Mal, muy mal

dontfuckmybrain
Por Perroantonio.

Admiro a la gente creativa. Crear todos los días y a todas horas es propio de mentes privilegiadas que trabajan a pleno ritmo en las condiciones más penosas. No sé que se meten. A mí me basta un plato de alubias para perder toda capacidad reflexiva, especulativa, creativa e incluso recreativa. Me vuelvo un sujeto con tendencia a tumbarse como un objeto. Los hidratos de carbono me inducen al sueño. Y el exceso de sueño mata la creatividad. Mal.

He dicho hidratos de carbono y ya me estoy arrepintiendo. En realidad es la digestión la que me induce al reposo. Comer me distrae de las cosas importantes, como observar, pensar o escribir. Hay que ser sublime sin interrupción, así que debería dejar de comer. Comes y gran parte de tu energía se consume en hacer funcionar el estómago, que es el músculo antiintelectual por excelencia (si exceptuamos el esfinter). No debería comer. La comida mata la creatividad. Mal.

Eso por no hablar de beber. No me refiero a ingerir agua para lavar las entrañas ni a deglutir refrescos para hipertrofiarse, sino a trasegar alcoholes. Hay gentes a quienes los alcoholes les vuelven violentos o les atontan. A mí me convierten en un tipo sociable y me sueltan la lengua (que habitualmente suelo llevar enrollada con un nudo marinero para no decir inconveniencias). Es beber un poquito y ponerme locuaz y simpático. Y cabrón. Dicen que cuando uno bebe las sinapsis neuronales se sueltan y se pierden memoria y conocimientos. No digo que no sea verdad, pero a mí las mejores ideas se me ocurren cuando he bebido. También las peores. Eso explica mi éxito y el lugar que ocupo en la escala social. La bebida mata la creatividad. Mal.

Por no hablar de que el alcohol me pone cariñoso. Hay gente que prefiere las drogas de flipar, pero yo soy más del amor. Con unos tragos todo el mundo me parece que necesita un poco de amor. Es normal que traten de aprovecharse de mi cuerpo y que algunas lo consigan, pese a mi resistencia. El exceso de sexo mata la creatividad. Mal.

En fin, que parece ser que todo en la vida se conjura para interponerse entre yo y lo verdaderamente importante, que sería desatar mi espíritu creativo y dejarlo elevarse hacia lo sutil, en donde produciría obras inmarcesibles que alimentarían a las masas y mejorarían a la especie. La humana. Quizá debería alejarme de tentaciones y meterme en una celda. Alimentado con pan y agua, sin calle, con poca luz ni cine ni ordenador ni humanos cerca, es posible que trascendiera a este fango existencial, a este tedio, a este cansancio del ser, y escribiera mis obras completas en un manejable volumen forrado en símil cuero. Lo que pasa es que sólo escribo cuando no tengo nada mejor que hacer. El exceso de chulería mata la creatividad. Mal, muy mal.

« »

© 2018 ÇHØPSUËY FANZINË ØN THË RØCKS. Tema de Anders Norén.

↓