Air Mail :: Cartas masocas

PostalANIM2San Sebastián, 16 de junio de 2014

Camarada Sergei:

¿Por qué escribes? Sé por qué escribo yo, pero me suelen parecer extrañas las respuestas que dan los demás. Una cosa es escribir porque es la herramienta de tu oficio, pero, ¿para qué escribir cuando el objetivo no es llevarse el pan a la boca?

Me han preguntado bastantes veces por qué lo hago y no creo haber dado nunca la respuesta verdadera. Que si me divierto, que si aprendo, que si experimento, que si es lo único que me sale bien aparte del cerdo a la indonesia, que si es barato, que si mientras escribo no me dedico a hacer el mal, que si no sé hacer otra cosa… Todas estas respuestas tienen algo de verdad, pero tienen bastante más de mentira. Yo escribo para pensar.

Ojo, no escribo sobre lo que pienso, porque normalmente no pienso, funciono con piloto automático: escribo para pensar. Quizá fuera más productivo reemplazar la escritura por la conversación con personas inteligentes, pero por esas raras vicisitudes de la existencia no suelo tener cerca a quienes me encienden las neuronas como un árbol de navidad. Además, la conversación es material fungible mientras que lo escrito es perdurable y, por tanto, repensable.

Hay gente que se percibe como un todo más o menos coherente, pero yo sólo me veo como una sucesión de mí mísmos bastante desconocidos y desconcertantes. Por eso necesito tanto de la escritura, para saber quién soy y para saber quién he sido. Incluso me viene bien para saber quién voy a ser cuando aprenda a repetir lo que he escrito que creo que debo pensar.

Un amigo, que entre otras desgracias padece el castigo de acordarse sólo de lo irrelevante, tiene la fea costumbre de recordarme que hace trece años dije eso o aquello, como si yo supiese quién fui hace trece años o hace siete horas. O como si me importara. A mí sólo me importa lo que he escrito porque ahí sí que hay pruebas de que pensé un rato y por tanto fui durante ese tiempo algo más que un primate o un mero semoviente. Lo malo es que luego me leo y no me caigo mal. Que me parece, o sea, que cuando intento dar alguna coherencia a este tonto devenir de lo cotidiano resulto más interesante que como simple ser vivo. Es algo que me jode bastante, porque siempre he querido que me quieran por mi cuerpo y no por mi encanto.

En fin, que al final va a acabar resultando que “necesito escribir”, que es justo la respuesta que más me repugna de todas las que he venido leyendo en mi vida y que si lo llego a saber no empiezo esta carta porque quedaba mucho más elegante y artístico decir que escribo sólo para divertirme, lo que al fin y al cabo es una grandísima verdad.

¿Y tú, por qué escribes?

No se cansa de saludarle
Perroantonio

PS. ¿A ver si todo esto no va a ser sino una versión revenida del famoso “conócete a ti mismo” de los griegos: escríbete a ti mismo?

* * *

Berlín, 19 de junio de 2014

Camarada Perroantonio:

Me preguntas a bocajarro y a bocajarro te respondo. Escribo para entender el mundo. Antes de explicarte nada, debo matizar: no siempre. Escribo muchas veces por inercia (son muchos años dándole a la tecla), para pasar el rato o por obligación, pero en general se debe a la necesidad que tengo de explicarme lo que pasa a mi alrededor.

Mis primeros escritos, unos cuentos cuyos protagonistas eran niños que terminaban en una isla desierta, los pergeñé por imitación. Más adelante abusé de la alegoría y escribí relatos que narraban, con modificaciones muy evidentes, sucesos que me habían ocurrido y que me angustiaban. Necesitaba expresarlos de alguna forma y yo sólo sabía tirar de bolígrafo. Algo más tarde escribí para romper mi soledad y mi aislamiento. La escritura fue la sustituta de la conversación que me estaba vetada por la lejanía.

Creo que siempre he escrito para compartir, ya fueran mis ensoñaciones, mis miedos, mis dudas o las tonterías que se me ocurren. Pero más allá de esa necesidad de comunicación impera la necesidad de ordenar lo que sucede a mi alrededor. Hay lecturas o situaciones concretas que me fascinan, ya porque sean miríficas o ya porque sean mefíticas, pero una vez que forman parte de mi experiencia debo analizarlas, descomponerlas y reconstruirlas para encontrarles su sentido final. Huelga decirlo: no siempre lo logro. Muchas veces el resultado es equivocado, y el error refulge inocultable. Queda en evidencia por la sintaxis retorcida y la composición ortopédica, como si cada palabra fuera la pieza de un puzzle colocada en el lugar erróneo y encajada por la fuerza con las demás.

Te agradezco esta misiva tuya. Estaba convencido de que la herramienta fundamental del escritor era la experiencia, pero añado ahora otra más: pensar. Creo que no escribo para pensar, pero sí necesito pensar para escribir. Como ahora mismo, sin ir más lejos, y no sé si perdonártelo. Espero no haber terminado como Cagancho en Almagro.

Siempre tuyo,

Sergei

75 comentarios

  • 20/06/2014 A LAS 07:50 ADAPTACIONES
    que envidia mas grande. Bueno ni tanta, que yo he follado mucho)
    ***
    Cambio un cuento por un quiqui.

  • El hombre tiende por naturaleza a andar y hablar, pero lo que distingue a un verdadero hombre es correr y escribir. El que anda y habla raras veces se supera, pero el que corre y escribe mejora progresivamente su rendimiento físico e intelectual. En términos médicos está haciendo profilaxis de la enfermedad cardiovascular y del sistema nervioso central. Nunca se ha corrido y escrito tanto como hoy día, esta es una gran noticia de la que nunca se habla en términos positivos. Y lo mejor de todo se puede correr y escribir en soledad, sin gastar dinero ni soportar a pesados. En realidad solo necesitamos colaboración para beber y follar, y a veces ni eso.

  • Con otra entrada y con cualquier otro u otros firmándola hubiera tenido algún escrúpulo en poner lo que voy a poner en no tardando mucho, en cuanto lo acabe; por eso del ‘no quitar protagonismo’. No lo voy a tener. Ni el más mínimo.

  • No más para decir que no entiendo si las cartas son de broma o si no más nos bromean al poner cartas serias. Mi novio me dice que no tengo sentido del humor y por eso quizsá no sé juzgar pero yo creo que son cartas serias. Pero lo que es falso es el sello de correos porque no pone el país.

  • Yo he venido aquì a hablar del libro de Segei. Pero me parece muy interesante el ùltimo post, de Bolaño, de la entrada de ayer

    El genio en busca de lámpara, sí.
    Podemos con todo.

  • No más para decir que también me gusta la música electrónica, aunque no sea ancestral. Pero me gusta más que sea indígena y por eso mi grupo favorito es Camela.

  • 20/06/2014 a las 12:45
    Follandeiro (sì, joder, Follan d’Eiro) . .

    ah, coño, no sé como se pega el enlace

    (La BelliPus, nos enseñó al principio del curso, pero usted aún no se había matriculado. Botonsito “link” después de haber seleccionado el texto que quiere convertir en enlace. De nada)

  • TU RISA. [I – Para Gachó]. El pequeño demonio ladraba desaforado a unos ciclistas que ni siquiera iban por el paseo central de la avenida de los Príncipes de España en la que nos encontrábamos sino por la calzada aledaña; ladraba y ladraba y lo alcé en vilo con el arnés y la correa, seis kilos apenas de caniche, hasta tener sus ojos frente a los míos y le dije: si no te callas te ahorco, cabrón, y había un joven laurel de indias con ramas a propósito justo al lado. Y no al lado sino ante él colgado y ante mí que lo sostenía apareció ella con fuego en la mirada oscura como la malla que vestía y la cara blanca de ira como su camiseta blanca. ¡Es usted un salvaje tratando así a este animalito indefenso! Y creí me iba a golpear con manos o con puños; ella, con la que nos cruzamos de vez en cuando mientras camina a paso vivo, y así caminamos nosotros, por la avenida. No lo hizo.

  • [II] No lo hizo y tomó en sus brazos el cuerpecillo peludo de seda y blanco acunándolo en ellos contra sus pechos. Sus pechos rotundos con los que he soñado. Pobrecito mío ¿pero no ve que está temblando de miedo? me dice y le digo no creo lo haga de miedo. ¿Pues de qué entonces? Estando donde está debe de ser de deseo. Descarado además; me arrepiento de saludarlo como he hecho a veces, dice enojada. Y me ha sonreído siempre que nos hemos visto, digo apaciguador. Y de sonreírle también me arrepiento, añade. Y ríe en ocasiones, añado yo. Y aun de reír pero no le río a usted sino al perrito; y no lo haré más porque no se tome para sí mi risa. Quítame el pan si quieres, / quítame el aire, pero / no me quites tu risa. Ha puesto al perrito en el suelo mientras le susurra mimos y el perrito se alza sobre sus patas traseras y se echa sobre los muslos de ella quedando su cabeza con la lengua fuera a la altura del sexo, mi lengua sobre su sexo Dios mío; y entre la lengua y el sexo apenas un poco de suave tela de malla y unas bragas o quizá un tanga. ¿Usa usted tanga? pregunto. ¡Cómo se atreve! Ríete de la noche, / del día, de la luna, / ríete de las calles / torcidas de la isla, Y deje en paz a Neruda que lo conozco lo suficiente. Soy profesora de literatura. ríete de este torpe / muchacho que te quiere.

  • [y III] Ya el caniche a mi lado e impaciente por seguir el paseo tironea de la correa y ladra de nuevo aunque esta vez se lo consiento. Y ella a punto de irse me dice que en cuanto al perrito lo que debo hacer para comprenderlo es ponerme en su lugar como si fuera él. Y yo le replico que lo he hecho hace un momento. Niégame el pan, el aire, / la luz, la primavera, Y se va hacia un hueco entre parterres que separan el paseo de la calzada y una acera contraria. Se va hacia su casa con un ¡adiós! Alzo un poco la voz y sigo pero tu risa nunca / porque me moriría. Y me ha gustado el que recitara esos versos pues ahora casi nadie sabe poemas de memoria y ese es muy hermoso, dice vuelta hacía mí antes de enfilar el paso de peatones; y alcanzo a ver una media sonrisa preñada de futuro en su rostro sereno.

  • Nomás para complementar la entrada, este pequeño texto que Vargas Llosa colocó como epígrafe de su desternillante e imprescindible novela La Tía Julia y el Escribidor. Y punto.

    “Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo
    escribir que escribo y tambien puedo verme ver que
    escribo. Me recuerdo escribiendo ya y tambien
    viendome que escribia. Y me veo recordando que me
    veo escribir y me recuerdo viendome recordar que
    escribia y escribo viendome escribir que recuerdo
    haberme visto escribir que me veia escribir que
    recordaba haberrne visto escribir que escribia y que
    escribia que escribo que escribia. Tambien puedo
    imaginarme escribiendo que ya habia escrito que me
    imaginaria escribiendo que habia escrito que me
    imaginaba escribiendo que me veo escribir que
    escribo”.

    SALVADOR ELIZONDO, El Grajograjo

  • Conio, Bela, que mal educado tiene al chucho.
    Toque-patadita lateral inesperada en los cuartos traseros, al inicio del arranque ladridil y yatá. (Lo enseñan en la TV)

    Eso sí, un perro educado genera menos interacciones con macizas.

  • 20/06/2014 A LAS 12:26
    ADAPTACIONES
    ¡Hostias! Relación epistolar ¡manuscrita! entra Bonnie y Brema.

    Adapts, puedes añadir los adjetivos “intensa” o “apasionada”.

  • Que lo inviten al día mundial del Calçot, la conmemoración del centenario de la Unió Boletaire de Figueras, las semifinales del campeonato mundial de gossos d’atura o la Fira del Carquinyoli de Centelles, y el nostre President no faltará a la cita, salvo indisposición o muerte propia.

    Pero honrar la memoria de los 21 asesinados y los 45 heridos por la locura criminal de eta, y en pleno proceso de independencia … Avui aixó no toca, que diría Pujol.

  • Avui aixó no toca, que diría Pujol.

    Esta frase me dejó patidifundido las prometes vez que la oí. Pero cuando paso a ser prueba del seny catalá encarnado en la ausencia de repregunta de los periodistas, porque no eran como los marrulleros de Madrit, esto ya fue el buscar y encontrar a un Arcadi.

  • A veces se escribe para olvidar que existimos y otras para recordar lo que hemos vivido y fijarlo con la escritura. Pero sobre lo que mas nos duele no podemos hacerlo por la inmediatez de los hechos y la necesaria discreción.

  • Marquis, ahí estás fundamentando la necesidad del anonimato estricto, (que tú perdiste, no recuerdo si por elección o carambola) en la interné, que es al final donde escribimos la mayoría.

  • Por ejemplo, hoy he tenido una reunión entre las 14 h y las 17 h en la que participaban españoles, italianos, argentinos y gringos. He podido ver una vez mas el abismo del alma en cuatro versiones diferentes, pero no puedo contar los detalles porque vivo de esto. Cierto que voy almacenando toda la experiencia para en el futuro, quizás, pintar un fresco sobre aquello que nos mueve a los hombres a ser tan miserables. Hoy he visto a alguien muy importante mentir como un bellaco por MIEDO a perder poder e influencia. Visto desde fuera no le hace falta, pero él no es capaz de controlar sus miedos a pesar de tener mas de 70 años.

  • Adapts, aquí la mayoría nos conocemos y ello mejora la comunicación. Usted, y otros, tendrán sus razones para el anonimato, pero a mí no se me alcanzan. Mismamente el suyo provocó una situación un tanto ridícula en el Riff, especialmente a su encantadora hermana.

  • No le niego la razón marqués. Pero tampoco a mí. Resulta curioso, llevo años desmarcándome de las xuntanzas por ejemplo, por mantener el misterio y la posibilidad de ser otro, cambiando de Nick.
    De entrada entiendo que aquellos que son profesionales de las letras, obtienen un retorno por tener un personaje fácilmente identificable. Acaban generando nuevos lectores.
    Yo no obtengo nada porque no vivo de esto y además alguna cosilla, realmente, tengo que ocultar.

    In fact, cuando aparece un interés, promocionar a mi cuñado, me alejo peligrosamente del anonimato.

  • Quiero felicitar al Gobierno por la reforma del IRPF, han cumplido su palabra pero nadie parece reconocerlo.

  • Hoy le han dado las notas de la selectividad (PAU) a mi hijo. (Ustedes igual no saben que tengo un hijo, a que no). Ha sacado un 3.9 en Lengua Española, el hijo de la gran puta. Lo demás sobre 9. Un Edipo mal resuelto, el tema de siempre.

  • 20/06/2014 a las 14:35 Bremaneur
    Bueno, y vosotros, ¿por qué escribís?

    Por razones personales, Brema. Que se parecen mucho a las vuestras, la verdad. Y aprecio enormemente tu pregunta, porque sé que es franca y está llena de posibilidades para todos, es una buena y generosa pregunta. Me habría gustado ponerme a escribir sobre eso, porque pienso en ello y para pensar en ello (o sea, como ambos), pero ahora me falta la confianza.

  • 20/06/2014 a las 13:46 Adaptaciones
    ¡¿Y las niñas, nadie se preocupa por las niñas?!
    Nuestro horrible comportamiento las aleja más y más de este, nuestro bló.

    No sé por qué me doy por aludida, si niña lo que se dice niña no soy. Ganas de hablar que tendré. Sé por qué. Uno, tengo un cariño profundo y sincero por los artistas del blog (más por Perroantonio, que es más de mi barrio, Brema, es así; lo que dijo la camarada Olga y cosas que vas viendo y leyendo), por el blog y por todos los participantes habituales, hasta por el Marqués, lo que es tomar perspectiva (la Virgen). Un afecto así de esos un poco irreales porque son sin facturas y, claro, parecen grandes y buenos. Dos, odio el silencio como forma de castigo, esa cosa pasivo agresiva (lo de que el que te está matando a ti hace como si le estuvieras matando tú). Tres, he vivido tantas veces que los malos ganan. Creo que fue Perroan el que trajo aquel vídeo de Hanna Arendt, y siento mucho mencionarlo por la cosa de la ley de Godwin y tal, cuánta fatuidad, pero las dinámicas de grupo me interesan también profesionalmente.
    Así que, aprovechando que no hay conversación porque juega España y todos estáis viendo el partido voy a seguir un poco con esto del humor. (¿A que sos lo habéis creído? Que no, ¡que hoy no juega!).

  • Ayer trajo un texto bien interesante sobre la empatía, Adapts. Y me va a disculpar que me refiera a usted, que me doy cuenta de que le parecerá mal y con razón. Es por la ocasión, Adapts, perdóname, porque yo te aprecio; es más, le aprecio más porque a veces se pringa, y sin embargo ahora resultará como que me meto con usted. ¿Qué es «nuestro» horrible comportamiento? ¿Qué ha hecho o no hecho usted? ¿A quién se suma en ese plural? He vivido estas semanas unas cosas tan duras como interesantes en este blog, todo por cuenta de Follandeiro, que parece sobrado de mierda e invita. Una vez mi hijo buscó mi nombre en internet y encontró cosas que le sorprendieron, simplemente porque él no sabe qué hago, darle el coñazo en casa y nada más, mi hijo pasa de mí como del oso polar. (Mira, una de esas cosas que me deja respirar). Me he preguntado estos días qué sentiría él al encontrar bajo mi nombre de DNI las cosas que me ha dicho este hombre. O un montón de personas con las que me relaciono necesariamente desde una posición de confianza (y van dos de confianza) y respeto, ejem, el normal e imprescindible, que sin embargo hay que ganarse a pulso cada día. Aquí, en este blog de mis cariños, mi nombre ⎯uno cualquiera, a ver si alguien se va a confundir⎯ lo conocen personas en las que confío (y van tres veces). Pero puede entrar cualquiera. Y, oyes, hay cualquieras increíbles.
    Personalmente ⎯sigo (razones personales)⎯, por un defecto que no es otra cosa que exceso de autoestima, no soy capaz de participar de los delirios coprófilos en los que me quiera meter cualquier enfermo mental, un viejo asqueroso. No me puedo sentir su objeto, ni esforzándome, vamos. Sin embargo, veo con inmenso dolor y responsabilidad la posibilidad cierta de que alguien tan raro y original, tan enriquecedor y extraordinario como Holmesss vaya a experimentar cierto lógico desapego por «nuestro comportamiento». Y, oigan, ya que hablan de valor, siempre he visto mucho valor en él.

  • Procu, estoy borracho. No sólo eso. Mi santa me ha pillado y entre ella y yo, esto es un final. Ni estoy puesta ser fino en este momento. Pero si lo de las niñas, era apelar a esa otra manera de ver el mundo. Y Follansky y muchos otros quiere usted no conocerá en este blò llevamos nada menos que dies años jugando a un juego que suele excluir a las féminas. Pero porque no tienen habitualmente los cojones de aguantar el tirón. No por falta de méritos o inteligencia.
    No olvide que estoy borracho. Usa me releerë.

  • 20/06/2014 a las 23:37
    Perroantuan

    Yo conocí a una camarada Olga a quien quise mucho. Sería bonito que fuera la misma camarada Olga, ¿verdad?

    Que yo no la conozco, Perri. Solo porque entró el otro día, cuando sus me acuerdos y decía cosas que podría haber dicho yo. Usted y yo no nos conocemos, creo, aunque pero como si.
    ***
    Adapts, no se prepocupe. Y no se mosquee conmigo.

  • «Acabar definitivamente» da escalofríos, y no sé bien qué quiere decir. Los responsables de este blog tienen unas buenas papeletas y quebraderos continuos de cabeza, y sería tremendo que tuvieran que andar vigilando y cortando los comentarios. Creo en la autorregulación y también creo que siempre juega España, y yo con ella, por cierto, pero es eso de las reglas de la entrada anterior. Ahí había alusiones evidentes, me parece. Pero que si te van a insultar sin motivo ni gracia lo que menos apetece es entrar (vamos, que a mí me ha servido para darme cuenta de que no tengo tanto humor).

  • Lo que más me gusta de este blog es que no me entero de las broncas. Bueno, lo que más tampoco, pero vamos.
    – – – – –
    Yo escribo porque no me callo ni debajo del agua. Y porque nadie debería vivir sin que tuviera al menos la oportunidad de saber lo que pienso, eso tan importante.

  • Yo escribo para ganarme el arroz de Casa Sanchís (Naranjal de Almagro, 12, 14004 Córdoba) y, lo poquito de aquí, porque me caéis muy simpáticos ustedes/vosotros (unas más que otros). 🙂

  • Como Bellpuig estará durmiendo la mona explico el conflicto y doy la solución de paso. El problema estriba en la “grave desconsideración” (como diría el acta de un partido) que ha tenido Follan con Procu y Holm. Estos, hipersensibles, andan afectados. La solución es obvia, si no conoces personalmente a Follan abstente de dirigirte a él, y menos con confianzas. Follan, como todos en menor grado, tratamos de forma diferente a quien conocemos y a quien no. Los que gustan del anonimato están mas expuestos a los exabruptos. Ayer Procu me “perdonaba la vida”. El problema es que no me conoce, si así fuera sabría que soy el último caballero español y que las damas se sienten seguras y aduladas a mi vera.

  • La entrada de la que pende este hilo está muy bien escrita. Se ve que quienes la han hecho son gente del oficio; del oficio de escribir, claro, escribidores.

    Escribidores he puesto porque es escribidor [y paso de lo que se dice en el DRAE] palabra que me gusta muchísimo más que escritor, posiblemente porque en ella me puedo encontrar, no en la otra. Me gusta, además, porque me suena mejor y sobre todo porque es más amplia, democrática, humana. Ahí, en ella, estamos yo mismo, los que firman la página, los demás que escriben en la bitácora, seguro que algunos de los que no escriben pero la leen, y están, también, un Vargas Llosa tan grande y hasta el inmenso Chejov; estamos todos, los muchos, muchísimos, que escribieron y los que ahora escribimos algo que merezca la pena ser leído aunque sea por muy pocos. Cada uno en su sitio, por supuesto, pero todos.

    En cuanto a lo de por qué escribo: ayer puse lo que estaba escuchando mientras escribía, acababa en realidad, el ‘TU RISA’ de ahí arriba. Estaba escuchando música que me gusta al tiempo que trabajaba el relato. ¡Qué feliz era! Mis emociones, mis ideas, las palabras -que no otra cosa son un poema mío o ese relato-, y mi trabajo para alumbrar, parir algo que creí, y creo, tenía derecho a la vida. Por eso escribo.

  • 21/06/2014 a las 10:22 Juli0
    Ah, y también escribo para poder comprarme los discos de este señor.

    Mensaje recibido, Juli0 elegante y sutil como ninguno. (No crea que me he sentido orgullosa precisamente al releer una o dos de las cosas que puse anoche). Y que estoy oyendo unos duetos de Ray Charles, genio y figura).

  • En todo caso, y ya puestos a hacer análisis de conciencia, creo que sería bastante beneficioso para “esta nuestra comunidad” moderar un poco el tono desabrido y hacer un pequeño esfuerzo de convivencia y contención. Tenemos, en general, unos egos tan grandes que no caben en un portaviones, pero sin llegar al tono versallesco podríamos intentar un poco de fair play. Lo digo también por mi. Y, ya puestos, agradezco públicamente a la Srta. Bellpuig que me haya censurado varios comentarios que jamás tendría que haber realizado. Me esfuerzo, me esfuerzo…

  • Empecé a escribir cuando dejé la mala vida, a eso de los veintidós, como pasatiempo para emplear el tiempo libre. Siempre me lo planteé –y en esas seguimos– como un aprendizaje, y jamás se lo conté a nadie que no viviera conmigo hasta que publiqué mi primera cosilla. A pesar de que al principio no sabía ni colocar las tildes y el porcentaje de palabras que había de buscar en el diccionario rondaría el ochenta por ciento, me fijé un plazo de diez años para conseguir que una buena editoral me publicara una novela.

    Sólo me equivoqué por tres.

  • Que Follan es un tocapelotas cuando se pone ya lo sabemos. A mí me soltó no sé qué coz sobre mis inversiones en Grecia (aprovecho para ponerle al día, dottore: la caída de los precios sigue su curso, y yo sigo a la espera, con las expectativas ampliadas de adquirir todo Santorini y el santuario de Apolo en Delos). Follan es más violento cuanto más hundido en la miseria está, así que cuando se lía a pegar coces me agarra un instinto maternal que me impide mandarle con la fresca. Por lo demás, Proc, Holm, creo que lo más sabio es no hacerle en esos momentos de delirio paranoide ni puto caso; se le pasa solo.

  • No es el mirar sino el cómo se mira, no es el decir sino el como se dice lo que puede ofender a veces. Esos ‘cómo’ en cursiva en este comentario son pertinentes y aun imprescindibles para entenderlo. El escriben que he puesto hacia la mitad del segundo párrafo del anterior, ninguna de las dos cosas.

  • A más y más: me place señalar que el ‘como’ segundo del segundo comentario y precedente de este debe llevar tilde como el primero.

  • El miércoles asistí a la graduación de mi hija mayor, licenciada en periodismo, en la Complutense. De los discursos del vicedecano, de algún profesor y de un conocido director de periódicos, me llamaron la atención sobre todo dos cosas. el afán de los oradores por ser o parecer coleguitas de los alumnos, y su notoria falta de una amplia formación humanística. Entre estos discursos y el que nos dirigió el rector de la Politécnica a mi promoción de alumnos hay una distancia sideral, tanto en la forma como en el fondo.

  • Por cierto, entre los asistentes estaba Gaspar Llamazares, cuya hija también se licenciaba este año. Al verle, mi suegra tuvo uno de sus hallazgos lingüísticos (involuntarios) que tanto nos sorprenden:
    – “Mira ese señor, ¿no es un político de los que salen en la tele?”
    – “Sí, es Gaspar Llamazares.”
    -“¿Del PP o del SOE?”
    – De ninguno de los dos, es de IU
    – Entonces será de esos del de la coleta, los de Pokémon …

  • Yo he escrito pa’ comer, ganando o perdiendo los litigios, en la jerga habitual. Aquí poco, pero mando un beso a la madre grande pero no puta del lingüista.