LAS MOTOS DEL MARQUÉS (III) DUCATI 749 TESTASTRETTA (2005)

ducati
por Fernando García.

En los años 90, alrededor de la revista El Canto de la Tripulación, se creó un equipo de competición en superbikes que respondía al nombre de “Pura vida”. La moto utilizada era una Ducati y el piloto César Agüi. Conocí a César a través de su mujer, pues llegamos a trabajar una época en la misma empresa. Cuando ocurrió el fatal accidente en que César perdió la vida haciendo su trabajo como probador para la revista Solo Moto, quedamos consternados, pero nada en comparación con su viuda que quedó a cargo de unos hijos todavía muy pequeños. Con estos antecedentes entenderán la emoción que supuso que la mujer de César, la cual me veía llegar cada día al trabajo en la Ducati 749, me regalara la pegatina troquelada de “Pura Vida” que desde entonces porto como orgulloso estandarte en el carenado.

Las motocicletas deben resultar incómodas, como lo era trotar con Rocinante, pues lo que un caballero busca en el motociclismo son emociones estéticas y espirituales, a mas de desfacer tuertos si se presentan. La Testastretta cumple a la perfección este papel: la postura carga los antebrazos, vibra a cualquier régimen y el asiento se calienta de tal manera que pareciera diseñado por un proctólogo sin trabajo. Un bicilíndrico longitudinal en V es, no obstante, el diseño canónico si de negociar curvas se trata. Es pues aconsejable olvidarse de paseos urbanos con o sin pareja, uniformarse adecuadamente y lanzarse a la sinuosa carretera.

Los ducatistas son gente antigua, fieles a la marca boloñesa y algo masoquistas. Gustan vestir de riguroso rojo y negro, los colores de la casa, y calzar bota tobillera de fino diseño italiano. Ya quedamos solo unos pocos, cierto que en mi caso rechazando la antinatural y cristiana costumbre de la monogamia.

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