Diario rustic

Ninfas travelo de las JONS
Por el camarada Sërgëi.

El otro día la camarera del Nemo, la alhaja que me sirve sin que yo abra la boca, acogotó a un bravucón sólo con una mirada y un «Nein» afilado como la cabritera de Curro Jiménez. Esa noche sonó el Pow R. Toc H. de los Pink Floyd. Vicky nos saludaba desde el fondo.

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Hace unos meses me llamó una conocida. Había ido a recoger un mueble enorme, sin alquilar antes una furgoneta. Tuve que poner las sirenas para acudir a echarle una mano. El otro día esta conocida criticó, venenosa, a una chica que compró su cama por haber ido a recogerla sin coche o furgoneta y en día de huelga de los transportes públicos.

Un desgalichado critica la vestimenta elegida por Goytisolo para recibir el premio Cervantes.

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Sería divertidísimo satirizar lo ocurrido este fin de semana, pero la gente se enfada tanto cuando creen que te ríes de ella. Y eso que yo protagonicé la escena cumbre y sería el peor parado en mi historia. Me quedo con la visión de una liebre y de la grulla y su polluelo. Y con el retorno a los dos días cantando a gritos «voy a hacer un tambor de mis escrotos». El detalle rustic.

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Arcadi sigue sin pedir perdón. Y eso que el gurú le regañó en su día. Grandes carcajadas.

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Lahm y el tolosarra fichados para la Warner Bros.

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Veo a la loca paseando su podenco por las calles.

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Luce el sol, aunque los días siguen fríos. Caracolean los egipanes entre las jaras, mas las ninfas logran escabullirse subitáneas, seres huidizos, como en el truco de un prestímano.

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Le corps de mon ennemi, de Henri Verneuil. Cómo la disfruto. Una peli de polis negros (aunque no sale ningún negro) donde lucen dos tetas estupendas y suenan unos acordes del Money. No se puede pedir más. Balance del mes de abril: trece películas y una serie de seis capítulos.

mescla

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Cuan vil es el pícaro. El mundo necesita una obra de execración de la picaresca.

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¿Qué es un hombre sin su bota?

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Se critican las palabras de una política pija que no quiere ver jomeleses durmiendo en las calles. Los diarios mandan a sus periodistas para interesarse por quienes hasta ahora eran invisibles para ellos. En ningún reportaje he leído una pregunta importante: dónde caga y dónde mea esta gente.

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Momento cumbre. Una hembra le reprocha agria a su macho que no se entere de nada, y él responde con un hilo de voz: «me va bien así».

51 comentarios

  • De Libertad Digital:
    Para García-Abadillo parece imperioso pedirle a algunos ministros que “vuelvan a leer la Constitución” ya que la información “no es propiedad ni de los medios ni de los periodistas, sino que es propiedad de los ciudadanos” que son quienes tienen ese “derecho a la información”. Para García Abadillo “el colmo es que se nos prohíba dar información”.

    Parece imperioso pedirle a algunos periodistas que “vuelvan a leer el Código Penal” ya que la joya “no es propiedad ni de quien la sustrajo ni de los peristas, sino que es propiedad de los ciudadanos”.

    Art. 298 CP.- El que, con ánimo de lucro y con conocimiento de la comisión de un delito contra el patrimonio o el orden socioeconómico, en el que no haya intervenido ni como autor ni como cómplice, ayude a los responsables a aprovecharse de los efectos del mismo, o reciba, adquiera u oculte tales efectos, (…)

    No entiendo ni de leyes ni de periodismo y posiblemente mi lógica me esté jugando malas pasadas pero estoy casi convencido de que sin receptadores no habría filtraciones de sumarios.

    Para García Abadillo “el colmo es que se nos prohíba dar información”. Que yo sepa los medios de comunicación y los periodistas no dan información, más bien proporcionan información a cambio de dinero y/o publicidad. Digamos que comercian con información.

    Supongo que habrá mejores argumentos para defender la publicación de sumarios secretos.

  • Sátiro
    Baal. Deidad secundaria de pueblos bárbaros, atrasados, decían los romanos.
    El pastor ofreció caldo al peregrino junto al fuego en su cabaña. Al sentarse vió el pastor que los piés del peregrino eran pezuñas de cabra. Salió corriendo y se perdió en la espesura del bosque.
    Ocurrió en Gredos hace poco.

  • Los manifestantes sindicales han compensado lo exiguo de sus fuerzas revolucionarias (la clase trabajadora se ha ido de finde) con bravas acciones de enorme poder simbólico: han depositado un muñeco de plástico y cartón a modo de homeless en el cajero automático y han rociado de pintura roja el suelo. Estas acciones inflaman sin duda el espíritu anticapitalista de las masas, que si no fuera porque el Día del Trabajo cae en fiesta habría comprado entradas para ver El Asalto al Palacio de Inverno (zarzuela).

  • (Vamos, que lo que toca es callar. Y si se habla, entonces hay que escucharse el “y tú más”. La consigna es, una vez más, la resignación. Os ha tocado, esto es lo que hay, lo sentimos mucho.
    Y por eso hay que votar al partido PPSJ -peor podría ser, jodeos-)

  • (Vale. “Ciudadanos” también a favor. Por si faltaba alguien. Apañaos van vuestros hijos y nietos; mi me da igual porque ni tengo ni tendré y pa lo que me queda de estar en el convento… Pero allá vosotros.)

  • Ayer oí decir a Pablo Iglesias que Monedero es un intelectual que necesita volar: «no es un parajo, no es un vion, es…». Es estomagante y desalentador. El encenagamiento en el cliché, entre el cliché polvorientamente vagaroso y el eufemismo de fierro, sin pasar por ningún otro sitio normal. Si no digo yo que haya motivos de alegría en los demás, Gata. Personalmente, casi el que más me deprime es Sánchez, dicho sea, así, sin motivo alguno.

  • Hablo sin saber, Gacho; he visto el vídeo y nunca había oído hablar del TTIP. Pero se me ocurre que si la mayoría de los partidos están conformes con ese acuerdo, tiene que haber buenos motivos para ello. Es una forma de razonar poco ejemplar, pero la democracia descansa bastante en la especialización del trabajo. (Bueno, yo descanso mucho).

  • (Ojo con algunos supuestos “especialistas”, ¿especialistas de qué? ¿de vivir apoltronados a costa del dinero público? y sin contar lis que directamente roban. ¿Es un especialista Pujol -uno de los grandes-?
    A mi jode el “y tú más”. Porque con el “y tú más” ni avanzamos ni mejoramos; y si fuese que es que estamos bien y entonces para qué moverse… Pero es que no estamos bien. No estamos bien.
    Y yo no digo que la solución sea Podemos, pero un poquito de criterio, por favor. Al menos que se reconozca la evidencia. Cada vez que me defienden al PP o al PSOE me parece una pesadilla. Entran ganas de morirse de una puta vez.)

  • ¿Fiarse?? No me jodas, Procu, por dios. ¡Fiarse!
    Ya lo dijo San Agustín “si confías, nunca ni de nada te cansarás” ya, ya, y la hostia -no consagrada- no la verás venir.
    (Cuando las barbas de tu vecino veas afeitar… Pero eso es algo que a los niños no se les quedó, ¡no se les quedó! A ver si con Liniers lo entienden.)

  • HASTA LOS PEORES JUGADORES SON CAPACES DE EMBOCAR POR LO MENOS UNA VEZ EN LA VIDA

    Al final, por motivos diversos, no se rodó ni un plano. Pero entre la venta de derechos, varias prolongaciones de esos derechos –la última casi a perpetuidad– y sucesivas redacciones del guión original, estuve viviendo algunos años del asunto. La cosa empezó cuando el director A.I. se mostró interesado en adaptar mi novela al cine, y nos reunimos en Madrid y luego en Barcelona para comentar la jugada. Luego, me tocaba negociar el precio de los derechos cinematográficos con el productor A. G. Mi contacto en la productora me había dicho: “Pídele cuatro kilos y, pase lo que pase, no bajes de tres”.
    –¿Por qué?
    –Porque si aceptas menos pensará que eres gilipollas.
    Yo ya sabía que era gilipollas, y solo me preguntaba cuánto tardaría él en descubrirlo. Pero cuando me planté frente al Gran Hombre estaba acojonado.
    –Dos kilos –me dijo.
    Iba a replicar –más bien a suplicar—que consideraba que tres era un precio más razonable, cuando se me adelantó.
    –Te estoy tomando el pelo, hombre. Tres por los derechos y tres si colaboras en el guión.
    Acepté. Claro que acepté. Tan solo un mes antes habría vendido esos derechos, mi colección de cómics y una gorra del barça a cambio de unas copas. Además, eran seis millones más de lo que jamás había soñado sacarle a la novela cuando la escribí. Me indicó que daría orden de redactar el contrato y dio por terminada la conversación.
    Como flotando, me dispuse a largarme de su despacho lo más rápido posible, antes de que cambiara de parecer. Estaba a punto de abrir la puerta, cuando me hizo una pregunta:
    –¿Te han dicho alguna vez que eres feo de cojones?
    –Pocas –dije.
    –Pues lo eres.
    Me reí. Casi fue lo mejor de todo. El tipo, la verdad sea dicha, me caía de puta madre.

  • Claudio: lo que le pasó al pastor en Gredos espero vivirlo este verano en la sierra de Madrid. Una amiga me ha propuesto ir por la noche al Hospital del Tórax a hablar de espíritus mientras tentamos un par de botellas de tequila. Ella irá acompañada de amigas tetudas. Dice que dan un toque de película de serie B. Le he comentado que entonces deben ir también con minifalda. Cuando se nos aparezca el fantasma de algún loco que murió en el hospital echarán a correr y rasgarán las medias en los matorrales mientras el metrónomo de sus pechos bamboleantes marcará el ritmo del terror. Yo creo que es un plan fantástico.

    Gacho, ánimo. Estoy convencido de que no será nada. Y haz lo posible por animar la figa. No se puede vivir sin sexo.

    Perroan, gracias por traer el artículo de Gilles Lipovetsky. Precisamente estoy ahora camino de Francoforte para ver una exposición. La ciudad no me interesa nada, ni siquiera la visité cuando estuvimos investigando la vida de Aly Herscovitz (mi querida Aly nació allí). Pero la idea de pasar tres días en un lugar desconocido donde poder vagar sin necesidad de «verlo todo» es estimulante.

    Acabamos de dejar Braunschweig. Amarillean los campos de colza, transcurren impertérritas las planicies eternas de Alemania. En medio de un campo, cuatro corzos. Pequeños pueblos con gente embrutecida encerrada en sus casas o en el Kneipe. Wolfsburgo, primorosa ciudad fabril con su campo de fútbol y su factoría Volkswagen. Debe de ser muy bonito aburrirse en Wolfsburgo. Llegamos ahora a Hildesheim. No sube nadie en primera y sigo solo en mi compartimento de seis personas -benditas ofertas- mientras vengo a este fanzine a contar y a que me cuenten.

  • No alarmarse: se pasea tan a gusto, con el tráfico cortado. Al fondo se ven unos cuantos alternativos, pero estos despliegues preventivos son los que nos molan a la gente de orden. Hoy no arderán las tiendas del paseo.

  • Tengo que decir que esos ramalazos culteranos de ninfas subitáneas me ponen muchísimo; que se me nubla el entendimiento rumiando en pastorear sirenas y propasarme con ellas.

  • Creo que finalmente se trata de una enfermedad autoinmune, una de esas muy locas y graciosas, el agente externo desencadenante podría ser la espina de una rosa trabajadora o el germen más pacífico. Como he recordado que Sloterdijk utiliza al principio del libro que les digo el concepto de inmunidad y sé que están deseando que les plante otro pedazo de tocho, allá que VOOOY:

    «En la plétora de novedades cognitivas que han visto la luz del sol de la modernidad no hay ninguna que sea comparable, ni de lejos, con la aparición y el conocimiento de los sistemas inmunológicos en la biología de finales del siglo XIX. Desde entonces nada puede seguir siendo como era en las ciencias que versan sobre las entidades integrales ⎯los organismos animales, las especies, las «sociedades», las culturas⎯. Solo con titubeos se ha empezado a entender que los llamados sistemas se convierten propiamente en sistemas, los seres vivos en seres vivos o las culturas en culturas gracias precisamente a dispositivos de carácter inmunológico. Solo en virtud de sus cualidades inmunitarias aquellos ascienden al rango de unidades autoorganizadas que se conservan y reproducen en una relación constante con un mundo invasivo e irritante tanto en potencia como en acto. Tales prestaciones se desarrollan de un modo especialmente impresionante en los sistemas biológicos inmunitarios […]. En ellas se puede leer la sorprendente idea de que ya seres vivos relativamente simples, como los insectos y los moluscos, portan en sí mismos una especie de «saber previo» de los riesgos vitales típicos de los insectos y los moluscos. Por consiguiente, los sistemas inmunitarios de este nivel pueden ser definidos como una serie de expectativas de vulneración incorporadas al propio ser y de los correspondientes programas a priori de defensa y reaparación.
    Vista bajo esa luz, la vida misma aparece como una dinámica de integración equipada con competencias autoterapéuticas o «endoclínicas» y referida a un espacio sorpresivo específico para cada especie» (P. Sloterdijk, 2012 [2009], Has de cambiar tu vida, trad. de Pedro Madrigal, Valencia: Pre-Textos, pp. 21-22).

    ETCÉTERA. CHULO, ¿EH?

  • Soy socio del Córdoba C.F., pero esta tarde no voy a verlo al Arcángel y tampoco asistiré al partido por televisión. La catastrófica trayectoria del equipo esta temporada nada tiene que ver con una decisión que tomé desde el mismo momento en que el Córdoba subió a Primera: la de no faltar a ninguno de sus partido en casa, salvo el que lo enfrentara con el Barcelona, ese repugnante instrumento del separatismo.

    (El partido contra el equipo predilecto de ETA sí fui a verlo, sin embargo)

    ((Contradicciones que tiene uno))

  • Los diarios rústicos es cómo el inventario de un diario de preadolescente resabido. O las viejunas memorias de un desmemoriado qué se afana en contar no sé qué sus cosas.

  • Estás muy negativa últimamente Bella Tare. Para mí que el vínculo pre conyugal te está amargando. Vuela libre.

  • Proc, el centro exclusivo más bien es un dispositivo colegial que un centro, pero existe ( y yo he sugerido que atiendan a algún colegiado, el tema va así, en plan anónimo, es algo inquietante pero aún creo en la buena fe )