Dos chinitas gemelas (Serenata de plomo. XVII)

voyeuls
Por Martin Holmes.

Dos chinitas gemelas me condujeron, zalameras, a una pileta de agua tibia sobre la que flotaban nenúfares, me dejaron en cueros y me zambulleron como a Cristo en el Jordán. Después me repasaron las costras con un cepillo de púas para pencos. Las postillas de sangre seca y negra flotaron como sargazos al lado de los nenúfares y acabé bañándome en mitad de un archipiélago de flores, pústulas y mugre. Me recordó a Missouri. El agua me arruga y la llevo precaución. Solo trae desdicha, fíjense en el Diluvio. Conocí a un tipo que solo bebía agua y le acabó criando una nutria en el estómago que poco a poco se le comió las entrañas. Se llamaba Frankie Moldavo y era retratista de plumilla. Un tío raro como un bisiesto, si quieren mi opinión. La nutria le sobrevivió y un feriante de San Luis la compró por veinticinco dólares, la hizo disecar por un taxidermista y la exhibió en una sala de curiosidades. No exagero un ápice, se lo juro por mi madre santa. La vida es más rara que la puñeta. Salí del tonel limpio como la conciencia del obispo de Roma y el chino coolie se me arrimó con un ramo de ortigas en la mano.
–¿Qué diablos es eso? –le pregunté–. ¿Borraja para los chanchos?
–Le activará la circulación, señor Hermano de Hitman.
–Tócame con eso y convertiré tu cráneo en una maraca, engendro.
El chino coolie me aplastó el ramo en el pecho intentando darme una friega y le dejé frito de un puñetazo. Las gemelas se mondaron de la risa y las pegué un repaso a los asientos. Un limón alto apareció desde la oscuridad. Ni siquiera oí el rumor de la seda de su faldón. Me puse en guardia. No peleo bien en cueros. El chino alto tenía un par de bigotes como el rabo negro de una rata y la pareja de ojos más raros que he visto en mi vida.
–Bienvenido a Si-Fan, señor Bullet –dijo.
–¿Dónde está el opio? –le pregunté.
–A su debido tiempo, señor. No quiera asir el futuro, en el ahora está la certeza.
–Como quiera, Confucio, no pienso soltarle ni un chavo.
–Pero soy un pésimo anfitrión, permítame que me presente, me llaman el Doctor.
–Se lo permito, me ha cogido en un buen día. Ahora diga a alguno de sus canarios que me devuelva los pantalones.
Dos limones vestidos de luto aparecieron de la nada y uno de ellos me trajo la ropa. Para mí que también eran gemelos. Llevaban una cinta roja en la frente y escarpines blancos. Eran tan expresivos como una espalda. Reparé en las manos del chino alto. Eran huesudas como las de la muerte. No se había cortado las uñas desde que se inventó la rueda.
–Su novia tiene que estar hecha trizas, Confucio –le dije.
–La mujer es amarga –contestó.
–Depende de lo que coma, si quiere mi opinión.
–Mis sirvientes le prepararán el opio, pero recuerde que si cabalga sobre el dragón, no desmontará cuando quiera.
–Deje eso de mi cuenta, Doctor. ¿Cura sarampiones?
–Me temo que soy un humilde doctor en química.
–Una lástima, tengo el bazo roto.
Los pomelos de luto hirvieron el opio en la cazuela de una pipa de boca larga. Me tumbé en un jergón duro como una piedra y el chino alto me hizo la visita.
–El humo se enfriará conforme avance por la caña.
–Solo quiero soñar con los buenos tiempos, si alguna vez los hubo.
–Soñará, en todo caso.
–No gaste el día en pegarme la hebra y vaya a despertar a esos desgraciados de las literas. Dándonos sus ponzoñas de sándalo ustedes los limones acabarán con nuestra civilización, que no es que valga un gramo de mierda, pero vamos tirando con ella. Ustedes son peores que la varicela. Conseguirán terminar lo que no llevaron a cabo los prusianos.
–Por el momento los Wong se llevaron la peor parte, sin embargo.
–Los pobres Wong, grandes cagadores. Eso les mató. Debieron desocupar el tigre de Hemingway, que se pone insoportable cuando aprieta el intestino.
–Una causa sumamente prosaica para morir.
–Los Wong murieron guardando el retrete, desgraciados diablos.
–Eligieron el sueño americano y trabajar como chinos. Despreciaron el honrado comercio del opio.
–Pues lleve cuidado, Confucio, no se vaya a encontrar en mitad de una pelea.
–No se preocupe por mí. Tengo cien años, recursos que usted no imagina y un ejército de estranguladores Tong repartidos desde Limmerick a Frisco.
–¿Como estos mendas de luto? Menuda patulea de enanos. Me puedo merendar a tres o cuatro una mañana que me despierte con resaca. Si me coge en una tarde en forma los puedo tumbar en paquetes de a docena.
–No los subestime, blanco ignorante.
–Oriéntese, mandarín, esto es Chicago y no nos impresionan unos cagones en pijama.
Me eché al pulmón la pipa y me fui quedando frito. Desapareció el dolor. La boca se me empastó como si estuviera llena de tierra seca.
–Tiene usted un par de ojos de mierda, Confucio. No se los guiñe a nadie.
–Nací con el globo velado por una membrana nictitante, como las serpientes.
–Lo que yo le decía, raros del carajo.
Si le largué algo más al Doctor no soy capaz de recordarlo y empecé a relajarme como un colchón después de una zurra. No me importó tres cuartos de un céntimo echar el almuerzo del Jams and Bread por el boquete de popa y acabé tumbado sobre los huevos, el tocino y el bistec. Diablos, no duraba diez minutos lustroso. Era libre y desinhibido como un mamón en una campa. Soñé con italianos marcados a cuchilladas y con lepricanos de Irlanda. Pude manejar los sueños al principio pero después se desbocaron como un gato con la cola en llamas. Soñé que recogía whisky de un tonel de oro y lo metía en una cesta, pero cuando me lo iba a llevar se escapaba a través de los mimbres. El tonel iba sobre un carro del que tiraban Hemingway, Molly Malone, el joven Adams y Lola la del Lunar. Todos se reían menos yo, que volvía a intentar hacerme con el whisky que se derramaba a través de las costuras del mimbre. Era un sueño sin baldes de latón. No conseguía despertar. Hemingway le pasó las bridas a Molly, se bajó del carro y me dijo:
–Maldita sea, Bullet, era una narración decente. No era Proust, no quiero mentirte, pero con unas tapas blandas y una buena portada se podía vender por diez centavos en las barberías, pero ahora la has echado a perder con una escena onírica.

—ooOoo—

El hermano gemelo de Martin Holmes, pero de Bilbao, Martín Olmos, acaba de publicar 
el libro Escrito en negro (Una tarde con la canalla), que les recomendamos vivamente. 
ÇHØPSUËY Fanzine On The Rocks desea fervientemente que algún editor con luces lleve 
a los quioscos las aventuras de Ace Bullet porque en caso contrario nos veremos 
obligados a publicarlo y convertirlo en superventas, lo que nos obligaría a renunciar 
a nuestra vocación de raros y minoritarios, lo que tampoco es plan.

105 comentarios

  • Impagable el número 2 de Podemos en su justificación (justificación, que no explicación, como queda más que claro en el vídeo) de la ejecución sumarísima de traficantes de droga a manos de ETA en base a una nebulosa Teoría de la Conspiración que deja en mantillas a Roswell y el Área 51.

    ¿Será esto la superioridad moral de la izquierda?

  • Me quedo con esta veta de diálogo:

    –Deje eso de mi cuenta, Doctor. ¿Cura sarampiones?
    –Me temo que soy un humilde doctor en química.
    –Una lástima, tengo el bazo roto.

  • 05/09/2014 a las 09:53 Gómez

    Lo he visto en el blog de SG, Gómez. Usted dice impagable, pero la cosa que esa justificación parecía ya más que pagada y amortizada. Estos sucnormales (copirái de Adapts) no han vivido, visto, leído, pensado nada en el último siglo.

  • El Señor Bullet me recuerda a Jack Burton, y más en este capítulo del fumadero de opio. Es solitario, divertido, bravucón y suma un elemento más a su personalidad que le hace marcar la diferencia: es idiota. Un tipo con cierto carisma que se salva de los peligros de puro churro, vamos.
    ¡¡Cómo me gustaba esa película de adolescente!!

  • 05/09/2014 A LAS 10:21 BONNIE
    El Señor Bullet me recuerda a Jack Burton, y más en este capítulo del fumadero de opio. Es solitario, divertido, bravucón y suma un elemento más a su personalidad que le hace marcar la diferencia: es idiota. Un tipo con cierto carisma que se salva de los peligros de puro churro, vamos.

    Parker, le acabo de decir a Holmes lo que has dicho, que lo sepas. Y he añadido por mi parte que Bullet es una mezcla de los detectives duros de Hammet y Chandler más la inteligencia, es un decir, de Ace Ventura y la habilidad social de Ford Farlaine.

  • Por un problema de comprensión lectora –relacionado, tal vez, con un fuerte golpe en la cabeza que me propinaron en una ocasión– leí que a Parker le gustaban los idiotas donde en realidad dijo que le gustaba una película protagonizada por uno.

    Retiro, pues, lo escrito rápidamente.

  • Larga vida a Ace Bullet. Qué grande Olmos.

    ***

    Quina gran sort tinc de ser ja casat i de no haver-me de sotmetre al ritual de l’aparellament. Quin gran plaer poder-m’ho mirar des de fora, i contemplar fins i tot amb cinisme el gran dolor del món, que no és altre que el d’un home mirant de controlar el pànic davant d’una noia que podria destruir-lo.

    Me lo paso muy bien leyendo el blog de El Gordo.

  • Yo es que a mi idiota particular no lo cambio ni por tres mil paquetes de detergente de la competencia.
    ¡¡qué No hombre, que No!!
    ++
    Perroantonio, alguien se lo tenía que decir a Olmos, y hemos tenido que ser nosotros.

  • Gómez, que no era por usted!
    Era una aclaración para Sir Younghusbandd qur creo que lo decía por mí persona (madre mía ¡¡Qué creído me lo tengo!!)

  • Como veo que son aficionados a las historias tipos duros con un cierto punto de violencia, les voy a contar una.
    Afortunadamente hoy me gano la vida de difente manera.

    MASTER CHEF

    El dueño estaba esperándome vestido con la misma ropa sucia que llevaba la semana pasada cuando quedamos. Se podía ver la goma del calzoncillo sobresalir por encima del pantalón con esos mismos pegotes de mierda de cerdo seca que después de tantos días ahí apenas destacaban sobre el fundido en roña de la prenda. Tiene cojones que uno vaya a castrar 100 cerdas, y el primer cerdo con el que te encuentras sea el que te paga.

    Nunca me ha gustado castrar animales, y menos castrarlos en vivo sin ningún tipo de anestesia, pero el dinero es fácil y verlos corretear por la finca sin gónadas es mejor que verlos colgados de un gancho. Bueno, la verdad es que me dá bastante igual.

    Lo que de verdad si me jode es que los paisanos no puedan esperar a que me vaya para cocinarse su asquerosa caldereta de ovarios de cerda. No acabo de entender el placer gastronómico de comerse unas bolitas aún calientes llenas de ovocitos, mientras los animales ya cercenados hozan alegres entre los comensales.

    A los cerdos sólo les mueve su ansia por comer y por copular. No tiene normas, y como los tiburones blancos, no les tiemblan los dientes si han de comerse las orejas o el rabo sangrantes de un compañero. En una finca cercana no hacía mucho, en un descuido, los cerdos entraron en la casa del porquero y en segundos se comieron vivo al bebé de pocos días que permanecía ignorante en su cunita.

    Cuando les abro el abdomen entre gritos me acuerdo de esto, y de mi primer teléfono móvil, que fue devorado por una piara según se me cayó del bolsillo al saltar una cerca.

    La mecánica de la castración en serie es sencilla, pero exige unas cuantas malas prácticas, sin las cuales, nunca se podría cobrar 3 míseros euros por cerda.

    La clave está en disponer de un par de ayudantes y una mesa de castración, que básicamente es una mesa con dos rodillos sobre los que tensar ambos pares de extremidades una vez atadas. Igualita a los potros de tortura medievales que salen en las películas.

    Acabo de llegar y ya estoy con ganas de irme. Afortunadamente, para esta gente, el día de las castraciones es una especie de fiesta, y son muchos los ayudantes dispuestos a colaborar.

    Empezamos. Una tras otra y a una velocidad más que notable, las cerdas son tumbadas, atadas, y tensadas. Una vez así preparadas entro yo, y con el mismo bisturí, al que afilo sobre una piedra cada un cierto número, abro una pequeña incisión a cada lado de su bajo vientre en un lugar que mi mente tiene memorizado hasta el milímetro, y sin más contemplaciones introduzco mi dedo corazón por la apertura que bucea entre tejidos húmedos y calientes buscando ese cordón que es el oviducto. Si lo has hecho miles de veces, es como conducir, no es necesario pensar, sólo dejarse ir. Una vez pescado lo saco al exterior y tiro de él hasta que aparece el ovario. Lo corto y lo lanzo al caldero que me han colocado al lado. La operación termina con un único punto de sutura hecho con el mismo cordel de algodón que cierra los sacos de pienso, y del que estoy bien provisto, y un chute de antibiótico. Ahora a por el siguiente ovario.

    Mientras unos desatan y bajan a la cerda, otros ya están subiendo a la siguiente, y así hasta que lleguemos a la última.

    Parece que ya hemos terminado, tengo las manos rojas por la sangre y la suciedad de los animales, los guantes no duraron mucho más de la tercera cerda. No soporto estar aquí ni un minuto más, no me gustan los cerdos, ni me gustan ellos. Me dán arcadas verlos mojando pan en el guiso. Quiero mi dinero y volverme a casa a tomarme una cerveza con las manos limpias.

    Por fin me despido y me voy.

    Hoy hemos ayudado para que en un tiempo unos cuantos adinerados puedan disfrutar sin preguntas de su jamón ibérico puro de bellota.

  • El “señó Bartó, el capaó” usaba una navaja muy afilada. El cochino se inmovilizaba en la puerta de la zahurda con un yugo simple y la cámara de una rueda. Llegaba el señó Bartó y hacía dos tajos en el escroto. Los guarros ni lo notaban, después les daba un golpe con el cabo de la navaja en medio de los dos cortes y entre el susto y el golpe salían las criadillas poco menos que disparadas. Un punto con un cordón de cáñamo, con la misma lezna y la misma cuerda que usaba para coser zapatos, en cada herida y a por el siguiente. Nos comíamos las criadillas, se cortaban en filetitos y se ponían en vinagre, agua y sal, después se empanaban y freían. Con unas gotas de limón estaban deliciosas.

  • Jajajjja, esto está cada vez menos lleno de intelectuales y cada vez más de vitis y gentes de mal vivir del sector pecuario. (Bonnie, YoungHasbandd, Brema, yo mismo y no recuerdo cuantos más).

  • Carnicería
    A veces caminando en la noche, tarde
    me detengo ante la carnicería cerrada.
    Hay una sola luz en el negocio
    como la que usa el preso para cavar su túnel.
    Un delantal cuelga de un gancho:
    la sangre le untó un mapa
    de los grandes continentes de la sangre;
    los grandes ríos y océanos de la sangre.
    Ahí están los cuchillos que brillan como altares
    en una iglesia oscura donde traen al lisiado y al imbécil
    para sanarlos.
    Ahí está la tabla de madera donde se rompen los huesos,
    y se pelan a fondo —el río disecado hasta su cauce
    donde me alimentan,
    donde en lo profundo de la noche escucho una voz.

    (Charles Simic, Desmontando el silencio, Ayuntamiento de Lucena: Lucena, 2004; traducción de Jordi Doce).

  • 05/09/2014 a las 16:17
    Perroantuán . .

    05/09/2014 A LAS 14:19 YOUNGHUSBANDD
    Tiene cojones que uno vaya a castrar 100 cerdas […]

    Eso tiene que ser de muchísima dificultad.

    jJEJEJEJEJJJ eeee,.Minucias léxicas para las gente de campo…

  • De mi bló de preppers favorito:
    “But the truth is that what we are observing right now is classic bubble behavior. The stock market crashes of 1929, 1987 and 2008 were all preceded by irrational market rallies in the spring or summer. The financial markets have become completely divorced from economic reality, and such a state of affairs never lasts forever. It is just a matter of time before a correction comes.”
    “Those that are mocking those of us that are bearish should consider where we stand financially in comparison to previous crash cycles. For example, the derivatives bubble is 20 percent larger than it was back in 2008, the “too big to fail banks” are 37 percent larger than they were back in 2008 and global debt levels are 40 percent larger than they were back in 2008.”

    ¡Follanskyyy!, ven a tranquilizarnos o libérame para que empiece a vocear: ¡Penitentiam Agite!

  • 05/09/2014 A LAS 14:19
    YOUNGHUSBANDD
    A los cerdos sólo les mueve su ansia por comer y por copular.

    ¡Qué casualidad, como a mí! Voy a tener que cambiarme el estandarte.

  • Señorita BelliPús, ni me quejo por la exclusiva, pero ha vuelto a pasar que me ha llegado un textito, que entodavía no ha sido publicado en este nuestro magacine.

    Me siento importante. Si quiere le doy mi opinión desinteresada ahora enseguida, que lo voy a leer.

  • 05/09/2014 A LAS 14:19 YOUNGHUSBANDD

    El relato está muy bien Sir Younghusband. Para mí le sobraría la moraleja de los ricos que comemos jamón de bellota sin preguntarnos si es de cerda o cerdo castrado. Cómo si no tuviéramos ya asuntos con los que castigarnos. A ver si me voy a tener que poner en el lugar de la mamá del pollo o el chipirón.

    ¿Y a usted no le gustaría enviar relatos a ÇHØPSUËY? Me han dicho que pagan muy bien.

  • Señorito Adaptaciones, me acaba usted de hacer la puñeta. Creo que hasta ahora no se habían enterado los de arriba de que ayer, mientras preparaba los textos de la próxima semana, pulsé descuidadamente el botón de Publicar en lugar de Programar. Una, a pesar de su esmerada preparación con las Esclavas de la Purísima, no es perfecta. Así se lo suelo decir a algunos. Pero como quien oye llover.

  • YO CONFIESO
    El otro día, después de terminar la lectura de Travesía de Madrid, eché de menos poder entrar aquí a tertuliar con Adrede. Snif.

  • A esta hora hay que empezar a dejarse de cerdos y rendir homenaje a Cole Porter, sin cuya obra no se entiende nada. Por cierto que hubo una buena película sobre su vida. Una versión de Ella funcionará de maravilla.

  • Una que tiene alma vegana y le gusta el jamón, protesta calladamente y con suspiros.
    Demasiada crueldad manifiesta. prefiero el matarile poético de Ace

  • RESPLANDOR EN LA HIERBA

    05/09/2014 a las 15:46
    Adaptaciones
    Bella Tare, ojo que voy.

    Hummm… cuidadín, pecador, que la señorita Tareixa parece una cosa y luego es otra; dice una cosa y luego es la contraria. Al último que intentó llevársela al río, ella lo llevó a un prado, de noche y sin luna, le pidió que la iluminase con los faros del coche y le montó un numerito de danza a lo Isadora Duncan, desmayos incluidos, que remató mandándolo a paseo. Sepa que la señorita Tareixa, aunque venga siendo del BNG y ahora vaya a votar a Podemos (ha sido la promotora del círculo “Mirando al mar Podemos… soñar”), es gallega y muy decente y gusta de hacerles el show completo a los que sólo van a meter sin antes echar una visual atlántica por lo menos.

    Queda avisado.

  • Ya estoy de vuelta en él, Tariexa. Mi sótano alicatadodepantallashastaeltecho es lo que más echo de menos en vacaciones. Lo bueno es que tengo una pantalla más y que los de Telefónica están instalando la fibra óptica en mi calle. ¡Prepárese! 🙂

  • Gracias, Bremaneur. En nuestro viaje agosteño hemos pisado brevemente tierra alemana, aunque lo suficiente para decidir que sea el destino de nuestras próximas (?) vacaciones. Ya le pediré consejo.

  • Por cierto, Adapts, felicidades por su abuelidad. Yo creía que iba a ser niño y hasta había tenido una vivísima visión de cómo iba a salirle ese nieto. Pero se conoce que debí tenerla en la pantalla de todo a 100, porque al final ha sido nieta y seguramente será un ángel. En fin, de ésta no me ficha Iker Jiménez.

  • 05/09/2014 A LAS 22:02
    BREMANEUR
    And everything is green and submarine.

    Esta es la mejor canción de rock que vais a oír en vuestras vidas. No digáis que no os avisé. Luego no me vengáis llorando.

  • Ya que estamos, un comentario dejado más arriba por Julio me ha hecho pensar en la película Esplendor en la Hierba de Elia Kazan, y de ahí, claro, he saltado a aquella Oda a la Inmortalidad de Wordsworth que recitaba la dulce Natalie Wood y que no me resisto a colgar aquí:

    Aunque el resplandor que
    en otro tiempo fue tan brillante
    hoy esté por siempre oculto a mis miradas.

    Aunque mis ojos ya no
    puedan ver ese puro destello
    Que en mi juventud me deslumbraba

    Aunque nada pueda hacer
    volver la hora del esplendor en la hierba,
    de la gloria en las flores,
    no debemos afligirnos
    porqué la belleza subsiste siempre en el recuerdo.

    En aquella primera
    simpatía que habiendo
    sido una vez,
    habrá de ser por siempre
    en los consoladores pensamientos
    que brotaron del humano sufrimiento,
    y en la fe que mira a través de la
    muerte.

    Gracias al corazón humano,
    por el cual vivimos,
    gracias a sus ternuras, a sus
    alegrías y a sus temores, la flor más humilde al florecer,
    puede inspirarme idéas que, a menudo,
    se muestran demasiado profundas
    para las lágrimas.

  • Holmesss, estoy leyendo Pensar (lento lento, más-despacio-por-favor, a la pata coja, corre, corre que te pillo, rayito me llaman a mí, pues de aquí no me mueve ni la guardia civil, etcétera), por su culpa y se lo agradezco porque me está gustando mucho. No sé si me será de provecho, pero gracias a su lectura he descubierto precisamente que me tiene el S1 en el suelo de rodillas desde el principio, por la aplicación de la famosa llave de kárate «amigo Amos». Es decir, la forma de presentar su metodología analítica de paseo con viejo colega y sin embargo amigo («nuestra investigación era una conversación en la que inventábamos cuestiones y examinábamos juntos nuestras respuestas intuitivas»). Ha sido fulminante. (Este Kahneman es un cabrón, dicho sea admirativamente).

  • 06/09/2014 a las 11:05 bremaneur: 05/09/2014 A LAS 22:02 BREMANEUR
    And everything is green and submarine.
    Esta es la mejor canción de rock que vais a oír en vuestras vidas. No digáis que no os avisé. Luego no me vengáis llorando.

    Bremaneur, sí, pero la más es «Wish you were here, François Hollande», por aclamación popular. Es así.
    Propongo jugar a las listas de canciones, como hicimos con libros por sugerencia de Jenny. (Entonces Jenny dijo: no vale pensar). Venga.

  • A tope en mi S1, he leído un artículo que toma como motivo a Miguel, el padre de Montano y a lo mejor un poco el de todos. Esto dice Eduardo Jordá:

    «No sé si hemos sido justos con la generación a la que pertenecía Miguel, esa gente que nació durante la Guerra Civil y la posguerra y que sufrió toda clase de penalidades y que jamás se quejó ni protestó ni dio la lata. Esa gente trabajó y ahorró y jamás malgastó un euro (ellos habrían dicho un duro). Y en un país en el que era muy difícil comportarse con dignidad y decencia -el franquismo era un régimen indecente en todos los sentidos-, ellos lograron encontrar, no sé cómo, unas reservas misteriosas de dignidad y de decencia que a veces consistían en detalles tan sencillos como la forma de dar los buenos días o de entrar muy erguidos en una dependencia oficial».

  • Qué va, Holmes, yo suscribo su lista, que además tiene algún parentesco con la mía:

    Love Me Please Love Me
    Across the Universe
    The Court of the Crimson King
    Ara que tinc vint anys
    My Foolish Heart (cualquier versión de Bill Evans)
    Garota de Ipanema
    Me and Mrs. Jones
    Don’t Let Me Be Lonely Tonight
    Concierto de Aranjuez (versión de Hall-Baker-Desmond-Hanna-Carter-Gadd)
    Are You Going With Me!

  • Echoes
    Atom Heart Mother
    El álbum entero Animals
    El álbum entero The Wall
    El álbum entero Wish you were here
    El álbum entero The dark side of the moon
    Hacha de guerra, de los Celtas Cortos.

  • Brema, usted usará Floid para después del afeitado, I presume. Creo que Gila tenía un anuncio “y da un gustirrinín…!”

  • Me he puesto a NO pensar canciones y estoy en un colapso de varios kilómetros y colisiones múltiples. Solo voy a decir «La barca de oro», que me recuerda a mi padre y yo se la cantaba a mi hijo para dormirlo. (Un repertorio tan alegre como apropiado). (Mi padre la cantaba mejor que Pedro Infante, mi padre era más guapo que Pedro Infante, mi padre era más mejicano que Pedro Infante, mi padre…).
    NO puedo hacer la lista. He llegado no sé cómo a los tres discos de Fleurs de Battiato, que tienen una cantidad enorme de versiones de canciones preciosas cantadas como Dios. Esta no sé si está en Fleurs: «Impressioni di settembre».

  • “La verdad es que tiene pinta de asesino”. Qué cabrón. Oye, tío, que hay cosas que aunque se piensen no se dicen, o sea.
    (Y eso que no han visto la colección de navajas de Olmos ni manejar el “abanico”).

  • 06/09/2014 A LAS 23:47
    PROCURO FIJARME
    Esta napolitana para Bonnie, la corsa de Cihuri.

    Ay Procuro, ¡qué recuerdos! Todas las vacaciones en La Corse escuchando al de Catania.

  • Ya va siendo hora de que los editores se marquen con los colaboradores ni que sigui un menú Mc Pollo, un bono “Especial Pompeya” para la sauna Antinoo o algo.

  • David Gistau sabía expresar de una manera poética cuando un autor tiene pinta de de haberse llevado unas cuantas en su vida. –Existen diversos modos de afilar una pluma para dedicarse a la escritura –escribió hace ya unos añitos– : usar como tintero las cicatrices del alma o de las del cuerpo. Para constatar que AM ha hecho lo primero, es suficiente con leer “………..”, su primera novela, ejercicio de literatura barrial contundente como un crochet a la mandíbula. Para advertir que también hay algo de lo segundo, basta con buscar su mirada achinada en un rostro varias veces remendado por los costureros de urgencias”.

    Vamos, que parece ser que al tal AM le habían dado la del pulpo más de una vez.

  • Ha comenzado la carrera de automóviles. Alonso trata de que su Seat Fura 900cc no gaste muchos pneumáticos, para poder mantener su valiosa séptima plaza.

    Merc, deberías respetar las religiones ajenas, a ver si ahora a los seguidores de los Pint Flock o los Direct Streets nos va a dar por meternos con los Buh. A ver qué dices entonces.

  • Mi plan para seducir a la Bella Tare, también “in person”, me parece infalible.
    Me he propuesto decirle cada cinco minutos lo rica que está. Hasta que se rinda. Dependiendo de las circunstancias igual lo alterno con un “estas de un buenorro DikiTiKagas”.

  • Yo sólo digo que tenéis que tener cuidado con el Facebook. Me conecto ahora y me sugiere formar parte de tres grupos. Uno “Somos socialistas. La fuerza de un gran grupo”, que tiene bastante sentido conociéndome y conociendo a mis amigos. Otro “La fuerza de las piedras”, lo que significa que se me han colado varios zumbados como hamigos. Y el tercero, hostias, el tercero, “BDSM España”, es decir, Bondage; Disciplina y Dominación; Sumisión y Sadismo; y Masoquismo. Y veo la cara de dos hamigos que nos frecuentan. Pues así os lo digo, corazones, que no me invitéis a una quedada.

  • Impresionante el documental de la construcción de Ocharcoaga y las imágenes de las chabolas. ¡Veintitantos poblados solo en Bilbao! Me ha emocionado, la verdad. También me ha hecho gracia el contraste entre la musiquilla de Pérez Olea, tan vanguardista y así-que-aquí-tienes-los-nervios, y la narración de la época, más bien rancia y propagandística.

  • Me cuenta Mikel Toral en el Facebook que el documental se restauró en 2008 y se exhibió en el Festival de San Sebastián ese mismo año. Y me dice que “En mi opinión, el documental es una joya desde el punto de vista histórico, social y cinematográfico. Grau acababa de venir de Italia y se nota en su factura, cercana al realismo italiano. El documental fue muy controvertido, y siendo un encargo del régimen para magnificar la construcción de viviendas sociales, al dictador, que lo vio en un pase privado, no le gustó. En el inicio se veía demasiado la pobreza y por eso lo mando al archivo”.