La máquina del tiempo

CANALEJO
por Brät Çäshø

Lucía Canalejo Ligero, de 37 años de edad, vecina de Las Rozas, hija de Adolfo y Balbina y auxiliar administrativo de profesión, creó una máquina del tiempo que puso en marcha por primera vez la noche del 9 de noviembre de 1989. Había trabajado en su concepción, diseño y construcción desde hacía dos meses. La idea, el chispazo neuronal que permitió la invención del ingenio, tuvo lugar a las 00:06 horas del miércoles 10 de septiembre de 1989. Minutos atrás, ya el día anterior, Lucía Canalejo Ligero se encontraba cuadrando las cuentas del día en su lugar de trabajo, una empresa de transportes y mudanzas llamada Vda. de Escámez Logística Mundial S. L.

Una jornada intensa desde el punto de vista laboral, que comenzó con resaca y continuó con una opípara comida en la Taberna San Mamés, regada con caldos ácidos de Murchante, si bien asequibles a todos los bolsillos; la vorágine de llamadas, órdenes y contraórdenes y la mala suerte de que su organismo no metabolizara el alcohol como un estibador pontevedrés de ciento veinte kilos, se aliaron para conseguir que los dedos de Lucía corretearan torpes por las teclas de la calculadora. Dedos, conviene saber, que eran habitualmente ligeros como cervatillos que saltan las jaras en días de sol y de gloria en los confines de los bosques de España. Error tras error, Lucía tornaba a contar con resignación cristiana y un sentido de la responsabilidad inculcado por sus padres desde que tuvo uso de razón. Y así pasaron las horas, se despidieron sus compañeros y sus jefes y quedó ella sola en la oficina, el día muriendo en las calles y en el despacho los tubos fluorescentes zumbando como una nube de abejorros beodos en busca de abejorras descocadas.

Terminó la jornada en el momento en que cuadraron las cuentas. Pasó Lucía por el excusado, se atusó los cabellos y tomó el abrigo de escay dispuesta a regresar a casa. Había parqueado el coche cerca de la glorieta de Quevedo; se desvió para pasar frente a la Sala X de la calle Magallanes, donde proyectaban Delicias secretas. Al día siguiente iban a estrenar Cicciolina, number one, un acontecimiento celebrado por algunos compañeros de trabajo, entre ellos Ricardo Bonilla Ferret, de 34 años de edad y residencia en la calle de Atocha.

Una noche semejante a la del 9 de septiembre de 1989, Lucía vio salir a Ricardo de esa misma Sala X. Su amor, que había ocultado porque aún era incipiente y no por ello menos desaforado, se quebró como el cántaro que tanto va a la fuente. Un impulso irracional, nacido en no se sabe qué recovecos o circunvalaciones de su cerebro, llevaba a Lucía Canalejo Ligero a pasar de vez en vez por delante de aquel pequeño cinematógrafo donde se proyectaban filmes de cariz pornográfico dirigidos a solitarios, crápulas, perturbados o curiosos.

De nuevo integrada en la circulación peatonal de las grandes arterias matritenses, y con intención de tomar su auto lo antes posible, Lucía pasó frente al cine Fuencarral, donde se anunciaba la película Tiro mortal, dirigida por John Frankenheimer y protagonizada por Don Johnson, Penelope Ann Miller y William Forsythe. A Lucía le gustaba Don Johnson. No se perdía un capítulo de Corrupción en Miami, donde el actor encarnaba el personaje de Sonny Crocket. Así que Lucía decidió ver la película. El último pase era a las diez y media, por lo que tenía tiempo de tomarse antes unos lingotazos con los que diluir los últimos compases de su vida hasta ese momento, el cansancio, la molicie, el desencanto y la frustración. Gastó esos minutos frente a un ron con coca-cola, recordando las risas cansadas de sus compañeros en la Taberna San Mamés, tributo al ingenio de Luis Peñalba García, que había contado un chiste divertidísimo cuyo protagonista era un cocodrilo felador. Y con las risas en el recuerdo, el cocodrilo felador en la imaginación y en el estómago aún las judías pintas, la ternera en salsa, los caldos de Murchante, la cuajada, el café, el pacharán del mediodía y el ron con cocacola de la noche, vio Tiro mortal, de John Frankenheimer, cuya “discreta intriga” (así la calificó el crítico de cine de El País esos días), mantuvo en vilo a Lucía Canalejo Ligero esa noche del 9 de septiembre de 1989.

Suspenso el juicio por unos instantes y sorprendida Lucía porque la ciudad aún seguía viva, ajena a la lucha que Don Johnson había mantenido contra una conspiración ultraderechista, creyó haberse mantenido durante horas en una cápsula temporal. Era casi medianoche, pero ella sentía la pulsión del cosmos en otro sistema cronométrico. Las risas y el cocodrilo felador eran contemporáneos a las escenas vistas momentos antes, y las escenas vistas momentos antes no seguían el hilo temporal de un Madrid que no tardaría en despojarse de su caliginosa sustancia estival para renacer en el otoño lenitivo.

Lucía Canalejo Ligero se sentía transitar por la vida momentos antes de que todo transcurriera para el resto de sus coetáneos. Ni los menús en la Taberna San Mamés, ni los rones con coca-colas que habituaba trasegar tras la jornada laboral, ni sus esfuerzos mentales lograban encajarla de nuevo en la corriente temporal que guiaba el mundo. Y así comenzó Lucía a maquinar la máquina.

La construyó en la caseta del jardín de su casa en Las Rozas. Hojalatas, maderas, adminículos comprados en una ferretería, una batería, cables, bombillas para dar prestancia y apariencia, y gomaespuma extraída de colchones viejos. No necesitó nada más. El 9 de noviembre de 1989 entró Lucía en su máquina del tiempo. A oscuras, aislada del resto del mundo, la envolvió el silencio y el olvido. Seis horas permaneció Lucía dentro. Y al salir, la luz de un nuevo día.

Todo parecía encajar, transitaba el cosmos en equilibrio con su mente. Bebió un café, manejó su coche hasta Madrid, parqueó como habitualmente cerca de la glorieta de Quevedo, tomó un nuevo café en un bar y hojeó la prensa. Los periódicos se hacían eco de una noticia sensacional. ¡¡Se había abierto el paso por el muro de la vergüenza!! ¡¡Aquello iba a significar el fin del comunismo!! La maldita máquina del tiempo, pensó Lucía, había ido demasiado deprisa. Sí, era 10 de noviembre y debía ser 10 de noviembre, pero se conformaba en el planeta un nuevo mundo de horizontes insospechados. Sentíase Lucía Canalejo Ligero adelantada al resto, más vieja que nadie en el mundo quizá, pero también más sabia. Todo era para ella un déjà vu, y su vida comenzó a tomar carices poliédricos, y cada día, cada semana, cada mes, era un caleidoscopio de irisaciones refulgentes y combinaciones que alentaban su vitalidad.

Pareciera que a Lucía Canalejo Ligero, que hoy cuenta con 61 años, los ecos del resurgir del comunismo en España pudieran llevarla a meterse de nuevo en su máquina del tiempo y lograr así el reequilibrio de las fuerzas cósmicas del universo, pero lo cierto es que en todo este tiempo no le faltó nunca un ron con coca-cola cuando lo quiso, tararea a veces la cancioncilla de Corrupción en Miami y cuando quiere echar de casa a alguna vecina molesta que la atormenta con su cháchara interminable, le cuenta el chiste del cocodrilo felador. Porque a Lucía Canalejo Ligero le importa todo tres diablos, qué carajo.

98 comentarios

  • Este cuento no es gracioso y además es un rollo no le doy al me gusta. Esforzarsen un poco con lo que publicáis por respeto a los lectores.

  • 24/09/2014 A LAS 07:31
    BONNIE
    ¿Está seguro usted Señorito Brat que es ilustrador?

    Soy el Antonio López de ÇhøpSuëy, realismo minucioso aunque a toda velocidad.

  • Si la oficina está en Quevedo resulta raro irse hasta la Glorieta de los Cuatro Caminos para comer en San Mamés, donde desde luego no se acostumbran menús del jaez descrito. Creo que ha fallado el servicio de documentación, claro que aquí cuela cualquier cosa.

  • No más para señalar una grave carencia de lógica en el cuento que nos relatan porque el cocodrilo no puede sacar la lengua y no puede haber un cocodrilo felador.

  • No más para indicar que creo hablar en nombre de todas las lectoras, aunque no sean indígenas ancestrales, para reclamar que nos cuenten el chiste del cocodrilo felador.

  • No más para mostrar mi rechazo a la noticia que dio la señora Fijarme de la extincsión de las lenguas indígenas y cuanto mucho más me indigna la indiferencia de Occidente por esta pérdida del patrimonio cultural mundial de la humanidad que no les conmueve.

  • Marqués, me permití algunas licencias de carácter poético-geográfico para homenajear esa taberna, que apareció por aquí en algún comentario. Por lo demás, las sesiones de cine, etc., están perfectamente documentadas gracias a la hemeroteca del diario monárquico de la mañana.

    El chiste. Es muy malo, pero allá va:

    Un señor invita a un amigo a cenar a su casa. Cuando éste llama a la puerta, le abre un cocodrilo. Tras el susto inicial, el amigo le tranquiliza y le dice:
    – Es un cocodrilo muy servicial. Verás…
    Le da al cocodrilo tres golpecitos con una varita en la cabeza y le ordena:
    – Cocodrilo, sirve la mesa.
    Y el cocodrilo, obediente, sirve la mesa. Vuelve a darle tres golpecitos con la varita y le ordena:
    – Cocodrilo, ajusta el hilo musical.
    Y el cocodrilo, obediente, pone el hilo musical. El visitante muestra su sorpresa, y le dice el amigo:
    – Espera, que ahora viene lo mejor – y después de darle tres golpecitos con la vara, ordena:
    – Cocodrilo, hazme una felación.
    El cocodrilo, obediente, le practica eso que el Sr. Barragán decía “una churrupaílla”. Al visitante se le saltaban los ojos de las cuencas, por lo que le dice el amigo:
    – ¿Quieres probar tú?
    – De acuerdo, pero a mí no hace falta que me des los tres golpecitos en la cabeza.

  • Intento reservar “mi” mesa en uno de mis restaurantes favoritos de Madrid y me dicen que ya la ha reservado Pedro J. Exijo que le despojen de tal privilegio pero no se atreven. Me doy cuenta del peso relativo de la amistad frente al poder o el dinero.

  • Lo acojonante es que alguno de los brats no sepa que el chiste del cocodrilo felador es el chiste del cocodrilo ELVIS felador. El de Don Johnson en la serie Corrución en Miami. Pordiós.

  • Merc gusta ser crítico y críptico. Y yo le digo, o lo uno o lo otro, mas en este caso su comentario es crystal clear.

  • Respecto a la polémica desatada sobre si una mujer puede ser capitana en la Davis, pongo mi granito de arena. El cerebro femenino, al igual que el masculino, puede con cierto esfuerzo llegar a entender la actual interpretación del reglamento sobre el antiguo fuera de juego posicional. Pero en la práctica jamás he conseguido hacérselo entender a una mujer.

  • Gracias PerroAntoine. Así sí cristalino.

    O sea, que yo no veía la Corrupzione en Miami porque me dolían los ojos, ya en aquella época, por el fortísimo bofetón hortera estético y ustedes, aquí y ahora, que sí Breaking Bad—papel de fumar, que si las series actuales— yo el cine, etc…

    Oigan, que los cultivados, gourmetes de las artes, amantes de la poesía y demás son ustedes, pero se embaulaban sin problemas aquel bodrio.
    Y yo pensando que se me escapaba alguna clave secreta.
    ¡Amos anda, no me sus jodáis !

  • Nah, Holmesss, que el macarra blanquito vivía con un caimán y debe ser que se llamaba Elvis. Y el macarra es Don Johnson, que claro, sale en el texto de CASHO, y el cocodrilo y la serie, y

  • Adps, las personas humanas de basta cultura nos alimentamos de toda producción cultural de la viña del señor. ¿O qué se cree, que Shakespeare, Cervantes, Dumas, Verne, Tolstoi o Galdós no escribían culebrones?

  • Acabo de abrir el envío berlinés y me he encontrado con Funestres.

    Todo muy bien y bonito, y emocionante, y tengo mi primera obra de arte, y me se escurren las lágrimas por el agradecimiento, y ains.

  • Pues yo estoy muy pero que muy enfadada con Correos y sus operarios porque me he encontrado el aviso de que no me entregaron my Funestes porque NO ESTABA EN CASA!!
    ¡¡Qué cara más dura!! si estuve toda la tarde aguardando que me llegara porque había leído que ya les había llegado a todos y yo no lo había recibido aún.
    Juegan con los sentimientos de la gente, ens roban la ilusión y me tienen toda la tarde sentada en el sofá y pendiente de que suene el telefonillo para ir corriendo a la puerta, firmar el justificante al operario y abrir torpemente el sobre como si fuera un niño con su regalo de Navidad…no hay derecho!
    ¡Yo así no puedo! ¡De verdad!

  • Garganta Profunda en Chueca. Pedro J interroga a una alto cargo de Interior que canta maitines. Me entero de toda la movida, vive Dios que soy hombre de orden y no difundiré lo escuchado. Al fondo, en otra mesa, M. M. de Gante. Así es la Villa y Corte, quevedesca imagen.

  • Oiga ¡que mis ninios vienen merendados del colegio! ¡Que para eso lo pago!
    Yo mientras en mis clases de inglés, como Dios manda.

  • Qué calma.
    Advierto con agrado que Adapts y Bonnie residen en poblaciones peor comunicadas que la mía. Con qué poco puede una ser feliz. Y he leído de nuevo el texto porque es profundo. Aborda mediante la metodología del caso el espinoso asunto del disappointment resuelto en crecimiento personal (máquina del tiempo) y autonomía («le importa todo tres diablos. Qué carajo»). Y la caída del Muro. Mucha miga, a-migos.

    Con ustedes, una noche más, mas no la última (JAJAJÁ), Leoniardo: Slow.

  • Al menos mi Rayito me ha dado una alegría y hemos sumado tres points más para la buchaca, venciendo a los leones de Bilbao, ¡qué alegría, qué alegría!

  • ALGUIEN HA EMPEZADO MAL EL DÍA

    El conductor de un Volvo blanco del año de la tos se ha cruzado de mala manera invadiendo el carril de bicis en un cruce. Bajaban una decena de bicicleteros a toda velocidad y se ha llevado una bronca tremenda (por una vez justificada, malditos dictadores de las dos ruedas). Yo estaba detrás de él subido a mi bólido bicicletil y su extraña posición me impedía seguir mi camino por la derecha, así que le rebasado por la izquierda y me he incorporado al carril, en una maniobra elegante y sobre todo legal. Al conductor del Volvo no le ha gustado, ha hecho sonar su cláxon y ante mis alegatos (fóllate a un perro muerto, cabrón, hijo de puta) me ha levantado el dedo como si él fuese una diva del negocio musical contemporáneo. Como me lo he vuelto a cruzar cincuenta metros más adelante (él esperaba en el semáforo) y se ha dado cuenta de que yo podría denunciarle (aquí se denuncian por estas cosas, están siempre enredados con los seguros y las denuncias, son una sociedad enferma por exceso de regulación), me ha pedido disculpas, como si fuese un monje dirigiéndose al abad del monasterio. No le he hecho ni puñetero caso, y la suerte ha querido que volviera a encontrármelo cien metros más adelante. La policía le ha parado en un control de velocidad. Los cabrones se ponen en una calle anchísima y sin circulación limitada a 30 por hora, y él iría a unos cincuenta. Al pasar a su lado he procurado no humillarle más. Todos podemos tener una mala mañana.

  • Me lo estoy pasando pipa. Mi vida ha entrado en una fase de sobrecarga: nieta, casa nueva, otra barco en tránsito para una importación, y voy de cráneo, con mala leche como siempre, pero entretenidísimo y disfrutando.
    Ni siquiera mi santa después de (creo) treinta años acaba de comprender que aunque muerda estoy felís.

    Eso sí, yo con los ciclistas no me aparto ni un milímetro y les obligo a frenar. ¡Acera peatonal!

  • ALGUIEN HA EMPEZADO BIEN EL DÍA

    Hoy me ha sido dado contemplar un bello espectáculo. He salido un poco más tarde de lo habitual para dejar a mi hija en el instituto, y en el tramo entre Navacerrada y Cerceda, entre la neblina, el sol formaba un hermoso disco de color naranja intenso contra el fondo azulado de las estribaciones de La Pedriza. Solo consigo verlo así un par de veces al año, y tienen que coincidir varias circunstancias, la hora adecuada, la luz precisa … El otoño es tan bonito …

    Esa imagen siempre me recuerda a un profesor de Cálculo cuando nos explicaba el Lema del Sol Naciente. Ahora no recuerdo muy bien de qué va el lema, pero el dibujo que hacía en la pizarra. con el sol y un fondo de montañas en forma de dientes de sierra, era muy parecido al espectáculo de hoy, pero sin colores.

  • Para mí, la mejor sensación de la creación literaria es ese punto embrionario en el que comienzas a darte cuenta de que tienes una historia, aunque todavía sólo sea una masa informe que revolotea por tu cabeza; tramas, personajes, ideas o incluso frases sueltas, sin todavía ninguna coherencia o atisbo de estructura, que se van engarzando, a la manera de un puzzle, en un proceso por completo ajeno a tu consciencia…. Pero sabes que está ahí. En los viejos tiempos intentaba acelerar, forzar ese proceso; pero si a algo contribuye eso que denominamos oficio es a aprender a sentarte tranquilamente y esperar que caiga del árbol por su propio peso cuando sea el momento. Siempre llega.

  • ALGUIEN HA EMPEZADO BIEN EL DÍA

    Después he encendido la radio del coche y la casualidad ha querido que el CD que estaba metido en el reproductor fuese uno de Georges Brassens. Supongo que se lo pone mi hija, que ha elegido el francés como optativa. El caso es que he bajado hasta Madrid oyendo los admirables punteos de guitarra sobre el fondo rítmico del contrabajo y la voz grave que acompaña a algunas canciones que forman parte de mi vida. Le vieux Léon, Gastibelza, La guérre de 14-18 (mi favorita), Je me suis fait tout petit, … Solo ha sido un rato (de Brassesns no hay que abusar) pero ha sido como entrar en la máquina del tiempo, cuando El Chacho nos ponía los discos de Brassens o de Jacques Brel a una clase de francés que, en general, no entendía gran cosa de las canciones, pero que agradecía el cambio de los aburridos textos por la música. A mí se me quedaron en el alma desde entonces …

    Y ya lo dejo, que me estoy poniendo cursi y sentimental …

  • Inspirado por Bremaneur y a rebufo de Zeppi…

    ALGUIEN HA EMPEZADO BIEN EL DÍA (3)
    En el verano de 1979 empecé a trabajar de mozo en una carpintería para poderme pagar la matrícula de la universidad. Visto con perspectiva cometí un gran error, tenía que haberme convertido en experto ebanista y haber seguido leyendo desordenada y frenéticamente en lugar de triscar hojas de hierba por el campus universitario. Mis trabajos consistían en acarrear herramientas y tablones, sujetar piezas para el corte y lijar, rebajar, pulir y hasta cortar. Era un trabajo físico y noble. Me trae tan buenos recuerdos el olor del pegamento…

    Pero si conservo una imagen feliz de aquellos días es la llegada a la carpintería. Veinte minutos antes de las ocho de la mañana, el sol comenzaba a aparecer por mi izquierda, elevándose rojizo sobre la fábrica de laminación de Altos Hornos de Vizcaya, en las marismas desecadas de Ansio (donde ahora está la mole del Bilbao Exhibition Centre). La fábrica, enorme, tenía cuatro grandes chimeneas y el sol, al elevarse, enrojecía el humo y componía una especie de partitura entre sus líneas. Observé el fenómeno varios días, hasta que la fría mecánica de la rotación terrestre me estropeó el efecto.

    Años después, cuando ya trabajaba en Bilbao, tuve ocasión de contemplar otro efecto deslumbrante. En octubre, amanecía con el sol elevándose sobre la cima de Archanda y sus rayos empezaban a iluminar los cristales rosados del edificio del Banco de Vizcaya. Parecía como si la parte superior se incendiase y el fuego avanzara lentamente hasta prender en llamas toda la fachada.

    Era entonces joven y lírico y todo lo que me entraba por los ojos se convertía en versos.
    Aquí, dos fragmentos:

    Entre las chimeneas inmensas de las fábricas
    el sol
    se eleva matemático.

    Paseo de borrachos, y la luz
    surgiendo en los cristales del Bancaya
    como si el sol brotara entre sus muros.

  • Yo os hablaría de un amanecer precioso del que fui testigo hace poco, pero tendría que empezar diciendo “estaba yo quilándome una jaca…” y me da vergüenza.

  • 25/09/2014 A LAS 13:04
    PERROANTUÁN
    Inspirado por Bremaneur y […] Me trae tan buenos recuerdos el olor del pegamento…

    Jo.

  • No más para decir que los ataques contra Vandana Shiva que están arreciando tienen como fin acallar su libro Ecofeminismo, que todas las mujeres indígenas debemos leer para protegernos de los organismos modificados genéticamente por el patriarcado imperialista.

  • Pachakusi, qué es esto:

    “Asimismo, la estructura familiar que se erige en torno a esta figura se caracteriza por su base falocéntrica, tradicional y conservadora en la que él, como cabeza de familia, dispone lo que se de hacer o no en el seno familiar”.

    Godón Martínez, Nuria (2005). “La novela policiaca y Francisco García Pavón: la creación de un investigador manchego”. University of Colorado, Spring and Fall, 2005, p.16.

  • La fábrica, enorme, tenía cuatro grandes chimeneas y el sol, al elevarse, enrojecía el humo y componía una especie de partitura entre sus líneas.

    Algo me ha hecho bumba entre las costillas. Y al ver la foto.

  • Leo a Salazar Mallén, Brema mediante. Para el que no lo conozca este escritor mexicano es considerado “el Erza Pound de los pobres o un doctor Cèline nacido en la costa de Veracruz”. Casi nadie al aparato.

  • Qué gracioso el mapa. Viene el extremeño y no viene el andaluz. O sea, será un mapa (mal hecho) de los dialectos del latín. Me estoy estrujando el celebro y no..

  • Una recomendación para tanta alma sensible que aquí atisbo: la Pasión de Jesucristo de Arvo Pärt interpretada por The Hilliard Ensemble. Es un Cd de ECM de 1988. Para tenerlo siempre a mano.

  • En mi pueblo también tenemos un idioma propio, aunque curiosamente construido con palabras españolas. Son muy característicos los saludos.

    Ejemplo 1. Se encuentran dos por la calle.
    – ¿Qué vida?
    – Aquí, a la marchica…

    Ejemplo 2. Uno se encuentra con otro que está sentado (en un portal, en la terraza de un bar)
    – ¡Ehhhhhhhh…!
    – ¡Aquí, que me ha tirao el aire!

    Ejemplo 3. Saludo normal, sin comprometerse.
    – Vaya bueno.
    – Vaya bueno.

    Otros ejemplos. Si alguien te ve comiéndote un bocadillo por la calle.
    – ¡Cuidaaaaaa, que le vas a hacer sangreeeeee!

    Traducciones:
    – Si vas al encierro te puede pillar la vaca.
    – Como acudas al incierre te amurcará la vaca.

    – No puedo llegar hasta allí.
    – No valgo acercame.

    (Continuará)

  • 25/09/2014 A LAS 14:07 PROCUROFIJARME
    Algo me ha hecho bumba entre las costillas. Y al ver la foto.

    La emosión.

    La foto… Calculo que estará sacada entre 1975-78, por los edificios que veo en pie y por lo que se está construyendo. Arriba, a la izquierda, se puede ver el “barrio de los gallegos”, unos grupos de casas cooperativas entre los barrios de Zuazo y Arteagabeitia; allí sigue el Centro Gallego, una de las pocas “casas regionales” que aún perviven. Puedo ver también el colegio al que fueron mis hermanos y el principio de la Avenida Príncipe de España, luego Juan Carlos I y ahora Gernikako Arbola (Árbol de Guernica). El descampado entre la fábrica y las casas se conocía como El Relleno, pues fue zona inundable como, en general, toda la vega de Ansio. En 1950 el pueblo apenas pasaba de los 40.000 habitantes; en 1975 ya pasaba de los 110.000. Estas fábricas gigantes han desaparecido. A la de la foto pretendían trasladarla a la India (supongo que intentarían vendersela a Lakshmi Mittal, aunque no coló y acabó como chatarra; es más, me temo que ocurrió al revés, Mittal acabó vendiendo el acero para construir el Bilbao Exhibition Centre, cuyo coste y mantenimiento seguirán pagando las próximas generaciones).

  • También yo, como casi todas las mañanas hoy he contemplado extasiado un espectaculo de la naturaleza único y privado, que me conmueve, y no saben ustedes hasta donde.
    Ella se ha levantado del lecho que compartimos apenas unos minutos antes. La súbita pérdida de su calor me despierta, me incomoda el sueño y me obliga a situarme de nuevo en el mapa de una cama sin continentes.
    Al poco, esplendorosa, regresa desnuda a la habitación tras la ducha.
    En las tenues luces del amanecer su figura recortada sobre el armario en el que busca su ropa se transforma en un regalo sólo para mi.
    Sin prisa se va vistiendo, y yo, furtivo, observo extasiado su texturas y movimientos.
    No necsito música, ni soles, ni cielos de Altdorfer, todo lo que amo y me hace mejor lo tengo delante.

  • Por cierto, he escuchado parte de la Pasion de Arvo Pärt, y como la de Golijov, reconozco su valor, pero no puedo dejar de acordarme de Bach, y del “Kommt, ihr Töchter, helft mir klagen” de su Pasión según San Mateo

  • Cuenta la leyenda que un príncipe vikingo intentó dominar el remolino de Corryvreckan. Para conseguirlo se hizo atar a su barco por tres amarras, una de lino, otra de cáñamo y otra, la más poderosa, tejida con cabellos de doncellas virtuosas. Sin embargo, una de las cuerdas se rompió y acabó arrastrado a las profundidades. Adivinen cual.

  • No más para darle fraternales gracias a doña Pachakusi por linkear el divertido artículo sobre la ecofeminista y doctora en física cuántica y filósofa, Vandana Shiva. Me ha dado mucha risa la anécdota del arroz: “Se ven tristes”, dijo [la doctora Vedanta]. “Las plantas de arroz. Las nuestras en India se ven muy felices.” “Lo que pasa”, le dijo el técnico arrocero, “es que eso no es arroz. Ese es nuestro campo de testeo y fue cosechado en agosto. Eso que usted ve es maleza”. Supongo que lo que la doctora Vedanta pretendía decir era que la maleza se veía triste. Yo mismo, viniendo ahora del Corte Inglés, me acabo de topar con varias acacias melancólicas, dos castaños preocupados y un limonero al que se le notaba furioso porque han convertido la calle en zona azul. He estado a punto de darle un abrazo ancestral al árbol.

  • Hombre Young , la Pasión de Bach es de otra dimensión, no obstante la de Pärt es bellísima e impropia del siglo XX.

  • Ni siquiera un derrelicto, Marqués. La religión la abandoné yo por inercia natural, me considero un privilegiado por vivir en una sociedad democrática, no me han desheredado mis padres y las mujeres han sido siempre alienígenas para mí, así que me he movido en un mundo distinto al de ellas. Tengo ramalazos de misantropía, pero no me considero un derelicto. Creo.

  • Ese “cuando mas proscrito me siento… “me hizo pensar en la resbaladiza pendiente que supone la derelicción. Celebro que no se recree en ella.

  • Perroan, en su día lo descubrí -pero no sé dónde- como sinónimo de renegado. Con sus matices. Un derelicto es alguien abandonado por su antigua fe, creencia o ideología. Un ángel caído, vamos.

    Yo, por ejemplo, puedo estar solo, pero no soy un derelicto. No tengo a nadie a quien echar mano para tomar unas birras y hablar del Atleti, de Pink Floyd y de lo malas que son las mu… sarañas. Vivo en un país lleno de altos que hablan raro. Un poco proscrito sí que estoy.

  • 25/09/2014 A LAS 21:11
    PERROANTUÁN
    Supongo que será la misma palabra. Sólo la conocía con el significado de ruina marina o barco naufragado.

    Yo la he tenido que mirar en el diccionario. No la conocía y me parece una palabra preciosa.

  • Ya por fin ha llegado a mis manos el Dr. Funestes no sin antes hacer la correspondiente cola de Correos. He querido poner una reclamación por la falsa entrega de mi grabado, y he topado con la típica funcionaria que me ha dicho que era imposible poner una reclamación por la tarde, porque ellos no se dedicaban a eso y que no había nadie para reclamar. Le he solicitado una hoja de reclamaciones y me ha dicho que eso era imposible y que fuera mañana por la mañana a reclamar. Le he comentado que eso era imposible porque por la mañana yo tenía que ir a trabajar, así que por no entrar en un bucle, y dar vueltas y vueltas a lo mismo le he dado las gracias y me he marchado a casa.
    Me ha parecido que había montado en la máquina del tiempo y regresado a los años donde el “vuelva usted mañana por la mañana” era el pan nuestro..
    En fin.
    ****
    En otro orden de cosas, ya tengo mi grabado. Lo he mirado y requetemirado y he dicho, ¡qué bonico detalle han tenido conmigo! Mañana lo vestiré con un marco y lo pondré al lado de un incunable “Bremaneur” que tengo en mi poder..yo creo que van a hacer una bonita pareja.

  • Los de Correos son unos… en fin. Se puede reclamar online, pero es lo de siempre. Odio eterno a Correos. Odio eterno.

  • ALGUIEN HA TENIDO UN BUEN DÍA

    De vuelta a casa he seguido escuchando algunas canciones de Brassens y tengo que matizar que, aunque “La guerre de 14-18” sigue siendo la que más me gusta (el ritmo de fondo de carga de caballería, y le va como anillo al dedo al tema), me emociona más la “Ballade des dames du temps jadis”, magistral adaptación del poema de François Villon. Cunqueiro hace una bella semblanza de las damas del poema en la “Balada de las damas de antaño”, de su libro “Flores del año mil y pico de ave”, en el que aparecen también el diablo y San Gonzalo, obispo de Becerreá, entre otros personajes y leyendas.

    He llegado pronto a casa y aún hemos tenido tiempo de ir a coger moras, con las que Ella está haciendo ahora mismo una mermelada de chuparse los dedos. Este fin de semana tenemos pensado hacer en bici el tramo de calzada entre Miraflores y Soto del Real, si el tiempo acompaña. Ya les contaré.

  • A mi me gustaba Sonny Crocket que a su vez interpretaba el castigador de las nenas Don Johnson. Eran tiempos en que me gustaban los malotes,( ahora no, no poco).

    No me acuerdo, miren, de el actor afroamericano que acompañaba al rubiales de trajes mal planchado.

    Buenas noches. Voy a ller un rato.

  • No más para decir que es un insulto a los pueblos indígenas llamar afroamericano al señor Philip Michael Thomas. Eso son prejuicios imperialistas patriarcales que dieron más importancia a su ascendencia de padre y por el complejo de no llamarle negro le dicen afroamericano. Pero su mamá que es la que le dió la sangre y los pechos era blanca mezcla de sangre irlandesa y germana, que por eso tenía los ojos verdes. Yo quiero manifestar que todo ello es racismo inverso con los negros, que ya no son africanos, sino raperos de los suburbios desculturizados que perdieron sus raíces ancestrales y sólo saben menear los culos.

  • Derrelinquir y derrelicto (la vibrante simple del desusado derelinquir delata una transmisión exclusivamente escrita o bien es una forma meramente gráfica) pertenecen a la misma familia que reliquia y relicario (nada por aquí, nada por allá y chas: re-linquere), que es (en bodas y funerales) la de delito e incluso deliquio (ay, que me deliquio). Lo he leído en un libro muy gordo que solo tengo yo. JA. Y no vos lo voy a copiar porque es todo muy largo y he llegado al meublé (inmueblé) derrelicta y exhausta como una colilla.

  • Por esta época cogíamos moras al salir de la escuela. Rebuscábamos por todos los zarzales hasta dejarlos tiesos.
    La zarza es casi mi planta favorita.
    Zeppi, hacer mermelada de mora es pijo*.
    Yo una vez hice un flan.
    (*Ya sabe que lo que quiero decir es que me ha dado mucha envidia. Los otros planetas que por lo visto están en este).