¿Sueña Solysómbrez con cabritos eléctricos? (I)

por el Camarada Sergei
Torrezno

Bride Runner: Solysómbrez’s distopic future

España, noviembre de 2019. Un mundo ultratecnológico: cosechadoras de bolsillo, tractores sin botijo, coches que sobrevuelan las calles, tablets con el tamaño y el grosor de un metrobús, condones láser… y humanos creados sin foquin foquin, sólo mediante ingeniería genética. Su nombre, «replicantes». Están hechos a imagen y semejanza de los tertulianos de barra de bar, capaces de replicar cualquier opinión y tener una respuesta para todo, pero con un potencial mucho mayor, lo que les convierte en seres peligrosos en un mundo mediatizado por las redes sociales. Están fabricados por la GenCat Corporació para ser «más humanos que los humanos» —especialmente los modelos «Sexus-6»— y son físicamente iguales a nosotros, pero más ágiles y más fuertes, como un obrero de la construcción; no obstante, carecen de respuesta emocional y de empatía, como una esquinera en horas bajas.

Los replicantes fueron declarados ilegales en España tras un sangriento motín ocurrido en el bar de alta seguridad El Abuelo, donde encerrados y abandonados de la mano de Dios, se dedicaban a tomar el aperitivo 24 horas al día. La continua ingesta de cañas, chupitos, vermuses, tapas, chorizo, callos y chopitos les impide sobrevivir más de cuatro años. Tras el motín logró escapar un pequeño comando. Hay un cuerpo especial de la BenemériCat, los Brave Runners, encargados de localizar y aniquilar a cuanto replicante se halle fuera del bar. El más peligroso de todos los replicantes es Roy Chati, franquista e independentista catalán, seguidor del Betis, del Barça y del Madrid, socialista de derechas y anarquista de las JONS. Se ha propuesto localizar a su creador, el científico Blai Sugranyes, para que le realice las modificaciones genéticas pertinentes que le permitan vivir al menos hasta que el Aleti logre una copa de Europa. Los Brave Runners se ven incapaces de echarle el guante, por lo que han decidido contar de nuevo con los servicios de un número retirado, el Agente Solysómbrez. En su día se enamoró de una replicante, a la que pidió “de salir”. Aunque jamás consumaron el acto, le costó un despido fulminante y el desprecio de sus compañeros, que pasaron a llamarle Bride Runner (“bride”, además de “brida” y “bidé”, es “novia” en inglés). Su vida pareció hundirse definitivamente con la muerte de la replicante, que cayó fulminada tras comerse una ración de pulpo a feira. Pero Solysómbrez esperaba con ansia su retorno y está dispuesto a entrar en combate. He’s back.

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