El gilipollas del donut

Donut
Por Younghusband

Muéstrese aquí mi modesto homenaje a los gilipollas en cualquiera de sus facetas. Nadie está a salvo de serlo, a tiempo parcial o completo. Los animales, pobrecitos, no los tienen. Es algo exclusivo de los humanos, aunque no quisiera pensar que a semejanza de nuestro creador.

¡Que triste un mundo sin ellos, sin nosotros, sin mí!

Hoy vuelvo a dar los mismos pasos de ayer.

Con la misma expresión bobalicona en mi cara, y con una misma nueva moneda encerrada en el puño, cruzo la calle, como siempre, sin mirar.

No necesito ojos para lo que busco, sólo el corazón.

Hoy vuelvo otra vez a sentirme valioso y capaz de enamorarla.

Según me acerco a la panadería, mis pies van frenando su marcha hasta casi detenerme. Por un momento la inseguridad vuelve, y mis pulsaciones se aceleran.

Tras unos instantes me repongo y con falsa seguridad entro en la panadería «La Minerva».

Rápidamente mis ojos la buscan detrás del mostrador hasta encontrarla. Mi nervio óptico sufre un escalofrío al transmitir su imagen. Ella si que es para mí una diosa, una diosa cálida, esponjosa, de un olor adictivo, perfume de pan, alimento para mi amor.

Me sitúo en la cola, detrás de señoras amorfas mal peinadas y jubilados ociosos. Mis latidos se aceleran aún más según se va acercando mi turno. La veo,resplandeciente entre las barras, con esa sonrisa llena de sensualidad, una verdadera promesa de amor.

Por fin llego hasta ella, y como tantos otros días, me esfuerzo por no quedarme prendido en sus ojos. Ahora es el momento, no puedo flaquear. Hago acopio de toda mi valentía para repetir, esta vez si, esa declaración de mi amor que tantas y tantas veces he pensado para ella.

—Hola, ¿qué quieres? —me dice.
—… umm… em, eh, … un Donut de azúcar por favor… —acierto a decir balbuceante.
—¿Sólo eso?
—Sí, sólo eso
—Un euro.

Me maldigo por no haber sido tampoco hoy capaz, por no haberle dicho todo lo que siento por ella. Al menos me consuelo pensando en el escalofrío de placer que atravesó mi cuerpo cuando nuestras manos se tocaron levemente al darme ese Cyrano de azúcar que es el Donut. Una dulce caricia que me refuerza para mañana volver a intentarlo.

Salgo como un zombi borracho, pensando en ella.

De repente, un ruido seco, como un tambor que se rompe, y su rostro que se recorta en el cielo, pleno de sol y azul. Parece que estoy tumbado en la calzada, mi mano muerta aprieta el Donut ya sin fuerza. Mi corazón ya no late por ella. Sufro de pensar el drama que sentirá cuando se dé cuenta que ya no podremos nunca estar juntos.

Dentro, en la panadería, su madre pregunta.
—Hija, ¿has oído ese ruido?
—Si mamá, parece que al gilipollas del donut le ha atropellado un autobús.

117 comentarios

  • Cuente la casa con mis dos aportaciones a la temática sugerida. La deconstrucción será curiosa, pues lo deconstruido con afilado lápiz será precisamente Chopsuey. Respecto a la novela me circunscribiré al ámbito español, precisión que considero aconsejable para no caer en innecesarios exotismos o en títulos mil veces regurgitados.

  • Esta semana pasada me he dado un atracón de noches. Ahora os leo.

    ***

    Un compañero de mi clase estaba enamorado de una panadera que se llamaba Laura. Era un bellezón, la verdad. Este compañero hacía lo del donut y un día me pidió que le acompañara. Ahí estaba el enamorado embelesado con su diosa cuando me dio por romper la magia del instante. Se me apeteció un tornem-hi, un bollo al que también llamaban chucho, y como ambos nombres me parecían muy raros, tiré por derecho: «Pues a mí me pones una cacharra de ésas».

  • [MENSAJE DE LA DIRECCIÓN]

    Satur

    ÇhøpSuëy Fanzinë Øn Thë Røcks les invita a colaborar en la elaboración de su próximo proyecto, el Fanzinë ÇhøpSuëy… ¡en formato revista!

    Sí, amigos, ha llegado el momento de enseñar al mundo qué fácil es hacer una revista que nadie echa de menos en los kioskos. Por eso la editaremos en formato PDF con un número aún indeterminado de páginas que ustedes podrán leer cómodamente en sus ordenadores, en sus Kindle, en Isuu o imprimirla a todo color, o en blanco y negro si quieren ahorrar. También podrán regalarla, enviarla por correo o guardarla en una memoria USB y enviarla al espacio junto a las cenizas de su perrito Pichón, para que giren en órbita geostacionaria hasta que sea descubierta por una civilización alienígena que no tendrá ni lectores USB ni sentido del humor.

    Sin haber decidido aún cuántos números publicaremos a lo largo del año, sí les adelantamos que la parte central de cada número tendrá formato monográfico. Y como deseamos que Fanzinë ÇhøpSuëy sea también un proyecto colaborativo, queremos animarles a participar en su elaboración. Podrán hacerlo de las siguientes maneras:

    – Enviando textos o ilustraciones sobre el tema monográfico previsto a secretaria@chopsuey.es
    – Colaborando en la sección El Arte del Siglo, en donde pediremos su opinión sobre los grandes productos culturales que nos han hecho como somos.

    A cambio les daremos momentos de diversión, un ámbito bucólico, un futuro venturoso y mucho amorl, y les ayudaremos a propagar su fama —incluida la mala— por todo el orbe. Hay cosas que no se hacen por dinero, como el amor verdadero, los maceteros de macramé y los sonetos con estrambote.

    EL PRIMER MONOGRÁFICO
    El tema monográfico del primer número es DECONSTRUCCIONES y estaremos encantados de recibir textos de entre 300-700 palabras que deconstruyan el cine, la política, la arquitectura con palillos, la alta costura, la gastronomía televisiva, los carnavales de Tenerife, la caída de Occidente, el ciclismo por acera, la cunnilingüística comparada (¿comparada con qué?) o cualquier tema que les apetezca deconstruir, incluidos los serios. Si no quieren deconstruir, pueden limitarse a destruir, que es más rápido. Aquellos de ustedes que se sientan capaces de realizar un microensayo con todas las de la ley pueden rebasar el límite establecido y demostrarnos por qué fue injusto que les quitaran aquella beca del CSIC.

    EL ARTE DEL SIGLO
    La sección El Arte del Siglo se compondrá como un mosaico de comentarios sobre las grandes obras culturales del siglo XX. Para cada número haremos una pregunta muy sencilla y ustedes podrán colaborar dejando un comentario en ÇhøpSuëy de un máximo de 15 líneas. Por cuestión de diseño y espacio será imposible publicar todos en la edición impresa, así que escogeremos aquellos que destaquen por su elegancia, ingenio, inteligencia, sentido del humor, perspicacia, grado de delirio o cualquiera de esas virtudes que les han hecho como son y por eso les queremos; más o menos. En todo caso, todos los comentarios serán recopilados y pasarán a una sección especial de ÇhøpSuëy Fanzinë Øn Thë Røcks con la esperanza de que, pasados unos años, El Arte del Siglo se convierta en una referencia ineludible, sea para los estudios de Arte o para los de Psiquiatría.

    Y para este número empezaremos con una pregunta fácil:
    ¿Cual es su novela favorita del siglo XX y por qué?

    Para colaborar en la sección, titulen su comentario MI NOVELA FAVORITA DEL SIGLO XX. Tómense su tiempo y piensen que su respuesta no tiene por qué ser necesariamente sincera. Su novela favorita, la que más veces han leído y han disfrutado, puede ser “Los Cinco se ven en apuros”, de Enid Blyton, pero quizá prefieran que no sepamos la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad. Échenle una pizca de literatura, convenzan a los lectores de ambos sexos de ÇhøpSuëy de que están desaprovechando su existencia si no leen “El olor del tigre”, de Byly Ambipur.

    PLAZO
    El plazo para la recepción de colaboraciones en ambas modalidades (recuerden, también ilustraciones) se cierra el 8 de marzo de 2015, día de la mujer trabajadora u ociosa. Luego montaremos la revista. Tienen ustedes tres semanas. ÇhøpSuëy llama a su puerta. El futuro les espera. Ya están tardando.

  • [0]
    Y yo que fui a rondarle la otra noche a Marieta:
    La bella la traidora, había ido a escuchar a Alfredo Kraus…
    Y yo con mi canción como un gilipollas, madre.
    Y yo con mi canción como un gilipollas.

  • Si no fuera por mi legendaria inconstancia y tendencia hacia el caos, me encantaría contar con una columna propia, que bautizaría como La Guantá, donde entrevistaría, cara a cara y en profundidad, a eminentes personas del mundo literario y del pensamiento.

    ***

    Entretanto: algunos lectores fieles que hay por aquí ya lo conocen, pero no se pierdan esta revisita [revisita.1. f. Nuevo reconocimiento o registro que se hace de algo].de una entrada de mi blog. Digamos que es mi cuatro quesos con doble masa.

    https://aberreisions.wordpress.com/2015/02/15/galeria-de-exitos-inenarrables-cerrado-por-defuncion/

    Un saludito a todos.

  • 16 de febrero de 2015 a las 10:32 Gómez

    Si no fuera por mi legendaria inconstancia y tendencia hacia el caos, me encantaría contar con una columna propia, que bautizaría como La Guantá, donde entrevistaría, cara a cara y en profundidad, a eminentes personas del mundo literario y del pensamiento.

    Usted ya sabe que puede contar con columna propia de cualquier estilo: clásico, moderno o estrambótico. Sólo tiene que pedir por esa boquita. Fanzine ÇhøpSuëy ganará mucho con su colaboración. Proponga.

    Y a los demás les digo lo mismo, hágannos una propuesta que no podamos rechazar. No tienen nada que perder; total, con el no ya cuentan.

  • ¿Cual es su novela favorita del siglo XX y por qué?
    MI NOVELA FAVORITA DEL SIGLO XX.
    ¿Y a ti qué coño te importa?¿A santo de qué te lo he de explicar? No soy gallego, sólo estoy hasta el gorro de preguntas impertinentes. Ya va siendo hora de que sepas que a partir de los 40 años leer novelas es perder el tiempo o estar ciego: la vida sí que es una novela, si te atreves a mirarla. Y si no haz el ejercicio de imaginar escrita por una pluma ágil una combinación al 50% de lo que te pasa y lo que imaginas y deseas que te pase. Elige el modo Vargas Llosa, o mejor Eduardo Mendoza; si lo prefieres que sea E.L. James: ya está! ¿lo ves? Y si una vez visualizada la encuentras aburrida consuélate: primero, porque la gran mayoría de novelas que llenan las alacenas de tu librería lo son todavía más, recorren lugares y culturas que te son ajenas e incomprensibles. Segundo, porque ya que te has erigido en autor, puedes modificar el texto a tu gusto por el simple expediente de cambiar tus actos o tus hábitos. Si te van los temas fuertes y sórdidos, baja a la calle y escupe en la cara del primer chuloputas que encuentres vigilando su ganado, verás como fluye el argumento. Si quieres ser como Conrad sube al primer barco, explícaselo al capitán, ablándale el corazón: espabila, tío.
    No olvides dedicar un rato a tomar apuntes en una libretita, para cuando te aburras mucho, quién sabe si en la prisión o en BoraBora Pebble Beach Rich Retired Resort: tus cambios de hábitos han introducido mayor imprevisibilidad subjetiva en tu vida, tú que incautamente pensabas que la tenías bajo control. Allí podrás poner en unos cientos de folios el detalle de lo ocurrido, y esperar tranquilamente la llamada de Estocolmo o la crítica desalmada de RdL.

  • Holmesss, concuerdo tanto que mi intención era simplemente decir que mi novela preferida era mi vida, que incluye pobreza, adicciones, carrera musical, peleas, juzgados, condenas penales y así…
    Pero me parecía tan soso decirlo (no así vivirlo) porque no se escribir, que me dio vergüenza.
    Usté lo ha escrito de puta madre.

  • 16 de febrero de 2015 a las 10:50 gachoinlowercase

    Ooooooh!! Se ha muerto Sergio.
    DEP.

    Parecía un buen tipo. De Bilbao e ingeniero industrial, lo cual es como una redundancia. Y escultor historicista, cosa que tiene su guasa en el predio de los Chillida, Oteiza, Larrea, Ibarrola, Basterretxea o Mendiburu.

    Una de sus dos hijas es cantante y, además, lo hace muy bien.

  • También iba a decir que deconstruir es una mariconada.
    Solo cabe entre hombres de pelo en pecho construir o destruir.
    Por lo más que transijo es por analizar, si estás sentado.

  • 16 de febrero de 2015 a las 09:57
    BREMANEUR
    «Pues a mí me pones una cacharra de ésas».

    Mi padre es de usar mucho “Trae éso que está ahí en éso”.
    Muy fan.
    ****
    ¿Ande hay que enviar la deconstrucción? ¿Al correo de siempre? Es que no lo pone y resulta imprescindible.

  • 14 de febrero de 2015 a las 18:32
    MARQUESDECUBASLIBRES
    La Casa del marqués ha hecho hoy una importante compra institucional en Lolita’s Art. En concreto se ha hecho con cuatro piezas de diferentes artistas (del hambre) dedicadas a los músicos siguientes, todos ellos muy del gusto del señor marqués: Johny Cash, Adriano Celentano, Pedrito Rico y Pink Floyd. Éste último se donará en depósito vitalicio a nuestro fan oficial de tan fementido grupo, cuyo Lp Animals es objeto de homenaje en la pieza adquirida.

    Joer, Marqués, no soy digno de… Los cuadros de la expo se pueden ver en la web de la galería. El dedicado a Pink Floyd es obra de José Luis Serzo.

  • Mismamente en un rato leo si eso a Derrida en la wiki y escribo algo de la descontrucción. O Busco las cosas de Gengis que sabe mucho de desquiciar y volver a ordenar el lego del mundo.

  • Gracias otra vez, señorita Bonnie, por la colaboración que ha enviado para el primer número de ÇhøpSuëy 3D (me dicen los señoritos que este nombre se lo ha puesto Mercutio y que les está gustando; a mí me parece una extravagancia, pero quién soy yo para opinar).

  • LO DE LA NOVELA (MAKING-OF):
    Coincide que el otro día mi hijo, que está lesionado y ha terminado los exámenes, me preguntó cual era el mejor libro que había leído, de los que tengo en casa en papel, cosa de 300 o así y como quiera que empecé con el rollo de bueno, yo como tú primero nosequé el mancebo me miró atravesado y repitió que cuál es el que más te ha gustado, lo cual que me puse de mala hostia y sin pensar más saqué Submundo del anaquel y ahí se las componga.
    Así que podría ser Submundo, pero eso sería demasiado fácil, por lo que me he puesto a hacer una lista, con la idea de escoger luego una serie de apartados y votar cada una en cada uno de esos apartados y luego ya echar cuentas. Cuando iba por la séptima de Faulkner, he dado en pensar que igual era más lógico no escoger más de una del mismo autor, al menos para la lista, por evitar el riesgo de que empatasen todas entre sí, aunque claro que unas me gustan más que otras.
    Decidido por tanto a no poner en la lista más de una por escritor me he tirado media hora pensando si La paga de los soldados el El villorrio o por qué no El ruido y la furia y al mismo tiempo iba divagando sobre cómo haría luego para decidir esas categorías a las que atribuiría puntuaciones y en lo difícil que sería hacerlo.
    Por otra parte, como según se formaba la lista, sin querer, la iba confeccionando por países, perjudicado por mi condición de degustador de todo tipo de espectáculos deportivos, me he imaginado una competición, primero, por países y aluego por continentes que desembocara en una final intergaláctica.
    Enseguida he caído en la cuenta de que los representantes de Africa, Asia y Oceanía (por mi ignorancia) salían muy beneficiados con el sistema,así que lo he desechado en favor de una especie de Roland Garros, con un cuadro de 64 en el que a partir de 8 cabezas de serie se fueran iluminando, pero me he dicho, vamos a ver, cenutrio, si tienes los 8 cabezas de serie para qué necesitas irte hasta 64.
    Ahí me he deprimido un poco y he pensado que elegir una novela era más difícil que elegir un coche que comprar, que hasta ahora ha sido la elección más difícil de mi vida y que así salió como salió el Kadett que no tenía tres meses y ya no abrían las puertas y he pensado, además, que a ver qué es una novela y que si Los cachorros es una novela pues igual no había más que hablar.
    En esto ha vuelto mi hijo con Submundo en la mano, me ha dicho que no entendía ni tampoco nada pero que precisamente por eso va a seguir con ella de momento y que a ver qué estaba escribiendo.
    Se lo he explicado pero sin decirle para qué, que bastante me tiene por chiflado y me ha dicho que soy un gilipollas y que la cosa era tan fácil como escoger la que más veces hubiera leído y que simplemente por lo gastado de la tapa se podía acertar.
    Bueno, pues lo de la tapa no vale, porque tengo repes y algunas sustituídas o que leí en otras casas, pero lo de cuál he leído más veces no me ha parecido mal método y además ya tenía que sacar al perro.
    Así que estoy entre Bomarzo, La ciudad y los perros, La paga de los soldados , El Gran Gatsby y Submundo, oséase, como al principio.
    Ya les diré.

  • Mercutio está haciendo antipropaganda de Shöp5üèý en el tweeterd hablando de “la versión para arrugar”. Yo creo de que mayormente convendría mandarlo a la sentina.

  • 16 de febrero de 2015 a las 13:05
    PERROANTONIO
    Paso de Chrome. Aire.

    ¿Por? ¿Cuál es el navegador elegido?

  • Por favor el que se meta con el Opel Kadett también mandarlo a la sentina administradores o Bellpuggi gracias por vuestra consideración.

  • Me vuelvo a Opera. Estoy harto de todas las mamonadas que me ha ido instalando Chrome. Ló último ha sido el Hangouts en el arranque, como hacía Messenger, y sin pedir permiso, que es algo que no soporto. Además desde hace semanas Chrome iniciaba sesión de forma automática, aunque hubiera cerrado la sesión de Google. Estoy un poco harto de la nube. Retorno a lo simple.

  • La bollería industrial siempre me ha dado mal rollo y el relato me da la razón. Me gusta el final porque a los donuts hay que deconstruirlos así, embistiéndolos con autobuses.

  • Por favor el que se meta con los donucks o con las panterarrosa también mandarlo a la sentina administradores o Bellpuggi gracias por vuestra consideración.

  • Schültz, sus 15 líneas de comentario sobre la novela del siglo XX, son 15 líneas.. pero tamaño “delosdeBilbao”, ¿no?

  • En Madrid hay una calle dedicada a Pedro Rico, el que fuera alcalde socialista de Madrid que huyendo de la capital hacia Valencia en el maletero de un coche, fue descubierto por unos milicianos que casi se lo cepillan. Sin embargo, mucha gente cree que la calle está dedicada al cantante Pedrito Rico, un excelente crooner de los 60 que hizo fortuna en Benidorm con un show que mezclaba la rumba y la canción romántica. Fui seguidor suyo, pues admiraba la riqueza del su vestuario y el atrezzo que le acompañaba. Por ello no he podido resistir la tentación de comprar la pieza que Sergio Sanz le ha dedicado en la expo de My name is Lolita, que por cierto hace referencia a una grandísima novela .

  • Parker andrea, primero no he contado las líneas; segundo el tamaño no importa y last bat not list eso era solo el meikinof.

  • Si de las universidades salieran al menos un diez por ciento de personas no aceporradas, que no sigan Gran Hermano y que hayan leído El Quijote por gusto, me gustaría el artículo. Como creo que no es el caso, tengo la sensación de que no puede soportar que su vida no tenga sentido, algo muy natural.
    No hablo de la inutilidad de la universidad sino de ésta Universidad.

  • La moraleja de este cuento es que un hombre que no sabe pedir un buen pan se equivoca de panadería. A qué sí?

  • Si me preguntan por mi novela favorita del siglo XX, la repuesta dependerá del día, de la hora, del tiempo y de mi estado de ánimo. Pero como me lo preguntan ahora (si me lo preguntan mañana daría otra respuesta), les digo que mi novela favorita del siglo XX es “El comisario Rojo”, de Jaroslav Hasek, en la que narra en primera persona sus vicisitudes como comisario del Ejército Rojo, con el trasfondo de la revolución bolchevique. Personajes estrafalarios, luchas internas, regimientos que cambian de bando porque en el suyo no les permiten el saqueo … todo ello con una prosa hilarante que deja traslucir un escepticismo muy lúcido respecto a las grandes ideas destinadas a salvar el mundo. Además, por si fuera poco, contiene la primera aparición de “el buen soldado soldado švejk”. Introducido como un personaje complementario, fue tal el éxito que alcanzó, que el autor se vio forzado a dedicarle una novela completa, “Las aventuras del buen soldado švejk y sus andanzas en la Guerra Mundial”. Debo decir que con pocos libros me he reído más que con este, en algunas páginas a carcajada limpia. Pero mantengo mi nominación de “El comisario rojo” por haberla leído en primer lugar y por presentar por primera vez a los personajes. En cuanto a comicidad, no desmerece de la segunda (algunos capítulos son antológicos), y el hecho de ser bastante más breve es en este caso un mérito no desdeñable.

    Por otra parte, y por si me lo preguntan otro día, el criterio de las novelas más releídas me parece un criterio fiable. En mi modesta biblioteca, es perfectamente observable desde lejos un pequeño núcleo central de libros bastante más desgastados que el resto. Así que, por si me preguntan en otro momento, les avanzo una pequeña lista de novelas candidatas a ser la mejor del siglo XX. Llegado el caso, defenderé mi opinión con argumentos tan buenos o mejores que los aportados para “El comisario rojo”.

    “La soledad del corredor de Fondo” (Alan Sillitoe)
    “Queremos tanto a Glenda” (Julio Cortázar)
    “Animal Farm” (o Rebelión en la granja, George Orwell)
    “Cien años de soledad” (Gabriel García Márquez)
    “La tía Julia y el escribidor” (Mario Vargas Llosa)
    “Cannery Row” (John Steinbeck)
    “Opiniones de un payaso” (Heinrich Böll)

    Y ya está bien por ahora, tendría que levantarme para mirar otros títulos, pero no me apetece. Y otra cosa, el orden de aparición no indica orden de preferencia.

  • Para Younghusband, el único poema de Claudio Rodríguez que recuerdo un poco (debería decir «el único verso que recuerdo un poco», que es el primero):

    Ajeno
    Largo se le hace el día a quien no ama
    y él lo sabe. Y él oye ese tañido
    corto y duro del cuerpo, su cascada
    canción, siempre sonando a lejanía.
    […]

    (Siguen más y más versitos chulos, pero no los pongo para que os dé ansiedad).

  • Procu, respecto a lo que ayer me decía sobre los fadistas, es verdad que, por lo menos hoy en día, el elenco de cantoras es abrumadoramente superior al de cantores. A mí, de los hombres, aparte de Carlos do Carmo, que sin duda es el mejor, el que más me gusta es Camané y, a cierta distancia de ambos, Pedro Moutinho. No hace mucho quise hacer un listado de cantores y cantoras y, aunque la dejé a la mitad (?), ganaban por goleada las segundas. De cantores, aparte de los mencionados, anoté los nombres de Antonio Pinto Basto, Carlos Macedo, Gil Costa, João Chora, Joel Pina, Miguel Capucho, Nelson Duarte, Ricardo Ribeiro, Rui Veloso y Vicente da Camara. Pero también los de Fernando Maurício, Manuel de Almeida, Manuel Fernandes, Tristão da Silva Jr, Nuno de Aguiar, Carlos Macedo, Artur Batalha, Jaime Dias, Pedro Galveias, Paulo Jorge, Diogo Rocha, Victor Miranda, Lino Ramos, Américo Correia, Augusto Robalo, Fernando Jorge, Lino Ramos, João Casanova, Helder Santos, Ricardo Santos, Manuel António Duarte, Alberto Leiria, António Silva, Alfredo Alves, Afonso de Oliveira, João Paulo, João Almeida, Mário Bernardo…

  • MI NOVELA FAVORITA DEL SIGLO XX
    (SEGUNDO INTENTO)
    Una amiga me pasó Hablemos de langostas, de David Foster Wallace. Una colección de ensayos que me deslumbraron: exigentes, originales y muy divertidos. Presa de la fascinación vi que había publicado otras cosas y también una novela, La broma infinita. NOVEEELA, me dije. Me puse con ella una Semana Santa que no paraba de llover y yo arrastraba trabajo y tareas acumuladas, muy divertidas en comparación con todas las demás desgracias del siglo XX. La broma no es un texto convencional, el escenario tiene componentes futuristas y distópicos, claustrofóbicos y aversivos, habla de las adicciones, del malestar, la incomunicación y del tenis infantil. Poca broma con La broma, JAJAJÁ. Cada cuatro páginas mi mano derecha hacía una llave a la izquierda que porfiaba para lanzar el libro contra la pared, cada cuatro páginas mi masoquismo de hierro se arrancaba una victoria. La broma tiene más de mil. Sufrí lo que no está escrito (ni en La broma, JAJAJÁ) pero aún recuerdo sensaciones y pensamientos en todo aquel padecer. En algún sentido de la palabra «favorita» (y si me pongo sería capaz de extraerlo de ella extorsionándola o retorciéndole el pescuezo sin contemplaciones), bien podría ser mi elegida. Yo acabé la novela y ahora escribo esto, Wallace se ahorcó.

  • El artículo de José Luis Pardo me ha producido la enorme satisfacción de ver que pensadores de su talla valoran la inutilidad de algunos estudios, como me la produce saber que esas inutilidades sirven para encontrar trabajo como profesor de las mismas. Como para no estar contento con un mundo, de todos los posibles, donde nada se desperdicia.

  • Lo que no entiendo del todo es el motivo que lleva a gente como el profesor Pardo a desconfiar de los que, acabado el COU, nos introdujimos en los campus con el fin exclusivo de obtener el título requerido para trabajar, a la vista de que a nosotros menos que a nadie se nos escapó que, para encontrar trabajo, nos vendría muy bien que la ciencia acompañara al título. Yo mismo -¿para qué ir más lejos a buscar ejemplos?- tuve claro enseguida que, para acceder en el futuro al mercado laboral de la educación filosófica, no había nada mejor que aprender filosofía: así de armónico me ha parecido siempre el mundo.

    Pero, si la universidad pura sigue desconfiando de gente con un espíritu tan rastrero y laboral como el de la mayoría de los que se matriculan en ella, le queda una solución de ésas que van a la raíz de las cosas: no dar ninguno de los títulos que tanto la degradan; eso sí, siempre que, por el bien de todos, comunique a los estudiantes, sin olvidarse de aquellos de sus profesores que quieran conservar el trabajo, la dirección del organismo que asuma la tarea desdeñada.

    O quizá, para la comodidad de todos, sea lo mejor dentro de esa apuesta radical que ceda sus locales para que, con otro nombre, se siga haciendo allí lo que se hacía. Al fin y al cabo, ¿qué necesidad tiene nadie de enterarse de que todo ha cambiado?

  • Procu, muchas gracias por el interés. Hoy he cumplido la segunda semana del tratamiento de las doce programadas. Es posible que el virus haya negativizado ya, aunque lo importante será ver si, una vez pasados esos tres meses, sigue sin aparecer. Lo que sí estoy notando son algunos efectos secundarios, que resulta que son agradables.

    Dejé de hacer comentarios sobre las medidas que no terminaba, y aún no ha terminado, de tomar la administración porque la naturaleza comprensiva de muchos de ellos con las necesidades contables del estado me parecen fuera de lugar ahora que sé que éstas no me afectan. No quiero caer en la vileza de ser realista a costa de los demás.

  • Casi el mismo día que el Ministerio de Hacienda daba el visto bueno a mi tratamiento me enteraba de que le había ganado un juicio en el que le reclamaba seis mil euros. El Estado existe, y te oye: ya lo demostró hasta cinco veces Santo Tomás.

  • No he leído ni a Colinas ni a Bousoño. Era una lista personal. Seguirían Pedro Luis de Gálvez y Agustín de Foxá.

  • Suscribo con violencia, que diría Calaza, La tía Julia y el escribidor y Cien años de soledad. Y permítaseme, ya que estamos, nombrar otra maravilla: No soy Stiller.

  • De cuando en cuando recurro a un cajón reservado que tengo, para extraer aforismos como el que sigue y abofetearme y reírme de mí.

    “No se desespere contra usted mismo. Uno es siempre el último en saber que es un idiota, y para entonces ya hay mucha gente que nos lo ha perdonado.”

  • Lo único bueno de Cien años de soledad, el insufrible pestiño escrito por Grabiel García Márquez, es la versión de cine erótico que dirigió Efrén Gurriétez en 1975 y que tituló Cien maños con Soledad, un auténtico clásico del gangbang o cine de erotismo exacerbado en grupo. Como en aquella época no había medios la película adolece de algunos errores. Aunque pretendía estar localizada en un escenario exótico como Colombia, Gurriétez tuvo que rodar en los Monegros y aunque logró reunir muchas macetas de geranios para dar ambiente, el resultado no fue óptimo. Tampoco los cien actores masculinos eran maños maños: hubo un pequeño porcentaje de navarros y sorianos y un catalán (el personaje que hace de impotente). Sobre esa película adelantada a su tiempo se ha publicado recientemente un libro con entrevistas, fotografías, análisis técnicos, etc., y una tesis sensacional del autor, que jamás pudo localizar a la actriz que hacía de Soledad: la protagonista era Rocío Jurado, aunque maquillada para que no pareciera Rocío Jurado. El libro es de Fermín Laconte y se titula En pelotas por los Monegros: historia de Cien maños con Soledad.

  • Una preguntita: el libro favorito ¿hay que comentarlo aquí o hay que enviárselo a la Sita Bellpuig como la deconstrucción?

  • Señorita Bonnie, la sección El Arte del Siglo que aparecerá en ÇhøpSuëy 3D se confeccionará a partir de los comentarios que vayan dejando en este nuestro fanzine, no hace falta que me envíen copia, que ya está una aquí trabajando todo el día.

  • Srta. Bellpuig, corríjase y póngale tilde a “está”, por favor, que me duelen los ojos de ver semejante atentado contra las normas elementales de la ortografía española.

  • De seguir el criterio -que no comparto- de que la mejor novela del siglo XX para uno ha de ser la más releída, en mi caso sería La guerra de los botones, de Louis Pergaud, que releí unas quince veces seguidas.

  • No eligió mal a quien plagiar Lucía Etxebarría. Antonio Colinas es uno de los llamados poetas novísimos, que incidieron en el estupendismo, el clasicismo y el vanguardismo. Colinas, sin embargo, es muy poco dado al énfais y practica una poesía con toques paisajistas, de colores dorados y esplendor perdido muy apropiados, por otra parte, al paisaje melancólico y crepuscular de Castilla-León. Sus poemas, aunque a veces pueden pecar de exceso de artifico (como ESCALINATA DEL PALACIO, el primero de los tres que voy a dejar aquí) dejan siempre la sensación de haber entrado en contacto con la literatura clásica, parecen esculpidos en mármol ya gastado y son tristes y reconfortantes, como un whisky viejo tomado a últimas horas de la tarde.

    ESCALINATA DEL PALACIO
    Hace ya tiempo que habito este palacio.
    Duermo en la escalinata, al pie de los cipreses.
    Dicen que baña el sol de oro las columnas,
    las corazas color de tortuga, las flores.
    Soy dueño de un violín y de algunos harapos.
    Cuento historias de muerte y todos me abandonan.
    Iglesias y palacios, los bosques, los poblados,
    son míos, los vacía mi música que inflama.
    Salí del mar. Un hombre me ahogó cuando era niño.
    Mis ojos los comió un bello pez azul
    y en mis cuencas vacías habitan escorpiones.
    Un día quise ahorcarme de un espeso manzano.
    Otro día me até una víbora al cuello.
    Pero siempre termino dormido entre las flores,
    beodo entre las flores, ahogado por la música
    que desgrana el violín que tengo entre mis brazos.
    Soy como un ave extraña que aletea entre rosas.
    Mi amigo es el rocío. Me gusta echar al lago
    diamantes, topacios, las cosas de los hombres.
    A veces, mientras lloro, algún niño se acerca
    y me besa en las llagas, me roba el corazón.

    GIACOMO CASANOVA ACEPTA EL CARGO
    DE BIBLIOTECARIO QUE LE OFRECE,
    EN BOHEMIA, EL CONDE DE WALDSTEIN

    Escuchadme Señor, tengo los miembros tristes.
    Con la Revolución Francesa van muriendo
    mis escasos amigos. Miradme, he recorrido
    los países del mundo, las cárceles del mundo,
    los lechos, los jardines, los mares, los conventos,
    y he visto que no aceptan mi buena voluntad.
    Fui abad entre los muros de Roma y era hermoso
    ser soldado en las noches ardientes de Corfú.
    A veces he sonado un poco el violín
    y vos sabéis, Señor, cómo trema Venecia
    con la música y arden las islas y las cúpulas.

    Escuchadme, Señor, de Madrid a Moscú
    he viajado en vano, me persiguen los lobos
    del Santo Oficio, llevo un huracán de lenguas
    detrás de mi persona, de lenguas venenosas.
    Y yo sólo deseo salvar mi claridad,
    sonreír a la luz de cada nuevo día,
    mostrar mi firme horror a todo lo que muere.
    Señor, aquí me quedo en vuestra biblioteca,
    traduzco a Homero, escribo de mis días de entonces,
    sueño con los serallos azules de Estambul.

    ZAMIRA AMA A LOS LOBOS
    Zamira ama los lobos.
    Yo quisiera ir con ella a buscarlos
    a las tierras más altas,
    donde los robledales rojos de Sotillo
    han perdido sus hojas en las fuentes,
    allá donde los caballos
    beben el agua helada de las cascadas
    y se espera la nieve
    como una bendición.

    Tú y yo estamos en este hospital
    esperando a la muerte.
    No la muerte tuya ni la muerte mía,
    sino la de aquellos que nos dieron la vida.
    Y éstos, ¿a quienes pasarán,
    cuando mueran, sus muertes?
    Tú y yo esperando el final,
    El vacío del límite,
    mientras la vida brilla y tiembla entre nosotros
    como un cuchillo inocente.
    Y es que, esperando la muerte de los otros,
    esperamos, un poco, la muerte nuestra.

    Quizá, por ello, Zamira ama los lobos.
    Quizá, por ello, yo deseo también
    salir a buscarlos con ella este mes de diciembre
    a los páramos altos,
    a los prados remotos.
    Y podríamos ver los espinos,
    y las brasas de sangre del sol
    en mimbrales morados.
    Puesta ya en nuestros ojos
    la venda de la nieve,
    que no pensemos más, que ya no nos deslumbre
    el acre resplandor de los quirófanos.

    Zamira ama los lobos,
    quiere escapar del laberinto de piedra y cristal
    del dolor.
    Zamira: partamos y no regresemos.

    [Si les gustan los poemas pueden darse una vuelta por su página web http://www.antoniocolinas.com. Y tiene una buena antología en Visor.]

  • La mejor, no sé, pero estoy en condiciones de señalar, sin ningún miedo a equivocarme, la peor. (Y, sin pretenderlo, también la más divertida). Además, la conozco bien porque realicé el informe de lectura de la misma para la editorial que la publicó.

  • (Satur, ¿Por qué hablas como Bremaneur?)
    (Perro, me está gustando Colinas; no, no lo conocía, no lo conocía ¿qué pasa? A ver ¿Cual es el medio de cultivo de elección para aislar el género Vibrio? hombre ya… A lo que íbamos, que me está gustando mucho, y me he dado cuenta que uno/a no puede ser un poeta verdadero si no ha empleado nunca *Corfú* en sus versos)

  • ¡Dios santo, Perroantonio! En su florida descripción de la poesía de este caballero solo le ha faltado aludir a sus anáforas afrutadas, prosopopeyas carnosas o las notas de manzana que desprenden sus versos.

  • Anotado Colinas, Perroan. Recuerdo ahora que tengo en casa un libro suyo en prosa. Un año en el sur, una edición preciosa de Trieste.

  • RECUERDA QUE ERES HUMANO

    Los estupendos, y especialmente si pertenecen al gremio de los artistas, sea en modalidad performer defecante, como esas chicas que excretan, poetas levitantes, prosistas irreductibles, pintores detenidos en un rayo de luz o fotógrafos transidos por la exactitud del momento, deberían recordar que son humanos y que si bien hoy miran de arriba a abajo a los simios congéneres, antes o después ocuparán su lugar entre la mustia tropa.

    Así se lo recordaban al triumphator, aquel general victorioso que tras dejarse el pellejo con sus soldados en tierras de bárbaros y obtener cuantiosos beneficios para la urbe y sus habitantes, era aclamado en Roma. Entraba en la ciudad montado en su cuádriga desde los Campos de Marte, atravesaba la Porta Triumphalis y se dirigía entre vítores hasta el templo de Júpiter Optimus Máximus coronado de laurel. Pero el esclavo que le acompañaba en la cuádriga y sostenía los laureles sobre su cabeza le repetía constantemente que volviera la vista a las tropas que se quedaban esperándole en los Campos de Marte, a las penalidades sufridas en los campos de batalla, a los compañeros heridos o muertos en combate, y que no se creyera un dios: «Mira hacia atrás, recuerda que sólo eres humano» (Respice post te, hominem te esse memento).

    Antes o después, decía, se recibe esa enseñanza y más vale aceptar con elegancia, o al menos con sentido del humor, que nuestro lugar sea ocupado por otro mono, incluso más listo y gracioso.

    QUIÉN HIZO CLICK O EL CASO DEL SELFIE
    «En 2011, el fotógrafo de la naturaleza David Slater viajó a Indonesia para tomar fotografías de macacos crestados de las Célebes, y durante su preparación, una macaco hembra se fugó con su cámara y tomó varias fotografías. La mayoría eran inservibles, aunque algunas eran fotografías claras del macaco, que Slater después distribuye como un “selfie de mono”. Estas fotografías fueron subidas a Wikimedia Commons por un contribuyente, bajo la premisa de que el macaco tomó las fotografías y, dado que los animales no pueden tener derechos de autor según la ley de copyright de Estados Unidos, las fotografías tomadas por el macaco se encuentran en el dominio público. Slater presentó una solicitud para que las fotografías fueran extraídas de Wikimedia Commons, argumentando que él es el titular de los derechos sobre las imágenes y que la distribución libre le genera un perjuicio económico. Sin embargo, en su reporte de transparencia de 2014, la Fundación Wikimedia reveló que la reclamación de copyright fue rechazada. Slater afirmó entonces que iría a tribunales».

    Fuentes:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Macaca_nigra
    http://es.wikipedia.org/wiki/Memento_mori
    http://es.wikipedia.org/wiki/Triunfo_romano

  • Esa costumbre de tener un esclavo que refrescara la memoria viene de antiguo: Ya Darío tenía uno que debía amargarle las fiestas: “Señor, acuérdate de los atenienses”.

  • 17 de febrero de 2015 a las 09:56
    GÓMEZ
    Aquí y ahora, si eres hombre.

    El Rey de Katoren, de Jan Terlouw.
    Es un libro de juventud que leí a los 11 años.
    Recuerdo que estaba siempre cogido en la biblioteca, y que iba todos los días a ver si estaba en la estantería, con la esperanza de encontrarlo.
    Cuando por fin llegó ese día, lo cogí y le pasé la mano por el lomo medio pelado, frotándolo como la lámpara de Aladino. Las páginas estaban usadas y medio dobladas hacia arriba, incluso había alguna hoja suelta, pero no me importó. Desde que lo cogí de la biblioteca del colegio no pude parar de leerlo hasta terminarlo, vamos, que me lo leí en dos días.
    Nunca un libro me ha producido tanta avidez, tanta “ansia viva” por la lectura. Recuerdo que era como una droga, un no parar.
    Hay más libros favoritos, pero éste lo recuerdo con especial cariño.

  • El cuento de hoy lo voy a llamar “Señora imbécil que aunque le demuestren que ha sido ella quien ha metido la pata sigue pidiendo las hojas de reclamaciones con una tozudez propia de un animal casi tan imbécil como ella”.

  • Compartí mis días durante una temporada con una bella dama que no se contentaba con tener un libro favorito, sino que solía enorgullecerse de que este, además, era el único que había leído en su vida.

    ¿Su título?: Armando la gorda.

  • DIARIO RUSTIC
    Miras el diario y ves lo que ocurre en Grecia, Ucrania, Egipto. Te enteras más tarde de que una chica española ha muerto en Alemania por una gripe mal curada. Y para colmo hoy es uno de esos días frescos y luminosos cuya baja densidad del aire permite que el movimiento frenético de la mano de un chino que se masturba en Shangai provoque de forma casi inmediata una alteración de la presión atmosférica en la habitación de una señora, lo que le produce un trastorno que agrava ya de su por sí embrutecida neurosis, llevándola a cometer actos indignos como el de tratar de convencerme de que no es subnormal cuando es evidente su degeneración. Lo de la chica muerta por la gripe me ha dejado mal cuerpo.

  • BONNIE
    El Rey de Katoren, de Jan Terlouw.
    Es un libro de juventud que leí a los 11 años.
    Recuerdo que estaba siempre cogido en la biblioteca, y que iba todos los días a ver si estaba en la estantería, con la esperanza de encontrarlo.
    Cuando por fin llegó ese día, lo cogí y le pasé la mano por el lomo medio pelado, frotándolo como la lámpara de Aladino. Las páginas estaban usadas y medio dobladas hacia arriba, incluso había alguna hoja suelta, pero no me importó. Desde que lo cogí de la biblioteca del colegio no pude parar de leerlo hasta terminarlo, vamos, que me lo leí en dos días.
    Nunca un libro me ha producido tanta avidez, tanta “ansia viva” por la lectura. Recuerdo que era como una droga, un no parar.
    Hay más libros favoritos, pero éste lo recuerdo con especial cariño.

    10/10
    O más.

  • Esta mañana he oído hablar del proyecto «Mars One» en un informativo normal, que lo presentaba como proyecto científico con voluntarios; pero que ya sabían ellos que el tiempo (léanse los dos sentidos a la vez como un dúo operístico) en Marte era muy malo y que los voluntarios no iban a volver, ha dicho la periodista como quien no quiere la cosa. Luego he leído aquí que se trata un proyecto privado y televisivo, lagarto al cuadrado (perdón, se me ha escapado), que ha sido ignorado por la comunidad científica. Que incluso un estudio del MIT «señala que la iniciativa, tal y como está planteada, es inviable. Solo para empezar, los colonos podrían morir asfixiados en cuestión de días».
    Había dos españoles entre cien preseleccionados para vivir la aventura (Holmesss, esto es una alusión velada a su novela favorita), pero el valenciano no ha superado la entrevista personal. Sinceramente, me parece todo muy impresionante.

  • El fotógrafo del mono debería intentarlo no como autor, sino como productor audiovisual. Sostener que él “organizó” todo el asunto para que el macaco artista pudiera lucirse. Si el mono es el inadvertido autor él es el inadvertido productor.

  • Proc, el valenciano parece otro primo de Efrén. Y ya debería estar avisado de lo que le sucedió a Alonso por leer tantas novelas.

  • De la foto del macaco se podrían sacar más enseñanzas. De esta serie se ha utilizado mayormente en los medios otra foto, una versión enderezada y recortada. Es decir, cientos de humanos responsables de la cosa artística y fotográfica de distintos medios de comunicación se han dejado llevar por su idea de lo que es “correcto” y han optado por “enderezar” la foto. Homo cuadriculatus.

  • Uno de los peores libros que he leído-bueno, en verdad lo dejé a medias-es Últimas voluntades, de Gabriel Albiac. Una novela que pretende ser muchas cosas pero que sólo alcanza una, un pestiño.

  • Atendiendo sólo al disfrute y despreciando el valor literario, mi novela preferida fue Tres hombres en una barca. (Por no mencionar al perro) de Jerome K. Jerome.
    Con ella me reí a carcajadas y tenía que parar para secarme las lágrimas antes de poder seguir leyendo. No sé si leída ahora me ocurriría lo mismo, porque la leí con unos catorce años. Pero siento un cariño inmenso por ella.

  • Por si fueran pocas las academias que abarrotan la ciudad -de corte y confección, contabilidad, budismo, policía- acaban de inaugurar una dedicada al liderazgo. Por lo que ha manifestado el propietario, en ella se aplicarán las metodologías más modernas sin reparar en gastos. Se hará todo lo que haga falta, por ejemplo, para que el alumno conozca con la mayor precisión y sin populismos el punto de la espalda por donde mejor entra la navaja, si debe usarse en tales casos el ideario o la ideología; y todo ello, bajo la supervisión de los mejores monitores (ya ha anunciado el fichaje de primerísimas figuras de la trapacería, la cháchara y la inversión). Eso vale, si no otra cosa, mucho dinero; y es justo que los clientes lo paguen. Por lo demás, y por utilizar un lenguaje a tono con la circunstancia que se ha puesto para la inauguración el promotor científico, absolutamente posicionado en la tesis de que no se trata de un proyecto “ensimismado en sí mismo”, no encuentro ningún indicio que señale la más mínima irregularidad en la empresa emprendida. Sin duda, el negocio es legal.

    Mi único reparo es que, por algún prurito de elegancia, le dé al dueño por embadurnar esa instrucción con monsergas humanísticas, de ésas que uno encuentra en las páginas culturales y en la universidad; como, cuando contratado al otro lado del Atlántico para enseñar todas las putadas que debe dominar quien haya recibido la llamada del liderazgo, se le metió en la cabeza ponerse académico, historiador por más señas, y les contó a los alumnos, a precio de oro el adverbio, la Reconquista. Por suerte él tiene buena memoria, y recitó de pe a pa lo que aprendió en la Enciclopedia Álvarez: que unos moros invadieron España y se quedaron durante ocho siglos, hasta que los españoles los echamos. Con eso, y no mucho más, este medievalista es capaz de aprobar la selectividad.

  • MI NOVELA FAVORITA DEL SIGLO XX.
    Sé que exagero, pero no hace mucho leí un libro que me gustó muchísimo. Se titula “Ad occhi chiusi” y el autor es Carofiglio. Esta es la segunda novela que leo de la serie, aunque no sé si estará traducida al español. El protagonista es un peculiar abogado, Guido Guerrieri, torpón con las mujeres, al que le encantan, las librerías y, aunque se tiene por hombre mediocre y algo cobarde, Guerrieri es una persona inteligente, amable, irónica y reflexiva. Es lo que llaman en Italia “un imbranato”. En esta novela deberá enfrentarse a un caso de violencia de género en el que a pesar de los poderosos personajes implicados se verá obligado a aceptar. Por encima de la trama, lo que más me gusta es la atmosfera, y sobre todo la personalidad del protagonista. Ama los libros (desde los de Cavafis hasta los de Durrell) y sobretodo, admira a la gente que los lee. Pese a su torpeza me resulta terriblemente atractivo. Tanto, que si existiese en la vida real un tipo así me convertiría en su fiel admiradora casi al instante y, de tener que hacerlo, hasta me atrevería a presidir su imaginario club de fans. En esta novela frecuenta una librería fantástica en Bari que se llama Magazzini d’ Oltremare la cual está abierta incluso por la noche y siempre hay gente. Es una especie de nave industrial reestructurada donde se puede comer, beber, comprar un libro o, simplemente, leer el periódico. Diréis: …pero si eso ya existe! ¡Nooo!, la librería de la historia, cuenta además con una pequeña sala de cine donde desde la media noche hasta el alba proyectan películas antiguas una detrás de otra, sin parar… ¡qué buena idea! Además, durante la proyección, no está prohibido hablar ni levantarse… ¡la sala está siempre viva! Y a veces, entre una película y otra, alguien sirve spaghetti y vino y cuando se acerca el alba, café con croissant. ¿No os apetecería dar con un lugar tan maravilloso? Sí, seguro: si habéis leído hasta aquí, a vosotros también os encantaría este libro.