Nunca dejes que te maten (VI)

EdwardGRobinson
Por Gómez
Una charla junto al fuego

(Resumen de lo publicado: No hay resumen de lo publicado.)

El caso es que no morí, y que apenas unos minutos más tarde estaba sentado en un sillón del amplio salón de un lujoso chalé, junto a una chimenea encendida. Dos de los tres matones me escoltaban por si me entraban ganas de irme.
—¿Y ahora qué? —les pregunté—. ¿Hace un parchís?
—Enseguida vendrá el jefe —gruñó la comadreja.
No bien hubo pronunciado estas palabras cuando entró en la estancia un sujeto, de unos sesenta años, cuyo rostro me resultó familiar.
Me tendió la mano y me incorporé para estrecharla.
—Me llamo Papadopoulos —se presentó, intentando disimular su acento inglés—: Coleccionista de antigüedades.
Entonces caí en la cuenta.
—¡Usted es Edward G. Robinson! —exclamé—. Joder, me encantó en aquella película en la que exprimía un pomelo en la cara de…
—Ésa era de James Cagney, palurdo —me interrumpió.
Estaba delante de Edward G. Robinson, sin duda.

Me senté de nuevo en el sillón y me arrellané en él, esperando acontecimientos. Pero me sentía apagado, sin esa alegría natural que me hace ser el alma de la fiesta en bodas y comuniones.
Fue como si mi anfitrión me leyera el pensamiento.
—¿Desea tomar algo?
—No estaría mal.
Hizo una seña a uno de sus hombres, y comenzó a hablar.
—Como le dije, soy coleccionista de antigüedades. Me temo, y perdone la inmodestia, que uno de los más reputados. Y estoy buscando una pieza de gran importancia.
Sacó de alguna parte una especie de pergamino y lo desenrolló.
—¿Sabe usted qué es esto? —inquirió.
Negué con la cabeza.
—Éste —continuó, refiriéndose al pergamino— es uno de los evangelios gnósticos, uno de los famosos manuscritos de Nag Hammadi; podríamos denominarlo como El Evangelio Perdido.
—¿Cómo ha llegado a sus manos si está perdido?
Carraspeó teatreramente antes de responder.
—Digamos que se extravió de camino al museo de El Cairo. Una historia terrible, llena de sobornos, traiciones y asesinatos que, si me lo permite, prefiero ahorrarle.
—Permitido.
—Lo que en él se dice es que cuando los Reyes fueron a postrarse ante el Niño Jesús, San José, les hizo a su vez un regalo a ellos, regalo que recibió y guardó precisamente Baltasar.
La cosa comenzaba a ponerse interesante… En ese momento, llegó la comadreja con mi copa. Whisky de malta. Canadiense. Sonrió con cinismo al entregármela, y por unos momentos estuve tentado de devolverle el puñetazo envuelto para regalo. Pero ya habría tiempo para eso. Seguro. Bebí un trago y me sentí renacer como el Ave Félix de los cuentos. Como Popeye al comerse las espinacas. Sólo me faltaban una rayita y una puta para ser el hombre más feliz de la tierra. O el segundo.
—Como sabe —prosiguió—, San José era carpintero, un pobre carpintero. Así que les regaló a Sus Majestades lo único que tenía a mano: un pequeño juguete que le estaba tallando a su hijo: la miniatura de un trabajo que le encargaban con cierta frecuencia las autoridades por aquellos tiempos.
—¿Qué clase de trabajo?
—Una cruz. Una crucecita de madera… Irónico, ¿verdad?
Bebí un trago. El whisky, por suerte, no tiene nada de irónico. ¿Una cruz de madera…? Bueno, he visto matar hasta por un mal polvo. La gente mata por cualquier cosa.
—No me andaré con rodeos. Usted quiere al asesino y yo quiero esa cruz. Según ciertas informaciones de las que dispongo, pero no estoy en condiciones de revelar por el momento, la persona que mató a Baltasar y el que robó la cruz son la misma.
—Si me da también el nombre, número de teléfono y dirección del asesino le haré llegar un surtido de polvorones en cuanto le ponga los grilletes —dije.
—Quiero esa cruz. Yo le ayudo y usted me ayuda. Estoy convencido de que alcanzaremos un acuerdo económico que sea satisfactorio para ambos cuando llegue el momento.
—¿Y qué le hace pensar que yo traicionaría los sólidos principios morales que me inculcaron desde la más tierna infancia y haría una cosa así?
—Su sueldo. La cocaína. Los préstamos. Los problemas con el alcohol. Las prostitutas. Las deudas de juego. La hipoteca. Las multas de tráfico. Las suspensiones de empleo y sueldo… ¿Sigo?
—Va a conseguir que me ponga colorado.
—No me gustaría volverle a manchar de sangre el cuello de la camisa y estropearle otro traje. Usted me entiende, ¿no es así?
Lo entendía, sí. Me incorporé.
—Gracias por la copa… Por cierto, ¿sería tan amable de devolverme mi pistola? No puedo pagarme una nueva.
—Mis hombres se la devolverán y le llevarán de regreso a la ciudad.
—Preferiría que llame un taxi. No es que me caigan mal sus chicos, pero de niño me echaron del Ateneo Metafísico por torpe.
—Insisto en ello.
Será todo lo cabrón que quieran, Edward, pero también uno de los mejores actores que he visto nunca.
Acepté. Volvieron a vendarme los ojos y me dejaron en la entrada de la ciudad. Pero no me fui a casa. Lo cierto es que terminé la noche en el Miembro de Jade. Me encantaría poder acordarme de lo que allí aconteció, pero sólo sé que aflojé los últimos cincuenta euros que me quedaban en la cartera; el resto se diluye en una especie de fundido a negro. Lo siguiente que supe es que estaba en mi cama con un calendario chino, con unos pajaritos muy chulos dibujados, en mis manos.

Bien mirado, había sido una Nochebuena más rara que la hostia.

76 comentarios

  • Vaya traca que ha quemado el James Camarón, ha abierto el melón de la “devolución” a las cuatro naciones. No se imagina la que le espera.

  • He venido sentada en el autobús de línea con una chica que llevaba los pies encima del asiento. Me he dirigido a ella con toda la amabilidad que he podido: “¿Te has dado cuenta de que llevas los pies encima del asiento?”. “Sí”, ha respondido lacónica. “Ah, creía que no habías reparado en ello”. Ella ha seguido así los cincuenta kilómetros que faltaban. Yo hacía como que leía pero todo el rato me pasaba por la mente cosas que tienen que ver con sangre en el cuello de la camisa. La literatura de este nuestrro francín me está provocando fantasías llenas de violencia.

  • A Edward G. Robinson le van muy bien los papeles de maloso, pero en La mujer del cuadro interpreta a un simpático bonachón y lo borda. La película la vi en Filmin. El otro día me caducó la cuenta y no puedo renovarla porque mi tarjeta de crédito es alemana. Así está Europa.

  • Da gusto leerla, Proc (entrada blog).

    ***

    Brema, leí que en Netflix aterrizaba en Alemania y el Reino Unido este otoño. En España hablan de la segunda mitad del 2015. Es una buena alternativa. La otra es pedirme de vez en cuando uno de esos códigos promocionales que me envían.

    ***
    Enric González, Barcelona y el Titanic, hace tres días

  • Gracias, Pi. Acabo de ver la página de Netflix. No dejan ver el catálogo; tienes que registrarte. Mal asunto. Lo hago. Busco pelis de Edward G. Robinson. Ni una. A tomar por culo.

  • “Hay que dejar paso a los jóvenes”
    ¡Y una mierda! ¡Que me aparten si pueden, que yo no me voy a dejar!

    (Y lo tienen difícil con las continuas pruebas que recibo, de que ni siquiera saben entender lo que se les explica en perfecto castellano en un puto mail).

  • ¡Señorita Bellipús, señorita BelliPús!

    Estooo, que digo yo, que a mi vuelta del extended viaje, me he encontrado el libro de Olmos, PERO NO EL ENVÍO DE ÇhøpSuëy a los generosos mecenas entre los que me encuentro.

  • Señoritas, señoritos, los envíos tardarán unos días en llegar, aunque salieron todos el lunes pasado. Tengan paciencia, porque les veo muy impacientes. Y alguno, además, nos ha salido graciosillo.

    Señorito Adaptaciones, ya que se ha desvelado públicamente como mecenas, públicamente le agradezco sus generosas y numerosas aportaciones, en mi nombre y en el de los señoritos directores. Porque ya me lo inculcó mi señor padre y es algo que no se me olvida: “és de ben parit ser agraït”.

  • Ya, pero no me puedo resistir.
    Joven-a, tras un mail mío:
    ¿Cuál es el precio correcto? Porque pones dos precios.
    Adaptaciones queriendo escupirle:
    Porque donde dice a granel es el precio a granel y donde dice envasado es el precio envasado del mismo producto, sí.

    Joven-a, tras un mail mío:
    Me falta el precio del producto x
    Adaptaciones queriendo matar a sus padres para que no sigan reproduciéndose:
    El precio el producto x esta justo ahí donde hay una linea que dice producto X y luego una cifra.

  • Señoritas, señoritos, acaban de confirmarme la recepción de uno de los grabados. Sean pacientes. La paciencia es una virtud.

  • Un actor maravilloso, Edward G. Robinson. A mi entender, sólo igualado por James Cagney. Si pienso en el primero, me viene a la cabeza esta joya de Wilder que no se cansa uno de ver… Robinson, Cagney, Peter Lorre, Bogart… Vi aquellas pelis antiguas en el cine de los Salesianos, junto con las más “modernas”, Klute, Chinatown, o Harry el Sucio (el malo de esta última, por cierto, era precisamente el hijo de Edward G. Robinson). Después, sólo después, vendrían las novelas…

    Ya puestos, voy a escribir algo sobre ese inigualable aprendizaje vital que constituyeron esas películas. Quizá la titule: Sé lo que estás pensando; si te di seis tortazos o sólo cinco.

    O puede que no.

    Un saludo a todos.

  • Aissssss ¡no puedo leerlo hasta la tarde! Toda la mañana pensando ¿me habrá hecho caso Gómez? ¿Habrá ya un flirteo entre los dos inspectores? …pues nada, a ver si la próxima vez!!
    De todas formas, sigo enganchada..que se sepa.

  • Se ha montado un buen follón unas calles más abajo. Parece que un perturbado ha asaltado una furgoneta de reparto FedEx, detenida en un semáforo. El tipo iba gritando “¡mi grabado, mi grabado, no se lo va a quedar ese sinvergüenza!”
    Nadie parecía entender nada, pero yo tengo mis teorías. Al infeliz se lo han llevado los mossos, y el conductor de FedEx ha sido atendido de un ataque de ansiedad, mascullaba algo sobre Tom Hanks, Náufrago, y la pelotita.

  • Ayer tuve el honor de obtener, junto con un nuevo equipo, la confianza mayoritaria de los afiliados de Vox con la más alta participación de los mismos desde que Vox fue concebido el pasado 16 de enero.

    Qué cosas más raras hay que leer.

  • Queridos:
    Me llena de honor y satisfación satisfaxión decir que acabo de despedir al señor cartero. Ha venido a pie desde algun lugar lejano a traerme a casa al mismísimo Funestres, a quien en este momento estrecho muy conmovida entre mis brazos.
    Son bonitos hasta los sellos.
    Más que gracias.

  • Alguien que podía conmigo era el mejor actor que ha existido nunca, Charles Laughton. […] Era todo lo que se puede soñar, multiplicado por diez. Parábamos de rodar [Testigo de Cargo] a las seis, íbamos a mi despacho y nos preparábamos para el rodaje del día siguiente. Tenía veinte versiones posibles para interpretar cada escena, y yo decía: “¡Eso es! ¡Muy bien!” Y al día siguiente, en el rodaje, llegaba y decía: “Se me ha ocurrido otra cosa”. Y era la versión número veintiuno. Cada vez, mejor.[…] No se limitaba a hablar. Decía algo.

    (Conversaciones con Billy Wilder)

  • SEDUCTORES
    Hablando de cine, hace muchos años el hotel Maria Cristina, el Festival de cine y todo San Sebastián atravesaban una época de intensa decadencia. Tanta era, que sin reserva previa, en pleno Festival y en un día como hoy entré, recién llegado a la ciudad, y me dieron por un precio irrisorio una estupenda buhardilla que no desentonaba. El ascensor tenía ascensorista, como en las viejas películas, y daba unos respingos inquietantes.
    Era fascinante sentarse en una sala con mi pareja y observar las evoluciones de la gente del cine. Hasta que en una de éstas apareció Paco Rabal y se sentó a nuestro lado, más precisamente al lado de ella, y empezó a darnos conversación. No he visto nunca un tipo tan seductor: una vez hube detectado el brillo que había en los ojos de ella tuve que aplicarme a fondo para llevarlos de nuevo a los míos. Algo ayudarían emociones posteriores, como sortear barricadas con el coche que nos había prestado un amigo: Francia había entregado a los primeros etarras, y no vean la que se montaba allí.

  • El Guggenheim de Bilbao exhibe las joyas de la fundación Guggenheim. Sacan en el periódico una imagen de un desnudo de Modigliani (que está ella como comentando el debate de aquí supra, «¿así o así o así?…, boh, qué sueño me está dando») y a una tía que, en vez de aprovechar que está en el sitio para la contemplación gozosamente extasiada, se pone a echarle una mierda de foto con la camarita. Por qué. Para qué. Estamos perdiendo el oremus.

  • Este verano he visitado algunos museos berlineses y me he puesto tonto tirando fotos. Claro, que siempre al cuadro y al cartelico donde dice quién lo pintó, etc. Para no olvidarme. Y en algún caso intenté alguna foto con detalles, pero niet. La falta de luz…

    Hay un fotógrafo extraordinario, Castro Prieto, que ha hecho una serie de fotografías en el Prado que son A PE LO TAN TES, por decirlo en lenguaje técnicocientífico. Las puso en su FB y no sé si se pueden localizar en internet.

  • 23/09/2014 A LAS 14:06 PROCURO FIJARME
    El Guggenheim de Bilbao exhibe las joyas de la fundación Guggenheim. Sacan en el periódico una imagen de un desnudo de Modigliani (que está ella como comentando el debate de aquí supra, «¿así o así o así?…, boh, qué sueño me está dando») y a una tía que, en vez de aprovechar que está en el sitio para la contemplación gozosamente extasiada, se pone a echarle una mierda de foto con la camarita.

    Lo que me extraña es que no esté prohibido sacer fotos en el Guggen. Muy pocos museos he encontrado últimamente donde no esté prohibido. Yo soy de mucho fotografiar cuando me dejan. Estos días, por ejemplo, ando clasificando mis fotos a ver cuáles merece la pena enviar a Wikimedia para que las masas puedan acceder desde sus ordenadores a la cultura.

  • Con lo bonito que es tener un Velázquez borroso de fondo de pantalla en el teléfono de bolsillo, Proc.

    Perroan, en Berlín dejan fotografiar (sin flash y creo que sin trípode) en la mayoría de los museos.

  • “El Guggenheim de Bilbao exhibe las joyas de la fundación Guggenheim. Sacan en el periódico una imagen de un desnudo de Modigliani (que está ella como comentando el debate de aquí supra, «¿así o así o así?…, boh, qué sueño me está dando») y a una tía que, en vez de aprovechar que está en el sitio para la contemplación gozosamente extasiada, se pone a echarle una mierda de foto con la camarita. Por qué. Para qué. Estamos perdiendo el oremus.”
    Procuro, insisto, con todo cariño, no sé qué aportan estos post en tono críptico. Confunden y desinforman, ¿qué pretende con ello ?

  • 23/09/2014 A LAS 14:56 BREMANEUR
    Perroan, en Berlín dejan fotografiar (sin flash y creo que sin trípode) en la mayoría de los museos.

    Al menos en el Museo de Pérgamo así es. Una gozada.

  • Y qué pereza que me da; pero lo llevo en la sangre y en el número de la SS: intentaré explicarme mejor, puesto que tan educadamente lo requiere (refuerzo positivo):
    a) Esta mañana Bremaneur se ha lanzado con unas fotos cachondas sobre tamaños. Cuando he visto la noticia de la exposición y el cuadro de Modigliani, me ha parecido que esa mujer tumbada podría estar mostrando una actitud tan lógica como muy hastiada ante esa risible pugna.
    b) De la foto que ilustra la noticia sobre la exposición me ha llamado la atención que la espectadora que aparece en ella esté sacando una foto en lugar de contemplando, que sería lo propio. He percibido que la cámara que se interpone continuamente entre nosotros y el mundo es una señal de la histeria de los tiempos.
    (A veces me parece que no me explico y otras, en cambio, tengo la seguridad absoluta, pero creía que esta era una excepción).

  • 23/09/2014 a las 15:52 marquesdecubaslibres
    Oh, estaba clarísimo, Procu. Gracias.

    De nada, avec plaisir. Y quiero que sepa, Marqués, que, a pesar de la irritante presuposición contenida en su «¿qué pretende?», le agradezco mucho la observación que me hace, porque tengo la convicción de que una comunicación ensimismada es deficiente y pobre, para los demás y para uno mismo. Y que este difícil medio, gracias a los comentarios de los demás, nos brinda una milagrosa oportunidad para mejorarla.

  • Satur, no sé si sabes que los estudiantes sacan fotos de las pizarras. No de las pizarras de explicaciones, que apenas se dan ya; de cualquier garabato que se haga en ellas. O por ejemplo, va el profesor y dice y luego también lo escribe por si acaso (vale más…): «El lunes que viene, la clase empieza a y cuarto». Pues gran sesión de fotografía de ellos. Creo que Bonnie trajo una vez un artículo sobre escribir a mano y la psicomotricidad fina (que nos definía también como especie).

  • 23/09/2014 A LAS 16:22
    BONNIE
    No más para dejar aquí esta buena nueva.

    Oh, cielos. Pero soy demasiado mayor como para luchar contra quienes…
    a) …dicen que Pink Floyd es una banda acabada después de la marcha de Syd Barrett;
    b) …dicen que Pink Floyd es una banda acabada tras el Wish you were here;
    c) …dicen que es una banda acabada tras The Wall;
    d) …dicen que es una banda acabada tras la marcha de Roger Waters.

    Son demasiados frentes abiertos. Compraré el disco y lo escucharé con deleite. He seguido la trayectoria de Gilmour y Wright desde que se silenció Pink Floyd y sé lo que voy a encontrar.

  • Anoche pude asistir a la representación de la obra de arte perfecta: la ópera bufa El Barbero de Sevilla. Encierra mas sabiduría que otras obras leñosas con las que nos castigamos. Especialmente brillante el pasaje titulado La calumnia. Recomiendo su atenta lectura.

  • ¡Arrastión*, Gengis Kant!
    *Saludo indígena para por la tarde.
    ***
    Quiero hacer una pregunta. Vamos, la pregunta la voy a hacer, lo que quiero es la respuesta. ¿Si pongo el grabado en la pared se me va a estropear con el tiempo?
    Por la luz, digo.
    El papel es extraordinario, parece plantas y tela y carne.

  • He de dedicarme una temporada a la política para poder darme el gustazo de dimitir y abandonarla, ha de ser el no va más.

  • La marcha de Piqué me impresionó más, pero la de Gallardón tampoco me deja frío. Con los debates que aquí tuvimos, verdad Gacho?

  • Dice Rajoy que no es caso de hacer una ley que sea derogada en el minuto uno del siguiente gobierno. Puedo estar de acuerdo, pero se le queda a uno cara de tonto si la otra parte contratante es la que es: derogación del Plan Hidrológico, de la LOCE, salida de la coalición en Irak.

  • Me congratula verle De nuevo Gengis.
    He leído que el altar de Pérgamo va a ser restaurado y que será cerrado al público a partir del 28 de septiembre. Recuerdo que fue una de las mejores visitas a un museo de mi vida, me impresionó muchísimo al igual que la Puerta de Ishtar..una maravilla! También me gustó que las audioguías eran gratis, una cosa que es de agradecer…esto no sucede en otros museos, donde te timan con la entrada y con el alquiler de las audioguías.

  • Holmesss, yo a quien he oído un poco esta mañana es a Jorge Fernández, y lo que ha dicho es que ni el propio partido que apoya al Gobierno que propone la ley apoya la ley.
    Al menos, con la apoyadura suficiente. No me quiero hacer la graciosa es que me estoy empezando a liar.

  • Proc, no creo que el grabado sufra en exceso con la luz, salvo que lo exponga a la intemperie o a pleno sol. Está realizado con tintas y estampado en papel de buena calidad. Debería resistir muchos, pero que muchos años. Aunque lo ideal sería ponerlo en un marco con cristal.

  • 23/09/2014 a las 23:24 Perroantuán
    Aunque lo ideal sería ponerlo en un marco con cristal.

    Por quién me toma.
    Ya tengo el cristal, que lo he cogido de la basura, nuevito, y le estoy haciendo un marco precioso con macarrones.