universo.

¿El arte ha sabido reconocer todo eso? Sin duda, piense en esa obra que fue pésimamente bautizada como El origen del mundo: en realidad su autor quería mostrar la Inteligencia.

¿Qué nuevas aportaciones están en camino? Uno de mis colaboradores, Franciskus Ribbentropp, ha conseguido demostrar que las neuronas aristocráticas se comunican con personas del mismo sexo mediante la emisión de una forma de energía desconocida hasta ahora, tal vez habrá que recuperar los escritos de W. Reich. Ocurre que la proliferación de sexos dificulta el seguimiento de la señal.

¿Algún otro consejo? Yo recomiendo a todo el mundo que recuerde que los ojos están en la cabeza sólo por una cuestión de economía, para ver lejos; pero que lo esencial se cuece más abajo y no conviene que se recaliente,  si me permite aprovechar la imagen.

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