2014: Viena (y II)

2042 Viena
Por Clairette Semisec.

V

Hacía mucho tiempo que a Anton Winckler no le sucedía nada digno de ser contado. Aunque, por otra parte, esto no tenía gran importancia, ya que sus nietos hacía mucho que habían dejado de interesarse por las historias del abuelo. Pero, ¡caramba!, no todos los días le toca a uno un premio en el sorteo que organiza todos los años la Asociación de Antiguas Parejas Heterosexuales con motivo de las Fiestas de Invierno.

No es que fuera un premio de esos que merecen los titulares de la Prensa del Estado, pero para alguien al que nunca le ha tocado nada, si no ha sido el trabajar duro, este pequeño homenaje de la Diosa Fortuna representaba una magnífica oportunidad de salir de la rutina.

Así es que, ni corto ni perezoso, se enfundó aquella camisa de algodón egipcio que su difunta mujer le había ofrecido por su aniversario de boda —hacía ya unos cuantos años—, una corbata de rayas discreta y su traje gris, aquel con el que, en palabras de su asistente social, parecía diez años más joven.

Se dirigió directamente, desde su piso, a una tiendecita de flores que se instalaba en la calle adyacente los martes, y se compró unas violetas. Detalle definitivo de coquetería. Para el ojal de la americana. Sólo faltaba encontrar un lugar calentito dónde poder quitarse el abrigo, darse el placer de mostrar su elegante porte degustando un buen menú dietético y disfrutar del auténtico ágape: el recuerdo de otros tiempos, otros restaurantes y otros sabores…

No podía quejarse —se decía—. Los recuerdos son el único tesoro que se guarda fuera del alcance de cualquier Servicio de Control del Individuo.

En fin… Comió bien y disfrutó de sus añoranzas. ¡Lástima de vino! Nunca se acostumbraría a celebrar algo sin un buen vaso de Reissling en la mano. ¡Ah, qué tiempos…!

Salió a la calle y si bien aquellos adornos de las fiestas no se parecían demasiado a los que le habían llenado de ilusión en su niñez, no dejaban de señalar alegremente que otro año se iba y que la vida seguía proporcionando algunas oportunidades de gozar… a pesar de todo. ¡Seguía siendo un optimista incorregible!

VI

La molesta brisa helada que había estado presente toda la mañana, había dejado paso a un mortecino sol. La sensación era más agradable. A Anton le pareció que todo invitaba a un lento paseo hacia el centro de la ciudad. Su barrio no era ninguna maravilla, pero tampoco era cuestión de andar quejándose sin parar… Claro que la gente podría ser un poco más cuidadosa. Sobre todo en lo referente a las bolsas de basura.

Era inconcebible la cantidad de bolsas que se acumulaba durante las Fiestas de Invierno. Y, claro, como los Servicios de Recogida habían decidido que ellos también tenían derecho a celebrar, el resultado era ciertamente molesto.

Anton miraba aquellos montones de desperdicios, asombrándose de la variedad de cosas que una comunidad consume y se preguntaba si, alguna vez, algún creador habría reflexionado sobre aquella especie de discurso del absurdo que constituía la convivencia de productos tan dispares en usos, precios, colores y formas, reunidos finalmente en su común camino hacia el crematorio…

En aquel momento, reparó que alguna de aquellas inmundicias se había adherido tercamente a uno de sus zapatos.

Detuvo su marcha y apoyó su pie en el murete de la verja que limitaba el espacio ocupado por las basuras. Lo que intentaba librarse del ardiente destino final era una hoja de papel sucio y arrugado que, en ilícita asociación con un trozo de chicle, había tomado su zapato como vehículo de salvación. Separó con cuidado el papel y, sin soltarlo, se afanó en la casi imposible labor de librarse de la bola de goma de mascar, frotando frenéticamente la suela de su zapato contra el borde del murete.

Finalmente librado de tan molesta compañía, buscó con la mirada una papelera para depositar el trozo de papel, que aún sostenía en su mano. No vio ninguna en el entorno y siguió caminando despacio por la acera. Finalmente descubrió una en la acera de enfrente, adosada a una columna del alumbrado. Miró a un lado y otro de la calle antes de cruzar, y se dirigió, apurando un poco el paso, hacía ella.

Cuando, cogiéndolo cuidadosamente entre su dedo índice y pulgar, lo iba a depositar en el cesto metálico creyó ver algo extraño en aquel trozo de papel. ¡Que raro!… Parecía un trozo de partitura musical… Lo retuvo un instante, tratando de descifrar lo que parecía el título de aquel conjunto de pentagramas y, entre manchas y desgarrones, alcanzó a adivinar, más que a ver, unas palabras en una confusa tipografía neogótica: “Noche de Paz”.

VII

—¡Sabía que nos tocaría! ¡Si es que tenemos la negra!

—¡Encima no me lo recuerdes todo el día, hombre!

Los dos patrulleros del coche celular Z-0052 no acababan de comprender por qué —¡un año más!— les tenía que tocar a ellos recorrer unas calles casi vacías, de un barrio casi vacío, en una ciudad en fiestas. ¡Vaya, que ni siquiera encontrarían a alguien a quien hacer una identificación rutinaria!… ¡Ah! Y, mientras, sus compañeros de Comisaría celebrando la Comida de Hermandad pagada con las contribuciones de todos, ¡incluso las suyas!

La extraña sensación que producen unas calles sin gente, sin vehículos y, sobre todo, sin ruido, a una hora como la del mediodía, no dejaba de sorprender incluso a dos fogueados servidores del Orden, ¡una vez más, para su desgracia!

Circulaban lentamente. ¡Tampoco era cuestión de pasar cien veces en un día por el mismo sitio! El rumor de los neumáticos contra el asfalto se oía a través de las ventanillas que habían abierto para permitir airear un interior con demasiados recuerdos olfativos del bocadillo de queso azul del conductor.

—Estoy oyendo cantar… ¡y no veo al pájaro!

—¿Cantar…? Yo no oigo nada… Espera… ¡Pues sí! Alguien canta.

—Anda, vamos a ver si nos distraemos un poquito, que ya estoy un poco harto de escucharte solo a ti.

—A lo mejor hasta canta bien, y nos dedica una… je, je…

y VIII

Anton se lo pensó un instante antes de decidirse. Miró a la calle. Nadie. Miró las ventanas de los edificios cercanos. Cerradas. Miró hacia el callejón dónde estaban los sacos de las basuras. Vacío. Miró a la partitura que tenía en su mano… y se puso a cantar. NOOOOOOCHE DE PAAAZ… NOOOOOCHE DE AMOOOOOR…

La partitura era un trocito del antiguo villancico, rota y sucia, pero él lo recordaba muy bien… Lo había cantado, de niño, miles de veces con el coro de amiguetes que pedían el aguinaldo por las casas del barrio… ¡Ah! Que tiempos…

Casi sin ruido; con sólo el rumor de los neumáticos contra el asfalto, el patrullero Z-OO52 se detuvo al lado de un hombre mayor. Muy elegante y con un trozo de papel sucio entre sus dedos…

—¡Vaya, vaya!… ¿No es usted un poco mayorcito para andar escandalizando al pueblo con canciones prohibidas, abuelo? ¡Hale!… ¡Andando para Jefatura!

FIN

108 comentarios

  • Continuamos la saga.
    Ahora mismo asistimos a un resurgimiento del antisemitismo a nivel global, incluso en formas de antisionismo, ante el que la izquierda se muestra indiferente o inconsciente del peligro.
    En próximas semanas se irán contrastando pareceres, como por ejemplo sobre los filosemitas antijudíos.

  • Prohibir los villancicos, yo lo veo bien. En mi pueblo los ponen por megafonía de noche y de día en Navidad, pero desde varias semanas antes; te mina mucho la parte del sistema nervioso.

  • Vayamos a lo “negro” (tal como parafraseaba ayer Pirate) como pedía aquél subalterno que se desesperaba al ver que su torero se lo dejaba vivo. “Maestro, a lo negro, a lo negro”…
    Se ha puesto el ventilador en marcha y se saca a la palestra la siniestra acusación que le hizo Jordi Pujol a Tarradellas: haber delatado a Companys a la GESTAPO francesa, lo que propició su detención y posterior fusilamiento. Por si fuera poco se saca a pasear también el papel protagonista de Florenci Pujol en una estafa de tráfico de divisas consentida por las autoridaes franquistas cuyos beneficios serían utilizados para la creación de Banca Catalana.
    La fiesta no ha hecho mas que empezar. A veces nos olvidamos que todas las fortunas hechas en la historia de la humanidad lo han sido a sangre y fuego complementadas con las correspondientes estafas económicas y culturales.. Pretender que la historia de Cataluña fue diferente era simplemente ridículo.

  • No tengo apenas amigos o conocidos catalanes, fuera de la web. Apenas uno, que se marchó hace tiempo y siempre mantuvo que Pujol en Banca Catalana se lo había llevado crudo. Yo pensé que era resentimiento.

  • Para alegrarnos las vacaciones estivales, lo dijo el Telediario de la 2: ahora mismo hay 13 conflictos en el mundo.
    Desde Clausewitz, ya citado por Martin Olmos, que dijo que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”; a Carl Schmitt (por quien según Santos Juliá siente ‘Podemos’ un gran respeto no exento de fascinación) para quien “la guerra es una lucha armada entre unidades políticas organizadas y la guerra civil es una guerra armada dentro de una unidad organizada”; pasando por Clemenceau que sugirió que “la guerra es un asunto demasiado serio para dejarla en manos de los militares”; encontramos, para estos tiempos convulsos, la ironía de Benjamin que postula que “todos los esfuerzos por hacer que la política resulte estética culminan en una cosa: la guerra”.
    Pues eso. Una explicación nos deben.

  • “Lo negro” lo cuenta García Domínguez en Libertad Digital.
    El ventilador en realidad se puso en marcha en 1993 con la publicación del libro de Manuel Ortines UNA VIDA ENTRE BURGESOS. MEMÒRIES.

    Ya entonces, y han pasado 20 años.
    — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — —
    Lo que me encanta son cosas como esta, que cuelga Espada:
    «En adelante, de ética y moral hablaremos nosotros».
    (Jordi Pujol. Balcón de la Generalidad, 30 de mayo de 1984)

    O el extracto (recuperado y difundido mucho últimamente) de una entrevista que le hacen en Espejo Público, en la que el ex-honorapla, a la pregunta de si tiene dinero en Suiza, responde categórica y mercutianamente:

    – No

  • He empezado apenas a leer un librito, pero ya estoy más enganchado que a la visionación de unas buenas tetas en verano. Se llama El fin del poder, de Moisés Naím, en Debate.
    “En pocas palabras, el poder ya no es lo que era. En el siglo XXI, el poder es más fácil de adquirir, más difícil de utilizar y más fácil de perder. Desde las salas de juntas y las zonas de combate hasta el ciberespacio, las luchas de poder son tan intensas como lo han sido siempre, pero cada vez dan menos resultados. La ferocidad de estas batallas oculta el carácter cada vez más evanescente del poder. Por eso, ser capaces de comprender cómo está perdiendo el poder su valor —y de afrontar los difíciles retos que ello supone— es la clave para asimilar una de las tendencias más importantes que están transformando el mundo en el siglo XXI.
    Esto no quiere decir, repito, que el poder haya desaparecido ni que no existan todavía personas que lo poseen, y en abundancia. Los presidentes de Estados Unidos y China, los consejeros delegados de J. P. Morgan, Shell Oil o Microsoft, la directora de The New York Times, la directora del Fondo Monetario Internacional y el Papa siguen ejerciendo un poder inmenso. Pero menos que el que tenían sus predecesores. Las personas que ocuparon esos cargos con anterioridad no solo tenían que hacer frente a menos rivales, sino que también estaban sometidos a menos limitaciones —las que imponen el activismo ciudadano, los mercados financieros mundiales, el escrutinio de los medios de comunicación o la proliferación de rivales— a la hora de utilizar ese poder. Como consecuencia, los poderosos de hoy suelen pagar por sus errores un precio más elevado y más inmediato que sus predecesores. A su vez, su reacción ante esa nueva realidad está alterando el comportamiento de las personas sobre las que ejercen el poder que tienen y poniendo en marcha una reacción en cadena que afecta a todos los aspectos de la interacción humana. La degradación del poder está transformando el mundo. El propósito de este libro es demostrar esta afirmación. “

  • Para saber si está aumentando el número de antisemitas, necesito saber en qué consiste ser antisemita. Y, para empezar a saberlo, necesito que alguien responda a lo que sigue:

    Supongamos que pienso que los judíos se portaron muy mal con Nuestro Señor Jesucristo. ¿Tal opinión me convierte en un nauseabundo antisemita -valga la redundancia- aunque no deduzca que deben penar eternamente por ello? ¿Me convierte el simple hecho de que a otros les dé por deducir eso de mi opinión sobre lo mal que se portaron los judíos?

    Supongamos ahora que pienso que los judíos lo hacen todo mal. ¿Tal opinión me convierte en un antisemita apestoso -valga la redundancia- aunque no deduzca que deben penar eternamente por ello?

    Y ahora supongamos que merezco ser llamado antisemita, aunque no piense que los judíos tengan que pagar nada por lo mal que, según yo, harían las cosas. ¿Debe ser confundido mi antisemitismo, una antipatía como tantas otras, con el que merece calificativos como el de nauseabundo y apestoso?

  • Hombre Gengis, bienhallado.
    No le puedo contestar a ninguna pregunta, sí proponerle un matiz: no creo que el antisemitismo sea una antipatía, es una antipatía en acción. Son esos actos los sujetos a debate.
    Larga es la lista de las cosas y personas que nos son antipáticas, pero por convicción o conveniencia decidimos no mostrárselo.

  • Confieso que mis preguntas anteriores se deben a la alta probabilidad de que en algún momento de mi vida sea tachado -¿quién no?- de antisemita. Si lo soy, me gustaría que me explicarán el porqué.

  • 30/07/2014 a las 10:35 Procuro fijarme
    ¿Se ha estropeado el contador de visitas? ¿Nos están atacando unos piratas malayos? ¿Va a venir Sandokán?

    ¿Quién dijo Sandokant? Gracias por encontrar a Gengis y devolvérnoslo, Señor. Es que siempre se escapa. Para usted, Gengis, y para los dos millones de visitas de hoy, esta cantante adorable que he descubierto resién: Cecile McLorin Salvant, «Exactly like you».

  • Yo sigo encantado con mi lectura y les pego otra perla:

    “… los micropoderes, para triunfar, recurren a nuevas ventajas y técnicas. Desgastan, obstaculizan, socavan, sabotean y son más ágiles y rápidos que los grandes actores, de tal manera que estos últimos, a pesar de sus vastos recursos, con frecuencia se encuentran mal equipados y mal preparados para resistir. La eficacia de estas técnicas para desestabilizar y desplazar a los gigantes afianzados indica que el poder se está volviendo más fácil de perturbar y más difícil de consolidar.
    Las connotaciones son sobrecogedoras. Representan el agotamiento de la burocracia de Weber, el sistema de organización que acarreó los beneficios y también las tragedias del siglo xx. La desvinculación del poder y el tamaño, y por tanto la desvinculación de la capacidad de usar el poder con eficacia y el control de una gran burocracia weberiana, está transformando al mundo. Y esa separación suscita una idea preocupante: si el futuro del poder está en la perturbación y la interferencia y no en la gestión ni la consolidación, ¿podemos confiar en que alguna vez vuelva a haber estabilidad?”

  • Me ha gustado este artículo de Ander Izaguirre en Jot Down sobre San Sebastián. Siempre me había parecido extraña la toponimia de la ciudad, pero jamás me había preguntado el porqué de esos nombres (Urgull, Polloe, Gros, Morlans, Mompás, Miramón, Ayete), al parecer gascones. Nada extraño si tenemos en cuenta que el fundador de San Sebastián, Sancho Garcés III o Sancho el Mayor, fue también Duque de Gascuña (resto de aquel Ducado de Vasconia de los merovingios).

    O sea, que llevo toda la mañana rastreando gascones y empiezo a sufrir de esos extraños delirios toponímicos, tan propios de los indígenas.

  • Gengis:
    «Supongamos ahora que pienso que los judíos lo hacen todo mal. ¿Tal opinión me convierte en un antisemita apestoso -valga la redundancia- aunque no deduzca que deben penar eternamente por ello?
    Y ahora supongamos que merezco ser llamado antisemita, aunque no piense que los judíos tengan que pagar nada por lo mal que, según yo, harían las cosas. ¿Debe ser confundido mi antisemitismo, una antipatía como tantas otras, con el que merece calificativos como el de nauseabundo y apestoso?»

    ¿Quiénes son «los judíos»? ¿De qué estamos hablando?
    Ya sé que el debate va con Pirata Jenny, pero a mí la clase “pueblo” también me toca un poco los huevos, así que entro por unas peteneras.
    Humildemente opino que hay un error en la presuposición de existencia (a veces es una generalización aceptable, pero nunca una categoría sólida ni suficiente), intemporal por más señas, de un Pueblo, un ente compuesto de individuos diferentes con geografías y épocas distintas, pero al que se juzga como a un solo hombre. Quite judíos y ponga sevillanos, aplique luego a ese sujeto predicados desde los más neutros hasta los valorativos muy positivos u otros que sencilla y llanamente destilan un profundo odio (a no se sabe qué). Claro que quien califica algo de «nauseabundo» y «apestoso» habla también de sí mismo: de lo que siente en justa reprocidad ante la efusión de subjetividad que derrochan esas afirmaciones sobre «Pueblos».
    Por eso, de la entrada de Tipo Material de hoy, me ha llamado la atención que Moishe Postone, que habla de xenofobia y antisemitismo, identifique xenofobia con islamofobia. A mí el islam (y por lo poco que sé de ella, vale) me parece en general una religión asquerosa, al margen de la procedencia de los islamistas. Yo no soy xenófoba. (Que decimos los xenófobos, ya).

  • Hombre, Gengis, bienvenido. Me alegro mucho que siga usted con salud, aunque no sé si va a mejorarla metiéndose en jaleos verbales. En todo caso, nos sube usted el nivel de polémica, lo cual se agradece.

    Para saber si está aumentando el número de antisemitas, necesito saber en qué consiste ser antisemita. Y, para empezar a saberlo, necesito que alguien responda a lo que sigue:

    Supongamos que pienso que los judíos se portaron muy mal con Nuestro Señor Jesucristo. ¿Tal opinión me convierte en un nauseabundo antisemita -valga la redundancia- aunque no deduzca que deben penar eternamente por ello? ¿Me convierte el simple hecho de que a otros les dé por deducir eso de mi opinión sobre lo mal que se portaron los judíos?

    “Nuestro Señor Jesucristo” era judío, usted debería saberlo. Su primera pregunta es, por tanto, bastante idiota y usted no debería permitirse parecer idiota para que la discusión no derive demasiado rápido en un idiotez. Los primeros “cristianos” son judíos y baste la prueba de todas aquellas cartas sobre la conversión de los “gentiles” o de que a Jesucristo lo juzguen en el Sanedrin por proclamarse Rey de los Judíos.

    Conocemos las consecuencias del anticristianismo de judíos y romanos, con sus persecuciones y matanzas, y conocemos las del antijudaísmo cristiano alimentado desde el inicio por los mismos Padres de la Iglesia y continuada a lo largo de los siglos (y mucho más exitoso en consecuencias y número final de cadáveres).

    Por lo tanto, usted no puede hacer esta pregunta ingenuamente y, por tanto, yo la doy por no formulada.

    Pero si la formularan un ingenuo o un ignorante yo (yo particularmente) no los acusaría de antisemitas sino de idiotas. Y ya se sabe lo bien que colaboran los idiotas con muchas causas. Pongamos, la del antisemitismo.

    Supongamos ahora que pienso que los judíos lo hacen todo mal. ¿Tal opinión me convierte en un antisemita apestoso -valga la redundancia- aunque no deduzca que deben penar eternamente por ello?

    Si pensara esto sería directamente o un ignorante o, nuevamente, un idiota. Es como pensar que los “cristianos” o los “albinos” lo hacen todo mal. Pero si la afirmación se basa en el convencimiento, ambas palabras se quedan cortas y deberíamos descartar la imbecilidad y centrarnos en la mala intención.

    Y ahora supongamos que merezco ser llamado antisemita, aunque no piense que los judíos tengan que pagar nada por lo mal que, según yo, harían las cosas. ¿Debe ser confundido mi antisemitismo, una antipatía como tantas otras, con el que merece calificativos como el de nauseabundo y apestoso?

    Vistas así las cosas yo lo calificaría de imbecilidad pura y dura. Es verdad que muchos humanos tienden a generalizar y a afirmar que les caen antipáticos los rumanos o los moros o los judíos, pero esas son debilidades que sólo se pueden permitir los imbéciles. Las gentes que han sido beneficiadas por la educación (especialmente si ésta ha sido pública y muy especialmente si ha sido ‘superior’) jamás deberían permitirse arrebatar por estos “pensamientos”. No sólo constatan un enorme fracaso escolar sino también una deficiente formación cívica. La recuperación es difícil y conviene, desde luego, empezar de nuevo por conceptos simples de Barrio Sésamo, desde los pronombres a las diferencias entre individuos y colectivos, ciudadanos y gobiernos, estados y etnias y todo así.

  • Pero usted es el más Largo. (Gengis, atícele a él).
    Solo quiero recordar cómo surgió el tema: no empezamos a hablar de si nos parecía bien o mal lo que el ejército israelí (el gobierno de Israel) hacía en Gaza, ni siquiera por qué (por qué lo hacía o por qué nos parecía bien o mal). La cosa empezó con la inaceptable exhibición de odio de la columna de Gala y sus secuelas.

  • Usted Señä Procu no es xenófoba, es antitotalitaria. Porque eso es el Islam ideología totalitaria, nada que ver con razas sino con ideas deleznables.
    Me place un güevo ver que se ha removido en el sillón en el mismo sitio que yo durante la lectura de la entrevista que nos trae Tipo.

  • Pues leyendo lo que está leyendo usted, Adaptaciones, me ha dejado más que preocupada:

    «Y esa separación suscita una idea preocupante: si el futuro del poder está en la perturbación y la interferencia y no en la gestión ni la consolidación, ¿podemos confiar en que alguna vez vuelva a haber estabilidad?»

    ¿No puede cambiar de DIETA de ANGUSTIAS, ni siquiera en verano?

  • Muy interesante a donde hemos llegado: el discurso está mal formulado y los posicionamientos tal como se plantean son inaceptables.
    Es obvio, por ejemplo, que desde un punto de vista fenotípico y es posible que hasta genotípico se me pueda catalogar como “judío”, un “judío español”.
    Pero esto es puro folklore pues mis planetamientos vitales tienen que ver mucho mas con la educación y el ambiente que he vivido que con esas características que las considero una pura contingencia.
    Mis señas de identidad son otras (liberal, católico cultural aunque racionalmente ateo, escéptico con la naturaleza humana y amante de la belleza). Por lo tanto, racionalmente, no puedo aceptar ninguna religión monoteísta y menos la musulmuna, ni ningún tipo de colectivismo ni tíos con bermudas y chancletas.

  • Han estado ustedes soberbios, Proc, Perroantuán, y me han ahorrado una respuesta realmente breve pero tal vez algo desagradable.

  • Perroantuán, fui testigo de acera de la manifestación del otro día en Bilbao contra el ataque israelí. En la cabecera iba un joven portando una réplica en cartón de un cohete y oí cómo se proferían gritos contra la especie judía en general. ¿Sabe si la prensa provincial -tan unánime en su denuncia del ‘genocidio’- reflejó esas circunstancias? Pregunto.

  • Procuro:
    Siendo dos fenómenos distintos el antisemitismo y la xenofobia.
    Una de las formas, no la única y por supuesto sin identificación, de esta tendencia xenófoba sería la islamofobia. Que en nuestra península se ha manifestado siempre, recuerde la guerra civil, como ‘maurofobia’ (aversión a los moros).
    Postone: “…son xenófobas, por ejemplo la ‘islamofobia’.”
    Fin de la cita.

  • Procu y Perro, les agradezco que se alegren de verme por aquí. Respondo primero a Procu.

    Puede ser muy útil en otros contextos poner en entredicho cualquier generalización -no digamos ya ésa tan chapucera que he manejado-, pero lo que importa ahora no es saber si el topicazo antijudío con el que juego es un cliché sin fundamento, sino si el mismo es más grave que mi fobia al intelectualismo gabacho, a la obscenidad de los valencianos, a la refinada crueldad china, a la que muchísimos intelectuales hispanoamericanos tienen a España y tantas otras.

  • – Perro: “Nuestro Señor Jesucristo” era judío, usted debería saberlo. Su primera pregunta es, por tanto, bastante idiota.

    – Gengis: No es absurda, salvo que medien otras circunstancias, la afirmación mediante la que se formula una relación entre un colectivo y uno de sus miembros.

    – P: Conocemos las consecuencias del anticristianismo de judíos y romanos, con sus persecuciones y matanzas, y conocemos las del antijudaísmo cristiano alimentado desde el inicio por los mismos Padres de la Iglesia y continuada a lo largo de los siglos (y mucho más exitoso en consecuencias y número final de cadáveres).

    Por lo tanto, usted no puede hacer esta pregunta ingenuamente.

    – G: Dado que la historia no se repite, no tienen por qué volver a darse todos los factores que, junto a la mala opinión sobre un colectivo, han tenido como consecuencia la persecución sistemática del mismo. Los que nos consideramos herederos morales de la Roma politeísta, previa a las reformas mitraísta, gnóstica y cristiana, acogidas, cuando no alentadas, por la propia corte imperial, no tenemos ninguna intención de echar a nadie a los leones.

    – P: Si pensara esto sería directamente o un ignorante o, nuevamente, un idiota. Es como pensar que los “cristianos” o los “albinos” lo hacen todo mal.

    – G: La suposición de que los judíos lo hagan todo mal la usé sólo como opuesto de la de que hayan hecho sólo una cosa mal aunque muy gorda. Entre ‘una’ y ‘todas’ ha de estar la cosa. Pero no me importa nada cambiar el opuesto contrario por el contradictorio, y, donde dije ‘todo mal’, decir ahora ‘más de una cosa mal’.

    P: Es verdad que muchos humanos tienden a generalizar y a afirmar que les caen antipáticos los rumanos o los moros o los judíos, pero esas son debilidades que sólo se pueden permitir los imbéciles. Las gentes que han sido beneficiadas por la educación (especialmente si ésta ha sido pública y muy especialmente si ha sido ‘superior’) jamás deberían permitirse arrebatar por estos “pensamientos”. No sólo constatan un enorme fracaso escolar sino también una deficiente formación cívica. La recuperación es difícil y conviene, desde luego, empezar de nuevo por conceptos simples de Barrio Sésamo, desde los pronombres a las diferencias entre individuos y colectivos, ciudadanos y gobiernos, estados y etnias y todo así.

    – G: El mismo grado de generalización se da cuando se dice que los negros bailan muy bien que cuando se usa, para lo que sea, la expresión ‘hombre negro’. Usar el lenguaje no me parece ninguna imbecilidad. Como le ocurre a usted, me parece muy bien que en las escuelas se enseñe a distinguir entre los individuos y los colectivos, dado que no es ése el lugar para estudiar las dificultades que encierra esa distinción; por ejemplo, la dificultad epistemológica de encontrar un modo de detectar una cosa individual sin recurrir a su especificación, esto es, sin situarla dentro de una determinada especie. Otra dificultad reside en el hecho de que las cosas individuales que se han encontrado hasta ahora, incluso las más pequeñas son, o se sospecha que son, colectivos, y en el de que los colectivos no dejan de tener su unidad: la que permite nombrarlos.

  • Dí a Publicar antes de resumir mi respuesta a Perro reivindicando la ingenuidad (inevitablemente falsa) de olvidar la infinidad de persecuciones sufridas por los judíos, a las que han aportado lo suyo las distintas opiniones negativas sobre ellos. Repito la razón: la historia no se repite. No hay razón, pues, para evitar como sea, cuando hablamos de ellos, caer en las tonterías que no nos importa cometer cuando hablamos de otras gentes.

  • Procu, ¿es una generalización reprobable afirmar que los judíos han sido perseguidos a lo largo la historia? Seguro que más de uno no lo ha sido.

  • No lo dije, pero lo digo ahora, que el señor Perroantonio es un personaje todavía más encantador en persona que por escrito. Comienzo a leer ahora mismo un libro –editado con exquisitez– que tuvo la delicadeza de regalarme, y aprovecho para agradecerle de nuevo sus atenciones en una jornada enormemente agradable para mí.

    (Para los que sientan la tentación de tocar los cojones desde detrás de una pantalla: palabra que no es el mejor momento para hacerlo. Gracias.)

  • (Para los que sientan la tentación de tocar los cojones desde detrás de una pantalla: palabra que no es el mejor momento para hacerlo. Gracias.)

    Parece que la envidiable actitud zen de Perroantuan es contagiosa, he de acudir a las vascongadas en peregrinación.

  • Categorías: El ZOOM.

    30/07/2014 a las 20:45 Gengis Kant
    Procu, ¿es una generalización reprobable afirmar que los judíos han sido perseguidos a lo largo la historia? Seguro que más de uno no lo ha sido.

    Una generalización sí es. ¿Reprobable? Depende.

    Porque antes…

    G: El mismo grado de generalización se da cuando se dice que los negros bailan muy bien que cuando se usa, para lo que sea, la expresión ‘hombre negro’. Usar el lenguaje no me parece ninguna imbecilidad. Como le ocurre a usted, me parece muy bien que en las escuelas se enseñe a distinguir entre los individuos y los colectivos, dado que no es ése el lugar para estudiar las dificultades que encierra esa distinción; por ejemplo, la dificultad epistemológica de encontrar un modo de detectar una cosa individual sin recurrir a su especificación, esto es, sin situarla dentro de una determinada especie. Otra dificultad reside en el hecho de que las cosas individuales que se han encontrado hasta ahora, incluso las más pequeñas son, o se sospecha que son, colectivos, y en el de que los colectivos no dejan de tener su unidad: la que permite nombrarlos.

    Y tiene toda la razón en que un nombre común es una generalización, para nombrar estrictos individuos nos sevrimos de nombres propios. Sería imposible hablar si solo dispusiéramos de nombres propios.
    Pero…
    La categorización que nos permite organizar la información obtenida de nuestra experiencia de la realidad es multiforme y compleja, no es binaria: la generalización (-) o el individuo (+). Entre la máxima abstracción y la máxima especificación manejamos al pensar un zoom maravillosamente adaptable a nuestras necesidades y deseos comunicativos y de conocimiento:
    Quiero un líquido ⎯> Quiero una bebida ⎯> Quiero un vino ⎯> Quiero un Castillo de Donsimón, cosecha del 325 (sielos, tenía que haber escogido otro ejemplo, no me sé individuos vinos).
    Y cuando no disponemos de palabras construidas hacemos frases; entonces, además, afirmamos cosas del mundo. «Los judíos han sido perseguidos a lo largo de la historia» puede considerarse una proposición verdadera, aunque sea una generalización; por lo visto está basada en documentos ciertos de algunas persecuciones históricas de algunos judíos, que eran el total de judíos del universo de discurso de sus perseguidores. (Todos los judíos que había por allí, vamos). Es una generalización que avanza en nuestro conocimiento de la historia como avanza un resumen, aunque también podría ser utilizada de un modo ilegítimo o reprobable, por qué no. Póngame un ejemplo. En cualquier caso, lo veo completamente distinto que «Los judíos se aprovechan de nuestro sentimiento de culpa», «los judíos han logrado beneficios del numerito», etc. Estas son generalizaciones gratuitas que no sirven para avanzar en el conocmiento de nada, sin embargo son muy buenas para calentar odio.

  • “No hay razón, pues, para evitar como sea, cuando hablamos de ellos, caer en las tonterías que no nos importa cometer cuando hablamos de otras gentes.”

    Sí que la hay Gengis, la delgada línea roja entre crítica y antisemitismo.

  • Señor Holmess, cosntato con cierta tristeza que, desde hace ya algunas semanas, las disputas ajenas –concretamente las mías– le parecen más risibles y motivo de chanza que las suyas propias, postura que, aunque absolutamente lógica por un lado, ni es del todo equitativa ni, tan siquiera, justa. Si desea usted ver problemas,cruces de insultos o incluso violencia física descarnada entre dos personas, le ruego que lo haga usted por su cuenta y riesgo con sus propios enemigos y me libere a mí de participar en estas cuitas (o fantasías) en un futuro. Si lo que desea es ayudar, no sé bien a qué; me bastó bien solo para lo que sea necesario, Gracias.

    Un saludo, caballero.

    .

  • Me se había pasado:

    30/07/2014 a las 19:31 Gengis Kant
    Procu y Perro, les agradezco que se alegren de verme por aquí. Respondo primero a Procu.
    Puede ser muy útil en otros contextos poner en entredicho cualquier generalización -no digamos ya ésa tan chapucera que he manejado-, pero lo que importa ahora no es saber si el topicazo antijudío con el que juego es un cliché sin fundamento, sino si el mismo es más grave que mi fobia al intelectualismo gabacho, a la obscenidad de los valencianos, a la refinada crueldad china, a la que muchísimos intelectuales hispanoamericanos tienen a España y tantas otras.

    Le falta una sobre tías. A mí me producen todas santullidos, oricemas y GRANOS rabiosos. Y eso que con respecto a los que cita no hay un tema gordo con muchos muertos.

  • – Procu: La categorización que nos permite organizar la información obtenida de nuestra experiencia de la realidad es multiforme y compleja, no es binaria: la generalización (-) o el individuo (+). Entre la máxima abstracción y la máxima especificación manejamos al pensar un zoom maravillosamente adaptable a nuestras necesidades y deseos comunicativos y de conocimiento:
    Quiero un líquido ⎯> Quiero una bebida ⎯> Quiero un vino ⎯> Quiero un Castillo de Donsimón, cosecha del 325 (sielos, tenía que haber escogido otro ejemplo, no me sé individuos vinos).

    – Gengis: El dualismo que usted rechaza se le cuela ya en la oposición entre un Castillo de Donsimón [ja ja] y una botella de ese vino. Hablo de una botella a sabiendas de que una botella de vino, o una copa, o cualquier otro recipiente, no es un individuo del líquido contenido en él; pero no me queda otro remedio porque, por sí mismos, los líquidos ni son individuos ni están compuestos de individuos (por eso no encuentra usted el individuo vino).

    No es la única -ahí están las triparticiones- pero la división me parece la más importante, con mucho, de las clasificaciones, dado que la negación es la forma más sencilla de operar sobre un enunciado. O afirmo esto o lo niego (de modo que afirmo lo que lo contradice).

    A mi dualismo le favorece una interpretación rudimentaria y mía de los conjuntos difusos como aquéllos conjuntos cuya probabilidad de acoger un determinado caso ronda entre ninguna y máxima, aunque alguien que entienda de esto quizá dirá que la oposición entre ninguna y máxima es una mala traducción de la diferencia entre 0 y 1, que no está claro que sea siempre una oposición salvo en el sistema numérico digital, donde o pones uno o pones otro, sin que haya una tercera posibilidad.

    – Pr Y cuando no disponemos de palabras construidas hacemos frases; entonces, además, afirmamos cosas del mundo. «Los judíos han sido perseguidos a lo largo de la historia» puede considerarse una proposición verdadera, aunque sea una generalización; por lo visto está basada en documentos ciertos de algunas persecuciones históricas de algunos judíos, que eran el total de judíos del universo de discurso de sus perseguidores. (Todos los judíos que había por allí, vamos).

    – G: ‘Todos los judíos que había por allí’ ya es una generalización, y por ello su cualidad de universal lo es tanto como la de ‘todos los judíos. La gente -usted igual que yo- nunca ha tenido ningún problema para ver los colectivos; están ahí.

    – P: Es una generalización que avanza en nuestro conocimiento de la historia como avanza un resumen, aunque también podría ser utilizada de un modo ilegítimo o reprobable, por qué no. Póngame un ejemplo. En cualquier caso, lo veo completamente distinto que «Los judíos se aprovechan de nuestro sentimiento de culpa», «los judíos han logrado beneficios del numerito», etc. Estas son generalizaciones gratuitas que no sirven para avanzar en el conocimiento de nada, sin embargo son muy buenas para calentar odio.

    – G: Quitemos eso tan repugnante del numerito. Yo no tengo la seguridad de que esas afirmaciones sean falsas. Y, quitado de nuevo lo del numerito, no veo por qué tienen que causar odio en el que piensa que son falsas.

    Soy partidario de normalizar la cuestión judía, si bien sospecho que ese deseo corre el peligro de ser visto como antisemita. Lo asumo siempre que quien me juzgue así no olvide precisar a qué se reduce mi presunta fobia judía. Y es que -ahora le doy la razón en lo de las generalizaciones- no todos los antisemitismos son ni mucho menos iguales.

  • Zeppi, por lo que leí anoche me pareció que con esa línea estrecha quiso estrangularlo Pirata, a base de convertir su rechazo del ataque a Gaza en feroz antisemitismo.

  • Procu, es verdad que dejo de lado los muertos. Con ello me distingo de todas las almas bellas pro-palestinas, que en el actual conflicto sólo ven muertos. Con ese enfoque tan estrecho -si se me permite la inoportuna expresión- se entiende que no les quede otra que condenar a Israel (y condenarlo sólo a él). Por respuesta desproporcionada, dicen.

  • Gengis, bravo por su razonamiento. En cuanto a la discusión de ayer, me temo que estaba demasiado “contaminada” por el artículo de Gala, el numerito de Gistau y las respuestas a ambos, en las que era difícil distinguir lo que decían unos y otros y lo que era opinión propia. Usted ha conseguido ponerlo en perspectiva y no dejarse llevar por la inmediatez de la discusión.

    Suscribo al 100% lo que dice:

    – P: [ … ] En cualquier caso, lo veo completamente distinto que «Los judíos se aprovechan de nuestro sentimiento de culpa», «los judíos han logrado beneficios del numerito», etc. Estas son generalizaciones gratuitas que no sirven para avanzar en el conocimiento de nada, sin embargo son muy buenas para calentar odio.

    – G: Quitemos eso tan repugnante del numerito. Yo no tengo la seguridad de que esas afirmaciones sean falsas. Y, quitado de nuevo lo del numerito, no veo por qué tienen que causar odio en el que piensa que son falsas.

    Soy partidario de normalizar la cuestión judía, si bien sospecho que ese deseo corre el peligro de ser visto como antisemita. Lo asumo siempre que quien me juzgue así no olvide precisar a qué se reduce mi presunta fobia judía. Y es que -ahora le doy la razón en lo de las generalizaciones- no todos los antisemitismos son ni mucho menos iguales.”

    No podría expresarlo mejor.

    Me preocupa que algunos piensen que existe una delgada línea roja entre crítica a Israel y antisemitismo, pues eso significaría que siempre estaríamos cerca de traspasarla. Acepto el riesgo, aunque como usted dice, corro el peligro de ser visto como antisemita. Pero me temo que quien me juzgue así no se va amolestar en precisar a qué se reduce mi presunta fobia judía.

  • No entiendo las dificultades que tienen algunos de ustedes para eliminar el racismo de sus discursos. Es una operación realmente sencilla. Por ejemplo, decir “la izquierda nacionalista vasca ha alentado, colaborado y protegido a los asesinos de ETA” es muy diferente de “los vascos han alentado, colaborado y protegido a los asesinos de ETA”. Es muy distinto decir que “el gobierno catalán” pone multas lingüísticas a que “los catalanes” esto y lo otro. Es muy distinto decir que “el gobierno israelí de Netanyahu” hace tal y tal que decir “el gobierno judío” o, más delirantemente, “los judíos”.

    Quienes no distinguen estos matices tienen un grave problema, no sólo moral. O quizá una sobreexposición a la televisión y al fútbol.

  • – Zeppi: Me preocupa que algunos piensen que existe una delgada línea roja entre crítica a Israel y antisemitismo, pues eso significaría que siempre estaríamos cerca de traspasarla.

    – Gengis: Me temo que lo que nos quieren decir, haciendo tan delgada la línea, es que cualquier crítica que ose hacer un forastero ya la ha traspasado.

  • Hay, de todos modos, un racismo aún más sutil que se despacha contra sirios, libaneses y palestinos. A los israelíes se les exige que se comporten “civilizadamente”; tienen la “obligación” de hacerlo en cuanto europeos y cultos. A sirios, libaneses y palestinos se les exime de respetar las reglas humanitarias y puesto que son bárbaros, incultos y pobres es “lógico” que actúen como bestias.

  • Confieso que me cuesta a veces, otras veces no, distinguir entre un gobierno elegido democráticamente y el pueblo que lo ha elegido. Me cuesta algo más distinguir entre ese pueblo y el 90% de sus miembros; ahora, poder, se puede distinguir.

    Lo que ya no hay modo de saber, pero esa es una cuestión de otra índole, es si el 90% de los israelíes hace mal apoyando el ataque de su ejército, aunque me atrevo a pensar que el hecho de que sea un 90% el que apoya esa ofensiva es una razón de cierto peso a favor de la sensatez de la misma.

    No hay que reírse tanto de las abstracciones, como si fueran unas quimeras ajenas al mundo real. Nadie, salvo algún nominalista despistado, uno de ésos que arremeten contra los universales venga o no a cuento, tiene problemas para entender que el enunciado ‘A los hombres les gustan los espectáculos deportivos más que a las mujeres’ significa que es más baja la probabilidad de que la primera persona con la que te cruces, justo cuando sales a la calle, sea una mujer a la que le gusten más; es mucho más probable que sea un hombre.

  • Acepto, Perro, que llame sutil a ese racismo si con ello quiere decir que es difícil darse cuenta de que lo es, pero ese mismo racismo es propio de ignorantes que no tienen la más remota idea del alto grado de civilización -y cuando digo civilización estoy pensando en el canon occidental de civilización- alcanzado por sociedades como la siria, la libanesa y la palestina. Si con apenas nada te montan, si se ponen a ello, un cohete.

  • Tengo entendido que la propia diáspora de parte de los palestinos está haciendo que esa parte -bueno, una parte de esa parte-, a falta de los medios de los que suelen disponer los autóctonos, se esté volcando en los estudios como medio de promoción social. Son los nuevos judíos, leí hace tiempo.

    También tengo entendido que la renta per capita más alta entre los vecinos de Israel la tenían hace unos años los habitantes de Gaza, gracias a la propia existencia de Israel.

  • No es pobreza, es nacionalismo lo que abunda entre los palestinos, aunque queda por saber si ese nacionalismo lucha por una patria palestina o por un califato universal.

  • A ver, la pregunta del millón, Gengis. ¿El ejército israelí invade Gaza por razones religiosas (porque ellos son judíos y pretenden acabar con el Islam) o por razones militares (impedir ataques de quienes pretenden “recuperar” el territorio de Israel)?
    Según la elección de la respuesta se puede hablar del “ejército judío” o del “ejército de Israel”.

  • Hacer cohetes caseros es bastante fácil (busque “cómo hacer un cohete” en Google). Hacer explosivos es bastante fácil. Y matar a la gente a distancia, como matar marcianitos en una máquina, es relativamente fácil.

    Pero hacer chistes sobre los cohetes Qassam o los misiles iraníes… bueno, eso es un juego de niños.

  • 30/07/2014 A LAS 22:53
    GÓMEZ
    Señor Holmess, cosntato con cierta tristeza

    Señor Gómez, no será fácil darle consuelo, y hurtarme a mi legendaria querencia por el conflito, pero he de intentarlo.

    .

  • Gengis Kant 31/07/2014 a las 02:28
    No es pobreza, es nacionalismo lo que abunda entre los palestinos, aunque queda por saber si ese nacionalismo lucha por una patria palestina o por un califato universal.

    Yo estoy echado a perder por el sionismo, por eso creo que ‘ese nacionalismo’ del que habla Ud. lucha por la destrucción de Israel

  • Hay unos valores intersubjetivos que aplican a todas las civilizaciones, si bien su proyección práctica puede ser diferente. No es lo mismo el “respeto a la mujer” tal como lo entienden los musulmanes o los católicos, y a su vez son muy diferentes de lo que se entiende por respeto a la mujer en círculos culturales que promueven una igualdad radical, si no una discriminación postiva.

  • Desde Kant todos los seres humanos merecemos igual consideración y respeto, cierto que esto no está asumido todavía por todas las civilizaciones, pero en la occidental esto ya no se discute. Pero igual consideración y respeto puede ser entendido como simetría total, o bien como “iguales pero asimétricos”. Me inclino por esta última opción.

  • En las estaciones de ITV todos los empleados de la oficina son mujeres y los que están haciendo las inspecciones son hombres Este último trabajo está mejor remunerado que el de la oficina ¿Es esto justo? ¿Se debe permitir a las mujeres hacer las inspecciones? No hay norma legal que lo prohiba, pero en la práctica ocurre así. Este sería un ejemplo de “iguales pero asimétricos”. .

  • “En las estaciones de ITV todos los empleados de la oficina son mujeres y los que están haciendo las inspecciones son hombres ”

    No en la que voy yo, empero estoy seguro que es la norma general.

  • Perro, no sé por qué me hace la pregunta del millón si he hablado sólo del ejercito israelí. ¿Me está confundiendo con otro?

  • Dice Procu: “Humildemente opino que hay un error en la presuposición de existencia (a veces es una generalización aceptable, pero nunca una categoría sólida ni suficiente), intemporal por más señas, de un Pueblo, un ente compuesto de individuos diferentes con geografías y épocas distintas, pero al que se juzga como a un solo hombre.”

    Esta opinión choca con la de muchos judíos, que piensan que existe el pueblo judío, y con la de quienes usamos sin problemas la expresión ‘muchos judíos’.

    No veo ningún error, porque ahí no se pueden dar ni errores ni aciertos, en la decisión de juntar mentalmente una disparidad de cosas sobre la base de alguna cualidad común a las mismas -pienso en la cualidad que podrían tener algunas de hacerse invisibles cuando se encuentran a solas con los invidentes- y ponerles un nombre común.

    Lo mismo pasa, en mi humilde opinión, con cualquier Pueblo. De cualquiera podremos decir que es una categoría sólida y suficiente, o que no lo es, dependiendo de lo que entendamos por ‘sólida’ y ‘suficiente’ (¿suficiente para qué?).

  • Muchos pensadores se conforman con decir que todo concepto universal es una abstracción, creyendo que con ello toman partido por el individualismo ontológico. Ahora bien, para que algo sea abstracto tiene que haber alguna semejanza que el pensamiento abstraiga de todas aquellas cosas en las que ve esa semejanza y que la juzgue como lo más importante de ellas. Así nos encontramos con un individualismo degradado, con mucha carga universal.

    Asimismo muchos anticatalanistas se quedan satisfechos con decir que no existe la nación catalana, pero siguen hablando de los catalanes, cuando lo que deben sostener, si quieren ser verdaderos individualistas, es que no existen los catalanes (en tanto que miembros de la nación catalana).

  • Señor/a Clamiset, no vuelva a escribir entre guerras que ya ve que ni puto caso.

    Gømez sea lo que sea la causa de sus tristezas. Nunca llueve que no escampa. O así.

  • Gengis Kant:

    «No veo ningún error, porque ahí no se pueden dar ni errores ni aciertos, en la decisión de juntar mentalmente una disparidad de cosas sobre la base de alguna cualidad común a las mismas -pienso en la cualidad que podrían tener algunas de hacerse invisibles cuando se encuentran a solas con los invidentes- y ponerles un nombre común».

    1) Efectivamente, ni errores ni aciertos. Solo interés o pertinencia y finalidad. Las generalizaciones son tan útiles e imprescindibles como un buen pañuelo para mocos. Su necesidad y/o utilidad depende del contexto, claro está. No grita «puto perdiguero labrador originario de Terranova» cuando un perro le muerde. Tampoco dice me ha mordido un animal.
    2) Pero si quiere aprender algo de animales, va a tener que afinar lo más posible; aunque sea para que sus generalizaciones subsiguientes tengan algo de sustancia.
    Con las conversaciones como intercambios de generalizaciones («transacciones estratégicas de vaguedades», buenísimo, Marqués), el problema no es solo que estas sean espurias, es sobre todo que encima NO aprendes NADA.
    Es cuanto opino. Y que le he echado mucho de menos, porque me pone la cabeza como un bombo y eso me hace sentir ¡GENIAL! Se lo digo de corazón.

  • 31/07/2014 a las 14:59Tareixa
    Es verdad que el señor Perro huele a claveles?.

    Huele a Perromero guipuchi. Que los guipuchis son… Esos sí que son…
    Tareixa, cuando oía decir en casa «siempre que ha llovido ha escampado», sentía un alivio muy grande. Y eso que sabemos que hay gene para la que llueve y no escampa nunca; es más, por donde usted vive y yo también, cada vez que se pone a llover crees que esta vez sí que no va a parar ya. Pero las frases tienen poderes.

  • A mí siempre me ha parecido que ‘nación catalana’ expresa algo concreto (lo abstracto sería lo expresado por ‘nación’, una de las cuales sería la catalana). Para que Cataluña fuera algo específico, abstracto, debería ser posible hablar sin caer en el absurdo de dos naciones catalanas. ¿O no es absurdo hablar de dos naciones francesas, dos mejicanas, dos españolas?

    Pero quizá haya estado equivocado siempre, porque se habla de los Países Catalanes, como se habla de los países francófonos, anglosajones, hispanos, si bien no hay por ahora países mejicánicos. No obstante, tengo la sospecha de que quienes hablan de los Países Catalanes ven en ellos sólo uno.

  • Si dios existe, que ponga orden entre montescos y el amor, entre judios y cristianos, musulmanes y pakachuquiñas.

    Estoy muy sensible.

  • Gengis, los anticatalanistas – y algunos no anticatalanistas – que niegan ” la nación catalana,y sin embargo siguen hablando de los catalanes,” pudiera ser que entiendan que Cataluña no tuiene entidad como nación, pero sí como región – y a ellos esa distnción les parezca importante y objetivamente argumentada – y como tal, puede hablarse de catalanes, con su indiosincrasia propia (y su moral propia), como de araneses o maragatos.

  • A derribo: Es una guerra con matices religiosos. Quien no lo quiera ver, esta sordo o ciego.

    Y no me meto más, que ustedes saben

  • Añado, estoy a favor de las consideraciones del estado de Israel
    Es una guerra contra un avance del islamismo radical.

    Y ya.

  • Funes, quien niegue la existencia de la nación catalana está obligado a negar la existencia de catalanes en tanto -precisé- que miembros de la nación catalana; no, en tanto que miembros de una determinada entidad catalana.

    Voy más lejos y afirmo que quien niegue la existencia de la entidad catalana -sea lo que sea tal entidad: nación, región, coral…- porque él es un individualista ontológico debe negar la existencia de los catalanes, como debe negar, si la razón es ese individualismo, la de los españoles, europeos, hombres.

    Ello no quiere decir, naturalmente, que piense que esos “hombres” son irreales; sólo piensa que no tienen ninguna esencia común que permita llamarlos de un modo riguroso -sólo para salir del paso- catalanes, españoles, europeos, hombres.

  • No sólo el individualismo ontológico -la creencia de que sólo existen cosas individuales- sirve para descalificar las pretensiones excesivas de cualquier tipo de colección -sea una vez más la catalana-, como ésa de que sea tenida en cuenta a la hora de gestionar unos recursos humanos; también lo logra el universalismo radical: la creencia de que existen innumerables, infinitos, seres comunes; tantos, que se amontonan unos sobre otros. Esa posición no pone ninguna pega a la existencia de ningún ser de ese tipo siempre que éste no se pase de la raya. como se pasa Cataluña. Esa salvedad es mortal para la mayoría de las posiciones colectivistas.

    Puestos a elegir, recomiendo el uso del universalimo basándome en el siguiente principio de generosidad ontológica: Hay que multiplicar los entes como sea.

  • Se me entenderá desde ahora mejor cuando diga que existen la nación catalana, la española, la pirinaica, la judía, la bolivariana, la ártica y la madre que las parió. Políticamente no compromete a nada. Otra cosa es que algunas de ellas tengan papeles, documentos, o sea, constituciones, que hay que respetar.

  • Dije que ese universalismo “no pone ninguna pega a la existencia de ningún ser de ese tipo siempre que éste no se pase de la raya, como se pasa Cataluña”. Debería haber dicho que ese universalismo no pone ninguna pega a la existencia de ningún ser de ese tipo; sólo la pone a sus intentos de pasarse de la raya, como se pasa Cataluña. Sus pretensiones a la mera existencia siguen siendo legítimas. Añado que además es inútil la salvedad que hice -“siempre que no se pase de la raya”- porque el mismo solapamiento abigarrado y caótico que ha de producirse entre tantos colectivos, si ponemos a trabajar el universalismo del que hablo, neutraliza las ambiciones de todos ellos, o, si se prefiere, neutraliza al menos las que se basan en el simple hecho de que existen esos colectivos.

  • Brema ha puesto las cosas en su sitio. Se trata, en todo caso, de discutir si hay razones que justifiquen los “daños colaterales” o no; de si la polìtica exterior del gobierno Netanyahu es o no un despropósito. De si hay alguna razón de peso que justifique la muerte de mil y pico personas o no. Ésos son los términos del debate, y obligan a conocer qué está sucediendo, qué ha sucedido en los últimos años y qué podría razonablemente desearse que sucediera. Todo lo demás, el debate sobre “la cuestión judía”, las alegres comparaciones con el Holocausto, el empleo interesado del término genocidio, el sobreexceso de opiniones desinformadas por parte de gente que desconoce perfectamente lo que está ocurriendo en Siria, Irán o el Líbano, sólo revela un trastorno paranoide que razonablemente podemos atribuir a un prejuicio.

    Y estoy de acuerdo con Brema: no me trago los daños colaterales del ejército israelí. Pero tampoco compro a los medios europeos, mayoritariamente propalestinos (menos mal que los judíos controlan los medios de comunicación de todo el planeta) ni a la UNRWA.

    En todo caso, hay algo de cajón de madera de roble: si todo el mundo se permite el lujo de opinar sobre lo que está sucediendo, si el tema está todos los días en este Fanzine donde rara vez -if any- se habla de política internacional, si está en FB, en Twitter, en las conversaciones callejeras, en las barras de bar, en las oficinas, no siendo obviamente en términos cualitativos y cuantitativos tan dramático como lo que ha sucedido estas dos últimas semanas en Damasco, en Abuya o en Kabul, es porque uno de los protagonistas es Israel. Cualquier persona con dos dedos de frente dedicaría unos minutos a reflexionar por qué.

  • Tengo la sospecha de que cae en la judeofobia canónica la afirmación de que, en última instancia, el pueblo judío es uno más; como el paraguayo, con perdón. También tengo la sospecha de que la afirmación que acabo de hacer -“Tengo la sospecha de que…”- es judeófoba, pues parece ser que lo es la de que los judíos son muy soberbios y exclusivistas.

  • Juro que no había leído el comentario de Pirata. Me gusta provocar, pero no de una manera tan tosca como la que sugiere la secuencia que se ha producido.

  • Menos humos, aunque sean victimistas, no vaya a ser que la razón de tanto interés incluya el hecho de que uno de los protagonistas son los palestinos. (Ahora sí he leído a Pirata.)

  • Va a ser que no, pues si el objeto de interés fueran los palestinos llevaríamos hablando años de los campos de refugiados en que viven como perros desde hace siete décadas en los “países hermanos árabes”, o de los 4.000 palestinos asesinados a manos de Assad.

    ***

    Así que, retomando su argumento, admitamos que el pueblo judío es, para lo que aquí importa, uno más. Y siendo uno más, y ni mucho menos de los implicados en los conflictos más cruentos que asolan el planeta, cuéntenos: ¿qué piensa de los 200.000 muertos y el millón y pico de refugiados sirios de los dos últimos años? ¿Cuál piensa que debería ser la política católico-ibérica respecto a ellos en la frontera de Ceuta y Melilla? ¿Alguna reflexión sobre la fatalidad de la condición persa?

  • Para que los ignorantes hablemos de una cosa es preciso que esa cosa adopte la forma de noticia, y toda noticia, para serlo, tiene que cumplir algunos requisitos. Que no se hable del estado lamentable en el que se encuentran los palestinos que viven en campos de refugiados situados en los países árabes puede deberse muy bien a que es un estado, y un estado no puede ser objeto de noticia. Tampoco puede serlo un hecho ocurrido hace algún tiempo. Ya no es noticia el cruce del Rubicón, ni siquiera la décima del Madrid; así que los telespectadores no hablamos de ello.

    De las tres preguntas que me hace sólo tengo respuesta para algo que tiene que ver con la primera, como es si deben intervenir en Siria, directa o indirectamente, las potencias democráticas (se supone que para ayudar a establecer un régimen democrático). Pienso que no, aunque sólo sea por evitar llevar la democracia a quien no la ha pedido, o llevársela a un precio que no quiere pagar (pienso en la poca gracia que nos hubiera hecho a los antifranquistas que la OTAN bombardeara Madrid para librarnos de Franco).

  • Pero lo que yo pretendo, Pirata, es provocar que alegue en contra de lo que creo que no es antisemitismo. Sobre el derecho del estado de Israel a existir y a defenderse no tengo dudas.

  • Si he de ser sincero, una de tantas cosas que ignoro es la razón de que Israel no se anexionara los territorios ocupados en la guerra del 67, como sí lo hizo en la del 48. ¿Para qué se gana una guerra?

    He pensado a veces que esa razón pudo ser que a Israel no le interesase la anexión inmediata, porque ello le habría obligado a conceder la ciudadanía israelí a los habitantes de esos territorios, descartadas las opciones del apartheid o de la expulsión masiva. Pero es pensar por pensar.

  • Eso que en el mundo empresarial llaman ‘personas asimétricas’ ¿no será lo que en la calle llamamos ‘personas desiguales’?

  • Los que optamos más por la equidad que por la mera igualdad estamos optando -a qué engañarnos- por una cierta desigualdad.