61 comentarios en “Elecciones 2015 /1 PSOE

  1. ¡Ay qué chuli! A ver si observando todas las ilustraciones averiguo de qué pie cojea la Bellapuig.
    (Conste que no me gusta el PSOE, el *me gusta* es para la ilustración (no como la que me tocó a mí-))

  2. No, que se llena todo de sandre. Mejor me mandas al asesino salamanqués a que me parta las piennnas de una entrada criminal.

  3. Propaganda electoral:
    Lectura interesada (y magistral) de Mann por Sloterdijk, donde considera que la pirámide egipcia no puede someterse a la deconstrucción porque está construida de conformidad con el aspecto que asume tras su derrumbe.

  4. SALVAJE ESCRACHE DE ROSA DÍEZ AL PPCA

    escrache rosa díez

    Ayer se presentaba la campaña electoral del PPCA, Partido Panibérico de Concentración Agraria, cuyo candidato, presidente, secretario general, jefe de gabinete y azafata de congresos soy yo mismo. Había reunido a un buen número de periodistas, que iban a cubrir el acto no sexual en un céntrico hotel de la capital de la Comunidad de Madrid, ansiosos de conocer mi programa, presentado por mi gran amigo Cristino Romualdo.

    Lleno total en la sala de congresos del hotel. Cámaras y micrófonos, simpatizantes, votantes… Y en el momento de subir al estrado la estrella balompédica apareció Rosa Díez, que se puso delante de las cámaras chupando objetivo. En las fotos se nos ve borrosos a mí y a mi gran amigo CR2D2. El acto ha quedado destruido. Después de regañarnos a asistentes, invitados y periodistas y de amenazar con quitarse la zapatilla, Rosa Díez ha abandonado el acto no sexual y se ha vuelto a la sede de su partido.

    La presentación del mío ha quedado arruinada y las encuestas no nos dan un porcentaje que permita mantener las esperanzas de victoria. Voy a pensar en abrir una churrería, mi carrera política ha terminado antes de empezar.

  5. LAS IDEAS POLÍTICAS DEL MARQUÉS
    Parece éste el momento ideal para manifestarse. Me declaro:
    -Demócrata liberal, ironista y antiromántico.
    Sobre la democracia liberal poco hay que decir, aunque insisto en el “liberal” que significa confianza en el capitalismo y en los emprendedores. Aunque la mayoría de éstos fracasen o den lugar a negocios basados en la explotación ajena, unos cuantos consiguen innovaciones que mejoran nuestra calidad de vida y dan trabajo a muchas personas. Por cierto que para este modelo es imprescindible la banca. La democracia liberal así definida no debe compararse con arcadias utópicas sino con modelos alternativos reales. En esta comparación la superioridad del modelo es si bien perfecionable, indiscutible.
    Como complemento a este modelo me proclamo ironista según las tesis de Richard Rorty y antiromántico a la forma de Isaiah Berlin. Ser ironista significa reconocer que la proclama anterior es un poco cínica, en el fondo irónica, y que no la creemos como si fuera una religión. Mas bien se trata de un modelo que aceptamos como sistema de referencia pero que está sometido, como las teorías científicas, a constante revisión. No somos tan ingenuos como para creer que el capitalismo es la solución de todos los males, pero sí un constructo que reconduce las pasiones en beneficio de los demás.
    Las tesis de Berlin culpando al romanticismo de los males del siglo XX, adquieren especial relevancia en el siglo XXI. La irracionalidad, la exaltación de las pasiones, la política basada en las emociones y en los sentimientos, con su expresión enloquecida en las redes sociales, suponen una amenaza para nuestra sociedad. Cuando aquí les ruego (con escaso éxito) que no hablen tanto de música pop y de novelistas de serie negra es porque estos géneros exaltan los citados efectos. La admiración por personajes tan siniestros comp Lou Reed, Iggy Pop, Montero Glz o Martín Olmos (por citar algunos de los que aquí se jalean) es un signo intolerable de frivolidad.
    No niego la importancia de las emociones, pero deben inscribirse en el ámbito privado y exaltando valores positivos. Emocionarse con el buen vino o con las mujeres guapas no es lo mismo que emocionarse con la música de drogadictos o las novelas sobre crueles asesinos.
    En este contexto mi voto no puede ir mas que a Ciudadanos o al propio PP, que siendo subóptimos son capaces de encajar con la cosmovisión que he descrito.
    Lo dejo aqui para general reflexión.

  6. De acuerdo con el marqués en casi todo, salvo en traer a cuento la música pop y la novela negra, que por cierto aburren a las vacas.

  7. Una revolución, por definición, son 360 grados, lo cual nos deja justo donde estábamos. La solución está en hacer media revolución, que como lema es poco motivador, o girar indefinidamente.
    *******
    Brillante Sloterdijk con lo de la pirámide.

  8. Ya tengo escrito que el perdón es un pilar esencial de la condición humana. Cuando nos visite un antropólogo marciano tomará notas del tipo “A veces (se) perdonan”.
    El caso es que ayer acudí a una presentación de un libro (Los 7 pasos del perdón) en una céntrica librería. Por algún momento pensé que estaba cerca de entrar en una secta, pero me contuve: soy persona de una sola secta (ésta).
    El autor dijo cuatro bobadas jaleadas por el personal femenino -mayoritario- pero tuvo el tino de dejarse acompañar por un bancario atípico, Joan Melé, con un discurso más sólido y sugestivo. Evocó a Tolstoi, que por lo visto escribíó que desde que había descubierto el poder del perdón estaba concentrado en perdonarse no haberlo hecho antes. El mejor ruso que conozco dejó esta semilla woodyalleniana que yo ahora prendo en sus corazoncitos.

  9. El problema con Ciudadanos, marqués, es que depende del día, la hora y el parlante, son casi liberales o claramente estatistas y con el PP, es que son cualquier cosa menos liberales (pese a lo que digan los medios y la izquierda en general).
    Los liberales auténticos, como escribí ayer, aún están definiendo lo que significa serlo, en divertidas peleas tribales y el partido liberal se llama nosequé guion nosequé y andaba hace algún tiempo postulando cosas tan apegadas a nuestro día a día como el derecho a portar armas en España, y así.

  10. Aunque la mayoría de éstos fracasen o den lugar a negocios basados en la explotación ajena, unos cuantos consiguen innovaciones que mejoran nuestra calidad de vida y dan trabajo a muchas personas.

    Revolucionario no, rebelde sí. Con los explotados, contra los explotadores. Quijotismo. Yo puedo votar al PP y puedo votar al PSOE. En estas elecciones me he abstenido, como llevo haciendo desde hace casi veinte años. Sanchopancismo. La clase política no ha aprendido a manejarse en la alternancia. Toca una época de pactos. Veremos si será fértil o si los populistas putrefaccionarán el país. He comenzado a escribir una novela sobre la historia de un nuevo partido emergente en Madrid, por la que seguramente ganaré algún premio otorgado por algún partido judicial, o quizá el Planeta. No tengo aún el título, pero sí el subtítulo: «novela de vertebración pancastellana».

  11. EL IMPERIO DE LA PASIÓN
    Insisto en el efecto deletéreo de las pasiones mal enfocadas, particularmente en política. Pondré el ejemplo de cómo veo el fútbol y que lejos estoy de Funes o Brema.
    En la famosa final de Berlín deseo que gane el Barcelona. Los motivos los ha explicado Pinker muchas veces, nos sentimos mas vinculados con las personas que viven en nuestro entorno que en mi caso es Barcelona.Como ironista puede que esto sea solo un sistema de referencia que me autoimpongo, no me lo creo en el fondo, pero actúo como si tal. Es decir, no doy rienda suelta a las bajas pasiones las cuales adormezco con otros valores superiores.
    Así Brema, a estas alturas, debería ser seguidor del Hertha, un equipo apañadito sito en Berlín. Un pinkeriano se comportaría así.

  12. Al pelo:

    LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO 22
    Liberalismo y revolución
    «En un Estado democrático […] todos acuerdan obrar de conformidad con un decreto común, pero no juzgar y razonar en común.» B. Spinoza1.

    La teoría liberal se completa al tiempo que la comunista, no como alternativa a ese ideario —por entonces exótico— sino para responder al absolutismo monárquico. El liberal no puede ser conservador, a despecho de que apoye la propiedad privada como institución, porque apuesta por la autonomía individual y quiere consolidarla del modo más inequívoco y práctico posible, que es regulando los deberes hacia terceros. Relativista por vocación, contempla la intemperie de la vida sin esperanza de milagro, tratando de identificar «lo propicio para una mayor eficacia del esfuerzo humano»2. Está orgulloso de responder con un no sé y un lo estudiaré a cuestiones donde el resto dispone de dogmas ciertos, y cifra la prudencia en aprender a jugar sin trampas: «El hombre doctrinario […] imagina que puede organizar a los diferentes miembros de una gran sociedad con la misma desenvoltura con que dispone las piezas de ajedrez en un tablero. No percibe que las piezas tienen por único principio motriz el impreso por la mano, y que en el vasto tablero de la sociedad humana cada pieza posee un principio motriz propio, independiente por completo del que la legislación elija imponerle. Si ambos principios coinciden y actúan en el mismo sentido, el juego de la sociedad humana proseguirá sosegada y armoniosamente, y muy probablemente será feliz y próspera. Si son opuestos o distintos, el juego será lastimoso y la sociedad padecerá el desorden en grado máximo»3. La libertad responsable, núcleo del juego social, tiene visos de idealismo considerando que amos y siervos llevan milenios identificando libertad con irresponsabilidad. Pero cuando Smith escribe lo previo el liberalismo cunde ya como mentalidad en buena parte de Europa, y falta poco para que Norteamérica lo consagre en términos institucionales. En su primera alocución como presidente del nuevo país Jefferson anima a sus conciudadanos para que confíen en la fuerza y estabilidad de un Estado no paternalista4, prometiéndoles un gobierno «que impida a los hombres lesionarse unos a otros pero les deje regular libremente sus propios proyectos de industria y mejora, sin quitarle de la boca al trabajador el pan ganado»5. I

  13. Adapts, tenga en cuenta que un partido Liberal en Europa es diferente que en EEUU, donde ser liberal es ser partidario de un Estado mínimo según las premisas establecidas, por ejemplo, por Robert Nocik.

  14. Romera es uno de esos raros columnistas tranquilos que huye del estilo enfático. Pero hoy acaba en punta y me ha hecho soltar una carcajada.

    Viejas ideas
    JOSÉ MARÍA ROMERA
    El Correo. 15 de mayo de 2015

    La política debe ocuparse de cosas tan antiguas como la desigualdad, el hambre, la miseria o la injusticia

    La campaña electoral está haciendo mucho énfasis en la necesidad de ideas nuevas, pero sin llegar a ofrecerlas. Asistimos a un edadismo ideológico sin precedentes donde lo que importa no es tanto la renovación de los mensajes como la obsesión por anatematizar todo lo que huela a pasado. No lo hacen solo los partidos emergentes. También es cosa de los clásicos, sumidos en un desconcierto conceptual que les lleva a creerse rejuvenecidos solo por el hecho de mostrar a sus candidatos en mangas de camisa y andando en bicicleta aunque sea con visible dificultad para mantener el equilibrio. Cualquier recurso es válido si quita años de encima. El otro día, en un debate radiado entre partidarios de dos formaciones distintas oí a uno acusar al otro de defender ideas «viejunas» (sic), argumento que el contrincante no tardó en replicar diciéndole que las suyas eran ideas «ochenteras» (sic redoblado). Son adjetivos que sitúan la discusión en el terreno de la moda, más que de la política. En la estética de las apariencias, más que en la realidad. La propuesta de Albert Rivera de restringir el acceso a la política a las formaciones nacidas a partir de la Transición viene a consagrar ese principio discriminador, pero sin otro fundamento que el ansia por despejar el terreno para lanzarse a ocuparlo. A la clásica oposición entre izquierdas y derechas le sustituyó primero la de los de abajo frente a los de arriba y ahora parece que toca hablar de antiguos y modernos, que a fin de cuentas es algo tan vago como el enfrentamiento entre la casta y la caspa. Puro nominalismo cultivado con la intención de hurtar al elector lo único que debería comunicársele: los programas con propuestas y medidas concretas. Como nadie quiere retratarse con su verdadero aspecto a fin de rebañar votos de todos los orígenes, se ve que todos están tan contentos con este juego un tanto pueril de descubrir arrugas y canas detrás del discurso ajeno. Admito que en muchos órdenes de la vida la novedad es un plus. En política no me atrevería a decirlo, al menos si se tiene en cuenta que la política debe ocuparse de cosas tan antiguas como la desigualdad, el hambre, la miseria o la injusticia. Abstenerse de hablar de ellas y de sus remedios para no parecer poco modernos tiene trampa. Con el paso de los años uno acaba entendiendo a Mencken cuando decía «cuanto más viejo me hago, más desconfío de la creencia general de que la vejez trae sabiduría». Pero a la vez conviene tener presente la advertencia de Picasso de que lleva tiempo ser joven. No se es más joven por calificar de viejas las ideas necesarias, ni mucho menos intentando reemplazarlas por fotos y vídeos de los candidatos haciendo yoga, practicando ‘running’, metiendo canastas o dando mítines exprés en un gimnasio. No siempre la mejor manera de huir de la vejez es hacer el ridículo.

  15. Anarco capitalistas, gobierno limitadista y minarquistas.
    Siempre digo que tiendo a (no que soy) minarquista.
    “George Reisman, discípulo de Mises y de Rand, ha resumido recientemente la visión miniarquista:
    Nosotros queremos una sociedad en la que el papel del gobierno se limite a la protección de los derechos individuales y en la que, por lo tanto, el gobierno use la fuerza sólo en defensa y vindicación contra el inicio de la fuerza. Queremos una sociedad en la que los derechos de propiedad sean reconocidos como unos de los principales derechos humanos; una sociedad en la que nadie haya de sufrir debido a su éxito por la envidia de los demás, una sociedad en la que toda la tierra, recursos naturales y otros medios de producción sean de propiedad privada. En tal sociedad, el tamaño del gobierno sería menos de la décima parte del que es ahora en términos de gasto público. La mayor parte del estado, tal como existe ahora, sería eliminado: virtualmente todas las agencias estatales y departamentos con las excepciones de defensa, interior, justicia y tesoro. Permanecería sólo un poder ejecutivo radicalmente reducido y unos poderes legislativo y judicial con poderes radicalmente reducidos. Al ciudadano respetuoso con las leyes de tal sociedad, el gobierno le parecería esencialmente un “vigilante nocturno”, obediente y calladamente haciendo sus rondas asignadas para que la ciudadanía pudiera descansar con la seguridad de que sus personas y propiedades estaban libres de agresión. Sólo en las vidas de los criminales comunes y estados extranjeros agresores, se haría notar la presencia del gobierno.”

    Nozick va un paso más allá, que no comparto, y decide que hasta la seguridad ha de ser un sistema privado y sufragado por cada individuo.

  16. De lo de Procu:

    ¿Y al revés, qué tiene usted que no tenga él?
    Un pasado diferente, un pasado vinculado a los movimientos sociales, digamos un perfil más vinculado a la universidad y tener una serie de cosas muy claras. Tanto con respecto a los derechos de las mujeres como a las libertades civiles, y saber dónde pueden estar tus aliados y dónde no.

    Se refiere al escrache que le hizo a Rosa Díez, claro.

  17. En España, aun en la opción mas liberal, el tamaño de lo público es exagerado. En la campaña se amenaza por parte de todos (excepto Espe) de aumentar su presencia.
    Especialmente nervioso me pone Pedro Sánchez con sus propuestas lacrimosas de qee el Estado se hará cargo de todo. Eso es hacer política con los sentimientos, hurtando el discurso de la realidad.

  18. Adps, el minarquismo es incompatible con una población mundial de 7.500 millones de habitantes. No sé siquiera si podría funcionar en poblaciones del tamaño de Islandia si sigue descendiendo la pesca del bacalao.

  19. Por eso mi última proclama fue la de las familias-estado, PerroAntoine.
    Pide mil cuando quieras cinco y quizá obtengas uno.
    O sea, a ver si exigiendo familias-estado conseguimos un estado con un funcionario menos.

  20. En España no habemos liberales ni para hacer un equipo de fútbol. La última ha sido que el Gobierno tenga que decirle a los clubs de lo antedicho cómo deben repartirse la pasta que les dan las televisiones. Qué se puede esperar de un sitio donde todo quisqui quiere ser funcionario.

  21. De lo de George Reisman que trae Adapts:

    «Queremos una sociedad en la que los derechos de propiedad sean reconocidos como unos de los principales derechos humanos; una sociedad en la que nadie haya de sufrir debido a su éxito por la envidia de los demás, una sociedad en la que toda la tierra, recursos naturales y otros medios de producción sean de propiedad privada».

    ¿Y no es ya todo eso así más o menos en casi todas partes?
    A subrayar la frase sobre la envidia. Está claro que los liberalistas salvajes también sufren en sus corazones y dicen cosas sin significado, si bien en ese terreno yo prefiero lo del derecho a la felicidad, que es el clásico más imbatible.

  22. 15 de mayo de 2015 a las 12:55 Adaptaciones
    La señá Procu no me ha aclarado todavía si va al trabajo en biplano o en autogüs con bisnes clas.

    Voy en escóbula, pero estoy mirando una aspiradórula a plazos.

  23. Eso, póngale una falda turbo de esas a la Pilarica y va a ver el guantazo que le arrea, maño.
    ***
    También me ha gustado el artículo de Romera, excepto porque tengo la impresión de que las palabras de Rivera se han sacado de quicio. Es verdad que, aunque faltara esa frase como detonante, el pavoroso asunto de la juvenilidad seguiría en pie (y, por otro lado, el saque de quicio y las frasecillas suelen componer casi todo el menú, como el propio Romera señala). Las citas de Mencken y Picasso son buenísimas.

  24. Cuando en 1987 la cantante Dalida decidió quitarse la vida, millones de hombres quedamos viudos. Ella era un icono de belleza, elegancia y maravillosa voz. El mundo gay la adoraba y el Olympia parisino se había convertido en el altar donde oficiaba nuestra diosa que era capaz de eclipsar a Becaud o Aznavour. Eran otros tiempos, en los que cantar y vestir bien era un valor apreciado. Dalida, egipcia de nacimiento, destilaba una gran espiritualidad y vivía apasionadadmente. Su gran amor fue Luigi Tenco, aquel cantante que se suicidó en el san Remo de 1967. Ella nunca le olvidó, y dicen que cuando se quitó la vida 20 años después lo hizo con su recuerdo vivo. Cierto es que la única solución para los los grandes amores es el suicidio, lástima que no todo el mundo tenga el coraje de hacerlo, como la gran Dalida.

  25. He perdido la ordalía. No son los 12.000, ni la minuta de López-Burniol, sino haber quedado con el corazón roto.

  26. Libre,
    como el sol cuando amanece,
    yo soy libre como el mar…
    …como el ave que escapó de su prisión
    y puede, al fin, volar…

    ¿Por qué existe una tendencia para acabar con el dinero en efectivo?
    “La pérdida de libertad que implica dejar a un lado el efectivo compensa según estos economistas y el colectivo que prefiere eliminar el efectivo, los beneficios de la desaparición de la economía sumergida.”

  27. Magistral el Arcadi today.
    La libertad de asesinar, y sus límites.

    ” Es un innoble eufemismo sostener que a raíz de los crímenes de París se ha producido un debate sobre los límites de la libertad de expresión. Si ese debate ha existido, debe llamársele por su verdadero nombre: un debate sobre la libertad de asesinar, y sus límites.”

  28. 15 de mayo de 2015 a las 14:15
    PROCURO FIJARME
    Eso, póngale una falda turbo de esas a la Pilarica y va a ver el guantazo que le arrea, maño

    Perri Meison dimisión, macho.

  29. Para reflexiones siempre las de El Brujo.
    ( Pero qué dejados los editores de El Mundo, ¡Pues no han puesto el verbo echar con hache!! Diréis lo que querréis, pero en este país en general, en general, no se lleva la busqueda de la excelencia a ningún nivel. Ni la amabilidad.
    Yo cada dia soy un poquito más misántropa y animalista.)

  30. Estoy casi completamente de acuerdo con las ideas que han ido saliendo de estado mínimo e intervención mínima y especialmente con las ideas del Marqués de huir de visiones sentimentales y aceptar opciones subóptimas como mal menor. Lo primero es casi imposible, porque parece que hoy todo se ha reducido a eso, pero no hay que renunciar a protestar cada vez, o por lo menos fruncir el ceño.

  31. 15 de mayo de 2015 a las 10:18
    MARQUESDECUBASLIBRES
    Cuando aquí les ruego (con escaso éxito) que no hablen de música pop ni de novelistas de la serie negra…

    Su admiración por el canto gorgoritesco y los argumentos retrasados de la ópera restan valor a sus opiniones.

    Por lo demás, Holmesss, aburrir aburre todo, desde el fútbol al arte asirio, pasando por la crítica de vinos, la política, la pesca con mosca y el arte de seducir. Todo es cuestión de dosis.

  32. Por decir obviedades, quiero recordar a la audiencia que la mayoría de esas estatuas mutiladas de la antiguedad clásica que hoy tanto admiramos fueron principalmente derribadas y destruidas por turbas de cristianos integristas. Lo cual no da la razón a los estúpidos islamistas, sino que da cuenta de una arraigada costumbre de las sociedades humanas, ciscarse en el prójimo.

  33. Afortunadamente, esa utopía liberal que llena el mundo de benefactores (uno por cada diez cabrones) viene siendo corregida por el bull dozer socialdemócrata, que si bien es verdad que toca los cojones por tierra, mar y aire, al menos impide los desmanes de los liberales que salen defectuosos.

  34. Marqués, según Pinker yo debería ser del Eisern Union, equipo de segunda cuyo estadio está al lado de mi casa, del que he visto algún partido y del que me conozco uno de los cánticos de su afición. En España yo, como Bukowski, ando peleando a la contra.

    ***

    Salimos del mejor bar de vinos italianos de Berlín y damos con un bar trash-metal donde se puede hablar. Rammstein de fondo apagado por nuestras risas. El camarero es un hard-trash-folk-heavy con voz de averno que resulta no sólo ser simpático y eficiente -cosa inaudita aquí-, sino también divertido. Esta ciudad me sigue dando gratas sorpresas. Soy feliz. Amanece ahora y los pájaros comienzan a cantar enloquecidos.

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