Crimen en Haut-Koenigsbourg (I)

Por Jesús María Gómez Camuñas

Mi muy querido y respetado amigo:

Acabo de recibir por mensajero el texto que ha tenido la gentileza de remitir a mis editores para el prólogo de la nueva novela (la séptima ya de la saga), Crimen en Haut-Koenigsbourg, que protagoniza mi inmortal personaje, el inspector Mc Loma. Después de agradecerle de corazón las molestias que le haya podido causar en su agenda la redacción de este prólogo —en el hipotético caso de que tuviera usted una agenda o alguna ocupación retribuida además de los cotidianos sablazos a amigos y parientes—, no quisiera dejar pasar la oportunidad de expresarle algunas inquietudes y dudas que me han ido surgiendo (y perturbando en gran medida) al leer estas páginas.

En primer lugar, ¿piensa que la palabra “asnal” para referirse a la forma de conducir la investigación por parte de mi protagonista sea la mejor manera de anticipar al lector ávido de emociones lo que va encontrarse en el interior del libro? ¿Sabía usted que a ese mismo personaje al que tilda alegremente de “pollino engolado” o “detective discapacitado psíquico”, el Gran Mc Loma, lo ha llegado a bautizar un prestigioso crítico del diari Avui como el Philip Marlowe de la Barceloneta? Y aún hay más: ¿cómo osa calificar de asnal ningún texto que haya sido impreso en el mundo desde que Gutenberg diera a luz a su capital invento el padre del único personaje literario de la historia que ha convertido indefectiblemente en adictos al Prozac a los escasos lectores —entre ellos mi propia señora— que cometieron la locura de aproximarse siquiera a la página treinta de la obra? Sí, me refiero a Fulgencio, el botones de su descabellada novela Confesiones de un empleado de banca, ese personaje que fallecía entre horribles convulsiones de una peritonitis aguda en la página cuatrocientos veintisiete para reaparecer vivito y coleando y rebosante de facultades —sin ninguna explicación plausible que aclare el porqué de esta inopinada resurrección— en la mil trescientos veinticuatro, justo antes de falsificar aquel talón nominativo del cual jamás llega a saberse si lo cobra por fin la señora de la limpieza sordomuda o, incluso, si este acto guarda relación alguna, siquiera tangencial, con la laberíntica trama de la obra. Mi propia esposa, como ya le referí durante la última ocasión en que me impuse a usted con la autoridad habitual en nuestra partida mensual de petanca, tuvo que reanudar las sesiones con su psicoterapeuta antes de poder concluir el capítulo quinto, y a lo largo de varios meses solía despertarse en plena noche recitando en estado de trance párrafos completos de la novela. Además, según me confesó la editora del engendro en el curso de una cena, éste ha sido el único libro publicado en nuestro país cuyo anticipo de derechos de autor se abonó de manera íntegra en packs de phoskitos, lo que da una clara medida de cómo valora usted a los hijos de su imaginación. (La misma editora me confesaría, apenas unos chupitos de crema catalana más tarde, que en total se vendieron cinco ejemplares de la novela, y que alberga severas sospechas de que el comprador de por lo menos cuatro de los cinco ejemplares no fue otro que usted mismo convenientemente disfrazado de crítico de El País). Por el contrario, no tengo más que recordarle mi novela Mc Loma en Torredembarra como ejemplo palmario de rotundo éxito de crítica y público que no sólo enganchó a millones de lectores de toda Europa y norte de Bolivia al género detectivesco, sino que también fue elegido como libro del mes en la Semana de la Novela Negra de Torredembarra de 1984, al tiempo que yo mismo era declarado ganador del tercer concurso de comedores de arroz con bogavante y sorbete de limón que se llevó a cabo, en la playa de La Paella de esta bella localidad tarraconense, como acto de clausura de este importante evento literario.

Por último, entiendo que sólo la envidia más descarnada —o esas legendarias disfunciones emocionales y lagunas cognitivas suyas que han desanimado a tantos profesionales de la psique humana a lo largo de la última década— puede empujarle a calificarme al final del prólogo como “autor de tercera”. Ja, ja, ja (risa irónica). Me obliga contra mi voluntad, pues, querido amigo, a mostrarme despiadado y recordarle una vez más su aparición estelar en la monumental Humillados y Ofendidos (Enciclopedia Sinóptica de Autores Malditos, Inéditos y/o Descatalagados Españoles), donde en su página ochocientos cincuenta y siete se le retrata como ejemplo paradigmático de “esquizofrénico que escribe”, citando el autor de la magníficamente documentada compilación a aquel avezado critico (de acuerdo, yo fui ese crítico, pero jamás permití que la amistad que nos une nublara mi juicio profesional) que equiparara sus obras Confesiones de un leonés comedor de berzas, El Proctólogo y la Concubina o Treinta y siete maneras de preparar el rape con los “conmovedores rebuznos de una mente perturbada”… Y qué decir de aquel otro volumen “escrito” por su pluma, Cómo ganar a la ruleta en quince pasos, que provocó que todavía hoy, veinte años después de su publicación, no pueda subirse a su coche sin comprobar antes los bajos del mismo, por si alguno de los muchos jugadores que se arruinaron con su método “infalible” para hacer saltar la banca consiga por fin hacerle saltar a usted por los aires; tal y como puede comprobar de primera mano el día me invitó a cenar en aquel infecto antro de nouvelle cuisine, llamado Frankfurt Marinieves, al que se atrevió a llevarme el día de la presentación de mi ensayo Cómo desmontar el sistema filosófico de Kant antes del batido de proteínas.

Por todo ello, querido amigo, le ruego que suavice, rehaga o simplemente suprima gran parte de las aseveraciones de su prólogo, por lo menos si alberga alguna esperanza de que quienes se lo encargaron, Jacob & Josué Editores, le abonen el precio convenido por su trabajo antes del advenimiento del Mesías a la Tierra. Se lo devuelvo, pues, para que lo redacte de nuevo, y, aprovechando el mismo mensajero, le remito a mi vez el prólogo a su libro de autoayuda, Cómo triunfar en la vida aun siendo un completo gilipollas, introducción que me solicitó amablemente hace apenas una semana esa alma cándida y rara avis in terris del mundo editorial que, a pesar de los amargos batacazos anímicos y las cuantiosas pérdidas económicas sufridas gracias a su afán por completar de manera temeraria la mesa de novedades de las librerías, todavía se atreve a dilapidar el dinero que tanto le cuesta ganar con autores vendibles (como yo mismo por citar un ejemplo) publicándole a usted.

Ya me dirá qué le parece mi prólogo.

Entretanto, reciba un fuerte abrazo de este amigo que le aprecia.

106 comentarios

  • Jajajajajajaja, ¡desternillante! yo también quiero un ejemplar de lo que usted tenga a bien escribir y publicar. Pero los poskitos no me gustan, ¿puede ser panteras rosas?

  • Ernest van den Haag: El artista de hoy tiene que escoger entre el monólogo y el discurso; ninguno de los dos es un diálogo

    Si nos centramos en el caso del inefable autor al que se refiere la estremecedora entrada de hoy, parece que el nuevo astro de las letras, sumergido en un diálogo tosco por lo temerario y a la vez untuoso y bestial, gusta de entablar encarnizadas disputas literarias, que presumo serán engullidas con delectación por algunos de nuestros “contertruños”, ávidos de sutiles argumentos de conmiseración.

    Esto… Enhorabuena, tío.

  • Lamentablemente unas tendinitis recurrentes de los bíceps femorales me impiden practicar la carrera, lo que justifica -al menos en mi caso- la búsqueda de alternativas de ejercicio aeróbico.

    Por otra parte las recomendaciones ditéticas las sigo escrupulosamente: una naranja y un yogur desnatado de desayuno, cuatro nueces a media mañana, verdura o ensalada para almorzar (un día a la semana legumbres), proteínas con ensalada en la cena, si bien reconozco que incurro en el dispendio de la segunda copa de tinto. Recomiendo “La Planta” un Ribera del Duero con 6 meses de crianza en roble francés y americano de Arzuaga y Navarro que se puede encontrar por unos 8 eurillos y que -como ya dejó sentado don Satur- tiene un inconfundible olor a vino.

    Procurofijarme, esto tampoco es propaganda, no es información parcial, sesgada, ni manipuladora, es la invitación a que conozcan algo que me parece digno de compartir con ustedes.

  • Usted se va a morir de pena, Ximeno si sigue con ese régimen. Tal vez el vino le de un postrimera alegría, pero no lo veo claro.

  • Tal como lo pinta no me parece tan triste, pero echo en falta un día para comer pasta, en mesa con mantel a cuadros y en camiseta como hacía Sonny Corleone.

  • Ya me jode que mi bodeguero no esté surtido de los vinos que aquí se recomiendan: tendré que abandonarle a estas alturas?

  • Les ilustro sobre el significado del chopsuey. Sería el equivalente oriental a nuestra “olla poderida”, la gran aportación española a la cultura gastronómica (Casanova dixit). O sea, un caldero donde se echa de todo, sobras incluidas. Pero mientras en el chopsuey se echa pescado de desperdicio y otras hierbas venenosas, en nuestra olla tienen cabida cabezas de vaca, palomas torcaces o nabos de dos kilos.

  • Antes que nada, pido disculpas por comentar algo sobre el relato propuesto, en vez de irme por la tangente y darme a la vanagloria personal. Siento decir que el relato no me ha gustado; es más, me ha aburrido. Las oraciones son muy largas y resultan farragosas, como un día sin onanismo. Modestamente, le sugiero que no abuse de frases interminables y que ponga más comas, o bien puntos. Le juro que se lo digo con respeto y con la única intención de que conozca sinceramente la opinión de un lector. La mera acumulación de palabras que suenan graciosas o la de cultismos fuera de sitio no tiene porqué surtir efectos cómicos. Si no, el relato “Salchicha de puerco con chimichurri y salsa chotuna” sería un éxito de ventas de por sí. Cedo los derechos a quien quiera desarrollarlo.
    No se desanime por mi visión personal, espero su próximo relato.

  • Muy oportuna la ilustración del Marqués para el escrito de Gómez (Gómez, escribe usted como quiere. Y, esto, si alguna vez me tiene que decir algo, mejor me atice que por escrito; yo misma voy).
    Mi conocimiento de la olla podrida es exclusivamente literario, pero la observación “un caldero donde se echa de todo, sobras incluidas”, me ha hecho temerme una deriva etimológica popular, y eso hay que pararlo: altoa-hí.
    La olla podrida se caracteriza por su abundancia de manjares suculentos, y el sentido de podrida nada tiene que ver con el desperdicio ni tampoco la sobra, sino muy probablemente solo con la abundancia (acepción que se da en estar podrido [de algo], es decir, ‘ser algo muy abundante’). Léase al respecto nuestro Joan Corominas (DCECH, s.v. pudrir o podrir).
    Y tal, y yo aquí con la regleta en positio vibrationis, que no se oiga ni un rechistido.

  • Jamás contesto críticas (, pero permita sólo que cite una frase que me ha parecido gloriosa, y más viniendo de un pene de metal:

    “No se desanime por mi visión personal, espero su próximo relato”.

    Lo intentaré, pero no prometo nada. Un saludo.

    ********

    Procuro, le doy mi palabra de que no la entiendo.

  • marquesdecubaslibres
    Les ilustro sobre el significado del chopsuey
    Procuro fijarme
    Muy oportuna la ilustración del Marqués

    En un sitio que se autodefine como “Un blog ilustrado. O, al menos, un blog con ilustraciones” están consiguiendo marearme sobre la polisemia del término ilustración. Procuro, aporte un poco de luz.

  • Gómez, como no ha puesto emoticogno-bombilla para ilustrarme su promesa de incomprensión, le aclaro que solo quería constatar cuánto más dolorosas pueden ser las palabras que las tortas, como se ve en el hostiamiento de los artistas prologuistas.

  • Buenos días señoritas lectoras de Çhøpsuëy, buenos días señores lectores de Çhøpsuëy.

    Me comunica la Dirección que en unos instantes se hará público el calendario de nuevas publicaciones, aunque ya puedo adelantarles que este domingo habrá un EXTRA.

    Asímismo, se recuerda a todos los autores, inéditos o éditos, que quieran publicar en esta distinguida revista que pueden enviar sus escritos, debidamente mecanografiados y ortografiados, a secretaria@chopsuey.es. Los textos deberán ser entregados con la debida antelación para dar margen a nuestros ilustradores a realizar su trabajo.

    Buenos días.

  • ¡Hola, Srta. Bellpuig! Yo soy de la casa, como quien dice y aún no nos han presentado. ¿Puede ponerse su avaratar con una foto real? Es para una cosa… Luego ya le digo si la invito a tomar zarzaparrilla o si tengo algún compromiso.

  • De veras que pienso seguirle con atención, Gómez. Me alegra que no se lo tome a mal, sólo quería darle un punto de vista sincero. Si nadie nos dice en qué fallamos (usted, yo y todos), nunca mejoraremos. De todas maneras, usted tiene mimbres para conseguir algo bueno.

    En otros órdenes, comento que no soy pene “de” metal, sino pene “del” metal. Mi miembro viril, lógicamente, no está hecho de metal. En cuanto a los alardes fálicos, no deben ir más allá de la estupidez propia a la pubertad (véase la pena que dan Chicago y Nueva York por ver cuál de ellas tiene el rascacielos más alto).
    Con “pene del metal”, cuya sonoridad me place, indico tan solamente que soy varón y heavy, lo cual explicito para rechifla general.

    Un saludo a todos y buen fin de semana.

  • Decía, querida Procu, que no entiendo bien lo de atizarla que mencionaba; pero como suelo emplear casi todo el tiempo en pensar en mí mismo, con frecuencia no comprendo del todo a los demás. Ignoro, pues, si se trataba de un elogio o también pretende desanimarme. Si es lo primero, la verdad es que tampoco respondo nunca los elogios; digo “gracias” y eso pero más por educación que con verdadero entusiasmo.

  • Señor Satur. He enviado una foto al departamento de Ilustración, pero no ha debido ser del agrado de ustedes, porque me han puesto un tazón.

  • Señorita Fijarme. Los enlaces se cierran con los caracteres “abrir angulo+barra inclinada+a+cerrar ángulo”. Pero dispone usted de un botón encima del cuadro de comentarios llamado link. Seleccione el texto en donde desee usted insertar el enlace, haga clic en el botón link e introduzca la dirección URL. Es simple.

  • El resto de los botones también tienen su utilidad:

    b: negrita
    i: cursiva
    b-quote: cita

    O sea, esto.

    code y cerrar etiquetas: no los usen; son para uso interno de la redacción.

  • «Con “pene del metal”, cuya sonoridad me place, indico tan solamente que soy varón y heavy, lo cual explicito para rechifla general».

    Ah, pues yo solo lo relacionaba con las agrupaciones sindicales y los camaradas del metal. Una sinécdoque, la parte por su obrero (del metal) completo.

  • Contaban las malas lenguas que la olla podrida era en realidad poderida (de poder) pues sólo podían permitírsela los ricos y no todos, así en el libro: Arte de cocina, pastelería, vizcochería y conservería compuesta por Francisco Martínez Montiño, editado en 1763 Barcelona – Imp. María Angela Marti aparece una receta que dice:

    “Pastel de Olla Podrida

    Has de cocer la vianda de la olla podrida, cociendo la gallina, o vaca, o carnero, y un pedazo de tocino magro, y toda la demàs bolatería , como son palomas, perdizes , zorzales, y solómo de puerco, longanizas, salchichas, liebre, y morcillas: esto todo ha de ser asado, primero que se echen cocer. En otra vasilla has de cocer cecina, lenguas de vaca , y de puerco , pies de puerco, orejas, y salchichones; del caldo de entrambas ollas echaràs en una vasija, y coceràs alli las verduras, verzas, y navos, peregil, Y yervabuena , y los ajos, y las cebollas han de ser asadas primero. Sacarás toda esta vianda en piezas, que estè dividida una cosa de otra, y las verduras en otra pieza, de manera que no estè nada deshecho, y dexalo enfriar, y haràs vn vaso muy grande, bien gordo de masa negra de harina de centeno, ò de cemite , y lo asentaràs sobre una hoja de horno, è iras asentando de toda la vianda que tienes cocida dentro del pastel, é iras sazonando con todas especias, y alcaravea , y echaràs de las verduras , ni mas ni menos.

    Y quando etuviere lleno el pastelon, cierralo , y metelo en el horno de pan, porque no habrà horno de cobre tan grande, que se pueda cocer dentro; y pondràs sobre una hoja de horno de cobre , y no lo quites de la hoja donde està , hasta que se cueza: y quando la maza del pastel estuviere mas de medio cocida, agugera el capirote de la cubierta, y hinchelo de caldo, y cueza en el horno por espacio de una hora. Respecto de esto, no ha de ir la vianda del pasel muy deshecha, quando entrare en èl, porque ha de estar en el horno, por lo menos hora y media; de esta manera ha de ir a la mesa con todo su caldo, y vianda. y allà lo sacaràn con .cuchara de plata. Tambien seles suelen echar aceytunas fritas, y algunas castañas: mas algunos señiores no gastan de ello , ni yo soy aficionado á ponerlo.”

    Esto se puede comer por la noche en mi penoso régimen si no abusamos de la cubierta. No es imprescindible estar escayolado, aunque ayuda.

  • Qué odioso ordenador.
    Perdone, señorita Fijarme, pero no había aparecido correctamente el mensaje sobre cómo cerrar un enlace.

    Los enlaces se cierran con los caracteres “abrir angulo+barra inclinada+a+cerrar ángulo”

  • Ni mas ni menos, ¡anda con el pastel de olla podrida! No me extraña que las buenas gentes de antes sufrieran de gota

  • Me comunica la Dirección que en los próximos días este será el programa de actos.

    Domingo 17
    EXTRA La Gazetta dello Satur. Un fino análisis del otoño deportivo por nuestro enviado especial desde Lugo a Albacete, Satur.

    Lunes 18
    Pase de Pasiva. Todo lo que querías saber sobre la diátesis pero temías preguntar. Colaboración especial de Proxuey.

    Miércoles 20
    Crimen en Haut-Koenigsbourg (II), en donde se da cumplida respuesta al padre del inspector Mc Loma. Por Jesús María Gómez Camuñas.

    Viernes 22
    Cómo hacer amigos. Por Brat Cäsho, especialista en Aromaterapia, Psicohomeopatia, Constelaciones Familiares y Relaciones Personales en el Mundo Real (RPMR).

  • A ver Don Pene del metal, pichafloja, pese a que probablemente sea usted un amiguito emboscado ya me empieza a tocar los cojones con sus comentarios de texto contra todos y cada uno de nuestros eximios autores.
    Me dirijo pues al personaje y le conmino a mostramos algún argumento de autoridad, por ejemplo su polla para que la midamos (alternativamente sus labios mayores) o a que se identifique con algún nicky previo conocido para tolerarle de mejor grado y, si no acepta ninguna de estas exigencias a partirse los morros conmigo o con Gómez.
    A su elección.
    Paz y amor.

  • Sin aceytunas negras o algunas castañas, qué quiere que le diga, Ximeno, Montiño nos describe una olla podrida insustancial.

  • Adaptaciones, no he escrito nada en contra de ningún autor, o todos los autores, como dice. Al contrario, dije que Perroantuán es interesante y que García Alonso me ha gustado. De Gómez he reparado en sus frases largas, y espero más, porque tiene léxico e imaginación para lograrlo (mimbres).
    No es mi intención tocarle el escroto, ni mucho menos. Tampoco mostrar mis partes pudendas. No tengo autoridad alguna, ni en mi casa ni en la calle. Me gusta la literatura de índole personal, me ofrecen un relato, cosa que agradezco, veo el campo “¿Querías decir algo?” y me dirijo al autor. Nada más. En todo caso me disculparía con los autores, si así me lo indicaran.
    Es un contrasentido desear paz y amor a dos líneas de partirme los morros. Tampoco debería arrogarse el derecho de hablar por Gómez. Si después de esto le caigo mal, lo lamento; a mí usted no me cae mal, pese a puerilidades como “pichafloja” o advertirme de golpes en los belfos. No sé, esta actitud es más propia de un buscabullas de discoteca que de un caballero con chistera. Es mejor ser un buscabullacas (femeninas) de pub, como la mayoría de los participantes en Chopsuey. Buen fin de semana.

  • Srta. Bellpuig, tendrá que disculparme, pero tengo que salir a comprarle carroña al buitre. Ya Pedro Antonio se toma la zarzaparrilla con usted. PEDROAAAAAAAANNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN

  • Hacerle notar que sus “progresa adecuadamente”, o “sus me gusta como utiliza” si que parecen indicar que cree tener usted algún tipo de autoridad.

    Que yo le caiga bien me agrada, pero no puedo saber si usted a mí también, porque estrena Nick.

    ¿Por qué da por descontado que le partiría los morros, yo le había invitado a partírnoslos, quizá saliera yo enculado.

    Total que ni se identifica ni me enseña las tetas que es a la que yo aspiraba.
    Así no vamos bien.

  • Se recuerda a las señoritas lectoras y a los señores lectores que este domingo habrá un extra deportivo escrito por el señor Satur, enviado especial.

    Aunque me han dicho que no lo cuente, soy incapaz de mentir, así que les informo de que nuestro departamento de Ilustración ha cometido un fallo y nos ha enviado una portada para el suplemento Hombres y Estilos, IÇØN, o IÇHØP, que yo estas letras raras no las sé pronunciar.

    Siendo sincera, a mí el señor Satur no me parece tan guapo del natural.

  • Camarada Pequeño Pene de Latón, me gustaría sumarme a la rechifla pero no sé qué significa heavy. En mi diccionario Inglés-Coreano sólo dice “pesado; gordo”. No entiendo dónde está la gracia.

  • Siendo sincera, a mí el señor Satur no me parece tan guapo del natural.

    ¡¡Me tiro a la Susi!!

    PERDÓN, PERDÓN

    ¡¡ME TIRA LA SISA!!

    Es que la Srta. Bellpuig trató de meterme mano, me puse nervioso, me moví y la sastre se confundió con las medidas.

  • ¡¡¡¡Arrebatador!!!! Satuuuuur (lease con voz mimosa)¿Aún anda por Lugo?, es que estoy pensando en acercarme con el chimpin…. 🙄

  • ¿Ven ustedes bien el magazine en el iPad?

    Yo, no. He intentado enviar un correo a la señorita Bellpuig pero la dirección publicada no es correcta. Es decir: he picado.

  • Ximeno, ya está corregido el error del mail. Puede enviar sus mensajes a la Srta. Bellpuig.

    A mí se me ve bien el fanzine en el iPad. Sólo que desde ayer las enseñas de los nicks me salen muy grandes.

  • “me prometistéis colonias en Marte y a cambio me habéis dado Facebook” Buzz Aldrin

    Fueraparte, deduzco que mantiene conversaciones anidadas por allí arriba. Eso es un virus pero que el ébola para un bló.

  • Exacto don Brema, muy grandes. Ese es el problema que tengo. Tan grandes que no me deja ver el texto que está como escondido tras los interesantísimos avatares.

  • Señoritas lectoras y señores lectores:

    Nuestro departamento de I+D+i=0 les informa.

    ÇhøpSuëy FANZINE ON THE ROCKS ha sido testado en los siguientes sistemas operativos:
    – Windows (2000, XP, Vista y Windows 8), IOS 7, Mac OS 8-9 y Android 4.1.2 habiendo obtenido en todos ellos resultados altamente satisfactorios. Sólo en los móviles Android desaparecen los iconos de los comentarios para no entorpecer la lectura. En el resto de los sistemas la visualización es perfecta.

    En las tabletas IPad, aconsejamos actualizar a la última versión de IOS que incorpora numerosas mejoras, especialmente en la visualización.

  • Por otra parte, recordamos a las señoritas lectoras y a los señores lectores que puede pasar un tiempo desde la primera vez que intentan hacer un comentario hasta que es aprobado. Los siguientes comentarios entran directamente.

    Pero aunque la Dirección me han dicho que no lo cuente, soy incapaz de mentir, así que les informo de que borraré todos los comentarios que no me gusten. Y ya estoy apuntando nombres.

  • En el mío si aumento el tamaño de la pantalla con los deditos, al reducirlo queda la foto de Adapts, por ejemplo, enorme.

  • Por cierto, señor Pene, me ha complacido sobremanera su empleo de las palabras léxico, mimbres, explicito, escroto y rechifla.

    Promete usted como crítico literario de campanillas. No se frene.

  • Joder, cuántos comentarios. Me ha dado la hora de cenar
    —————————————————–
    Es verdad Gómez, el texto es demasiado largo para un formato como este (l’interné), y eso que al principio ibas bien con esos paréntesis cada pocos metros, que me has puesto para que yo alentase…
    ——————
    Y ya no sé de qué iba lo demás. ¡Si es que esto parece los san fermines!, hombre por favor.
    Podrían poner un cenadorcito o algo al fondo del jardín para poder ir a despejarse un poco.

  • De las virtudes antiguas sobrecoge el ánimo del espectador aquel orgullo severo, extremo, heróico, trágico del que, por saberse muy por encima de los demás, no encontraba ningún gusto, algún disgusto puede que sí, en el aplauso de los demás.

  • Siempre habrá quienes aconsejen a los moribundos vivir el presente, concentrarse en el minuto a minuto, en el segundo a segundo. O en el día a día.

  • Es lo que tiene el solipsismo; invita a la soledad y recogimiento.

    Pero nunca el abandono de los demás, que tampoco saben si existen o no. muy complicado me parece

  • El día de la marmota. Si hoy es sábado, ésto es el poniente almeriense.
    Con suerte esta tarde caerá una puesta de sol espectacular, no he visto otras como las que se dan por aquí en esta época del año.

  • Poca broma con el gorrilla del parking del hospital: me dicen que ayer ardió un BMW por causas desconocidas.
    Espero que el dueño tenga el recibo del eurillo a mano.

  • Me da un cierto yuyu pensar en la donación al damealgo de aquí. Si te haces el sueco, igual se te aparece la becaria en persona, o algo peor.

  • Ya Holmess, pero ese no me sirve: es extranjero. Nada que ver con los proxenetas españoles encantados de haberse conocido.
    Lo de pasar por los headhunters aquí es como empeñarse en que un pueblo de esquimales tire traca al salir de las bodas.

  • [‘siento tres’]

    Encuentro en la librería sabatina un texto sobre el fracaso y su perfeccionamiento: “Instrucciones para fracasar mejor”. Despojo al ejemplar de la envoltura plástica y lo hojeo, lo ojeo luego y lo leo en diagonal después, abusando de la paciencia del buen librero. Una vez descubiertas las intenciones y propósito del escribiente me pregunto: si compro el libro, es porque le doy la razón al autor al estimar su teoría del fracaso, pero si no lo compro, el fracaso de la venta a mí del libro justificaría la veracidad de lo que en él se propone.
    Malévolo el librero, sonríe ante un buen fracaso…

  • Enfrascado estos días con el paradigma de la biografía, en honor del gordito -que se cuadriplica en el pendón de la Compañía chopsuey- me he encontrado inesperadamente ¡la olla podrida!. Vivir para leer, y leer para ver. Estos oxonianos ya nos plagiaban. Más y mejor: con nuestra cocina hacían revista literaria.