Eso… ¡Sí tocarlo!, de José Luis Moreno

Ni tocarlo

por José Martínez Ferreira (@josenez)

El libro que reseñamos en esta nueva sección del fanzine on the rocks ÇhøpSuëy dedicada a clásicos olvidados de la literatura española es una de esas joyas que todo bibliófilo desearía tener en su biblioteca. Prácticamente inencontrable, los pocos ejemplares que se pueden rastrear por Iberlibro alcanzan el escalofriante precio de 1,61€ más gastos de envío. El que atesoro en mi colección fue un regalo de uno de mis exquisitos y adinerados enemigos, ya que pese a mi más que saneada economía nunca he tenido bajo mi colchón dinero suficiente como para meterme en una inversión del calado arriba mencionado.

“Eso… ¡Sí tocarlo!” fue publicado en 1978 por la editorial barcelonesa De Vecchi, que felizmente sigue activa y tiene entre los libros más vendidos de su catálogo maravillas como “Menús de táper”, “50 modelos de papiroflexia” o “La dieta inteligente para runners”, referencias tan relacionadas en el fondo y en la forma con el legendario libro de José Luis Moreno.

En Vainica Doble (Ediciones Júcar, Gijón, 1983), el libro que Fernando Márquez escribió sobre aquellas dos brujitas buenas -con minúsculas, que con mayúsculas solamente hay una Brujita Buena-, decía Jaime de Armiñán de ellas que eran “algo así como un lujo que no nos merecemos, como tampoco nos merecimos a Quevedo o al Arcipreste de Hita”. Lo mismo podemos decir de José Luis Moreno. Y es que parece mentira que un genio absoluto como el ventrílocuo madrileño no sea al menos tan estimado en España como, por ejemplo, la viuda de Camilo José Cela. Nunca hemos sido generosos con nuestros hijos más ilustres. ¿Cómo es posible que José Luis Moreno no cuente con una estatua ecuestre en alguna rotonda de la M-45? ¿Acaso no merece Rockefeller que una estación de Metro de Madrid lleve su nombre si hasta un ganapán como Antonio Machado tiene estación propia? Pocas personas hay con una biografía tan completa y escalofriante como la de José Luis Moreno, cantante de ópera, actor, autor de veintiséis libros, sobrino de dieciséis tíos de los cuales seis eran ventrílocuos, productor audiovisual, descubridor del grupo de hair metalEurope, pianista y C-3PO español al hablar varias decenas de idiomas… Faltaría añadir que es médico especializado en neurología, lo que le emparenta con otro importante payaso nacional, El Gran Wyoming. ¿Por qué un médico español cuando se aburre se hace humorista, no podía dedicarse a jugar al golf como hacen los médicos extranjeros que se aburren?

Pero vayamos con el libro. Ya desde fuera llama la atención lo cuidado de la edición, desde la portada que recuerda a algunas de las cubiertas diseñadas por Andrés Trapiello para Trieste, aunque la de “Eso…¡Sí tocarlo!” sea tres años anterior a la fundación de la mítica editora de Valentín Zapatero, lo que le da más valor si cabe, y que sobrecoge por su sencillez y elegancia. En ella, una foto del autor acompañado por dos de los coautores del libro; él, sonriente con un colgante del Cristo de Salvador Dalí tamaño DIN A4 sobre su camisa de autobusero; ellos, con sus uniformes: frac y uniforme escolar. El título, magníficamente encuadrado en la portada, va en un tipo clásico de puesto de perritos calientes, en colores kétchup y mostaza.

Pero si el exterior es deslumbrante, su interior todavía lo es más. Es sin duda lo más valiente escrito en España desde cualquiera de los libros antiflamencos y antitaurinos publicados por Eugenio Noel a principios del siglo veinte. Con “Eso… ¡Sí tocarlo! Mis muñecos sin mordaza”, que es el título completo de la obra, José Luis Moreno construye un libro clave en la historia de la literatura española, texto que con sus escasas ciento cincuenta páginas traza todos los caminos de la posmodernidad ibérica que más tarde habrían de hollar autores como Julián Ríos, por ejemplo en su famoso “Larva. Babel de una noche de San Juan” (Editorial Llibres del Mall, Barcelona, 1983), editada cinco años después que “Eso…¡Sí tocarlo!”, y que bebe descaradamente de la cristalina prosa de nuestro ventrílocuo para emponzoñarla hasta la locura. En realidad José Luis Moreno únicamente escribe el prólogo del libro, dejando que el resto del texto lo escriban sus muñecos, lo que constituye un prodigioso salto al vacío vanguardista, ya que no solamente cambia de narrador con una soltura que ya para sí quisiera Martin Scorsese en algunos de sus mejores desbarres, si no que le da voz a objetos inanimados, en este caso a sus muñecos, en un enfermizo juego que le hubiera encantado a don Luis Buñuel y que cuatro años más tarde de la salida al mercado del libro aparece también en una obra clave del cine moderno como es Blade Runner (1982), aunque por hablar de escritores mejor que de cineastas, podemos citar como referencias en José Luis Moreno al grandísimo Felisberto Hernández de “Las Hortensias” (Imprenta La Gaceta Comercial, Montevideo, 1950) y a otro de los nombres fundamentales de la literatura hispanoamericana del siglo pasado, Horacio Quiroga y sus “Cuentos de la Selva” (Sociedad Cooperativa Editorial, Buenos Aires, 1918). Por si esto fuera poco además de los cambios de narrador mencionados se producen continuos saltos de género, haciendo del libro una chamarilería plenamente moderna, al mezclar autobiografía de ficción, entrevistas falsas, reportajes periodísticos inventados, relatos y ensayos, como la magnífica disgresión de Rockefeller sobre la sexualidad en la sociedad actual llamada Amor, sexo, cariño y pornografía, géneros en los que se puede rastrear parte de la obra de David Foster Wallace, quien conocía el libro de José Luis Moreno, ya que lo atesoraba en su biblioteca personal, según consta en el inventario de ésta publicado en el número de febrero de 2010 de la revista Critique: Studies in Contemporary Fiction, o metiendo poemas y canciones entre las páginas de la narración, algo aprendido de clásicos posmoderrnos como Thomas Pynchon, a quien queda claro leyendo “Eso… ¡Sí tocarlo!” que José Luis Moreno había leído y bien leído en su idioma original. Para rematar el genial batiburrillo el autor intercala entre los textos viñetas dibujadas por él, cercanas en su contenido a las de Chumy Chúmez o Manuel Summers aunque realizadas no con el estilo desmañado de estos dos genios, si no con el suyo propio, el de un fino estilista, esto es, los dibujos parecen hechos por un hámster ciego borracho de licor café orensano.

La primera parte del libro la forman presentaciones (auto)biográficas de cada uno de los muñecos, en los que el autor traslada perfectamente al papel la personalidad de cada uno de ellos; el cuervo Rockefeller, maleducado, antiamericano, recalcitrante y “de familia machista de izquierdas”; Macario, donde quizá está lo único incomprensible del libro al declararse republicano madrileño escapado de la ciudad desde el final de la Guerra Civil, siendo mucho más parecido su tipo al de los emigrantes venidos a la capital en los cincuenta a buscarse las castañas, como hizo mi padre, vamos, como los personajes de la película de José Antonio Nieves Conde Surcos (1951); Monchito, niño que se define brillantemente como anarco-constitucional-socialista-monárquico; y un par de muñecos hoy casi olvidados, la prostituta Fifí y la oveja y actriz argentina Ágata.

Reservamos un párrafo entero para la magnífica sección poética del libro, en la que el autor busca una confrontación a navajazos con los poetas clásicos españoles, demostrando el ventrílocuo tal altura y anchura como poeta que, si hubiera habido justicia en este mundo, Josep Maria Castellet tendría que haber aumentado en uno la nómina de sus “Nueve novísimos poetas españoles” (Barral Editores, Barcelona, 1970) en ediciones posteriores de su libro para acoger en ella a José Luis Moreno. En un alarde de originalidad esta sección de poesía de “Eso… ¡Sí tocarlo!” se abre con una variación a cargo de Macario del soneto más conocido de Lope de Vega, lo que es un acierto, ya que empezar la pelea con alguien del mismo tamaño literario que uno es una decisión muy valiente, y el genio del Siglo de Oro español no cabe duda de que está a la altura de José Luis Moreno. Solamente el principio ya estremece “Me pide José Luis que haga un soneto / y no sé hacer la O con un canuto”. Imagínense el resto, o mejor no. La otra gran batalla literaria la libra contra Garcilaso de la Vega, esta vez con un soneto de creación propia pero que parece escrito por el poeta renacentista toledano; concretamente el poema que Monchito le dedica a la actriz Nadiuska parece una versión actualizada del famoso Soneto V, manteniendo la elegancia, cariño y belleza que rezuma en cada palabra de Garcilaso pero cuatrocientos cincuenta años después. Se podrían intercambiar versos entre los sonetos y no perdería calidad ninguno de los dos. Copiamos los dos poemas para asombro del amable lector:

Mira, Nadiuska, voy directo al grano:
estás lo que se dice impresionante,
tan buenorra que no hay gachó que aguante
sin soñar con poder meterte mano.

A mí me habían dicho que es marrano
enseñar (como tú) lo de delante
y que el desnudo es algo vergonzante
aunque se tenga un  culo soberano.

Pero yo, que he viajado al extranjero,
sé que allí se espelota hasta un bombero
y, que yo sepa, nunca se arma un cisco.

Por eso yo, Nadiuska, te hago un trato:
si en cueros te me pones sólo un rato,
yo, como premio, te daré un mordisco…

***

Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuando en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

Podríamos hablar de este libro legendario páginas y páginas pero preferimos terminar aquí esta exaltada reseña solicitando de rodillas que algún avispado editor reedite esta joya para que deje de ser un clásico subterráneo para unos pocos connoisseurs y pase a ser lo que siempre ha debido ser, una obra clave en la literatura contemporánea española. Se lo debemos a José Luis Moreno y, por qué no decirlo, a sus muñecos.

Nota: Este texto fue escrito para el número especial sobre literatura posmoderna española que publicó la revista Anthropos en 2009 aunque al final por falta de espacio no llegó a ver la luz. Tanto el autor como el editor quieren agradecer a Anthropos su desinteresada colaboración en la recuperación de este esencial texto para su publicación en ÇhøpSuëy.

102 comentarios

  • CUENTO TRISTE DE VERANO
    La pulsión que me domina para, antes de lanzarme a cualquier debate, acopiar una pesada artillería de referencias, ejemplos y contraejemplos (“evidenciología”, en feliz neologismo del Marqués) tiene su germen en mi triste pasado como revisor de publicaciones académicas y evaluador del Plan Nacional de I+D+i. Antes de ser un pedante inútil, yo era un tipo normal, apocado; algo picajoso, sí; pero siempre crédulo con las argumentaciones emanadas por fuentes de reconocida autoridad.

    Ya no recuerdo cómo (un amigo en el Ministerio, contactos en la universidad, participación en congresos, etc.), de un día para otro me vi metido en los comités del Plan Nacional de I+D+i en mi campo de trabajo y al lado de la pléyade científica de esa área de conocimiento. Económicamente no compensaba, pero era estimulante, intelectualmente, conocer y debatir con algunos de los jefes de investigación de los centros punteros de este país. Firmé los papeles correspondientes en el antiguo Ministerio de Ciencia y Tecnología y me subí al carro. Yo era el representante de la “i” minúscula (premonitorio).

    Enseguida me mandaron las claves para acceder al servidor en el que se consolidaba la información; en el buzón esperaban mi evaluación unas 15 propuestas de investigación. Me pongo a ello, echo un vistazo al primer proyecto y ligero desasosiego; paso al segundo y ummh; y luego al tercero y empiezo a no dar crédito. Un par de horas después, exclamo ¡Je suis désolé! Veo que tengo por delante un trago duro. Recuerden que era un tipo normalito, tan blando por fuera, que se diría que era todo de algodón. Y no estaba preparado para encontrar la sarta de despropósitos, contenidos “corta y pega”, presupuestos inflados cuando no directamente delictivos, planes descabellados, reinvenciones de la rueda, etc. que constituían el grueso de los proyectos. Pero sigo con mi encomienda, incluyo las observaciones pertinentes en el sistema y me presento a la primera sesión del comité.

  • Antes de entrar le digo a mi contacto en el Ministerio que estoy sorprendido por la porquería que he tenido de deglutir; en particular, por el proyecto A. Tuerce el gesto y me dice “Mal asunto, están apadrinado por X., que forma parte del comité”. “Ah”, le contesto, “pero es que el proyecto B no le va a la zaga”. Rostro demudado, “¡Qué dices! Ese es el del grupo de Y. y de Z. que también están en el comité; pero tú, ¿qué cojones has hecho? ¿Te has leído en serio las propuestas?” “Ah, ¿no se trataba de eso?”.

    Saludos, presentaciones, ambiente en general relajado. Llega mi turno y recomiendo rechazar el proyecto A., el B. y unos cuantos más. Se acabo la relajación. Las flechas vuelan sobre mi pobre cabeza: “Son opiniones sesgadas”; “No sabes leer”; “Tú, ¿de dónde cuernos has salido? ¿Quién te ha traído aquí?”; “Estos de la “i” minúscula no están capacitados para valorar la “I” mayúscula”. Y finalmente la frase que desencadena mi proceso de degradación en pedante inútil: “No tienes ninguna prueba de lo que dices”. Me dan una segunda oportunidad para que reconsidere mi evaluación.

    Y eso es lo que hago. A la siguiente reunión me presento con toda la artillería: el origen de los textos cortapegados; los refritos de investigaciones anteriores; las patentes de lo ya inventado; los catálogos de productos con los precios de mercado. A cada objeción del padrino de turno, respondo con más referencias; a cada desprecio, con la postura publicada por los grupos verdaderamente líderes. Ventajas de no formar parte de ninguna capilla, ni banda organizada. Se ve que llevan mucho tiempo sin que se les ponga respondón alguien de fuera del cogollito, donde las cosas siempre se han resuelto con un “hoy por ti, mañana por mí”.

    Me acusan de pedante y de no centrarme en lo esencial. Les respondo que lo esencial es saber quién se va a llevar la pasta del plan y que para eso conviene eliminar primero a los jetas. Alguien recuerda que según la normativa vigente siempre se puede alegar y solicitar más evaluaciones para contrastar con las mías. Vuelve la relajación; deciden ignorarme a partir de ese momento. Termina la sesión, me agradecen los servicios prestados y me indican el camino del ascensor.

    Y hasta hoy. También les digo que de revisor de publicaciones no me fue mucho mejor, no.

  • Brasil 17
    Ríos de tinta roja inundarán hoy periódicos y webs glosando el desastre brasileño. el comentarista de Tele5 decía ayer que “si hay vida en otros planetas, mañana las noticias de todas las televisiones extraterrestres abrirán también con este partido” (no es literal lal cita).

    En El Mundo, Julián Ruíz nos deja una imagen muy apropiada … si supeira de lo que habla:
    “La hecatombe, como si el Corcovado se hubiera caído de su monte en Río. “

  • Por las referencias fiables que me han llegado, lo que ha descrito Pedante Inútil no es así. Es peor.
    Las subvenciones sólo pueden existir en culturas fuertemente asentadas sobre la ética ( luteranas ) o la ley ( USA ). No es nuestro caso, y deberían -las subvenciones- sernos algo tan ajeno como la práctica diaria del Taichi en la hora del almuerzo.

  • Por cierto, enhorabuena por la entrada. En RdL deberían ficharle, pero antes que pasen por caja de Chopsuey y negocien con Bellpuig.

  • El que escribe la entrada es mas pedante que el pedante, y ya es decir. Su prosa resulta empalagosa, vana y pretenciosa. Durante años J L Moreno organizó una temporada de Opera low cost en el Calderón donde pudimos ver a viejas glorias como la Freni. Solo por eso merece mayor respeto. Exijo pues la retirada inmediata de esta infamante entrada.

  • Dirigirme a Pedante Inútil me recuerda una costumbre ya casi perdida, tomada del Forges de los primeros años (qué buenos los Hermanos Lobos, Primo Perro):
    “Humilde Aldeano ( por lo bajinis ) , ¿sabe cómo se llega a Fuensalada de enmedio?”
    “Sencillo Labrador, éstas plántulas tan bien alineadas, de apenas 1 centímetro, separadas un palmo entre ellas, ¿qué son? ¿ están plantadas a mano, una tras otra?” Esta pregunta es literal, cándida y sincera: soy de asfalto; la hice hace apenas un mes (eones, según lo miro). Amablemente me explicó que era maíz, y me describió el ingenioso dispositivo para plantarlo.
    Luego seguí andando: Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.

  • Por razones más que obvias, el Sr. Verle tiene razón en lo que comenta acerca de los primeros textos de un escritor. (También cabría añadir a la ecuación la frase de Valéry de que “a un escritor de verdad se le reconoce antes por lo que tira a la papelera que por lo que publica”.) Sin embargo, al instante me ha venido a la cabeza un autor cuyo primer relato en prosa nació, en palabras de Cortázar, “como Palas armado de punta en blanco”, esto es, dotado de las mejores virtudes y sentando ya las bases técnicas de toda su producción literaria posterior..

    Estoy hablando de Poe y su Metzengerstein.

  • Releo mi comentario anterior y al llegar a la frase de Valéry me doy cuenta de que internet es, precisamente, esa papelera.

    No me parece un mal descubrimiento, sobre todo si tenemos en cuenta que todavía son las doce de la mañana.

  • Estoy leyendo un extraordinario libro de memorias: Desarraigo, de Pedro Gálvez, nieto de Pedro Luis de Gálvez. Da noticia de lo sucedido con su familia tras el fusilamiento del poeta (cárceles y exilio), su militancia comunista, su paso por la Alemania “democrática” y su posterior desencanto político. Hace un par de años conocí al autor en Berlín. Me recordó enormemente a nuestro amigo Calaza (y viendo el libro he descubierto otras concomitancias insospechadas). Acababa de ser noticia en la prensa española, de ahí que yo supiera de él. Se sorprendió de que conociera y hubiera leído la obra de su abuelo y quedamos en vernos de nuevo, pero le he perdido el rastro. Lástima, porque me gustaría charlar con él largamente.

  • Me sorprendió mucho y desagradablemente el choteo de la afición brasileña cuando Holanda goleó a España.
    Así que ayer, excluyendo las de los niños, que siempre me conmueven, las lágrimas que derramaban no me mojaron.

  • Me ha gustado la entrada, pero lo cortés no quita lo valiente y estoy con el marqués en la referencia a JLM. Desde la otra orilla lo digo (¿o todos fluimos, mejor visto, en la corriente que delimitan las orillas?): trabajador y con buen ojo para el negocio.
    ***
    Holmess ¿puedo seguir practicando tai chi a deshoras?

  • Nunca vi una actuación en directo de José Luis Moreno. Sí de Mari Carmen (y sus moñacos). Fue en el parque de atracciones de Barcelona. Allí vi también a Olé olé (con Marta Sánchez) y a la Pantoja.

  • Qué poco edificante, señor Pedante. Yo pensaba que los evaluadores serios se habían extinguido y que por eso se daban tantos ‘minolles’ a proyectos de I+D+i deficientes (como aquel cochecito vasco que nos iba a poner en la parrila de salida de la automoción y finalmente fue en la parrilla de los asados en su propio jugo). Pero es más triste saber que cuando aparece uno, simplemente lo despiden.

  • 09/07/2014 a las 09:21 holmesss

    Las subvenciones sólo pueden existir en culturas fuertemente asentadas sobre la ética ( luteranas ) o la ley ( USA ). No es nuestro caso, y deberían -las subvenciones- sernos algo tan ajeno como la práctica diaria del Taichi en la hora del almuerzo.

    10/10
    ¡Mecachis! Me da que esto no viene en el programa de Podemos…

  • Yo también podría dar fe de proyectos de investigación, desarrollo e inutilidades, cuyo único objetivo es pillar, de ese ente a priori bobo y de fondos infinitos (“que no son de nadie”).

  • holmesss 09/07/2014 a las 13:07
    Me sorprendió mucho y desagradablemente el choteo de la afición brasileña cuando Holanda goleó a España.
    Así que ayer, excluyendo las de los niños, que siempre me conmueven, las lágrimas que derramaban no me mojaron.

    OJOS QUE NO VEN, CORAZÓN QUE NO SIENTE
    Quiero decir: yo estaba en Alemania cuando el 5-1 de Holanda. ví el partido en un bar(*). Cada gol de la oranje, lo mismo que la ocasión fallada por Torrres, era recibido con un despectivo je-je-je, cuando no directamente carcajada y sorna, y comentarios que por suerte yo no entendía.

    Asi que he vamos con los alemanes (he visto y oído muchos comentario socomo el suyo, holm.) pero porque no les vimos reirse de nosotros, como vimos a los brasileños.
    =========================================================
    (*) Estuve en Baviera. Me caen mal los bávaros, no solo por el puto Bayern München, ni porque les guste vestirse los fines de semana de tiroleses a ellos y de mesoneras a ellas y pasearse para que los turistas les saquen fotos, sino porque son los catalanes de Alemania o los escoceses del Reino Unido: se creen superiores y especiales.
    Pero en su favor diré que son gente muy dada a la fiesta, y tanto en Munich como en Ausburgo hay una gran cantidad de bares, cafeterías, restaurantes y terrazas, y por si fuera poco, aprovechan cualquier ocasión para montar mesas corridas en las calles, “soltar” una orquestina para que anime el cotarro y darse a la bebida y la comida.

  • No más para preguntar si alguien sabe cuánto contribuye al calentamiento global y a la huella de carbono que cocinemos nuestras habichuelas ancestrales en calderos. Un joven cooperante ha aconsejado a mis abuelos que cambien su caldero por una olla solar para que no colaboren en la deforestación y en la emisión de gas carbónico de efecto invernadero. El joven ya se marchó de su cooperación y ellos ahora se quedaron muy preocupados por hacerle daño a la Pachamama.

  • Descartando niños, bipolares y discapacitados psíquicos: bajo mi modesto punto de vista el que llora por el resultado de un partido de fútbol es un condenado imbécil. Sin ambages ni peros. (Por supuesto, si alguno de los que lee esto suele llorar por las derrotas de su equipo, queda descartado automáticamente de esta aseveración.)

    Trabajé durante años en una discoteca puntera de Barcelona. Recuerdo a determinados jugadores de primera división corriéndose juergas sabrosonas –en algunas ocasiones con hierbas ancestrales incluidas– a las pocas horas de haber perdido un partido, más felices que un conseller de CiU después de cobrar su tres por ciento. Te imaginabas entonces a esos aficionados que seguro que ni habían cenado por el disgusto y daban ganas de descojonarse un poquito.

  • Funes, si no hubiera acudido al bar con esa camiseta de bet&win seguro que los bávaros hubieran estado circunspectos ( las bávaras, más )

  • Pachakusi, prueba la olla a presión. ((Me parto, me parto: No más para preguntar si alguen sabe cuánto contribuye al calentamiento global y a la huella de carbono que cocinemos nuestras habichuelas ancestrales en calderos)).

  • Película impresionante en Paramount Chanel, Plazo para morir (A la sombra de un Colt; que digo yo que dará poca sombra, o sea), dirigida por Giovanni Grimaldi y con guión de Giovanni Grimaldi y María del Carmen Martínez Román. Entre los actores secundarios, Sancho Gracia y Álvaro de Luna. Los diálogos parecen escritos al alimón, en plena orgía de ingenios, por Gómez y Martin Holmes.

  • La descripción que hace pedante de los procesos de evaluación contiene algo de verdad y mucha exageración. Volvemos a lo de siempre : él es el único evaluador honrado, Mañana daré mas detalles que cuestionarán seriamente la parodia que aquí ha presentado.

  • Marqués, queda claro en mi cuento que el Pedante era un pringadillo de pasaba por allí y cayó en el fuego cruzado. El motor de su postura no era la lucha contra el mal sino el amor propio herido.

    Confío en que su cuento, genio y figura, será sencillo, ameno, pleno de sentido del humor -en la mejor tradición inglesa-, bello y, por tanto, verdadero.
    Ninguno de estos atributos son predicables del mio. O sea, falso.

  • “Nunca Brasil ha sufrido una derrota tan aplastante, tan demoledora, con un potencial simbólico comparable –tal vez mayor- a la del Maracaná en 1950. “Sólo hemos superado el trauma de 1950 con otro mayor”, resumía un seguidor de Facebook. Lo del trauma no es una frase hecha: los periódicos aportan consejos de psiquiatras y psicólogos para que la goleada no afecte demasiado a los niños.”

    No puedo imaginar a ningún psiquiatra participando en semejante dislate.

  • No me parece que en España el proceso de revisión científico sea una cosa tan grotesca como cuenta nuestro “evidenciólogo”: Llevo años participando en esos procesos (fui hasta Director del Fondo de Investigación Sanitaria, el famoso FIS) y no he visto cosas diferentes de las que he vivido en Bruselas o en Estados Unidos.
    Tampoco creo que José Luis Moreno sea un personaje tan grotesco como aquí se quiere presentar con una evidente falta de respeto hacia un empresario musical bastante similar a los que he visto en todo el mundo. Me sorprende que el autor de esta reseña vea tan ridículo a JL Moreno y le parezcan admirables grupos como Glutamato yé yé o Mamá, por no hablar del inefable Fernando Márquez.
    En fin, no comparto esta visión del mundo que aquí se ofrece. Viajar y leer curan estos complejines.

  • El proceso de revisión científica se hace por pares y cuando las opiniones son divergentes se busca la de un tercero. Ciero que siempre hay intereses, quién no maneja su propia agenda, pero la ciencia no ha encontrado mejor método que el citado para proceder a las evaluaciones de los proyectos de investigación o de las publicaciones.
    He llegado a leer aquí que este proceso es inaplicable en España o (en facebook) que JL Moreno era un artista producto del franquismo..
    Creo que algunos de ustedes están intoxicados no sé muy bien de qué, pero con una capacidad cognitiva ciertamente reducida.

  • ¿Queréis leer un buen libro? Compraos éste. Infancia en la cárcel y en la meseta, educación en casa, cientifismo, juventud en Venezuela, la Alemania comunista, el desencanto…

  • Los cognitivamente deficientes somos el resultado evolutivo de la falta de viajes y lecturas “comme il faut” (traducción libre: “como las del Marqués”). Un nuevo hombre capitidisminuido, pero con papada, con el que volverá el imperio de la mediocridad.

    Y el Marqués, Zweig redivivo, glosará a su estirpe de hombre sabios a extinguir en su personal versión de “El mundo de ayer”.

    (Luego JL Moreno aprovechará el texto para producir una ópera de hondas raíces wagnerianas con los mismo escenarios que utilizó en su aclamada versión del Götterdämmerung).

  • Respecto a las evaluaciones, aunque son ligeramente distintas que la revisión por pares, no veo dónde está el desacuerdo: ya dije que la calma llegó cuando alguien recordó que quedaba por realizar el contraste correspondiente con las mías. No supe el resultado final.

  • Reconozco que yo no habría tenido las agallas de leerme entero un libro de JLM, ni aun guiándome la intención de escribir una reseña tan divertida como la que aquí se ha presentado. Particularmente, de niño JLM me parecía un tipo con bastante más gracia que muchos de sus colegas (humoristas) de la época; pero también intuyo que dedicarse a la ventriloquia tiene un punto inquietante en sí mismo.

  • Exijo que se borren todas las entradas en donde el Marqués nos regañe por reírnos de los demás. ¿Qué será lo siguiente, que sólo podamos reírnos de nosotros mismos? Quiá.

  • Asertividad al cuadrado.
    Un cabronazo me ha complicado la vida durante unos días por unas tiquismiquadas de facturación. Como siempre, me he impuesto a mi mismo actuar como los demás. Es decir, buenas palabras, buenos modos, no herir sensibilidades, buen rollito, dialogo y tal.
    Esto, actuar como los demás, me ha llevado a un bucle, o unas “tablas” si prefieren, después de peregrinar telefónicamente por el interior de su organización y hablar con unos y con otros.

    Me ha bastado hartarme, ser yo mismo, enseñarle medio cojón y hacerle ver que me iba a encabronar, para que, mágicamente reculara y aceptara todos mis postulados.
    Asertividad al cuadrado y listo.

  • Siempre me parece que a la gente le gusta el fútbol por un secreto importante de la vida que hay en el fútbol, tiene que ser eso. El Montano de hoy te lleva ad portas del secreto, como Jenny contemplando a Aníbal. Y que dónde se habrá metido Jenny.

  • 10/07/2014 a las 14:51 Adaptaciones
    “Tiquismiqadas” como palabro ficticio, mejor.

    Non est ficticio. Es palabra posible pero no existente. ¿Por qué no consideramos existente una palabra regularmente formada? ¿Por qué no hablamos de frases posibles pero no existentes? Y tal.

  • Como todo el mundo sabe Wagner jamás utilizó textos de Zweig para sus óperas. Es mas, es imposible que esto hubiera ocurrido pues el escritor no había nacido cuando Wagner anadaba ya escribiendo óperas. Sin duda nuestro buen evidenciólogo ha confundido a Wagner con Strauss (Richard), el cual si gustaba encargarle los libretos al escritor judío.
    Cuando me refiero a falta de viajes y lecturas estoy denunciando estas carencias culturales básicas, Entiendo que un hombre no es completo sino conoce los hechos mas relevantes de la ciencia, la historia y la cultura. Sin ese bagaje aconsejo un prudente silencio o si acaso recurrir a comentarios marujiles o de fútbol.

  • Marqués, sin medio cojón de ápice de asertividad se lo digo, que sabe Dios que por no tener no tengo ni un cuarto de cojón, ni tampoco media hostia. Pero ya que no viene ella, me siento en la obligación de hacerle una guardia a nuestra añorada Gata: ¿no será que ha leído usted mal el comentario sobre Zweig, y eso?

  • Oiga, Holmesss. Me siento injustamente excluida de su comentario. A mí también me gusta viajar a Moreno con mi prodigiosa fantasía.
    ***
    Y el comentario de Gómez (13:28) me ha hecho recordar que de niña también me gustaba mucho. Y que en mi casa se decía: es buenísimo; mejor que Mari Carmen, casi no mueve los labios. (Más inquietante, Gómez).
    Por otra parte, lo cierto es que la reseña de Martínez Ferreiro me gustó a la primera porque derrocha gracia y letras. No me paré a pensar en que se reía de una persona. Luego los comentarios del Marques y, sobre todo, el de Bolaño, me hicieron pensar. Pensar es desagradable.

  • 10/07/2014 a las 15:36 marquesdecubaslibres
    Procu, le remito al último párrafo de mi post.

    Por otro lado, estoy descubriendo, no sin sorpresa, la verdad de la segunda proposición del fraseologismo «esclavo de sus palabras y libre de sus silencios». Y que me decojono. Quiero decir que es agradable.

  • Es saludable reírse de las ínfulas literarias y josenez se lo curra, pero da en el clavo, proc, eso decíamos, que hablaba con las tripas mejor que MC (una de aquellas rivalidades en medio de la caspa).

  • En múltiples números del diario Sport Mourinho era caricaturizado con Karanka sentado en sus rodillas. El portugues hacía de ventrilocuo y el vasco aparecía con boina y mal afeitado al estilo de Macario. Fíjense hasta donde ha trascendido el excelente humor que destilaba en sus primeros años JL Moreno.

  • Para formarse en el ámbito científico-técnico hacen falta unas estructuras que no son necesarias en las humanidades. Me estoy refiriendo a laboratorios, hospitales, simuladores o cualquier instalación en la que se vea la proyección práctica de lo que se estudia. Con la excepción de las matemáticas y la física teórica, esto aplica a todas las disciplinas científicas.
    Esto justifica la mayor dificultad práctica de las carreras técnicas.
    Para formarse en humanidades no hace falta ir a la universidad, pues los museos, las bibliotecas y las salas de conciertose están disponibles ubicuamente. Así un verdadero hombre estudiará una carrera de ciencias y se formará en humanidades sin necesidad de academicismos trasnochados. Complementará su formación viajando y haciendo deporte.

  • QUOD ERAT DEMONSTRANDUM.
    El artículo de Pardo no habla de la pasta que cuesta un graduado en ciencias y técnicas, que, en efecto, es bastante más. Habla de la noción de ‘dificultad’ y de la valoración y la ideología subyacente en ella. De todas formas, yo también me pregunto qué sentido tienen las humanidades en la Universidad. Las humanidades crecen y prosperan ellas solas como los meacamas en las praderas y como el maíz en el Eixample. Qué necesidad habrá de facultades que enseñen a los sencillos aldeanos la teoría y la práctica del chorco, si va de soi.

  • Yo me pasé media carrera escuchando a mis profesores divagar acerca de si la biblioteconomía podía ser o no considerada una ciencia.

  • Procu: Pese a Pardo, es más difícil manejar con soltura el cálculo de resistencia de los materiales que el procesamiento conceptual y sensible necesario para componer un soneto. Para la primera competencia sería necesaria una Escuela Técnica [el estudio en] y para la segunda competencia no es necesario una Facultad.

  • “Lo más probable, no puedo recordarlo, es que se entablase en mí una lucha entre lo visceral y lo cognoscitivo. Sin que me percatara, estaba a punto de dar el paso que separa al simpatizante del militante. En lo intelectual contribuiría mucho a ello el hecho de que las llamadas “ciencias sociales” serán todo lo sociales que uno quiera, pero distan mucho de ser ciencias. Legiones de estudiantes se pierden año tras año en las universidades de todo el mundo por haber acudido con ansias de saber a las facultades de esas asignaturas basadas en la especulación y no en la experimentación científica. Cuando descubren la charlatanería huera que se oculta tras pomposos títulos, acaban de taxistas o terminan engrosando las filas de cualquier movimiento que les ofrezca el refugio de la seguridad cognoscitiva. El marxismo ofrecía un modelo teórico que explicaba el funcionamiento de las sociedades humanas, no solo en el pasado y en el presente, sino también en el porvenir. Era ciencia presciente. Tentaba con dejar de pensar, de dudar, para poder creer; lo que es, a fin de cuentas, el secreto del triunfo de toda religión”. P. Gálvez, Desarraigo.

    El autor se crió en la cárcel, donde encerraron a su madre al terminar la guerra civil. Después de eso no cursó estudios primarios. Su padre, el hijo del poeta Pedro Luis de Gálvez, fue su profesor y se dedicó a enseñarle únicamente matemáticas (era un gran matemático). Posteriormente, en Venezuela y en Berlín, estudió en la Universidad.

  • Estimada Procu, efectivamente, el Marqués es incapaz de leer con un mínimo de cordura ciertos textos. La “hondas raíces wagnerianas” se refieren no a Zweig (que era la antítesis de RW), sino a la acreditada capacidad de Moreno para trocar cualquier texto en puro drama.

    Que le pregunte el Marqués a nuestro hermeneuta preferido (de él y mío) AE, que es capaz de crear una Weltanschauung en torno a un “pero”.

    PD: observo, Procu, que prefiere llamarme con el eufemístico Sr. Dante, como si la palabra “Pedante” le resultase ofensiva. No se corte: me siento plenamente reconfortado con ese nombre.

  • «En lo intelectual contribuiría mucho a ello el hecho de que las llamadas “ciencias sociales” serán todo lo sociales que uno quiera, pero distan mucho de ser ciencias» (de P. Gálvez, Desarraigo, supra).
    No sé las sociales, que es otro paradinma. Paradizma. Pero las humanidades ni son ciencias ni lo quieren ser, «ni lo quieren ser, ni lo quieren ser, arriba la barca, una, dos y tres».
    ***

    10/07/2014 a las 17:49 Pedante inútil
    PD: observo, Procu, que prefiere llamarme con el eufemístico Sr. Dante, como si la palabra “Pedante” le resultase ofensiva. No se corte: me siento plenamente reconfortado con ese nombre.

    Sí, ya sé; como los neogramáticos, los impresionistas y los fauvistas. Dante no es un eufemismo, solo un hipocorístico. Cuando me enfade con usted le llamaré por el nombre completo, igual que hace o hacía su madre y las demás mujeres que le rodean.
    ***

    10/07/2014 a las 17:21 Tipo Material
    Procu: Pese a Pardo, es más difícil manejar con soltura el cálculo de resistencia de los materiales que el procesamiento conceptual y sensible necesario para componer un soneto. Para la primera competencia sería necesaria una Escuela Técnica [el estudio en] y para la segunda competencia no es necesario una Facultad.

    ¡Gengiiiiiiiiiiiiiis!

  • Me ha venido a la cabeza nuestro añorado Fernando Mayo. No deja de ser curiosa la afinidad intelectual entre el pedante y yo.

  • Curiosa y palpable, Marqués. No quería sacarlo a la luz para no quitarle intensidad a estos entretenidos rifirrafes que nos traemos, pero ya no lo podemos ocultar por más tiempo.

    Y hablando del ilustrísimo wagneriano Mayo y de relaciones tensas, recuerdo a mediados de los 80 como se zurraban los de “Ritmo” con los golpistas descarriados de “Scherzo”. Mayo tan ligado a la primera, acabó finalmente refugiado en la segunda. O tempora.

  • No creo que sea extemporáneo recordar que en la Edad Media las Artes liberales, es decir las ‘artes’ de los hombres libres, se separavan en Trivium y Quadrivium, antecedente de la diferenciación entre Letras y Ciencias. Y que de ese Trivium deriva el adjetivo ‘trivial’.

  • Me ha llamado la atención la sentencia del Bio Bac. No hay delito contra la salud pública porque los supuestos medicamentos eran inocuos. Por vender falsos medicamentos, cuatro meses de prisión.
    Creo que voy a abrir un negocio.

  • No entiendo el artículo de José Luis Pardo y espero que no se deba a que fui estudiante de Letras. En realidad lo que no entiendo es que él no entienda el “consenso universal acerca de que las carreras de ciencias exigen un mayor esfuerzo que las de humanidades”. ¡Claro que deben exigirlo! Se debe al distinto grado de responsabilidad sobre la enseñanza y sobre el aprendizaje de las materias tratadas. Nadie pedirá demasiadas responsabilidades al mal historiador, al torpe gramático o al oscuro filósofo. Nada ocurrirá si al poeta se le derrumban los versos. Pero sería una gran desgracia que al ingeniero se le cayera el puente o que el médico envenenara a sus pacientes. La responsabilidad es la que exige el mayor esfuerzo. Las Letras son irresponsables.

  • En esa línea van algunos de los comentarios en El País, Perro.
    La lógica averiada de la justicia española va a impulsar un formidable nicho de negocio, hasta ahora recluido en las cloacas de la web. Bastará con demostrar a posteriori que lo envasado era agua con colorante alimentario, dijesen lo que dijesen etiquetas y campañas publicitarias, para salir de rositas.

  • Vaya. Nunca leo los comentarios de los digitales ni las cartas al director de los periódicos. Suelen deprimirme. Sólo leo los comentarios de ÇHØPSUËY, porque sé que aquí sólo comenta gente ilustrada. Más o menos.

  • 10/07/2014 A LAS 22:21
    PERROANTUÁN
    Nadie pedirá demasiadas responsabilidades al mal historiador, al torpe gramático o al oscuro filósofo. La responsabilidad es la que exige el mayor esfuerzo. Las Letras son irresponsables.

    ¿Está seguro, Perro? Piense en el papel que juegan en este país (y en otros) los malos historiadores, los torpes gramáticos y los oscuros filósofos a la hora de crear falsas identidades, pseudo-mitos fundacionales, y delirios ancestrales. Piense en las consecuencias, muchas veces dramáticas e irreversibles, sobre generaciones enteras de sus siniestros alegatos.

  • Estos días he leído que Galeano se ha disculpado por “Las venas abiertas de América Latina”, un libro que escribió sin saber nada de economía, aunque mucho de metáforas. Le han acusado, claro, de haber envejecido y de volverse conservador.

  • ¡Ah! Ahora entiendo su posición. Y tiene toda la razón; las letras son de facto irresponsables. Yo pensaba en una suerte de responsabilidad moral, pero usted me ha devuelto a la tierra.

  • 10/07/2014 A LAS 22:07
    PERROANTUÁN
    Me ha llamado la atención la sentencia del Bio Bac. No hay delito contra la salud pública porque los supuestos medicamentos eran inocuos. Por vender falsos medicamentos, cuatro meses de prisión.
    Creo que voy a abrir un negocio.

    Como mi pulsión factual es incurable, me he bajado la sentencia del Bio-Bac y me la he comido de postre: 45 folios levemente indigestos.

    En una primera cata me sorprenden varias cosas (desde mi lejanía al mundo forense). La más evidente, el desequilibrio entre los contenidos.

    – Para empezar, una descripción bien somera de los hechos probados (se supone que lo relevante), seguida de páginas y páginas sobre si el delito ha prescrito o no.

    – Continuamos con una larga disertación sobre qué se entiende por medicamento (¡ni que fuese el primer juicio sobre el tema!)

    – La cosa sigue con el núcleo del razonamiento respecto al principal delito, contra la salud pública, notablemente desproporcionado en su desarrollo. Para que concurra el delito se deben dar dos condiciones: que se venda como medicamento; y que suponga un peligro para la vida o la salud de las personas. Pues bien

    1) Medicamento: decenas de páginas para determinar si el Bio-bac se vendía como medicamento.
    —> Conclusión: sí, se vendía como tal.

    2) Riesgo para la salud: unas pocas páginas para decir que la frase que figuraba en los prospectos, “No debe interrumpir el tratamiento; se puede tomar Bio-bac, junto con la medicación que le mande su médico, ya que es un producto natural y no tiene contraindicaciones”, muestra que siempre se sometía al juicio del médico. Y otras cuantas para darle un varapalo a la AEM y la Guardia Civil sobre la custodia de las pruebas recogidas y la consistencia de la prueba pericial.
    —-> Conclusión: no, no había riesgo por tomar Bio-bac.

    Resultante final: dado que no se cumplen las dos condiciones, absolución de los acusados respecto al delito de salud publica.

    Moraleja: Perro, si quiere montar un negocio parecido, no deje de poner la frase “No debe interrumpir el tratamiento que la señale su médico”; se ahorrará 5 años de prisión.

  • Ver pasar las horas. Lo hice en la mili, cuando estuve encerrado, y las veces que he pisado hospital. Hoy por ejemplo, de acompañante nocturno.
    Se acaba alcanzando un estado de ánimo muy especial.

  • Este es el titular que figura en la página principal de El País en estos momentos:

    “Condenados los responsables de vender el falso anticáncer Bio-Bac”

    En realidad, solo uno de ellos y por un tema menor. ¿Se habrán leído la sentencia? (ufff, que pereza). ¿El becario titulador, quizás? (los becarios son para el verano).

  • Interesante. Ya no está en la página principal y el titular dice ahora:

    El juicio del falso antitumoral Bio-Bac se salda con una condena mínima

    Por si acaso, había guardado una captura de la página inicial para mi centro documental de titulares desinformados.