Nunca dejes que te maten (VII)

Bar ÇhøpSuëy
Por Gómez.
Barcos que se cruzan en la noche

(Resumen de lo publicado: El misterioso asesinato del Rey Baltasar toma un nuevo sesgo cuando Edward G. Robinson le explica al inspector Gómez que el crimen se ha llevado a cabo para robar la cruz de madera que, según figura en uno de los Evangelios gnósticos, San José regaló a Su Majestad.)

Navidad. Ocho y media de la tarde y con una resaca monumental a cuestas. La nariz, de resultas del puñetazo de la noche anterior, se me había hinchado como una bola de billar… Salí a la calle en busca de algún lugar abierto donde refugiarme, y tuve que andar bastante hasta dar con uno.

Se trataba de un frankfurt lo bastante lúgubre como para que su influjo fuera considerado circunstancia atenuante en un caso criminal. Saben de qué hablo, seguro: uno de esos bares, no demasiado limpios, con banda sonora por cortesía de la máquina tragaperras, donde la tele está siempre encendida y parece que el tiempo deje de correr en cuanto te sientas en el taburete de la barra y pasas a convertirte tú también en taburete… El café sabía a rayos, y me vi obligado a llenar de whisky una taza de café con leche para conseguir arrastrarlo garganta abajo sin necesidad de llamar al 112. El segundo ya no me supo tan mal, quizá porque en esta ocasión desistí de echarle café a la taza y me conformé con el whisky. Me dirigí al camarero.

—Buen café —le dije.
El chino sonrió y afirmó enérgicamente con la cabeza. Parecía, no sé, un poco imbécil. O probablemente fuera yo el imbécil.

Entonces sonó mi teléfono y tuvo lugar mi milagro navideño particular.

Era la chica de Papá Noel, y, por lo visto, necesitaba contarme algo de “manera urgente”, como se encargó de recalcar dos veces en menos de treinta segundos. Parecía asustada. Me disponía a preguntarle cómo me había localizado cuando recordé que le había dejado mi tarjeta profesional en El Serrallo, aunque al hacerlo ni soñaba conque durase más de dos minutos antes de ser rota en pedazos. Le di la dirección y el nombre del sitio donde me encontraba: bar Chopsuey. “Un antro inmundo”, la advertí.

—¿Cómo supiste que no estaba celebrando la Navidad como cualquier persona decente? —le pregunté antes de colgar.
—Soy una profesional, cariño. Distingo a un solitario a kilómetros de distancia.

Unos tres cuartos de hora más tarde entraba por la puerta. Estaba arrebatadora. Hace apenas cuatro o cinco mujeres yo habría perdido la chaveta por una mujer así, por un cuerpo así. Hace apenas trescientas botellas habría envuelto para regalo y colocado un lacito a mi alma beoda (y a mis pelotas con ella) y se la habría remitido por correo certificado hasta el mismo infierno. Pero ahora soy más sabio que entonces, mucho más. Miren si soy sabio que duermo solo la mayor parte de las noches.

—Tienes un aspecto horrible —me saludó.
—Dos malos matrimonios.
Me miró detenidamente.
—Me refiero a… déjalo. Invítame a una copa. Tengo una cosa que contarte.

Se llamaba Diana. Esto, su nombre, fue lo primero que dijo, que no es mala cosa. Lo segundo, y ya relacionado directamente con el caso, fue que, una semana y media atrás, tres gánsters más bien de baja estofa a los que mandaba un sujeto de nombre griego y con aspecto de estar comiendo permanentemente algo muy picante, le hicieron una visita a su novio, estando ella presente. Aquí la interrumpí.
—Cuando dices “tu novio”, ¿te refieres a osito de peluche? —inquirí.
—Ajá —dijo.

La dejé seguir hablando y siguió hablando.

El caso es que el sujeto le propuso a osito de peluche un negocio: se trataba de quitar de la circulación a uno de los Reyes Magos de Oriente para robarle algo. Y si digo ese impreciso “algo” es porque en ese momento Santa le mandó preparar unos ponches navideños y cortar unos daditos de turrón de jijona para todos, y la chica se perdió el final de la conversación. Ella no quería verse envuelta en un asunto tan feo y por eso me había llamado en cuanto había podido desembarazarse de su novio… Buena chica.

Fue el final de lo que tenía que contarme con respecto al caso. Yo tenía resaca. Una de las buenas. Me sentía incapaz de procesar la información recibida.

Era Navidad, como he dicho y repetido. Estábamos solos en el bar, solos en la noche y quizá en la vida. Barcos que se cruzan en la noche y toda esa mierda. Sonaba una balada china en alguna parte… Si esta historia fuera una película de Hollywood, habríamos llegado a ese momento en el que la chica comienza a narrarle al protagonista que nació en una pequeña granja de Arkansas, donde fue criada —entre mulas, patos, ovejas y gallinas— por sus abuelos, y ustedes aprovecharían para ir a la nevera, servirse una copa o consultar el móvil… Pero no, esto no es una película, y Diana, saltándose el rollo freudiano y las notas autobiográficas, me contó directamente que la volvía loca que le levantaran la falda y le arrancaran las bragas de un tirón —cuando ya estaban bien mojadas—, y luego se la follaran a cuatro patas en alguna esquina de esta maldita ciudad, con la ropa puesta, mientras le susurraban al oído lo puta que era.

Aproveché para hacerle al chino una señal de que volviera a llenarme la taza mientras me preguntaba si Diana añadiría el coste de la prenda íntima a la tarifa habitual.

E igual se lo habría preguntado a ella misma si en aquel preciso momento no hubieran comenzado a llover las balas sobre nuestras humildes personas.

Hay gente para todo, amigos, y hasta supongo que cabe en lo posible encontrar tipos a los que le pone cachondos que los cosan a tiros en un frankfurt chino precisamente el día en que nació Nuestro Señor.

A mí no. En realidad, si quieren que les sea sincero, hasta me corta un poco el rollo.

190 comentarios

  • Injustamente olvidado, si lo está. Este movimiento podría ser una espita de la olla a presión del positivismo occidental, y un puente hacia las tradiciones orientales.
    Un curioso texto al respecto lo firma Roger Shattuck. Hace unos años, al pagar en caja un ejemplar que adquiría en la librería Casa del Libro, la cajera me sorprendió con un obsequio: por cada compra regalaban otro ejemplar, y a mí me tocó Conocimiento Prohibido, Shattuck. Su lectura es muy sugestiva; en él se repasa el permanente desafío a lo sagrado, la transgresión que supone el avance del conocimiento humano, y los peajes asociados al mismo que muchas veces son ignorados deliberadamente. El límite, y la moral. Un ejemplo claro de la conveniencia de estos límites se muestra en los textos que reproduce, no sin advertir antes al lector, del marqués (de Sade).

  • Lo de la patafísica no lo pillo. Me refiero al episodio de hoy del relato de Gómez, que es el más costumbrista de todos, yo creo.
    Holmesss, echaba de menos su avatar de siempre. Luego me leo eso de Shattuck, tiene buena pinta.

  • Se ve Proc que no conoce el teatro-pánico de Arrabal, un conocido patafísico. La pieza de hoy, como la de ayer en el Faro, es una patáfora. En el costumbrismo no aparecen actores muertos, que yo sepa.

  • Es verdad, no conozco el teatro de Arrabal. (Pero E. G. Robinson procede del episodio anterior, el cual usted confesó no haber leído). Hoy he encontrado en los periódico viejos que llevo en el bolso (fenomenales para usarlos de refajo en las noches frescas del otoño) este extracto de una magnífica conferencia del editor Vallcorba, recientemente fallecido, de quien han hablado aquí.

  • Rescato este comentario, que se ha quedado en la sábana de ayer.

    06/10/2014 A LAS 11:33
    FETO VIEJO

    En vuestra sección de “¿Esto qué es?” decís:

    “[…] además, tampoco tenemos botón Me gusta. […]“

    Esto es, claramente, publicidad engañosa, ya que en cada uno de sus artículos adjuntan el dichoso botón. Yo me siento estafado y pienso reclamar donde haga falta. De farsantes, mentirosos y ladrones está la blogoesfera llena!

  • Y rescato mi respuesta de la publicación de ayer:

    06/10/2014 A LAS 12:26
    FETO VIEJO
    Veo que han sabido rectificar a tiempo. Quizás no les aguarde un futuro negro después de todo…

  • Indignado señorito Feto.
    Transmitida su queja al Departamento de Atención al Cliente de ÇhøpSuëy Fanzine On The Rocks, hemos recibido la siguiente respuesta que procedo a transmitirle.

    “El lector tiene razón. Ya habíamos sido advertidos de este problema por la señorita Bonnie Parker, pero un lamentable fallo de coordinación entre el cerebro y la mano nos impidió solucionar el asunto. Acabamos de corregirlo. Transmita al lector nuestro más sentido pésame y pídale un euro para las misiones.”

  • Cediendo a las presiones de mis tías, acabo de abrirme un twitter. La otra vez llegué a tener cuatro seguidores, buenas personas en su mayor parte aunque inconstantes y muy veleidosos. Mi objetivo en esta ocasión es llegar a los diez. Como dijo alguien: “Quien me ame, que me siga”.

  • El señorito Perroantuán publicó ayer, a deshoras, un comentario que por su interés merece la pena ser rescatado en día laboral, que es cuando las personas de bien procrastinan sus obligaciones y leen los periódicos y fanzines de internet. Es de interés porque muestra con crudeza la realidad de las opíparas cenas y orgías alcohólicas a las que se entrega la dirección de este fancine y algunos de sus plumillas mientras niegan cualquier mejora laboral, por ejemplo, un sueldo, a sus trabajadoras y trabajadores. Todo es lujo y dispendio para ellos. ¡No a la casta!

    EN DONDE SE RELATA LA CENA QUE SE FIZO EN PORRÚE E DE LAS VIANDAS E DE LOS SUCESOS QUE BIEN PUDIERON ASÍ ACONTECER

    Habiendo recibido aviso urgente de la Casa de Cubaslibres de que el Marqués procedería a asentar sus reales en la Villa de Bilbao el viernes 3 de octubre de este año 2014 y de que el dicho Marqués tendría a bien recibirme, si acaso le sobraba tiempo, para tratar de aquellos asuntos de la revistilla, entróme gran preocupación porque todo transcurriera de forma conveniente y con provecho, por si acaso al menos aquel día consiguiera comer caliente.

    Así que le envié la siguiente nota:

    Estimado Marqués de Cubaslibres
    Proceda a indicarme la hora de su llegada para que mis lacayos barran el suelo que han de pisar sus pies y tiendan sus capas al paso de su esposa.
    Suyo, afectísimo
    Perroantuán de La Villette

    Me llegó de vuelta, casi inmediatamente, el siguiente mensaje:

    Señor
    Comeremos puntualmente a las 14:00 horas en el Kate Zaharra. Traiga a su esposa y póngase corbata.
    El Marqués

    No había yo contado con los pequeños inconvenientes de la esposa y la corbata, así que me abalancé sobre la caja de cartón que tengo a modo de armario, no con la intención de encontrar allí una esposa, pero sí recordando que la última vez que comí en un restaurante chino fui recompensado por el pegajoso Sal Fumán con unos palillos y un trozo enrollado de tela inflamable, tras haberme atrevido a comer aquel pato que colgaba de un gancho en el escaparate desde los tiempos en que el emperador Quin unificó la China. Aparté la primera capa de camisetas, la segunda de cucarachas, la tercera de pantalones, la cuarta de polillas y la alfombrilla de moqueta que robé de aquel cuarto de baño, y entre restos y deshechos apareció enrollada una corbata cuyos motivos, colores chillones y reflejos me deslumbraron de tal forma que, a falta de colirio, tuve que poner los ojos bajo el exiguo chorro del grifo que, tras hábil empalme a la toma general, aún logra proveerme del agua que ya llevo tres años sin pagar. Más difícil me iba a resultar lo de la esposa. Así que procedí a enviar nuevo billete:

    Estimado Marqués
    Imposible acudir a la comida con mi esposa. Come a la misma hora con el Lehendakari. Acudiré solo, aunque me comeré también su menú.
    Suyo, afectadísimo
    Perroantuán de La Villette

    No tardó en llegarme nueva respuesta.

    Señor
    A las 21:30 en el Porrue. No fallen. Es un local informal, así que eviten la chistera y las lentejuelas.
    El Marqués

    Porrue, es decir, puerro. La palabra me provocó la misma reacción que al conde Drácula un ajo. En contra de lo esperado no era un local vegetariano, sino uno de esos restaurantes de fusión que lo mismo te maridan unas manitas de cerdo con chocolate que unas gambas en su tinta. Astutamente no pregonaban los precios de la carta, aunque la presencia de Laureano Oubiña como proveedor de las ostras hizo que echara rápidamente la mano a mi cartera: bien, allí seguía el bonobús y la fotocopia del billete de cincuenta euros que solía enseñar de lejos a los taxistas. Llamé a la puerta del vecino y le pedí (a cambio de unos trabajos de limpieza del trastero y de alicatado del cuarto de baño que ya veremos cuando le hago) que me prestara durante un día a su fámula, una joven anémica escapada de algún caserío de la Guipúzcoa Citerior, que atiende al nombre de Isabel.

    —Isabelita, guapa, ¿quieres ganarte 50 euritos? —le dije enseñándole la fotocopia en un voleo—. Pues tienes que hacerte pasar por mi mujer, así que lávate un poco, date un tinte de esos de Llongueras y ponte guapa con esas cosas que tienes del Zara. Y lo más importante, tienes que hablar sólo en vascuence y cuando te pregunten dices que eres lexicógrafa.
    — ¿Lo cuálo?
    — Nada, maja, luego, en el tren lo hablamos. Mira a ver si le puedes coger prestado el pase a tu jefe, que ya se lo devolveremos. Pero que no se entere, ¿eh?

    Ya sólo me quedaba por resolver el pequeño detalle del regalito, pues había oído que era costumbre del Marqués intercambiar banderines, como los futbolistas. Me pasó por la cabeza regalarle la corbata, pero el peligro de que quedáramos todos ciegos al mirarla o de que se inflamaran súbitamente sus fibras de poliexpán xerigrafiado en la proximidad de la luz de un mechero me hicieron desistir. Opté por acercarme a la FNAC, en donde aún no me conocen, y extraviar en el bolsillo que a tal efecto llevo forrado con tres capas de papel de aluminio para que no suenen las alarmas, un libro y un disco que, por razones obvias, habrían de ser compactos; ambos. Una antología del Jazz me pareció de lo más oportuno, no tanto por su contenido, que ni me molesté en mirar porque no distingo una trompeta de un arpa ni a un negro con una trompeta de un blanco con un xilófono, sino porque estaba en un expositor de saldos al lado de la puerta, lo que permitía un afane limpio. El libro fue una novedad, La filosofía del vino, de Béla Hamvas, autor del que jamás había oído hablar y que por el nombre parecía austrohúngaro. Aquí creo que cometí un error, pues el libro resultó ser un tratado contra el ateísmo, el cientifismo y el puritanismo escrito con un exceso de sentido del humor para mi gusto, que soy persona seria y aún adusta.

    Fue así como, una vez todo dispuesto, y tras una ilustrativo viaje en tren desde San Sebastián a Bilbao de dos horas y treinta y ocho minutos, que me permitió enseñarle a Isabel a responder al nombre de Elizabet y a alzar la voz para que puedan oírla al menos a la distancia de diecisiete centímetros, llegamos a la Villa. Cual no fue mi sorpresa al encontrar a los señores marqueses acompañados de dos criados jenízaros que sostenían un enorme marco de 2,6×1,8 metros o más. Tras las presentaciones despidieron a los criados y me endosaron el bulto, que resultó ser un lienzo dibujado por un artista al que mantienen recluido en su finca manchega, obligado a pintar repetidamente al Marqués en las más variadas posturas y preferentemente vestido. Al enorme dibujo le acompañaba otro más pequeño, realizado a bolígrafo, a dos colores, con claras influencias del vanguardismo ruso, el futurismo falangista o de ambos. Creo que podré sacar un buen pico por ellos.

    No recuerdo de qué hablamos, pues aparte de intentar sablear al Marqués para que financiara durante 25 años el Fancine ÇhøpSuëy y de pretender que la Marquesa hiciera una donación millonaria a la ONG Salvemos a la Abubilla, de la que soy presidente, tesorero y socio fundadores, me pasé toda la noche intentando que Isabel no dijera ni una palabra en castellano y que trufara sus frases con las palabras lehendakari, jaurlaritza, euskaltzaindia, foru aldundia, aurrezki kutxa y harrijasotzaile.

    De los vinos, un delicado champanoide de cuyo nombre no me acuerdo y del tinto Valenciso, de los sutiles percebes al carbón de encina, del pulpo asado o del cogote de merluza a la brasa inéditamente acompañado con lombarda no pienso hablar, porque he sido educado en una familia estrictamente calvinista que no se regodea en el placer. Tampoco hablaré de las manitas ni del steak tartare que ingirieron ellos. Y mucho menos, ni siquiera bajo tortura, de la pretensión del Marqués de hacerse amigo de Gómez; hay secretos que me llevaré a la tumba. Solo añadiré que todo estuvo a punto de irse al traste cuando Isabelita, que come menos que un jilguero y se había animado con los vapores del alcohol y con los aúpa del grupo de pelotaris que se sentaron en la mesa de al lado, empezó a cantar pasajes de la zarzuela El Caserío y se empeñó en pagar la cuenta. Con el sudor frío que me recorrió la espalda podrían haberse resuelto todos los problemas de deshielo del Ártico. Afortunadamente, un elegante movimiento de muñeca de la Marquesa hizo aparecer una Visa y aproveché el momento para incrustarle a Isabelita un codo hasta el píloro lo que, misteriosamente, la sumió en un mutismo no exento de melancolía.

    Nada más quiero añadir, salvo que nos despejó después el paseo nocturno, si bien ayudó el que tuviera que acarrear los cuatro metros cuadrados de cuadro. Los bares estaban ya cerrados y dejamos a los marqueses en su hotel. Nosotros dos, ya con el estómago caliente pudimos aguantar callejeando hasta las seis de la mañana en que el primer tren nos trajo de vuelta a las Guipúzcoas.

  • No más para decirle al señor Gómez que va a ser bien difícil que consiga seguidores si no la pone pública su dirección del Twitter, así que tendrá que darle como si dijéramos un empujoncito a su notoriedad, y yo le aconsejo que mientras espere con buena paciencia, que no es la habilidad de esperar lo que deseamos, sino la actitud de mantenerse en equilibrio mientras se espera.

  • Es broma, Pachakusi. Estoy todavía creando la cuenta, que deseo se convierta en un puente entre culturas, como el programa 300 millones o el festival de la OTI.

  • ¡¡Hay que ver lo poco que se acuerdan de los plebeyos que vivimos los findes a escasa hora de Bilbao!!
    ***
    Yo, como secretaria del club de fans de Gómez, estoy en ascuas del desenlace de esta encantadora saga.

  • Pero ¿quién es la chica? ¿La rubia buenorra o la inspectora tania?..(a la que por cierto echo de menos en esta soap opera)

  • Al fin se está preparando el momento en el que el protagonista le va a dar una alegría al pajarito. Se nota en detalles sutiles como ese “la volvía loca que le levantaran la falda y le arrancaran las bragas de un tirón —cuando ya estaban bien mojadas—, y luego se la follaran a cuatro patas en alguna esquina de esta maldita ciudad, con la ropa puesta, mientras le susurraban al oído lo puta que era”.

    Creo que estamos regresando a una época de romanticismo.

  • “la volvía loca que le levantaran la falda y le arrancaran las bragas de un tirón —cuando ya estaban bien mojadas—, y luego se la follaran a cuatro patas en alguna esquina de esta maldita ciudad, con la ropa puesta, mientras le susurraban al oído lo puta que era”.

    Un tanto dificil a menos que el fornifollador sea jugador de baloncesto y la fornifollada enana.
    Sargento Gòmez le voy a meter un correctivo por querer lucirse sin esfuerzo.

  • Al relato de Gómez le veo el mismo defecto que al del Perro: no nos informa de dónde estaba Procu mientras tanto.

  • “Unos tres cuartos de hora más tarde entraba por la puerta”
    Sargento Gòmez, dònde hizo usted sus primeras armas? Eso de “entrar por la puerta” me lo copia 100 veces añadiendo juro no volver hacerlo

  • – Si todo suceso se alarga más de un instante, cosa que parece bastante probable, siempre siempre habrá un solapamiento parcial entre la causa y el efecto.

    – Ya te dije anoche que nada de lo que ocurre se vería así de mal si usáramos el microscopio y descompusiéramos en instantes los hechos.

    – ¿Así de mal? En ningún sitio está escrito que la mejor manera de ver el todo sea observando las partes. Desde la luna no vemos los detalles de la tierra; pero sí, que tiene forma de pelota.

  • Cabo, no me vuelva a escribir que “el café sabìa a rayos” topicazo que casi serìa capaz de escribirlo hasta yo si no fuera o fuese por el temor que les tengo a Perkins y Gengis Can reputados entomologos de la lengua de las mariposas.

  • Las críticas de Follandeiro han arruinado un relato interesantísimo que estaba escribiendo y que principiaba así: «Aquel hombre me dio mala espina. Había entrado dentro por la puerta cruzando el umbral de la misma y en sus ademanes noté gestos extraños. Pidió con voz masculina un café y cuando le pregunté que si lo quería con leche sus ojos me miraron a la cara sin decir nada, por lo que deduje que su comportamiento denotaba una negativa».

  • “A mí no. En realidad, si quieren que les sea sincero, hasta me corta un poco el rollo.”
    Gomez, se pasa usted toda la semana limpiando letrinas por contravenir la ley elemental de las novelas de misterio. El lector sabe que las balas no acabaron con usted de una puta vez.
    Y ahora, si quiere que le levante el arresto dìgame confidencialmnte. La zorra esa tiene perrillo, pràctica la presa de Cleopatra?

  • Satur, lo suyo tiene mérito. Juicio sumarìsimo y fusilado al amanecer (iba añadir “fusilado por el pelotòn” pero un reflejo adquirido en Indochina me salvò)

  • “de la que soy presidente, tesorero y socio fundadores,”
    Recluta Perro, a ver cuando aprende a desfilar correctamente. Esa concordancia es de rompan filas.

  • Dios Santo, Follandeiro, como van a acabar las balas con el narrador si la historia está contada en primera persona. Toma un cubo y ponte a mi lado.

  • La parte más emocionante tampoco será de su gusto: «Había saltado por la ventana hacia afuera y en dirección hacia abajo, habiendo estado abierta anteriormente por otra persona cuya acción y circunstancias no tienen que ver con el relato y cayendo como se ha dicho, mas la suerte provocó la llegada de la prodigiosa rueda de la fortuna, que en su rodar desaforado introdujo el elemento esperanzador de unos cables donde había ropa tendida tales como bragas, camisetas, calcetines y una toalla, todo lo cual amortiguó el movimiento uniformemente acelerado del cuerpo, que se posó en el suelo, siete pisos de altura más tarde, como el plumón de una gallina cayendo del nido sobre las hojas de un bosque de coníferas. A resultas de lo cual se incorporó de un salto y subió arriba corriendo escaleras más arriba aún subiéndolas de dos en dos con el fin de enfrentarse al malhechor que con su villanesco comportamiento había provocado tal accidente».

  • 06/10/2014 A LAS 14:12
    PERROANTUÁN
    Hasta el ilustrador ha sucumbido al ambiente de delicado erotismo con un toque sutil. Nótense en el ángulo superior derecho las dos sutiles referencias a Eros.

    Me descacharro.

  • Eso no fue ni una balasera ni hostias, todo para fardar de qué las balas te la sudan y sigues con tu güisqui. Ni siquiera muriò el chino?

  • Pues siendo tu cumple ya podias estirarte e invitarnos a unos percebes al carbòn de encina, ay, como acostumbra el marqués con la pasta que gana vendiendo vacunas inocuas contra el ébola.

  • Demostración more pataphisico de que no existe nada, ni siquiera el ser:

    Vengo observando desde hace años la osadía, rayana en la temeridad, con la que la gente afirma que las cosas son de este modo, o de ése, o de aquél. Así, a lo tonto, sin tomar ninguna precaución, remontan todas las esferas de la realidad y se ponen a hablar del ser: ése que, según ellos, compartirían todas las cosas, de las que dicen que son así o asá, o sea, que son.

    Ahí yo veo una contradicción que resumo así: si son así o asá, no son; si son, no son así o asá. Es muy fácil comprobarlo, pero para ello deben prestarme atención.

    Ustedes saben muy bien, porque mis colegas se lo explicaron en su momento, que para definir una especie de cosas -las cosas individuales no hay manera humana de definirlas- lo que hacemos es decir cuál es su género inmediatamente superior y cuál la diferencia que -nunca mejor dicho- especifica a la especie. También les dirían que la definición de hombre es animal (ése el genero próximo) racional (la diferencia específica). Como habrán comprobado, la diferencia es algo que se añade al género, que le viene de fuera.

    Ahora pasemos al concepto supremo: el de ser. Ya les veo a ustedes lanzándose a dividirlo en subgéneros (especies de aquél) que luego querrán dividir en otros menores (especies de ésos) y así hasta descender a las cosas individuales, que ya no se pueden dividir. Se nota que no se han parado a pensar en que es imposible hallar ninguna diferencia que, añadiéndola a la idea de ser, la específique. Fuera del ser no hay nada.

    Durante siglos se ha creído salvar este problema con la tesis de que esas diferencias no le vienen al ser del exterior sino que están en él. ¿Cómo? En potencia. El ser no es ni material ni inmaterial, ni mortal ni inmortal; pero puede serlo.

    No me convence esta salida, ya que no entiendo cómo de propiedades como la de poder ser material nos sale después, en el género inferior, la de ser material. Del animal nadie ha dicho que sea un cuerpo orgánico que puede tener conciencia sino que es un cuerpo orgánico dotado de conciencia.

    Así que tengo que volver a pensar que el ser no puede ser atribuido a nada que quede por debajo de él, a falta de esas diferencias que podrían permitir dicha atribución. La consecuencia es que de las cosas podremos decir todo lo que queramos menos que son. Si pensamos que son será porque hemos endosado al ser esas diferencias que él, en sí mismo, no tiene. Pero hacerle esto al ser es cómo decir que no es el ser, dado que en este caso se da por hecho que hay otras cosas que, sin pertenecer al ser, son.

  • Dame la direccion de la calle. Hay que subir para arriba? Que ni se te ocurra enterrarme en una fosa excavada, los Von Patos somos de panteòn

  • Cuando me veas mi épica, te vas a cagar en todos los arcanos y su puta calavera. Pongo yo la ginebra y unas botellas de cava de Sant Sadurní, muy apañadito.

  • “Vengo observando desde hace años la osadía, rayana en la temeridad, con la que la gente afirma que las cosas son de este modo, o de ése, o de aquél”

    Después de afirmaciòn tan perentoria no seguì leyendo.

  • Al parecer no todo occidente cobardea dejándose amilanar. En Holanda y ante la reina, pasó esto, cuando un director de orquesta invitado pretendió hacer proselitismo a favor del Islam.

  • Rogamos a los señoritos comentaristas que moderen su lenguaje. La moderación lingüística de las señoritas comentaristas, como la valentía a los soldados, se les supone.

  • Señora Bellpuig, es intolerable que Gustav entre aquí faltando al respeto. Aunque no sirva de nada, protesto.

  • Señorita Bellpuig, a usted le va haciendo falta un tren de soldados o algo. Lee este blog su mamà? Es lo que nos decìa Jabuis cuando algo le sonaba a cuartel.

  • El video holandés me recuerda cuando a los quince años, en una época de escrúpulos religiosos, se me metió en la cabeza que Dios no me perdonaría la falta de valor para echar un sermón en una discoteca. Menos mal que triunfó la falta de valor.

  • Si hacer filosofía es jugar con las palabras, normalmente para proponer otra forma de nombrar las cosas, no hacerla consiste en seguir jugando con ellas como siempre.

  • 06/10/2014 A LAS 15:09 FOLLANDEIRO (SÌ, JODER, FOLLAN D’EIRO)
    “de la que soy presidente, tesorero y socio fundadores,”
    Recluta Perro, a ver cuando aprende a desfilar correctamente. Esa concordancia es de rompan filas.

    No acostumbro a explicar los chistes a los espesos pero hoy voy a hacer una excepción porque, como dijo dijo el Eclesiastés, “todas las cosas son fatigosas, más de lo que el hombre puede expresar, y nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír, y Follansky aún está preguntándose a do fueron a parar aquellos arcanos”.

    Con lo fácil que hubiera sido poner “de la que soy presidente, tesorero y socio fundador”, ¿eh? Lo normal es que alguien lea esta frase y lo primero que piense es que es rara y, si es persona avisada se diga, “aquí hay gato encerrado” o “me la quieren dar con queso”. Así que se para y le da a la frase unas vueltas con un palito, como hacemos con las ratas o las culebras que parecen muertas, que si no tienes cuidado con el palito te saltan de pronto y te muerden una oreja.

    ¿Por qué alguien habría de violentar así la concordancia, eh? El listo, al igual que el espeso, pensarán que es un error, puesto que son gentes pagadas de sí mismas que no se detienen a desentrañar lo raro o insólito (que son el terreno de trabajo del Artista, dicho sea de paso).

    Pero en este nuestro fanzine no se da puntada sin hilo. A ver, ¿es posibe que una sociedad nombre ‘ex ante’ a los cargos de Presidente y Tesorero? ¿O acaso el procedimiento legal no prescribe que los socios fundadores, en primera Asamblea Ordinaria, elijan a sus órganos de gobierno? Siendo presumiblemente la ONG Salvemos a la Abubilla una sociedad sin ánimo de lucro o quizá anónima, solo necesita para su fundación tres socios. ¿No induciría este hecho al lector (de cualquiera de los tres sexos) a pensar que el presidente, tesorero y socio fundador, siendo la misma persona, es decir, siendo ‘ab initio’ “presidente, tesorero y socio fundadores” habría fundado ilegítimamente la ONG Salvemos a la Abubilla o, yendo un paso más allá, que tal sociedad no es sino un invento? ¿Eh?

    Pues a todas estas interesantes reflexiones es posible llegar cuando el lector, mi Pequeño Saltamontes, tiene los tres ojos abiertos.

  • Señorito Follandeiro, una no ha cursado estudios de Azafatazgo y Secretariado Internacional con las Esclavas de la Purísima para que le llame al orden un pelagatos de Porriño, provincia de Os Collons. En horario infantil las órdenes las doy yo, que para eso llevo fusta y soy dueña del botón.

  • Esos calentones perifràsticos, etéreo Perkins, el de la sorna alada -o calada, pero hasta el entrecejo- te vienen de tanto leer a Gengis cuyas malas influencias hacen que escribas en tres tomos lo que yo, sin tanta ciencia, mi querido Gongorilla, resumirìa en parecidas circunstancias en un simplòn vete a tomar por saco, aun a riesgo de que Bellpuig se sonroje en palpitantes uissssjj.
    La musiquilla, querido, la musiquilla.
    Cuànto quieres por los cuadros? Pero tendràs que traer cual cruz, como yo, a pie y sin tabaco.

  • Pelagatos y de O Porriño? Mucho me elevas socialmente, querido, aun sabiendo que soy, esta es la cruda realidad que me atormenta, Pelaperros de O Picouto que ni se encuentra en google earth o como carallo se escriba, dueña mia del pezòn, digo, del botòn.

  • Gracias, Fer, no sabes como estimo tus doctos consejos que pondré de inmediato en pràctica (cierra los ojos Bell) Voy a hacer aquello que hacemos todos, pensando en aquella que bien sabes cuando me hacia lo que no sabes.

  • Yo tenía que pedirte perdón por una cosa, Morena

    morena

    Por Juli0

    Antecedentes

    Para los que no lo leyeran en su día, o lo hayan olvidado, los antecedentes de esta verídica historia constan aquí.

    Planteamiento

    Comencé mi pesquisa para encontrar a la Morena preguntándole por ella a P.R., uno de esos memoriones que hay en todos los cursos, que saben de todo y de todos. Él la recordaba, claro (quién no iba a acordarse de aquella beldad), pero desconocía su nombre o cualquier otro dato que ayudara a encontrarla. Me recomendó, eso sí, que le preguntara también a dos antiguos compañeros de su mismo curso, 6º, que también eran de los que conocen a todo el mundo. Uno, M.S., “está de inspector jefe en una comisaría de Sevilla”. El otro, E.G., “tiene un estanco en Ciudad Jardín”. Excuso decir que me corté bastante de preguntar al primero, aunque no descarté hacerlo al segundo.

    Entretanto, decidí ir al Colegio Salesiano para ver si podía conseguir una lista de alumnos y alumnas de aquel primer año de COU, aunque de poco fuera a servirme pues no conocía su nombre. En secretaría, además, me dijeron que sólo se facilitaban listas de alumnos del curso de cada uno y si se acreditaba estar entre ellos. Aproveché para pedir la del mío mientras pensaba en otra vía de investigación (ya estaba sintiéndome, salvadas las intrascendencias, un Arcadi o un Campos Cacho siguiendo el rastro de la judía A. H. o documentando el ‘rostro’ del italiano G.P.).

    Hablando de rostro… se me ocurrió preguntar en la misma secretaría si se conservaban las orlas con las fotografías de los alumnos de todos los cursos de COU, que a P.R. le constaba que se hacían, aunque yo no recordaba haber posado para la del mío y, desde luego, no la tengo en casa. En secretaría me dijeron que sí, que estaban expuestas en los pasillos de los antiguos dormitorios de internos que había sobre la iglesia consagrada a María Auxiliadora (dormí allí dos de los años de mi internado). Eso sí, para verlas tenía que ir por la tarde, que es el momento en que las personas ajenas al colegio pueden entrar en sus instalaciones, pues ya no hay alumnos y, además, el conserje encargado de acompañarme estaba más libre. Así lo hice esa misma tarde y subí con el amable bedel hasta aquel palomar, no sin que se me hiciera un nudo en la garganta al pasar delante de la puerta del coro, en el que canté como voz blanca (mi única experiencia musical activa) y, sobre todo, al llegar, casi sin resuello, al piso más alto y encontrar “mi” antiguo dormitorio convertido en oficinas y almacenes…

    De las orlas, sólo estaban las que iban del curso 83-84 en adelante…

    Supongo que fue esa doble decepción la que me hizo caer en el desánimo y me ha tenido varios meses sin continuar mi búsqueda (lo de ir a preguntarle al compañero del estanco lo iba aplazando de una semana a otra), ya tan solo confiado a que alguno de mis muchos paseos y salidas para hacer mandados me deparara la dicha de encontrarla cualquier día.

    Nudo (en la garganta)

    Hasta olvidado de la posibilidad de ese encuentro estaba, cuando este miércoles, día del Señor de 2 de octubre de 2014, yendo yo camino de la Plaza de España (inmerecido nombre para el cuadrilátero más feo de una ciudad de tan bellísimas plazas) en la que sobrevive el mercado del mismo nombre (una coqueta y minúscula plaza de abastos municipal, en uno de cuyos cinco puestos, según mi hermana, se vende el mejor pescado de Córdoba), al embocar la calle de Doce de Octubre vi venir por mi acera a una mujer morena vestida con sencilla elegancia. Reconocerla y entrarme el tembleque (¡tantos meses esperando esto!) fue todo una y la misma cosa. La miré, ella miró al suelo y a los coches, se me hizo un nudo en la garganta, pasamos uno al lado de la otra, la fui dejando atrás…

    Julio, mariquita, ¿tanto tiempo esperando que ocurriera este milagro y la dejas ir sin decirle nada?

    Desenlace

    Me di la vuelta, aceleré el paso, la alcancé ya en Ronda de los Tejares y la abordé antes de que cruzara el paso de peatones. Le dije “perdona” y luego le expliqué que llevaba muchos años cruzándome con ella y que siempre había querido preguntarle una cosa: si había estudiado en los Salesianos. Ella tardó en responder, mirándome muy fijo, sorprendida, mientras apenas decía “¿aah?”. Yo precisé más preguntándole si había hecho el COU en el colegio de los Salesianos y ella respondió que sí, preguntando a su vez si era yo un antiguo compañero de curso. Le dije que no, que yo estaba dos cursos por debajo del suyo y era uno de los muchos colegiales que se quedaban mirando como bobos “a las chicas de COU”, que eran las primeras alumnas que entraban en el colegio en toda su historia. Todo seguido y no sé si temblándome algo la voz, le dije que ella era la que más nos llamaba la atención de todas y que la llamábamos la Morena. “De mi copla”, respondió ella, sonriendo, y añadió que en realidad era muy tímida y que si aparentaba otra cosa era porque quería hacerse la fuerte, pues a ella, como a casi todas, les imponía bastante el ambiente que se había creado entre “los niños” con su llegada. Hubo una pequeña pausa y con voz todo lo firme que pude armar le dije que yo tenía que pedirle perdón por una cosa. “¿Sí? por qué”, contestó no sé si inquieta, aunque sonriendo. “Pues verás es que… ¿tienes correo electrónico?”, flaqueé, “es que me da mucho apuro decírtelo en persona”. Ella no puso cara de extrañeza sino que volcada ya del lado de la curiosidad me pidió que se lo dijera, porque, además, “estoy desfasada, no tengo nada de eso de internet, sólo whatsapp en el móvil”. A mí me temblaban las piernas y seguía flojeando en tablas: “es que te va a parecer muy extraño, una frikada”. Y ella: “venga, dilo, hombre”. Total, que se lo solté. Le conté cómo nos aprovechábamos cuando subían aquella larga escalera para mirarlas desde abajo si llevaban faldas. Ella no se acordaba ni de la escalera y me pidió que le explicará cómo lo hacíamos y, lo que más gracia me hizo, que qué les veíamos. “Las piernas” dije yo, supongo que ruborizado. Luego confesé que yo hice eso sólo una vez. “Contigo”, le dije mirándola a los ojos, “y es por eso por lo que quería pedirte disculpas”. Ella, que venía ya riéndose mucho con el relato de la escalera, se rio aún con más ganas y me tocó el antebrazo, no sé si para apoyarse o para tranquilizarme.

    Después le pregunté cual era su nombre. “A”, me dijo. Y yo dije: “Anda, te llamas igual que mi mujer”. A lo que ella contestó que vaya coincidencia, “porque las “A” no somos muchas”. También le pregunté su apellido. “A”, me dijo, y quiso saber cómo me llamaba yo. Le dije mi nombre y también donde trabajaba. “Por cierto”, aventuré, “tú debes ser profesora”. Ella asintió con la cabeza, de nuevo sorprendida. “Es que te vi hace años en aquel homenaje a los maestros jubilados que todos los años ofrecía el Ayuntamiento en el Alcázar de los Reyes Cristianos y vi que hablabas con varios de ellos con mucha familiaridad”, le aclaré. Me respondió que debió ser el año que se jubilaban sus padres (de lo que deduje con mi descomunal inteligencia que tanto tu padre como su madre habían sido maestros y que se jubilaron el mismo año).

    Creo que no hablamos mucho más, aunque puede que la nube en la que estaba me haya hecho olvidar algo. Ah, sí, me dijo que ella también era muy buena fisonomista y que jamás se le olvidaba una cara.

    Lo que sí recuerdo muy bien es que fui yo -cortesía obliga, pues había iniciado la conversación- el que hizo el primer ademán de retirada, aunque fue ella quien se adelantó a decir “bueno Julio, encantada de conocerte”, mientras me daba dos besos. Yo le contesté lo mismo y apartándome un paso y algo perfilero, me adorné: “Bueno, ¿pero me perdonas?”. Ella se vino para mí, me apretó el antebrazo con ambas manos y riéndose me dijo: “Estás súper perdonado”.

    No sé si el pescado que compré en el puesto que me había recomendado mi hermana en el Mercado de Plaza de España era excelente o sólo bueno, pero a mí me supo a gloria.

    PS: En la distancia corta, A.A., además de encantadora y graciosa, es aún más atractiva de lo que la recordaba. Una de esas cordobesas que no son más guapas por no abusar.

  • Quë cabronazo Juli0. Yo no he vuelto a coincidir ni con la ex-novia del barrio. Y eso que volví a vivir en el hace quince años.

    Pero esto no puede ser mas que el comienzo, por lo menos y si no se atreve a más (nusë), tiene que incluirla en las amistades esas de salir con las parejas.

  • Felicitaciones a Gómez y a Juliocero.
    Estoy sollozando de sensible por ambos relatos, los dos.
    (Brema no invente. Usted no me pregunta nada. Ni yo le cuento así me fustigara con dulce crin de unicornio rosa)

  • Tampoco me emociona el relato verídico de Perro. Es costumbrista, o más mejor; naturalista y no deja nada a la imaginación.

    Isabel es una chica real. Podía disimular llamándola Chabelita o así.

  • 06/10/2014 a las 19:24
    Satur . .

    Qué valor tienes, Juli0, yo sólo habría acertado a abrirme la gabardina

    Jaaaajjajjajajjaaaaa

  • “Estás súper perdonado”.

    Varguitas, cuàndo empezò a sùper joderse todo en la enseñanza?

  • De igual manera tampoco entiendo sus xuntanzas íntimas. Ni una señorita debe preguntar más allá de la curiosidad a qué huele Octubre más allá de los pliegos del marqués.

  • Siempre imagine a este blog como parada de monstruos. No como el teatro de la vida o una película, Gómez. Pero está superchulo y guay su enlace a youtubes.

  • Por cosas como lo del contagio del ëbola, que es noticia rait nao, es por lo que sigo asomando el morro por tuister_666. La gente es miserable y gilipollas, todo normal.

  • Adapts, no sé quién es más gilipollas, si el gilipollas perturbado que tuitea y retuitea imbecilidades sobre el ébola (y sobre tantas otras cosas) o quien trata de contrarrestar las gilipolleces de los gilipollas escribiendo tuits «serios» o «irónicos» sobre el tema. En resumen: no sé quién es más gilipollas: si el que tuitea o el que tuitea.

  • Bueno… muchísimas gracias a la señorita Bellpuig y a sus señoritos. Me siento un privilegiado viendo mi comentario realzado por esa ilustración magnífica, que respeta además escrupulosamente el anonimato de A.A. Les debo una.

    A todos los demás, muchas gracias. No me ha hecho falta la chichonera (de momento).

    Adapts (felicidades con retraso, por cierto): Igual que no hubo más rozamientos que los reseñados (todos a iniciativa de ella), no sé si habrá un ‘continuará’. Una de las cosas que más me he preguntado después de mi encuentro con A.A. es si esta historia, real como ella misma, ha quedado perfecta tal como está y mejor no menealla. Lo que pasa es que, ahora que sé su nombre y su profesión, la tentación de seguir indagando es poderosa en mí, cual lado oscuro de la fuerza…

    Tareixa, corazón, a usted es fácil tocarla en lo sensible. Más hubiese llorado, pero de risa, viendome cruzarme con ella, irme alejando y luego volver y perseguirla, mitad Charlot, mita Casanova.

    Sí que le eché valor, Satur, pero sólo en el arranque de irme a por ella. Luego, al alcanzarla, me entró una cosa por el cuerpo… Aunque me rehice por momentos y tuve cuajo hasta para decirle (cosa que se me ha olvidado incluir en el relato) que estaba “tan guapa como entonces”. Lo cual puede que me hiciera sonar como un ligón, pero lo dije, igual que todo lo demás, en homenaje a ella. Y estoy de acuerdo en que nadie se llama “A”. Debí haber escrito A…… A….

    Doña Procu: usted es morena, rubia, pelirroja y… un enorme sol.

    Maestro Follandeiro: ella dijo “super perdonado” y en el contexto quedó super bien. A mí, todo lo que salió de su boca me sonó a música, qué quiere que le diga.

    También me he acordado después (ay, los efectos del shock) de que al ponderarle lo mucho que ella nos gustaba a todos los nenacos salesianos y lo muchísimo que se destacaba entre las demás, ella respondió. “Eso me lo tendrías que haber dicho entonces”.

    Ufff…

    PS: Mi relato (otro olvido, el peor) debería haber llevado la siguiente dedicatoria: “A Holmesss, que siempre creyó que esta historia tenía un puerto al que llegar”.

  • En los inicios de este mundo conectadísimo, yo creí que la gente era mas gilipollas que en mis tiempos. Después Arcadi me convenció de que había la misma proporción, pero que se habían vuelto muy visibles, por esa permanente conexión.
    Ahora vuelvo a mi primera idea.

  • De tantas gracias qué da y tan agradable parece, usted mi querido Juliocero tiene advenedizos gallegos en su afán simpático de un adn erizo.
    No me discuta.

  • A nadie se le ocurriría desistir de una reclamación por el hecho de que la misma se base un error, para empezar porque nadie se convencerá de que una reclamación suya se basa en un error, y menos aún si quienes se lo decimos somos precisamente los que queremos tumbar su reclamación. La cosa se nos pone aún más difícil a sus contrarios si la reclamación puede fundarse en otras razones además de en la falsa.

  • La causalidad, con una apariencia o con otra, nunca ha desaparecido. Sería absurdo prescindir de ella, así que sigue vigente en la ciencia actual. Lo que ha ocurrido es que, sin su viejo compromiso con la idea antropomórfica de fuerza, ha ganado pureza: la que tiene toda función matemática.

  • Una función no define ni establece ningún tipo de relación causal. Una función es una aplicación o relación entre valores: un input es transformado por la función en un output. Informalmente, una función es una es una relación entre categorías cuya estructura se preserva.

  • No pienso opinar nada sobre «las noticias de actualidad» sin haberme leído antes dos artículos ad hoc en la Juandáun y los 83 tuits seguidos sobre el tema escritos por Tesé e iniciados por uno con un link y la palabra ACOJONANTE.

  • Buenos días.

    Follan, haces muy bien en explicar, por si alguien no lo entendió, que una función matemática no es una explicación causal sino que ésta ha alcanzado hoy la pureza propia de aquélla.

  • Había olvidado lo grandísimo que es el Adiós a Berlín, libro que compré la misma tarde que vi la película por primera vez.

    Ha empezado a a adaptarse al nuevo régimen, lo mismo que se adaptará a cualquier otro. Esta mañana incluso la oí hablar respetuosamente del Führer con la portera. Si alguien le recordase que en las elecciones de noviembre votó comunista lo negaría furiosa y con perfecta buena fe. Sumisa a una ley natural, como el animal que pelecha en invierno, fräulein Schoroeder se aclimata. Miles de personas como fräulein Schoroeder están aclimatándose. Al fin y el cabo, gobierne quien gobierne, están condenados a vivir en esta ciudad.

  • Demasiada casualidad que te refirieras precisamente a funciòn, querido Gengis Can a la caza de la paja en texto coloquial. Mala pedagogìa, los niños podrian relacionarlas (causalidad y funciòn).
    No sé si te lo han dicho , pero aunque tus posts parecen rezos de monjita rumiando dulces con la boca cerrada, armas mucho ruido. Y, la verdad, uno a estas alturas ya no tiene el coño para ruidos, ni para filosofia de nota a pie de pàgina que suena como campanas tocando a muerto. El cuerpo pide algo de traca final, como un airòn de gamberradas que nos espante la realidad que tu insistes machaconamente en confundir con las palabras.
    Al final pasan estas cosas, Follan se cabrea y va y te dice que mientes por partida doble: en lo de la causalidad y en lo de la funciòn.

  • Esta mañana le he leído al Gordo dos entradas repugnantes en su blog, pero sobre el desprecio se ha impuesto la envidia que he sentido por la libertad que tiene para escribir.

  • Menos humos, gilipollas: que cada vez que te he visto discutir aquí con algún experto en matemáticas, tu adversario no ha entendido nada de lo que decías. Comprenderás que los inexpertos pensemos que en esas ocasiones decías sandeces.

  • También te he visto pontificar algunas veces sobre filosofía, sin entender en ninguna de ellas qué querías decir. Deduje que eran payasadas.

  • Te he llamado gilipollas en alguna ocasiòn, te he llamado payaso? Deduzco que te he dado donde màs te duele. lo siento de verdad, no era mi intenciòn. Hasta ese punto, quiero decir.

  • Ayayay, me ofrezco para organizar uno de mis afamados duelos de escupitajos. Yo llevaré chubasquero por mi condición de juez. Ustedes no.

  • Dos mujeres celebraron esta mañana un meeting de controversia en el mercado frente a un puesto de ÇhøpSuëy viéndose uno que actuaba de jurado en la imposibilidad de declarar cuál de las dos era la mejor hablada.

  • Solo soy modesto zagalillo que bajo el azulino cielo gallego pastorea burbujitas de millésimé, estrellitas rosadas y partículas filosóficas que por el éter me envía Poincaré porque el campo Higgs no nos cunde. También mi honda reparte dulces consejos que ni yo mismo sé de donde salen y aunque el desagradecimiento humano es mucho la verdad resplandecerá y Dios Padre, así llamado Adrede, me sentará en sus rodillas y me dirá con despacio dulces palabras, verbigracia, Follanski, amor, cada día la tienes más enroscada, más sacacorcheada, más acoreanada, más acerdada y menos dura. Pero no ha de faltar, ay, algún corazón ruin que lo denuncie por poeta, y a mí por prostituirme sin pagar IVA.

  • Uyssss. Gengis enfadado y todo. Para mí que esto es una cortina de humo orquestada por sanidad y los bancos. Que no gano para disgustos.
    Hagan el favor de teclear con guantes, trajes de neopreno y pagar el impuesto revolucionado con tarjetas del corte inglés.

  • Mecagon todos los auditores, coachers, mosquitos anófeles y resto de parásitos que en el mundo han sido y serán.

  • A quien le pueda interesar

    Mi entrada en este fanzine, reconozco que fue más por curiosidad que por aprecio.
    No soy amigo de la comunicación virtual, y quise participar directamente para extraer mi propia experiencia, y confirmar o deshechar mis prejuicios.
    Creo que he estado suficiente tiempo como para poder tener una opinión, al menos buena para mi.
    Es evidente que muchos de ustedes poseen talento, cultura y gracia en abundancia (aquí no incluyo a personajes tan patéticos como el profesorito Pajilleiro), y que seguramente serían aún mejores en un encuentro real. Por ello, pienso que el problema no son la mayoría de ustedes, sino el medio donde nos encontramos. A menudo me da la sensación que las redes sociales y los blogs son más una palestra donde los egos pueden competir sin demasiados riesgos. Aquí las esferas, grandes y pequeñas chocan y vuelven a chocar sin apenas lastimarse.
    Los comentarios que más lee cada uno son los suyos, y en segundo lugar los que están relacionados con los suyos.
    Se pelotea en abundancia, para ser merecedor en su momento de los mismos peloteos de los demás.
    También se nota la existencia de un núcleo fundador, que hace muchos años que se conocen y se tratan, y que igual sin ser conscientes de ello, acaban bailando la misma coreografía día tras día, cada uno con su personaje y con el discurso que se espera de él.

    Bueno, no tiene sentido extenderme, les agradezco esta oportunidad, y quien sabe si un día nos acabamos encontrándonos en un espacio real. HAsta entonces un saludo cordial para casi todos.

    Por cierto, no soy italiano.

  • Me sabe mal su despedida Younghusbandd. Un análisis parecido al suyo, es el que todos hemos hecho en su momento, lo que ocurre es que muchos hemos encontrado una segunda lectura que nos acabó haciendo volver. En no pocos casos, el mío en concreto, la segunda lectura es que no hay sitio mejor para descojonarme, de mí mismo primero, de los demás después, y de paso el placer de que a menudo aprendo algo o me alguien me hace pensar. Es una adicción de fondo, los placeres llegan con despacio.

  • Al hilo, echo en falta porque no soy capaz de encontrarlo, poder leer de vez en cuando la inscripción en mármol que colgaba a la entrada del NickJournal Arcadiano
    Las sabias palabras de maese Merc sobre lo que uno podía esperar al cruzar el umbral.

  • Adrede es Dios, de eso no hay duda alguna. Lo que pasa es que se manifiesta poco. La última vez que se le apareció a alguien fue a su cuñado hace más de un año, pero el tío es tan marmolillo que ni se dio cuenta.

    En fin, otra vez será.

  • La verdad es que probé Edarling, Meetic y Badoo. Este fanzine es mi última oportunidad de amar.

    Suerte, Younghusbandd.

  • Yo, el abajo firmante, Pajilleiro, patético personaje, modestamente, Eminencia, le rogaría, si pudiera o pudiese ser, que el contacto directo lo estableciéramos cuanto antes en espacio real (sic) o en el de los bits. El otro día ya le dije a Brema que le diese mi dirección para que pudiese usted soltarme -¿cómo se dice? ¿bilis de malograda hombría, quizás?- bueno, eso, su bilis de malograda hombría sobre la aquí mi pantalla. Pero, al parecer, cierta cautela retráctil lo disuadió, de lo que deduzco que me teme usted hasta por pantalla interpuesta (y no se haga el listillo, que bien sé que me odia y envidia, a partes iguales, de anteriores blogs)
    Precisando que a propòsito de la posibilidad de encontrarnos en ese espacio real (el irreal debe ser cosa de brujas) me apunto de inmediato al evento, cara a cara o con su mamá de por medio ya que servidor, desde la Legión, arrastra la maldita costumbre de dar por culo a todo lo que se mueva, sea trompeta, cabra, mariquitas o mamá de mariquitas, en fin, es un vicio, usted disculpe.
    Y si no concretara usted esa xuntanza, donde guste, sea en la Galicia feudal o en el París flor de lis, deduciré, deduciremos, que usted italiano no es pero algo almazara sí.
    “Quien enemigos no tenga/ es señal de que no tiene, / ni talento que haga sombra, / ni bienes que se le codicien, / ni carácter que impresione, / ni valor temido”

  • COSAS IMPORTANTES QUE ME HA ENSEÑADO LA VIDA Vol.1

    Si circulas de noche con tu chica por una carretera apartada (sin cobertura en el móvil), se te estropea el coche y escuchas por la radio que se ha escapado un peligroso psicópata de un manicomio cercano… ¡Nunca te bajes del vehículo para pedir ayuda en la gasolinera que viste unos kilómetros atrás!

  • La Salud Pública es una de las pocas excepciones que justifican suspender los derechos de una persona, así a los potenciales infectados a los que se les obliga a pasar una cuarentena, pueden ser forzados a ello por la Fuerza Pública. Así los derechos de repatriación de los infectados de Ébola pueden suspenderse por razones de Salud Pública. Dada la inexperiencia de los sanitarios españoles en las prácticas sanitarias de aislamiento radical los religiosos nunca debieron ser repatriados. Si se hizo fue por intereses políticos para presumir de operativo. Se ha cometido un gravísimo error.

  • Gracias, Perkins, por haber tachado la supuesta ofensa del mamacallos de más arriba. Así, se nota menos, como en los chistes de Forges. Venganza de putilla, es lo que te queda, supongo.

  • Perra, sabes que te aprecio y pienso en tu bienestar. Pon esto moientras friegas:

  • Marqués, quizá podremos resignarnos pensando que esa experiencia de la que habla usted seguirían sin tenerla los sanitarios españoles mientras no tuviéramos un caso aquí.

  • La suspensión de derechos de los afectados no puede llegar al punto de limitarse a prohibirle la entrada al país. Eso no es cuarentena, es “ahí te pudras”, y el Estado no se lo puede permitir, así que se ve obligado a desplegar una cuarentena volante ( o voladora ).
    Una vez desplegada, más le vale al Estado fardar de ella, para tranquilidad del personal.
    Ha salido mal, porque éste es un país desgraciado.
    Un cierto reproche sí merecerían las ansias de repatriación de los afectados, pero para formularlo primero hay que haber dado el callo allí.

  • Gengis hacen falta equipos adecuados y entrenamiento especial. He trabajado en los Centers of Disease Control de Atlanta y en el Carlos III y su diferencia es la misma que entre una película de Spielberg y una de Torrente.

  • Si ir más lejos, a mí me ha cogido la llegada del Ébola sin tener preparado ningún argumento. Con tanta Cataluña y tanto Ente.

  • Holm, créame, las razones de Salud Pública pueden llegar a suspender los derechos fundamentales de las personas. Esto está sancionado por todas las normas de la Bioetica. No se puede poner en riesgo la vida de miles de personas por salvar a una. El Estado sirve para ordenar estas cosas

  • Gracias PerroAntoiNe. Gran placer releerlo.
    Me sigue dejando patidifundido la habilidad para encontrar referencias que tienen algunos de ustedes.

  • Al tipo ese, al mamacallos, lo tengo muy estudiado. Solo entra a insultar cuando piensa que el ambiente y la relación de fuerzas –por las trifulcas en las que me meto- le resultan favorables. Se equivoca completamente, Perkins y Gengis, por ejemplo, son depredadores, cada uno en su estilo, jamás se pondrán del lado de un carroñero.

  • Holmesss, algunas cosas las veo al revés que usted. En lo primero que afirma, seguiré viendo la cosa así hasta que no me entere de que, entre los derechos importantes -es decir, los que no necesitan para su vigencia de un contrato firmado, como puede ser un seguro de repatriación- está el de repatriación.

    No creo, pues, que se hubiera suspendido ningún derecho si no hubieran sido traídoslos religiosos, aunque ni las poderosas razones del marqués me quitan de la cabeza el convencimiento de que, con ellos o con otros, entonces, ahora o más tarde, esa diferencia de preparación entre el Carlos III y los centros americanos en los que trabajó seguiría siendo igual de grande.

    Respecto a lo último, aparte de que oí que el segundo misionero no tenía especial interés en ser tratado en España, nunca reprocharé a nadie, no habiendo pasado yo por la Legión, que se agarré a la vida como sea.

  • Jjaajajajjasjsjaaas.
    Lo de tuister_666 es inenarrable.
    Ahora se ha montado la mundial porque van a sacrificar al perro de la contagiada, por seguridad.

  • Me medio convencen, porque hoy estoy amoroso y dispuesto al pacto. Pero me queda la piedad que siempre siento por los capitanes Schiaffinos, y los quienquiera que hubo decidido el repatriado de los misioneros.

  • Recuerdo cómo una buena amiga, destacada profesional sanitaria en un hospital público de mi ciudad, solía referirse a los sindicalistas de su sector como “los de las carpetas”, por su acusada a tendencia a consumir la jornada laboral paseando arriba y abajo, carpeta en mano, pero sin acercarse a un paciente ni encañonados por la guardia civil. Tengo muy claro que alguien ha de cumplir esa labor sindical, claro; pero en tiempos de ruedas de prensa como los presentes, no puedo evitar que me venga a la cabeza esta definición.

  • Yo en lo que estoy de acuerdo, Holmess, porque soy de otro siglo, es que nunca se abandona a nuestros heridos en el campo de batalla. Pase lo que pase, aunque la palmemos todos.
    Abandonar a su suerte a los misioneros o a quien sea -el “ahì te pudras” que tan expresivamente encontraste- lo entiendo en una persona que debe tomar una decision que le concierne pero no en un Estado.
    Otra cosa es que el protocolo estuviese mal redactado o que careciesemos de medios o preparacion. Pero abandonar, ni de coña. Yo prefiero una buena persona con ebola, -como sin duda alguna son los misionesros- que un hideputa sano. Después se puede matizar pero en principio es asì. Aquì jugamos todos o pinchamos la pelota.

  • Una razón para que vengan a España los sanitarios infectados en Africa puede ser la de que son de los nuestros, lo que no va más allá de sostener que los demás no tienen por qué venir.

    No vale, en cambio, la de que están allí en defensa de algo nuestro. Están por algo más importante, aunque de ello pueda derivarse, sin que importe si lo tuvieron en cuenta, algún beneficio para nosotros.

  • Gengis, ya he ido a tomar por culo y pagué gustosamente,sì, la penitencia.
    Ahora vayamos alo nuestro, como de costumbre.
    En todo hay una jerarquiìa de urgencias, se hace lo que se puede. Que vengan los nuestros es como “natural”, que vengan los otros si ya con los nuestros lo pasamos mal no es excluirlos -que también- es aceptar que el milagro de multiplicacion de panes y peces es eso, un milagro. Poder traer a los otros ademàs de los nuestros temo que revelaria de una voluntad milagrera y biennitencionada, por qué no decirlo, pero hipòcrita. En la ideologia Podemos quizàs tenga predicamento, en el campo del empirismo social, no creo

  • Follan, jamás se me ocurrirá tomar como una objeción tu comentario. No puedo porque lo primero que dije en el mío es que el hecho de que los misoneros fueran de los nuestros me parece una razón digna de ser tenida en cuenta a la hora de optar por traerlos. Luego precisé el alcance de lo dicho, precisión que has desarrollado a mi entera satisfacción.

  • Me dhiero, casi con vehemencia, a las sabias palabras de Gengis von Holmess i Llobregat.

  • 07/10/2014 A LAS 20:34
    ADAPTACIONES
    Jjaajajajjasjsjaaas.
    Lo de tuister_666 es inenarrable.
    Ahora se ha montado la mundial porque van a sacrificar al perro de la contagiada, por seguridad.

    ¿Ha dicho Tse que es ACOJONANTE? Si es así, imagino a cuatro docenas de grandes pensadores tuiteando 36×140 que, efectivamente, es ACOJONANTE.

  • 07/10/2014 A LAS 21:44
    PERROANTUÁN
    No es que no me interese el asunto del ébola, pero…

    Confiesa a su marido que se quedó embarazada de un ‘Enano-Boy’ el día de su despedida de soltera

    Este tipo de historias merecen un libro. No una novela: un libro. Yo quiero hacer uno sobre padres que han matado a sus hijos accidentalmente. Y ahora, también uno sobre despedidas de soltero.

  • Añadir a la que ya hay liada unas protestas por la decisión de matar a un perro me recuerda el estilo satírico de Tom Wolfe. Qué complicado es gobernar una sociedad moderna.

  • No les niego coraje a estos defensores de los animales, el que no tuve yo cuando desistí de predicar el Evangelio en una discoteca. Exigen que no toquemos al animal justo en el momento en el que se nos está pasando por la cabeza sacrificar al dueño.

  • Yo también amenazo con irme. No se me insulta e ignoran adecuadamente.. Me cansa el papel de chica-buenrolloflorero.Y el tierno zagallilo de Follan es un espanta novios. Que me estaba gustando mucho, para mis cosas, el jogusban ese.

  • Es justo lo que se le ha ocurrido al dueño, Gengis. El marido de la enfermera, que «ha sido encerrado, perdón, ingresado», han dicho en las noticias de 24 horas. Decía ⎯por teléfono⎯ que él no da permiso, a ver, que por qué no le sacrifican a él. Durante los pocos minutos que he estado delante de la tele ha salido también la madre, una señora mayor que vive en Lugo. La mujer asomaba la cabeza por una ventana y explicaba como podía a los periodistas que estaban en la calle que sí, que había hablado con su hija, pero que el marido le había dicho que mejor que le llame a él, que no la moleste a ella. Pobre mujer, qué buena es la gente. A qué santo sacan a esa anciana en la ventana para toda España. En un informativo serio.
    Y encima no nos enseñan al perro.

  • Visto así de cerca, tal como viene en El País, se le quitan a uno las ganas de decir tonterías: “Personal del centro ha explicado que algunos de sus compañeros, víctimas de “ataques de ansiedad”, se han ido del hospital durante el día. “Todas mis compañeras estaban llorando cuando he llegado”, ha relatado una trabajadora del turno de tarde. “Estamos muy mal de ánimos; la gente se abraza una a otra. No hay forma de consolar a algunas personas”, ha añadido.”

  • “Personal del centro ha explicado que algunos de sus compañeros, víctimas de “ataques de ansiedad”, se han ido del hospital durante el día. “Todas mis compañeras estaban llorando cuando he llegado”, ha relatado una trabajadora del turno de tarde. “Estamos muy mal de ánimos; la gente se abraza una a otra. No hay forma de consolar a algunas personas”, ha añadido.”

    ¿Quiere esto decir que unos profesionales sanitarios han abandonado su puesto de trabajo?¿No habría que abrirles un expediente? Imaginen a unos militares yéndose a casa porque en esta guerra el enemigo tira a dar.
    Además, no contentas con ello se dedican a expeler fluidos corporales (lágrimas) a mansalva y por si fuera poco a tener contactos entre ellas (abrazos). No se… pero a simple vista parecería que no se están ateniendo al cumplimiento de los protocolos, eso, o los protocolos son un un desastre.

  • Este finde, debido a la lluvia, no hemos salido en bici. En vez de eso, hemos salido a caminar y hemos aprovechado para coger setas, que con las últimas lluvias han salido en abundancia. Ayer, por el pantano de Navalmedio, cogimos un montón de boletus y bastantes níscalos. Hoy hemos bajado por los prados de La Cabezuela y hemos cogido una buena cantidad de setas de cardo, las más apreciadas. Acabamos de cenar una tortilla de setas que ni en El Bulli …