Sonrisas

SonrisasJPG2

“Nadie te honra, Eetión, y honras mereces”
HOMERO. Ilíada. 

Por Gómez.

En una ocasión, una señora que por lo visto entendía bastante de asuntos paranormales me explicó que cuando soñamos con gente que ha muerto, si estos sonríen a lo largo del sueño, significa que han pasado al otro lado.

Pasar al otro lado, a decir de los expertos en el Más Allá, es lo mejor que le puede acontecer a un difunto.

La misma dama también me ofreció poco después hacerme una mamada por dos billetes. Quiero señalar con esto que ignoro hasta dónde alcanzaban sus conocimientos en cualquiera de las dos materias.

Nunca se sabe.

·····

FLASHBACK Nº1
1978. Discoteca Metamorfosis. Barcelona. Sesión de tarde.

J. está bailando un “lento” con una chica de nuestra edad —catorce o quince años— a la que acaba de conocer. Yo estoy bailando con su amiga. De pronto, él le dice algo muy similar a lo siguiente:

—Cierra los ojos, que te voy a besar. No pienses en nada. Escucharás el rumor de las olas del mar cuando nuestros labios se junten.

La chica, confiada, cierra los ojos. J. aprovecha para deslizarse y ceder su puesto a B., Rufus para los amigos. La jovencita, quizá porque sospecha algo, los abre justo antes del beso y… al ver a Rufus —que está lejos de ser el chaval más agraciado del universo— emite un grito pavoroso.

Como la rana y el príncipe pero al revés.

Minutos más tarde nos ponen a los tres de patitas en la calle. Pero hasta los porteros se parten de risa con la trastada mientras nos echan.

·····

En 2º de BUP, B. (Rufus) y yo mismo éramos las máximas autoridades en muchos kilómetros a la redonda en asuntos relacionados con los Rolling Stones. No en vano, leíamos las mismas revistas, comprábamos los mismos libros que hablaban sobre el grupo y escuchábamos los mismos discos. Pero no solo eran los Stones. Recuerdo haberle acompañado a cortarse el pelo a una barbería de las de toda la vida con el Rock ‘n’ Roll Animal de Lou Reed en la mano.

—Córtemelo como a él —ordenó al anciano que regentaba el negocio, mostrándole la carátula.

El barbero hizo lo que pudo. Una vez finalizó, la opinión de B. sobre su trabajo fue antológica:

—No me lo ha dejado como a Lou Reed. Parezco Charlie Watts.

El viejo se escogió de hombros. Saltaba a la vista que se la sudaba a quién se pareciera.

·····

Nos expulsaron casi a la vez del colegio y no volvimos a vernos hasta una noche, allá por el 85, cuando nos encontramos en la puerta del Studio 54 a la salida de un concierto de Johnny Thunders.

Me contó que había formado una banda punk. Desde luego, los dos pasábamos de los Stones desde hacía siglos. Nos choteamos de Mick Jagger sin piedad:

—Calentadores, rodilleras, mallas, pololos… ¡Vaya tiparraco, joder!

Y es que no hay nada tan cruel y despiadado en el mundo como un antiguo fan.

·····

A mediados de los noventa yo había comenzado a publicar relatos cortos y poemas en revistillas y fanzines, y acudía a una tertulia literaria que se celebraba un día al mes en un bar del barrio de Gracia. El organizador de las tertulias colaboraba como crítico en una revista musical, y no solo resultó que conocía a mi viejo amigo, sino que incluso había escrito una reseña muy elogiosa sobre él y su banda. (“Lo más parecido que he visto a Iggy Pop”, me aseguró.) El problema fue que el director de su revista pidió una maqueta que había grabado el grupo —la única copia, al parecer— y luego la había perdido. El enfurecido cantante solía llamar al director a las tantas de la madrugada y se ponía a cantarle por teléfono los Grandes Éxitos de la cinta extraviada.

—Le tiene frito.

Por lo visto, le comentó a mi amigo que yo andaba por ahí, y un día este se presentó en una de las tertulias: la chupa punkie, los jeans ajustados, las botas de ingeniero, el cebollón de costumbre… No había cambiado ni lo más mínimo.

Le pregunté por su banda.

—La han palmado todos los músicos —me dijo—. Estoy sin grupo.

Era cierto. Sin grupo pero con un globo respetable. Se limitó a escuchar las apasionantes opiniones que sosteníamos los contertulios —“si Kant no hubiera tenido joroba jamás habría sido filósofo”— sin decir ni una palabra; pero al acabar me invitó a ir a su casa para enseñarme unos poemas que había escrito. Acepté. Vivía no muy lejos del bar, y en su casa reinaba tal desorden que parecía que acababa de ser sometida a un registro policial. Me enseñó aquellos poemas, que, en realidad, no eran sino letras de canciones, letras que recuerdo como divertidísimas. Pero pronto llegó su chica, acompañada de un colgado. Y luego otro. Y otro más. Todos eran bastante jóvenes, y enseguida la cosa se desmadró. Y mucho. Parecía uno de aquellos pisos repletos de freaks donde aterrizabas, casi sin darte cuenta, la década anterior y podías darte por satisfecho si conseguías salir de allá sin que te detuviera la pasma en una redada.

¡Joder, esto parece sacado de los 80!, pensé.

Y entonces me di cuenta: mi amigo seguía viviendo ahí. A principios de los 80. Sid y Nancy y toda la pesca… Como uno de esos tipos que despertaban de un coma en las películas… Bueno, ésa yo ya la había visto más de una vez, y sabía cómo terminaba: mal.

Me largué.

Unas semanas después alguien me contó que lo había arrollado un tren en el pueblo de la costa donde pasaba los veranos en su infancia. Sin más detalles.

·····

FLASHBACK Nº2.
1980. Barrio de la Bonanova. Noche.

B. y yo salimos de un garito y bajamos en dirección a Plaza Molina. No conozco bien esas calles. B. dobla una esquina y, cuando me dispongo a seguirlo, me detiene con un gesto, mientras me señala con el dedo otra calle distinta a la que él ha tomado.

—Tú por ahí —me dice.

Le hago caso. Doy unos pocos pasos y me giro. Tiene una pinta estupenda. Cojonuda. Él se despide de mí, sonriendo.

Sonriendo…

·····

Esto último sucedió hace apenas dos días. En un sueño, claro. No había vuelto a pensar en él en años, pero así fue. Me gustó que estuviera contento. Claro. Espero, pues, que aquella señora estuviera en lo cierto cuando me aseguró que si los muertos sonríen en nuestros sueños quiere decir que han pasado al otro lado. O trascendido a la luz. O encontrado la paz… O lo que demonios sea.

Eso espero.

« »

© 2018 ÇHØPSUËY FANZINË ØN THË RØCKS. Tema de Anders Norén.

↓