143 comentarios

  • Bonita imagen, especialmente en su versión descoyuntada. La cadera libre del reverendo es toda una promesa de rock and roll en sus oficios dominicales.
    Recuerdo que este cuadro ilustraba la portada de aquella exposición del Prado sobre pintura británica en los ya muy lejanos años finales de los ochenta. Yo era joven, pero no pude dejar de comprar el poster del reverendo para ponerlo en mi habitación junto al de Likidillo antifascista. Somos seres extraños.

  • “- ¡Yo soy por naturaleza imprudente!- me dice Nicola Nicolaievic Jurov. -Mi última imprudencia fue contestar en francés al señor Céline…
    – ¿En Rusia está prohibido hablar en francés?
    – No está prohibido, pero hablando con un extranjero, aun cuando se habla su idioma, es preferible usar el ruso y dejar la traducción al guía-intérprete oficial…, y sabrá usted que a su vuelta a Francia el señor Céline…
    El señor Céline es el conocido médico autor de “El viaje al fin de la noche”. Simpatizador comunista, como André Gide, fue el año pasado previa invitación, al país del Soviet. Y lo mismo que André Gide, volvió completamente desilusionado y perdió su fe. “Mea culpa” es el título de sus desilusiones soviéticas.

    Pablo Zappa. El paraíso terrenal ruso, 1937: lo que cuentan los rusos. México: [s. l.], 1938. Zappa fue corresponsal de La Stampa en México.

  • No recuerdo una sola cubierta de Acantilado que sea memorable. Vallcorba hizo libros preciosos y reconocibles. Creó una marca. Pero esos tomos adolecen del defecto terrible de la cubierta. E insisto: son libros caros. Tanto, que el par de Simenon que compré son en formato electrónico porque me indigna pagar lo que piden por el papel. Yo aprecio mucho mis simenons, incluso los de letra apretada y enana, y por supuesto los que se compran de lance y tienen manchas de salchichón. Aprecio, incluso, los que tienen traducciones infames, como aquel volumen en que Janvier aparece como Enero. Hubo buenas traducciones en Ediciones Orbis, como las que hizo Torrente Malvido, por ejemplo, aunque a veces se le fuera la mano -visto hoy- y llamara “palomita” al Pernod. Los verdaderos simenons objeto no son los de Acantilado sino los de Aymá, con las cubiertas de Giralt Miracle. Así, sí.

  • He sido fan de Vallcorba, ya lo conté, pero eso no significa que todo lo que hizo fuera perfecto. Está el tema de las portadas, tal como afirma Brema, pero también el de un catálogo que se hizo demasiado extenso mezclando material de calidad discutible.
    La parte positiva de la balanza es muy conocida, aunque recalcaría la calidad del papel, del cosido y de la tipografía.

  • La parte positiva de la balanza es muy conocida, aunque recalcaría la calidad del papel, del cosido y de la tipografía.

    Oh, yeah…

  • Con Brema a muerte. Y con lo que ayer escribía Arcadi, y que ya estaba en mi S1 pero nunca supo convencer a S2 y convertirlo en palabras.
    O sea: excelente editorial, editor y persona admirable en todas sus facetas.
    Y también: libritos de Zweig que hubiera preferido no leer, a precios de escándalo.

  • A todo esto… yo aprendí lo que era una palomita leyendo un Manolito Gafotas. Trapiello usa la palabra como sinónimo de masturbación, y la primera vez que se la leí fue en un fragmento de sus diarios, donde habla de no sé qué entierro al que asistía Charo López.

  • Mi contraejemplo de las cubiertas no memorables de Brema: Momentos de Vida, entre otras obras de Virginia Woolf editadas por Lumen. Ya mencioné una vez la maravilla de tacto sedoso, si tomas el libro no lo dejas.

  • Recomendar, recomendar… sólo delante de mi abogado, pero sí. Aunque a ratos tenía la sensación de que ya había leído sobre determinados estudios, probablemente en La tabla rasa de Pinker, autor que en su libro propone una tesis más elaborada y completa basada en las evidencias -perdón, pruebas- científicas que aporta.

  • No, no. Yo no sopeso Johnsones ni Chateaubriandos. (De Pinker leí una cosa pero no es la tabla, a mí que me registren, es que mis sistemas le tienen tirria al alimón y en comandita).
    Gracias, Holmesss. Lo voy a leer, y luego si no me gusta le echaré la culpa.

  • Cierto, Younghusband. Ese catálogo (“Pintura Británica. De Hogarth a Turner”) lleva años sobre un anaquel en mi habitación. Todos los días, al lavantarme, veo al “Skating Minister” junto a Godzilla, otro catálogo en cuya portada está la Dama del Armiño, un jarrón chino y un robot de hojalata y me hace gracia. Compruebo que mi mundo sigue tan desordenado como mi cabeza y me siento medianamente felíz. Luego la realidad va estropeándolo todo un poco.

  • 27/08/2014 A LAS 12:04
    HOLMESSS
    También por cierto, me he obligado a no volver a inquirir a Perroantuan por su Tabla rasa.

    Pero a saber si cumpliré mi obligación a la manera de mi admirado Montano, a quien envío un abrazo.

  • 27/08/2014 a las 11:34 Bremaneur
    A todo esto… yo aprendí lo que era una palomita leyendo un Manolito Gafotas. Trapiello usa la palabra como sinónimo de masturbación […]

    Yo aún no sé lo que es un palomita. Queremos saber.

  • Vi The wire y Los Soprano (me la agarras con la mano) y tuve más que suficiente. Mendoza decía que ver series (y creo que se refería concretamente a éstas) servía para aprender técnicas narrativas, etc. Todas esas técnicas ya están en Brigada central. Lo demás es un grupito de guionistas estrujándose las meninges para crear algo nuevo. Yo veo esas series y más que a los personajes (los polis negros, los mafiosis, etc.) estoy viendo a los guionistas frente a doce tazas de café. No funciona. Son un coñazo. Serias buenas son Curro Jiménez o Los camioneros.

  • Ntsch, no vale la pena: aunque la narración por entregas la puede resolver de una tacada, con las palomitas a la derecha del sofá. Amor y mentira, la vida conociendo y sin saber su fecha exacta de caducidad, el engaño del bien y del mal, el gusto y el expertizaje en el trabajo bien hecho, buenos actores que no conocías, una fotografía y una luz que cautiva.

  • 27/08/2014 a las 12:04 holmesss
    También por cierto, me he obligado a no volver a inquirir a Perroantuan por su Tabla rasa.

    Estoy en ello, Holmesss, pero yo leo intercalando unos libros con otros. Quizá por eso tengo asociado a Ross McDonald con Hobbes. Voy por la página doscientos y pico. Hay libro para rato. Quizá es que no quiero acabarlo nunca.

  • 27/08/2014 A LAS 12:57
    PERROANTUÁN
    27/08/2014 a las 11:34 Bremaneur
    Yo aún no sé lo que es un palomita. Queremos saber.

    Anís rebajado con agua. Como el Pernod que te ponen de aperitivo en Francia y en restoranes chics.

  • Como decía una novia que tuve y que me acabo de inventar, “si no puedes darme amor, al menos dame tu kilo de carne en barra”.

  • Si Ximeno tiene una Strato, una LesPaul y una Ovation, ya me tiene a sus pies, porque yo ahora no mismo no tengo ninguna. Cagontó, además estuve el otro día mirando y tengo la sensación de que las guitarras son proporcionalmente más caras que cuando yo era joven y pobre. Y mi santa me miró mal al verme revolotear sobre las etiquetas de precios.

  • Coincido con Brema. No he visto Breaking Bad y no pienso verla, porque solo con el resumen ya la he desarrollado y no me interesa a donde va a llegar. Supongo que el posmodernismo de los guiones en series de televisión comenzó con Twin Peaks, en donde ya estaba lo mejor –la creatividad visual, la atmósfera, algunos diálogos– y lo peor de todo: la cruda evidencia, constatada al final, de que toda la trama no era sino un artefacto al servicio del entretenimiento; un pasa ratos. Creo recordar un artículo de Rosa Montero en donde mostraba su indignación por sentirse “estafada” por el final.

    Esto hay que desarrollarlo para que se entienda bien.

    Hay series que están al servicio del relato: importa lo que se cuenta y cómo se cuenta, se trata al espectador como persona madura e inteligente que busca un entretenimiento adulto. La narración es honesta, no se engaña al espectador con pistas falsas y no hay trampas ni deus ex machina.

    El modelo posmoderno es el contrario, la narración está al servicio de las trampas narrativas, plantadas convenientemente ante cada corte publicitario (modelo Lost, La cúpula y forrajes similares). En el modelo honesto, el producto es la narración, la serie puede cerrarse sobre sí misma y es posible verla como una película larga. En el modelo posmoderno el producto no es la serie, es la publicidad. La serie sólo es el atrapamoscas de los consumidores de publicidad. El resultado puede ser muy parecido, pero no lo es, como no es lo mismo vender periódicos para dar noticias que envolver la publicidad del periódico en aparentes noticias.

  • Yo si he visto Breaking Bad, y son muchos los motivos para verla.
    Pero a mi juicio, el principal, es que el que pide argumentos para animarse a hacerlo, es porque en el fondo ya ha decidido que quiere verla.
    No se necesita más. Al menos para ver el primer capítulo.

  • Adapts, no tengo Ovation, pero sí una y una Tele y una Parker y aunque le cueste creerlo una Burny con Sustainer (y es la que más me entretiene).

    Mi estrategia es sencilla: tengo 6 guitarras eléctricas, una española y otra acústica (Epiphone vintage con fondo y tapas de caoba), habida cuenta mi edad, le digo a mi querida esposa que, si seguimos este ritmo desenfrenado de adquisición de guitarras, cuando cumpla 120 años voy a tener unas veinte y tampoco es tanto ¿no le parece?

    Una de estas será mi próxima adquisición. Se la regalaré a mi mujer el día de su cumpleaños. Nunca ha tocado la guitarra, pero así no nos equivocamos. Ella me regalará algo que le ilusione en el mío y los dos tan contentos.

  • Yo tengo un amigo que tocaba la bandurria en la tuna, pero a mí lo que me gustaría tocar es el banjo o el ukelele.

    Las series buenas eran El Equipo A o El Coche Fantástico. “Tengo un plan”, “Kit, te necesito”, “Tranquilo, Devon”. Las de ahora son lo mismo, pero más enredadas y salen tetas (aunque no las de las protagonistas que yo quiero). Éxito seguro, pero un bluf.

  • De tener que elegir un nuevo personaje en el internet, mi pseudónimo y el avatar serían los de El Reverendo Robert Walker. Me encanta.

  • Perroantuán, bien visto. Personalmente, la honestidad es algo que cada vez valoro más en la ficción en general, no solo en las series. Algo así como cuando ante un mentiroso te preguntas hasta qué punto se cree sus mentiras. Si es del otro tipo, el astuto que solo te la quiere meter doblada, ya puede ser brillante y derrochar fermosura, que carecerá de algo esencial para mantener el trato que te propone. Pero como hablamos de honestidad, no estaría mal reconocer que entre la Virgen Purísima y la Meretriz de Babilonia hay una gran cantidad de ejemplares tan corrientes como respetables que no son vírgenes pero tampoco putas. No se la pienso recomendar a nadie, pero a mí Breaking Bad no me pareció ni necia ni ramera. Es larga, sufres un huevo con cada capítulo, porque la serie lo busca y eso a mí me molesta otro huevo más, pero yo diría que el planteamiento es inteligente y que tiene un buen final desde el punto de vista moral, lo cualo que me satisfizo.

  • Don Perro su comentario está preñado de sabiduría y acierto en el dignóstico, pero… no viene al caso. El guión no se retuerce inverosímilmente hasta la completa desnaturalización de la historia, se complica -no vamos a negarlo- se adorna de cierto efectismo y quizás se podrían suprimir algunos capítulos por irrelevantes, pero el resultado final es notable. Vea el capítulo I y hablamos.

  • Un buen argumento para no ver series. Sólo en agosto he visto las siguientes películas, la gran mayoría obras maestras:

    Banda Aparte, de Jean-Luc Godard
    Un lugar en ninguna parte, de Sidney Lumet
    La Larga Noche, de Joseph Losey
    La vida de Brian, de Terry Jones
    Ciudadano Kane, de Orson Welles
    El cuarto poder, de Richard Brooks
    Repentinamente, de Lewis Allen
    Éstos son los condenados, de Joseph Losey
    El Criminal, de Joseph Losey
    Enviado Especial, de Alfred Hitchcock
    Power, de Sidney Lumet
    Alarma en el Expreso, de Alfred Hitchcock
    Searching for Sugar Man, de Malik Bendjelloul
    La escalera de caracol, de Robert Siodmak
    R., el criminal, de Lindholm, Noer
    La Clave del Enigma, de Joseph Losey
    La Verdad, de Henri-Georges Clouzot
    El asesino vive en el 21, de Henri-Georges Clouzot

  • Ese sí es un gran argumento, Bremaneur.
    ***
    Mi hijo se ha comprado (con mis chines) una guitarra acústica Raimundo. Yo no tenía la más mínima idea honesta al respetive. Él dice que la ama. Yo me lo quedo mirando preocupada.

  • No pude con Breikin bad ¡¡Y mira que lo intenté!! Me ví la primera temporada, pero no aguanté la segunda..pero yo sí que recomiendo ver series, las hay muy buenas y de todos los tiempos..ahora echo de menos las sitcoms inglesas tipo George y Mildred, o Fawlty Towers, o The Young Ones,..las americanas están bien, y algunas son expléndidas (a dos metros bajo tierra, True Detective, Doctor en Alaska,..) ¡¡yhay tantas!!Yo tengo ganas de empezar con Fargo..aún a sabiendas de que el Marqués me tache de Potato Coach.

  • Calderoli, el político italiano que comparó a la exministra Cécile Kyenge con un orangután, pide a su padre (el de la Kyenge, un congoleño del Congo) que le quite la macumba que le ha echado, que las está pasando canutas. (Hasta se le metió una boa constrictor en la cocina: una prueba más clarita de macumba no se vio). Y esto es Europa, amigos; y ese hombre (Calderoli) tiene estudios. Qué poquita cosa semos.

  • ¡Ay Ximeno! Qué tentación, el acabado al aceite visto en las fotos, en lugar del barnizado tradicional, deja no sólo a la vista sino en relieve todos los poros y vetas de la madera. Me acabo de namorar.

  • ¡Ay madre! Será la toda la temporada!! lo veo muy largo para ser un capítulo…más que nada porque la primera temporada son siete capítulos de 47′, salvo el primero, que es más largo.
    En fin, espero que no le hayan tangao

  • Se me olvidó otra peli, vista ayer: El crack 2.
    ***
    Hablando de cracks, el otro día le leí a uno de mi pueblo: “valla crazs estais echos”.
    ***
    Lo del Marqués, para los no avisados: le mandaron a la compra y en la lista había “200 de jamón de york”, y se llevó a casa doscientas lonchas.

  • Ha muerto Tony Urbano, el bajista de los Leño, hoy han regresado a España unos viejos amigos que me han hecho pasar una semana inolvidable y por la tarde he hablado con la única mujer que jamás me echó una bronca o me montó una escena y que se casa en dos semanas. Voy a rezar un padrenuestro.

  • Estimado Madridismo: contadme entre vuestras filas; extraordinaria jugada de Florenciano Pérez, que puede mandar al tolosarra al conjunto del Valle de Múnit. Bonita forma de aniquilar al enemigo que le puede sustraer la antigua Copuropa. Propongo a Arbelola para el Chelsit, que se está poniendo bravo.

  • No, el día que que deje ÇhøpSuëy no comenzaré mi carta de despedida así: {Quiero comunicar que doy por finalizada mi etapa en el combinado chinoespañol}. Yo soy un hombre elegante, no un mercachifle.

  • Las últimas misivas públicas de los integrantes del combinado fucsia como segunda elástica son el descojono padre.

    Primero fue Arbelola: {Pedir disculpas a mi compañero…}
    Luego, Di María (María): {Estimado Madridismo, dos puntos}
    Y finalmente, el tolosarra: {Quiero comunicar que doy…}

  • No lo crea Brema, seguro que si se lee (o se sabe) lo suficiente, se encuentra una traducción para todo. Yo también pensaba que hay frases intraducibles, por ejemplo que toda buena acción tiene su justo castigo, y un día leí un comentario en Internet que decía: “no good deed goes unpunished”, que aunque no es traducción literal, es exactamente lo que quiere decir la frase. Es cuestión de tiempo, y de leer mucho en otras lenguas.

  • Recuerdo una gran historia, El pentatreuco de Isaac, cuya portada era el mapa: simple y adecuada.
    (Me encantan las listas que aparecen de repente,… ¡y solo imaginar las que se podrían pergeñar! ¡qué lástima Perec, y también Cortázar!)
    Mi hija me recomienda Suits sobre rábulas.

  • Es que no lo veo traducido al alemán, Zeppi, que es el idioma que tengo más cercano (además del catalán y el bable). La traducción literal suena muy cachonda. Es como traducir esta tendencia tartaja de la lengua española:

    – Es una peli bwena bwena.
    – Esta chaqueta es de piel piel.
    – Esto lo tenía yo estudiao estudiao.
    – Lo de Xabi Alonso ha sido un jarro de agua fría fría.

    Y asín.

  • 27/08/2014 a las 23:09 Bremaneur
    Es como traducir esta tendencia tartaja de la lengua española: […]

    AL-TOA-HÍ. La reduplicación enfática es un BONITO rasgo de analogía con la realidad, o motivación semántico-sintáctica: si X significa Y, y tú quieres decir ‘más Y‘ (de la cuenta), pues pones más X. («Café dulce dulce», es decir, con dos azucarillos. «¿Dulce dulce dulce?» Pues tres. Ejem).

  • A estas alturas ya debería haber establecido afinidades y antipatías con los personajes, marqués. Para evitar spoilers no le avisaremos, pero ¿le gusta el rap?

  • Esos animalitos que tanto os gustan, incapaces de limpiarse a si mismos y tan inteligentes que, tras dos años (o diez), siguen creyendo que volvéis a casa porque se pasan ladrando desde que salís por la mañana hasta que regresáis por la tarde.

  • Sobre las traducciones de frases hechas, refranes y localismos en diversos idiomas, yo soy pragmático y respaldo lo que decía V.I. Arnold sobre la demostración de algunas conjeturas matemáticas, que si aún no se han resuelto es porque no se han ofrecido los incentivos adecuados. Ofrézcase una recompensa importante y se encontrará una solución en un tiempo razonable. Así funcionan las cosas.

  • Para aquellos que prefieren las películas antes que las series, está próximo el estreno de otra peli pseudodocumental con el aliciente de que trata sobre un episodio real que sucedio a Michel Houellebecq. Como actue tan bien como escribe, que tiemble Bardém.
    No será tan interesante como la de Sixto Rodríguez, pero seguramente si algún día la encuentro en el torrent si la veré.

  • Del capítulo Ya semos europeos…. Para deportar a los vagos europeos no alemanes el gobierno alemán podría crear ad hoc una compañía aérea (tengo hasta el nombre: Air Xenophobie). Eso pensaba hasta que he leído que el gobierno alemán sabe que sería imposible deportar a los vagos europeos no alemanes, por lo que se conformarán únicamente con quitarles las prestaciones. A mí me parece muy bien, ya que de este modo, los trabajadores europeos alemanes, europeos no alemanes y no europeos tendrán que pagar las prestaciones sociales única y exclusivamente a los vagos europeos alemanes.

  • Ya tengo el VEREDICTO. Después de apretarme cuatro chapters de Br B con la ayuda de una botella de Ribeiro blanco dictamino lo que sigue:
    Vivimos en una época en que predomina el mal gusto en la mayoría de actividades culturales. No haré sangre con la esperpéntica música pop actual, pondré el énfasis en la escenografía de las óperas o los escritores de culto actuales.Baste el citado Houellebecq como epítome del feísmo imperante. El cine hace tiempo que está impregnado de la estética de los comic pos Marvel y ello se hace aun mas manifiesto en las llamadas “series”.
    Señores, no estoy pidiendo que las películas se rueden a lo José Luis Garci (Begin the begin y otras adormideras), me gusta la narración con ritmo, pero lo de Br B es de un mal gusto apabullante. Cierto que el hallazgo de la escena de la caravana enloquecida con los dos narcos asfixiados dentro es notable, pero los personajes son pura caricatura. El cuñado de la DEA, Pinkman, actúan como histriones. No señor, no me he gastado miles de euros para cultivar mi espíritu para acabar viendo esta basura. Se la dejo a los jóvenes.

  • 28/08/2014 A LAS 09:30
    BREMANEUR
    Satur, ¿qué opinas de la marcha de la patata intelectual tolosarra a las huestes de Guardiolen?

    Estimado Madridismo, decir que no lo sé, no he estudiado teología. Aconsejar preguntarlen a Boli Parker, que está que lo peta en tweeterd con este tema.

  • Dice -y dice bien- Perroantonio:

    Hay series que están al servicio del relato: importa lo que se cuenta y cómo se cuenta, se trata al espectador como persona madura e inteligente que busca un entretenimiento adulto. La narración es honesta, no se engaña al espectador con pistas falsas y no hay trampas ni deus ex machina.

    Dice bien, pero apunta mal. Eso es Lost (Pérdidos, para los amigos), la serie de mayor éxito del mundo mundial y timo de la estampita transoceánico. O, con más originalidad y mucha más belleza, la citada Twin Peaks. Pero eso NO es The Sopranos, The wire, Treme, Oz, Breaking Bad, The shield, Weeds o Six feet under.
    Entiendo a quien no gustan las series, como entiendo a quien reniega de la novela o los telediarios. Pero en esto, como en toda elaboración humana, hay distintas categorías y las cosas pueden hacerse excelentemente, bien, regular, mal o de puta pena.
    Vamos, que a mí Hitchcock no me gusta y sólo muy en broma se me ocurre decir que es una mierda o que está sobrevalorado o que es pueril.
    Brideshead revisited, I Clavdivs, las dos maravillas de Sir Alec sobre novelas de le Carré (Tinker, tailor, soldier, spy y Smiley’s people), Los gozos y las sombras… a ver, un poquito de orden.

  • Ciñámonos a Br B, no a series del siglo pasado. Afirmo que es epítome del mal gusto imperante, ese mal gusto que lleva a que los hombres vayan en pantalón corto, chancletas y con piercings. Br B es una serie para piperos y otros inmaduros intelectuales.

  • Efectivamente, Merc, es una cuestión de orden. Si me vi enteras The wire y Los Soprano (me la agarras con la mano) es porque me engancharon, aunque el primer capítulo de ambas me pareció un coñazo insufrible. Una vez terminadas me parecieron unas series entretenidas, aunque se vieran los hilos de las marionetas. Pero el contraste entre lo que yo había visto y la valoración que hacían amigos, conocidos, saludados y desconocidos (series geniales, un hito cultural de todos los tiempos galácticos, etc.) no concordaba con mi valoración.

    De todas formas, lo peor de Los Soprano es que salen teticas, pero nunca las lucen la mujer y la hija del prota, que son las féminas que incitan realmente al desorden corporal, y no las danzarinas del club de alterne. Esto sí que es una crítica irrebatible, macho.

  • Un amigo al que tengo en alta estima me regaló la primera temporada de “House of cards” porque, decía él, era una obra maestra. En la línea de la argumentación de Brema me pareció entretenida y adictiva, pero muy lejos de poder considerarla poco mas que un entretenimiento banal.

  • JAJAJAJA Joder, Brema, yo voy a un clu de puterío y drogación y veo teticas innúmeras; pero si visito la casa de, yo qué sé, el Marqués, no espero que su señora e hijas me reciban en toptets.

  • No sé, Merc, un atisbo de las nalgas de Carmela junto a una ventana y una luz tenue, unos segundos de férvida orgía de Meadow en una fiesta de la uni, un poco de feeling, un poco de algo…

  • ¡Hola compañeros! (Y demás fauna).No termino de entender los dúplex estos veraniegos. Una le pone un me gusta y después busco en wiki a un tal Reverend Robert Walker Skating on Duddin.

    Pues vale.

    Aquí en el norte tirando hacía el oeste y frontera Portugal, hace tiempo retozón iiniciando otoño.Informo

  • Joel marquis, pero si uno rueda una serie sobre droja y perdición y una familia wasp americana, ¿qué estética corresponde?
    La del drogata (estereotipos también en la vida real) la de la familia wasp (estereotipos en la vida real) y la del cuniao de la DEA sin muchas luces y mas estereotipo que nadie.

    La evolución del cáncer físico versus el cáncer moral durante la serie es la gracia del asunto. (Esto se lo he leído a alguien, pero viene al pelo).

  • ELOGIO DE PEDRO CARRASCO
    Este guapo onubense, conocido como “el marino de los puños de oro”, destacó desde muy joven en la categoria los ligeros por su contundente pegada. Creó incluso un nuevo y absurdo golpe: el bolo-punch. Consistía en un gancho de largo recorrido lanzado de abajo hacia arriba y por tanto fácilmente bloqueado por cualquier mediano fajador. Se prodigó en el ring y en el cine, llegando a ser campeón del mundo de los ligeros gracias a un combate amañado frente al puertorriqueño “Mando” Ramos, en que un árbitro nigeriano llamado Odubote perpetró el grosero atraco. Pero este combate fue el principio del fín. Peleó dos veces mas con Ramos, en sendas revanchas, y salió malparado físicamente. Peor fueron sus legendarios enfretamientos, título europeo en juego, con el valiente tinerfeño Velázquez. Sus peleas en el Palacio de los Deportes fueron épicas, pero ambos quedaron definitivamente sonados. Sumado a ello, una intempestiva boda con una tonadillera, precipitó su final. Abandonado por ésta, que prefirió ahora a un torero de postín de dudosa sexualidad, se refugió en los brazos de una peluquera. Ella le cerró los ojos el día de su temprana muerte. Algunos no podemos olvidar el gran corazón de este gladiador del ring.

  • 28/08/2014 a las 11:27 marquesdecubaslibres
    […] me pareció entretenida y adictiva, pero muy lejos de poder considerarla poco mas que un entretenimiento banal.

    Hombre, banal, banal… Como el canto grogoriano, la teología, la especulación sobre el sentido de la vida o el cultivo de bonsais. El entretenimiento es, por definición, banal. El fútbol, el boxeo o los toros, que son reales o no ficción, son muy importantes por los puestos de trabajo, riqueza, movimiento de masas y entretenimiento que generan, aunque absolutamente banales cuando no directamente oligofrénicos en la información y especulación que generan. Si no fuera (como ocurre siempre y ha ocurrido con otras banalidades como la ópera, los grafitti o la danza de los derviches sufís) que hay escritores que dignifican las banalidades con su verbo rumboso (digamos ahora mismo Jabois, Tallón o Gistau con el fútbol) ya veríamos qué importancia cultural daríamos a estos entretenimientos. También el circo duró muchos siglos.

  • Insisto en que no he visto Breaking Bad, así que para nada debe deducirse que le pongo ningún pero o la rebajo de categoría. Hay muchísimas series (prácticamente todas) que no he visto ni pienso ver, como hay casi infinitos libros que no he leído ni pienso leer. Breaking Bad tiene pinta de ser de las buenas como, supongo, las óperas de Britten. Hay gentes que comen coliflores, hay gentes que comen lamprea y hay gentes que comen hígados; incluso hay gentes que comen indistintamente ostras y caracoles. ¿Quién soy yo para decirle a nadie lo que tiene que ver o lo que debe comer? Lo único que sé es que las dos últimas series que he visto, True detective y Forbrydensen (I y II), siendo la primera extraordinaria y la segunda danesa, me han dejado parecido sabor a desengaño, si bien la primera a desengaño producido tras grandes momentos de éxtasis (¿Qué más se puede pedir? ¿Esperar una II temporada?) y la segunda a desengaño del tipo qué pocas ganas de conocer Dinamarca en general, a los daneses en particular, y a los escritores y guionistas daneses que les vayan dando por el culo.

    [¿Que qué hacía yo perdiendo 25 horas de mi vida viendo esta serie? No diré más si no es en presencia de mi abogado.]

  • También es verdad que soy un poco aventurera en mis primeras impresiones por un cuadro, que ni de cerca lo vi

    Mas entiendo la simbología de el patinar de un ministro con elegancia..Doblemente

    Tal vez ensayara el lago de los cisnes de Chaikovski ese . Ni sé

    Bella, cariño…., Ya sabe usted, que vengo a molestar y tocar los cojones

    riño yo vengo a molestar sin reparo.
    No me

  • Ajá, muy bonito, Pedro Antonio, así que es lo mismo comer palomitas que un guiso de caracoles con conejo. Pues si algún día vienes a Lugo de visita te voy a dar de comer y de cenar lechuga. Todos los días. Y para entretenerte te pondré la reposición de Los ricos también lloran y de turismo iremos a ver la estación de autuguses.

  • Escribías a propósito así.
    Pen sé.
    No te preocupes, pero, gusta nos tenerte aquí
    sabemos
    pensamos
    el lo que los ordenadores prestados tienen
    Aibalá.

  • PELOTAS

    El primer empleo que tuve en mi vida fue en el sector de la industria farmacéutica, concretamente en un importante centro de investigación que estaba –y sigue estando– en el barrio de Sants. En correspondencia con mi titulación acedémica, una de mis tareas principales consistía en trasladar –cuando llegaba noche– a unas perreras cubiertas a cerca de una veintena de perros de raza beagle que vivían en la azotea del edificio y que utilizaban para todo tipo de siniestros experimentos propios de una película de terror.

    Resultó que al segundo o tercer día de trabajo, nada más abrir su jaula, uno de los internos se abalanzó sobre mí con una furia indescriptible a pesar de su reducido tamaño. Fue cuestión de unas décimas de segundo que lograra esquivar el ataque y cerrar la puerta ileso. Lo lógico hubiera sido desistir y que el amotinado pasara la noche al raso, pero, a mis dieciocho años, un estúpido sentido del deber que ignoro de dónde surgía me empujó a volver a intentar, esta vez armado con un palo de escoba para defenderme si persistía en sus ataques, hacerle entrar en razón.

    El problema es que habían olvidado advertirme de que si el animal cumplía confinamiento en solitario se debía a su doble condición de homicida y caníbal. Así, pues, no es extraño que a los treinta segundos de vanos razonamientos hubiera de encararme en lo alto de la jaula para evitar ser su próxima víctima. Con la escasa dignidad que me quedaba, le abrí la puerta con el palo de escoba, con objeto de que escapase a la azotea y se olvidase de mí. Una vez libre, el animal logró encararmarse por una esquina al alféizar de la azotea y contempló durante unos segundos los cinco a seis pisos que lo separaban del asfalto. Era como una película de sucidas, pero sin tieempo para llamar a un psicólogo canino que le hiciera desistir de su idea. A final, como era previsible, se arrojó al vacío. Cuando me asomé a mi vez al alfeízar, yacía en el pavimento, a un metro escaso de un señor que se disponía a abrir su 600 y ahora miraba a las alturas, llave en mano, como si la expresión británica, “llueven perros y gatos” se hubiera materializado ante sus ojos.

    He pensado muchas veces en ese animal a lo largo de los años.

  • Echo en falta de vez en cuando la frase hecha: “si Dios quiere”.

    “Nos vemos mañana a las cuatro, que te voy a comer hasta los hongos, si Dios quiere”.
    No me digan que no es mejor así. No tanto por la existencia de un dios cabrón, que nos pueda matar y privarnos del deleite de comérselo tó a nuestra pareja, sino porque cuando la usábamos éramos conscientes de nuestra mortalidad, a todas horas.
    Compárese con la ensoberbecida sensación de ser único y especial del ganado con el que actualmente nos toca convivir.

  • BANAL (trivial, común, insustancial)
    Perroan, si usted cree que las tragedias de Shakespeare, las óperas de Wagner ,las cantatas de Bach o los sonetos de Pedro Luis de Gálvez (todas ellas obras de entrenenimiento) son banales, dígame qué no es banal por favor.
    Creo que el sistema 1 a veces juega malas pasadas.

  • 28/08/2014 A LAS 13:07
    PERROANTUÁN

    10/10 (denominaré sentido ‘perroantúan’ al llamado sentido común)
    Un hombre de 90 mata a su mujer de 86, es algo no banal, marqués, verbigratia.

  • Si dios quiere o In šāʾ Allāh ( que mismamente es lo mismo, creo) en otra vida u otro blog, y sin susto, dueña de mis palabras y afectos, le amaré un poco más si la tecnología me lo permite, Satur mi amor.

    ¡¡¡Guapo!!!!!

  • Lento dentro del tapete de los coliseos balompédicos, pero un rayo fuera de ellos. El tolosarren ya está en Miunik.

  • La historia es cierta de la a a la zeta, si bien, por razones de espacio, he constreñido en unos cuantos minutos de relato lo que en realidad se prolongó por espacio de una (agónica y ciertamente peligrosa) media hora larga. Tras repasar mi relato he detectado, empero, tres inexactitudes menores: llamar “jaula” a lo que en realidad era una perrera, adjudicarme dieciocho años cuando realidad andaba camino de los veinte y personificar como homicida a un can. Valga el adjetivo, en este úlltimo caso, como licencia poética.

  • La empresa donde trabajaba Gómez es la misma en la que trabajo yo actualmente, cosas del destino. Tengo que precisar, no obstante, que el centro de investigación al que se refiere dejó de funcionar hace casi dos años. Y lo que es mas curioso, el cierre del animalario que él recrea fue una iniciativa mía.

  • Entre Gómez y el lado siniestro de Parker esto empieza a parecer un gore animal. Con los precedentes de la vaca descuartizada con motosierra y el can caníbal suicida, a ver quién se atreve a confesar que una vez atropelló a un gatito.

  • Marqués, en general, nada de lo que han creado Shakespeare, Wagner o Bach me parece común, trivial o insustancial, sino más bien deslumbrante, extraordinario y seminal. De Pedro Luis de Gálvez sólo he leído algunos sonetos de la guerra, cuyos temas no parecen banales, pese a su trivialidad artística, su prosodia ramplona y su rima insustancial, muy apropiadas para tiempos de propaganda. Pero algo habrá escrito para situarlo a la altura de Shakespeare, supongo.

  • Juas, juas. Que sí, joer, que se enredaron con los hilos de una tela que les ponía por la noche y amanecieron colgando. Desde entonces no quiero bichos en casa, aunque ahora he hecho una excepción y tengo un par de docenas de caracoles.

  • Yo perros suicidas no he conocido pero sí que está documentado en veterinaria el Síndrome del gato paracaidista, una querencia minina quetienen ciertos mininos por saltar de las ventanas abiertas de pisos altos. En función de la altura tienen más posibilidades de salvarse. A más altura mejor, claro, porque les da tiempo a realizar el giro completo y caer de pie y romperse algún hueso que otro. Los gatos son unos cranes soldando huesos. He visto radiografías de gatuchos que cualquiera diría que pudieran andar con semejante majestuosidad.
    Su historia Gómez es tremebunda.

  • 28/08/2014 a las 14:37 bolaño
    Un hombre de 90 mata a su mujer de 86, es algo no banal, marqués, verbigratia.

    Me ha recordado al matrimonio de nonagenarios que acude a divorciarse:
    «Hombre, ¿y esta decisión ahora, después de sesenta años de convivencia?», pregunta sorprendido el divorcista.
    «Es que hemos esperado a que se mueran los niños».
    Ya, ni puta de gracia.

  • He leído al ton ni son, al tun tun y nada precavida muchos libros sin orden ni concierto. De ahí se me antoja esa mirada amable, paciente y circunspecta con el mundo.

    Hasta perdono a algunos por escribir y a los editores por el engaño. A Houellebecq no le sigo, pero si es menester finjo que lo leo.

    El Síndrome del gato paracaidista es cierto Bonnie. Mis gato/as tienen esa querencia al autosuicidio.Estamos todos con un especialista en ornitorrincos-humanas personas y proceso vano de recuperación.

  • 28/08/2014 A LAS 16:37
    GÓMEZ
    Tras repasar mi relato he detectado, empero, tres inexactitudes menores: llamar “jaula” a lo que en realidad era una perrera,..

    Yo los llamaba “Cheniles”, Gómez, pero jaulas me parece correcto, más que perrera. (Propongo, eh)

  • Puede que no sea suicidio.
    Mi gato llevaba viviendo dieciséis años en un quinto piso, el mío entonces, y un día apareció en la plazoleta. Fue una mañana que se había quedado solito con mi madre, que estaba de visita. Mi madre solía mostrarse cariñosa con él, pero todos sabíamos que ella y el gato no se gustaban verdaderamente.
    El gato vivió durante tres años más el resto de su vidas. Mi madre sigue bien, gracias.

  • Eso de “cheniles” para las perreras tiene que venir de “chien”. ¿Es riojanismo, Parker?

    Proc, tiene usted un sentido del humor muy negro y una afición a los chistes malos que contrasta mucho con su aparente dulzura. Ahí veo yo gato encerrado. ¿Le gustan las armas?

  • No he dicho que fuera un suicidio. Siempre he pensado que fue un “yo me largo de aquí por mis cojones”. Y se largó.

    Sin mirarlo en el RAE, “jaula” me sonaba más a cubículo metálico y “perrera” a construcción de cemento –con puerta, eso sí, provista de barrotes metálicos–, que es donde vivían aquellos desafortunados animales. Es muy posible que ande errado pero me da una pereza increíble comprobarlo.

    Sí recuerdo que fue un trabajo donde me sentí especialmente feliz. Uno se conforma con poco, supongo.

  • LOS ANIMALES Y YO.
    No lejos del tiempo en que Gómez sitúa su historia transcurre la mía. Recibí instrucciones precisas de mi tarea: tomar la oreja de un conejo, buscar una vena e inyectarle una solución. A la hora, dos horas y tres horas, introducir un termómetro mojado en vaselina por el recto y anotar la temperatura. Así, con varios conejos cada día. No tardé en tomarle el tranquillo, ni en aburrirme. Un día la desidia hizo que perdiera precisión en la búsqueda del orificio adecuado del conejo, y al poco tiempo la pobre animal tuvo una febrada espectacular. Mi superior me miró mal y algo hizo con la coneja, que no volví a ver. Muchas veces he pensado en ella desde entonces, y no he hallado consuelo en pensar que yo no fui a servir al ejército para eso.

  • Durante un corto periodo de tiempo trabaje en un matadero industrial en Talaverá de la Reina. El que no ha estado nunca en uno, nunca acertará a sospechar como la muerte lo invade todo. Trabajábamos cómo en las fábricas de coches en tres turnos. La muerte no abandonaba nunca el lugar. Los animales, seres sensibles e inocentes, se volvían locos según se acercaban a la línea de sacrificio. Era estremecedor cómo se enfrentaban a su final. Sin entender nada. En su naturaleza animal esa forma de morir no estaba prevista. Recuerdo que me impresionaron especiamente dos cosas. La insensibilidad de los matarifes ante la matanza que ejecutaban, cosa lógica al ser ese su trabajo y haber desarrollado esa proteccion para poder seguir. Igual que los asesinos de IS. Lo otro que recuerdo fue la existencia de un instante en el que el animal pasaba de la vida a la muerte. Lo observe miles de veces para entenderlo, y lo único que aprendí, es que si existía algo, que abandonaba al animal junto a los últimos chorros de su sangre derramada. Ahí se iba el secreto de la vida. Igual que nosotros.