Nunca dejes que te maten III

Por Gómez.

magos3

Un cabrito se cobra una vieja deuda

(Resumen de lo publicado: Gaspar queda descartado como asesino de su compañero Baltasar al comprobarse que a la hora del crimen estaba follándose a tres putas en un burdel chino. Coincidiendo con un subidón de alegría de la huerta casi pura, el inspector Gómez se dispone a interrogar a Melchor.)

Si Gaspar semejaba un clon de Fumanchú, Melchor, en cambio, recordaba a un jubilado alemán con apartamento en Mallorca: un anciano entrado en carnes, piel clara y una poblada barba muy blanca. Olía de una manera extraña. El tipo despedía un hedor hiriente que impregnó la sala de interrogatorios de punta a punta.

—Bueno, vamos a empezar —anuncié. Y en esta ocasión opté por hacer el papel de poli bueno, mostrarme sútil y arrancarle la información con suavidad. Tengo buena mano para eso.
—Así que usted es el del oro —disparé a bocajarro.
—¿El del oro?
—Sí, ya sabe: oro, incienso y…
Tragó saliva antes de responder, y eso sólo podía significar que había dado en el clavo. Soy un veterano defensor de la ley y estoy entrenado para detectar estas cosas por mucho que haya bebido, fumado o esnifado.
—Ah, sí. Sí… En ese sentido sí podría decirse que yo soy el del oro.
—Por cierto… —mascullé, mientras fingía olfatear el aire teatralmente—. Eso que huelo… ¿Alguna fragancia de París?
Melchor se alteró. Fue, el suyo, un gesto de los ojos casi imperceptible, pero acusó el golpe. Estaba en guardia.
—¿Se refiere a mi colonia? —inquirió por fin.
—Exactamente: me refiero a su colonia. ¿La compra a algún tratante de camellos, quizá? ¿Te regalan con cada frasco otro de una colonia distinta y un vale de la tintorería para quitarte ese olor a mierda seca?
Entonces me dirigí a mi compañera.
—¿Tú sabes lo que es la mirra?
—Lo que le regalaron los Reyes Magos al niño Jesús, ¿no? —respondió ella.
—Sí. Pero, ¿qué es?
—Ni idea. Fui a un cole público.
—No lo sabes. Casi nadie lo sabe.
Volví con Melchor, que, a estas alturas del interrogatorio, sudaba la gota gorda.
—¿Tú sabes lo que es la mirra, abuelo?
—Bueno… No… Sí… Creo…
Me levanté y me aproximé hacia él. Despacio. Hasta casi pegar mi cara contra la suya. Era el momento de incrementar mi sutileza de manera exponencial, de evidenciar esas dotes para la diplomacia que heredé de mis mayores.
—¡Yo te diré lo que es la mirra, baboso! ¡Mirra es ese olor que despides, eso que huele como el nabo del camello de Herodes después de no lavárselo en cinco años!
El viejo se puso a temblar como una hoja. Iba a decir algo, pero no se lo permití.
—La Biblia no dice nada de lo que regaló cada rey al niño Jesús. Se suponía (eso dice la “tradición”) que tú le ofreciste el oro, pero se trata de un dato sin confirmar. Sin embargo, mira por dónde, resulta que era Baltasar el que llevaba el oro encima. ¿Adónde nos conduce eso…? A que tú eres el de la mirra: un ungüento maloliente que nadie sabe ni qué diablos es. Nos conduce al chico de los recados, al segundón, al abuelete aparcacoches… Además, seguro que con todo el rollo contra el racismo y papeles para todos, el negrito era el preferido de los niños… ¡Te corroía la envidia y por eso lo liquidaste! A un Rey Mago debe de resultarle muy sencillo conseguir un arma en el mercado negro.
La farlopa me estaba convirtiendo en una especie de Spiderman a punto de patearle el trasero al Duende Verde.
—Tenías móvil, medios y oportunidad —proseguí—. Suficiente para una condena. Verás qué fiesta te van a montar los compis del talego cuando entres en la galería vestido con tantos colores.
—¡No! —gritó, al borde del colapso
—Tú lo has matado y vas a pagar por ello, Rey Mago hijoputa.
—Yo sé quién es el asesino —aulló. Y al instante añadió—: Santa Claus. El invierno pasado nos amenazó de muerte. Quiere quedarse con todo el mercado infantil. Baltasar se encaró con él y ese farsante del Polo Norte le prometió que se acordaría de su cara.
—¿Sí? ¿Y dónde podemos encontrar a ese Santa?
—Le encanta el póquer. Cuando está en la ciudad suele jugar en un local clandestino que hay en la calle Rosellón: El Serrallo, se llama el sitio. Un auténtico antro.
Conocía ese local. La verdad es que me habían desplumado ahí, al blackjack y a la brisca, en alguna que otra ocasión. Gente peligrosa, dados cargados, garrafón y música mediocre: Puccini, Rossini y Donizetti hasta hartarse. Un lugar siniestro donde los haya.
—Comprobaremos eso —dije, dando por concluido el interrogatorio.

Diez minutos más tarde Tania y un servidor atravesábamos la ciudad en un coche camuflado, camino de ese garito clandestino. Ella conducía. Yo iba ya demasiado puesto para hacerlo.
—Oye —me dijo—, ¿pensabas que Melchor era el asesino?
—En absoluto. Habría retirado las monedas de los bolsillos de su compañero antes de que llegásemos. Además, lo de la mirra era un farol: en su época tenía tanto valor como el oro.
—¿Cómo sabes eso?
—Tuve una novia medio magufa que daba clases de aromaterapia y le gustaba untarse aceite de mirra o de nardo cerca de la magdalena, como las putas de Jerjes. No he vuelto a comerme un cone…
—Entonces… —me interrumpió— ¿Por qué le has hecho pasar ese mal rato al viejo?
—Un mecano.
—¿Qué?
—Esos tres farsantes no me trajeron un mecano cuando tenía seis años. Si hubieran cumplido, ahora sería arquitecto o ingeniero en lugar de madero.
—¿Hablas en serio? ¿Por eso has acorralado a ese pobre anciano que se dedica a hacer felices a los niños, porque no te regalaron un juguete?
—Claro.
Mi respuesta no le gustó ni lo más mínimo. Lo supe porque se saltó un stop.
—¿Sabes? —dijo—. No me extraña que te hayan dejado todas tus mujeres, putones y chifladas incluidas.
Me arrellané en el asiento y pronuncié mi frase más afortunada de la noche.
—Ni a mí.

(Próxima entrega: “Te voy a dar bien por el culo, Santa Claus”)

180 comentarios

  • Veinte siglos de cultura occidental no han bastado para eliminar los residuos tóxicos de la historia de la humanidad, a saber: el comunitarismo, el pathos romántico, el nacionalismo, las religiones monoteístas, la homeopatía y la música pop.

  • Mi credo, destilado de las lecciones de la historia consiste en: individualismo ampliado al perímetro de la familia, control del sentimentalismo, ampliación de la nación por confederación, espiritualidad tipo pacha mama, cientifismo y alta cultura.

  • «La Biblia no dice nada de lo que regaló cada rey al niño Jesús».
    Quiero destacar de la nueva gran entrega de Gómez el papel decisivo que concede a la investigación filológica e histórica. Gracias, Gómez.
    Quiero asimismo compartir con ustedes esta entrevista un poco vieja (20/10/2008) pero tan interesante, que he conseguido localizar tras sobrevenirme su recuerdo, uno de esos como ampolla de aire dormida en el interior de las masas líquidas de tu cerebro, que de pronto supe a la suberficie y allí esdalla (blob):
    «Entrevista a John Sexton», Presidente (en 2008) de la Universidad de Nueva York.

  • Gracias, Gómez. Me da yuyu escribir estas palabras, con lo que le leí una vez, pero si Procu lo hace no voy a ser menos.

  • Leo en la entrevista de Sexton aquel consejo de padre: persigue a tus pasiones. Supongo que tenían en mente el discurso de S. Jobs en Stanford, que yo también envié a mis hijos en su día. Mi hija me vino a decir algo así como que era todo muy bonito, pero que la vida era muy dura, y Jobs sólo hay uno. Toma realidad.
    Persigue a tus pasiones & el pathos romántico : una síntesis del marqués. Ahí va un título.

  • Holmesss, tiene truco: la elipsis del adjetivo. El original es «persigue tus pasiones intelectuales». Engañoso. El periodista debería haber puesto contra la pared a Sexton en este punto, yo creo.

  • Nunca he perseguido mis pasiones, las he sofocado cuidadosamente, al menos hasta la fecha.
    Mi infancia fue triste, al menos eso deduzco cuando intento emular los “me acuerdo” de Perroantuan: casi todo lo que escribiría tiene un tinte melancólico. Falta un Dickens que lo envuelva.
    Mi adolescencia duró lo que el día que cumplí 13 años y moría mi padre: para mi pasmo mis oraciones no servían de nada.
    A partir de entonces, culpa e hiperresponsabilidad como fuente de dudosos éxitos, hasta que trabajosamente me sacudo la primera. A ver si redimensiono la segunda antes de tomar el tren.

  • Bonnie, yo también pienso que a este fanzine le falta un poco de picante, una sombra. Será pacata Bellpuig?

  • Un principio narrativo de primer orden, Bonnie, creado en el cine para manipular al espectador. Los viejos habitantes de Hollywood lo conocían como UFF (unfinished fuck), que me parece un nombre increíble. Aquí ahora les ha dado por llamarlo tensión sexual no resuelta.

    Pero no tiene nada que ver con esto. Es que el próximo capítulo sale otra tía que está más buena,

  • Holmesss, me encanta una cita que leí en un poema de Carver, y cuyo autor no recuerdo: “Ahora a por otra vida. Una vida sin errores”.

    Estoy inundando. Ya me callo.

  • Bonnie, rubia bonita, también yo reclamo más sexo entre nuestros.detectives favoritos.

    La tensiøn sexual para las damas decimononicas. Yo quiero coitos y bien explicados.

  • Si son las razones que dice Gómez, me parece correcto, ..pero ¡ay! si ha metido mano la Bellpuig a esa historia de UFF..
    (Por cierto, a mí también me parece increíble esto del UFF, ..¡¡qué cosas, Gómez!!)

  • El unfinished fuck me temo acontece entre el Marqués y Gómez.

    O eso nos intentan vender y a lo mejor ya se conocen biblicamente

  • PATHOS ROMÁNTICO
    Lo que contrapongo a esta enfermedad es lo que llamo “control del sentimentalismo”. Tal comportamiento, muy propio de mujeres, ha desencademado tantas guerras como la religión o el nacionalismo.
    No confundir “sentimentalismo” con “sentimientos” o “pasiones”, los cuales considero muy recomendables.
    La doctrina que aquí prescribo es sencilla: gozar de las pasiones sin remordimientos ni sentimentalismos. Es decir, llevar el control de las operaciones. Pero, ay, las mujeres engatusan a los débiles de carácter, los enamoran y les llevan a la violencia (económica, física) por ganar su amor.
    Entre el psicópata y el sentimental debería haber un punto medio que favoreciera la convivencia, evitando suicidios, asesinatos y depresiones.

  • Soy fisicamente emotiva, muy lejos del sentimentalismo impostado para la supervivencia femenina. No invente señor Marqués.

    Ese mundo ya no existe mal que le pese, rømantico mìo.

  • Claro que hay que perseguir tus pasiones, tanto físicas como intectuales. pero sabiendo a que te arriesgas. Las pasiones físicas te llevarán al fango si no ejerces tú el control (fácil decirlo, difícil hacerlo). Las pasiones intelectuales te llevarán a la pobreza (salvo poquísimas excepciones), por lo que es recomendable tener un trabajo desagradable para ganar dinero y dedicar tu asueto a las pasiones intelectuales. En esto se basa la recomendación de estudiar carreras técnicas: estudiar algo que te dé de comer con cierta seguridad (en general carreras largas y complejas)

  • Contraviniendo una vez más las recomendaciones del Marqués (recomendaciones que hago mías: háganle caso. No es una gracia, no es un juego: háganle caso) me gustaría dar rienda suelta al sentimentalsmo, pero por suerte para todos no soy capaz de traducir mis sentimientos al papel.
    El caso es que dejo un tiempo de pasarme por aquí, por motivos ajenos o no a mi voluntad, y cada vez que vuelvo es como si me pusieran un anillo y el mejor vestido y sandalias, y mataran un cabirto en mi honor.

  • Me he reído con el post que colgó M. el otro día aquí, asintiendo como un tonto (guide to being a man).
    “- Cuando no te invitan a una fiesta, no debes ir. E incluso a veces estando invitado no deberías ir.”

    Recordé al Gran Gatsby (me pareció lo más snob del mundio), que organizaba fiestas en su casa a las que luego él mismo no acudía.

    (Es muy snob, sin duda, pero un poco tonto)

  • Puede ser mala cosa que haya tanta gente que se empeñe en tener una buena historia de su vida. Al fin y al cabo, una historia es algo tan falso como los potros salvajes mecánicos de los bares.

    Y puede ser todavía peor que las naciones se empeñen en ser protagonistas de historias.

    Quizás en la puerta de las Naciones Unidas y de todos los Parlamentos, grandes y pequeños, deberían grabarse estas palabras: DEJEN SU HISTORIA FUERA.

    (Kurt Vonnegut, Deadeye Dick)

  • Adapts, todos le dirán que Matadero 5 o Madre Noche (la novela más divertida sobre el nazismo). Y llevarán razón.

    Pero yo le recomendaría Hocus Pocus, Birlibirloque en la edición que yo tengo.

  • Humanistas contra tecnócratas, la Película

    Cualquier persona que haya analizado mínimamente la mecánica de las organizaciones humanas se habrá sorprendido del enorme caudal de tiempo y esfuerzo que estas dedican a analizar su propio funcionamiento y a comentar (o a cotillear, a mascullar o a quejarse de) su propio devenir. Basta pegar la oreja a la charla entre un grupo de sanitarios, militantes de un partido, funcionarios de un ministerio o profesores, para descubrir un apasionante mundo de recelos, pugnas internas, antigüedades, horarios, libranzas, promociones, complementos y así. Alguna vez hablan de su trabajo propiamente dicho, pero suele ser más raro. Como ocurre con las conversaciones entre embarazadas y ocurría antes con el relato del servicio militar (dos grandes chapas por excelencia) todo lo que se suele contar sobre los asuntos en sí mismos es más bien poco, lo que importa es la descripción del ambiente y el relato de los personajes. (¿He dicho ya que somos monos narrativos?).

    Uno de estos grupos jeremíacos lo componen los profesores de Humanidades, que desde la Edad Media (o antes) vienen sufriendo el descrédito de sus materias (el Trivium y lo trivial) y tratan de contrarrestarlo describiendo las fulgurantes apariciones estelares de sus respectivas ramas del saber en el panorama intelectual de la Humanidad. Grandes revoluciones intelectuales que, con su habitual modestia y dominio de la herramienta, califican de renacimientos, edades de oro, nuevos clasicismos, nuevos renacimientos, edades de plata, modernisismos, ultravanguardias y todo así. Mientras tanto, los grises y torvos científicos, arrastrándose por el barro de lo real, se limitan a inventar la rueda, la pólvora, la máquina de vapor, la luz eléctrica, el automóvil, la penicilina, el transistor, internet, el ordenador de bolsillo y, en general todas esas cosas rastreras que nos alejan del Espíritu y nos acercan al Dinero. El reaccionarismo contrailustrado que para abreviar llamamos Romanticismo los clavó en nuestra retina: son los creadores de monstruos, gólems y robots; los Frankestein que generan nuevas criaturas, desatan el terror nuclear e inyectan (¡oh, grandísimo horror!) ADN en nuestros filetes y nuestros tomates mientras los humanistas tocan el violín, componen una oda y reflexionan sobre si lo que es lo es por sí mismo o porque lo pensamos.

    Esta lucha singular no acabará nunca y hay que reconocer que los generadores de metáforas manejan con mayor destreza su principal herramienta de trabajo (sólo los astrónomos pueden competir generando belleza y vendiendo sueños).

    Hace unos días, en otra irrelevante escaramuza de esta secular batalla, el filósofo José Luis Pardo, en un artículo de El País, trataba de rebatir el «consenso universal acerca de que las carreras de ciencias exigen un mayor esfuerzo que las de humanidades», olvidando la máxima (en el fondo no leen a los clásicos) que en el último suspiro transmitió su avunculus a Spiderman: «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad». Sí, las carreras de ciencias son más difíciles de aprobar porque al mal médico se le mueren los pacientes y al mal ingeniero se le caen los puentes, mientras que el mal filósofo, el mal historiador o el mal filólogo pueden seguir publicando en letra de molde sus artículos anfibios sin que pase nada y sin que nada importe. Un mal químico la caga y envenena de plomo a toda la humanidad; un mal filósofo la cisca y le publican un paper en un congreso de cejijuntos que le da puntos Travel para la promoción interna.

    El imprescindible Jon Juaristi, en un artículo de ABC recogido por la Fundación para la Libertad, aporta avituallamiento intelectual al artículo del filósofo y sin querer acarrea un enorme cargamento de piedras contra el propio tejado. Dice que la política oficial desalienta el estudio de las humanidades porque estas «han perdido su relación con el Dinero» (las mayúsculas son mías, que tras ver jugar a Schürrle y Schweinsteiger me estoy volviendo germanófilo) y porque «no existe una demanda laboral de titulados de humanidades».

    Cómo se nota que las Facultades humanísticas no realizan asesoramiento laboral ni seguimiento de sus licenciados. Su tarea en los buenos tiempos se ha limitado a la adquisición a buenos precios y al acarreamiento con coste subvencionado de la materia prima (estudiantes) para la producción churresca de un producto (licenciados) sin demanda social. Las salidas laborales de estos finísimos intelectuales (para quienes, como es sabido, no hay misterio en la influencia de la yod en las vocales tónicas ni en el debate sobre la angustia de la libertad) están en cualquier arte y oficio, y pueden verse grandes periodistas escayolistas, extraordinarios filósofos taxistas y enormes historiadores reponedores de supermercado, trabajándose la Historia desde dentro. Ahora, en los malos tiempos, cuando sólo estudian filología indoeuropea cien zumbados con auténtico tesón y afición (cien zumbados que encontrarán salida laboral porque encontrarán la necesaria relación con el Dinero, o sea, con su vida) crece el dulce lamentar de los pastores porque nadie hizo lo que tenía que hacer aprovechando la famosa Autonomía del invento: ordenar el negocio para que fuera útil para los estudiantes, eficaz en el cumplimiento de sus objetivos, excelente en sus productos y sostenible en el tiempo para mantener sus investigaciones imprescindibles para la elevación de la Humanidad a un estadio superior (que no era el de Maracaná). O sea para cumplir más o menos con lo que le pedimos al pan del panadero y al vino del bodeguero. Claro que también es verdad que estos se dedican a alimentar el cuerpo, es decir, a la materia, e incurren en el Comercio y en el trato con el Dinero, mientras que los sacerdotisos de las Humanidades dedican sus esfuerzos al Espíritu, se alimentan de mónadas, viajan en carros alados arrastrados por musas y quimeras y su blando ejercicio de amejoramiento y estilización de las masas bien puede ser eternamente alimentado por la beneficencia del Estado. Que le pidan Resultados a la Ciencia porque, ¿quién puede medir y evaluar al Espíritu?

    Venga, pueden seguir hablando de sus cuatrienios.

  • Gracias Gómez.

    Fueraparte, hay que ser gilipollas. Acudo a mi proveedor habitual de libros, intento comprar en e-book algo de este autor.
    No puedo, porque es un titulo sin existencias. ¡Sin existencias, un e-book!

  • Y ese estudio viene por pruebas en calamares en Wisconsis?

    Perro no de sustos….Que ya ni sé si soy humana, persona humana o saludo a mis vecinos tan vainas ellos.

    La entrada de hoy güay, o no?

  • Las humanidades quedarán para gentes entusiastas que ponen a funcionar un blog para hablar de todo esto.

    (Gracias a los responsables de esta realidad paralela, a veces me divierto y todo)

  • Descacharrante, Perroan. No sé si lo conté ya, pero el otro día estuve hablando con una alemana (cómo estaba, macho) que estudia teología en la molona facultad de la Universidad Humboldt. Insistía en que era una carrera que ofrecía muchas posibilidades laborales. Al parecer en Alemania necesitan asesores éticos en trillones de sitios.

  • Gengis, amor, en el frontispicio de mi alma usted : vocatus atque non vocatus aderit.

    Que le echo de menos. A la gata también pero menos.

  • Brasil 14
    La primera semifinal fue la bomba; si conocen a alguien que acertó el resultado antes de jugarse el partido, evítenle: seguro que es un loco.
    A los 21 minutos pensé que la humillación no era tanto la goleada en tu propia casa, como que el quinto te lo meta Khedira. Y yo soy muy Khedirista,¿ eh?
    Cuando el Brasil vs. Chile de octavos me decía: Chile está jugando lo mejor que sabe, sin embargo Brasil está muy lejos de lo que puede ser. Pero me equivocaba, Brasil también estaba jugando lo mejor que podía. Seguro que lamentaron a posterior el larguerazo de Pinilla.

    La segunda semifinal fue una estafa. Dos equipos cagones a los que les faltó suscribir un seguro. A la media hora debería haberse dado por terminado el partido y proclamar campeona a Alemania. Hijos de puta.
    Messi ha pasado andando desde octavos a la final, y al final, anduvo pasando (iba a ser un juego de palabras ingenioso, perro no ha salido). Con 27 años, tenía que haber sido su México86 y pese al trofeo que se lleva (a todas luces injustamente) no ha sido capaz. Yo aún le espero para el siguiente.
    Masmarrano se dejó literalmente el culo por su equipo. Peores formas hay de desvirgarse.

    La final, pese a jugarla Argentina, fue un buen partido de fútbol y pudo ganar cualquiera de los dos, iguales casi a todo. Me pareció un poco fea la apuesta de los argentinos: “marica el último que sacuda a Schweinsteiger”. Löw y su fair play (“contra un Messi andando y potando, un central cojo”). Fue un acierto al final, pero pudo haberle costdo caro.

  • No entendería nunca una carrera de ciencias como medicina sin los valores éticos humanistas.
    ¡¡qué sería de nosotros sin el juramento hipocrático!

  • Brasil ha terminado, viva Rusia 18 …

    donde tal vez volverán a brillar equipos de la Europa del este y tal vez escandinavos, que no han comparecido en Brasil
    donde tal vez tengamos al fin un campeón que no sea europeo ni suramericano. Bueno, va a ser que no.
    donde tal vez Messi al fin haga su mundial, y los comentaristas podrán decir que el fútbol se lo debía
    donde tal vez compita una selección catalana que haya obtenido su clasificación eliminando a la española
    donde tal vez la Copa del mundo se entregue llena de vodka
    donde tal vez veamos un fútbol más democrático: (por ejemplo, si un equipo ha ganado sus dos primeros partidos ya no puede ganar el tercero, para no humillar a los rivales)
    donde tal vez los empates no se diriman por penalties, sino a hostias o por sorteo o por votación popular
    desde donde tal vez, de nuevo Jabois enviado especial, nos enviará sus crónicas hasta la mismísima final, aunque no la juegue España

  • 14/07/2014 A LAS 13:46 MARQUESDECUBASLIBRES
    Gracias Perro por “resumir” mi planteamiento.

    De nada, Marqués. Necesitaba escribir un “artículo”; tengo mono. Cuando resumo me sale tuit.

  • Ese muslo deshollado con precisión milimétrica sin llevarse ni un sólo vaso principal de la pierna, ha sido de operación triunfo. El asta de toro como un bisturí en plena operación.
    De cirujano, oiga.

  • Creo que lo más entrañable que me ha dicho una mujer en internet fue: “Cuando le escribes a ella [refiriéndose a otra dama] siempre pones tildes y conmigo no”.

    Aquel día comprendí que esto era un universo paralelo.

  • Me Voy a ponerme seria y todo. En internetes no hay una cosa para traducir así sea kebgyaje de mokuscos

    Yeahhh!!

    Ponga a quien corresponda una de rm
    M

  • Me se olvido( hahaha) de hablar ,de comentar de cosas internautes como la cosa esa de una pelota.

    El mundo sigue en orden o qu€?

  • 14/07/2014 a las 13:28 Perroantuán

    Creo que me ha gustado bastante la película, pero me escuece un codo y no sé por qué. Por una parte mi infancia muy católica y mi adolescencia prácticamente marxista me predisponen a la autocrítica que te cagas. Tiene toda la razón, los sujetos u objetos que dice, los sedicentes humanistas, son los primeros responsables de su situación. Por otra, hay en cada párrafo afirmaciones e implícitos no confirmados, y al final el discurso del orador corre el riesgo de resultar demagógico, es verdad que discurre y ora muy bien. ¿Qué ingeniería dice que ha cursado?
    1. Usted habla de «monos narrativos» aunque en el detestable momento que refiere (conventillos, intereses) se refiere más a la mímesis que a la diégesis, al tiempo y a la acción, a la Historia.
    2. Su propia narración en el párrafo de la guerra histórica (3×4) no coincide con lo que se lee las historias del pensamiento y la cultura, desnudamente: no es lo que se lee en las historias hechas por los historiadores esos. En ellas los avances en el conocimiento científico tienen un papel esencial. No hay ninguna historia de la Literatura que no hable de la Ciencia, y por supuesto que nadie espera que ocurra lo recíproco. El propio concepto de paradigma de conocimiento e investigación (Kuhn), que después se ha aplicado a otros saberes menos felizmente, y que usted menciona, fue concebido para la ciencia.
    3. Los profesores de Humanidades son lo peor. Los de ciencias son estupendos en general.
    4. No creo que hoy los mayores «generadores de metáforas» sean los humanistas. En el ámbito académico apuesto por los físicos o los informáticos, y para el resto de la Humanidad apuesto por el resto de la Humanidad, porque la metáfora es herramienta cognitiva y no mero adorno de maestro de adornos.
    5. El artículo del filósofo José Luis Pardo trataba de mostrar un implícito ideológico no contrastado empíricamente, la noción de «mayor dificultad».
    6. Las facultades de Letras SÍ realizan «asesoramiento laboral» y «seguimiento de sus licenciados».
    7. Los cuatrienios no existen en este Universo. Solo trienios, quinquenios y sexenios, pero juraría que este sistema no ha sido generado a petición de los pútridos profesores de Letras.
    8. Las Humanidades se evalúan. A partir de criterios que a menudo les son un poco ajenos, no obstante.
    No me acuerdo de qué número va después de 8.

  • “1. Usted habla de «monos narrativos» aunque en el detestable momento que refiere (conventillos, intereses) se refiere más a la mímesis que a la diégesis, al tiempo y a la acción, a la Historia.”

    Dios, solo alguien de letras puede escribir de esta manera tan oscura.

  • He encontrado aquí este soneto de Pedro Luis de Gálvez. Dan como fuente los archivos de la Fundación Pablo Iglesias.

    Fuente Archivo Amaro del Rosal. Fundación Pablo Iglesias.

    IN LIMINE 18 de julio (1936-1937)

    18 de julio dice:¡España!
    Otra vez la manola y el chispero.
    Echa pólvora al vino el tabernero,
    mientras la Muerte afila su guadaña.

    Fregado en el cuartel de la Montaña:
    Le cruje tres razones al pandero
    del general cobarde y embustero
    la nieta del bravío Malasaña.

    Es el Madrid de Goya y de Godoy,
    sin broncos alamares ni calesas,
    ayer tan bravo como bravo es hoy:

    Madrid, se arrasa; pero no se toma:
    No anidaron las águilas francesas:
    No anidarán las águilas de Roma.

  • 14/07/2014 A LAS 16:14
    PERROANTUÁN
    Aquí se ve mejor el asunto del novelista que admiraba a Conrad,
    Dickens, Wilde o Kurt Vonnegut.

    Ya me estoy haciendo con sus libros.

  • Leo el credo vital del Marqués cinco minutos después de ver la nota necrológica que hoy escribe Norman Lebrecht del olímpico Lorin Maazel

    “[Maazel] Era capaz de mostrar un encanto irresistible, pero con un iceberg por debajo. Despreciaba el sentimentalismo. […] Rompía relaciones con personas, orquestas y discográficas en cuanto sospechaba que le faltaban al respeto”

    Eso sí, el precio a pagar, en la coda:

    “Lorin Maazel fue dueño de muchos destinos, pero nunca del suyo propio”

  • Gómez, imbuido del mejor espíritu de los escritores decimonónicos de folletines por entregas, incorpora a su relato -un desparrame de diálogos versallescos- sutiles referencias a temas debatidos en el blog en los últimos días: magufería, técnica frente a humanidades, opera italiana vilipendiada. A work in progress.

  • Si el Marqués no se lo dice, se lo digo yo (si usted me deja, claro está), que conozco al negocio y a su dueño desde su génesis.

    Muy probablemente no coincidamos. Tenga en cuenta que desde que el Marqués calificó al restaurante de mi amigo Dabiz como “chino con ínfulas” (creo que fue en un Heroica Coquinaria de Kiliedro) mantengo cierta distancia con él es este terreno (lo que no se da, en contra lo que parezca en primera impresión, en ciencias o en música).

  • 14/07/2014 A LAS 15:47 PROCURO FIJARME
    No hay ninguna historia de la Literatura que no hable de la Ciencia, y por supuesto que nadie espera que ocurra lo recíproco.

    En 1880, Thomas Alva Edison patentó la bombilla de carbono. Un año después John Smith, poeta de Chattanooga, Tennessee, escribió su famosa “Oda al filamento”.

  • Oído cocina, Marqués. La semana que viene pasaré un día por Madriz, tengo que hociquear en un archivo y tengo sólo unas horas. Si me da tiempo veré a C.

  • 14/07/2014 A LAS 15:47 PROCURO FIJARME
    Los profesores de Humanidades son lo peor. Los de ciencias son estupendos en general.

    Eso sí que no. Los peores profesores que he conocido han sido todos de ciencias. Protegidos por el sistema de competencia extrema abundan los hijoputas y los psicópatas. Aunque los buenos son muy buenos.

    Pero, en general, abundan menos los güays, esos que te aprueban sólo con hacer acto de presencia o un trabajillo tontorrón. Esos vienen siendo mayormente de Humanidades practicando el humanitarismo.

  • Coincido con el Marqués: Lakasa es superior (como bastante allí porque me pilla muy cerca de casa, y no falla, siempre en su estilo ecléctico). Cesar Martín fue jefe de cocina del impetuoso Iñaki Camba en Arce, pero ha depurado ciertas influencias para acabar en un estilo bastante refinado. Local con ciertas apreturas pero simpático. Buen producto. 35€ por persona, sin vino.

    Pero déjeme que le cuenta de La Bomba.

  • La taberna de San Mamés: Cocina racial
    Las esencias de la raza van desapareciendo y la cocina se diluye en fusiones, espumas y liofilizados en ambiente fen-sui. Pero todavía algunos no nos rendimos e invocamos la bandera del sofrito, el ajo y los azulejos. Muy cerca de la Glorieta de los Cuatro Caminos nos queda un reducto a los más recalcitrantes, a los que nos sentimos como en el útero materno entre manteles de cuadros y fotos amarillentas de futbolistas y toreros. Ay España de mis entretelas. La Taberna de San Mamés se decoró el año de su inauguración, allá por los plomizos cuarenta, y hasta hoy ¿Para qué hacer cambios?

    Regentado por la asturiana familia de los García, sigue hoy tutelada por Roberto, descendiente de esta saga que ha hecho profesión de fe sobre las cosas sencillas: su amor por el Athletic, los callos y el bacalao. Advierte un refrán (que yo practico) de que “el pil pil y las mamadas mejor en casa” Hago excepción de la regla cuando visito este benemérito local, porque la suavidad de sus guisos invoca las esencias de lo casero. Poco importa su mala ventilación y la estrechez de las mesas, allí se sirven platos excepcionales a un precio casi razonable: huevos fritos con hongos, garbanzos de Fuentesauco, mollejas de cordero, pulpo y calamares. Callos y bacalao, en diversas recetas, se preparan además para llevar a casa.

    El servicio de vinos merece comentario aparte. Como es de esperar la carta es raquítica y centrada en lo mas clasicón, pero hay que reconocer que tiene algunas cosas interesantes. Me ofrecieron un Chivite 125 tinto del 99 por 30 euros. Estaba algo desestructurado por lo que lo desestimé sin que opusieran resistencia. La contraoferta fue un Barón de Chirel del 2001 por 60 euros, que estaba bien conservado y me hizo visitar el cielo.

    A algunos le parecerá grotesco mi canto a la cocina racial, pero yo ya he hecho el camino de ida y vuelta. Al pedantesco Andoni Luís Adúriz quizás le resultaría hasta insultante mi fervorosa loa y defensa de lo antiguo, pero cuando tenga mi edad y ya un pie en el estribo, seguro que le habrá cambiado la perspectiva de las cosas. Entonces ya nadie se acordará de sus volutas de verdina, incluso moverán a risa, pero perdurará el movimiento de la cazuela de barro en amorosas manos, mientras se ligan milagrosamente el aceite, el ajo y la gelatina del bacalao.

  • 14/07/2014 A LAS 15:47 PROCURO FIJARME
    El artículo del filósofo José Luis Pardo trataba de mostrar un implícito ideológico no contrastado empíricamente, la noción de «mayor dificultad».

    Claro, trataba de mostrar que en similares condiciones de presión y temperatura hay sustancias que son sólidos, líquidos, gases y plasmas. ¿Qué pesa más, un kilo de conocimiento sintético a priori o un kilo de electrones excitados pero no en exceso?

  • 14/07/2014 a las 17:18
    Perroantuán

    14/07/2014 A LAS 15:47 PROCURO FIJARME
    Los profesores de Humanidades son lo peor. Los de ciencias son estupendos en general.

    Eso sí que no. Los peores profesores que he conocido han sido todos de ciencias. Protegidos por el sistema de competencia extrema abundan los hijoputas y los psicópatas. Aunque los buenos son muy buenos.

    Pero, en general, abundan menos los güays, esos que te aprueban sólo con hacer acto de presencia o un trabajillo tontorrón. Esos vienen siendo mayormente de Humanidades practicando el humanitarismo.

    Además de profesor de matemáticas en mi colegio, trabajaba como inspector de policía. De ordinario, lo primero que hacía al entrar en clase era sacarse la pistola y dejarla encima de su mesa, lugar donde el arma permanecía a lo largo de toda la hora, diríase que a modo de metáfora de lo efímera que puede resultar la existencia humana. No hay ni que decir que sus clases eran un remanso de paz. Sin embargo, metáforas aparte, lo cierto es que lo recuerdo como un excepcional profesor a la hora de impartir su materia. Por lo que sé, despertó en muchos alumnos el interés por las matemáticas y la lógica, y en otros, como fue mi caso, por las armas.

  • En contra de lo que dice el Marqués, no verá en La Bomba el mismo tipo de hipster-pijo-madrileño que satura hoy en Madrid, por ejemplo, un Triciclo, un Nakeima, o un Punto MX, sino más bien al burguesito con posibles deseoso de epatar a sus invitados (sean ligues o clientes).

    A CP, el alma máter del restaurante, un hispano-francés educado en la mejor tradición coquinaria, viajero gastronómico impenitente, y broker de profesión, se le ocurrió una idea interesante hace unos 4 años para dar salida a sus pasiones (y a la indemnización que cobró cuando fue despedido de una conocida firma de inversiones): por qué no ofrecer una versión “pret-a-porter” y asequible para más bolsillos de grandes platos que él había probado en sus viajes el salmón marinado de Thomas Keller, la ensaladilla rusa de Vicente Patiño, el pollo de David Chang de Momofoku, etc. Una suerte de compendio de la cocina moderna internacional. De ahí ha ido derivando hacia una cocina más personal en la que incorpora sin vergüenza tradiciones francesas curiosas, como el Poulet du dimanche, o guisotes españoles de legumbres. Y, de momento, le va muy bien.

  • Sí, Inútil, sí, cuéntame de La Bomba. Y del Surtopía, y del Royal Cantonés, del Saporem, del Don Lay, de Los Arroces de Segis y de Casa Lucio. Y de Cáceres: La Minerva y el Bouquet Tapería. Y qué tal si me hablas también de los restaurantes Lisboetas. El Laurentina, el Sinal Vermelho o el Hotel Epic Sana. De paso me abres la mente y me cuentas del Tevatrón del Fermilab y de eso que los neuropsicólogos cognitivos que estudian el fenómeno musical llaman “cumplimiento de las expectativas”. Joder, Inútil, podríamos hablar de taaaaaantas cosas.

  • 14/07/2014 A LAS 15:47 PROCURO FIJARME
    Los cuatrienios no existen en este Universo. Solo trienios, quinquenios y sexenios, pero juraría que este sistema no ha sido generado a petición de los pútridos profesores de Letras.

    ¿Hablarían entonces de trienios? A ver si se va a notar que nos les hago ni puto caso…

    Proc, sin acritud: amo desmedidamente las Humanidades y manifiesto entusiasmo por muchos profesores; a algunas profesoras directamente las amo. Pero lo cortés no quita lo magallanes. O espabilan y dejan de dar vueltas alrededor de su ombligo o acabarán dando clases de macramé a “colectivos en riesgo de exclusión”; si es que no están ya en ello, claro.

  • He llegado a un punto de mi vida gastronómica que en Madrid ya solo frecuento cuatro locales: el citado San Mamés, la Tasquita, Arzábal y García de la Navarra. Casticismo regentado por mis mejores amigos.

  • Como todo lo anterior carece de la más mínima importancia cuando uno se sienta a la mesa, le resumo La Bomba:

    Local luminoso. Terraza agradable. Servicio atento. Carta sui géneris con todo tipo de influencias. Platos gustosos y bien concebidos. Ejecución algo irregular (CP piensa pero no cocina). Carta de vinos reducida, pero bien elegida. Propietario obsesivo con tendencia a echar al cliente si se le lleva la contraria.

  • No más para decir que se descubrió un gen ancestral de un pueblo indígena y que la prensa imperialista lo ocultó porque socava el discurso científico dominante del oxígeno. Y también porque permitiría a los pueblos indígenas del Tíbet convertirse en superatletas a nivel del mar y ganar todas las medallas olímpicas en los maratones.

  • ¡Boli Parker, déjame invitarte a un Matt Donacks y luego nos tomamos unas cocacolas en algún karaoke donde pongan lieders de la Pantoja! ¡Vaya noche cañón y piratona, this ist the end, life the night all togheder on the rocks!

  • De niño teníamos un especie de balancín, con un caballo a cada lado, cabeza contra cabeza. Mi hermano y yo luchábamos uno contra otro, en el caballo y con espadas seguramente de plástico.
    Mi padre nos puso nombres de luchadores: mi hermano era Mamudof – y era muy teatrero, me llamaba malandrín y cosas así- y yo… no logro recordar el que me tocó en gracia.

    Buscando en internet llego a esto. Qué gran crónica de las Las luchas del frontón:
    http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1913/03/29/015.html

  • 14/07/2014 A LAS 22:28
    PERROANTUÁN
    A mi lo que me gustaría es volver a la infancia y montar de nuevo en mi caballito de madera.

    Guau. Qué andarías buscando para encontrar eso.

  • Leo ahora la crónica de Jabois sobre lo de Gowex (aquí enlazada en el blog roll). En realidad, solo he leído una frase… y es que Jabois, sobrado y sin consultar Google, se confunde de libro.

    No es De Vidas ajenas el que cuenta las vicisitudes de Jean Claude Roman, sino El adversario, así como tampoco es Romand sino Roman, sin “d”.

  • Discúlpenme todos ustedes, pero para ligar aquí ¿es necesario antes leerse todos los textos? Lo digo porque no siempre llevo las gafas

  • M. no llegó a Madrid por Atocha y con maleta de cartón, llegó por Barajas con una mochila pequeña porque viajaba en low cost. Pronto comprobó que los padrinos en la corte son tan volubles como la mas caprichosa dama. La palabra no vale nada y si te he visto no me acuerdo

  • Satur, déjate de cocacolos y pantojos, y llévanos a García y a mí de vinacos que es lo que nos gusta.
    Siempre que vienes yo me voy…jo

  • Del 25 al 28 en Almería y el el 29 en la gloriosa capital de España, Bonnit. Aviso a la García para arrejuntarnos. PERO VOLVERÉ. I wild bat!!

  • Qué vas a volver! Las gambas que te pondrán como simple tapa en Casa Juan de Dalías harán como de anzuelo, y te quedarás allí asentao por los siglos.

  • 15/07/2014 a las 10:57
    Adaptaciones

    15/07/2014 a las 08:45
    Younghusbandd

    Salut, y bien hallado.
    (Insista, créame, aquí hay chicas questán güenorras

    A mí me empezó a hacer un poco de caso alguna después de escribir unos setecientos comentarios.

  • En la pestaña que tengo abierta con este antro de tecnociencia leo todo el tiempo “Un cabrito se cobra a una vieja”, no se ve más y me sobresalto.

  • Pues le pido disculpas de antemano, Procu, porque mucho me temo que en la próxima pestaña de lo mío, lo que leerá va a ser: “Te voy a dar bien por el culo”.

  • No entiendo a la gente que no saluda cuando llega a un lugar y que no se despide cuando se marcha, pero menos aún a los que, cuando suben contigo en el elevador y te preguntan que si trabajas en ese sitio tan maravilloso, responden después de tu afirmación que vaya suerte, como si te hubiesen regalado tu puesto de trabajo. A los que después te preguntan por tu sueldo les entiendo mejor, porque yo siempre he sido muy comprensivo con la gente que no es muy lista y cuya escasa inteligencia aprovechan solamente para la maledicencia y el mal.

  • Dicho lo cual aprovecho para saludar a todos los lectores y lectoras de ChopSuey y celebrar el artículo de hoy.

  • El quinto toro y el jurelico, Saturn.
    Ya te lo dije.
    Tienen Alhambra 1925 de tercio y te ponen unos soldaditos de pavía..mmm, todo riquísmo.

  • DIEZ TENDENCIAS PROPIAS DE LA MADUREZ
    1. Disminución del número de mujeres cuya conversación soporto.
    2. Disminución del número de restaurantes diferentes que frecuento.
    3. Drástica disminución del número de rockeros que tolero.
    4. Intolerancia absoluta a las emisoras de radio o tv privadas.
    5. Desaparición de los bares de copas en mi vida.
    6. Incremento en la ingestión de vinos
    7. Incremento en la actividad física
    8. Drástico incremento de la velocidad a la que conduzco en moto.
    9. Concentración de tiempo con la familia
    10. Dedicación absoluta a la lectura.

  • 15/07/2014 A LAS 12:04
    MARIO G.
    No entiendo

    Hay lugares en los que uno no está y de los que uno nunca se va, y no son no lugares.
    En cuanto a los ascensores, en el próximo que suba he de preguntar al vecino cuánto gana, y a ver qué pasa.

  • 5/07/2014 A LAS 12:05
    MARIO G.
    ¿Soy al único que le parece justo que Messi recibiera el balón de oro del Mundial?

    Me parece que a Adidas también le parece justo (y necesario), Mario.

  • Younghusbandd 15/07/2014 a las 08:45

    Discúlpenme todos ustedes, pero para ligar aquí ¿es necesario antes leerse todos los textos? Lo digo porque no siempre llevo las gafas

    No.
    No es necesario leer los textos, ni la entrada ni los comentarios. Lo importante es responderlos.

  • Una del Twitter™, que es fotógrafa de Jot Down, revista que ha robado fotografías ajenas desde el principio de los tiempos, exige a una revista digital que le pague una foto suya que han usado sin su permiso. Estos ejercicios de cinismo me sobrepasan.

  • Adoro a esta mujer. Por si no la recuerdan, es la que estuvo a punto hasta de abrazar a los leones de la puerta de la entrada del Congreso de los Diputados como un teletubi y, una vez dentro, explicó a sus señorías que el ansia por la independencia se debe a una secular falta de abrazos y mimos por parte de España.

    Aquí, bordándolo de nuevo. Ilustrando mejor que en Barri Sésamo:

  • Brema, acabo de hacerme con la monumental autobiografía de Iliá Ehrenburg publicada por Acantilado en mas de 2000 páginas en papel biblia. La portada está ilustrada por una soberbia foto de El Lisitsky. Canela fina

  • No sabía que la hubieran publicado. Tengo la edición de Planeta, una selección. Que estoy boquerón, no me tiréis esos anzuelos…

  • 15/07/2014 a las 14:36 Bremaneur
    Un amigo me recomienda este libro que defiende el relativismo.

    El subtítulo adelanta tal voluntad de estilo que he preferido optar por leer la guía de teléfonos.

  • Hace unos años compré en la librería Canuda (cerró este año) la biografía de Gonzalo Torrente Ballester que escribió su hijo mayor. El ejemplar tenía un par de páginas con marcas de bolígrafo: las que subrayaban el nombre de Ramón Eugenio de Goicoechea. Busqué el nombre, por curiosidad, y supe que era o había sido el marido de Ana María Matute. Dentro del libro venía un recorte de periódico que hablaba no sé si de un encarcelamiento o de un juicio por estafa contra Gonzalo Torrente Malvido, el autor del libro. No sé si llegaron a conocerse ambos hombres; supongo que sí, porque Dios los cría y ellos se juntan. Eran dos piezas de cuidado. Es probable que el ejemplar que compré hubiera pertenecido a Goicoechea. Hoy me han llegado sus memorias. Con dedicatoria a Esther Tusquets incluida. La cubierta está ilustrada por una potente fotografía de Xavier Miserachs y dentro hay dibujos de José Guinovart. Hojeo el libro y doy con los párrafos que buscaba: Goicoechea yendo a empeñar el carrito de su hijo recién nacido. “Ahora tendrá [Ana María] que llevarlo en brazos. Que cargar sobre su pecho, sobre su corazón, el dulce peso de esa única vida que nos mira totalmente limpia, sin conocer el dolor de nada, la decepción de nada. No había alternativa. El coche del niño es mi única carta posible para ese extraño juego en que, seguro, y aún en el mejor de los casos, voy a perder por otra vez”.

  • Gracia escribió La resistencia silenciosa, que tuvo buenas críticas en su momento. El libro comienza así: “Hace sesenta años la oscuridad fue total. La historia de España retrocedía de golpe a las tinieblas medievales y la aniquilación de la razón liberal tenía consistencia física, tangible”. Lo que tuvo consistencia física y tangible fue el manotazo con el que cerré el libro, un panfleto ultrapedante e inquisitorial dedicado única y exclusivamente a distinguir a los escritores que eran buenas personas y a los escritores que eran malas personas.

  • A la única persona famosa a la que he abordado sin conocerla de nada para expresarle mi admiración por su trabajo, fue al historietista Vázquez, que apareció en una oportunidad por donde yo trabajaba a la sazón .Han pasado más de veinticinco años de aquello, y sólo bastante después supe de sus legendarias hazañas con los sablazos.

  • Yo hice una vez lo mismo con Ángel González, para que me firmara un ejemplar de “Palabra sobre palabra” (una primera edición de Barral que me habían regalado y que, curiosamente, se titula en el lomo “Sobre palabra palabra”). Me lo dedicó con su “amistad” y fue ahí cuando empezó a dejarme de interesar Ángel González. Qué cosas.

  • Gómez, hace poco Martín Olmos habló de los sablistas. Cita a Vázquez y también a Pedro Luis de Gálvez. Éste llegó a empeñar un gato en el Monte de Piedad. Fue con un saco, lo abrió delante del dependiente y el gato que había dentro escapó y se refugió entre las innumerables estanterías del local. Como no podía empeñar el gato, exigió que se lo devolvieran para meterlo en el saco, y como no había manera de dar con él se lo cobró bien caro.

  • A mí lo que me viene jodiendo es que las entradas de Gómez sean siempre las más visitadas y comentadas, y que las mías sean siempre las menos visitadas y menos comentadas. No es envidia (que me parece muy bien que le den conversación y admiración a este chaval) sino cierto mosqueo. ¿Qué pasa, que no soy de Dios? Que si me pincháis, ¿no sangro? Si me haceis cosquillas, ¿no me río? Si me envenenáis, ¿no me muero? ¿Eh?

  • El que atendió a Gálvez en tal vicisitud fue mi abuelo, Fernando García Lavín, que era el Portero Mayor del Monte de Piedad. Tal posición incluía vivienda en la propia Casa de las Alhajas, donde nació mi padre, Fernando García Olave. Hoy esta Casa es una de las sedes en Madrid del Thyssen.
    Mi abuelo heredó esta canonjía de su padre, mi bisabuelo, natural de Cangas de Onis. Habiendo participado en la guerra de Filipinas el bisabuelo volvió maltrecho a España. El Gobierno decidió agradecerle sus méritos militares adjudicándole el citado cargo de Portero Mayor.

  • Parece que ya han aparecido mis gafas, de todos modos siempre he pensado que puestos a elegir, mejor es siempre salir con el fusil, especialmente si vas a invadir algún territorio inexplorado cómo este.
    Mi rígida educación me impide ser más explícito en mis intenciones, pero que ninguna dude que todas pasan por el matrimonio y las habitaciones separadas. Ofrezco rancia virilidad e higiene personal decinonica

  • 15/07/2014 A LAS 16:54
    MARQUESDECUBASLIBRES
    El que atendió a Gálvez en tal vicisitud fue mi abuelo, Fernando García Lavín, que era el Portero Mayor del Monte de Piedad.

    Acojonanteishon.

  • 15/07/2014 A LAS 16:50
    PERROANTUÁN
    A mí lo que me viene jodiendo

    Será que impones mucho. O que te leemos embelesados.

  • La escuadra tudesca ha paseado su victoria por las anchas y populosas avenidas berlinesas hasta la puerta de Brandervulgo, y lo han hecho subidos a un trailert Mercedes. Hace falta ser pijo y hortera en pudiendo lucir sus galas a bordo de un Barreiros o de un Ebro.

  • Viendo las celebraciones horteras y gomosas de los combinados balompédicos (y no sólo hablo de la escuadra tudesca, sino también de la patria, del futuro combinado fúcsia y aun del Atlántico de Madrid), dan ganas de quitarse del balompié y pasarse al balón volea o al curding.

  • 15/07/2014 A LAS 16:19
    PERROANTUÁN
    Me lo dedicó con su “amistad” y fue ahí cuando empezó a dejarme de interesar Ángel González. Qué cosas.

    Pedro Antonio, ¿dejó de interesarte porque te lo firmó guiñándote un ojo? Es que si no, no entiendo.

  • ¿Alguien puede explicarme por qué se ha puesto de moda la mariconada esa del “brunch?

  • Eso del brunch es una forma hortera del tradicionalísimo papeo mañanero, al que en el País Vasco se conoce como “hamarretako” o “hamaiketako”, literalmente, “el de las diez” o “el de las once”.
    -¿Qué?, ¿hace un hamaiketako?
    -Venga.

    Y así, o sea.

  • No sabía lo de la librería Canuda, Bremaneur. El último libro que compré ahí, si la memoria no me traiciona, fue Bajo el Yugo” de Ivan Vazov.

  • 15/07/2014 a las 20:36
    Perroantuán

    Eso del brunch es una forma hortera del tradicionalísimo papeo mañanero, al que en el País Vasco se conoce como “hamarretako” o “hamaiketako”, literalmente, “el de las diez” o “el de las once”.
    -¿Qué?, ¿hace un hamaiketako?
    -Venga.

    Y así, o sea.

    Pues en vasco suena más a echar un polvo que a otra cosa. Vamos, que si una dama me dice “¿hace un hamaiketako?”, me quito los pantalones sin más.

  • El desastre de no haber implementado un sistema de comprobación sencillito, (creo que no comprueba ni que el DNI sean números) refuerza esa sensación melancólica de que son muy inocentes. (¿Fuera de este mundo?)

  • No he firmado aún. No ahí. Que parecen nuevos, joder.

    Gómez, Canuda cerró hace unos meses. Enero o febrero. Fue un templo para mí.

  • Y por cierto, gracias a los que han leído la entrada, a los que no lo han hecho, y a los que han tenido la amabilidad de comentarla. Acabo de terminar el siguiente capítulo del pulp y no ha quedado mal.

  • Joder PerroAntoine, ¿cómo que hamaiketako?
    ¿Pero los vascos no eran trabajadores y responsables?
    Aquí en Valencia lo que se hacía en el campo era, después de llevar ya dos horas en el tajo, parar a “fer l´esmorsaret” sobre las nueve o nueve y media. Eso sí el “esmorsaret” era abundante y acababa con cazalla. Pa coger ímpetu antes de seguir.

  • El amaiquetaco es una colación que se toma entre el primer desayuno y la comida principal del día, a la hora que toque, como su propio nombre indica. Es lo que en castellano rural y popular se llama almuerzo, y también se ha dicho así en el castellano rural del País Vasco.
    Me irritaría la hostia comenzar con concursos regionales de pueblos trabajadores.

  • Barakaldo está separado de Erandio por el río Nervión. Hoy está unido por el enorme puente de Róntegui (que ahora dicen Rontegui, básicamente por joder), pero hasta bien entrados los años 90, lo normal era cruzar la ría en los llamados gasolinos, transporte preferido por el pueblo trabajador vasco para ir a la fábrica. En los años 80, un grupo de espabilados estudiantes baracaldeses hicieron su agosto vendiendo vasito de orujo, coñá y solisombra (para el viaje de estudios) a la esforzada clase trabajadora, desde las 6:00 de la mañana, antes de que se incorporaran a su puesto de trabajo en La Naval, la Westinghouse, Altos Hornos, General Eléctrica, Sefanitro… Poco después llegaría la famosa reconversión industrial. En la Margen Izquierda aún no se conocía el concepto “hamaiketako”.

  • Proc, no seas aguafiestas. Los vizcaínos komilfó decimos “almuerzo” o “almortzu” (en mi pueblo adoptivo, “armozua”), dependiendo de la variedad de lengua vernácula utilizada. Lo cual que todo lo implementaron los romanos y los árabes. Pero el hamaiketako mola mazo. Más que el brunch.

  • La mención de la reconversión me ha hecho recordar las batallas campales en el puente de Deusto entre los obreros de los astilleros de Euskalduna y la policía. Me acuerdo de las del 84 porque entonces yo estudiaba allí. He revivido la pasión con la que quería que ganaran los obreros. Lo que no sé bien es qué imaginaba que iban a ganar. Así que me he puesto triste.

  • 15/07/2014 a las 23:23 Procuro fijarme

    La mención de la reconversión me ha hecho recordar las batallas campales en el puente de Deusto entre los obreros de los astilleros de Euskalduna y la policía. Me acuerdo de las del 84 porque entonces yo estudiaba allí. He revivido la pasión con la que quería que ganaran los obreros. Lo que no sé bien es qué imaginaba que iban a ganar. Así que me he puesto triste.

    Bueno, algunos (unos cuantos miles) ganaron unas prejubilaciones del copón.

    Yo soy muy de la clase obrera. Más por posición que por convicción, todo hay que decirlo. La clase obrera vivida desde dentro y a full-time pierde mucho en épica; casi lo que gana en realismo. Y el realismo viene siempre bastante sucio.

    Yo todavía me acuerdo de una camarada de Guecho que decía envidiarme mucho por no tener que sufrir las contradicciones entre ideología y clase social. Ella había tenido la desgracia de nacer en la clase social equivocada y se sentía culpable por la posición de su familia y la suya propia; se sentía una explotadora. Yo me solidarizaba mucho con su sufrimiento y había veces en las que si no fuera por mi posición envidiable habría cambiado de clase por unas horas; más que nada para saber como era aquello, aunque luego me dijeron que los ricos también lloran. No recuerdo que se pagara nunca unos pinchos de tortilla o algo (no sé, un triste caviar) aunque solo fuera para redimirme del realismo, pero seguramente era por la misma razón que no se da propina a los camareros, para no herir su orgullo de subalternos. A mí me hubiera bastado con que me echara un polvo, pero su compromiso no llegaba tan lejos.

    Pero bueno, decía que yo de la clase obrera me quité en cuanto pude, que es lo que tenemos el proletariado, que en cuanto nos dejan traicionamos los principios y preferimos la gamba propia al fríjol comunitario. Que se lo pregunten si no a mi amigo Lionel, que tuvo que penar seis meses en la trena en Cuba porque le pillaron pescando gambas y Fidel había nacionalizado los camarones para poder abastecer a los hoteles cubanos adonde iba a veranear la clase obrera española, italiana y canadiense.

    Y es que esto del socialismo y la lucha de clases era más complicado de lo que creíamos. Mis camaradas prochinos, por ejemplo, aún siguen en estado de shock desde aquello de “un país, dos sistemas”. “¿Ah, pero se podía elegir?”, se preguntan. Y a mí me pasa lo que a los católicos cada vez que pecan, que me tomo un sorbito de champagne o miro de reojo a un iMac y tengo luego que fustigarme leyendo un artículo de Escolar. Menos mal que cuando estuve en Berlín me hice unas fotos con Marx y Engels, que si no.

  • Pues yo no le voy a aburrir con las particularidades de mi historieta, que no es blanca ni negra ni, ahora que lo pienso, de colorines; solo le diré que de Guecho no soy. Aquellos años vivimos lo que parecía la destrucción de todo el tejido industrial, que sería solo la declaración forense de una muerte que ya había sucedido, la de un mundo conocido y vivido y que parecía lleno de dignidad, trabajo y salario de una población muy grande, compleja, rica. Los encapuchados que lanzaban rodamientos y disponían de toda clase de ingeniosos artilugios bélicos para enfrentarse a la policía a mis veinte años me parecieron un ejército muy heroico. Ya no tengo veinte años.