Travesías de Madrid (y II)

postal
por El Camarada Sërgëi.

Madrid es el lugar de los hechos. Cuando descanso de las librerías y mis amigos descansan de mí aprovecho para caminar por las escenas del crimen: aquí asesinaron al teniente Castillo, este edificio se lo incautó el PCE durante la guerra para montar su cuartel general, en esta esquina se apostaron para asaltar el Cuartel de la Montaña… A veces el ejercicio de flâneur depara algunas sorpresas. Me encuentro, por ejemplo, con un local cerrado. El letrero es viejo; seguramente fue moderno en su momento, pero ahora tiene el elegante aspecto de lo antiguo. Casa Gans. Me vienen los recuerdos… En el Café Comercial no mataron a nadie, que yo sepa, pero forma parte de eso que dan en llamar mi «educación sentimental» y que, dudo ahora, no sé si también tendrá que ver con los Lib que guardaba en mi habitación.

En el Comercial, Madrid se hace mito y un día de hace muchos años vi a un chico que escribía y se mesaba la perilla pensando quizá en la idoneidad de un complemento circunstancial de modo. Ahora, Ricardo y Raquel se han llevado amablemente mis bolsas cargadas de libros y yo quedo escotero a la espera de Bonnie y Rosa. Y primero llega la rubia, todo simpatía, y más tarde la morena y, aunque la he visto antes en decenas de fotos en eso del feisbú, in the flesh es más diva, más guapa y más radiante. A su lado me siento un poco José Luis López Vázquez, de cuando hacía películas de salidos, sobre todo por mi indumentaria de infatuado viajante de medias y corsés. Hablamos y reímos, y reímos y hablamos y corren las olivas y las cervezas y todo es lúcida epifanía y zarzuela-rock-fussion, las risas son nuestras palabras y aunque es la primera vez que nos vemos parece que nos conocemos desde hace siglos. Bonnie se hace rodear durante un rato de su famiglia, ciao, ciao, y Rosa se tiene que ir, adiós, adiós, y vienen Ricardo y Raquel y terminamos a las tantas escuchando a Bonnie hablar de ovejas y de pastores y de cómo hacen para educarse sentimentalmente. Nos retiramos tarde y, ya en el piso de R&R, agotado por las emociones y porque ya voy tirando para chatarra, ronco despierto para hilaridad de los anfitriones.

Y así transcurren los días en Madrid, placenteros, bonancibles, librescos y espumosos, y llega el sábado y yo tenía que estar en Soria en eso de la Libres e Iguales para salvar un poco no sé si a España o a los españoles, pero como al final no tengo que estar en Soria para eso de la Libres e Iguales y no puedo mostrar mi firmeza ante los malos, acudimos a la Cuesta de Moyano y terminamos de embrutecer. Me despido de Ricardo y de Raquel como quien dice hasta mañana, aunque pasarán meses y meses hasta que vuelva a ver de nuevo a estos grandes amigos buenos, pero hay que abreviar las despedidas porque son tristes. Madrid me traga y soy el bolo alimenticio que se sumerge en el infecto esófago del «intercambiador» de la Avenida de América. En el «intercambiador» me regurgita el autocar que me lleva a Soria, ahora sí, un día después de lo previsto, donde haré una pausa para descansar de Madrid, para hojear los libros comprados y repasar de nuevo los plúteos donde descansan los viejos (allí tengo a todo Baroja, muchos simenones, otros magníficos títulos casi olvidados…)

Agreda fría, barbacana de mi pasado. Gasto la tarde con la sensualidad pervertida de unas cervezas en Tarazona y madrugo al día siguiente para ir a Zaragoza en obligado peregrinaje. Me llego hasta el rastro, que ahora se levanta en un suburbial descampado junto a la estación de tren. Envilezco y compro fotos antiguas de uno que no sé si sería utillero o jugador en el Real Valladolid allá en los sesenta, un Umbral que no tenía, un paquete de interviús y un increíble lote de libros con primeras ediciones de Camba, Las aventuras del submarino alemán U, que escribió Ricardo Baroja con pseudónimo, y otras maravillas que me hacen feliz y que justifican el madrugón, la humedad y la sordidez de estos albañales provincianos. La lluvia tiñe las calles de gris, los edificios de gris y de gris a las gentes. Los coches que veo no son mercedes, golfs, seatleones, twingos o esos japoneses de ahora que no sé ni cómo se llaman; yo veo cientoveintisietes, doscaballos y talbotorizones. Tal es esta Zaragoza triste y dominical que parece transcurrir en Súper 8. La recorro con mi amigo Dani, mi héroe, y con Óscar, un genio. La cosa iba a ser para un ratillo, pero cogemos un buen capazo, que es como allí dicen a estirar la charla, y cuando regreso a Ágreda ya es de noche.

De noche será también cuando vuelva a Madrid dos días después. Llueve y un niño le explica a su madre que la lluvia hace el mar. La lluvia dota de nitidez a los contornos de la ciudad, resalta su negra color, su parte más oscura y a la vez, también, su parte más limpia. En Madrid me quedan tres días por rematar, y en los tres me aguantará Fernando. Nos conocemos desde el blog de Arcadi, y cuando pienso que las amistades que allí hice se han afianzado en estos diez años, estoy convencido de que el paso del tiempo chana mazo. Porque aunque es verdad que nos acerca al hoyo final -y no hablo de golf-, quienes me entierren sabrán que lo pasé bien con mis libros, en esos ratos -breves pero intensos- en que las mujeres o callan o gimen de placer, y muy especialmente con mis amigos.

Y en esos tres días me veo, al fin y por primera vez, con Manuel y con Alfonso. Manuel se arrastra desde Galicia, por lo menos. O eso, o está con resaca. Es alto, el cabronazo, y tiene más pelo que yo y escribe mejor que yo y seguro que la hinca más que yo. Qué le vamos a hacer. Destruye su leyenda de demoño bebedor y tomamos un café, y charlamos y lamento no poder comer con él y con su hijo Manu, que seguro que también es más alto que yo, tiene más pelo que yo y se lleva de calle a las profesoras de la guardería (qué le vamos a hacer, ya digo). Lamento abreviar, no porque me corroa la envidia sino porque tengo que ver a Alfonso. Me encanta su estudio, destartalado y divertido, donde amontona libros y cachivaches, y donde trabaja para hacer los libros mejor editados en España. Alfonso me recuerda mucho a J. F. Sebastian, el de Blade Runner, y me despido cargado de libros y abrumado por su generosidad.

Con Fernando cenaré en el Nikkei 225, en Arce y comeré en el StreetXo. La primera noche, con su familia. Las mujeres están hermosísimas y los hombres no sé, porque de eso no entiendo. Lamento no haberme llevado las googleglás para grabarlo todo, porque aunque inolvidable, el momento se me destila como un licor del que sólo queda sabor y aroma. Sí, es cierto que durante la cena hay quien compara algo aburrido con «una tarde en Soria», pero logro contener mi ira en el baño, golpeando los espejos, rompiéndome los puños contra las paredes y gritando hiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii mientras me muerdo el jersey. Estas cosas se me pasan pronto y de la moza que bramó la afrenta sólo recuerdo su belleza y su sonrisa.

En el contubernio en Arce nos hacemos acompañar de Vero, que viene rotunda y salvaje como una PJ Harvey de la Puerta del Sol. Yo estas cosas es que no sé cómo contarlas, macho. Para distraernos un poco observamos la entrada de Álex de la Iglesia, afamado director vizcaíno, que viene acompañado de un par de tipos y se nos sientan detrás. Durante la conversación —no sé si estábamos mostrando firmeza ante los enemigos de la Patria o si Vero me preguntaba que quién es Satur— suenan estruendosos unos vídeos en los teléfonos de bolsillo de nuestros vecinos. Fernando hace un gesto de displicencia y habla, sin girarse hacia ellos, afeándoles el gesto y adoctrinándoles sobre las buenas costumbres en la mesa: «Mi momento favorito en este restaurante se produce cuando los vecinos arman ruido con sus móviles»; algo así dice. Cuando se gira para comprobar si los malandrines han comprendido, ensaya un visaje de sorpresa al reconocer al afamado director vizcaíno. «¡Ah, qué tal!», le espeta mientras le estrecha la mano. «Muy buena la del cura, ¿eh? Muy buena», masculla mientras se gira de nuevo para seguir nuestra charla. El afamado director vizcaíno agria el gesto. «Eso ha sonado muy irónico», dice. Y espeta, locuaz, retahílas de evidentes ironías para contrarrestar el inesperado sermón. «Encantado de haberos conocido, ¿eh?, encantado de haberos conocido». Terminada la refacción abandonamos el local arropados de nuevo por la retahíla interminable del afamado director vizcaíno: «Encantado de haberos conocido, ¿eh?, encantado de haberos conocido». El tono es similar al que utilizan muchos de sus perturbados personajes. Sólo le falta enarcar las cejas con movimientos nerviosos para darnos a entender que el desprecio de Fernando le ha sentado como una patada en los happy brothers, pero nosotros sonreímos y saludamos con la mano para despedirnos, satisfechos de atesorar esta anécdota que podremos contar, para darnos importancia, a la vecina buenorra del tercero (y Vero al vecino cachas del quinto).

Creo que terminamos en el Cock, y las noches en Madrid se me acaban, se me escurren entre los dedos, pero en mi geografía sentimental de la ciudad he cambiado el trazado de algunas calles, he borrado ciertos barrios y esquinas del pasado borrascoso. Ahora me quedan estos recuerdos limpios, estas noches nítidas y vacías de transeúntes, aunque el pulular de los nocherniegos haga sospechar de un Madrid canalla que, creo, me aburriría mucho. Mi Madrid limita al norte con Tetuán de las Victorias, al este con el puente de Vallecas y al oeste con la Moncloa. Mi Madrid no tendrá sur hasta que vaya por primera vez al Calderón. Por todo Madrid me entregan papeles volanderos que anuncian restoranes indios e italianos y, por las noches, puticlús. No quiero pizza, no quiero pollo al curry, no quiero hablar con señoritas esculturales. Yo quiero comer en el StreetXo, de nuevo con Fernando, para llegar una y otra vez a la conclusión de que el mundo es un disparate. Porque a lo mejor uno sabe que es un disparate, pero esa intuición no alcanzará el estatus de verdad apodíctica hasta que no se compartan y comparen experiencias con los amigos y los maestros. Y así regreso a Berlín, pensando que el mundo es un disparate y yo una heteróclita pieza de su maquinaria, una pieza que quizá ande ya algo oxidada y que cruja y que chirríe, pero quien afine bien el oído sabrá que ese ruido no es crujido sino risa, no chirrido, sino carcajada. Vale.

126 comentarios en “Travesías de Madrid (y II)

  1. (Lo mal que lo habrá pasado viéndose los zapatos hasta arriba de barro del corazón, el cabronazo. Qué esfuerzo ha hecho.)
    Así da gusto leerte.
    (Y otra cosa, Jabois ya sé que es la hostia, no necesito más detalles, pero ¿Cuántas mujeres tiene el marqués?)

  2. ¿Y quién pagó esos ágapes, eh, Gremanel? Porque no lo cuentas todo…

    Hoy tenemos sesión deportiva doble, primero con el combinado nacional de esperre, o espatarre, o como llamen al balonmano en Asturias, que no me acuerdo, que juega contra la selección de Qantar y se juega el posicionamiento álgido de su grupo y segundo con el contencioso que enfrentará en el partido de loca de la Copa del Reyísimo al conjunto culet con El Equipo del Pueblo. En ambos casos esperamos victoria de los españoles. Habrá que resucitar La Gazzetta dello Satur, o qué.

    Leyendo esto sobre Don Gil Imón y sus cachorras el periódico monárquico de la mañana me deriva, gracias a sus noticias relacionadas, a esta otra maravilla.

  3. Todo un homenaje umbraliano, si vale la expresión; desde el título al vale final.

    Todo un hallazgo saber que el autor descansa, a veces, de las librerías.

    Excelente.

  4. ¡¡Qué preciosidad, Don Hilarion!!
    Tengo que decir que el Camarada Sergei pagó todas las rondas de la Fábrica Maravillas, Satur, como buen caballero español que es..y es cierto, tuve la misma sensación de que nos conocíamos de toda la vida, lo mismo que con Ricardo y Raquel, un placer el conocerlos.
    Rosa como siempre, fantástica.
    Por cierto, eso de que soy “todo simpatía”, ¿quiere decir que soy físima?

  5. “…aprovecho para caminar por las escenas del crimen: aquí asesinaron al teniente Castillo, este edificio se lo incautó el PCE durante la guerra para montar su cuartel general, en esta esquina se apostaron para asaltar el Cuartel de la Montaña… “

    Y yo teniendo que buscar en la Wikipedia, “Cuartel de la Montaña”, “Cárcel Modelo”, “guerra”, “civil”… No hay justisia en el reparto de bienes mentales de los lectores. (Que la leas).

  6. Brema Igartiburu os dice: gracias, corazones.

    BONNIE
    Por cierto, eso de que soy “todo simpatía”, ¿quiere decir que soy físima?

    No.

    Jajajajjaa, cuando lo leí pensé que le falta un pelín de manejo de féminas al amigo Brema.

    Es verdad, no tengo mucha mano con las mujeres. Quiero decir, que me faltan manos…

  7. Se acaba de publicar en castellano “Las raíces del romanticismo” de Isaiah Berlin. Es un nuevo refrito de sus conferencias, pero bien editadas y con el interés nuclear que tiene el asunto. Ya lo he explicado muchas veces.

  8. El mundo como voluntad y representación vs. el mundo como disparate.
    Mi vecino del lunes en el concierto de Van Morrison era un inglés sexagenario, delgado y feúcho, vestido por el mismo sastre ciego al que acuden Van y su guitarrista.
    Encantado del Liceo en su primer viaje a Barcelona, tomaba notas a lápiz en una breve moleskine a lo largo de todas las canciones. Había asistido a centenares de conciertos del león, y saludaba aquí y allá a otros como él a los que encuentra en estas ocasiones. Celebró que no hubiera instrumentos de viento en la escueta formación, bajo, guitarra, batería y teclados: “he will have to work more”. Luego coincidimos en preferir más coros y más viento.
    Recordé una tarde, de las últimas de José Tomás en Bcn -todo agotado hacía semanas-, en que conseguí comprar una buena entrada minutos antes de empezar el festejo. También se saludaban cerca mío tipos y tipas que sólo coincidían en seguir al torero. ¡Hasta Aguascalientes!, se despedía una mujer de alguien, antes de regalarme un bonito llavero del torero: yo alucinaba.
    Hay gente pa tó en este disparate de extrañas formas de vida.

  9. Qué entrada más buena, Brema. Tienes que preparar una visita guiada por esos sitios de Madrid. No faltaremos los japoneses y demás interesados.

  10. Me ha llamado la atención, en el escrito de la postal del nocturno madrileño (¡qué bonito se ve Madrid durante el apagón!) las siglas GAD. Mi familia materna, que es la que acostumbraba a escribir cartas, siempre usaba ADG. Todas las cartas empezaban así: “Espero que al recibo de la presente todos estéis bien. Aquí todos bien ADG”.

  11. La verdad es que una buena visita guiada a Tetuán tendría muchísimo interés, al menos para mí. Es un barrio en acoso y derribo, como mi amada La Guindalera, en donde vivieron dos de mis mejores amigos una temporada. Me lo he pateado mil veces, Bravo Murillo es el Broadway madrileño y el Paseo de la Dirección es la calle más sorprendente que conozco de Madrid.

    Bravo por el castizo Sergei, que invite a unos barquillos.

  12. [0]
    Desde el blog de Arcadi, en estos diez años he usado en mi barbacana, infatuado, epifanía, refacción, nocherniegos, apodíctica, heteróclita… pero con mi barba cana no había utilizado jamás plúteos y mira que estoy rodeado de ellos.
    Pero no menosprecien a los analfabetos. Ellos inventaron la escritura.

  13. P. ¿Tiene la sensación de que se juega mucho?
    R. Lo peor que me juego es el ridículo, pero no es tan grave, no me preocupa. Pero sí me seduce mucho el riesgo que está implícito en eso. Es un desafío, una manera de seguir vivo.

    Qué grande eres, Zavalita.

  14. Me he reído gaChi.veïNa, Pero si lo pone Brema o yo mismo, la que nos montas por machistas. Las chicas tenéis bula coniio.

  15. Mi único miedo aquí, hablo completamente en serio, es que me toque defender a mi señora o a la barraca y acabe teniendo otra vez problemas con la justicia.

  16. Ayer, de madrugada, mientras caminábamos por Pintor Rosales, la chica que me acompañaba me dijo que es una de sus calles favoritas de Madrid. Por la noche tiene pinta de paseo marítimo, fíjate, quién te dice a ti que lo que hay al otro lado no es una gran playa. Más o menos eso me dijo y yo, entusiasmado, le dí la razón.
    Esta mañana la resaca era considerable.
    Está bien Madrid, sí.

  17. Si Bastenier piensa que el realismo cognitivo está superado en Europa, Juan Cla no le va a la zaga respondiendo que el derrotismo cognitivo del anterior es una moda intelectual ya desacreditada, opinión a la que se suma Arcadi Espada insistiendo en que lo de Bastenier son tópicos, cosas que cansan de tan repetidas.

    Cuando van más allá de estas consideraciones cronológicas y entran en el asunto, los polemistas se equivocan. Lo que en su debate recibe el nombre de ‘hecho en sí’ puede ser concebido como una invención intelectual sin perder nada ni de objetividad ni de intelectualidad.

    Hay una forma de objetividad, más que suficiente para andar por este mundo, que se da dentro del sujeto, aunque no se trata de un sujeto cualquiera sino de uno que está más allá, o más acá, del propio yo. Es, en alemán, que es en el idioma en el que las cosas son de verdad, el celebre ‘Ich denke’, que tiene como oficio el de acompañar a todo acto de conciencia.

    Tampoco tiene por qué haber irracionalidad, o derrotismo cognitivo, en ese relativismo. Que el hecho en sí sea un producto no lo convierte en una fantasía irracional; no ocurre necesariamente tal cosa porque, según una forma de relativismo, es un producto de la razón.

  18. Pereira, durante un cuarto de siglo ha sido raro el día que no he bajado a ese paseo. Mi plan es seguir igual el cuarto siguiente. Y sí, siempre me ha parecido el paseo marítimo que no tiene Madrid, por ese modo tan abrupto de terminar allí la ciudad. Sin mar pero con bosque.

  19. Prefiero:

    – … en alemán, que es el idioma en el que…

    – … en alemán, es decir, en el idioma en el que…

  20. Este es uno que va y dice… espera, no… Esto son dos lo cual que va uno y… bueno, no me acuerdo bien, pero era buenísimo.

  21. LA VOZ DE PRUSIA
    * El dueño de un piso demandó a su inquilino porque meaba de pie. Como el inquilino era un guarro le dejó la taza llena de manchas de orina y el dueño le pedía 1.900 euros de indemnización. Un juzgado de Düsseldorf le ha dado la razón al primero. Sí, se puede mear de pie y se puede ser un guarro. Entra dentro de las reglas del juego.
    * El gobierno regional de Berlín quiere que las líneas de cercanías cuenten con red wifi gratuita. Las asociaciones de pasajeros protestan: y esto, ¿quién lo paga?

  22. Del contencioso de anoche en el feudo culet me han quedado sobrevolando por las circunvalaciones cerebrales, como los murciélagos en la caverna del heleno Plutón, algunas preguntas que orientan mis suspicacias a algunas decisiones tomadas en los últimos contenciosos por el Chulo Sinmelone, la primera de las cuales es la siguiente, por qué quitas a Kit Towerds antes de que corrieran como locos los guarismos del electrónico en la segunda mitad ya que había que ver a Manchulic arrinconado en la medular de la intersección de la banda derecha con el mediocampo del tapete del coliseo azulygranate y la segunda es qué pasa con Guilherme Magdalena.

  23. 21 de enero de 2015 a las 19:34
    PERROANTONIO
    Mi familia materna, que es la que acostumbraba a escribir cartas, siempre usaba ADG.

    Yo era el encargado de escribir las cartas a toda la familia por Navidad. Y somos muchos. Recuerdo haber preguntado qué era eso de GAD y, sí, lo escribía en ese orden. Esa primera frase me salía muy bien, luego me entraba el pánico de la página en blanco.

  24. 21 de enero de 2015 a las 19:35
    JOSÉNEZ
    La verdad es que una buena visita guiada a Tetuán tendría muchísimo interés, al menos para mí.

    Adoro ese barrio, adoro Bravo Murillo. Y tiene un par de librerías de viejo que son cosa fina…

  25. 21 de enero de 2015 a las 19:14
    GENGIS KANT
    Tienes que preparar una visita guiada por esos sitios de Madrid. No faltaremos los japoneses y demás interesados.

    Amenazo: la próxima vez, aviso y nos vemos.

  26. Los madrileños oyen el mar en los paseos y el mar aquí suena por la noche como las autopistas madrileñas llenas de camiones. Y encima nus quiere comer.

  27. En el primer tercio del siglo pasado las vanguardias políticas tuvieron al liberalismo por algo caduco, pero son ellas ahora las juzgadas por éste como una cosa del pasado. En ambos casos se trata de un defecto muy superficial, pues sólo lo tienen hasta que dejan de tenerlo. Mientras tanto, se dejan estudiar muy bien, en silencio y sin aspavientos. Como el indoeuropeo, diría.

  28. ¿Es más fiel a los hechos el Bastenier que declara que en el suelo sólo ve unas losetas con formas romboidales (cada una con la suya) o el Cla que está convencido de que todas las que ve son cuadradas? Quien lo sepa que tire la primera piedra.

  29. 22 de enero de 2015 a las 12:06 GENGIS KANT
    ¿Es más fiel a los hechos el Bastenier que declara que en el suelo sólo ve unas losetas con formas romboidales (cada una con la suya) o el Cla que está convencido de que todas las que ve son cuadradas? Quien lo sepa que tire la primera piedra.

    Aunque este debate ya está muy superado en Europa, sólo decir que será fiel a la descripción de la realidad el que diga que en el suelo hay unas losetas cuadradas adornadas con formas romboidales.
    Dicho esto, aclaremos que la contaminación subjetiva se produce aquí en el acto de seleccionar la parte de la realidad que nos interesa describir (el cuadrado o el rombo) en lugar de limitarnos a intentar describir con exactitud lo que estamos viendo.

  30. Gacho, Gengis y yo nos hemos encontrado en varias xuntanzas y microxuntanzas. Es un tipo divertidísimo (y soy fiel a los hechos).

  31. Y para eso están los fotógrafos; se hace una foto al suelo, se muestra, y cada cual que decida lo que ve.
    ¿Por qué continúa el periodismo entonces una vez descubierta la fotografía? Pues para los ciegos, y para donde no llega la fotografía física o narrativamente (por falta de baterías, pilas etc; o por la imposibilidad de contar una historia).
    (Pero lo de las losetas se soluciona con foto.)

  32. De la insistencia de Bastenier en defender que todo el periodismo, TODO, es subjetivo, no llama tanto la atención la constatación del hecho (que el periodismo está enfermo de subjetivismo) como la defensa del subjetivismo en el periodismo. O sea, que llama mucho la atención que para un profesor de Periodismo lo importante no sea la noticia sino la percepción que la noticia ha provocado en el periodista. Lo cual explica, todo sea dicho, la cercanía de ciertos productos periodísticos con la ingeniería social, antes conocida como Propaganda.

  33. Quiero decir (y me explico mal) que para el Periodismo o la Historia, entendidos como la narración veraz de noticias, la contaminación subjetiva sólo puede ser una dolencia. Sin embargo para la Propaganda, cuyo objetivo es modificar la conducta de la gente, el subjetivismo es una herramienta poderosa.

  34. Gacho, aún sigo con la rabia por no haber podido acudir a nuestra cita. Quedando siempre he sido muy fiable.

  35. Está claro que somos más de una cosa. Cuando le hablé a Gacho de Brema destaqué -ella no me dejará mentir- su seriedad.

  36. Aunque este debate ya está muy superado en Europa, me parece leer entre líneas que todo acto de percepción es “per se” subjetivo (“per se” queda mucho mejor que “por si”, porque refuerza la argumentación con el espejismo del manejo de las lenguas).

    Es cierto que un daltónico tiene problemas al describir con “objetividad” los colores. También los imbéciles tenemos problemas al describir lo que ocurre, básicamente porque no entendemos en su complejidad lo que ocurre ante nuestros ojos. Por eso los objetivos de un periodista (como los de un policía al tratar una pruebas) deben ser modestos: recoger, clasificar, describir con precisión. Ya vendrán luego los listos con su subjetivismo a ofrecer interpretaciones o explicaciones globales.

  37. El debate de la fotografía ya está muy superado en Europa. A esta pregunta filosófica (que me acabo de sacar de la manga) me remito:
    Una fotografía realizada por un robot, ¿es subjetiva?

    O formulada de otra manera, ¿existe la subjetividad cuando no hay sujeto?

  38. 22 de enero de 2015 a las 12:06 Gengis Kant
    …Quien lo sepa que tire la primera piedra.

    Una loseta de forma cuadrada no es más que un caso particular* de las losetas con formas romboidales.
    Todas las cuadradas son romboidales, pero no todas las romboidales son cuadradas.

    * Si imponemos unas condiciones determinadas a los ángulos que forman los lados.

  39. Ya que hablamos de suelos, el mío es de parquetz de ese de chichinabo. ¿Qué me recomendáis para fregarlo sin que se me levante la llamémosla así madera? Decidme algo ojetivo, por favor.

  40. Cuando estén todos dentro, cerramos las fronteras y pedimos un rescate y nos forramos y se acabó la crisis. Yo me ocupo de acondicionar Lugo para meter allí a las suecas y poder vigilarlas «atentamente».

  41. POR SU INTERÉS, REPETIMOS.

    Perroantonio

    De la insistencia de Bastenier en defender que todo el periodismo, TODO, es subjetivo, no llama tanto la atención la constatación del hecho (que el periodismo está enfermo de subjetivismo) como la defensa del subjetivismo en el periodismo. O sea, que llama mucho la atención que para un profesor de Periodismo lo importante no sea la noticia sino la percepción que la noticia ha provocado en el periodista. Lo cual explica, todo sea dicho, la cercanía de ciertos productos periodísticos con la ingeniería social, antes conocida como Propaganda.

  42. El subjetivismo filosófico nunca ha sido el producto de la pereza de quienes no quieren esforzarse por ser objetivos. Al contrario, se da en aquéllos a los que su honestidad desmedida les lleva a desconfiar de lo que los demás llaman objetividad. Jamás se les ocurriría faltar a la objetividad -seguramente a ellos menos que a otros- pero dudan de que en ella esté la última palabra.

    (Mi hijo quiere que comamos ya. Luego sigo.)

  43. Realizar un relato objetivo de los hechos es imposible, no está al alcance de las capacidades cognitivas del ser humano. Es precisamente este problema el causante de la mayoría de confilctos que existen. La ciencia. el derecho, el periodismo, son disciplinas que han intentando minorar el problema, cierto que con regular éxito. Pretender lo contrario, tal como se defiende aquí, es un acto de soberbia intelectual que puede tener fatales consecuencias para el que lo aplique a su vida diaria.
    El debate del positivismo, y del neopositivismo,se saldó ya hace muchos años, y no solo en Europa. Wittgenstein y Gödel, uno en con el lenguaje y otro con las matemáticas, ya demostraron los límites de las palabras y la incompletitud de los sistemas formales.
    Me sorprende, como a Bastenier, que esto no se comprenda y se sepa, y haya que empezar siempre desde la lección primera.

  44. Madrit debe ser o es una aldea uníversal cómo otras grandes ciudades muy apetecible para aldeanos y foráneos que gustan de presumir postales.

    Yo soy más de de subir ríos y cruzar montañas.

  45. El subjetivismo teórico -esto es lo que no me dejaron precisar las prisas de mi hijo- no debe ser confundido con el subjetivismo de quien, sea subjetivista o no, es subjetivo en sus apreciaciones. No creo que Bastenier esté defendiendo este defecto.

    Tampoco creo que dé más importancia a la percepción de la noticia que a la noticia. Para hacer tal cosa tendría que distinguirlas, cosa que un subjetivista considera ilegítimo. Recordemos que para él la noticia es su percepción.

  46. A Gapuntochó le invito yo ( a mi casa) , así se se le antoje conocer a celtas de mirada atlántica, disponibles y a esta tierra hostil de mares procelosos.

    ( Es invitación.formal, osea, seria)

  47. Gacho, da igual quién y desde dónde haga la foto: en las baldosas de la foto no se verán ángulos rectos (precisamente, aunque no suceda sólo en este caso, porque los tienen las reales, así como la sensación de que son cuadradas es una ilusión que sólo puede darse si no lo son).

  48. No discutimos de absolutos, como ustedes dos (Gengis, Marqués) parecen pretender. Sea o no posible ser objetivo —como sea o no posible ser bueno o justo o tolerante o imparcial— la objetividad es una pretensión que debe imponerse quien pretende ser un intermediario entre los hechos y los lectores. Hablo de periodistas (o historiadores) y no de columnistas (ni manipuladores). Si no existe esa pretensión de objetividad, como ocurre con muchos periódicos, el medio se convierte en un foro de propaganda del que solo disfrutan adeptos y toxicómanos.

  49. El buen periodismo, como el buen abogado, trata de narrar los hechos de la forma mas objetiva posible. Aunque no lo consiga “absolutamente” puede ser suficiente para que los hechos resulten meridianamente claros para la mayoría de los lectores.
    Desgraciadamente es muy difícil que esto ocurra, bien por sesgos del narrador o del receptor. La ciencia ha mostrado en cuidadosos experimentos cuan frecuentes son estos sesgos,
    El amigo Habermas, siguiendo a Apel, utilizó el término “valores intersubjetivos” para intentar a partir de múltiples subjetividades crear un constructo si no subjetivo, sí aceptado por muchos.

  50. Según el subjetivista no sólo el daltónico tiene problemas al describir con absoluta objetividad los colores, los tiene cualquiera, como se piensa desde que se distinguió entre, de un lado, las cualidades primarias y objetivas (masa, extensión y duración) y, del otro, las secundarias y subjetivas (por ejemplo los colores, condicionados quieras que no por los órganos sensoriales), y más desde que se volvieron a unir las dos clases de cualidades, para afirmar que ambas son subjetivas.

    Esta dificultad no tiene nada que ver con el daltonismo, pues no forma parte de ella confundir los colores. Los que no somos daltónicos los vemos muy bien, pero eso no nos impide decir que el color no es una cosa real.

    Una vez más -aprovecho para acarrear más agua a mi molino- se ve que el subjetivista teórico no tiene por qué ser subjetivo en su trabajo terrenal. Tampoco el objetivismo es una garantía de objetividad, tal como se vio el día que AE colocó a Javier Cercas en un burdel, a causa de una broma cognitiva, se dijo.

  51. – “Una fotografía realizada por un robot, ¿es subjetiva?”

    – No.

    – ¿Por qué no?

    – Porque no “existe la subjetividad cuando no hay sujeto”.

  52. Y no entiendo que porque sea imposible la “objetividad” haya que a) renunciar a ella y b) fomentar la subjetividad en el relato de hechos. Tampoco es posible la “justicia”, sin que se renuncie por ello a arbitrar mecanismos para establecer marcos de aplicación no aleatoria. Tampoco es posible la “bondad” sin que a los profesores de Ética (al menos a los que yo conozco) se les ocurra fomentar la vida sin reglas o el canibalismo.

  53. – Una fotografía realizada por un robot, ¿es objetiva?

    – No.

    – ¿Por qué no?

    – Porque no depende sólo del objeto fotografiado.

  54. Es verdad que “si no existe esa pretensión de objetividad, como ocurre con muchos periódicos, el medio se convierte en un foro de propaganda del que solo disfrutan adeptos y toxicómanos”. Pero con la falta de esa pretensión no tiene nada que ver el subjetivismo teórico, absoluto: ése que, a su modo periodístico, defiende Bastenier.

  55. La fotografía, buah. Si viereis las mías sabriereis que ESO NO es ciencia. Sobre la univocidad de la fotografía como una de las propiedades que confiere a sus representaciones carácter objetivo, recordad el programa El hormiguero, y aquella sección que había, «Codo o culo».

  56. Perroan, me parece que estamos exactamente en el mismo punto: hay que buscar la objetividad aunque sepamos que ello está mas allá de las capacidades cognitivas de los humanos.

  57. Tampoco yo entiendo que porque sea imposible la objetividad haya que fomentar la subjetividad en el relato de hechos, aunque entiendo que haya gente con motivos razonables para echar mano de esa subjetividad en sus relatos.

    Hay una razón para que la falta de fe en la existencia de la “bondad” no aconseje a un profesor de Ética fomentar la vida sin reglas o el canibalismo: la meramente egoísta de que él sería el primero en ser comido.

  58. No recomiendo a nadie perseguir aquello que no puede alcanzar, y menos aún si tiene a su alcance un buen sucedáneo, como lo es la objetividad respecto a la Objetividad. Uno cumple no mintiendo, independientemente de lo que piense sobre la Verdad.

  59. A AE le gusta repetir que el mero hecho de que te apartes cuando se te echa encima un camión es la mejor demostración contra esa forma extrema de subjetivismo que se conoce con el nombre de solipsismo. A la hora de la verdad -piensa- uno no duda de la realidad del camión, del mismo modo que no duda de la suya propia.

    Eso es erróneo según veo yo las cosas, porque lo único que se demuestra ahí es que uno no duda de la realidad empírica, es decir, experimentada, de dicho camión.

    A la hora de encararnos con un camión, lo único que tenemos que hacer es concederle la misma clase de realidad, absoluta o empírica, estricta o ilusoria, que nos concedemos a nosotros mismos. Para tomarme el peligro lo suficientemente en serio como para echarme a un lado, es indiferente que ambos, el camión y yo, seamos verdaderos o falsos siempre que lo que seamos lo seamos igualmente los dos, la única forma de que pueda haber un choque.

  60. Decía André Maurois que: “Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa”.
    Mucho cuidado con los sinceros y los objetivos. Cuando alguien me advierte que es uno o lo otro, me tiento la cartera y la bragueta.

  61. 22 de enero de 2015 a las 17:01 GENGIS KANT
    – “Una fotografía realizada por un robot, ¿es subjetiva?”
    – No.
    – ¿Por qué no?
    – Porque no “existe la subjetividad cuando no hay sujeto”.

    22 de enero de 2015 a las 17:04 GENGIS KANT
    – Una fotografía realizada por un robot, ¿es objetiva?
    – No.
    – ¿Por qué no?
    – Porque no depende sólo del objeto fotografiado.

    Tema resuelto entonces. Tenemos una nueva categoría: lo objetivo, lo subjetivo y lo otro.

  62. No parece pertinente confundir el derecho con la ciencia jurídica (que no existe), ni la historia con la ciencia histórica (que tampoco), ni mucho menos el periodismo con una presunta ‘ciencia periodística’ (o un ‘periodismo científico’. Va de oximorones la cosa). Ni hay una ciencia de la conducta.
    Antiguamente lo que se contemplaba como cosmos podía trasmutarse en ethos. Pero la ciencia moderna ha roto con esa categoría de conocimiento de la esencia. De las teorías científicas se sigue un saber tecnicamente utilizable, pero no un saber normativo ni orientador de la conducta, deduce Habermas del loco de Turin.
    Vamos a tener que releer ” La utilidad y los inconvenientes de la historia para la vida” de Nietzsche.

  63. En verdad, en verdad nos dice: ‘no hay hechos, sólo interpretaciones’.
    Porque cuando discutimos que un hecho es subjetivo, u objetivo, ya estamos haciendo una interpretación.
    La verdad no existe. Lo diga Arcadi o su porquero. Es el poder el que crea la verdad.

  64. 22 de enero de 2015 a las 17:04 GENGIS KANT
    – Una fotografía realizada por un robot, ¿es objetiva?
    – No.
    – ¿Por qué no?
    – Porque no depende sólo del objeto fotografiado

    ¿Te refieres a los microchits?

  65. Los microchits del roboz, claro. Porque si los microchits son maggie in cupertino a lo mejor las fotos se ven bien, a todo color, pero si son maggie in Soria pues lo mismo el roboz las ve color sepia y desenfocadas. No sé, por orientar la discusión, digo…

  66. Hora de inicio de gestión con compañía telefónica 17:43 (gestion ya realizada hace un mes y perdida en los vericuetos de su sistema por incompetencia de algún mendrugo, que no se gana su sueldo)
    Finalización de la gestión, 21:10, con un intermedio en el que no he estado enganchado al teléfono de media hora.
    Personas con las que he hablado, dieciocho.
    Personas a las que he repetido toda la historia, como si fuera la primera vez que llamo, catorce.
    Me hubiera gustado ver a Buda en mi caso.

  67. (Reconozco que más de una vez, cuando acudo a un centro comercial, o a una estación de metro en el centro lo pienso “lo mismo han puesto una bomba”.
    Dicho esto, aunque me ha hecho gracia la coña con UPyD, alguien debería comentarle al Bustos que Jabois es inmitable. El último párrafo, con ese par de referencias en plan “mira qué cultureta que soy”, está metido como con calzador.
    Pues no le queda aún ni ná.)

  68. (Hoy solo uno que mañana madrugo para renovar el paro. Es bastante elegante, eso sí:
    Una chica que le dice a otra:
    -Tía, te veo más gordita ¿no?
    -¿Gordita yo? Qué va. Lo que pasa es que estoy reteniendo mierda para cargarme en tu puta madre.
    ————————————
    Chin Pom.

  69. Perro, no estoy de acuerdo con su idea de que he manejado las categorías de lo objetivo, lo subjetivo y lo otro, como si lo otro fuera una especie de no se sabe qué, aunque sí lo estoy con la mía de que he tenido en cuenta las de lo objetivo y lo no objetivo, dividida la de éste a su vez en las de lo subjetivo y lo no subjetivo.

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