«A ver esto qué tal»

 

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Por Albert.

Les supongo ociosos, con los bolsillos cargados no solo de buenos propósitos y el ánimo indulgente para recibir recomendaciones. Voy a atreverme, pues. Se trata de diez películas de los últimos años que por una razón u otra salen malparadas de la ecuación calidad-notoriedad, entendida esta última como el grado de conocimiento o la oportunidad que, conociéndolas, les ha otorgado la audiencia. Dependiendo de la curiosidad y afición de cada uno de los espectadores, algunas les resultarán completamente desconocidas, de otras habrán oído hablar y probablemente de la mayoría tengan noción cabal pero aun así insuficiente para despertar su interés. De otras, finalmente, ya tendrán su propio juicio. Precisamente por esta razón, porque doy por descontado que a estas alturas habrán gozado, ignorado o detestado convenientemente las últimas entregas de Scorsese, Polanski, Von Trier, Fincher o Allen, obvio incluirlas en la lista.

Entiéndase estrictamente por “calidad” la personalísima valoración del escribiente, aunque conviene sumar, para acabar de despertar su lógica y entusiasta expectación, el hecho de que por lo general la crítica especializada ha concedido a todas ellas muchas estrellas, palotes de colorines, dibujitos de pulgares hacia arriba o cantidades ingentes de adjetivos gratuitos, dependiendo del rigor de cada cual. Yo soy de esta última escuela, como comprobarán. En fin, como ya advertí en otra ocasión hace años desde una tribuna predecesora de esta, tomen en cuenta la recomendación solo quienes valoren la vehemencia y el juicio apasionado, porque jamás osaría aconsejarles nada desde la reflexión o la mesura.

Si no me equivoco, y esta vez creo que no, ninguna de ellas podrán verla ya en cines, de modo que no tendrán más remedio que adquirirlas, alquilarlas o arriesgarse a la inmoralidad, el pecado, la delincuencia y el horror. Y no me refiero a verlas dobladas. Aunque también. No es una lista, déjenme insistir, de las mejores películas de los últimos años, sino únicamente de aquellas que quizá merecen más y mejor atención. Una última nota previa: verán que junto al título con que se distribuyeron en España, el original y el año de su estreno, consigno también el nombre de su director. Se trata únicamente de seguir la costumbre y hacerles la lectura menos farragosa. Guionistas, montadores o especialmente intérpretes no son menos autores de la obra que quien la dirige. Me pregunto qué hubiera sido del tal Abdellatif Kechiche sin la prodigiosa debutante de nombre aún más impronunciable que da vida a Adèle.

Abajo van, sin más orden ni concierto que la intención de construir la lista siguiendo, permítanme la pedantería, una cierta coherencia narrativa.

1. La vida de Adèle (La vie d’Adèle – Chapitre 1 & 2 (Blue is the warmest color), Abdellatif Kechiche, 2013)

01La_vida_de_AdeleUn larguísimo e innecesariamente complicado título. Basada en un cómic. Rodada por un tunecino. Protagonizada por dos lesbianas, una de ellas una sofisticada artista con el pelo azul. Repleta del sexo más explícito que jamás se ha visto en una pantalla no tratándose de porno. Más de tres horas de duración. No se dejen despistar por todo lo anterior, no hay artificio moderno alguno en ella sino todo lo contrario: La vida de Adèle es sin duda la película que cualquier director de los años dorados de Hollywood hubiese soñado rodar. No es únicamente una opinión personal: el mismísimo Steven Spielberg, presidente del jurado que la premió con la Palma de Oro en Cannes, confesó su envidia y admiración por este lúcido y brutalmente sincero retrato del amor, relatado desde la luz al desgarro. Si no salen de ella conmovidos y al mismo tiempo añorando su juventud y aliviados de haberla superado, háganselo mirar. Monumental.

[Trailer de La vida de Adèle]

2. Under the skin (Under the skin, Jonathan Glazer, 2014)

02Under_the_SkinEstarán de acuerdo en que conviene juzgar la obra en función del riesgo que asume. Pretender hacer reír con una comedia de enredo y no conseguirlo es un terrible fracaso, pero intentar explorar la esencia del ser humano a través de un(a) inquietante alienígena que se pasea por Edimburgo seduciendo a sus habitantes es realmente situarse en el filo de la navaja, un empeño que de malograrse condena de por vida al más espantoso de los ridículos. Under the skin no es una película fácil en ningún sentido, ni falta que le hace. Muy a diferencia de la anterior, es un arriesgadísimo experimento cinematográfico probablemente no apto para todos los temperamentos ni todos los estados de ánimo, pero desde luego si les atrapa quedarán fascinados, abrumados, hipnotizados, aterrados y unas cuantas cosas solemnes más terminadas en ado. Si sucede, si realmente conectan con la propuesta, les aseguro que soñarán con Scarlett Johansson y que no serán sueños precisamente húmedos, a pesar de que pasa media película completamente desnuda. Su cuerpo, de hecho, la conciencia que de él toma el personaje que interpreta, es el eje de la historia. Por llamarla de algún modo, porque —advertidos quedan— es más un cuadro abstracto que narrativo.

[Trailer de Under the skin]

3. Her (Her, Spike Jonze, 2013)

03HerSpike Jonze es un tipo que tampoco le hace ascos al filo de la navaja. No es el caso de Her, con seguridad su película más conservadora y convencional. De nuevo Scarlett, pero no se emocionen ni —hay gente para todo— se agobien: si en la anterior su desnudo era omnipresente, en esta ni siquiera la verán vestida, a pesar de su absoluto protagonismo. Ignoro si es un caso único pero muy probablemente sí el más conspicuo y contundente en la historia del cine, el de una intérprete que se adueña por completo de la pantalla únicamente a través de su voz, la que presta a Samantha, un sofisticado sistema operativo informático de un futuro cercano que acabará por enamorar hasta la obsesión a uno de sus usuarios, un oscuro y solitario escritor de cartas de amor por encargo. Divertida, agridulce y romántica, es por encima de todo una brillante reflexión sobre los teóricamente difusos límites —¿quién de los dos es la máquina, quién el humano?— y la interacción entre la inteligencia natural y la artificial.

[Trailer de Her]

4. To the Wonder (To the Wonder, Terrence Malick, 2012)

04To_the_WonderLa mayúscula de “Wonder” no es caprichosa. Con la Iglesia hemos topado, se dijeron cínicamente buena parte de los críticos, espantados por la —a su parecer— recién descubierta “militancia cristiana” de Malick, siempre uno de sus ídolos cardinales. Esa mirada religiosa era ya perfectamente detectable en sus anteriores películas, pero mezclada con el antibelicismo o un discreto feminismo resultó mucho más digerible para ellos. To the Wonder habla explícitamente del amor como una manifestación de la gracia divina. Nada menos. Si alguno de ustedes necesita más motivos para acercarse con precaución a esta obra, aquí tienen otro: es una película profundamente poética. Pero no en el sentido en que quizá estén acostumbrados a escuchar el término aplicado al cine. No se trata únicamente de aliento lírico, que también, sino del concepto en su sentido más formal: planos como versos que riman visualmente unos con otros. Si no lo creen, arriésguense a comprobarlo. Maravillosa con mayúscula y, por supuesto, altamente desaconsejable para quien valore el cine en función de su cercanía con la narrativa más clásica. Absténganse también otro tipo de prejuiciosos: sale Bardem.

[Trailer de To the Wonder]

5. Contagio (Contagion, Steven Soderbergh, 2011)

05ContagioCasi un documental, de tan rigurosa y fría. Una instantánea perfecta del estado de las cosas, de la debilidad moral de un mundo perdido en el marasmo, huérfano de valores y referentes, al que basta un soplido para desmoronarse como un castillo de naipes. Soderbergh, definitivamente un maestro en todo lo que se propone, se ceba con Twitter y Facebook, hasta el punto de que el espectador se pregunta si la verdadera epidemia de la que habla la película es el virus altamente infeccioso y mortal que desencadena los acontecimientos o esas redes sociales, como síntomas de una comunidad contaminada de arriba a abajo. Historias cruzadas, un reparto estelar en el que ninguno de los actores —todos de primerísima fila— está más de diez minutos en pantalla. Inteligente, aguda, redonda y por tanto realmente terrorífica, hablando de lo que habla: el apocalipsis. Ciencia rigurosa, internet y un retrato de la actualidad, tan general como lleno de matices, que molestará a los biempensantes de uno y otro signo.

[Trailer de Contagio]

6. The Master (The Master, P.T. Anderson, 2013)

06The_MasterA un paso del surrealismo. Densa, abrumadora. Una especie de exploración de las raíces comunes de la inmoralidad, la locura y el simple sinsentido. De la mentira, en definitiva, de la sospecha de que todos preferimos la intensidad al vacío. La civilización, por ejemplo la norteamericana, es una quimera separada por un hilo finísimo de la barbarie, de la naturaleza animal. The Master es un bellísimo y tortuoso viaje a ninguna parte plagado de estaciones intermedias sublimes. Como la propia vida quizá, concebida desde una especie de divertido pesimismo, de hermoso patetismo. Un desafío intelectual lanzado desde la visceralidad, un ejercicio de virtuosismo formal, un paradigmático ejemplo de obra a varias voces, el director y sus dos actores —un animal controlado y otro descontrolado que parecen envidiarse y amarse mutuamente— en estado de absoluta inspiración. Cada espectador obtendrá su propia interpretación de lo que ve y escucha, pero el magnetismo de las imágenes y los diálogos es casi mágico, precisamente por intenso. Un formidable espectáculo, en definitiva, en el que se funden de forma magistral la forma y el fondo: todo es relativo, no hay certezas ni equilibrio. Cualquier comentario sobre esta genialidad resulta, consecuentemente, desequilibrado e inseguro. En teoría, asistimos a la fundación de la Iglesia de la Cienciología, pero esto es sólo un gigantesco y astuto Macguffin. Una obra maestra y más: una muestra de la hondura y la sutileza intelectual que puede alcanzar el cine.

[Trailer de The Master]

7. Nebraska (Nebraska, Alexander Payne, 2014)

07NebraskaReverso perfecto de la anterior, Nebraska observa la condición humana desde la cercanía, el humor y mucha ternura. Como en Los descendientes, su anterior obra, Payne se fija de nuevo en la brecha generacional, esta vez en una familia de la América no profunda, sino profundísima. Resulta asombrosa la capacidad del director para mirar con afecto y reírse al mismo tiempo de las miserias de sus personajes, sus compatriotas, sus convecinos. Alexander Payne nació en Nebraska, estudió en Salamanca, habla con soltura español y conoce bien nuestro cine. Confesó en una entrevista que durante la concepción de la película se inspiró permanentemente en la figura de Pepe Isbert, imaginándolo encarnando al anciano con alzheimer incipiente convencido de que le ha tocado un millón de dólares en una rifa, empeñado en caminar desde Montana a Nebraska para cobrarlo. Alguna que otra escena descacharrante, una sonrisa todo el tiempo, una película para disfrutar cada minuto. Mr. Marshall visto desde dentro.

[Trailer de Nebraska]

8. Stockholm (Roberto Sorogoyen, 2013)

08StockholmChico encantador conoce a chica guapa y tímida en una fiesta y hace todo lo posible por llevársela a la cama, ante la aparente resistencia de ella. Pero después de la noche llega la mañana. Dos películas en una, dos mitades calculadamente desiguales que solo abrochan al final. Y de qué modo. No dejen que nadie les cuente más sobre el argumento ni lean previamente crítica alguna que les reviente lo que van a ver. Stockholm (el título no es casual) es una película española excelente, con dos únicos personajes (Él y Ella) que ni siquiera tienen nombre, rodada en Madrid con 200.000 euros recaudados mediante crowdfunding. Un talento asombroso en la dirección de un debutante, una actriz superdotada y un guión que es un auténtico caramelo envenenado. Puede que no se la crean, pero puede que sí. Para estos últimos, cuidado. No digan que no avisé.

[Trailer de Stockholm]

9. (500) Días juntos ((500) Days of Summer, Marc Webb, 2008)

09.500_dias_juntosUna delicia, oigan. Remonto siete años atrás para rescatar del polvo este prodigioso alarde de ritmo cinematográfico a golpe de montaje, diálogos, dirección, interpretación y, por supuesto, banda sonora, todo en la misma y exacta cadencia, lo más parecido a una partitura pop que encontrarán en una pantalla. Un puzle perfecto que no sigue una línea cronológica sino simplemente lógica, pieza a pieza, la más conveniente para contar de nuevo la historia más sencilla y antigua del mundo, chico conoce a chica (“pero no es una historia de amor”). Esos 500 desordenados días con Summer conforman una comedia romántica que, como las grandes obras, marca un antes y un después en el género.

[Trailer de (500) Días juntos]

10. Prisioneros (Prisoners, Denis Villeneuve, 2013)

10PrisionerosClaro que hay películas que determinan un antes y un después: esta jamás hubiera existido de no haberse rodado antes El silencio de los corderos. Prisoners es una de esas películas que saltan como un puñetazo a la cara, de los que se agradecen, de los que espabilan y clavan las pestañas al asiento durante dos horas y media. Suspense sobrio y tenso, sólido como el granito, que trasciende los códigos del género hasta situar al espectador frente a un dilema moral de enorme calado sin asidero alguno, sin una gota de maniqueísmo que refresque la turbación ante la encrucijada. Es sin duda esa ausencia de artificio, de la acostumbrada complacencia con el espectador en este tipo de historias para recordarle que lo que está viendo es solo ficción, lo que dota de singularidad a un, en principio, thriller de manual. El obsesivo actor Hugh Jackman apenas durmió durante el rodaje para hallar la violencia gestual que necesita su personaje, un hombre resolutivo extraviado en el laberinto de su propia impaciencia ante los morosos procedimientos de la policía —de la ley— para encontrar a su hija secuestrada. Inolvidable duelo de rostros entre el propio Jackman y Jack Gyllenhaal, dos de los mejores actores de la actualidad en el gran papel de sus carreras. Tan excesiva como genial.

[Trailer de Prisioneros]

Ustedes verán. O no. “Aquellos que sacaron entradas para “El árbol de la vida” junto a la caja de palomitas y luego despotricaron durante meses harían bien en no repetir experiencia. Un lector ocasional o adicto a los best-sellers no prueba en la estantería de Dostoievski, Joyce o Pynchon y dice: ‘A ver esto qué tal…’. Así que no lo hagan con el cine. No es pose, no es clasismo cultural. Es solo un aviso”. Son palabras de Javier Ocaña, más que decente crítico de El País a propósito precisamente de The Master. Nada que añadir, aparte de desearles un venturoso 2015.

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