2042 (I)

2042

por Clairette Semisec 

 «…en la esquina, a mano derecha,
la droguería Cohen’s con su enrejado
escaparate atestado de planchas eléctricas
para alisar el cabello, crema
para el pelo Hi-Life, crema
blanqueadora Black & White…»

Chester Himes.
La Banda de Los Musulmanes (1959)

*** I ***

Estaba apoyado en el torneado brazo de uno de los sillones del Salón de Limpiabotas, observando con fingido aire indolente el esmerado empeño con el que el empleado trataba de dotar a los zapatos de su cliente de un brillo, que hiciese juego con el de su negro y esferoidal cráneo afeitado que lucía orgulloso en lo alto de aquel sillón de caoba cubana.

Pero no era la destreza en el trabajo de aquel hombre lo que le interesaba a Tomás Joaquín Johnson Jr., más conocido por el “Camarada Tomás”. Su misión era mucho más delicada.

Un inspector de la Secretaría de Estado del Pensamiento Único (SEPU), como él, desempeña una ”labor transcendental”, en palabras del titular del Ministerio de Dentro del Interior (DDI) al que está adscrito. Esto es; “el desarrollo y mantenimiento del Programa de Principios Sociales (PPS),  que constituyen la esencia de la Unión Progresista de Todos los Pueblos y Civilizaciones (UPTPC)”.

El propósito fundamental de dicha labor, basado en el paradigma de “La Nueva Justicia Ambiental Sostenida”, y codificado en la Nueva Constitución, es el de garantizar la igualdad intelectual de todos los ciudadanos, a partir del canon definido por el individuo más zoquete del colectivo. En virtud de esta teoría, se perseguía alcanzar el fin a una injusticia con raíces seculares, como era la de la intolerable diferencia entre las capacidades mentales de los seres humanos. Su lema, “Ni más, ni menos. Todos iguales”.

Naturalmente, se asumía que para la plena implementación del proceso se iba a requerir tiempo. Bastante  tiempo. Y, así mismo, una estricta vigilancia del cumplimiento de sus preceptos.

Uno de esos preceptos, de obligado cumplimiento e indispensable para llevar a buen puerto aquel propósito regenerador, era el de la reparación por parte del colectivo blanco-occidental de los múltiples agravios infringidos sobre resto de las comunidades étnico-culturales a lo largo de siglos de colonialismo, imperialismo, opresión y sometimiento.

El cometido que el Camarada Tomás debía llevar a cabo, como Inspector del ramo, consistía en la rigurosa supervisión y atenta vigilancia del óptimo cumplimiento de todas las normas del PPS.

Y aquel Salón de Limpiabotas tenía la particularidad de ser un observatorio privilegiado de los “procesos de aplicación”, gracias a  la peculiar división de roles que regía en el negocio. En él, los “clientes” eran todos negros y los “limpias” todos blancos. Obligatoriamente. Sin embargo, lejos de lo que pudiera suponerse a primera vista, las objeciones o incidentes que solían surgir de vez en cuando no se debían siempre a la resistencia de los blancos a reconocer sus responsabilidades morales, sino que, sorprendentemente, también algunos negros se resistían asumir el axioma del “rencor étnico”.

Esa mañana, el Oficial de Información Externa le había hecho llegar un encargo, encomendándole la elaboración de un informe sobre la actividad de uno de los empleados del Salón, llamado Alberto Zapata. Al parecer, se había recibido alguna notificación denunciando ciertas actitudes personales del sujeto, que podrían exceder los límites de sus obligaciones.

El Camarada Tomás llevaba un rato observándole y por el momento su comportamiento se adecuaba fielmente al guión establecido.

Fue en el momento en el que un cliente se sentó en el sillón atendido por Alberto Zapata, un elegante y esbelto joven negro que lucía un “peculiar” estilo, cuando el fino olfato de Tomás Joaquín Johnson Jr. advirtió un sutil cambio de comportamiento en el trabajador.

Se aproximó un poco más, para tratar de descifrar el inesperado torrente de vocablos que precipitadamente Alberto Zapata dirigía a los zapatos que tenía delante, ante el creciente asombro del propietario de los mismos.

A pesar de su proximidad, el “Camarada Tomás” no conseguía descodificar el discurso. Por otra parte, el semblante del sorprendido cliente iba evolucionando paulatinamente. Desde una primera expresión de asombro hasta un gesto inequívoco de irritación, lo que hizo presagiar al inspector el inminente estallido de la típica crisis ambiental.

¡Ajá! ¡Ese era el tipo de situaciones en las que el “Camarada Tomás” se movía como pez en el agua…!

*** II ***

De pronto, el cliente se dirigió a Alberto Zapata con un airado gesto.

-¿Quieres decirme de una vez qué coño te pasa, “rostro pálido”? ¡Llevas cinco minutos dándome la paliza, y aún no he conseguido saber de qué va tu drama !

Había que reconocer que, incluso si el habitual “peculiar estilo” con el que solía expresarse el cliente Erwin García rozaba los límites de la buena educación, en este caso concreto cualquier persona decente hubiera justificado con holgura la manifestación de su evidente fastidio.

El “limpia” Alberto Zapata había consumido, en efecto, varios minutos de su miserable existencia perpetrando una barroca maraña de adjetivos y participios que, en su zarrapastrosa verborrea, no conseguía hacer entender a su cliente. Y aquel quejumbroso mensaje, para colmo y de momento, no constituía al parecer más que la “introducción” a una dramática súplica de perdón que, si nadie lo remediaba, desarrollaría a continuación.

¡Y nada menos que en nombre de toda la raza blanca! Aquella misma raza a cuya cultura la eximia precursora del Pensamiento Único, Susan Sontag, había calificado años atrás de “cáncer de la civilización”.

Alberto Zapata inició entonces el corpus principal de su acto de contrición, con el fervor propio de los mártires camino de la hoguera.

Sería interesante averiguar cómo la naturaleza en su sabio discurrir, había dotado a Alberto Zapata de aquella inimitable capacidad retórica que, si bien por una parte, proporcionaba a su interlocutor un motivo suficiente para justificar su asesinato, al mismo tiempo, constituía su mejor garantía de supervivencia ante la imposibilidad total de descifrarla por parte del perjudicado.

Además, en este caso y por si eso fuera poco, el cliente Erwin García no era lo que se dice un negro “corriente”. Su personalidad no correspondía en absoluto al estereotipo de negro ofendido comúnmente descrito, tras el triunfo de la UPTPC.

Desde que era niño, el difícil mundo en el que había crecido le había obligado a desarrollar una especie de instinto de supervivencia hipersensible. Esa fina cualidad pronto le indujo la sospecha de que seguramente había gato encerrado en todas aquellas inesperadas ventajas que les habían sido graciosamente otorgadas a la gente de “color”, por parte de los pueblos del anteriormente llamado primer mundo.

Y claro, como él no tenía mucho tiempo que perder averiguando el truco, había decidido que lo mejor que podía hacer era buscarse la existencia día a día y, si de paso caía algo por el camino, pues alabado sea Dios.

En esta ocasión algo le decía a Erwin García que el discurso del “limpia” acabaría acarreándole algún problema. Así que optó por una “retirada estratégica”, muy acorde por cierto con las llevadas a cabo durante la Segunda Guerra Mundial por aquel mariscal nazi del que su abuelo, que no era racista, tuvo la ocurrencia de tomar el nombre.

(Bien es verdad que, en aquella época, muchos negros se ponían morados a causa de un consumo abusivo de aguardiente).

¡Erwin Rommel, “el zorro del desierto”! Después de todo, no dejaba de tener su punto de ironía que la única persona que se atreviera a portar el nombre de un jerarca nazi fuera, precisamente, un genuino representante de la raza negra.

“¡Ya te digo…!”

Dicho y hecho. Emprendió un rápido descenso del sillón, cuando…

 -¿A dónde vas tan deprisa, amigo?

“Estas perdiendo facultades…” pensó para sus adentros Erwin García en el mismo instante en el que reconoció la voz del “Camarada Tomás”. Su fino instinto le había avisado a tiempo, pero sus piernas no habían respondido esta vez con la rapidez requerida, y ahora tocaba armarse de la suficiente paciencia para soportar el discurso canónico de aquel arquetipo del “nuevo-hombre-blanco-regenerado”.

Su afinado mecanismo de detección de situaciones comprometidas, le advertía de que un mínimo fallo en el sensor inhibidor de bostezos podía representar un montón de inconvenientes, para un tipo como él que, en el improbable caso de tener algo en común con alguien, no era precisamente con los Inspectores del Pensamiento Único.

No obstante, una vez más, su extraordinaria facultad de adaptación –una especie de red de seguridad en la acrobática existencia que llevaba- funcionó correctamente señalándole una salida de emergencia.

“Je, je… ¡Es una idea genial!”, pensó aliviado.

 (Continuará el próximo lunes)

89 comentarios

  • Celebro mucho su retour, señora Semisec.
    Brema, le he dejado breve y divertida epístola en la entrada de ayer.

  • 04/07/2014 A LAS 10:09
    PROCUROFIJARME
    04/07/2014 a las 06:54 Bremaneur
    Proc, yo también lo digo mal y agradezco la corrección. Ahora, si es “el hambre”, por qué no “ese hambre”.
    Es una variación en el uso del artículo (el por la, un por una y algún por alguna) ante sustantivo femenino que empieza por /á/ tónica (tanto «a-» como «ha-»), pero el sustantivo sigue siendo femenino y la concordancia la establece en femenino con los demás determinantes o adjetivos adjuntos. E incluso para que se produzca, artículo y sustantivo deben ir contiguos («el hambre», pero «la gran hambre»), etc.
    Puede mirar más aquí y aquí.

    Entiendo, pero me parece absurdo que unos sí y otros no, porque de lo que se trata es de evitar no sé si la cacofonía o la dificultad de pronunciación de dos vocales seguidas. No obstante, me atendré a la ley a partir de ahora.

  • 04/07/2014 a las 10:26 bremaneur
    Entiendo, pero me parece absurdo que unos sí y otros no, porque de lo que se trata es de evitar no sé si la cacofonía o la dificultad de pronunciación de dos vocales seguidas. […]

    De lo que se trata es de tocar los testículos, es la pura verdad. En este caso es una supervivencia diacrónica, no una regla simplificadora sino todo lo contrario. La norma es a menudo así, reverencia por la irregularidad y la historia, y un verdadero lujo, aunque al alcance de todos los bolsillos. Hablando de Armani.

  • ¡Llevas cinco minutos dándome la paliza, y aún no he conseguido saber de qué va tu drama !

    ¡Qué bueno! Tiene usted un gran oído, Clairette. Oí hace poco una contestación de un chaval a su madre y me quedé también con la copla: “¡Deja ya de contarme tu drama!”.

  • El mes de julio suele ser un mes (prevacacional para muchos) que ha venido, año tras año, propiciando encuentros entre viejos nicks del NJA. Esperando para finales al amigo americano, ya hemos tenido a comienzos un consuetudinario encuentro con otro. No sé si, aprovechando que el Nervión pasa por Bilbao, valiéndome de una breve estancia a mediados de mes, alguien anda presentable por allá.

  • 04/07/2014 a las 10:56 Perroantuán
    ¡Llevas cinco minutos dándome la paliza, y aún no he conseguido saber de qué va tu drama!
    ¡Qué bueno! Tiene usted un gran oído, Clairette. Oí hace poco una contestación de un chaval a su madre y me quedé también con la copla: “¡Deja ya de contarme tu drama!”.

    Yo se lo oí la primera vez a un taxista. Lo recuerdo bien porque pensé que estaba loco y me dio miedo.

    26/03/2014 a las 11:53 procurofijarme
    Cojo un taxi. Me dice el taxista que ayer alguien entró a su coche comentado “Qué día más horroroso”; a lo que él respondió: “Sí, qué día más lluvioso”. Pero el cliente insitía: “Un día horroroso”. “Un día llu-vio-so”, el taxista, de nuevo. Entonces mi taxista ha girado la cabeza para explicarme la moraleja mejor: “A mí, a mí me quería meter en su DRAMA. ¡Te jodes, cabrón! (bis)”. Y se ha reído, entre JAJA y JOJO, y a mí se me han puesto de punta casi todos los pelos de las piernas. Después ha sido peor, porque ha seguido hablando pero de forma más inconexa. Un largo viaje de diez minutos, todavía tengo nervios.

  • 04/07/2014 A LAS 11:11 SR. VERLE
    El mes de julio suele ser un mes (prevacacional para muchos) …

    Prevacacional, lo que viene siendo prevacacional… Cómo le gusta el fingimiento al profesorado. Será por aquello de Pessoa que tanto parodiábamos, “O poeta é um fingidor”. ¡Vacaciones! ¡VACACIONES! ¡VA-CA-CIO-NES!

  • En el panorama de la radio española subsiste un programa que ofrece cada semana varias joyas de inteligencia y buen humor: No es un día cualquiera, de Pepa Fernández.
    El sábado pasado pillé unos minutos mientras hacía un breve desplazamiento en coche, y hoy me he decidido a utilizar ese invento de nombre tan feo, los podcasts ( Satur, tú como lo dices? ) para recuperar esa interesante tertulia sobre la armonía. Hay mención al Elogio de la sombra que por aquí nombró Proc, y que también recomiendo vi va men te.
    en el minuto 17 con 40 segundos

  • Mención particular para una aportación de Marina, que comentaba la tradición teológica cristiana oriental en la que la oración solicita la reunificación del alma fracturada, fractura que se asimila al pecado original.
    El ser humano percibe esa fractura, incluso identifica al diablo con su extremo ( “yo soy multitud” ), y ansía esa reunificación, esa armonía.
    Hallar un consenso entre deseos, ley moral interior y voluntad es una tarea ineludible. Psicomagufos, Montaigne o pastillitas: cada cual verá dónde pillar fuerzas.

  • No dejo de preguntármelo, Gómez. Levito todo el rato, y, ligero como una pluma, la brisa me lleva de flor en flor, hasta que cae la granizada.
    Y vuelta a empezar.

  • 04/07/2014 a las 14:43 Bremaneur
    Ay, que me parto.

    «El euskera como medicina preventiva». Jo, precioso. Otro ejemplo bonito de aplicación del otro modelo aludido por Psicomagufo. Claro que también una se pregunta si no es lo mismo cualquier idioma; y que a lo mejor esas personas prefieren el inglés, o que les den corrientes.
    Este tipo de investigación (al menos en su versión periodística) me recuerda siempre el chiste del científico y la araña. Seguro que no se lo saben porque no tiene ni cincuenta años. El científico quiere observar el comportamiento de las arañas. Pone una en un extremo de una larga mesa, él en el otro, y la llama. La araña va (él cronometra, apunta y todo eso). Le arranca una pata y vuelve a llamarla; la araña tarda un poquito pero va también, nuevas anotaciones. El científico arranca una segunda pata y una tercera, y la araña va y los registros constan. La araña con cuatro patas y luego con tres; qué difícil tiene que ser para una araña. Pues no será fácil pero ahora sabemos que una araña progresivamente mutilada, incluso hasta dejarla en dos únicas patas, se desplaza. El científico arranca la séptima pata: «Arañita, ven». Al principio la araña no se mueve: normal; pero un poco de paciencia, porque al final la araña se arrastra y llega al otro extremo de la mesa. La última pata, ahora sin patas. «Arañita, arañita, ven». Nada. Y venga llamarle, es la última fase de la parte experimental. «Arañita, arañita…». Qué va, la araña no se inmuta. Finalmente, el científico anota: «Arañita sin patas y completamente sorda».
    Ahora me pregunto asimismo si es posible que en estas condiciones la araña no esté sorda sino que haya desarrollado alzhéimer.

  • He escuchado el pod cast que linka Holm y puedo afirmar, a fuer de ser pedante, que en Chopsuey hay mas nivel que en el programa de la tal Pepa Bueno.

  • En el grupo de parlantes hay una manifiesta preponderancia de gente de letras y de tertulianos sin filiación académica conocida. Hablan de la armonía del hombre y no citan la salud que es la mejor medida posible de ella. El silencio de los órganos, que decía ya Paracelso.

  • Los del Basque Brain ya habían trabajado el tema versolaris (que esperan «más preguntas que respuestas», dice Carreira para que no se le caiga la cara de vergüenza), un asunto superinteresante from the cognitive point of view. Vi una conferencia en vídeo donde Carreira se refería a la investigación en curso, aunque el tema de la conferencia, en realidad, era oralidad / escrituridad (este sí que es un tema chachi from del point of view). Pero oiga, ni mu de los demás troveros tradicionales en los rincones de España y mundo, y la de raperos que habrá en las ciudades vascas (¿que no?), unas frases, un contexto. Nada, silencio espectacular.

  • 04/07/2014 A LAS 12:22
    PROCUROFIJARME
    Psicomagufo, ¿era este modelo de psicología uno de los que usted salvaba?:
    «A solas con los pensamientos».

    Buena noches, Procu. Efectivamente, ese es uno de los modelos que salvo. Percibo en su comentario, y en otros posteriores sobre el experimento del aprendizaje del vascuence, una actitud desdeñosa.

    Vaya por delante que no me gusta hablar de artículos científicos a los que no he tenido acceso directo, y desgraciadamente este ha sido publicado en Science y es de pago. He rebuscado en medios abiertos, por si se hubiese publicado un borrador o versión preliminar, sin éxito. Sin conocer el diseño del experimento, el tamaño y forma de selección de la muestra, los estadísticos utilizados, etc. cualquier comentario puede resultar muy osado.

    Pero no voy a rehusar el guante que me lanza. Me fío de la seriedad de la reseña porque Javier Sampedro es el mejor periodista científico de este país (más que nada porque tiene una carrera como científico contrastada: doctorado en biología molecular, investigador en el Centro de Biología Molecuar UAM y en el MRC de Cambridge), y él sí se habrá leído el artículo.

    Lo que han intentado este grupo de investigadores es sacar al horror vacui de los territorio nebulosos, aunque quizás placenteros, de la retorica, la poética y la reflexión existencial, y verificar de manera contrastada, sistemática y repetible su existencia real.

    ¿Qué hay de malo en tratar de confirmar experimentalmente que el horror vacui existe? ¿Le parece más solvente que un sesudo pensador se saque de su magín y por la cara una suerte de filosofía del vacío, que luego intentará meternos con calzador, tenga visos de realidad o no? Para disfrutar con metáforas intemporales sobre la naturaleza humana, personajes arrastrados por su destino, fuerza poética en los parlamentos, me quedo con Homero, Shakespeare o Calderón. Pero para saber si detrás de nuestras sospechas hay una realidad material, please, un experimento bien diseñado.

    Supongo que su repugnancia proviene de que el test bascula en torno a una desagradable descarga eléctrica, que tantas connotaciones negativas arrastra en el ámbito de las neurociencias. Pero me parece entender que la descarga se la administran voluntariamente los propios sujetos observados para interrumpir un sufrimiento mayor percibido: el vacío. Y que seguramente fueron advertidos con claridad de la naturaleza de la prueba. Son infinitamente más peligrosas las “descargas” diarias que nos metemos buena parte los semovientes que poblamos este país: darle al botón de la tele para tragarnos Sálvame, el noticiario (sic) de T5, o los últimos vómitos excretados por la tronista de turno.

    Del otro estudio, el del aprendizaje terapéutico del vascuence, nada que objetar al planteamiento (que quizás responda a inquietudes científicas verdaderas; por otra parte, en un línea ya recorrida en numerosos estudios). Y todo que objetar, y más, a la presentación y a las motivaciones subyacentes, con ese hedor étnico-racial, xenófobo e intimidatorio tan característico del bunker vascohablante. Un estudio al servicio de intereses espurios no es ciencia legítima, como no lo era, y permítame la exageración, los experimentos eugenésicos del Doctor Mengele, por mucho método, contraste de hipótesis, etc. que haya.

  • Joder, visto en la página, lo que acabo de colgar parece un ladrillo. Les pido perdón. Como descargo les diré que me he pimplado un Emilio Moro muy potable y se me ha desatado la mui.

  • Gracias por su excelente comentario, Psicomagufo. Es un placer leerle.
    Nota. Mi aprensión y dengues con respecto a lo que cuenta el artículo de Sampedro no se deben al uso de calambres en el experimento, sino a las conexiones causales que se establecen y que no están justificadas por el propio estudio, aunque a lo mejor son lo que más nos interesa de él. Como aquí:
    «El primer autor del estudio no cree que ese horror al vacío sea una consecuencia del ritmo frenético de la sociedad actual o la seducción incesante de las novedades tecnológicas. Más bien piensa que esa interminable sucesión de innovaciones técnicas es una consecuencia de nuestra sed natural de actividad. Primero fue el horror al vacío, y después vino Whatsapp a paliarlo. Antes había libros y punto de cruz para la misma función».
    ***

    05/07/2014 a las 01:12 marquesdecubaslibres
    Oiga Proc, ¿no podría ser usted mas sencilla? Gracias.

    No sé a qué se refiere pero yo ya soy muy sencilla.

  • Guay, Psicomagufo; yo también lo leo luego. (El primer artículo de Science que leo en mi vida, que me emociona un poco).
    ***
    Marqués, «el silencio de los órganos» es una expresión perfecta.
    ***
    ¿Y esto?:
    «La plantilla de la sanidad pública cae a cifras récord: 28.500 menos en dos años».

  • Proc, la imagino como una persona muy sencilla, de lo que me quejo es de su tendencia a escribir de forma un tanto farragosa, cuando la creo capaz de mayor síntesis. Su conversación con Psico resulta confusa por la proliferación de detalles con que nos inundan, siendo el colmo de la pedantería inútil hacer referencia a la “fontanería” del articulo de Science.

  • Hoy en la vida profesional, y en un blog! , el principal valor es la síntesis de lo complejo y no el hacer una tesis doctoral de una chorrada. En una empresa privada tecnológica los pesados son sacados a escobazos, sin embargo el sector público todavía da cabida a diletantes que gustan exhibir conocimientos marginales al problema central. Cuando se abordan temas complejos se agradece la sencillez expositiva y el sentido del humor, cuestión en la que los británicos suelen ser maestros.

  • Marqués, una curiosidad antes de que me echen: la imagen de su gravater me parece que es la Santi Herrero con un prototipo de la primera Ossa monocasco, sin carenado, ni colín, con ese estilo inimitable de Santi para adherirse al depósito como una lapa. ¿Es así?

    Una imagen que me retrotrae a una cama, un gran póster en blanco y negro en frente del cabecero, y una rabia adolescente por el TT del 70.

  • En el blog de Santiago González: Manifiesto por la Dignidad.
    ****
    Que nombres un artículo sobre un artículo de Science y que te pongan los enlaces al mismísmo artículo de Science y al apéndice con la descripción completa del experimento se llama, en apretada síntesis, milagro. Gracias, Interdiós, por Psicomagufo.

  • Hace mas de 10 años que ocupé puestos de “responsabilidad”, creo que merezco que dejen de tocarme los huevos. Y sí, mi avatar es “The Spanish bomb”, en la Ossa monocasco con válvula rotativa. El llorado Santi. Este verano pasado, en Miranda de Ebro, estuve con su verdadero amigo. Tiene en su taller, me la mostró, la máquina de la foto. Fuerza y honor.

  • Ya veo, pero lo que no veo son sus comentarios borrados.
    ¿No habrá sido un error en el login, como nos pasa a tantos tantas veces?

  • Yo los he leído, Adapts. Y si había alguna ofensa en el primero (respuesta a la alusión de 11.05, 11.14) creo que el segundo la reparaba.

  • Le he borrado a Psico un par de comentarios, sí. Otro por error, pero ya lo he repuesto. También le he borrado uno al Marqués, cosa que no dice Psico. No creo que sufra mucho, porque él mismo cuenta que se ha acostumbrado a que le hayan baneado en todos los NJs. Y de aquí no le ha echado nadie.

  • Efectivamente, que me baneen no me hace sufrir -porque en cada casa el dueño fija las normas-, pero sí que me tomen por mentiroso. Ayer mandé un mensaje (el que puse en el correo de despedida a Procu) que no llegó a la página. Repito: no es que fuese borrado con posterioridad, es que no me dejaron publicar.

  • Veo que ahora han quitado el filtro. ¿Qué hacer?
    No lo sé, pero antes de que sea quiero darle las gracias a Procu por sus comentarios y su interés aquí y en su casa.
    Y también a Adaptaciones por preguntar sobre el asunto (le aclaro que, tal y como configuro el acceso, no es posible un error de login como explicación de que no llegue mi comentario a página).

  • ¿Estás sufriendo, Psico? Voy a tener que buscar una iglesia y confesarme por malvado.

    En fin, ya vale.

    Sigo con la Reivindicación de don Pedro Luis de Gálvez… Divertidísimo, muy entretenido. Qué lástima que el editor no haya trabajado las lagunas del manuscrito, que tiene casi veinte años.

  • La desmesura en la respuesta genera el conflicto. Debe de compadecerse lo que se responde con el tamaño de la ofensa. Si esta es nimia, calificar un post de “pedantería inutil”, no es aceptable sacar toda la artillería.

  • Marqués, he llegado ahora a lo de «Soy, lector, español, feo y orgulloso». Para estamparlo en mármol. Que se sepa que hubo una biografía sobre Gálvez anterior a la de Quico Rivas. Pronto daré más detalles.

  • Cuando los homínidos vivían en los árboles se alimentaban de frutas. Por ello la evolución creó un camino metabólico para convertir la fructosa en grasa y así almacenar reservas. Pero cuando el homínido se bajó de los árboles y comenzó a cazar y roturar la tierra pudo alimentarse de proteínas animales y de hidratos de carbono de cadena larga presentes en los cereales. Ya podía almacenar glucógeno del que se obtenía glucosa para dar combustible a sus celulas. En esta situación la ingesta de fructosa, de azúcares de cadena corta en general, resulta redundante. Un hombre podría vivir sin ingerirlos nunca, no los necesita pues la glucosa se produce en su metabolismo. Hacerlo, cuando los depósitos hepáticos y musculares de glucógeno estan plenos, lleva a que se acumulen en forma de grasa. Limitar la ingesta de azúcares a 30 gramos diarios (una pieza de fruta y poca cosa mas) previene el hígado graso, la obesidad, la diabetes y general la enfermedad cardiovascular.

  • He hecho un esfuerzo, en el post anterior, por describir de forma amena y sencilla un asunto complejo que no entiende casi nadie. Proc, esta es la sencillez de la que hablo, la que yo le pedía a usted.

  • No, muchacho, no pierdas el tiempo en la iglesia; aprovecha para escribir tu autobiografía y así vas completando esa biblioteca de canallas que con tanto ahínco persigues. De nada.

  • Cierto, Marqués, mi respuesta desabrida no se compadecía con la nimiedad de su comentario. Voy a ir al psicoanalista para que me confirme que en realidad quería saldar viejas -viejísimas- querellas pendientes. O a un cura a confesarme. Lo que me salga más barato.

  • 06/07/2014 A LAS 12:05
    PERROANTUÁN
    Vamos, hombre, esto no se lo cree nadie, o sea: un escritor que es guarda de seguridad de discotecas. Si es que ya no saben lo que inventar.

    «A pesar de que era hijo de un reparador de máquinas de escribir, decidió redactar la primera versión de su obra a través de su Ipad y de su smartphone. Ya saben, en casa de herrero…cuchillo de palo».

    Oh, cielos.

  • Con esos comentarios, profundos pero rumbosos, el Marqués evidencia una vez más algo por todos sabido: que estamos frente a uno de los autores inéditos de este país con mayor futuro a sus espaldas.

  • Excelente relato el del Marqués sobre el nefasto papel de la fructosa en nuestra dieta. A la altura de las entradas “serie noir” que se publican aquí. Ahora solo hace falta que lo confirmen las evidencias para que quede redondo.

    Haciendo gala de la pedantería inútil con la que me solazo, les indicaré que los últimos meta-análisis (a partir del 2012) no son tan concluyentes. Un par de muestras de lo publicado:

    “No está claro si el consumo de fructosa conduce a un aumento de la ingesta energética total y de la obesidad… No sabemos si la fructosa causa resistencia a la insulina y diabetes mellitus a largo plazo… Necesitamos confirmar que las intervenciones tendentes a reducir la ingesta de fructosa en individuos con sobrepeso de cualquier naturaleza reducirá de forma eficiente el peso y los factores de riesgo metabólicos y cardiovasculares.”

    “Dado el consumo substancial de fructosa en nuestra dieta, fundamentalmente de bebidas azucaradas, dulces y productos a base de cereales con azúcares añadidos, y el hecho de que la fructosa es un nutriente perfectamente prescindible, parece atractivo limitar el consumo de azúcar como parte de cualquier programa de pérdida de peso y en individuos en riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas. No hay ninguna evidencia, sin embargo, de que la fructosa sea el único, ni siquiera el principal, factor en el desarrollo de estas enfermedades, ni de que sea perjudicial para cualquier persona.”

    No queda tan bonito, ni es sintético en el grado en que le place a los lugareños, pero es lo que hay. Siempre queda la opción de “no dejes que la falta de evidencias contrastadas te fastidie un buen relato”. En fin.

  • Estoy disfrutando con el Ortega que ha publicado Jordi Gracia en “Españoles eminentes” (si hay justicia mi nombre debería verse pronto aquí reflejado ). El ensayo de Morán sobre Ortega, Un maestro en el erial, me dejó mal sabor. En él se incidía con crueldad en su situación en la época franquista, pero Gracia se fija mas en su peripecia intelectual y nos desvela unas intersantisimas cartas hasta ahora inėditas. Comparto con Ortega, si no su altura, el intento de conocerlo todo en su mas amplio espectro.

  • A mí, francamente, me conviene mucho más el relato del Marqués. Mi hígado graso es producto de la ingesta de frutas y productos bio. Sin embargo mi especialista se resiste a admitirlo y pretende que prescinda de vinos, jamones, embutidos, carnes rojas y demás alimentos procedentes de la viña (y la granja) del Señor. Yo contraataco alegando que la culpa es de plátanos, naranjas (que están repletas de ácidos), manzanas (ácido málico, que ya su nombre lo dice), higos y lácteos venenosos. Pero ella no se arredra. Mi única arma convincente es la demostración empírica de que todos los vegetarianos y veganos que nos rodean están mucho más dañados que yo y además son mucho más infelices. Ahí sabe que está derrotada y contraataca con el argumento fascista clásico, “a ver, ¿aquí quién es el médico?”. Ya. ¡Nazi!

  • Tengo pruebas, le digo. “El hígado de las ratas sometidas a una dieta rica en fructosa era semejante al hígado de alcohólicos, veteado de grasa y cirrótico“. Ella frunce el morro y me rebate ácidamente (yo creo que come yogures bio y compra sus arroces integristas en una tienda macrobiótica): “Tú no eres una rata”. Y ahí creo que es donde se equivoca. Los humanos somos básicamente ratas. O cerdos. O monos asesinos. Es lo que tiene ser omnívoro. A mí —no voy a ocultarlo— su rollito naturista-espiritual me pone cachondo. Siempre me han atraído las gacelas.

  • Ya me jode andar siempre en la inopia y no reconocer los anteriores personajes de Psicomagufo. Es mi sino.

    //////////////

    PerroAntoine, yo iba a apostar por que su nutricionista gacela es su santa.

  • Perroan, tienes que ponerte los vídeos de Faemino y Cansado en los que salen hablando de los médicos.

    – Me dice el médico… el café es malo.
    – Más malo eres tú, cabrón… y te tengo delante.

    Los primeros minutos

  • 8 páginas, 3858 palabras, 18509 caracteres (sin espacios), 22339 caracteres (con espacios). Qué bien me lo paso investigando y cuánto sufro escribiendo.

  • Perro, ni se le ocurra enfrentarse a su especialista con semejante referencia de la Wikipedia como único arsenal defensivo: lo fulminaría en 30 segundos. Y aquí está el pedante inútil para explicarle por qué

    [Pequeño excurso: sin incomodar demasiado a la Srta. Bellpuig, ¿cabría la posibilidad de cambiar mi nick, siguiendo el ejemplo de Adapt, por el de ‘Psicomagufo [el pedante inútil]’?; le he cogido cariño porque creo que refleja lo esencial de mi personalidad como ningún otro hasta ahora; tengo que agradecérselo al Marqués].

    Lo dicho:
    1. La frase está sacada de un artículo de la eminente investigadora Lynda Joyce Forristal (CCP, MTA) que cita a la Dra. Meira Field (USDA) como fuente original.
    2. No me fue posible localizar ningún trabajo de la Dra. Field. Lógico porque es la Dra. Fields. La Dra. Fields ya no trabaja en el USDA (U.S. Department of Agriculture) y sus últimas publicaciones sobre la fructosa son de finales de los 90. A la Dra. la debieron largar del USDA porque era una sádica de cojones que le metía fructosa a las ratas por un embudo, mientras les sacaba el cobre intracelular por las orejas. Se le morían el 60%. A ver.
    3. Impresionado por el “CCP” y “MTA” que luce en sus presentaciones la Sra. Forristal acudo raudo al catálogo de siglas: “Certified Culinary Professional” y “Master in Tourism Administration”. Me quedo más impresionado todavía, como cabría esperar de una mente abierta como la mía.
    4. El interés de la Sra. Forristal (que parece en las fotos una persona afable y presta a regalarte una tarta de manzana como te descuides) por el azúcar es encomiable como reflejan sus estudios “El potencial del turismo en los orígenes de la producción de azúcar” y el no menos atractivo, “La herencia del azúcar brasileño en el turismo: de los ingenios a la cachaza”. En la actualidad ya hablamos de la Dra. Forristal (PhD concedido el 2009 por la Universidad de Purdue en Gestión Turística y Alojamientos).

    Pero, sobre todo, su especialista tiene razón porque usted no es una rata, estimado Perro.

  • Pues yo estoy de acuerdo con el Marqués. En primer lugar, porque su explicación era más corta y asequible. Y también porque me ha gustado mucho lo de que cuando los homínidos vivían en los árboles se alimentaban de frutas.

  • 06/07/2014 A LAS 18:58
    ADAPTACIONES ™ [LO CORTÉS NO QUITA LO CALIENTE]
    PerroAntoine, yo iba a apostar por que su nutricionista gacela es su santa.

    También podría ser. Pero mi “especialista del abdomen” es una joven hética y bella que me dice con dulzura que me voy a morir. Lo cual que no digo yo que no, pero que si no me da fechas más precisas no me conmueve.

  • ¿Psicomagufo El Pedante inútil no sería una redundancia? No tengo estudios de literatura pero creo que es repetir lo mismo dos veces. Si quiere mi opinión sincera, Psicomagufo suena humorístico y poco serio. Pedante inútil tiene mayor potencia. Cambie usted su nick como quiera y ya se lo aprobaré.

  • Yo no le pienso llamar «Pedante inútil».
    Me he acordado de que el hijo de unos vecinos de mis padres se llamaba Ignacio pero mi madre siempre le llamaba Iñaqui: «Hola, Iñaqui», «Iñaqui, guapo».
    «Madre, por favor, que se llama Ignacio», le decías.
    «Pobre chiquillo, si Ignacio es muy feo».
    A mi madre le iban a decir cómo se llaman las personas. Mi madre es una mujer extraordinaria y fenomenal, que conste.

  • Gómez, no intente pegarme puñaladas traperas de Ockham. La navajita solo se puede sacar cuando las explicaciones a comparar son compatibles con los hechos; no con las que son cortas, a la par que sencillas, pero sin evidencias. No me sea trilero.

  • Ya sé en lo que andaba el marqués en Miranda el año pasado, pillo. He recibido esta convocatoria, y he de apuntarme de inmediato:
    Hola amig@s,
    el llamado de los tambores nos invitan a Re-Conectar con nuestra Madre Tierra, con nuestras Raíces, las que nos sostienen, nos sustentan, nos nutren, nos fortalecen y nos dan la fuerza para la Vida.
    El latir de los Corazones y el sonido de la Tierra se unen para darnos la Bien-Venida a nuestro próximo Encuentro de Pedagogía Ancestral de la mano de Aaaaa Zzzzz y en la casa de xxxx, del 7 al 10 de agosto en Munilla ( al norte de Burgos).
    Pedagogía Ancestral es conectar con nuestra esencia, traer a nuestra vida lo mejor de nuestra cultura, honrar a los que nos antecedieron, reconectar con nuestro legado ancestral y recoger la información que viene de nuestro interior para dar vida a lo nuevo en el momento presente.
    Ven a compartir esta vivencia que te conducirá a integrar aún más lo que tú ERES.

  • Muy Patachuskiano, Holmesss.

    Hace poco viaje con un familiar al qué apenas veo. Nos caemos bien así qué la conversación fue fluida y jugosa.

    Pelé por riguroso orden a los economistas, los psicólogos y los pedagogos.

    Por supuesto, después me reveló qué había estudiado economía sin acabarla y qué era psicólogo y pedagogo.
    Creo que le sigo cayendo bien.

  • Mis recomendaciones son las mismas que hace la American Heart Association, lástima que no hayan tenido en cuenta lss pajas mentales del pedante ni la obsolescencia de la doctora de Perroantonio.

  • La madre que parió a estos “liberales” del PP.

    Impuesto sobre los depósitos bancarios, ¡con efecto retroactivo desde el uno de enero!

  • El pajismo mental es un estilo de vida, desde luego. A veces incluso sus practicantes publican en la propia revista de AHA (“Circulation”):
    “Session: Nutritional Epidemiology and Healthy Eating”
    Si les aburre darle al enlace, les pongo la conclusión:
    “When consumed as part of a eucaloric (weight-stable) diet, fructose does not promote weight gain or an atherogenic lipid profile even when consumed at four times the level currently recommended by the AHA”

  • Y deje ya de sacar el pico de la muleta para replicar. Lo único que digo es que hay decenas de estudios con resultados todavía contradictorios. Paciencia, perseverancia y mucho meta-análisis, y se ira despejando el terreno. Eso es faction.
    ¿Mi apuesta personal sobre el desenlace? La misma que la suya. Pero, hoy por hoy, no deja de ser una apuesta. Fiction.