Tod@s som@s poet@s (Taller de Poesías I)

Por Perroantonio.

Julio5

Queridas amigas, estimados compañeros. Ha llegado el momento de que el saber acumulado tras largas horas, días, meses, años de lecturas poéticas, fructifique en enseñanza para las nuevas degeneraciones. Asumo el reto que me vienen reclamando las masas desde hace años y comienzo a impartir este Taller de Poesías que, en cómodos fascículos coleccionables (¡y gratuitos!), harán de usted una sensible poetisa o le convertirán en un auténtico vate. O viceversa.

Este Taller será eminentemente práctico, si bien un tema tan deletéreo, digo etéreo(1), requiere de unas ideas básicas que usted deberá asumir para que la enseñanza resulte de provecho.

La primera es que tod@s som@s poet@s. Es cierto que un@s som@s m@s poet@s que otr@s, pero eso es debido, querid@ poeta en ciernes(2), a una educación que no ha potenciado ni su oído ni su sensibilidad para apreciar los detalles. O eso o que le enchufaron en primaria unos sonetos a lo divino que le dejaron maltrecho para siempre. O maltrecha.

La segunda idea es que la poesía es sólo un género literario más. Ni musas, ni dioses, ni ninguna voz interior que va dictando versos inmarcesibles. A escribir poesía se aprende, como a hacer bacalao al pil-pil. Desconfíe de antiguallas retóricas como eso de que “el poeta nace”. Nadie nace recitando serventesios ni pintando bisontes en una pared; todo se aprende, salvo el joder a los demás, que es innato.

La tercera idea, y muy importante, es que la poesía es “una canción de palabras”, en feliz expresión de Clara, la hija niña del poeta José María Valverde(3). Y aquí es de donde proviene eso que dicen los horteras de que la poesía es magia, porque la música provoca raras reacciones en los humanos y en las bestias. La jodida música es una máquina de producir emociones y de la emoción al sentimiento apenas hay un paso, el sentido que aportan las palabras (o los pensamientos). Resumiendo, que me estoy poniendo estupendo: la poesía (música+palabras) es la máquina perfecta para producir sentimientos. Lo cual, para qué engañarnos, puede ser bueno o malo. Mitad y mitad.

La cuarta idea, igual de fundamental, es que la poesía (como la musica) tiene reglas. No se engañe. Habrá quien le diga que después de las Vanguardias no hay reglas y que todo está permitido. Pudiera ser, pero deberá usted demostrarlo a la inversa: si sabe construir le dejaremos deconstruir, pero en el nivel superior. Y una de las reglas es que en este Taller embrearemos y emplumaremos a los listillos que se inventen palabras o escriban acumulando imágenes desordenadas del tipo

azul de los instantes angulares
resbalando por la piedra imprecisa
del sueño vertical
que compone tu nombre atormentado
en la irreal fragancia del inmacular ocaso
agonizante en la desolación de los nenúfares

Ni metaforización diarreica ni nenúfares ni hostias. Al primer nenúfar o al primer ocaso, castigos corporales con instrumentos punzantes. Y las metáforas se manejan como los residuos tóxicos, en pequeñas cantidades y con mucho cuidado.

Porque, y he aquí la quinta y fundamentalísima idea, antes de ponerse a escribir la primera palabra hay que pensar, al menos un instante, qué queremos decir. Una maldita idea. Ya sabemos que a nada que manejemos la música, los sentimientos van a aflorar, así que acompañémoslos de una idea que merezca la pena ser formulada. O al menos por una ocurrencia. Después de leer el poema tiene que quedarnos algo más que un sonido.

Estos son los principios básicos de este Taller de Poesías. No es necesario que se apunte, tan sólo escriba sus versos en la sección comentarios. Los Rimbaudelaires también pueden participar, pero luego que no lloren, que aquí venimos a desaprender. El dolor es mejor sufrirlo ahora, no con el libro publicado.

Ah, y se me olvidaba. Esto consiste básicamente en jugar. Luego te haces pasar por un alma en pena o un corazón sufriente, pero sólo para hacerte querer o para ligar, como hacía Gustavo Adolfo.  Que al final siempre llegamos a lo mismo, o sea.

 

EJERCICIO 1
¿Nunca ha respondido a una petición, en su tierna infancia, con un “Pa’ tu culo, Pirulo”? ¿Jamás se ha despedido con un “hasta luego, noruego”, “hasta la vista, tenista” o “agur, Ben-Hur”? Pues sin haberlo deseado, le ha salido un pareado: en su interior hay un alma de poeta. De poeta malo. Practique hasta mejorar, aunque sea levemente. 

Escriba tres simpáticos pareados. Es más fácil hacerlos de arte menor (ocho sílabas o menos) que de arte mayor (más de ocho sílabas) porque la música (la combinación de acentos rítmicos) es menos compleja. Pero no se arredre. Si el “ande yo caliente/ ríase la gente” o “la primavera ha venido/ nadie sabe cómo ha sido” le parecen cosas de niños (de niños Góngora y Antonio Machado, concretamente) ensaye con el endecasílabo (once sílabas) o el alejandrino (catorce). Recuerde: lo fundamental es la idea y el ritmo. Ya avanceremos con la sutileza, la profundidad y la elegancia en cursos superiores. O no, que total…

 

AMOR ENANO
Me tiraste tres besos y tan altos
que a saltos no llegué. Besé el asfalto.

 

______________
(1) Primera enseñanza. Esto era un chiste. En Poesía no es posible hacer chistes hasta alcanzar el nivel master o le tomarán por el pito de un sereno. Si un poeta no es serio, no podrá escribir “boca de fresa” sin provocar la hilaridad y el recochineo de la afición. Así que, hasta alcanzar cierto magisterio, evite los chistes y sea serio y trascendente. Y déjese crecer un poco más el pelo. Si ya no le queda, también.

Segunda enseñanza. Este es un consejo para alumnos de primer nivel: no utilice jamás palabras cuyo significado desconozca. Si tiene dudas, consulte un diccionario, que para eso los escribimos. Bastante cachondeo tiene ya el lector que descubre la rima “roca/foca” como para que se entere, además, de que la foca (o la roca) es deletérea. No, una foca no puede ser deletérea ni desde el punto de vista de un arenque. Seriedad con los significados o empezaremos mal. Los alumnos de último nivel, sin embargo, podrán usar palabras ignotas, aunque con moderación. No obstante jamás deberán mezclarlas con metáfora oscuras. La combinación de palabras ignotas y metáforas oscuras despierta la afición a quemar libros.  

(2) ¿Sabe usted lo que son “ciernes”? ¿Ve?, así se empieza. Comienza uno utilizando una palabra que desconoce y acaba llenando sus frases de tópicos. El tópico es nuestro mayor enemigo. Al tópico hay que zurrarlo hasta que se rinda. Sin contemplaciones.

(3) ¿Qué, pensaba que aquí no habría bibliografía? Apunte: La literatura. Qué era y qué es. José María Valverde. Montesinos Editor. Barcelona 1982. Casi todo lo que hay que decir sobre la literatura ya está dicho aquí, en un pequeño ejemplar no más grueso que un librillo de papel de fumar.

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