35 comentarios

  • Juaristi sobre el tema Pardo («¿Son fáciles…?»). A ver, Juaristi, que aquí ya había quedado todo dicho ya sobre las trivialidades ya.
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    He oído un cacho de un programa de la SER en el que hablan desde Bilbao sobre no sé cómo llamarlo, ¿diálogo y reconciliación?, creo que dicen ellos. Ellos eran, además del locutor, Urrusolo (que está en Zaballa, ¿Nanclares?), el obispo Uriarte y el hijo de un asesinado en los ochenta (García Arrizabalaga), que ha sido uno de los que ha participado de los Encuentros Sicario. Produce la asquerosa impresión de que el más perdido y el más tonto es este. Se ha declarado enfermo de odio muchos años (como la madre de SS), pero que se alejó del País (Vasco) y se le produjo la perspectiva. Que quería hablar con los asesinos para decirles cómo se sintieron las víctimas y para preguntarles cómo habían podido hacerlo. Urrusolo ha dicho que a él la perspectiva esa se le puso con el secuestro de Revilla, porque Urrusolo vio que no era solo un rico, que también era una persona con ojos. No ha dicho Urrusolo si la cárcel le ha ayudado con el tema comprensión. Creo que Uriarte ha dicho que él perdona a García, de todo corazón. Y yo fregando el váter y con los guantes no podía cambiar de emisora. (Es broma, nunca friego el váter; que se joda el váter).

  • Aunque quiero dejar una cosa clara de antemano. Yo a las “humanidades” las veo utilísimas para el humano, yo incluido. Sin “humanidades” dificilmente habría personas. Pero socialmente sirven para poco. Porque no quieren sus sacerdotisos, entretenidos en rascarse los huevos y hacer sonetos.

  • Cuando dice Juaristi que tanto profesores como alumnos de las disciplinas humanísticas se han convertido en «desechos de tienta» se me han escapado una lagrimilla y un «muu».

  • Mi padre era tan radical que consideraba la carrera de Económicas como otra “María”, es decir, que se enseñaban cosas que se aprendían solas y en casa. Sus tres hijos estudiaron Medicina, Físicas y Biológicas respectivamente.

  • Mi padre era/es un ser racional , un hombre moderno, al que la vida ha hecho profundamente desgraciado. Su desprecio por lo “humanístico” ha sido la causa de ello. Perito mercantil, hablaba cinco idiomas e invitaba a comer los domingos a la profesora de inglés para que hiciéramos el oido. Lector compulsivo de la escuela liberal de Viena , despreciaba la literatura y la música. Suscriptor del Life y de Photografer, poseía una colección de máquinas de fotos que espero heredar. Interrogado por su poco interés por la literatura se declaraba antiguo lector de Zamacois, Papini y Galdós. Con ellos consideraba que ya lo había leído todo. Proamericano y ultraliberal, compraba Corn flakes en Torrejón, era donjuanista y celebró la visita de Ike a España. Empujó a mi madre a trabajar fuera de casa y él lo hacía de sol a sol. Solo conseguí que llevara dos veces al fútbol, cuando vino Pelé y la Intercontinental contra Peñarol. Era del Madrid pero consideraba una gilipollez ser seguidor fanático de un equipo. Cuando se retiró la Saeta se retiró el también. Cuando cumplí 20 años me regaló una moto de competición (Bultaco Pursang) y un remolque para llevarla. Ahora, me dijo, hartaté de hacer el tonto y si no te matas te habrás curado de tu absurda afición. No me maté, cierto, aunque faltó poco.

  • Con relación a lo de Pardo, me gusta cuando Schopenhauer escribe aquelllo de: “Alguien debería decirle a estos señores de los tubos de ensayo y retortas que la química por sí sola capacita para ser boticario, pero no filósofo”.

  • Imbuido de su superioridad intelectual, mi padre iba repartiendo diagnósticos. Cierto que acertaba 9 de 10, pero esto no le hacía muy popular. Opinaba que mi madre era una ignorante y que su propia hermana era tonta. Pensaba que yo no tenía talento ni para las matemáticas ni para el motociclismo de competición. Afirmaba que Franco carecía de capacidad para dirigir política y económicamente España, aunque su anticomunismo le bastaría para que los americanos le señalaran el camino. En fin opinaba, un poco como yo, que estamos rodeados de mediocridad.

  • Este año cumplirá los 90 y todo el mundo le ha pasado factura. Casi sordo y ciego ya solo fala portugués con su actual pareja que es brasileña. Sus amigos han muerto y su familia le ha repudiado. Solo yo le atiendo en lo que puedo, pues reconozco su talento. Pero sobre todo me ha dado una involuntaria y gran lección: nunca digas lo que piensas de los demás. Jamás lo hago en la vida real y me ha ido infinitamente mejor que a él. Para desfogarme del desprecio que siento por los muy tontos y no puedo expresar, ya saben donde depongo.

  • Si todo va bien, a final de este mes saludaré a Perroantonio en su preciosa tierra. Deseo quedar bien con un tipo tan entrañable, así que mi dilema a estas alturas es: ¿Bombones o flores?

  • Pues si consigo yo quedar para esta semana con Perroantonio y Señor Verle no voy a llevarles nada. Es más, voy a ir de incógnito con mi traje de bombera (pero sin hacha ni manguera, para que no se den cuenta), y voy a pedir un café doble y no lo voy a pagar, y le voy a decir al camarero que me han invitado. En esas estoy. Maquinando.
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    Gómez, había un obituario de Diego Manrique, a ver si le gusta. Y ponga un disco, que usted sabe más. Yo no he sido muy de Ramones, pero le gustaban mucho a una amiga de entonces que se llamaba Rebeca.

  • Otra cosa. Hoy hablaba el suplemento del periódico de este hombre, Miguel Ángel Jiménez, un golfista. Tiene cincuenta años, pone, y al ver la foto, que quizá es aún más cruda que esta, he pegado un brinco y he escupido unos buchitos de vermú que tenía en la boquita. Es que yo tengo cincuenta y uno, ya lo he dicho unas cuantas veces. Sé que a algunas de mis amigas también les pasa pero no sé si es universal, que nos vemos más por dentro que por fuera.

  • Debo añadir que lo más cojonudo de todo es que, encima, por dentro está todo oscuro y tampoco se ve nada. Qué mal me han sentado hoy las patatas fritas del vermú. Maldito domingo.

  • El ganador del II Premio de Literatura Crepuscular “La Petanca de Oro” ha sido el relato titulado A la sombra de las Bultacos en flor, escrito bajo el seudónimo de “Edipo del Inserso”, que, una vez abierta la correspondiente plica ha resultado ser XXX, autor conocido por sus imprescindibles trabajos sobre la relación entre la siesta, el Tour de Francia y la ingesta inmoderada de donuts que publicó el prestigioso blog científico “Con erre de Rosendo”.

  • La programación de la semana recuerda un cartel de toros. Los figuras gustan verse acompañados de un torero del montón para que abra plaza. Así José Tomás llevaba al pobre Finito a todas partes, para que su descompuesto estilo hiciera mayor el contraste. El telonero Gómez es mi Finito.

  • Lo sé, reinona, lo sé. Ya te invité a merendar en una ocasión que te viniste arriba, y me diste la callada por respuesta. Mi pírrica venganza ante tu desaire fue rechazar tu invitación para ser amiguito mío en facebook. El ciberespacio es demasiado pequeño para los dos.

  • Lo de Pardo: no sé, no contesto, pero me ha hecho pensar en la hija de un amigo, el profesor de Bioquímica que me descubrió a Monod; decidió estudiar Humanidades, con un par, y después hizo un Master de dirección de empresas. Échenle un galgo, ahora ( en Londres, o California, no sé bien).

  • Ven aquí, reinona, que después me siento mal y todo. Firmemos la paz, joder. Y arregla también, por favor, esos conflictos con tu padre que están estragrándote el alma por dentro. Te sentirás más feliz y serás mejor persona. Recuerda que errar es humano, pero perdonar, divino.

    Reenvíame la invitación y seré tu amigo.

  • 13/07/2014 A LAS 15:47
    PROCUROFIJARME
    Pues si consigo yo quedar para esta semana con Perroantonio y Señor Verle no voy a llevarles nada. Es más, voy a ir de incógnito con mi traje de bombera (pero sin hacha ni manguera, para que no se den cuenta), y voy a pedir un café doble y no lo voy a pagar, y le voy a decir al camarero que me han invitado. En esas estoy. Maquinando.

    Hace muchos años, cuando era tímido, decidí presentarme a MOntano con ocasión de la presentación de una traducción suya, cosas del Brasil. Acudí al lugar, llegué tarde, de mal humor, con el acto ya empezado. Una mujer de la organización me preguntó si yo era el músico, un tal Euclides, que estaban esperando. Otra me dijo que le recordaba a Caetano Veloso. Aturdido, eran otros tiempos, opté por retirarme sin hablar con el tal Montano, ya hasta la fecha.
    Así qué vigile, a ver si Verle al verla le pregunta si tienen txacoli.

  • Un día de estos he de convocar a Gómez y al Marqués en el Tomás, frente a unas bravas dobles que piquen, y a ver.