Automoribundia

JinetesApocalipsisAmarillo
Por Fernando García.

Es interesante observar cómo el ser humano gusta intoxicarse hasta el punto de procurar su propia muerte, o al menos deteriorar su salud en lo posible. Tabaco, alcohol y féculas suelen ser los ingredientes favoritos de los aficionados al “couch”, pero hay otros muchos cuya ingesta se considera inocua y cuyo efecto no es menos deletéreo. Tal es el caso del agua, la sal y el azúcar, las cuales son necesarias para la vida, pero que en dosis suficientemente altas pueden llegar a ser letales.

Les recomiendo el siguiente ejercicio, calculen cuánto agua beben al día. Sumen a los dos litros que se beben de agua mineral (sin tener sed pero para “depurar toxinas”, cómo oigo decir a diario) el resto de líquidos ingeridos y el agua contenida en los alimentos. Si llega a los 5 litros es usted un potomaníaco; enhorabuena, aunque sus horas están contadas, pues no tardará en hacer una diabetes insípida y será incapaz de concentrar la orina, lo que le provocará más sed y beberá más y más hasta morir.

El exceso de ingesta hídrica produce hipoNAtremia, que se podría solucionar tomando sal (contiene sodio, que se escribe NA como ya habrá visto en BReaking BAd), pero no se lo recomiendo. La sal está presente en muchos alimentos en cantidades desproporcionadas, sobre todo en los alimentos preparados; mire la etiquetas y calcule cuánta toma al día. Si llega a los 6 gramos estará practicando un suicidio lento provocado por la hipertensión arterial y sus consecuencias sobre la salud cardiovascular. Hágame caso e intente no pasar de 3 gramos al día, pero piense que no es fácil.

A causa de la evolución, los alimentos mas palatables son los que llevan sal y azúcar, por lo que ambos son añadidos a los refrescos y a los alimentos preparados en general. La ingesta media diaria de azúcar es de 100 gramos, mientras que la cantidad recomendable es de solo 30, si no se corre el riesgo de padecer diabetes mellitus. Haga el cálculo de cuánto toma al día y se asombrará de lo difícil que resulta no rebasar los citados 30 gramos. Una sola lata de Coca-Cola ya los contiene.

Si quiere compensar todo este disparate siga estas tres recomendaciones:

1. No beba si no tiene sed. Lo de las toxinas es una patraña.

2. Mire las etiquetas y calcule.

3. Mueva el culo lo mas posible (fuera de la cama, me refiero).

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