90 comentarios

  • gachoinlowercase 2 de abril de 2015 a las 06:45

    “Bremaneur 2 de abril de 2015 a las 01:08
    Me extraña que ninguna de las activistas del blog se te hayan tirado al cuello. Debe de ser que tienes razón.”

    Lee bien letjagado mío, lee bien.
    (De ti no me avergüenzo porque lo tuyo es de psiquiatra ¡Pero Funes!, “¿tú también, Funes, hijo mío?”
    (Que malas madres habéis tenido que tener. Lo siento mucho.)

    Con feministas como Ga.Cho, reitero, no hubiera sido preciso acuñar el término machismo.

  • Dice nuestro admirado Dr. Jambrina (en lne, a ver si alguien lo puede linkar) que el responsable de la tragedia de los Alpes no es la locura, sino la maldad. Me estremece tal aserto, pues si bien atisbo qué es la locura, no acierto a definir lo qué pudiera ser la maldad. Help.

  • MI GRAN VIAJE DE IRLANDA. Viaje el que me pegué el otro día, pero eso ya lo dije. Sigo: he visitado el oeste de la nación y es muy bonito, como todo el mundo sabe. Qué acantilados más gansos y qué viento, menudos cojones –narrativamente hablando– gasta el viento de aquí.

  • A mí me resulta más difícil definir qué es la locura. Maldad es causar daño de manera consciente. A veces es necesario causar daño para obtener posterior beneficio. Pero causar daño como actitud deportiva es maldad.

  • Gata, sé que tu comentario está empapado de ironía. Es que con esta paleta me siento como nuestros primeros padres, que no tenían teclados y solo les salían garabatos en las cuevas en vez de escribir la historia. Porque no tenían unas teclas en condiciones.

  • No he leído a Jambrina pero, al margen de lo que se quiera decir del significado de maldad y locura, la cuestión pertinente parece que es si hay responsabilidad de los propios actos. Al loco se le exime de ella.

  • Estoy leyendo Dublineses. (Hombre, claro, no me voy a leer el Ulises, que no estamos en junio, JAJAJÁ). Estoy disfrutando.

  • Un monje me explica, mientras me muestra la rica imaginería del cenobio, el papel de Trento en la historia del arte. Circa 1550 hay una explosión de pintura y escultura donde predominan las imágenes religiosas que Trento anima a representar para diferenciarse de las doctrinas heréticas que proscriben la figuracion.

  • Debo de ser uno de los pocos españoles vivos que se apretó en su día las memorias de Indalecio Prieto. Éstas rezuman mezquindad y la anécdota referida supra por el mismo es una muestra elocuente de ello.
    Sospecho de los discursos que siempre hablan de “ellos” con desprecio. “Ellos” son los políticos, los empresarios o los novelistas para mecanógrafas. Me pregunto quién eres “tú” que desde tu atalaya, desde ese desvencijado púlpito, a todos juzgas.

  • Leí la entrevista a Jambrina y no me quedó clara la diferencia entre maldad y locura. Cincuenta céntimos tirados a la basura.

  • “Me siento más seguro junto a un Pirrón que junto a un san Pablo, por la razón de que una sabiduría de humoradas es más dulce que una santidad desenfrenada.”

  • “Las ideologías políticas, cuando triunfan, lo hacen porque proporcionan a masas importantes de la población una cosmovisión que viene a remediar las lagunas de su desatendida formación. En términos generales es cierto, pero hay un par de cosas que complican el panorama”.

    Pirata Jenny, Ni un grano de sal

  • 4 de abril de 2015 a las 13:41 MARQUESDECUBASLIBRES
    Según Perroantoine una locura es una maldad de la que no se saca provecho alguno. Añado que siendo así su responsabilidad parece limitada. Simple pero claro. Y gratis.

    Tendremos que trabajarnos un poco esa definición de locura. De momento puedo aceptar que ese sea “un tipo” de locura. Pero eso sí, tal como ha apuntado Proc, la locura es irresponsable.

  • Sábado de Gloria: No sabía yo (que lo sé casi todo, aunque a veces se me olvida algo, como la definición de la mediana, cosas de la edad), que se llamaba Gloria al arcoiris completo en forma de círculo. Pero mi hija, que al parecer sí lo sabe todo, me lo ha explicado, mientras contemplábamos el fenómeno óptico desde la cumbre de Peñalara. Parece ser que es muy raro de ver, que hay que estar a mucha altura, o desde un avión. Yo no lo había visto nunca, es bastante espectacular. Eva lo ha subido a su Facebook.

    Hemos subido temprano desde Cotos, aunque hasta bien pasado el desvío al albergue Zabala y la Laguna Grande no había nieve suficiente. Después, con los esquís de travesía, por las cornisas de dos Hermanas hasta la cumbre. Pensábamos que seríamos los únicos, pero había más gente. Nos hemos encontrado con otros dos esquiadores y dos snowboarders. Hemos intercambiado comentarios sobre las mejores zonas de bajada y al final hemos decidido ir todos juntos, por aquéllo de la seguridad. Hemos hecho algunas bajadas hacia el norte, donde queda mucha más nieve de la que parece. Increíble la sensación de bajar entre pinos bastante espaciados entre sí (a esas alturas no hay muchos) y con algunas rocas, marcando zonas de giro. Hacía años que no disfrutaba tanto. Eva estaba encantada y lanzaba alaridos tipo tirolés mientras bajaba. En la última remontada es cuando hemos visto el arcoiris completo.

    Visto retrospectivamente, se puede decir que voy cumpliendo con los días señalados de la Semana Santa. No estaba previsto, pero ha salido así: Jueves de Pasión (ruta idílica por los alrededores de La Granja, remontando el río Eresma desde la presa del Pontón hasta la Casa de la Pesca y vuelta), Viernes de Dolores (85 km de sufrimiento con subida a Abantos y al Collado de la Mina) y Sábado de Gloria (por lo del arcoiris y por una jornada gloriosa). A ver qué nos depara el Domingo de Resurreción. Tenemos previsto hacer el tramo de cañada entre Miraflores y Manzanares el Real. Ya les contaré.

  • “Una persona no estrella un avión por ser enfermo mental, sino por maldad”
    “¿Cómo vas a prohibir a alguien acudir al lugar donde ha perdido a un familiar? Eso contradice a la historia de la humanidad”

    03.04.2015 | 05:21

    Amaya P. GIÓN Juan José Martínez Jambrina (León, 1964), licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca, es especialista en Psiquiatría desde 1996. Dirigió el programa de asistencia psiquiátrica de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid y en junio de 1999 se incorporó al equipo de tratamiento asertivo comunitario de Avilés, que ahora dirige. Leer, el fútbol y los toros son algunas de sus aficiones, aunque la escritura parece estar por encima de todas. Este médico que quería ser periodista colabora en prensa y es uno de los impulsores de las publicaciones “Jot Down”, “Contexto” y “Deliberar”, que está a punto de ver la luz. La actualidad obligó a cambiar sobre la marcha el hilo de la entrevista.

    -Los jueces avilesinos han detectado un aumento de casos de maltrato en el ámbito familiar, de hijos mayores de edad, algunos con brotes psicóticos, a sus progenitores. ¿Se ha producido un incremento de consultas psiquiátricas?

    -No tengo datos para concluir que se ha producido un incremento en las consultas psiquiátricas. Lo que sí hemos detectado es un aumento el consumo de tóxicos, sobre todo de cocaína, que es especialmente peligrosa para desencadenar situaciones violentas. No tengo constancia de casos vinculados a trastornos mentales graves. Los hay aislados, muy dramáticos, pero no rompen los patrones de años previos.

    -¿Y a qué se puede deber este escenario que describen los jueces?

    -A nivel sociológico, no psiquiátrico, se está viendo que las familias se han vuelto a reunir como consecuencia de la crisis. Los hijos vuelven a casa y acaban conviviendo abuelos, padres, hijos y nietos, cuatro generaciones, algo que en la historia de España nunca se ha dado. Los sistemas de valores, los regímenes de vida de cada uno chocan. Los jueces tienen mecanismos para actuar. No se puede psiquiatrizar cualquier conflicto de agresividad que haya en el seno familiar. La bondad y la maldad corresponde a la justicia, no a los servicios de Salud Mental.

    -¿Han detectado un incremento de los suicidios?

    -La tasa de suicidios de 2013 en Asturias fue de 14 casos por cada 100.000 habitantes, que es la más alta de España. Asturias y Galicia tienen, desde el siglo XIX, las mayores tasas de suicidio del país. El gran problema es que todavía no sabemos cuantos se producen. Hay muchas muertes inexplicables que no se sabe con certeza si fue un suicidio o no, desde ahogamientos hasta accidentes de tráfico. Y existen carencias con los dos sistemas de notificación: el del juzgado y el de los forenses. Algo falla cuando los dos sistemas de notificación del suicidio no coinciden. En realidad no sabemos cuántos se producen.

    -¿Se puede controlar desde la medicina una conducta suicida?

    -Creo que es totalmente imposible. La principal arma que tenemos para evaluar o detectar una conducta suicida es la entrevista clínica, es muy difícil. Lo que se puede hacer es mejorar los controles a los trabajadores en determinados puestos desde los departamentos de salud laboral.

    -Ambos nos referimos a Andreas Lubitz y a la tragedia aérea de los Alpes.

    -Hay puestos incompatibles con determinados diagnósticos o medicaciones, eso es una cuestión de prevención. No hay que llegar al extremo de la persona que estrella un avión, se trata incluso de evitar que alguien con un problema mental haga un mal aterrizaje.

    -¿Un suicida es un enfermo mental?

    -No siempre. Hay un porcentaje escaso, en torno al 10% de los casos no tienen la etiqueta de enfermedad mental.

    -¿Y teme que el caso de Lubitz puede influir en la estigmatización, ya existente, de los enfermos mentales?

    -Sin duda, le puedo asegurar que es casi un automatismo, más aún con el tratamiento informativo tan centrado en la enfermedad mental que se está haciendo del caso. Sabemos que la enfermedad mental está ahí, pero hay otras características de personalidad, y que básicamente se resumen en la palabra maldad, que tienen mucho más que ver con un desenlace así. La maldad no va dentro de la enfermedad mental. Una persona no estrella un avión por ser enfermo mental, lo hace porque es mala persona. Y alguien que hace algo así, que estrella un avión con 150 personas, es una mala persona.

    -¿Quiere decir que se está enfocando la responsabilidad en la enfermedad mental?

    -Eso es, no pongo en duda que una enfermedad disminuye la capacidad de control de una persona. Pero lo que verdaderamente dispara esos casos extremos es la personalidad: las vivencias previas, los aprendizajes, la constitución genética, no la enfermedad mental. Si este tío se ha pasado su vida entre aviones haciendo el cafre, no es extraño que haga eso. Igual que el chico que mató a tiros a más de treinta alumnos en una escuela de Estados Unidos, que se pasaba el día con armas.

    -También está el caso de la matanza de la isla de Utoya (Noruega) perpetrada por el Anders Breivik.

    -Se trata de uno de los mejores peritajes que ha habido. Breivik quiso pasar por enfermo mental. Y se concluyó que sí que lo era, pero también que planificó tanto los hechos, tenía todo tan medido ese día, en su biografía había tantos actos de ese tipo previos, que pesó mucho más su maldad que el hecho de ser un enfermo. Y ahora está en la cárcel, no en un psiquiátrico. En el caso de Anders Breivik se sopesaron todos los factores que entran en juego. No se trata de exculpar a nadie por el hecho de ser enfermo mental, pero no se puede hacer esta focalización. Llevamos días y días leyendo y escuchando que si el piloto tenía depresión, ansiedad, que si tomaba esta medicación, como si eso fuese lo único que determina la vida de la gente.

    -¿Y qué opina del trabajo de apoyo a los familiares de las víctimas desde el punto de vista médico?

    -Algunos psiquiatras querían prohibir a un grupo de familiares españoles acudir a los Alpes. Pero vamos a ver, ¿cómo vas a prohibir a alguien que acuda al lugar donde ha perdido un hijo, una madre, un familiar? Incluso el que quiera ver los restos, tendrá que poder hacerlo, porque es una manera de despedirse. Este tipo de cuestiones contradicen toda la historia de la humanidad.

    -Cambio de tercio, ¿está garantizada la continuidad de los equipos de tratamiento asertivo comunitario?

    -Sí, en los últimos meses no hemos tenido ninguna noticia que diga lo contrario.

    -Entonces se puede dar por salvado el “Modelo Avilés”.

    -Espero que siga creciendo.

  • ‘Una persona no estrella un avión por ser enfermo mental, lo hace porque es mala persona’. El psiquiatra Jambrina.

    Estoy de acuerdo. Intentemos decirlo de otra manera: NO HAY mayor porcentaje ni de delincuentes ni de criminales entre los enfermos mentales que entre los, ejem, cuerdos. Enfermedad mental y crimen no correlacionan. Hay datos de sobra para afirmarlo, en España, en Europa y en el planeta. Luego deberemos seguir llamándolo maldad.

    En cuanto a que ‘los hijos vuelven a casa y acaban conviviendo abuelos, padres, hijos y nietos, cuatro generaciones, algo que en la historia de España nunca se ha dado pues mire, Jambrina: no. Ni es precisamente frecuente ahora -piensen vuesas mercedes si conocen cuatro generaciones conviviendo en alguna casa- ni era impensable en 1950, 1772, 1616 o 1493.

    Por lo demás, me alegra que el Modelo Avilés (la apuesta profesional de JotaJota desde hace tantos años) siga adelante.
    – – – – –
    Felicidades atrasadas por tu día ayer en el mundo anglosajón, Satur. El famoso Satur Day.

  • Cada loco con su tema. Leo ahora la reseña de Revista de Libros “Sexualidad pagana, sexualidad cristiana” y vuelve a sorprenderme la alta concentración de imbéciles que produjo el cristianismo primitivo. Me recuerdan a los cretinos contemporáneos del chiísmo y el wahabismo que van generando literatura subnormal sobre la homosexualidad, el matrimonio, la moda o la vida pública. Me da mucho que pensar que esta legión de castrados y enfermos mentales venga configurando los valores morales durante miles de años y que se siga guardando respeto, cuando no venerando, a esta patulea de patanes y anormales.

  • 5 de abril de 2015 a las 09:49
    Mercutio

    Felicidades atrasadas por tu día ayer en el mundo anglosajón, Satur. El famoso Satur Day.

    Vaya, yo pensaba que era otro, Montesco.

  • Pues la ruta de hoy ha resultado un poco anodina, comparada con los días anteriores. La vistas a La Pedriza y al puerto de La Morcuera son bonitas, pero la cañada en sí resulta aburrida. El jueves, por ejemplo, pasamos por algunas ruinas romanas, y por algunas cascadas poco frecuentadas. Y el viernes pasamos por el campamento de Piedras Blancas y por el cámping del Valle de Enmedio, en Peguerinos, con unas vistas espectaculares. Pero lo de ayer fue la hostia, la mejor esquiada en mucho tiempo. Como dice Ella, parece que el rapado a lo marine me ha rejuvenecido algunos años.

  • Entiendo entonces que el copiloto estrelló un avión con 150 personas a bordo porque era un bribón, y el hecho de que tuviera problemas mentales no tenía nada que ver. O incluso podría considerarse un atenuante, como ir borracho.

  • 3 de abril de 2015 a las 23:52
    PERROANTONIO
    A mí me resulta más difícil definir qué es la locura. Maldad es causar daño de manera consciente. A veces es necesario causar daño para obtener posterior beneficio. Pero causar daño como actitud deportiva es maldad.

    Hay un beneficio: el del placer de hacer daño.

  • 5 de abril de 2015 a las 11:36
    PERROANTONIO
    Me da mucho que pensar que esta legión de castrados y enfermos mentales venga configurando los valores morales durante miles de años y que se siga guardando respeto, cuando no venerando, a esta patulea de patanes y anormales.

    No lo digas en voz alta, porque les haces un gran favor: se enfadan, pecan por iracundos y se tienen que ir a confesar, cosa que les encanta porque así mantienen engrasada la maquinaria.

  • Toxo: “El cambio tecnológico en España ha extendido el ‘precariado”
    MIGUEL ÁNGEL NOCEDA Madrid
    El dirigente sindical afirma que la crisis terminará cuando la gente recupere los niveles de bienestar de antes

    Niveles de bienestar que él mismo, acompañado por los de su banda, negó siempre, ya que hemos estado desde el principio de los tiempos ahogados por las hordas capitalistas que blablablá. Esta gente me descompone.

  • 5 de abril de 2015 a las 15:08
    BREMANEUR
    3 de abril de 2015 a las 23:52
    PERROANTONIO
    A mí me resulta más difícil definir qué es la locura. Maldad es causar daño de manera consciente. A veces es necesario causar daño para obtener posterior beneficio. Pero causar daño como actitud deportiva es maldad.
    Hay un beneficio: el del placer de hacer daño.

    Siendo bastante incomprensible lo del tipo del avión, yo creo que se le desmoronaba el mundo –estaba loco y lo sabía, le deja su novia embarazada a la que engañaba con otra, perdería con seguridad el trabajo por el asunto de la vista- y en un alarde de autoconmiseración buscó atención sobre sus problemas de mierda provocando un espectacular estruendo y causar daño a la compañía por despedirlo y a su novia por dejarlo. Esto pasa porque no me queréis y porque no me queréis sufro hasta límites insospechados: sufrid por ello. Buscaba lo que le están dando: una atención comprensiva de sus circunstancias.
    Matar a 150, aunque tú seas uno de ellos, no es un suicidio.

  • 5 de abril de 2015 a las 14:58
    Bremaneur
    Entiendo entonces que el copiloto estrelló un avión con 150 personas a bordo porque era un bribón, y el hecho de que tuviera problemas mentales no tenía nada que ver.

    Supongo que si el porcentaje de pilotos que tienen problemas mentales y estrellan aviones con pasajeros entre todos los pilotos que estrellan aviones con pasajeros es el mismo que el de personas con problemas mentales en el conjunto de la población, sí, podemos concluir eso.

  • Algún psiquiatra dio el diagnóstico de Lubitz que más razonable me pareció: trastorno narcisista de la personalidad. He conocido en persona a un narcisista (no en el sentido coloquial que todos entendemos, sino en el clínico) y no, no están locos, son verdaderos psicópatas hijos de puta.

  • Hola, soy Siegfried, ayudo a cruzar la calle a las ancianitas pero me da por clavarme bolis bic en las pantorrillas. ¿Sería tan amable de dejarme pilotar un avión con ciento cincuenta personas a bordo? Gracias.

  • Los hay, Brema, pero están basados principalmente en test psicotécnicos. Y a un narcisista no le pillas con un psicotécnico. Probablemente tampoco con un par de entrevistas con un psiquiatra.

    En definitiva, volvemos al origen: tener la mala suerte de coincidir con un piloto psicópata en un avión es tan accidental como que el aparato pierda los cuatro motores. La gente de la generación de nuestros abuelos hubiera aceptado esto sin más, como una fatalidad, pero nosotros nos resistimos a aceptar la idea de la muerte absurda que no esté relacionada con ninguna enfermedad. De ahí la obsesión moderna por buscar culpables y por reclamar derechos (si hay culpa, hay derecho).

  • 5 de abril de 2015 a las 17:19 piratajenny

    Pi: la fatalidad = el destino.
    El destino como causa de reparación (no pecuniaria).
    O fuente más que causa.

  • 5 de abril de 2015 a las 17:11
    Bremaneur
    Entonces, ¿por qué hay reconocimientos psiquiátricos para ser piloto?

    Porque el porcentaje de suicidios sí es más elevado entre depresivos que entre no depresivos, aunque el de homicidios no lo sea. Y el suicidio de un piloto no es lo mismo que el de un farero, previsiblemente.

    No creo que sea contradictorio con lo que he dicho antes..

  • En fin: que desvincular la enfermedad del impulso criminal, aun contando con la maldad del piloto, me parece harto atrevido.

  • Hola, he vuelto (back) a España (es pain) a tiempo para el aberri egun (the burry gun). Yo también tengo jet lag, Satur (como una hora de jet lag, macho, cuánto sufrimos los grandes aventureros).
    He leído la entrevista a Jambrina, vuestros muy oportunos comentarios y también este artículo sobre el mal («El efecto Lucifer»).
    Me gustaría insistir en que se trata de un suicidio, y que querer matarse va contra lo más básico. En mi pueblo también se suicida mucho la gente, o me lo parece, recuerdo ahora a una chavala que se tiró por el balcón. Tenía dos hijos pequeños: pero cómo ha podido hacerles eso. Es que los suicidas siempre cometen crímenes contra otros. No es remotamente comparable al caso de Lubitz, pero un deseo radical de morir no parece compatible con ningún principio moral, y tampoco sé si no nos proyectamos cuando interpretamos el suicidio como una acción con mensaje. Ni deseo de vivir, ni principios morales, ni tampoco un proyecto de asesinato grandilocuente y artístico como se le atribuye a Lubitz, nada de nada excepto acabar de una vez. No sé explicarme mejor.

  • Don Camilo Alonso Vega, mas conocido como Camulo, fue conspicuo franquista que participó activamente en la Cruzada. Se le puso su nombre al Hospital Psiquiátrico de Valdelatas con capacidad para 1.500 pacientes.
    Han pasado los años y su nombre ya no blasona el frontispicio del frenopático, hoy renombrado como del dr. Lafora, al parecer un socialista que ofició en su día de psiquiatra.

  • Resulta patético que los psiquiatras en su loable intención de desestigmatizar a los enfermos mentales se lancen al ruedo afirmando que el copiloto es que era “mu malo”. Le añaden lo de narcisista y psicópata y queda técnico.
    Nuestra ignorancia sobre el origen del mal y la locura es oceánica. No nos tiremos rollos pseudocientíficos y ponfamos las medidas posibles para que cosas así no ocurran, que seguirán ocurriendo.
    Es acaso Obama otro narcisista, su acuerdo con Irán traicionando a Israel y las monarquías wahabitas así lo sugiere. El tiempo lo dirá, pero su apuesta por los chiítas es mas que arriesgada y le costará convencer a los halcones que dominan las dos cámaras.

  • 5 de abril de 2015 a las 21:55 Satur
    ¡Bienvenida, Prot! ¿Qué tal en Inglaterra?

    Pedazo de islote, Satur. Islota. Pienso volver. Le preguntaron a Fraga que cómo llevaba viajar tanto y respondió que él iba y venía de Tokio como quien va a Mondoñedo, pero que su mujer, en cambio, cada vez que iba a Mondoñedo era como si se fuera a Tokio. Y yo, yo me veo mucho del mismo Mondoñedo.

  • Marqués, a veces es usted de una necedad pitopaúsica que asusta. Vale que los psiquiatras no son neurocirujanos, pero algo saben. Y cuando algunos de los mejor formados dicen que Lubitz no es (o no sólo es) un depresivo sino (ante todo) un narcisista bellaco, los que no sabemos (yo, que soy no sé qué, pero también usted, que es un comercial farmacéutico), observar y callar.

  • A ver, Pi: Jambrina no profundiza un carajo y el otro dice que el copiloto no era un enfermo mental sino un enfermo social, lo que es liarla aún más. Yo me permito dudar de «los que saben» pero no se saben explicar.

  • A mí me parece que haber tenido una pareja narcisista es una putada, pero de ahí colegir que todo el mal proviene del narcisismo es muestra de escaso caletre.
    Lo del argumento de autoridad de los “mejor formados” me retrotrae a un oscuro pasado.

  • Sí, un buen psiquiatra sabe de lo que habla y se sabe explicar. Otra cosa es que haya quien no lo entienda. Yo tampoco me entero una mierda cuando un químico habla de enzimas; pero no se me ocurriría decir que el problema es suyo.

  • 5 de abril de 2015 a las 22:04 Bremaneur

    Qué malismo que eres, Bremaneur. Ese tuit de Rosa Díez te lo has inventado tú con las tijeras de los collages del camarada Sergei. Confiesa.

  • A mí lo que me disgusta del psiquiatra Francisco Toledo es la seguridad con la que diagnostica a partir de unos pocos indicios de segunda mano. Será ojo clínico, pero lo que parece es poco profesional.

  • Pienso en el sanatorio de Endenich, donde Schumann terminó encerrado. Este bipolar nos ha legado inmortales composiciones musicales. Este sí que es un homenaje a los “locos”, no el decir que no hacen cosas malas.
    Tuve una novia bipolar, joven y muy bella. Me hizo visitar el infierno. Hoy, en distancia, la sigo amando con todas mis fuerzas porque como Schumann me asomó al abismo.