Hemingway y Nick Adams… (Serenata de plomo VIII)

YoungHemingway
Por Martin Holmes.

Hemingway y Nick Adams tenían alquilada una habitación sobre la lavandería de la familia Wong, en el barrio chino. Una vez vi una boñiga de mula con más aspecto de habitable que aquella cueva. Definitivamente, Nick Adams no era decorador de interiores y la pieza estaba formada por dos catres de campaña, una postal de la Torre Eiffel que se sujetaba a la pared gracias a la humedad y una docena de cajones de whisky Canadian que convertían el cuarto en un hogar.
—Los Wong tienen cien o doscientos hijos, todos amarillos como la ictericia y con un sistema digestivo perfecto como un condenado reloj suizo –dijo Hemingway—. Como el retrete es comunal, no hay manera de coger sitio y siempre hay uno de esos piojosos sentado en el trono de San Pedro.
—Hacemos las aguas menores por la ventana —dijo Nick Adams—. El material sólido lo guardamos para cuando vamos a tomar copas. Conocemos los mejores cagaderos de la ciudad.
—Hemos entrenado una disciplina mental que nos permite pautar las digestiones —dijo Hemingway.
—¿A qué huele aquí? —pregunté.
—Vete a saber —dijo Adams.
—Creemos que los Wong trafican con opio —dijo Hemingway.
—Estos malditos chinos no son seres humanos —dijo Nick Adams.
Los chinos no me interesan mucho, si quieren que les sea franco. No se les ha perdido nada por aquí. Vinieron a construir el ferrocarril y se quedaron. Conozco estados en el Medio Oeste en los que no es punible apiolar a un chino. Visto un chino, vistos todos. Nick Adams sacó unas tazas de latón y escanció unos tragos. Pisé una cucaracha del tamaño de un perro pequeño.
—Perdone la vajilla, tuvimos que empeñar la porcelana de Limoges.
—El óxido potencia el sabor —dijo Hemingway.
—Beberé de la botella —dije.
—El señor Ace Bullet toma atajos —dijo Adams.
Matamos la primera botella en diez minutos. Llovió la dicha sobre mi viejo corazón.
—Le haré un resumen de mis planes —dijo Hemingway—. Me dispongo a renovar la novela americana desde sus malditos cimientos. Para eso necesito ir a París, donde uno puede vivir comiendo bollitos y foie gras por cuatro cuartos y beber absenta con los pintores del Sena. Soy un bohemio hasta cierto punto, pero me gusta hacer tres comidas diarias. Necesito efectivo para el pasaje y no pienso pedirle un chavo a mamá, que, por cierto, me considera un inútil a tiempo completo. He trabajado esporádicamente para un periódico de Toronto, eso está en Canadá, por si se perdió la clase de geografía por irse a los billares. Tengo un contacto allí que tiene un cargamento de unas cien cajas de whisky Canadian por las que se puede sacar una fortuna acá en Chicago. No es el veneno del Viejo Coronel, no provoca espasmos y tiene prendida en cada botella la etiqueta de la aduana. Es whisky de los viejos tiempos, el que bebía Benjamin Franklin cuando se ponía debajo de las tormentas. Se lo venderé a los italianos, llenaré mi cartera de machacantes, me largaré a París, Nick pondrá una tienda de anzuelos en el Lago Walloon y todos seremos felices como un lechón columpiándose de una ubre.
—¿Ha pescado con mosca alguna vez? —preguntó Nick Adams.
—He pescado alguna vez una curda —dije.
Abrimos otra botella de Canadian y la mezclé con el óxido de la taza. Era cierto que potenciaba el sabor. Pisé otra cucaracha. Hizo crac cuando la aplasté.
—La banda de Johnny Torrio te dejará sin camisa, hijito —dije.
—Conozco a los italianos —dijo Hemingway—. Tuvieron su momento en el Renacimiento pero se echaron a perder bateando con la zurda. Son una piara de sodomitas que se untan el pelo con grasa de aceituna. Podemos manejarlos.
—Mi padre pensó que podría manejar a mi madre y los vecinos le acabaron colgando el sombrero en la frente.
—Tuvo usted una infancia difícil, amigo —dijo Nick Adams.
—Se la contaré un día que tengamos una hora o dos.
—Estaba consiguiendo una entrevista con Johnny Torrio cuando usted apareció echando mi reputación a perder —dijo Hemingway.
—Gyp el Bailarín y sus alegres compañeros son recadistas de cuarta y aún así son más duros que vosotros. Torrio os birlará el whisky, os llenará de plomo y el doctor Clarence Edmonds Hemingway acabará poniendo crisantemos al pie de una tumba umbría.
—¿Ha dicho tumba umbría, Nick? —preguntó Hemingway.
—Que me afeiten el culo si no lo ha hecho —dijo Nick.
—Es usted un hombre sorprendente —dijo Hemingway.
—Te contaré como están las cosas por aquí, Shakespeare —le dije—. El negocio del bebercio de Chicago se lo reparte la Banda de la Zona Norte de Dion O´Banion el Irlandés y la Unión Siciliana de Johnny Torrio. Ambos grupos tienen firmado un pacto de no agresión tan frágil como el pedo de un sueco, lo que convierte la ciudad en un barril de mierda al lado de un ventilador. Los italianos son biológicamente rastreros, tramposos y dados al cuchillo y un irlandés borracho tiende a cantar canciones melancólicas y a meterse en peleas. Esta es una ecuación simple con dos variables en la que no cabe otra formada por dos contrabandistas domingueros.
—Señor Bullet —dijo Hemingway—, este país se construyó sobre el exterminio de los pieles rojas y sobre la libre competencia. Endosaremos el whisky al mejor postor disfrutando de nuestro derecho de comercio.
—Parece muy fácil, lince.
—Estuve en las trincheras, Bullet, no soy refractario a las peleas.
—Una guerra entre embotelladores hará que las trincheras parezcan el parterre de las rosas del vicario.
—Seremos discretos como el confesor de una furcia. No vamos a ir tocando el tambor.
Hemingway se levantó y echó una meada por la ventana. Dibujó un arco de lujo.
—¡Sopa para la camada, señora Wong!— dijo.
—¡Sucio diablo blanco! —dijo alguien desde el patio.
—Malditos pomelos —dijo Hemingway—. Ahora vayamos de juerga, Bullet. Todos los martes son carnaval.
Por mí bien, si él invitaba. Pero no era martes.

109 comentarios

  • ¡Ups! Es el entusiasmo, Satur. Pensé que no quedó registrado el coment. Pues sí, hoy es viernes todo el día ¡Yupiiiiii!

  • “Lo que queremos es que nos venga a buscar en un Mustang, con un muñeco de Elvis que mueva las caderas en las curvas, para vivir por siempre contra el Estado y su intervención en el ser individual, contra la presión fiscal, contra el estatalismo recaudatorio, contra el IVA y el monopolio de la violencia. Porque esta lección de teoría liberal sí que la he entendido, sólo con que Esperanza Aguirre pisara el acelerador, que ni Milton.”

    Me ha encantado Gistau.

  • Yo creo que me tiene ganada por el estómago..que es el órgano del amor verdadero.

    Un refrán italiano dice: “Cásate con alguien que cocine rico. La belleza algún día se acaba, el hambre no”.

  • Pues hoy no me quedo ni con Gistau ni con Jabois. Se han hartado de balón. Los espectáculos grotescos hay que atacarlos con más sutilidad, para que el contraste los haga más grotescos aún.

  • Bonnie, tiene más razón que una santa en del amor y la cocina.
    Mi adorada cocina casi tan bien como mi cuñao el chef Michelin, y vivo una constante tortura. Ella me ceba, pero luego me afea la barriguita, ella, la misma.

  • Pues yo me he reído mucho con David.

    Ayer pensé lo mismo que él al leer el artículo, vi como Aguirre se cargaba de un volantazo todo el sistema a ritmo de “Born to be wild” y hoy al leerlo en voz alta el calabrés me ha afeado mi simpatía por la diablesa Aguirre.
    Me ha llamado de todo, menos bonita..pero luego, me han alegrado el día.

  • No entiendo el odio acerbo a Aguirre. Ha combinado de forma sagaz el populismo más evidente con unas políticas que han hecho de Madrid una comunidad próspera. Merecería un detenido estudio, en lugar de ser objeto de odio por parte de la chusma. Pero, en fin, así es nuestro país.

  • Nuestra amiga Bonnie tiene una pareja italiana y es comprensible su obnubilación. Pero es común acerbo el que tener un novio italiano, un beagle o un socio catalán siempre acaba mal. Yo trabajo con un equipo de 40 personas en el que hay gente de Ucrania, Serbia, Rumania (uf), Gales, Brasil o Uruguay, amén de andaluces, vascos, murcianos y desde luego hasta catalanes. Pero, ay, la italiana, no la admitirían por tramposa ni en la banda de Johnny Torrio.

  • Me declaro fan de Peter Frampton cuyos “Baby I love your way” y “Show me the way” han determinado mi pathos romántico. Alguien más?

  • Pide Adapts mi amor poesía, yo se la doy.

    Estoy bartok de todo…

    Estoy bartok de todo,
    bela
    bartok de ese violín que me persigue,
    de sus fintas precisas,
    de las sinuosas violas,
    de la insidia que el oboe propaga,
    de la admonitoria gravedad del fagot,
    de la furia del viento,
    del hondo crepitar de la madera.
    Resuena bela en todo bartok: tengo
    miedo.
    La música
    ha ocupado mi casa.
    Por lo que oigo,
    puede ser peligrosa.
    Échenla fuera.

    Ángel González, mi poeta favorito y Bartok en esta tarde de lluvía.

  • Señor Verle, las mimosas son mis flores favoritas. Lástima no tener treintaytantos años y ser la causante de esos versos. Jo. Estoy de tan primavera…

  • Perro, el personal de libre designación con nivel 30 sí tiene sueldos de ese tenor, pero por debajo la cosa cae. Los catedráticos de universidad son nivel 30, sorprende que pueda haber tanta gente con ese nivel que es el máximo. El tal Galiacho me merece poca credibilidad pero algo hay de abuso. Creo que en la UNED ocurre algo parecido.

  • Yo alcanzé en la administración el nivel 30 y por mi trayectoria lo tenía garantizado hasta la jubilación. Cuando pedí la excedencia, con lo que perdía estos derechos, el subdirector general de RRHH pidió un peritaje psiquiátrico antes de autorizarlo.

  • Duda -que nadie resolverá-: gusto de guardar el vino tinto de la botella que no me termino -esa ultima copa que me colocaría en la embriaguez, imposibilitandome realizar los deberes de alemán- en la nevera, ¿eso es malo o bueno?

  • Respuesta -imaginaria- del Marqués: Gachó, si es un Cune, bien puedes echarlo a la taza del vater. Aunque tratándose de ti, demasiado nivel tiene. Deberías ser tú quien bebiera directamente amorrada a la susodicha”.

  • ¿Y por qué en la nevera? Un crianza decente se conserva un día o dos sin problema fuera de la nevera (salvo que haya 25 grados a la sombra). En la nevera se estropea. Aunque es verdad que cualquier vino frío entra fácil por el gaznate. Pero ya no es vino, es un refresco.

  • (Gracias por responderme, traidor.
    Pues porque aquí hay muchas veces 25 grados -y más- y me da a mi la sensación de que se me llena el vino de vida si lo dejo fuera. Y porque, efectiviwonder, me gusta el vino fresquito)

  • En Ida, el espectador se queda sobrecogido ante el suicidio de la tía, debido a lo rematadamente mal que le ha ido en la vida; pero eso se queda en nada ante la tragedia de la sobrina, que, a la vista de todo lo bien que le puede ir en ella, se vuelve al convento.

  • Esperanza Aguirre ha alegado, como razón para irse, que por culpa de la detención se podía atascar el carril-bus más de la cuenta. (Y hay quien no entiende que la adoremos.)

  • Me tienen que ir a ver “Ida”, una de las películas más desoladoras de la cartelera. De riguroso blanco y negro, no hay en ella un solo adorno estético, todo es esencial, puro espanto. Ida es una novicia polaca que, a punto de tomar los votos, logra conocer a su único pariente vivo, una tía -hermana de su madre- que siempre la evitó. Una hija de puta amargada. Por ella se entera de que es de familia judía. Viajan al pueblo de donde proceden; pero allí nadie recuerda ni quiere recordar a los judíos ya desaparecidos. A pesar del silencio terminarán sabiendo que la familia fue asesinada por un vecino que antes la había protegido. La tía, que durante buena parte de su vida, ya se temía algo así, no soporta tanto odio cristiano, y se mata; la sobrina, a pesar de no haber salido nunca del convento donde fue recogida, se enamora del más guapo de la película, que además es saxofonista, y él de ella. Por primera vez Ida está en condiciones de vivir. Opta por volver al convento.

  • Pero seguro que, con los filólogos de guardia, sabrá explicar porque existen dos palabras, amor y odio, para un solo sentimiento.

  • ¿Monja y un saxofonista? Presiento tragedia desde el principio. Y además en blanco y negro. Quite,quite. El mundo es multicolor. No, no quiero verla.

    Tengan buen fin de semana. En color.

  • Siempre me parecieron sobrevalorados The Who, demasiado espídicos para mi gusto y sin la potencia armónica de The Moody Blues por ejemplo; sin embargo Tommy es un gran album. Jack Bruce era el alma mater de The Cream y no Clapton que se limitaba a seguir con gusto y habilidad -no vamos a negarlo- las inspiradísimas improvisaciones del bajista.

    The Beatles en The Sargent Pepper’s llegaron a la misma conclusión que Glenn Gould y prácticamente al mismo tiempo: la música no se apreciaba bien en directo.

    The Beatles descubrieron que el estudio de grabación era un nuevo intrumento musical que les permitía concebir atmósferas sonoras imposibles de reproducir en los conciertos y Gould podía entregarse a la precisión técnica exahustiva que perseguía, sin los condicionantes que imponía un público sin formación teórica e incapaz de apreciar las a menudo no tan sutiles variaciones que imponía el puro agotamiento físico.

    Hablaron ustedes tambien de The Boss. Nunca he logrado escuchar un disco suyo completo. Me mata de aburrimiento y con respecto a lo del Marqués con Peter Frampton, me he quedado frío. Con escalofríos. Expliquenos por favor. ¿Podría…?

  • No sé cuándo pero pienso verla. Gracias, Gengis, promete. (Promete también un estado de ánimo para después, de esos que preferirías que te hubieran dado con un palo en la cabeza antes, mejor. Pero así son la vida y el cine, un frenesí y una ilusión).

  • Hola, Ximeno. No puedo seguirle la conversación porque no tengo ni idea, pero le leo atentamente. Con respecto a la pregunta que se hace Holmesss sobre dos palabras para una misma cosa, a mí me parece que al español le falta mucho vocabulario sentimental. Menos nombres de peces pequeños y más de emociones particulares. Eso quería decir.

  • Sgt. Pepper’s.

    El mensaje secreto que hay en A day in the life cuando la escuchas al revés : “Rellena el cerdo de morcillas, butifarras y chicharrones, Paul”.
    .

  • No gustarte los Beatles es como si no te gusta el vino: tu paso por el mundo ha sido inmerecido por no saber apreciar lo bueno de la vida. Frampton hizo no hace mucho una versión de “when my gently guitar wheeps” bastante buena incluso para los que tenemos el triple álbum en el altar.

  • Sócrates dice -dijo- que una vida que no se cuestiona no merece ser vivida.
    Cuestiónese pues, oh Bonnie, porqué no le gustan los Beatles, y será absuelta.

  • Pues no me gustan porque me parecen un grupo de letras y música facilona, sin quitarles el mérito que tienen dentro de la historia de la música, ..como diría Homer: “Me aburrooooo”, pero más me aburren los que me ‘obligan’ a que me guste porque sí,mporque son The Beathles.
    Creo que hay grupos más interesantes y mucho mejores que ellos: The Byrds o The Kinks por poner un ejemplo de la época.
    Ximeno, aquí le dejo lo que más me gusta de la música, mi pieza favorita, y creo que no tengo que decir porqué.

  • Marqués, ya que menciona el vino… cerca del zulo (más o menos) elaboran un caldo que puntuó en Wine & Spirit 92 puntitos de nada, 90 en Peñín y otras fruslerías por el estilo y cuesta menos de 8 € en el C.I. Se hace llamar Aljibes, he comprado un par de botellas para probarlo, ya les contaré.

  • Es decir que le pasó lo que a mi con The Chicago Transit Authority, que me siguen gustando los dos primeros albumes (dobles ambos, para más inri). No obstante pondré un par de discos de Frampton en el iPod pero no se yo…

  • Tengo comprobado que detrás de cada postura talibán -no me gustan los Beatles/Frampton/la música romántica/Bob Bylan/la ópera italiana/los catautores frances/el Motown- hay un adolescente afirmándose.

    Decía, creo, Pepe Luis, que el mejor aficionado era aquel a quien le cabían más toreros en la cabeza.

  • Ahora estaba dando cuenta de una botella de Hacienda Lopez de Haro Crianza 2010. Tiene una etiqueta que recuerda el diseño de los años 30-40, entre tardo modernismo y maquinismo. Se adorna -la etiqueta, digo- con 91 puntos Parker, sin embargo la abandono a su suerte. Quiero decir que con suerte puede quedar como condimento para un guisote. No me ha gustado en absoluto.

    Lomo de cochino ibérico veteado sabiamente por la naturaleza que le permitió saciarse de bellotas, curado al modo antiguo: sin pimentón, sólo con vino blanco y ajo, lo acompaño de pequeñas porciones de pan candeal cocido en el último horno de leña de los alrededores, huevos de gallinas bravas, capaces de sobrevivir a los ataques de zorras, tejones y meloncillos y las últimas naranjas (se caerán todas cuando florezca el azahar que ya empieza a perfumar el patio)

  • Estoy con Pirata, y lo que dice el torero vale mucho en general, para lo que es gustar. Pero de coloribus non est disputandum y también hay que entender que Bonnie diga que para chulo mi pirulo. Su Scherezade me ha recordado que mi hijo ha tocado el violín entre los cuatro años y los dieciséis. Entonces fue y dijo un día: “A mí NUNCA me ha gustado tocar el violín”. La última vez que le oí tocar (con la banda de violines en la que tocaba, que era una cosa de pueblo y superbonita) fue el “Lamento de Dido”. (No le detallo lo que lloremos, lloremos un mar). Ahora toca la guitarra autodidactamente y se ha grabado para el youtube de sus tremendos colegas del instituto con una de un tal Jake Bugg y otra de los Beatles (“In my life”), no le digo más.
    (Bueno, sí le digo: que a usted no le gustan porque le asfixian y los rechaza: normal; pero que los Beatles tienen eso que dicen de los clásicos, que es lo que es capaz de correr entre las generaciones).

  • “Happy Wanderer” es la canción que interpreta Diana Decker y que hace las veces de sintonía en el último anuncio de Lotería. Me pareció cuando la escuché por primera vez que era parte de mi niñez. No saben lo que me ha costado hacerme con una copia. Por fin la encontré en tres sitios: la tienda iTunes, Spotify y gratis total en una biblioteca de archivos sonoros de esas que le gustan al Sr. Bremaneur (que me dio la pista sin saberlo). Espléndido resumen de por donde van los tiros en la industria: Si existe… yo la vendo (Apple), si gusta… yo la tengo (Spotify) y si caducaron los derechos… yo la guardo (Biblioteca de archivos Sonoros)

    Pues que quiere que le diga Pirata, tenía razón su amigo Pepe Luis, el mejor aficionado es aquel que tiene menos prejuicios.

  • Mañana esperamos un gran día por aquí. Iré a buscar espárragos y si hay suerte, criadillas (una especie de trufas bastas que apreciamos los lugareños) Buenas Noches.

  • Yo nunca les presté atención a los Beatles. Me parecían industria ligera. Con los años fui capaz de ir apreciandolos y ahora reconozco su genialidad melódica.
    Algunos de los mejores temas de todos los tiempos son suyos.

  • No sé si el amor y el odio son lo mismo. (Se notará que lo digo asomando apenas los cuernos fuera de la concha.)

  • NO odio a The Beatles, pero creo que sólo son un grupo más de los sixties.
    El más famoso y el de más éxito sin duda alguna, pero cuando escuchas a otras bandas coetáneas como The Beach Boys, The Byrds, Lovin’ Spoonful, The Mothers of Invention, Grateful Dead, etc… (en EEUU), o The Shadows, The Animals, The Who, The Kinks, The Moody Blues, etc… (en GB) se aprecia que sus aportaciones a la historia de la música, sin ser inexistentes, están claramente sobrevaloradas.

  • Dios mío, vaya grado de confusión. Obstinarse en el error y no querer aprender. Qué decepción Bonnie, ni siquiera Gachó de muestra tan impermeable a las enseñanzas de sus mayores en edad y gobierno.

  • Si no aprecias a los Beatles a Wagner o no te gusta la lamprea, tienes un problema. Pero si intentas explicar porquė ya tienes dos problemas. XXV siglos de civilización no han sido en vano, no nos interesa tu desinformada opinión.

  • Ante el cruel ataque de la FIFA contra el mayor símbolo de nuestro pueblo, exigimos referéndum para la salida de Cataluña de Europa.

    O del mundo si se ponen flamencos.

  • George Martin, un ingeniero con gafas y perenne corbata negra fue el quinto Beatle, el que los convenció que el estudio de grabación era el lugar adecuado para hacer su música y no el directo donde era imposible competir con monstruos como los Who o Hendrix. El sargento Peppers y Abbey Road cambiaron la historia de la música, inventaron algo nuevo, cierto que luego se corrompió con el llamado rock sinfónico. A partir de estos dos álbumes seminales el compararlos con grupos como Kinks o Byrds (que eran buenísimos) es absurdo.

    Luego vino el postrero White álbum, las joyas de Lennon y McCartney en solitario o el triple de Harrison con los arreglos de Phil Spector. En fin, el copón bendito.

  • Gómez, nuestras diferencias cuyo origen no recuerdo, son espurias. No se ciegue, siento decirle que somos almas gemelas. En lo musical identidad genética. En lo personsal solo cabe la duda de quién tiene mas mala hostia.

  • Estoy de acuerdo (y empieza a preocuparme la cosa) con lo que dice, Marqués. Pero lo de nenazas lo decía por convencimiento personal, no como ataque a su persona. En primer lugar porque no he comparado la importancia de Kinks o Byrds con la de los Beatles en la historia de la música, cosa que desde luego sí sería absurdo hacer.

    Lo mismo me sucede con los Stones. Entre los trece y los dieciséis llegué a comprarme unos ochenta vinilos de ellos, discos que todavía conservo en su mayor parte. Tardé varias décadas en darme en cuenta de que en realidad fueron los grandes farsantes de los sesenta.

  • Sí, Pedro Antonio, y voy a vender mis obras de arte en los aledaños del polideportivo de la Castellana. Si creen que a Kepler Lima le pisotearon el cráneo, lo mismo piensan que lo mío vale algo y me forro y os invito a unos cafeles.

  • Día internacional del Deperte para el Desarrollo y La Paz, Perroantuan, a ver si vemos el telediario de la 1, que luego no no enteramos. La locutora te lo dice mirando a los ojos de la cámara como si estuviera en la cama y fueras Adonis, pero no cuela. Me cae mal.

  • Si yo fuera Satur tomaría un tren, atravesaría países, charlaría con la Morena, llegaría a Berlín, vería la expo de Ai Weiwei, un artista que me impresiona, y colgaría una crónica.

  • En la emocionante entrada que ha puesto Gómez he encontrado esta frase:

    –¡Aclárense los dos, joder!

    Es exactamente lo que dije a dos mossos el domingo pasado. Paré el coche frente a la terminal de salidas, uno apareció a los 20 segundos y me dijo que si en dos minutos no me iba me denunciaba, el siguiente a los 40 segundos me ordenó circular con actitud chulesca, y ésa fue mi frase.
    El tipo me pidió documentación, yo no llevaba la mía, y vi como salivaba. Le di la del coche, me dijo que saliera del mismo, y cuando lo hice me dijo que no me acercara tanto a él, mientras le explicaba, airado pero correcto como soy, mi tesis sobre su coordinación como pareja.
    En esas, minuto 1 con 45 segundos, llegó mi pasajera. El tipo me perdonó la vida: bah, circule, circule.
    Tengo hecha una queja a la Generalitat, igual les cuento en qué acaba.
    Cómo voy a criticar a la líderesa un par de días después de eso?

  • Pues, amigo Holmesss, está comprobadísimo que resulta menos peligroso para la salud que te secuestre un comando talibán en Afganistán que ser reducido por los mossos en cualquier rincón de Cataluña.

  • Bueno, Gómez, creo que de haber intentado reducirme se las hubieran tenido con mi acompañante, y hasta Ace Bullet sabe que eso sería un mal negocio.