Oigo voces

Por Perroantonio.

doble

Y si hasta entonces no había dicho nada sobre aquellos asuntos y sobre otros que igualmente me preocupaban, créame usted que no fue por falta de ganas, sino por una prudencia mal entendida. Siempre había sido mi intención, si no pasar desapercibido —pues bien sé que haber nacido con dos cabezas lo dificultaba en extremo— sí al menos no ser rechazado por vecinos y paisanos, y no tanto por las cabezas como por las voces que de ellas salían. Así adopté la mayor parte de los hábitos y costumbres que se consideraban normales, como asistir a la iglesia a escuchar aventuras de fariseos, corintios y adefesios; vociferar en las tabernas o mostrar orgullo por las victorias del equipo de fútbol. También intenté casarme, aunque sin éxito, y me hice con todos los signos de una vida respetable, casa, coche, licencia de pesca, carnet de donante de orgasmos, alimentador de huérfanos, sostén de leprosos, protector de la fauna, bebedor de infusiones; todo por duplicado. En todo momento me dejé arrastrar por la corriente principal que lleva a los hombres comunes hacia el mar, que es el morir, y traté de evitar los caminos de la delincuencia y la maldad, sin duda más entretenidos y esforzados y acaso mejor remunerados. Nada de esto me valió para ser querido, ni siquiera escuchado, por lo que finalmente opté por prescindir de una de mis dos cabezas, sin duda la más llamativa, que aún conservaba un buen cabello, se expresaba con soltura y que, si algún defecto tenía, era, quizá, su tendencia a amodorrarse en los actos públicos y sus tres pares de ojos que se movían en direcciones divergentes para poder mirar a los perros, a la tele y a las señoras. Tras una operación quirúrgica exitosa, estrené condición de hombre aún más normalizado, esperando no el éxito social, sino disfrutar del derecho a ser uno más, aunque preferiblemente menos idiota. Lo sorprendente es que tuve suerte y pronto pude confundirme entre la gente. Todo iba bien hasta que empecé a no poder aguantar las ganas de hablar de aquello y de lo otro, de decir lo que salía a borbotones de mi única boca y de reírme de las cosas que me parecían graciosas, como de que los curas hablaran como monjas transidas o de que la alcaldesa dijera siempre “como no podía ser de otra manera” cuando siempre podía ser de otra manera. Incluso grité en voz alta por las calles que los hinchas me podían ir comiendo uno por uno el rabo, en especial si tenían hijos imberbes correteando por las bandas. La gente lleva bien que uno se cisque en el rey y en el gobierno, pero no soporta que te rías de su vida de chiste o de que les digas que vaya graciosa estaba la niña en la Comunión, que parecía Sor Citroën. Con una sonrisa todo es mejor, pero a la tercera vez que me partieron los dientes decidí que no me compensaba dejar hablar a mi yo interior, que ya eran seis. Que era posible, además, que el equivocado fuera yo, que se trata de vivir y dejar vivir, que la vida es breve y además no importa, y que para qué llevarnos mal pudiéndonos llevar bien. La vida es un aprendizaje y la ballena un mamífero, como el murciélago. Así que decidí volverme a dejar crecer una segunda cabeza, aunque esta me ha salido mala, un poco sorda del oído izquierdo y demasiado vieja para la viola de gamba. No es que me haya vuelto más popular entre la gente, pero hace compañía y al acostarnos me canta Senza fine.

131 comentarios

  • Apenas unas horas de convivencia me han bastado para saber que lo que ayer mismo se me antojaba como una relación dichosa y envuelta en promesas, en realidad está condenada al mayor de los fracasos y devendrá, al cabo, en uno de esos improvisados túmulos de hojas secas apiladas por el viento en el margen de un sendero que ya nadie transita,

    O sea, que me cago en la puta calavera del maldito windows 8 y toda su generación.

  • Grande, Perro.

    ***
    Por cierto: pienso que lo de escuchar voces irreales está sobrevalorado por la psiquiatría moderna. Yo, son ir más lejos, no sólo oigo voces fantasmagóricas dentro de mi cabeza casi todo el tiempo sino que, en ocasiones, hasta he quedado con ellas para ir al cine.

  • De haber votaciones secretas, yo elegiría esta entrada como la mejor que hemos publicado en casi seis meses de vida. Dicho sea con ánimo de lucro para nuestros otros tertulianos, entre los que me encarezco de pertenecer.

  • Yo también quiero una variación de esa camiseta: entallada, prescindiendo de los brillantitos (aparte de horteras, tienen muy mala lavada), el escote más de barco, y la manga francesa. El color me vale, aunque no estaría nada mal en un rojo escarlata, en un amarillo limón o un verde menta

  • Venía yo preguntándome qué dónde estaría la placa que recordaba que el edificio en donde siguen viviendo mis padres era una Vivienda de Promoción Oficial de aquel Instituto Nacional de la Vivienda del franquismo. Y héte aquí que leyendo la prensa he dado con una de las posibles razones. Es enfermiza y patética la obsesión de los munícipes peneuvistas y socialistas por retirar todos y cada uno de los símbolos del franquismo, como si con su retirada se borrara la Historia. No lo entiendo y no encuentro ninguna razón medianamente lógica para intentar desdibujar el pasado. Barrios enteros de viviendas que hoy se calificarían como “sociales” se levantaron en todos los pueblos que acogieron la inmigración posterior a la posguerra. La mayor parte de esas casas, perfectamente identificables en su modelo Bahaus feroz, fueron levantadas con el concurso de aquel INV de inspiración fascista y social (“Ni Iglesia ni banqueros, Falange con los Obreros”). ¿Qué problema ocasiona la pervivencia de la placa?

  • “El Ayuntamiento ya aprobó en febrero de 2012 una moción para la retirada de los símbolos del franquismo a instancias del colectivo Lau Haizetara Gogoan”.
    Es que el koleztibo de las instancias se llama algo así como “Recordando a los Cuatro Vientos”.
    Ay, ené, qué chispa tienen. La Virgen.

  • 30/04/2014 A LAS 11:15 SATUR
    ¿Soy yo, o el chopsuey del Fumanchungo tiembla a más velocidad?

    Tengo dos explicaciones, una científica y una poética.

    En teoría debería vibrar a exactamente la misma velocidad, a dos fracciones de segundo. Aunque pudiera ocurrir que por ser el archivo de la mitad de tamaño, 36 kB frente a 65 kB cargara mucho más rápido y el efecto se notara más. Tampoco hay que descartar un error en los ajustes, que somos humanos además de divinos.

    La otra explicación es que Fumanchungo está adquiriendo un control mental cada vez más depurado. Me da que a algunos empieza a afectarles. ¿No le parece que la Srta. Bellpuig está cada día más zombi?

  • Esto…. ¿a donde hay que ir para obtener carnet de orgasmos? (me sobran). Y ¿dan puntos o algo?.
    ·········
    Lo de la memoria histérica es un tanto preocupante, señor Perro. De un mucho escuchar voces y ver fantasmas,sí.

  • El comportamiento humano es el resultado de tres sistemas que actúan simultáneamente:
    1. Sistema de respuesta rápida. Lo utilizamos por ejemplo mientras vamos conduciendo o cuando respondemos a un peligro o contestamos visceralmente a alguien.
    2. Sistema de respuesta lento o razonado. Lo utilizamos al resolver un problema matemático o al responder a un mail que consideramos que debe hacerse ponderadamente.
    3. Sistema automático o subconsciente. Lo utilizamos cuando “él” quiere, pues aflora sin ser llamado. Aparece cuando nos viene a la mente la solución a un problema o cuando nos enamoramos.
    Los problemas surgen cuando utilizamos el sistema rápido para juzgar a alguien, o cuando antes de tomar una decisión conduciendo nos ponemos a razonar, o cuando el sistema automático se descontrola, lo cual ocurre habitualmente en los trastornos mentales, los cuales no pueden controlarse con el sistema lento, como muchos pretenden, salvo que sea un problema muy leve. La farmacología es capaz de frenar el sistema automático cuando este se desenfrena. Así pues no se debe culpabilizar de falta de voluntad al que sufre un trastorno, solo cabe tranquilizarse y esperar que las cosas vuelvan a la normalidad, que siempre vuelven.

  • Si la normalidad es que el Madrid pierda, pues estoy dispuesto a esperar, pero el disgusto de ayer fue rápido, lento y automático, y no encontraba lenitivo en la espera durante la noche.
    En cuanto a la respuesta ponderada de los mails, hay en Google Labs una opción muy útil, que permite “Deshacer” el fatal “Enviar” durante unos segundos.

  • HL Mencken sobre la crítica literaria.

    “Cuando denuncio un libro con mofa e injuria, y me lanzo sobre su autor a la manera brutal y asiática de un estibador borracho, a la manera de un miembro del Ku Klux Klan o de un suboficial de marina de Annapolis, solo estoy diciendo, a través de las fórmulas de la profesión, que el tipo me desagrada; que sus ideas y sus formas me son odiosas de la misma manera que me son odiosas las de un metodista, un jugador de golf o un bailarín del zapateo; en breve, que me considero mucho mejor que él y estoy ansioso por decirlo. Y cuando, por otra parte, alabo un libro de manera altisonante y hablo de su autor como si su vida y sus sufrimientos fueran de capital importancia para el mundo, meramente estoy diciendo que en él detecto algo (propio del prejuicio, la tradición o los hábitos mentales) que se parece mucho a algo que hay en mí, y que mi vida y mis sufrimientos son de capital importancia para mí mismo”.

    En El Malpensante.

  • Vamos, como si no tuviera una suficiente con corregir los enlaces incorrectos y las faltas de ortografía y los pedidos de camisetas y la contabilidad como para venir además a reirles las gracias a los señoritos.

  • “La simple verdad –no podría ser más simple– es que practico la crítica por lo mismo que lo hacen los demás críticos: porque soy un tipo vanidoso y tengo un montón de ideas sobre todo tipo de temas, y porque me gusta articular esas ideas y acosar con ellas al género humano. Si pudiera confinar mi flujo mental a un único objeto sería profesor y me granjearía algún respeto. Si pudiera reducirme a, digamos, una idea por año, sería novelista, dramaturgo o editorialista. Pero siendo incapaz de detener el torrente, y siendo poseedor, como ya dije, de una vanidad vasta y exigente, soy crítico de libros. A través de los libros, soy crítico del Homo sapiens y, a través del Homo sapiens, soy crítico de Dios.

    Eso en cuanto a las motivaciones. ¿Y en lo que respecta a la sustancia? ¿Cuál es la fe fundamental que subyace a esta chorrera y esta salpicadura de ideas que acabo de proferir? ¿En qué creo, principal e inamoviblemente, como un puritano cree en el infierno? Creo en la libertad. Me refiero a la libertad en el sentido más amplio imaginable: a la libertad hasta el límite de lo factible y lo tolerable. Estoy en contra de prohibir que una persona haga, diga o piense cualquier cosa, con tal de que sea posible imaginar un mundo habitable en donde esa cosa pueda pensarse, hacerse o decirse en libertad. El peso de la prueba, como lo veo, recae en el policía, es decir, en el legislador, el teólogo o el moralista. Este personaje es quien debe probar su caso dos, tres y cuatro veces, y luego probarlo desde el principio nuevamente. Lo miro con amargura y con el ojo aguado. No pretendo ser justo con él –no más que un cristiano que pretendiera ser justo con el diablo–. Él es el enemigo de cuanto admiro y respeto en el mundo; de todo lo que hace al mundo diverso, divertido y encantador. Impide toda búsqueda honesta de la verdad; está en contra de la buena voluntad y la decencia. Su ideal es el mismo que el de un entrenador de animales, un arzobispo o un general. Me opondré a él hasta que veamos desembarcar al último pazguato.”
    HL Mencken

  • Marqués, si nuestra conducta es el resultado de algo -llámese sistema o no-, no podemos elegirlo como fuente de nuestra conducta.

    Si somos nosotros los que elegimos el sistema rápido, y no el sistema el que funciona al margen de nuestra elección, basta con decir que respondemos rápidamente. Si se trata del lento, lentamente.

    También convendría saber si esos sistemas son de naturaleza material, porque si su condición fuera psíquica, estaríamos haciendo psicología de la época de los chamanes, o, lo que es casi lo mismo, filosófica.

  • En cambio, el esquema que dibuja del sistema automático es razonable: no lo elegimos y es de naturaleza material (puesto que podemos manejarlo con pastillas).

  • Gengis, los tres sistemas tienen una base física, son circuitos neuronales. Nuestra “voluntad” no los gobierna, sino que se disparan espontáneamente y son la base de los errores que cometemos habitualmente, algunos de consecuencias fatales.
    La cultura, la educación y la madurez nos ayudan a gobernarlos. Un persona culta y educada, que frisara los 50, no haría como gachó, que utiliza el sistema rápido en exceso, o quizás tampoco como usted, que a pesar de cumplir las tres premisas lo pasa todo por el turmix del lento.

  • Me gusta su released y su cuento de navidad, señor Gómez.

    Y ora marcho un rato a escuchar mis interiores, que también son muchos.

  • Que nuestro protagonista tenga dos cabezas me ha recordado mi visita al Museo Fragonard de Alfort en Paris. Está situado al lado de École Nationale Vétérinaire de Maisons-Alfort, una de las facultades de veterinaria más antiguas del mundo, fundada por Honoré Fragonard, un anatomista francés muy afamado. Fue anatomista de la facultad durante seis años, pero le dieron por loco y lo expulsaron porque realizaba disecciones a animales y a humanos montando escenografías. Una de sus más famosas figuras es Le Cavalier, pero también tiene animales bicéfalos y cíclopes.
    Hay también una llama, por si Pachakusi se anima.

  • Llama la atención que habiendo tan nutrida floración de filólogos en Euskadi, hayan sido un periodista —Santiago González, “Palabra de vasco. La parla imprecisa del nacionalismo”. Espasa, 2004— y un historiador —Manuel Montero, “Voces vascas”. Tecnos, 2014— los primeros que se hayan atrevido a hincarle el diente a la neolengua patriótica utilizada en esta parte de España.

    Ayer se presentó en el Paraninfo de la Universidad del País Vasco, en el Campus de Excelencia Internacional (síííííí, algo con este nombre sólo puede estar en Bilbao y allí estuvo este enviado especial de ÇHØPSUËY FANZINE ON THE ROCKS) “Voces vascas”, de Manu Montero, que intenta una aproximación irónico-sistemática a la terminología nacionalista. La introducción, con vocación sociolingüística, ensaya una clasificación de urgencia de las 365 expresiones recogidas en el libro: el ‘habla común’, de connotaciones ideológicas difusas aunque ajustado a la corrección política nacionalista (que prohíbe, por ejemplo, decir España, Vascongadas o papá); la ‘lengua nacionalista’, que recoge toda la tópica del nacionalismo histórico (hecho diferencial, diáspora vasca) y el ‘abertzale avanzado’, que caracteriza como radical, revolucionario, mesiánico y victimista (txakurrada, apartheid vasco).

    Aunque Montero no lo dice, estos tres sociolectos tienen un ajuste casi mimético en los medios de comunicación del País Vasco: esa ‘habla común’ es la usada por el grupo Correo – Diario Vasco, la ‘lengua nacionalista’ ha sido la utilizada mayormente por Deia y grupo Noticias, y el ‘abertzale avanzado’ floreció en Egin y sigue dando frutos en Gara. Todos ellos, aunque preferentemente los dos últimos, son profusamente empleados en el grupo público EITB.

    Aún no he empezado en serio con el libro pero, sólo viendo algunas de las expresiones seleccionadas, auguro momentos de gran emoción, que decían en el circo. El libro empieza con ‘a futuro’ y acaba con ‘zulo’.

    Lo que nos vamos a reír por no llorar.

  • Me estoy apretando “El precio del trono” de la Urbano, mas de 1000 páginas. Copia un manuscrito de Carrero en el cual éste alecciona a su Consejo de Ministros ” Hay que evitar en la TV exhibiciones con tendencia a la inmoralidad, y bailes y músicas decadentes. Se trata de formar hombres, no maricas, y esos melenudos trepidantes que algunas veces se ven no entran ni con mucho en este fin”. Qué razón tenía el Almirante.

  • Marquesdecubaslibres, ¿Qué me quieres, amor?
    (¿empezamos todos a colgar lo que nos cuentan en clase cual adolescentes de secundaria con ínfulas de expertos, y empieza a mearse la perra? Hombre por dios, que pareces Belén Esteban explicando teoría de redes)

  • Gómez ha quitado su foto, pero en ella se veía a un hombre de pelo ralo y entrecano vestido con una camiseta negra que dejaba ver unos brazos trabajados en el saco. Afecta un aire displicente, la imagen de un tipo duro, como dije.

  • 30/04/2014 a las 16:43 Perroantuán
    Llama la atención que habiendo tan nutrida floración de filólogos en Euskadi, […]

    Usted quiere decir capullación de filólogos. Y a lo mejor no están tan nutridos.
    Ya me he pedido el libro.

  • Ya me introspeccioné mucho, ya me sumergí en todos y cada uno de mis interiores y me hallé en algures. Es que la entrada de hoy invita a dar un paseo mismamente por una misma y sus otras circunstancias.

    Y sí, tengo un relajo…

  • Bueno, licenciados en filología tiene que haber mogollón. Yo mismo, aunque soy un zote. En mis tiempos no había ninguna aproximación a la sociolingüística en la Filología Hispánica de la UPV; supongo que ahora tampoco.

  • Querido Perro, en sus tiempos, que serán los de una segura servidora (¡noh!, ¡usted es mayohr!), se llamaba Filología Románica y Trajano acababa de anexionar la Dacia. Pero sí había sociolingüística. No puedo dar nombres, mi bocaza está prácticamente sellada a estos efectos en este nuestro francín, en el que tanto disfruto y quiero seguir disfrutando. El curso de sociolingüística que se cursaba se dedicaba por entero a la minorización lingüística y a la diglosia (situaciones de inferioridad lingüística: indios supernobles, vaqueros legionarios que te pegan cuando dices madre en huichol). Usted aprendía conceptos como el de «autoodio», una cosa repugnante a más no poder que profesan los indígenas que abrazan la lengua del Imperio (locos de contento).
    Y sociolingüística sigue habiéndola. Por ejemplo, he leído un artículo reciente por ahí dedicado al estudio de la disponibilidad léxica entre los escolares du País. Demuestra con gran aparato estadístico que la inmensa mayoría de los escolares de los modelos D y B (que es D) saben decir pan y mano.
    Que este modelo es un éscito.
    Lo que ya no hay es Filología Hispánica. Hay Filología, y comprende cuatro «itinerarios» (Clásicas, Alemana, Francesa, Hispánicas). Además de esta poderosa Filología (o bodrio, en su sentido histórico de sopa para pobres), están los grados en Estudios Ingleses y Estudios Vascos, ellos sí tienen titulación.
    Me lo ha dicho la amiga de una vecina que veranea en Basauri y tiene un conocido.

  • También me parece que el análisis de Montero, tal y como lo ha descrito, encaja mejor en los estudios que se conocen como «Análisis del Discurso», una materia pluridisciplinar que aúna nociones sociolingüísticas (grupos, ideología), pragmáticas (el uso, valores, intencionalidad) y retóricas (la poética de la manipulaçao de toda la vida). A mí me parece bien que los historiadores y los periodistas, que son animales lingüísticos como el que más, estén atentos a los usos del lenguaje. Las carencias teóricas y formales o metodológicas que pudieran tener, desde el punto de vista estrictamente académico, las compensan con creces por su experiencia con los discursos que analizan, si es atenta y comprometida, como es el caso de los que cita. Los filólogos no leen el periódico. Leemos al Marqués de Santillana y poco más.

  • Algunos hablaban de lenguas minorizadas dando a entender de pasada que su estado natural no tenía nada de minoritario. Y, naturalmente, lo natural manda mucho.

  • Yo es que espero mucho de los filólogos (inútilmente). Dado que trabajan tanto en aportar materiales sedimentarios para las construcciones nacionales también podrían aportar un poco de mala hostia en las deconstrucciones, digo yo.

  • Los filólogos son como las demás personas, Perri. Más o menos.
    ***
    Gengis, minorizada es una palabra que explica un mundo, una mente, una forma de entender o, más bien, de no querer entender nada. Ha sustituido a minoritaria en la jerga academicocrítica. Minoritaria aplicado a lengua quiere decir ‘que la habla poca gente’. El remogollón de lenguas que hay así en el mundo y, claro, muchas se extinguen. Como se murió mi abuela. (Nadie sabe cuánto quería yo a mi abuela). Pero minorizada tiene agente: ha sido minorizada por. Adivine quién. Sí, Ellos.
    Las lenguas no son personas, por otra parte. Mi abuela, sí.

  • – Marqués: Nuestra “voluntad” no los gobierna, sino que se disparan espontáneamente y son la base de los errores que cometemos habitualmente, algunos de consecuencias fatales.

    – Gengis: Da la impresión, tal como lo expresa usted, de que el automatismo de esos sistemas, el hecho de queden fuera del alcance de nuestra voluntad, es la causa de nuestros errores, pero tiene que serlo también de nuestros aciertos, porque se supone que dicho automatismo se da siempre. Tan ajena a mi voluntad tiene que ser mi respuesta lenta cuando conviene y cuando no.

    – Marqués: La cultura, la educación y la madurez nos ayudan a gobernarlos.

    – Gengis: Nada, ni siquiera la voluntad, puede ayudar a gobernar lo que previamente hemos definido como independiente de cualquier forma de gobierno. Con tal definición como premisa, puede que la educación, la cultura y la madurez sean capaces de modificar nuestra conducta, pero no la harán más gobernable.

    No veo la manera de sacar ninguna moraleja de lo que ha expuesto usted, salvo la de tomarnos las pastillas a su hora.

  • Gengis, los automatismos son ingobernables en la adolescencia, pero se van domeñando con loa años.

  • En el uso de ‘minorizada’, en lugar de ‘minoritaria’, yo percibía una doble crítica: a los que en el pasado la habían reducido a ese triste estado y a los que ahora no miraban más allá del presente, y con esas orejeras -las del actualismo, o presentismo, no recuerdo bien- no podían ver todo lo que fue esa lengua y, más importante aún, todo lo que debía volver a ser.

  • Procuro, es usted de una pedantería enfermiza. ¿No comprende que los detalles técnicos sobran? Su erudición debe expresarse en otro lugar, por ejemplo en un congreso de Filología.

  • Marqués, en su lugar yo diría que el automatismo rápido va siendo desplazado con los años por el automatismo lento. Otra cosa suena a libre albedrío.

  • Marqués, el que entra en los detalles suele hacerlo porque le interesa el tema, y donde hay interés nunca hay pedantería. La pedantería está más bien en la alusión de pasada, elegante, desganada, ligera.

    A Procu se ve que le interesa mucho lo que dice. También se ve que a algunos nos interesa mucho eso que dice, sobre todo cuando lo cuenta detalladamente. ¿Qué más cabe pedir?

  • 01/05/2014 a las 01:13
    marquesdecubaslibres
    Procuro, es usted de una pedantería enfermiza. ¿No comprende que los detalles técnicos sobran? Su erudición debe expresarse en otro lugar, por ejemplo en un congreso de Filología.

    Clarinete que usted y yo no entendemos lo mismo por «detalles técnicos». No he dado ningún detalle técnico. (¿Qué sabrá un burro cuándo es domingo si nunca va a misa?).
    En fin.

  • En el último viaje al País Vasco -esta semana santa- la familia me prohibió decir, salvo en lugares aislados, Vascongadas’ y ‘vascuence’, por temor a algún mal encuentro. Como pueden imaginarse, obedecí; pero no sigo sin ver qué tiene de ofensiva para un vasco una palabra como ‘Vascongadas’, que refleja la peculiar e histórica división provincial de esa región, o ‘vascuence’ que es como se llama en español lo que en vascuence se llama ‘euskera’.

  • «Vascuence» es la forma normal y también cariñosa con la que las personas que hablaban esa lengua de cuna se referían a él. Lo que hay encima de esa palabra, las connotaciones sobre las que le advierten, son parte de la grande y triste basura que ha llovido en las últimas décadas, sin escampar.

  • Procu, me alegra que le gustara ese peliculón, quizá lo mejor que hay ahora mismo en la cartelera. También yo seguí un consejo suyo, aunque mentiría si llamo leer a lo que hice con Bajo el Árbol del Paraíso. Pero la ojeada que le eché al libro me sirvió -no pretendía más- para hacerme una idea de algunas de las visiones generales que han orientado los estudios folclóricos; y para deshacerme de tópicos como el que identifica folclórico con lo pequeño, el rincón, el lugarejo, cosa que no hizo, como sabe usted mejor que yo, el indogermanismo, capaz de soñar con una nación euroasiática, aunque esto parece que fue peor.

  • Es un peñazo de libro, dígamelo a mí. Pero tiene todos los datos, los datos son importantes.
    Y la película, que solo dura ochenta minutos, es una obra de arte. Una narración mínima de una historia gigantesca. Que te quedas pensando un huevo. À demain, les camarades.

  • La costa de Vizcaya es menos conocida que la de Guipuzcoa, pero no le va a la zaga en belleza. La zona de Urdaibai, con la ría de Guernica en el centro, es una maravilla biológica y paisajística. Y qué les voy a decir de Ea, uno de los pueblos costeros más bonitos de todo el norte.

    Al llegar a San Sebastián me encontré con la bandera republicana en el balcón del Ayuntamiento. No entendí por qué honraban una bandera española. Por joder, me explicaron.

  • Como material de trabajo, ya me imagino que una historia de cualquier rama del saber es imprescindible para el especialista. Un libro seco, apretado, para trabajar con él, y no para leerlo en un lugar con vistas. Buenas noches, Procu.

  • No sé como se las apañaron los vascos para encajar su viejo provincialismo -más propio de una mentalidad tradicionalista, foralista- con una corriente moderna y unificadora como el nacionalismo. Creo que mal, por lo que recuerdo de las posteriores peleas entre Garaicoechea y el PNV a propósito de ese asunto, que lo eran a la vez a propósito de quién debía mandar más, ¿Arzallus o él?

    Sea como sea, no deberían demonizar el término de ‘Vascongadas’ los mismos que incluyeron los territorios históricos en su estatuto de autonomía.

    Buenas noches.

  • Más claro quizá pero no mejor:

    Como material de trabajo, ya me imagino que una historia de los estudios de cualquier rama del saber…

    No es mejor, porque ya había hablado de la historia de un saber, y no de la historia del objeto de ese saber; pero la expresión ‘historia de cualquier rama del saber’ puede sonar a algo así como la historia que cualquier rama del saber medianamente completa debe haber trazado de su objeto. Y no es eso lo que yo quería decir.

  • Me han llegado al correo 41 comentarios de Chøpsuey, ¿Misis Bellpuig está aplicándome un correctivo por alguna razón?(No tengo clicado el recibir un mail con los siguientes comentarios).
    Buenos días sobre todo a los Athleticos de Madriz, y a los Reales, ..menos.

  • Reflexiones espontáneas por la mañana:

    Pues yi creo que va a ser Villa.
    Cuando el Guaje estuvo en el Zaragoza, fue el mejor Zaragoza.
    Cuando el Guaje estuvo en el Valencia, fue el mejor Valencia.
    Cuando el Guaje estuvo en el Barça, fue el mejor Barça.
    Cuando está en la selección nacional, ésta se convirtió en <>.
    Y ahora que está en el Atlántico de Madrid, es el mejor Atlético de Madrid.

    Para mí, para mí… Que va a ser El Guaje, el elegantísimo David Villa.

    (Mira, que acabo de caer en la cosa)

  • Gengis, el SNC no termina de madurar hasta bien entrada la veintena, particularmente el sistema límbico, que es el que controla las emociones. Tiene razón en el sentido de que es mas maduración que gobernanza, lo cual es compatible con un libre albredío restringido, que es el paradigma que ahora manejamos. En cualquier caso el aprendizaje, un ambiente positivo en cultura y amor, contribuye sin duda a la maduración.

  • No cabe duda que mi irrefrenable tendencia a tocar los huevos al prójimo es debida a una falta de maduración del SNC. Háganse cargo pues.

  • Los apuntes del marqués y Gengis dan mucho de sí. Si hablamos de que los sistemas rápido, lento etc. son aparece una sensación paradójica: si ellos son yo no soy. Posiblemente sea así, y la madurez consista en reconocer algo de eso: decirle al yo que apenas es más que una ilusión, y por tanto ser algo más indulgente – y práctico- con él.

  • Holmesss, da igual que lo que hacemos sea el resultado de la libertad o de la necesidad; en ambos casos somos nosotros los que tenemos que decidir. ¿Qué nos importa entonces que esa decisión sea libre o no?

    Puede decirse en general que las nuevas respuestas a los grandes problemas filosóficos, si son bien entendidas, no invitan a hacer nada nuevo. Se limitan a enfocar de otra manera lo que se ha hecho siempre. Tu moral no depende de que creas en el determinismo o en la libertad.

  • Circula una mala versión del determinismo según la cual lo que es necesario que nos suceda nos sucederá al margen de lo que hagamos; según el verdadero determinismo lo que es necesario que nos suceda nos sucederá porque haremos aquello que hará que suceda (da igual que lo hagamos porque lo hemos decidido o no).

  • Perro, el otro día no pude enlazárselo, pero me acordé cuando leí su comentario sobre la libertad de expresión. El libro de Nick Cohen, altamente recomendable, aunque debo confesar que lo he leído en diagonal, porque trataba de convencer a una convencida.

  • Estoy de acuerdo con el marqués en que se puede ser materialista -como quien dice: cerebralista- sin tener que pensar por ello que nuestra conducta es innata. Aunque naciéramos sin ninguna disposición, y todo dependiera del ambiente, eso no tendría por qué quitarle, en la pugna entre cerebro y mente, la victoria al primero.

  • El radicalismo siempre es la opción equivocada, como nos enseñan, entre otros, aquéllos que sostienen que más importante que la libertad de expresión es la de pensamiento, sin darse cuenta de la oscuridad impenetrable que rodea la idea de un pensamiento libre.

  • Resumo lo que vengo diciendo:

    La libertad, cuando se predica de cosas más profundas que los hechos y las palabras -de cosas como el pensamiento o la voluntad- deja de tener un significado razonable. Hay que saber mantenerse en una cierta superficialidad.

  • Me imagino que ser del mismo equipo que Jose Luis Torrente y del mono “Burgos” no puede ser una decisión autónoma, sino obligada por vivir en Usera o Carabanchel bajo. Quizás también haber sufrido sevicias en la adolescencia influya. Cómo si no entender que te subyugue la retórica cholista o te guste ser heredero directo de Gil y Gil.

  • 01/05/2014 A LAS 15:58
    PROCURO FIJARME
    Holmesss: ¡Perdón!
    Tiene razón. Creía que recordaba el poema pero había sobreescrito en él. Cosas del número pi, del yo y del catoblephas.

    Vaya. Se tomó el poema como un palíndromo, y le dio la vuelta.

  • 01/05/2014 A LAS 16:19
    GENGIS KANT
    Holmesss, da igual que lo que hacemos sea el resultado de la libertad o de la necesidad; en ambos casos somos nosotros los que tenemos que decidir. ¿Qué nos importa entonces que esa decisión sea libre o no?

    Poco. El grado de sufrimiento asociado a la decisión.

  • 01/05/2014 A LAS 12:55 TIPO MATERIAL
    El primero de mayo… no te quites el sayo, payo.

    Comentario de textos en modo Mercutio:
    “El valor de cada mercancía particular contiene una porción cada vez más exigua de trabajo humano, que es, sin embargo, la única fuente de plusvalía y, por tanto, de beneficio.”

    No.

  • 01/05/2014 A LAS 01:39 GENGIS KANT

    Vascongadas y vascuence eran palabras que se utilizaban durante el franquismo, por lo tanto son palabras franquistas, por lo tanto no pueden usarse. Esta es la lógica. Y todo así.

  • Hombre, permítase al menos explicar por qué la única fuente de beneficio es la plusvalía en el valor de una mercancía. A mí me queda poca fe, necesito explicaciones. Y la vulgata del Capital, así a palo seco y sin un mínimo desarrollo no cuela.

  • Hombre, Perro, que la única fuente del beneficio es la plusvalía es una tautología.

    Allá por el final de la guerra fría se puso de moda despreciar a Marx sin haberle leído una sola línea. Posiblemente en justa correspondencia por todos los años en que estuvo de moda encumbrarle sin tampoco haberle leído una línea. Entonces se alababa su oscura, heroica labor en las bibliotecas públicas de Londres, como si eso convirtiera a alguien en un santo. Tres décadas más tarde se le acusaba de haberle hecho un hijo a su criada, como si eso convirtiera a alguien en un cabrón. Mala cosa en todo caso, pues no sólo tenía una de las cabezas mejos amuebladas del siglo, sino una pluma prodigiosa.

    Coda mercutiana: Y además, El Capital no admite vulgatas.

  • Esa es la parte que no entiendo. La plusvalia es la diferencia entre el valor de cambio de la fuerza del trabajo y el valor de cambio en el mercado. Pero la fuerza de trabajo menguante y la tecnologización creciente reducen el margen de la plusvalía. Y sin embargo, aumenta el beneficio, lo que para alguien tan simple como yo sólo significa que plusvalía y beneficio no significan lo mismo.

    Las admita o no las admita, el marxismo realmente existente es una vulgata del Capital.

  • O preguntado de otra manera. Aceptando (en el plano teórico) que el trabajo humano es la única fuente de plusvalía, ¿es la única fuente de beneficio? Restringiéndonos al campo de las mercancías y sin meter a los servicios, para no liarla más.

  • La plusvalía marxista, hasta donde recuerdo, es la diferencia entre el salario que permitiría al trabajador “conservarse” (pagar su sustento básico) y el valor que el empresario que le contrata obtiene de él, superior a ese salario de referencia – en tiempos de Marx, básicamente por el alargamiento de la jornada de trabajo más allá del tiempo necesario para cubrir ese valor de “reproducción” del trabajo; por definición, el concepto se aplica sea cual sea el grado de tecnología aplicado al proceso de producción.

    “El marxisto realmente existente”. Ummm.

  • Hay quien piensa que si su forma de ser depende del programa genético, no merece la pena esforzarse en ser de una determinada manera que ya está predeterminada. Esa forma de pensar lo único que prueba es que está en el programa genético de quien piensa así no esforzarse por ser de ese determinado modo si se entera de que su forma de ser depende del programa genético. En el programa de otro puede estar que, cuando se entere de que su manera de ser está programada, no dejará por ello de esforzarse en ser así, precisamente porque cree que ese esfuerzo también forma parte del programa que lo define. Son dos formas erróneas de responder a la noticia de que uno está predestinado.

  • Sobre el llamado fatalismo mahometano, o perezoso:

    – He decidido no dar un palo al agua en mi vida porque me he enterado de que, haga lo que haga, todo depende del destino.

    – Di mas bien que depende del destino que, si te enteras de que todo depende de él, no quieras dar un palo al agua en tu vida.

  • Determinismo diligente:

    El de quien piensa que, aun estando todo decidido, hay que obrar mientras no se sepa qué es lo decidido. Sólo cuando se haya terminado de obrar, se verá qué era eso que estaba destinado a ser (seguramente, el resultado de esa acción).

  • La libertad es muy importante, aunque no tanto cuando la tienes, que es cuando te preguntas, como Lenin, ¿libertad para qué?