El anarquista enamorado. 2, El Druida y el bioma capitalista

anarquista enamorado
por Claudio Sífilis.

Un día al Druida le hicieron una encuesta sobre la crisis. En la primera pregunta le pedían su opinión sobre las mejores soluciones o fórmulas que él tenía para la crisis que estamos viviendo. A esta pregunta no supo qué responder. La segunda pregunta fue: ¿Quién tiene la culpa de la crisis? Su respuesta fue: “Hijos de puta todos”. Esta es una frase que le gusta repetir, y que suele causar risas entre sus amigos.

Otra costumbre que tiene, y que no siempre hace gracia a sus amigos, es que cuando van de viaje y están llegando a un pueblo nuevo en el que no se han detenido antes, es necesario hacer una parada en el cartel que indica el nombre del pueblo. Allí se pone de espaldas, se baja los pantalones y alguien tiene que hacerle la foto mostrando el culo al lado del cartel.

Menos habitual es que se cuente la historia de cómo Miguel obtuvo su alias. Ocurrió cuando terminó la mili, volvió en tren desde Almería a Madrid. Pasó todo el viaje en el bar del tren, bebiendo cervezas y chupitos. Se cree que se bebió una botella de whiskey él solo. Fumó un porro en el servicio. Cuando llegó a la casa de su novia, como se sentía bastante mal, buscó entre las bolsas de té y otras infusiones, hizo una mezcla, calentó agua y preparó el mejunje. Nada más beberlo le dio un mareo y se desmayó. Cuando llegó Ana a casa se lo encontró en el suelo. Le llevaron de urgencias al hospital donde le hicieron un lavado de estómago. Entonces Ana le rebautizó como “El Druida”, por su habilidad mezclando hierbas.

Miguel ve mucho los documentales de la 2, le gusta mucho ver imágenes de la naturaleza, y siente profunda tristeza al comprender cómo la estamos destruyendo. Al ser profesor de pre-tecnología tiene mucho tiempo libre, y estos programas le llevan de viaje sin salir de casa. Uno de sus documentales favoritos desde siempre es uno titulado “Birds behaving badly”, que se entretiene observando y analizando el comportamiento de la fregatas, también llamadas fragatas, unos pájaros negros enormes que abundan en el Pacífico y que en el Atlántico escasean, son casi tan grandes como los albatros. Estos pájaros se alimentan de pescado, pero ellos no pescan, sino que roban los peces atacando violentamente a aves pescadoras, principalmente alcatraces, cuyos picados y zambullidas en el mar resultan espectaculares.

Miguel también observa directamente la naturaleza cuando puede, incluso en las calles de Madrid. Una vez estaba entretenido mirando a un gorrión perseguir una mariposa. La mariposa, en su vuelo fraudulento, consiguió esquivar al pajarito, que se pasó de largo aunque pudo frenar extendiendo las alas, arrancó de nuevo contra su presa y le dio un golpe que la tiró al suelo. Entonces otro gorrión que, al igual que Miguel observaba la escena, cayó sobre la mariposa y se la comió.

El Druida pensó entonces en ser juez de lo que había presenciado. El gorrión que había realizado la persecución había realizado un trabajo sin recibir premio a cambio, porque otro gorrión le había robado la presa. El veredicto, por tanto, era de culpable de robo para el gorrión que se había comido la mariposa, y debía ir a la cárcel. Pero antes de dictar sentencia el Druida se percató de que además de robo, se había cometido el asesinato de la mariposa, y por tanto los dos gorriones eran unos asesinos, y debían ser condenados a muerte.

Por cosas de la vida, coincidiendo con el asesinato de aquella mariposa, Farruquito, un bailarín de flamenco sin carnet de conducir atropelló y mató a un señor que cruzaba un paso de cebra. Toda la sociedad clamó contra Farruquito, debía ir a la cárcel por asesinato imprudente. Pero el Druida, que había visto como ninguno de los dos gorriones había cumplido con la pena impuesta, comprendió que había leyes en la naturaleza que están por encima de las sentencias de los jueces, que existía una ley natural. Y que al chocar un coche a 100 kilómetros por hora contra un ser humano, la ley natural dictaba que el hombre iba a morir, y que ninguna ley ni ningún juez podían cambiar este hecho, en apariencia injusto, y sólo podían aplicar un castigo a Farruquito. Cuando la familia del muerto salía en televisión pidiendo justicia, lo que pedían realmente era venganza. La ley humana de que el coche se tenía que parar y dejar cruzar al hombre no se había cumplido, porque había una ley de mayor entidad que sí se cumplió.

Miguel tiene un discurso político, hacer lo menos posible, ya que hacer justicia es imposible. Dice que no hay que votar a ninguno de los partidos políticos existentes. Piensa que la gente no le entiende y para explicarse ideó un partido político, el PSP (Partido Sin Prisas). Este es un partido que hasta ahora nadie ha tomado en serio, tanto es así, que incluso la mujer de Miguel, la que sería primera dama, se burla y le dice: “yo soy del PPD (Partido Por el Descanso), porque la gente de mi partido quiere comer hoy, y tú, como no tienes prisa, comerás mañana, o quien sabe cuándo”.

Sin embargo, Miguel no se siente solo en sus planteamientos, está leyendo un libro llamado “Perspectivas Anti-desarrollistas” con el que está bastante de acuerdo. Parecido a lo que dice este libro, Miguel piensa que el sistema capitalista destruye cosas más valiosas de las que crea. Por eso el Partido Sin Prisas aboga por una ralentización de la actividad humana, por un decrecimiento sostenible en lugar de un crecimiento. Considera que la crisis y el aumento del paro son buenos, gracias a que explotó la burbuja inmobiliaria no se han realizado Euro-vegas ni el trasvase del Ebro, proyectos que Miguel considera muy negativos para la sociedad y el medio ambiente.

Tal vez para el resto de partidos políticos lo más importante sea el capital, y que para los votantes lo más importante sea el trabajo para poder sustentar a la familia. Sin embargo, para el PSP, lo más importante es el conocimiento y la naturaleza, ya que, a pesar de todos los logros científicos, el hombre no ha conseguido un equilibrio satisfactorio como el que consigue cualquier ecosistema. Por ello, mientras no se consiga este equilibrio, es mejor ralentizar el progreso.

Parece que se nos ha olvidado que el ser humano viene de la naturaleza y no al revés. El hombre en la naturaleza es un depredador, un cazador que mata, degolla, descuartiza y devora. En cambio, el hombre de ciudad no se ve a sí mismo como un animal violento, se ve como un ser social evolucionado y pacífico, es una persona y lo de matar para comer carne lo considera una cosa de tribus atrasadas.

Hemos creado un nuevo bioma, la cuidad, lo que el Partido Pin Prisas llama: “El bioma capitalista”. La cuidad es el gran depredador, que compite, manipula, consume, aniquila y devora el resto de ecosistemas de la naturaleza. Madrid, por ejemplo, como cualquier gran ciudad, bebe el agua de siete u ocho ríos y la mea, hace tiempo que arrasó el bosque español para plantar cereales que consume y que usa para alimentar ganado que luego engulle y caga. Pero no le basta con los campos de Castilla para hacer esto, importa carne y cereales de todo el mundo. En Brasil se está talando la selva amazónica (que ha desaparecido ya en un 50%), otra selva brasileña llamada la Mata Atlántica ha desaparecido en un 90%, estados como el Mato Grosso han sido totalmente deforestados para plantar soja. Esta soja se usa para la exportación y para fabricar piensos para el ganado vacuno. Los economistas y políticos están encantados de que Brasil se haya convertido en el primer exportador de carne de vaca y el segundo de soja a nivel mundial. Dicen que los brasileños tienen derecho a hacer esto con su tierra porque los países más desarrollados lo han hecho antes, que es lo que hacen los hombres para dar de comer a sus hijos. Sin embargo, hay voces que dicen que esto no es cierto, ya que la pobreza en Brasil sigue aumentando, ya que la siembra industrializada de soja no genera suficiente trabajo. Las comunidades que había antes de la deforestación ven destruido su medio de vida y se van a vivir a la cuidad, en busca de futuro. Así es como los barrios de favelas han aumentado hasta el punto de que hay 6 millones de personas viviendo en la miseria en Sao Paulo.

En Madrid se presume de que en sus mercados tienen lo mejor, ya sea carne, fruta, verdura o pescado. No importa que en sus calles no se críe nada de nada. Gracias a la conciencia humana, hay algunas voces que dicen que se está sobre explotando el mar. Como los bancos de pesca de los mares cercanos a Europa están escasos, se pesca en océanos lejanos, también se han creado granjas de peces, cuyas lubinas se alimentan de harina de pescado traída de Perú y otros lejanos países. Las anchoas eran un invento siciliano, y cuando estos peces desaparecieron del mediterráneo, los empresarios se vinieron a orillas del cantábrico, donde sus fábricas, que intentan aumentar la producción periódicamente, ya no tienen suficiente con los boquerones de aquí, que enlatan filetes de anchoa traídos de todo el planeta.

¿Y qué decir de las materias primas para combustible, productos industriales y productos de ocio? Baste a modo de ejemplo el famosísimo coltán. La columbita está compuesta por óxidos de niobio, hierro y manganeso y la tantalita está compuesta por óxido de tantalio, hierro y manganeso en cualquier proporción. Estos óxidos constituyen una solución sólida en ambos minerales. Son escasos en la naturaleza y dan un claro ejemplo de materiales que han pasado de ser considerados simples curiosidades mineralógicas a estratégicos para el avance tecnológico debido a sus nuevas aplicaciones. De aquí se obtiene el tantalio, mineral esencial para el funcionamiento de teléfonos móviles, ordenadores portátiles y otros equipos modernos.

La exportación de coltán ha ayudado a financiar terroristas paramilitares armados que imponen su ley en la selva del Congo, un conflicto que ha resultado con un balance de millones de muertos. Ruanda y Uganda están actualmente exportando coltán robado del Congo a Occidente, en donde se utiliza casi exclusivamente en la fabricación de condensadores electrolíticos de tantalio. Las minas de coltán se están explotando en condiciones de esclavitud, milicias armadas procedentes de Ruanda y Uganda obligan a congoleses a trabajar en las minas. No les permiten vivir en la zona ni escapar de ella si no trabajan en las minas. El kilo de coltán que tiene un precio de dos euros en el Congo vale doscientos en Europa.

Históricamente, es de todos los europeos conocido que con la proclamación de los derechos humanos, los países europeos abandonaron sus colonias africanas y gracias a ello las empresas mineras europeas trabajan en condiciones de esclavitud por todo el continente. Una institución como el Fondo Monetario Internacional, que ha generado con sus cuentas maquiavélicas una deuda inverosímil por parte de estos países, establece la política económica de los mismos. En un documental de televisión Miguel se enteró de que la guerra entre Hutus y Tutsis fue provocada por las políticas del Fondo Monetario Internacional. La influencia occidental, a través de la introducción artificial de un carné étnico (1934) que otorgaba a la minoría tutsi mayor nivel social y mejores puestos en la administración colonial, acabó institucionalizando definitivamente las diferencias sociales. Finalmente, la rivalidad entre los dos grupos se agudizó con la creación, por iniciativa europea, de varios partidos políticos sobre bases étnicas. También se debe resaltar el papel de los misioneros europeos por legitimar el sistema social y la dominación colonial, con nuevas normas que no limitaban el comportamiento injusto y la explotación de unos por parte de otros. En 1962, al acceder a la «independencia» Burundi, los jefes y cabecillas hutus, fueron casi exterminados por los tutsis. Al mismo tiempo, en Ruanda, fueron los hutus los que masacraron a miles de tutsis, exilándose otros cuantos miles a Uganda y Ruanda.

Por ello, cuando el Druida vio en el telediario que un político español era nombrado presidente de esa institución sintió asco por esa persona. Más asco le dio el comprobar la admiración que tenían hacia ella los ciudadanos españoles. Y no le agradó cuando la admiración que este personaje corrupto se torno en antipatía, no por los crímenes del fondo monetario, sino por haber utilizado una tarjeta de empresa en sus gastos personales.

La gente que vive en las ciudades europeas no se siente culpable de estos crímenes, y no quieren ser conscientes de que el sistema del que forman parte sí que lo es.

Por ello el Partido Sin Prisas proclama que las instituciones del capitalismo, que no democracia, son las instituciones de un depredador. Ya que, como los anti-sistema proclaman: “La democracia es una entelequia del capitalismo”. Su discurso es que la sociedad debe ser consciente del daño que hace el bioma capitalista, y reducirlo al máximo. El gran valor del ser humano y de la sociedad es la conciencia, y debe ser el conocimiento y no la economía la que dirija sus pasos, y ya que en estos momentos, las grandes decisiones se están tomando en base a estrategias monetarias, debemos ralentizar la actividad humana hasta encontrar el camino correcto.

El Partido Sin Prisas cree que el Bioma Capitalista colapsará por su gula, por su ansia de crecimiento descontrolado, aunque los políticos lo llamen sostenible. Preludia el fin del capitalismo citando a Jesucristo cuando en el sermón de la montaña dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra”.

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