Tres canicas, un bolón (Me acuerdo)

tetuan2
Por Pirata Jenny.

Yo no había salido hasta entonces del barrio de los Cuatro Caminos, y aun de un perímetro muy singular definido al norte por la calle de Francos Rodríguez, al sur por la calle del General Perón, al oeste por la Glorieta y al este por los baños públicos de Tetuán. Pero cuando la familia dolorosamente se amplió con la llegada de mi hermana, mis padres alquilaron un piso en la que debió ser una de las primeras urbanizaciones para clase media de la ciudad que llevaba el pomposo nombre de Ciudad de los Periodistas.

Aquello era otra cosa. Quiero decir otra galaxia, como lo es el Japón o Andrómeda. Allí había maravillas que un niño de mi generación y extracción ni siquiera sabía que existieran.

Allí la puerta doble de cristal se abría y cerraba al pisar la cubierta de entrada tantas veces en la tarde como te lo permitieran los nervios del portero. Allí había matas cuidadosamente alineadas en torno a la entrada del garaje (¡garaje!), alimentadas por un sistema de riego por goteo (g-o-t-e-o). Allí vivir en un quinto era vivir, como quien dice, en el rez-de-chaussée, y una de las primeras cosas que nos preguntábamos los niños recién llegados de los barrios del centro era cuál era la altura de nuestra casa, que considerábamos aproximadamente indicativa del estatus social de los nuestros.

En realidad, los últimos pisos eran los más baratos, lo que se comprende a la vista de la frecuencia con que los Boetticher y Navarro se obstinaban en detenerse indefinidamente a mitad de trayecto, cuando no en arder en llamas, y mis padres alquilaron uno en la planta 17ª y última desde donde se podía ver toda la chabolería vertical del barrio del Pilar extendiéndose hacia la Dehesa de la Villa. Años después, un Urtain alcoholizado y en bancarrota se tiró por una ventana del mismo edificio, aunque algo más cerca del suelo. Sus finanzas, con hallarse en la ruina, estaban exactamente siete plantas más saneadas que las de mis padres.

En aquella docena de manzanas no había cerilleras, carboneros, repartidores de leche a domicilio ni afiladores. Los camiones de la basura pasarían, sí, pero no nos despertaban de madrugada como lo hacían los que atravesaban las estrechas calles del barrio con estruendo de frenos y engranajes y regalando a su paso los hedores acumulados en la tolva. Los barrios de los gitanos y los chamarileros quedaban cerca, pero no resultaban de tránsito obligado. Tampoco había quebradas ni descampados (a excepción de la gran vaguada que se convertiría luego en centro comercial), sino un pavimento gris uniforme que no dejaba crecer una mala yerba ni trazar pistas para las chapas ni excavar un gua. Ni sacos terreros ni bocas de riego con los que improvisar la portería.

Y sin embargo, los juegos que practicaba con los nuevos conocidos se regían por el mismo código de honor cuatrocaminero, un código en el que determinadas fórmulas, “te la llevas”, “por mí y por todos mis compañeros”, “campo libre, pista libre”, y reglas, “no vale en los soportales y las piedras no son refugio”, “tres canicas, un bolón”, “de portería a portería guarrería y no es gol”, si expresadas con el dedo corazón cruzado sobre el índice, con una palmada a la altura del corazón o con el ademán de besarse los cinco dedos en ovillo de la mano, sellaban la verdad. Ningún adulto, revenido y escarmentado ya de tanto revés, y sabedor de que no nos podemos fiar de nosotros mismos, cuanto menos de los demás, atribuiría semejante poder mágico a las palabras. Menos si más se adornan.

Cambié de domicilio cuatro años más tarde, y no regresé al barrio del Pilar sino veinte años después para visitar a la madre de un amigo que había muerto en circunstancias que nadie quería comentar.

Se nos ha hecho tarde y me ofrece la cama del amigo. Ya sola en el cuarto venzo mi aprensión y abro la novela. Es una novela talismán. La conservo en varios idiomas y en varias ediciones, buenas, malas y peores, compradas apresuradamente en cualquier ciudad cuando intuía que la noche no auguraba nada bueno. La abro y empieza a desprender su bálsamo. Estoy en el cementerio judío de la ciudad, el invierno es frío y lluvioso al borde del delta del Po, regreso a la casona, al jardín convertido en selva por la desidia de sus propietarios, a la pista de tenis con su malla agujereada y caída, paseo por el patio del Palazzo dei Diamanti y al atardecer entre las luces ocres de las fachadas del corso Ercole I. Ya sosegada me levanto a mirar por la ventana, y veo a lo lejos, en el collado por encima de La Vaguada, la vieja urbanización bandera con sus toldos azules, sus pisos altos malamente construidos y sus alardes de modernidad que el tiempo ha ridiculizado, y escucho al Pipo gritar: “¡Campo libre! ¡Pista libre!”.

_______

Foto tomada de Tetuán de las Victorias: Ayer y Hoy de un barrio de Madrid. 
En Urban Idade. Memorias de las redes urbanas.

100 comentarios

  • Emocionante, Pi, una estupenda vuelta de tuerca a los “me acuerdo”. He tenido que mirar de qué novela se trata. Ay, la ignorancia.

  • Venga, venga, un poco de “enseñar al que no sabe”, que yo también he mirado y no lo he encontrado. Yo las entradas no las comento, que luego los autores se ensoberbecen si les dices que es magnífica y bajan el nivel de excelencia.

  • Tú no te hagas el chulito, Gremanel, que a lo mejor has metido la pata. Y es que en pudiendo hacer las cosas bien no sé por qué las hacéis mal.

  • Me desesperan las búsquedas. Llevo un tiempo intentando encontrar un texto en el archivo histórico Sancho El Sabio, que sé que está ahí digitalizado, porque aparece, pero no hay manera de llegar hasta él. Me pone de gran mala hostia, dicho sea sin ánimo de jurar.

  • Lo que me interesaba era la «ecuación de búsqueda», que decimos los pedantes. Yo he buscado en el google entre comillas «Palazzo dei Diamanti» y «novela» y lo primero que me ha salido ha sido lo de Bassani. Pero lo mismo es el Quijote, como dice Satur.

  • El éxito en las búsquedas depende del día que uno tenga y de que los servidores no estén reiniciándose o quemándose o inundándose. Suelen pasar cosas raras. Mándame un mail con los datos y te lo busco, a ver si hay suerte.

    Ayer recuperé unos papelotes míos de una caja y me encontré con el resultado de una búsqueda que había intentado hacer un par de meses atrás removiendo Roma con Santiago sin éxito ninguno. Y me acordé que en su día no me llevó más de una tarde dar con lo que buscaba.

  • Intento encontrar un texto desopilante (a su pesar), un librito editado por Antonio Ribera que recoge unos estudios encargados por las diócesis vascas. Creo recordar que son de la década de 1920-30. El caso es que preocupados por la decadencia del cristianismo y, especialmente, por la implantación del socialismo, el alcoholismo y el baile agarrado, los obispos vascos encargaron a sus párrocos la elaboración con métodos científicos de un análisis de la situación social en sus respectivas poblaciones. Como puedes imaginar, no todos estaban dotados para la tarea, pero algunos hacen aproximaciones verdaderamente lúcidas y sociológicamente pertinentes, aunque la moralina las convierte, a su pesar, en enormemente risibles. Recuerdo que me gustaron mucho, por su seriedad y cierta vocación de estilo, los informes correspondientes a La Arboleda en Vizcaya (donde estaban las minas y fue el primer foco del socialismo) y el de Eibar (con la descripción de una ciudad dividida en dos, nacional-católicos y socialistas, enfangados en constantes disputas). A ver si encuentro la referencia completa y te la paso, que tú sabes de estas cosas del funcionamiento de los archivos muchísimo más que yo.

  • Qué grande es Jenny.

    Y qué gran género es el de los me acuerdo, que si mal no me acuerdo, inició Bremaneur. Estoy leyendo La lengua salvada, de Canetti, la primera parte de sus memorias. En el prólogo dice Ignacio Echevarría que para su escritura influyeron tanto la agonía del hermano como «las fervorosas lecturas» que hacía entonces Canetti de otros libros de memorias; y cita a propósito estas palabras suyas: «Estoy rememorando muchas cosas de mi propia vida desde que leí la vida de Tolstoi. La vida es contagiosa y el recuerdo no lo es menos».

  • La lengua absuelta, La antorcha al oído y El testigo oidor, magníficas las memorias (y lo que no son memorias) de Canetti. Junto con las de Jünger y Chateaubriand, las memorias que más he disfrutado leyendo.

    Saludos a todos.

  • A mí Grizzly Man me parece un documento fantástico porque muestra muchas cosas, una de las cuales es aquello de Horacio: “Naturam expelles furca, tamen usque recurret”.

  • Bienvenida, Ostrata.

    ***

    Hablando de búsquedas. Estos días he recuperado una postal berlinesa de 1937. La imagen, la Alexanderplatz. El texto, en español, es de dos jovencitas alemanas que escriben desde un hotel a una amiga que también vive en Berlín.

    Berlin Alexanderplatz 1937

    Buscando en las «páginas telefónicas» berlinesas de 1937 no veo a nadie con el apellido de la jovencita en la calle donde fue enviada la postal. Se debe a que vivía en casa de sus abuelos. ¿Cómo lo he averiguado? Buscando el nombre en google. Es que google chana mazo. Aquella niña creció, se casó, tuvo hijos y nietos y bisnietos y escribió un cuentecillo infantil con la historia de su vida que publicó el colegio de sus bisnietos. Resulta que era una de los cuatro hermanos de una familia bien de Barcelona, «medio alemana, medio catalana». Al estallar la guerra comprendieron que la ciudad condal no era un buen lugar para que unos alemanes corretearan por ella, así que se fueron a Berlín, ciudad en la que estuvieron hasta que ganó Franco y pudieron regresar.

  • He de decir y digo que gracias a Bremaneur, Príncipe de las Bibliotecas y Mago de los Archivos, he llegado sano y salvo y en apenas unos clics a la obra que venía buscando desde hace tiempo, digitalizada hace unos años por mor de la diligencia y empeño de algunos archiveros y/o autoridades culturales a quienes Dios guarde muchos años, como al antedicho Príncipe Bremaneur.

  • Esta mañana, cuando he salido a correr, he pasado frente a la Ciudad de los Periodistas cuyo origen conozco bien
    Fue un chanchullo típico de la época franquista. La Asociación de Prensa de Madrid construyó estos pisos (de lujo entonces) y se vendían muy por debajo del precio del mercado a “periodistas”. Entonces había que ser además afecto al Régimen y muchos que no eran periodistas, pero sí afectos, accedieron a ellos. Por supuesto luego comenzó la especulación al venderlos a precio de mercado.Muchos franquistas se beneficiaron, pero la operación llevó a la ruina a la Asociación que tuvo que vender el Palacio de la Prensa, el de Gran Vía, para sobrevivir.

  • Desconecto, que tengo que preparar un menú. Disfruten del fin de año, que un día es un día y siete una semana. Recuerden que mañana les querré lo mismo que hoy pero menos que a mi madre y no olviden que ÇhøpSuëy es su casa, pero como pongan los zapatos encima de la mesita va a haber más que palabras.

    Paz y amorl.

  • Marqués, usted que suele hablar de nutrición, ¿conoce los libros y blog de Luis Jiménez?
    Caso afirmativo, ¿qué opinión le merece?

  • [Antes de irme confieso que debería haber hecho una bonita ilustración para el texto de Pirate. Pero después de darle muchas vueltas me gustó mucho más el resultado con la foto. Podíamos haber puesto por delante a Satur jugando a las canicas, pero la gravedad y emoción del texto exigían un trato más serio, es decir, algo de lo que no soy capaz por falta de pericia. Es decir, que no ha sido por falta de dedicación.]

  • Esto… Qué te calles, fijona! Ya te llega, ya. Inundando cómo si no hubiese un mañana.
    Muy bueno señora o señorita Pirata.

    Hala, ya está. Feliz año y eso.

  • ¡Pero qué bien escribe, Pirata! El último párrafo, con ese cambio de tiempo verbal incluido, me ha parecido soberbio. Al leer la entrada me ha venido a la cabeza aquel: “La Ley de la Botella: el que la tira fuera va a por ella” con que, en nuestros propios partidos, obligábamos a recoger la pelota al que la enviaba fuera del campo.

    Felicitaciones.

    ***

    Saludos, Ostrata.

    Buenos días a todos.

  • Luis Jiménez es un “escepticémico”, secta a la pertenecí en su día. A pesar de ello todo lo que dice es muy razonable, mas que la mayoría que se publica sobre el tema, pero siempre con ese hálito de cientifismo llevado al límite.

  • Recomendar una dieta a un obeso es como recomendar lecturas a un ignorante, no suele funcionar. La obesidad, la ignorancia, los trastornos del comportamiento, son partes de un todo complejo que necesita en primera instancia una aproximación técnica, pero amerita mucho mas. Tener experiencia tratando pacientes permite ver la complejidad del ser humano, facilita entender cómo funcionamos y cuáles son las motivaciones para cambiar. Un buen amigo se echó una novia guapa y joven y ésta le dijo: “Mi padre está en mejor forma que tú”. Le apunté tres consejos en media cuartilla y hoy está hecho un toro. Consejos correctos y motivación, ahí es nada.

  • Hoy he terminado mi primera carrera. La fría y voluble tramontana ha intentado impedirlo sin éxito, y he recorrido los 10 km con un buen registro. El dato exacto sólo lo diré bajo secreto de alcoba a la que se lo trabaje, eso excluye a todos los chicos y a Pachakusi, que me tiene la mosca tras la oreja.

  • Holm, en este asunto solo hay dos categorías: por encima, o por debajo, de 50 minutos. Para su consuelo le confesaré que los 50 minutos son para mí infranqueable muro.

  • Bien, bien, ¿vais a pasar de nuevo el año emponzoñados de champant con la ropa interior por las rodillas y abrazados a un extraño/una extraña en los lavabos de un discopuf entre confeti mojado, gómitos y profilácticos arrugados?

    A eso se reduce la Nochevieja, la Puterío Night on the Rocks. Españolas con bragas rojas gritando borrachas como cubas en esperpéntico aquelarre.

    En fin, feliz año nuevo.

  • A un compañero de trabajo, obeso y no gozoso por eso, le dije un día: Eres un hombre gordo y quieres ser un hombre delgado. Tienes que ser otra persona. No es cuestión de regímenes, has de ser otro.

  • Ningún adulto, revenido y escarmentado ya de tanto revés, y sabedor de que no nos podemos fiar de nosotros mismos, cuanto menos de los demás, atribuiría semejante poder mágico a las palabras.

    Y sin embargo, hay novelas talismán para las noches de malos augurios. Qué gran texto para cerrar el año.

    Entren con buen pie en el próximo. Feliz noche, señores.

  • Buena entrada Jenny. Me ha recordado una vez que entre unos cuántos nos pusimos a recordar expresiones de juegos infantiles (canicas, chapas, cromos …) y de explicar lo que significaban. Sacamos un montón, aunque ahora no me acuerdo de la mayoría, pero sí recuerdo las carcajadas que nos marcamos, porque llegó un momento en que cada uno decía una como si fuera un desafío, otro contestaba con otra … aquí les dejo algunas, a ver si se animan a completar la lista:

    Pique por fuera es fuera
    Trasquilón, repitón
    Matar a dos con el mismo guá
    Heridas corridas
    Rejón p`arriba, canto encima
    Ni ná ni ná, pastopas

    Feliz 2015, extraña familia.

  • Leo en El País una carta de Cercas respondiendo al artículo de Arruñada y Lapuente que nos trajo Adapts. Ortega es una de mis cuentas pendientes. Torrente Ballester dijo en su día que fue quien le enseñó a pensar, y a mí me falta mucho de eso.

    En el ABC leo una entrevista a Jadilla Rahmoudi, y la chica me ha parecido tan guapa que he buscado más imágenes suyas. Gran impacto. Salió en cueros en un Interviú. Me parece muy mal que nadie me haya avisado. Lo voy a pedir para Reyes.

  • Bingo: El jardin de los Finzi-Contini.
    Abraz@s y graci@s a l@s amig@s.
    Al fin de año se suma un cumpleaños familiar. Así que cómo me gustaría estar lejos, por ejemplo en Ferrara. Nunca he estado en Ferrara. Una vez casi estuve, pero el bandarra se rajó.

  • Comparto el moderado optimismo de Perroan sobre las cifras que nos trajo ayer. Podríamos tener más lectores, cierto, y más gente que escribiera o que ilustrara, pero hemos aguantado el tirón todo 2014 con una puntualidad pasmosa. También me gustaría que hubiera más gente comentando, pero me temo que el twitter y el feisbú alimentan mucho mejor el ego que los blogs, de ahí su éxito.

    Me da mucha pena que termine el pulp de Olmos y sería un honor que siguiera llenándonos esto de sangre. Tenemos que pensar algo para verlo en papel, como dice Pe (ay, ahora le voy a llamar Pe, temo sus dentelladas).

    En cualquier caso, ÇhøpSuëy es una de las grandes cosas que me han ocurrido en 2014, y han sido unas cuantas. Es un lujo contar con Pe como compañero a los mandos y con la Srta. Bellpuig en la sala de máquinas (de café), y una gozada contar con vuestra compañía, incluso cuando os ponéis más pesaos que yo (no todo van a ser flores). Recuerdo días gloriosos en Bilbao dando forma junto a Pe a la idea de los fumanchungos (¡y conocí a Ace Olmos!), días gloriosos en Madrid con alguno de vosotros y días gloriosos aquí, descojonándome de risa. No puedo pedir más. Muchas gracias a todos y feliz 2015.

  • Bre y Pe: Muchos, la mayoría, no sabemos escribir ni comentarios. No nos pidan portadas.
    Ze: Yo también hubiera escrito guá, pero es incorrecto.
    Pi: Tenía apuntado en un antiguo moleskine la trattoria Terranova de Ferrara, en la via del mismo nombre, entre la iglesia de S. Francisco y Corso de Giovecca, como un lugar de buena comida italiana. Lo digo por si va.

    @ ò X: Que tengan un buen año.

  • Cirios

    Ante nosotros yérguense los días venideros
    como fila de cirios encendidos
    ⎯cirios ardientes, áureos y vivos.
    Quedan atrás los días ya pasados,
    triste fila de cirios apagados.
    Los más cercanos aún despiden humo,
    cirios fundidos, fríos y torcidos.
    No quiero verlos: me aflige su figura,
    me aflige recordar su luz primera.
    Veo ante mí mis cirios encendidos.
    No quiero volverme por no ver con horror
    cómo la fila oscura avanza rápida,
    cómo los cirios apagados aumentan tan de prisa.

    (Constantino Kavafis.
    Traducción de Ramón Irigoyen).

  • El centro comercial La Vaguada fue una bendición para el barrio del Pilar y se pudo construir a pesar de la oposición de los rojos, los cuales exigían que se hiciera un parque a pesar de la existencia del lindante Parque Norte. Otra bendición para el barrio (La Paz y Pilar) fueron los parquímetros que acabaron con el caos del aparcamiento que había. Los rojos de nuevo momtaron manifas, violencia incluida, para evitarlo. Pero lo que al barrio le ha dado un impulso definitivo fueron las Cuatro Torres en los terrenos de la Ciudad Deportiva del Madrid. De nuevo hubo campaña orquestada por los rojos para obstruir el proyecto. Hoy el barrio disfruta de unos equipamientos y un nivel económico nunca conocido. El marqués del Bosque es su vecino mas conocido.

  • La Merkel (la Kremel, que dice mi abuela) elogia la inmigración en su discurso de fin de año, pero a un inmigrante que no encuentre trabajo en seis meses le quitará las prestaciones sociales, mientras se las mantendrá al compatriota que se arrasque los huevos en ese tiempo. Es la Europa que nos están vendiendo.

  • 1 de enero de 2015 a las 11:16
    PERROANTONIO
    En todo caso. ¿Hay prestaciones desde el mismo momento en que llegas?

    Caravana de autocares chopsuey !
    Nach Berlín, alles!

  • Yo sólo he sentido una vez en mi vida el pánico de las invasiones bárbaras. Fue en Barbate. Estábamos tranquilamente en la piscina cuando de pronto se produjo una invasión. Al parecer, a las 7:30 se abría el buffette y las hordas germánicas irrumpieron desde todos los confines del orbe, perfectamente coordinadas por la orden de mando de sus estómagos. Fue como una irrupción de zombis. Temimos morir y corrimos a refugiarnos en nuestro apartamento. Cuando bajamos a cenar, a una hora razonable, se habían papeado hasta los adornos florales.

  • Sí, hay ayudas desde el mismo momento en que llegas. Y a veces te persiguen para que las cobres, lo juro. Si bien es cierto que soy tan tonto -o que manejo extraños códigos de honor o que soy perezoso para cumplimentar formularios- que me han impedido coger un sólo marco o euro del estado alemán.

  • Además, en un primer momento no se hablaba de supresión de las ayudas sino de deportación. Sí, tal como suena. Uno llega a Alemania, se pone a trabajar, se queda en paro y si a los seis meses no encuentras otro trabajo te mandan de nuevo a tu puto país. Esa era la idea.

  • Los comentarios de Pe sobre la cadena de valor en los libros me han evocado a un buen amigo bilbaíno, cuyo padre fue breve alcalde e imagino conspicuo guardián de la tradición. Contaba que su padre jamás había entrado en el Corte Inglés.
    Nunca he comprado en Amazon, y si me estiro un poco más mis hijos podrán decir esta rareza (adicional) de su padre.

  • Disfruto paseando hasta una bodega de Gracia bien surtida y con precios competitivos.
    El no va más es preguntar por algún vino concreto y ver que al tipo se le llevan los diablos al reconocer que hace meses que no se lo sirven. Ya volveré, le digo mientras quizás compro otro cualquiera, y lo hago; un día u otro el tipo me dice que ahí lo tiene, o me telefonea excitado.
    La hermana de Ramoneda también se pone de los nervios cuando le digo a algún colaborador suyo que no se preocupe si no encuentra un libro que recomendó el gran Montano: ya veré de encontrarlo en algún lado, digo mientras anotan mi encargo solícitos.
    A ver si San Amazon me va a telefonear.

  • Ayer hubo sorteo gordo en Catatònia, la Gorda es llamada. En el telexto de Teletrés decía que no hubo máximo acertante, por lo que el premio era para tots els catalans. Tócate los huevos.

  • El periodista ha explicado que el diario se llamará El Español como “el que fundó Blanco White en 1810 en Londres para defender la libertad en España”, y el que también creó “Andrés Borrego en 1835 y publicó los artículos más memorables de Larra”.

    Además, el nuevo diario tendrá el mismo nombre que “el que apoyaba a Antonio Maura cuando pretendía hacer ‘la Revolución desde arriba'” y el de “Luis Bonafoux, ‘la víbora de Asnières’, cuando propugnaba la Revolución desde abajo”.

    Pedro J. pretende también que el diario emule “a esa revista España que dirigieron luego el socialista Araquistaín y el republicano Azaña” y que sea “un digno descendiente de la gran revista España que Ortega fundó y dirigió… ¡en enero de 1915!”.

    Se olvida Pedro Jota del semanario El Español, fundado y dirigido por Juan Pujol.

    Y casi nadie recordará El Español, periódico (o así) publicado en México por Enrique Castro Delgado, uno de los proyectos editoriales más honrados y más amargos que dio el exilio republicano español.

  • Una pregunta para el marqués. Ayer fui a donar sangre, en uno de los autobuses de la Comunidad Autónoma de Madrid que recorren los pueblos, y al terminar la donación y mientras me tomaba el obligatorio zumo de piña, me soltaron una filípica sobre la privatización del servicio de donaciones por parte de la Cruz Roja, que según decían, va a hacer negocio con las donaciones, por lo que me instaban en adelante a donar sangre en hospitales públicos, si no quería que alguien comerciara con la sangre donada. ¿Qué hay de cierto en todo esto? Gracias por anticipado.

  • Mis músculos no están forjados ni en acero ni en nada, Ga.Cho.
    Me veo más de angelito, soy muy tierno e inocentón y empiezan a desbordarme incontenibles redondeces, por no hacer caso de los consejos del Marqués.

  • Apúntate al blade running, Funets, puedes ir corriendo al trabajo, a por tabaco, es sano y fácil, no cómo el fútbol, que tienes que comprar once elásticas iguales, un terreno de juego, un esférico, etc.

  • Hermoso texto, Pirata. La felicito. Yo llegué un día de otoño a Ferrara tras las huellas de Bassani. Me impresionó la belleza de la ciudad y la melancolía de sus jardines.