A la hermana pequeña… (Serenata de plomo. XV)

Serenata de plomo XV
Por Martin Holmes.

A la hermana pequeña del Gran Johnny Calidad le llamaban el Papagayo y solo tenía un pecho, con lo que pueden hacerse una idea de las peleas que había por sacarla a bailar. Yo lo hice una tarde que me salió samaritana, o puede que acarrease una trompa, y el Gran Johnny me dio tajo. Hacer de chofer del Gran Johnny era un poco mejor que andar mendigando peleas en el Loop. El Gran Johnny Calidad era refractario al trabajo honrado, gordo como una tonelada de mierda y graznaba con voz de pito disertaciones que hasta la fecha no han merecido posteridad. Heredó una fortuna de su padre, el Viejo Cooper, un ladrón sin entrañas que se hizo rico robando huertas en los tiempos en los que Chicago era un erial. El Viejo Cooper estafaba a las viudas y vendía cazuelas de latón. Fue un trilero de cuarta que tuvo su década. La hermana del Gran Johnny se acabó liando con un bailarín del Copacabana medio mulato que hizo de tripas corazón porque le gustaba la descompensación y los dólares del cuñado y yo acabé con una mano delante de la otra preguntándome dónde diablos estaba el chiste. El Gran Johnny pagó el banquete de la boda en el restaurante “Marvellous”, en la doce, donde hay una pileta con langostas vivas y se necesitan tres o cuatro cucharas para sorber un consomé. Hitman el Guapo ocupó mi puesto al volante. Era un arribista que vendía cigarros de la marca Fair Play disfrazado de jefe indio en la puerta de los boliches y vio su oportunidad, Dios sabe que no le juzgo. Era un tío apuesto que había nacido para llevar trajes caros y pueden jurar que hacía las cuentas con llevadas, ya me entienden, pero el Gran Johnny se había vuelto blando y se dejaba robar. Yo siempre fui honrado con el Gran Johnny, maldita sea, se lo digo por si aún creen que se reparten premios en el Paraíso. No se lo piense dos veces si se le pone a mano el cepillo de la iglesia, don Virtuoso, verá lo que tarda en aparecer un vivo. El Gran Johnny me recibió en su despacho de la Cámara de Comercio, que era solo un poco más pequeño que el estadio de los Cubs. En un sofá de tres plazas estaba Love Applewhite, la de los ojos violetas, pintándose las uñas de los pies.
–Hola Love –dije. Obvié al gordo, que se fuese al diablo.
–Siempre es un gusto verte, Ace –me contestó–. Te recordaba con mejor aspecto.
–He tenido una tarde complicada, pero aún tengo mi público.
–Eso puedes jurarlo, cariño.
–Estoy aquí, mierda de mono –dijo el Gran Johnny.
–Es difícil no verte.
–Mantente en pie, las sillas son de Chippendale y no quiero que las pudras.
–Estoy de lujo así, no me hagas la visita.
–Está de lujo –dijo Hitman el Guapo –, no hay más que verle.
–Te riega algo rojo por el pantalón –me dijo Love–, ¿meas grosellas?
–Solo cuando te veo, amor.
Love Applewhite me guiñó uno de sus ojos violetas.
–Siempre fuiste un hombre dulce.
–¿Os traigo a un violinista? –dijo el Gran Johnny.
–Johnny, deja que hable con los viejos amigos –dijo Love.
–Mantén tu boquita de piñón cerrada, rubia.
Le tiré un beso a Love y me dolió. Tenía los labios partidos y no me acordaba si me los habían roto los barítonos de los Doce Picheles, los limones o el Jefe Nimbus. Tenía repleto el carnet de baile.
–Das asco, montón de estiércol –me dijo el Gran Johnny–, pero sorprendentemente sigues vivo.
–Si se considera vivir a llevar a cabo un par de movimientos elementales– dijo Hitman el Guapo.
–El Susto y la mitad de los limones de Chicago no pueden decir lo mismo –dije.
–¿Has sido malo, Ace? –preguntó Love.
–Es un muerto de hambre con suerte –dijo Hitman.
–Es un estorbo –dijo el Gran Johnny.
–Soy un estorbo –le dije a Love.
–Cristo, Ace, no me compliques la vida –dijo el Gran Johnny–. Pégale fuego a ese maldito camión de whisky y que las cosas sigan como están.
–No tengo un maldito camión de whisky. Soy un detective de segunda.
–De tercera –dijo Hitman.
–No eres solo una cara bonita, vendedor de puros, también sabes contar –dije.
–No te la juegues, vivo –dijo.
–Cuando quieras te tumbo –le dije.
–Duro con él, Ace –dijo Love.
–Cierra la boca, Love –dijo el Gran Johnny –. Ace, no quiero olisquear ese whisky en Chicago. Lo que quiere decir que no lo quieren ni Torrio ni O´Bannion. Disuelve tu Banda de la Zarigüeya, ya no queda sitio para más gente en el barrio.
–¿Tienes una banda? –preguntó Love.
–Ni siquiera tengo un amigo en esta cochina ciudad. La Banda de la Zarigüeya es un chiste de borrachos. Los estatutos están escritos sobre el muslo de una furcia.
–¿Quién diablos es Hemingway? –preguntó el Gran Johnny–. Su nombre lo dice hasta el eco de los callejones.
–Hemingway no es nadie. No es un potentado del licor. Desde que le conozco me ha pegado un sablazo para irse con una golfa a la que ni siquiera consoló, ha hecho que maten a cien chinos y a la velocidad con la que traga no le quedará ni un dedal de whisky la semana que viene.
–Torrio me llamó y O´Bannion también. O´Bannion cree que Hemingway trabaja para los macarrones y Torrio cree que lo hace para los patateros y yo no pienso dejar que todo esto desate una guerra de embotelladores.
–El Gran Johnny va a presentarse a la alcaldía –dijo Love.
–Necesito una ciudad sin fiambres por las esquinas.
–Hemingway es capaz de pautar una cagada y mea por las ventanas. Diablos, Gran Johnny, ni el payaso Weary Willie se lo tomaría en serio.
–No subestimes a Weary Willie.
–Los estatutos de una banda escritos sobre el muslo de una ramera, eres un amor, Ace –dijo Love.
–La pequeña Molly y sus piernas notariales. Es una polaca de Irlanda con un buen mostrador. Es virgo.
–Siempre sabes con quién te juntas, pero esto es un disparate –dijo Love.
–¿Le has preguntado algo a Love, Hitman? –dijo el Gran Johnny.
–No, jefe –dijo Hitman.
–Concéntrate en pintarte las uñas, Love –dijo el Gran Johnny.
–Eres una sanguijuela, Hitman –dijo Love–. Aplaude las gracias al patrón y recoge la propina. Te echo de menos, Ace.
Le guiñé un ojo a Hitman, pobre diablo. Me dolió porque lo tenía a media asta y no era capaz de recordar si me lo cerraron los barítonos de los Doce Picheles, los limones o el Jefe Nimbus. Maldita sea, uno debe recordar quién le atiza para ir llevando el marcador.
–Esto va por los viejos tiempos, Ace –dijo el gran Johnny–: date un baño, deja de mear raro, ponte un traje limpio, si lo tienes, y haz desaparecer el whisky aunque te lo tengas que beber y puede que consiga que no te maten.
–¿Un baño? No es sábado.
–Tienes dos días para acabar con esto, Ace. No te conseguiré ni un minuto más. Hitman, dale cincuenta machacantes para que se quite la lepra y que parezca un ser humano.
–Haz una comida caliente, basura –dijo Hitman.
–No tengo que decirte que no me importa la mitad de una boñiga si te tienes que cargar a Hemingway, a la puta notarial y a la zarigüeya. En dos días ese caldo tiene que ser historia, como la maldita Biblia.
Me suele inquietar que me pidan que mate a alguien, pero solo un poco. Me han pedido cosas peores. Limosna, por ejemplo. Decidí trincar los machacantes y hacer un almuerzo caliente. Me apetecía zurrarle a Hitman y sentarme en una silla Chippendale para llenarla de carcoma. Tenía que buscar a Hemingway y tenía que conseguir un plomo en condiciones de disparar en una línea razonablemente recta y tenía que actuar con presteza. Eso eran tres cosas más de las que yo puedo hacer a la vez. A veces ni siquiera logro rematar una. Soy disperso como una brizna de algodón en un día ventoso. Nos pasa a los hombres que carecemos de ambición.
–Hitman –dijo el Gran Johnny –, mira al viejo penco de Ace Bullett. Tiene una hemorragia interna y le han dado media docena de zurras en dos tardes pero aún medio muerto y meando sangre sigue haciéndose el chuleta. Santo Jesucristo, a veces le echo de menos.
–Eres un tío –dijo Love.
Hitman crujió los dientes como una bisagra y se trituró una muela. Creo que se despeinó. Una mierda de guapo. Un tío lindo como una vidriera y blando como el salivazo de un moribundo. Cómo me hubiese gustado pegarle una buena tunda delante del patrón. Incluso en mis condiciones podía tumbarle a trompadas.
–Vamos, tío grande –dijo Hitman.
Eché una meada roja sobre la alfombra. Escoció como un clavo al rojo saliendo de la manguera. Consuelos elementales. Que lo limpie Hitman con su corbata de seda de trescientos pavos, pensé.
–Se le soltó la marrana al verraco –dijo Hitman–. Yo no le veo tan duro.
–Dos días, pendejo –dijo el Gran Johnny–. Por Dios, mira cómo me has puesto esto.
–¿Y para qué tenemos al lindo Hitman? –dije.
–Salid de aquí, mofetas, antes de que tenga que llamar al camión de la basura.
Love Applewhite estiró el dedito gordo del pie derecho y le dio aire con la mano para secarse la laca roja recién pintada. Luego me dedicó el gesto de soplarse el flequillo para enseñarme sus ojos violetas y un caprichito que le salía en el entrecejo cuando se quedaba perpleja. Diablos, yo paseé a aquel bombón en el Studebaker.

68 comentarios

  • Pequeño Aviso:
    Con motivo de una corta estancia en la Villa de Bilbao, los próximos días 15 ò 16 de julio, si alguien está presentable le puedo invitar a café (y si se trecia rajar del blog).

  • 11/07/2014 A LAS 09:35
    BREMANEUR
    Rendido antes Holmes y ante Ace Bullet.
    ***
    Y ante este tío. Estoy empezando a pensar que es un genio.

    Tremenda columna, sí. Y una lupa invertida sobre nuestros egos: todas nuestras querellitas en este tu fanzine quedan inmediatamente empequeñecidas, ridículas.

    Aunque me has prohibido mencionarte, te tengo que dar las gracias por traerla.

  • Aquí se resume de forma aséptica esta suerte de tragedia griega: la abuela, la propietaria, destituye a la madre por su mala gestión y entrega la dirección del negocio a la nieta (la hermana de SS).

  • 11/07/2014 A LAS 11:05
    PERROANTUÁN
    11/07/2014 A LAS 09:35 BREMANEUR
    Y ante este tío. Estoy empezando a pensar que es un genio.
    ¿Genio de la literatura, del periodismo, de la propaganda? Queremos saber.
    ***
    Un genio de la desvergüenza, cualidad fundamental en un buen escritor. El pollo podría haber escrito sobre el Mundial de fútbol, sobre Gaza, sobre la corrupción, sobre Pablo Iglesias Jr., sobre… Pero se atreve a ridiculizar a su madre en público. Hostia, me deja atónito.

  • Apunto otra posibilidad. Que SS decidiera hace un tiempo practicar el memorialismo descarnado como forma de redención. Un Ellroy botiguer de L’Eixample.

  • Es demasiado soez. Soy puritano. La exhibición sentimental me parece pura pornografía, especialmente cuando —como ocurre con la pornografía— se trata de una exhibición impostada. O sea que imagina lo que pienso sobre la pornografía sentimental y los negocios. Pura obscenidad.

  • ¿Qué le hace pensar que es impostada? ¿El pasado de falso provocador de SS? ¿Su exhibicionismo impúdico pero rentable? ¿Algún giro extraño en el texto?
    Hay algo diferente en esta columna. Si me olvido de quién es el autor, no veo ninguna jugada comercial en ella.

  • 11/07/2014 A LAS 11:41
    PERROANTUÁN
    Cualquier sentimiento sometido a trato literario experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso de los fluídos que desaloja.

    Brillante proposición que merece ser convertida en fórmula. Para eso necesito saber:
    – ¿De quién son los fluidos? ¿Del autor? ¿Del lector? ¿De los dos?
    – El empuje hacia arriba, ¿sobre qué tracto se canaliza? ¿El intestinal?

  • 11/07/2014 A LAS 12:00 PEDANTE INÚTIL
    ¿Qué le hace pensar que es impostada? ¿El pasado de falso provocador de SS? ¿Su exhibicionismo impúdico pero rentable? ¿Algún giro extraño en el texto?
    Hay algo diferente en esta columna. Si me olvido de quién es el autor, no veo ninguna jugada comercial en ella.

    Naturalmente, no puedo evitar saber quién es SS para juzgar su columna. Reconozco que es malo hacerlo, pero no puedo evitarlo.
    La jugada está en exponer a una de las partes sin explicar al lector en qué consiste el litigio. Un asunto mercantil. Y luego, al parecer, la parte representada por SS se conduce por amor mientras la representada por su mamá lo hace por odio. Yo ya estoy mayor para esto del blanco y negro.

  • Yo temo por la salud de Ace. Debería mirarse bien lo de mear grosella.
    Holmes llévale a un matasanos, que nos quedamos sin héroe.

  • Lo tengo escrito: nada me impresiona más que las memorias descarnadas, si es lo que mismo que entiende Pedante Inútil ( no conozco a Ellroy ). Me refiero a Montaigne, a Juan Goytisolo, a Sandor Marai; algo menos, a Jünger. Me impresionan al tiempo que me hacen soñar que yo fuera capaz de abordar algo en esa clave de verdad.
    Creo que Perroantonio aporta un matiz cierto: el artículo de SS cumple lo primero que he descrito, pero teñido de pornografía, hay algo que le expulsa del pelotón de los excelsos.

  • Creo que ya traje aquí una cita de Anthony Burgess que me gusta mucho: el escritor no es libre, no puede escribir las memorias que él quisiera si tiene que citar a los vivos. Un ejemplo claro es el de Simenon, que publicó las suyas y después de no sé cuántas denuncias, y no sé si retirada la edición, tuvo que convertirlas en novela suprimiendo nombres. A Sostres le falta arte y debería haberse extendido, pero esa intención, hablar de los vivos… es un camino a seguir. ¿Pornografía? No: la vida cruda, tal cual es. Creo que también lo dije aquí hace poco: un amigo me comentó que ciertas experiencias hay que vivirlas, pero no contarlas. No estoy de acuerdo, al menos en el caso de un escritor.

  • 11/07/2014 a las 10:50
    Perroantuán

    Perroantuán: pendiente de una visita a Kanala (Gernika) se lo preciso el sábado.
    Vaya, y si se tercia!

  • (¿Pornografía? No: la vida cruda. Eso me ha recordado que Carne Cruda, el programa que para mi escarnio estaba en la pública RNE durante años, también la echan de la SER, que la había acogido amorosamente. Cierro paréntesis)

  • He compartido alguna velada alcohólica con SS y es bastante auténtico en directo. Lo que escribe es muy similar a lo que dice. Cierto que la literatura transforma los hechos y difumina los sentimientos.

  • Bellpuig promete mucho y cumple poco. A ver ¿dónde está esa prometida portada que aparecía cada viernes? ¿dónde? ¿eh?

  • Salvando las –abisales– distancias, lo de Sostres de hoy me ha recordado aquel epigrama con que Wilde se refirió a Dickens: “Hay que tener un corazón de piedra para leer la muerte de la pequeña Nell y no reírse”.

  • 11/07/2014 a las 14:52 Gómez
    Salvando las –abisales– distancias, lo de Sostres de hoy me ha recordado aquel epigrama con que Wilde se refirió a Dickens: “Hay que tener un corazón de piedra para leer la muerte de la pequeña Nell y no reírse”.

    10/10

    «El pequeño Pedorrit».
    (Sinopsis: La madre, una hijaputa; él, solo amor).
    ***
    Mando abrazos para Adapts.

  • 11/07/2014 A LAS 14:57
    MARQUESDECUBASLIBRES
    En España nadie cumple, solo el marqués fuera y dentro de la cama.

    Tengo una sensación de déja vu, por aquí viene uno que suele denunciar a los que declaran eso, pero no acabo de recordar quién es.

  • A mí me parece que SS trata de emboscar (él sabrá porqué) la compasión que siente por su madre, tras (como apunta Perro) la capa un poco obscena y un pelo despiadada (además de moderadamente impostada) de su capacidad de odiar. (no hay más paréntesis)

  • Ayer visité una galería especializada en arqueología. Impresiona ver a la venta mosaicos romanos entre otras piezas, pero lo que me chocó fue ver unas sillas plegables del siglo II idénticas a las que hoy usan los ingleses en sus picnics veraniegos.
    También había un torso de Apolo que me evocó el misterioso poema de Rilke. Me fui de vacío.

  • Todo bien bellas y solícitas damas.

    Y además, cabo de levantarme tras unas horitas de sueño y me encuentro reventón y con chicas que preguntan por mí.

  • Señorito Marqués, la portada ya está lista y aparecerá el domingo. Tres artistas tres para disfrutar la semana que viene con lo más granado de las letras patrias.

  • Siempre con Israel (lo que me ha causado más que algún disgusto entre mis amistades), pero empiezo a estar cansado de los argumentos que utilizan quienes leo y escucho para justificar la violencia del gobierno israelí. Me gustaría empezar a oír alguna crítica, a asomarme por los resquicios que deja la duda. Me gustaría ir un paso más allá en la defensa de un pueblo que, de alguna manera, también nos defiende a nosotros.

  • 11/07/2014 A LAS 20:58
    MARQUESDECUBASLIBRES
    Ah Bellpuig, muy bien. “Diligente y prudente ánimo”, ese es nuestro lema.

    Si Ferlosio quería un exlibris de una tortuga con el lema «con pies de plomo«, el del Marqués le viene al pelo a mi exlibris.

  • http://www.businessinsider.com/the-gselevator-guide-to-being-a-man-2013-9

    – Deja de hablar de cuando fuiste a la universidad.

    – Siempre lleva efectivo. Ten algo en el bolsillo del pantalón.

    – Rebélate del business casual. Quema tus chinos y lleva un traje o unos vaqueros.

    – Puedes jugar con la posibilidad de que a tus ochenta o tus noventa te los pases mejor que a los veinte o a los treinta.

    – Los mejores baños públicos están en los hoteles. El Saint Regis en Nueva York, Claridge’s en Londres, El Fullerton en Singapur, por nombrar unos pocos.

    – Nunca salgas más tarde de medianoche tres días seguidos… a no ser que algo realmente estupendo vaya a pasar la tercera noche.

    – Odiarás tus tatuajes.

    – Nunca tengas una cita con una ex.

    – Hazte Twitter para convertirte en tu propio creador de información.

    – Si conducir el autobús no te incentiva a mejorar tu posición social, nada lo hará.

    – La vida es demasiado corta para tener que hacerte la colada.

    – Cuando el barman te pregunta ya deberías saber que vas a beber.

    – Si sudas mucho usa una camiseta interior.

    – No tiene que gustarte el béisbol, pero deberías entender el concepto de lo que significa un pitcher ERA (Earned Run Average).

    – Cuando no te invitan a una fiesta, no debes ir. E incluso a veces estando invitado no deberías ir.

    – La gente está cansada de que seas el típico gracioso borracho.

    – En caso de duda, siempre besa a la chica.

    – Da más propinas de las que debieras.

    – Seguramente uses tu móvil más de lo que debieras y en los momentos equivocados.

    – Cómprate una gafas de sol caras. ¿Superficial? Sí, pero así son las mujeres juzgándote. Y es como decirle a estas mujeres que valoras las cosas bonitas y eres lo suficientemente responsable como para no perderlas.

    – Si quieres un bonito paraguas, trae uno de mierda a la iglesia.

    – Haz 50 flexiones, 50 abdominales y 50 ejercicios de tríceps antes de ducharte todas las mañanas.

    – Toma un brunch con amigos, al menos, cada 15 días. Deja a Rusty y Junior en casa.

    – Sé cliente habitual de más de un bar.

    – Actúa como si ya hubieras estado allí antes. Da igual si estás en la zona de anotación de la Super Bowl o en un avión privado.

    – Un vaso de vino, o dos, a la hora de comer no estropeará tu día.

    – Es mejor que un hombre mayor te corte el pelo. Pregunta por Sammy en la peluquería del Mandarín Oriental de Hong Kong. Te puede contar sus experiencias sobre la ocupación japonesa, o simplemente dejarte el Playboy.

    – Aprende a pescar con mosca.

    – Deja los selfies. Aspira a que tus buenos momentos para una foto sean en compañía de una mujer bonita.

    – Cómprate un arma hecha a mano. Es algo bonito.

    – Siempre hay otro nivel. Simplemente date por satisfecho de que tengas una mejor vida que la mayoría de los que han vivido.

    – Podrás salir con mucha más gente si tú eres el que paga las bebidas.

    – Pide una ensalada en vez de patatas fritas.

    – No dividas una cuenta.

    – Las mujeres bonitas que no están acompañadas quieren que hables con ellas.

    – Los zapateros salvarán tus zapatos. Así que ponles hormas.

    – Cuando el barman te invite a una ronda, dale el doble de propina.

    – El cliché es que teniendo dinero no pierdes el tiempo. Pero en realidad, el dinero lo que te da es espontaneidad.

    – Sé espontáneo.

    – Encuentra una Times New Roman en la calle y una Wingdings en la cama. Existe.

    – Los piercings no son buenos en una pelea.

    – No uses maquinilla eléctrica.

    – Los postres son para las mujeres. Pide uno y finge que no te importa que ella se esté comiendo el tuyo.

    – Cómprate un esmoquin antes de los treinta. Mantente en esa talla.

    – Probablemente una novia a la vez sea suficiente.

    – #DejaLosHastags.

    – Tus corbatas tiene que estar enrolladas y colocadas en su cajón de corbatas.

    – Haz fiestas. Pero ten a alguien más que limpie al día siguiente.

    – Sólo podrás pedirle una canción al DJ.

    – Mídete solo con los que eras anteriormente.

    – Haz más fotos. Con una cámara.

    – Dárselas de conocer muchos sitios es peor que dárselas de conocer a gente.

    – Cuando admires el trabajo de un artista o escritor, díselo. Y gástate dinero en adquirir su trabajo.

    – Tu ropa no tiene que pegar. Va unida.

    – Sí, por supuesto que tienes que pagar la cena de la chica.

    – Mantenerte enfadado es malgastar tu energía.

    – La venganza puede ser una buena manera de enfadarte más.

    – Si ella lo que espera es que seas el 100% del tiempo la persona que eres el 20% del tiempo, es que no te quiere.

    – Siempre lleva una botella de algo a las fiestas.

    – Evita esa última copa. Probablemente ya has bebido demasiado.

    – Si eres más ingenioso que guapo evita los clubs con ruido.

    – Bebe fuera de casa. Y durante el día. Y, algunas veces, para ti.

    – Queda con alguna chica de fuera de tu círculo social. Te sorprenderías.

    – Si el rollo va de terciopelo y cuerdas, lárgate, a menos, que conozcas a alguien.

    – No puedes tener un affair con el whisky porque el whisky nunca te devolverá el amor.

    – Fingir que no eres pretencioso es peor que ser pretencioso. Deja ya el polo vintage y esa camioneta Wagoneer del 83 en Nantucket.

    – El New Yorker no es de intelectuales. Como tampoco lo es The Economist.

    – Si crees en la evolution, deberías saber algo de cómo funciona.

    – A nadie le importa si estás ofendido, así que déjalo.

    – Comer solo puede ser estupendo. Encuentra un sitio donde puedas sentarte en la barra.

    – Lee más. Te permite pedir prestado la inteligencia de alguien, y te hará más interesante en una cena. Siempre que no empieces la conversación con “¿Y a quién estás tú leyendo…?

    – Ignora los abucheos. Normalmente vienen de las localidades baratas.

    – Las putas no molan. Y recuerda, las que están libres son mucho más caras.

    – Nunca digas “las cosas son como son”.

    – Comienza una colección de vinos para tus hijos cuando nazcan. Añade unas pocas botellas todos los años sin decirles nada. Será un regalo increíble al cabo de 20 años.

    – No apuestes o juegues si perder 100 dólares te jode.

    – Recuerda, “obedecer las reglas es para los idiotas pero son la guía de los hombres sabios”.

  • Lo bueno de drogarse junto al mar es que mantienes hasta la última raya la esperanza de una sirena. Y cuando aparece un marinero ya te da igual que no tenga tetas.

  • ¿Qué clase de enfermedad tiene el que escribe “creo, y lo creo sinceramente”? En cualquier caso revela a un mentiroso patológico. Hasta la fe tiene que jurar.

  • Pedante, estoy escuchando lss transcripciones para piano que hizo Listz de algunos pasajes de las óperas de su yerno. Ilústrenos sobre el asunto, por favor.

  • 12/07/2014 a las 01:01
    M. . .

    Creo, y lo creo sinceramente, que en este blog están los mejores escritores de este país enfermo de cáncer

    Para que esto sea estrictamente cierto, falta que se deje usted caer más a menudo por aquí, Don M, y que Follansky regrese.

  • Oiga M., aquí no de viene a deponer soflamas antiespañolas, ni a pretender formar parte de una nueva generación del 98, si acaso usted que es mas de cubatas (Rotilio dixit) podría pertenecer a la generación del calimocho.

  • 12/07/2014 A LAS 01:01 M.
    Creo, y lo creo sinceramente, que en este blog están los mejores escritores de este país enfermo de cáncer.

    12/07/2014 A LAS 01:05 M.
    ¿Qué clase de enfermedad tiene el que escribe “creo, y lo creo sinceramente”? En cualquier caso revela a un mentiroso patológico. Hasta la fe tiene que jurar.

    100 points.
    ‘Creo y lo creo sinceramente’ es una expresión de discurso político, equivalente a decir yo no me lo creo pero es bueno que vosotros os lo vayáis creyendo, porque es lo que hay. “Creo, y lo creo sinceramente, que este proyecto de superpuerto es el mejor proyecto posible para la comarca de Oarsoaldea”. “Creo, y lo creo sinceramente, que Alfredo Pérez Rubalcaba es el mejor candidato para el PSOE”. “Creo, y lo creo sinceramente” es una expresión muy de Felipe González. Sin acritú.

  • Al llegar el verano la bahía se llena de embarcaciones fondeadas. Las hay de todo tipo y tamaño, las menos son de madera. A veces un ojo atento percibe una línea de flotación anormal, y con suerte alguien remolca apresuradamente a la barca hasta la playa, como he visto esta mañana. Entonces caes en la cuenta de que lo normal es que entre agua por algún resquicio y se vayan a pastar algas al fondo, lo anormal es flotar. Como en la vida misma.
    La mía, como que se pasa el tiempo avarada en la playa, no pasa por estos apuros, sino por otros.

  • 12/07/2014 A LAS 09:53
    MARQUESDECUBASLIBRES
    Pedante, estoy escuchando lss transcripciones para piano que hizo Listz de algunos pasajes de las óperas de su yerno. Ilústrenos sobre el asunto, por favor.

    Antes de ir al meollo de su pregunta, Marqués, una declaración preliminar: sobre el papel, no soy un entusiasta de la transcripción o la paráfrasis pianística de obras orquestales (lo que habitualmente se ha llamado “reducción”; un nombre que es una declaración de principios).

    Mi falta de entusiasmo no nace de una posición de pureza o una suerte de apriorismo, sino por algo mucho más terrenal: educado en la tradición levantina de los instrumentos de viento y las orquestaciones para banda de “Amparito Roca” , de “Pepita Greus”, o de “En Er Mundo”, echo en falta en las reducciones para piano el color, el juego de contrastes tímbricos, los diferentes planos sonoros.

    Dicho lo cual, tengo que reconocer que en Liszt la transcripción no es tanto una “reducción”, como un arte en sí mismo, que encierra muchas veces valores musicales incontestables.

    (Continuará).

  • Los políticos deberían decir en los mitines lo mismo que un viejo amigo mío cuando se dudaba de su palabra: “Y si miento, que te mueras tú”.

  • La reducción orquestal para piano era una forma de divulgación barata, que hacía llegar a un público burgués las novedades musicales de la época con cierta rapidez. Y Liszt, siempre alerta de las corrientes estéticas del siglo XIX y siempre ansioso de ampliar su público, la utilizaba a destajo.

    A medida que Liszt, una auténtica bestia del piano, adquiere un dominio sobrenatural (en aquella época visto incluso como demoníaco) sobre el instrumento, evoluciona de la transcripción literal a la paráfrasis. Liszt siempre estuvo empeñado en demostrar que el piano era “el instrumento” por antonomasia, sin mayores consideraciones estéticas, y en ello volcó todo su virtuosismo y conocimiento de la escritura. Transcribió con igual entusiasmo y calidad fragmentos de ópera de su yerno y de Verdi, epígono de una forma de entender el teatro musical que provocaba urticaria en el germano.

    El piano de Liszt es un instrumento totalizador que puede reproducir toda la complejidad orquestal, todo el drama y la tensión de una composición de fuste: de las más sinuosas armonías al juego contrapuntístico.

    (Continuará)

  • Lo que aprecio en sus transcripciones operísticas de Wagner es la capacidad de Liszt para desnudar la estructura interna, la dinámica profunda de la obra, sin perder teatralidad y tensión. Son placas de rayos X que dejan el esqueleto musical a nuestra vista, y al mismo tiempo mantienen milagrosamente nuestra atención con todo tipo de juegos sonoros.

    En Wagner la densidad de la masa sonora es a veces de tal calibre que, salvo para oyentes muy entrenados, se percibe como una inundación, una avalancha que satura nuestro canal auditivo. Compare, por ejemplo, el sublime Liebestod de Isolda (con, por ejemplo, la Flagstad y Furtwängler) y la extraordinaria transcripción de Listzt (en, por ejemplo, la interpretación de un wagneriano como Barenboim): un bisturí musical que muestra el sustrato polifónico que recorre el romanticismo wagneriano.

    Incluso en sus obras del período medio, cuando la densidad es menos acuciante y hay mayor juego tímbrico (véase la obertura de Tannhäuser, dos décadas anterior al Tristán e Isolda), la transcripción de Liszt es capaz de recrear en nuestros oídos la ilusión de los distintos planos sonoros.

    Un maestro, Marqués, se mire como se mire.

  • Gracias amigo pedante, aunque el vulgar comentario de Gómez haya roto el encanto. Considero a Listz alguien muy grande que aunó su capacidad compositiva, su valor como instrumentista y su papel de musicólogo y mecenas. Valga el ejemplo de que financió el estreno del Sansón y Dalila.