La riqueza mental (de su cabeza)

Thomas Bernhard Kopie

Después de muchos años de abstinencia involuntaria de amistad, tenía otra vez de repente un auténtico amigo, que comprendía hasta las escapadas más demenciales de mi cabeza, sin embargo muy complicada y por lo tanto nada sencilla, y se atrevía a dejarse llevar por las escapadas más demenciales de mi cabeza, de lo que todos los demás de mi entorno nunca fueron capaces, porque la verdad es que no estaban nada dispuestos a ello. Aunque yo no hiciera más que mencionar un tema, como suele decirse, ese tema se desarrollaba ya exactamente en la dirección en que tenía que desarrollarse en nuestras cabezas, no sólo en lo que se refiere a la música, su especialidad y mi especialidad primera y suprema, sino también a todas las demás. Nunca había conocido antes a una persona con un don de observación más agudo, a ninguna de mayor riqueza mental. Sólo que Paul tiraba ininterrumpidamente por la ventana su riqueza mental exactamente lo mismo que su riqueza en dinero, pero mientras que su riqueza en dinero quedó muy pronto definitivamente tirada por la ventana y agotada, su riqueza mental era realmente inagotable; la tiraba ininterrumpidamente por la ventana y ella se multiplicaba (al mismo tiempo) ininterrumpidamente, cuanto más de su riqueza mental tiraba por la ventana (de su cabeza), tanto más aumentaba esa riqueza, eso es al fin y al cabo lo característico de esas personas que al principio están locas y finalmente son calificadas de dementes, el que cada vez más y de forma cada vez más ininterrumpida tiran su riqueza mental por la ventana (de su cabeza) y, al mismo tiempo, en esa cabeza suya, su riqueza mental se multiplica con la misma rapidez con que la tiraron por la ventana (de su cabeza). Cada vez tiran más su riqueza mental por la ventana (de su cabeza) y, al mismo tiempo, esa riqueza se hace cada vez mayor en su cabeza y, como es natural, cada vez más amenazadora, y finalmente no pueden seguir tirando la riqueza mental (de su cabeza) y su cabeza no aguanta ya esa riqueza mental que se multiplica constantemente en su cabeza y se acumula en esa cabeza suya y explota. Así explotó sencillamente la cabeza de Paul, porque no pudo seguir tirando la riqueza mental (de su cabeza). Así explotó también la cabeza de Nietzsche. Así explotaron en fin de cuentas todas esas locas cabezas filosóficas, porque no pudieron seguir tirando su riqueza mental. En esas cabezas surge finalmente de forma continua y realmente ininterrumpida la riqueza mental, con una velocidad mucho mayor y más atroz que aquella con la que puede ser tirada por la ventana (de su cabeza), y un día su cabeza explota y están muertos. Así explotó un día la cabeza de Paul y estuvo muerto.

THOMAS BERNHARD. “El sobrino de Wittgenstein”
Anagrama. Traducción Miguel Sáenz.

50 comentarios

  • Qué grande es este maestro de la exageración, y qué gozada disfrutarlo en un fanzine de humor. Luego os traigo un párrafo de El sótano que me parece soberbio, como éste.

  • “Llegué en el instante acertado a la persona acertada. Me lo jugué todo a una carta, lo mismo que luego, una y otra vez, y tuve suerte. Porque no cedí ni un instante, porque no me permití ninguna debilidad. Qué hubiera ocurrido, pienso, si hubiera escuchado a la funcionaria de la oficina de empleo, que desde hacía ya unos minutos había calificado mi pretensión de locura y me había mandado a casa, si hubiera obedecido a la funcionaria, si no me hubiera opuesto a ella. Me quedé en su oficina hasta que me dio la dirección acertada y, de hecho, la dirección opuesta. Ella no me comprendió, pero yo sabía que me daría, antes de dejar su oficina, la dirección opuesta. No me marcharé antes de su oficina. Estaba decidido a obligarla a darme la dirección acertada en la dirección opuesta. La hubiera obligado por la fuerza. Debe de haberle ocurrido con frecuencia que llegue un colegial desesperado y quiera cambiar su vida envenenada o su espantosa existencia, y ya desde el primer instante se debilite ante ella”.

    Las páginas dedicadas a la funcionaria de la oficina de trabajo son también soberbias. Toda su obra es recomendable (y especialmente desternillante un volumen antológico titulado Los premios), pero a este libro, El sótano, le tengo especial admiración.

  • A mí casi me explota la cabeza también, con tanta riqueza mental que tengo yo, aún sin explotar, me va explotar antes la cabeza, sin haberme salido aún la riqueza mental.
    Eso es que debo ser rubia.

  • Mi hermano mayor me regaló Extinción muy poco después de la muerte del autor. Quisiera decir lo contrrario, pero me temo que su lectura me pareció soporífera, y no sería capaz de recordar ni una sola palabra del libro ni bajo los efectos del pentotal sódico, salvo, quizá, que los jeux d’esprit como el de la entrada llegaron a enervarme en más de una ocasión. Tengo la costumbre de subrayar y efectuar anotaciones en los libros que voy leyendo, y en éste –lo acabo de hojear para comprobarlo– sólo encuentro una a lo largo de sus cuatrocientas ochenta y dos páginas: “Esto sólo lo puede escribir un alemán (o austriaco)”.

  • ¡Cómo debe de ser mi riqueza mental que pensaba y que creía, tan ricamente, que el de la ilustración tan ricamente ilustrada era Jose Luis de Villalonga y Cabeza de Vaca!
    Díganme que tiene un aire..o que no he sido la única en pensarlo.

  • En el “Parque Natural” de las Tablas fe Daimiel está permitido circular en una moto todo-terreno. Esto es insólito y no encuentro otra explicación más que soy el único que gusta recorrerlo en moto. Ayer conseguí dar una vuelta completa al parque (45 km), pues estamos en época seca y los caminos, aunque infernales algunos, ahora son practicables. En época lluviosa hacerlo es una auténtica aventura. Este es un paraíso fuera de las rutas turísticas y solo visitado (a fondo, fuera de la zona oficial) por otorrinolaringólogos y algún ornitólogo.

  • Aún no he leído a Bernhard pero tengo un par de libros de cuentos esperando, y también me animé por algo que le leí a Montano. El fragmento está muy bien y un libro entero así tiene que ser la mismísima sagrada forma consagrada.
    Me he ido de casa. Solo unos días, lo juro por Dios. Estoy en un hotel gigante cuya planta tiene forma de muchas haches enloquecidamente entretrabadas entre ellas. El famoso hotel “DESORIENTADOS, JAJAJÁ”. He salido del cuarto a buscar una cosa y he tardado casi una hora en volver. Lo que me voy a reír.

  • Bonnie, los guapos y guapas viven más, son más felices, follan más y, además, les pagan las copas. Cuando además de guapos son inteligentes y encantadores consiguen un fenómeno verdaderamente insólito, que el resto nos volvamos invisibles. Yo siempre he tenido amigos muy guapos que intentaban quitarme las novias (y alguno lo consiguió). Tuve que desarrollar superpoderes para que no me masacraran. Pocos lo logramos.

  • 20/08/2014 A LAS 10:34
    PERROANTUÁN
    Debo confesar que llegué a Thomas Bernhard gracias a JA Montano.

    Me lo ha pisado Perroantuan, esto parece hoy el club de fans de Montano. No sabía yo de esas afinidades con Brema, ayayay…..
    En fin, ni por esas aparece.
    A Montano le debo Jüngerrrr, y me debe un par de tostones. Bernhard no superó la prueba del anaquel, que no falla casi nunca, como mister proper.

  • No sé qué decir, bella Tare. Cosas del wordpress. Por si le sirve de consuelo, le doy mi palabra de que de joven no aceptaron mi ingreso en un secta destructiva en la que buscaban acólitos hasta debajo de las piedras; así que muy probablemente, de donde usted se ha ido, a mí ya me habían echado antes.

  • La ciencia no es capaz, mas allá de los casos extremos, de establecer el perímetro de demarcación de la fealdad o la locura. Lo que sí hace es medir la proyección práctica de ambas, lo que le permite establecer patrones en base a modelos estadísticos. Así a través de unos tests (visuales, preguntas) puede clasificar a las personas y establecer categorías de fealdad y de locura. Pero al tratarse de datos provenientes de muchos individuos no se puede descartar que una persona técnica mente fea o loca a usted le parezca guapa y equilibrada. Digamos su hijo, que usted evalúa con el sesgo propio de la consanguineidad.

  • Ha perdido usted a una lectora, cariño. Le borro de mis seguimientos ( en tanto encuentre mi cuenta google)

    LLore y culpe al wordexpress este. Y eso me pasa por se una lechosa peliteñida de pelirroja atlántica y no de belleza inteligente buena persona humana.

    snifff

  • Qui m’aime me suive…

    Es que no sé ni a que blog se refiere, Tare. Si es el que tenía antes, está de reformas. Si es el nuevo, no tengo ni la menor idea de cómo se sigue un blog, de verdad. Soy el más torpe del mundo para estas cosas. Le enviaré mis posts atados a un pez espada atlántico si es preciso, pero no me abandone.

  • La ciencia es una estrategia, es una forma de atar la verdad, que es algo mas que materia, pues el misterio se oculta detrás. Que no, quel pensamiento no puede tomar asiento, que el pensamiento es estar siempre DE PASO. (L E Aute).

  • Buenas noches. Si le gustó el Elogio de la sombra, de Tanizaki…
    ¡Le gustará El libro del té, de Okakura Kazuko! Lo he leído en el tren. ¡He montado en tren! El tren es una pasada, el tren es infinitamente mejor que el ascensor e incluso que el autobús. El tren tiene cafetería con periódicos y pasillos para pasillar, ¡y va por Castilla!
    A lo que vamos. Quiero declarar públicamente que he cenado un tomate (de primero) y he vivido una experiencia que tengo que compartir. La encargada del restaurante me ha puesto pegada a una columna. “Cabrona”, le he dicho con la mente, y ella, por toda respuesta me ha encendido una velita en una palmatoria de peltre. “Cabrona, más que cabrona”, he insistido, pero había mucho público y a veces mi mente no llega, bien sea por falta de potencia, bien porque non es clara en sus mensajes. Cuando me ha tocado me han puesto un tomate de unas huertas partido en grandes trozos, un platito de aceite, tres cuencos con sales de colores y unos panecillos caprichosos. ¡He tenido una experiencia superzén! Tiene que sabwrse que a mí el tomate y los vegetales todos me dan asco. De nacimiento. (Las carnes y los pescados, también; pero ese es otro tema). Pues ha sido maravilloso.
    Ahora voy a bajar al bar, que tiene carta de gintonis. ¡O sea!

  • Brevemente que ya no son horas.
    No me gusta nada el estilo de. T Bernhard, esto no es ningún problema para el, pero si para sus herederos, a los que no voy a enriquecer comprando sus libros o recomendándolos .
    Y en cuanto a la belleza, no podría decir nada más, que ser feo no es útil casi nunca, acaso para participar de secundario en alguna película española.
    Si estoy de acuerdo en lo de la polla gorda, aunque siendo feo, es difícil convencer a nadie de que lo compruebe. De todos modos unos buenos bigotes también pueden servir.

  • Vale, Tare, ahora la he entendido. He entrado en la cuenta de correo del blog –que no utilizo apenas– y he encontrado una petición suya (y algunas más de otras personas) para que aceptara que puedan entrar en él. Pero el problema es que convertirlo en privado fue la única manera que encontré de cerrarlo sin perder los textos, muchos de los cuales no conservo en ninguna otra parte y los preservo para uso y disfrute de las generaciones venideras. Un beso.

  • Entonces, Gómez, cuando tenga a bien compartir sus cosas ponga un azulito aquí. Que parece ser que tiene otro blog e ainda no lo conozco. Así de despistada ando.

    Otro beso.

  • PIDO PERDÓN AL MERENGUISMO
    Aunque no vi el contencioso, he seguido desde mi hotel de Estambul los avaratares del choque y he visto algunos vídeos, uno de los cuales me ha dejado abochornado de mi condición colchonista. Me refiero a lo sucedido con el homenaje a Alfredo Di Stefano (Stefano). Hay extremos a los que no se debe llegar nunca, y siempre me opondré al sabotaje y al juego sucio. El homenaje fue tan cutre como pretencioso, por lo que cabe deducir que fue diseñado por un atlántico camuflado. Las guitarras esas de hombro (¿clarinetes, violines?, es que nunca me aclaro con los instrumentos de las charangas), las caras del que llevaba la batuta y, sobre todo, esa sábana acartonada por la lejía donde en una tipografía espantosa y un diseño rústico (el diseño rústico consiste en la ignorancia de lo que es el diseño), se exponía el agradecimiento a Alfredo di Stefano (Stefano) con una frase insulsa, “Gracias, Alfredo”, que hizo que Rubalcaba llamara a Florenciano Pérez para decirle que de nada. El homenaje del hogar fue un hazmerraíl indigno de una empresa de la categoría de la merengue. Pido perdón como atlántico que soy y como gente de bien y amante de la belleza.

  • Viaje relámpago ayer a Bilbao. Para un rescate ante una Aste Nagusia que pospone citas, pruebas y tratamientos.
    Por cierto Procu, en un bloque de nueve plantas y tres viviendas, por lo menos, por planta, ha sido imposible coincidir en el ascensor con nadie, vecinos o no, durante varias veces al día. Allí no da ni para un post.

  • Otro escritor feo notable es Houellebecq, que va de antisocial y practica el feísmo como forma de vida. Leí su La carte et le territoire (Goncourt 2010) y confirmé mi divorcio con la novela. Ahora anda haciendo el payaso por Madrid presentando un documental sobre su sórdida existencia. No pienso verlo para evitar divorciarme del cine también, aunque casi lo estoy ya.

  • Vaya!
    Yo he descubierto otro feo, pero que además es un ignorante y como ignorante que es, la riqueza mental no le sale, sino que le sale algo parecido o similar a lo que le puede salir por lo que viene llamándose ojete .
    (Y que me perdone la Sita Bellpuig)

  • Reconozca Bonnie que si la srta Bellbuig hubiera publicado eso que usted nos ha traído como una entrada, la habríamos celebrado entre grandes risotadas.

  • Les recomiendo la excepcional autobiografía de Wyndham Lewis, elegantemente editada por Impedimenta, Estallidos y Bombardeos. (El capítulo sobre Joyce, por ejemplo, es tan delirante como impagable.)

    “Mi libro trata de un pequeño grupo de gente que cruza un puente. El puente es rojo, la gente es roja, el cielo es rojo. Resulta obvio que el puente es simbólico. El puente significa algo más. El puente, ya ve, es la guerra. […] Y la figura principal –que soy yo– entre quienes cruzan este pequeño puente no sabe que lo está cruzando, que está pasando de un mundo a otro. De hecho, salvo él, todo el mundo parece saberlo.

    Él no ve la corriente fría bajo sus pies. A duras penas ve a sus compañeros. Sin embargo, no es un sonámbulo: ha puesto sus ojos en un pajarillo rojo que está en una rama roja de un gran árbol rojo. ¿No le parece precioso?

  • Pues sí Holmesss!!
    Me encanta la parte en la que culpa a la Generalidad de la pérdida de la cultura gastronómica.
    Imperdonapla!

  • Lo denuncio que soy la víctima inocente de un proceso dantesco de la zona purgatorio, ¡el Purgatorio no existeee! Y yo tengo un comentario imperecedero multiplicado por cinco veces que lo he mandado con un aforismo o adagio, máxima o sentencia, id est, proverbio, ¡en la moderación más cazquianaaa!

  • Sí, ¿no? Ahora, sí, ¿no?
    Pues ahora no quiero YO.

    Queee sí, booobo.

    Decía que “Con paciencia y saliva un elefante se la metió a una hormiga”. Lo he leído esta tarde y no veía la ocasión de echarlo afuera.
    Ya estoy mejor.
    Y que mando saludos muy cordiales a todos y un abrazo a Verle.

  • Ya pronto sucederá. Tras diez años en el espacio, se acerca el momento en el que Philae aterrizará sobre el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Imposible encontrar mejor ejemplo de la deseable union entre la poesía y tecnología. Y esa es la clave para salvar nuestra civilización de cabezas que explotan.

  • Proc, al final que pasó con el tomate del tren?
    Me ha hecho pensar en el poema aquel que se pregunta qué culpa tiene el tomate.

  • Otra alianza de arte y tecnología se ha producido hoy en mi barquita. Ayer me abordó un pintor local mientras la recogía en la playa y me pidió que colaborase en su proyecto llevándole a navegar a vela latina; con su GPS registraría el recorrido y relacionaría los puntos del trayecto con unos mapas realizados en el siglo XIV por dos judíos de Mallorca y Gerona cuyo nombre he olvidado. Así qué aprovechando un vientecito ligero hoy hemos procedido a la cuestión a plena satisfacción por su parte. Me había dicho que se mareaba, así que antes de embarcarle le he asegurado que en una barca tan pequeña eso no le pasaría, pero me ha respondido que ya llevaba dos biodraminas en el cuerpo. No se ha dormido, ya casi me ha convencido de las razones de un trabajo artístico en el que prescinde del concepto de belleza y se concentra en plasmar estas relaciones, aún al precio de que sus óleos no se entienden si no es con su voz explicándolos al lado. Casi.