Elogio de los suecos

Por Fernando García Alonso

No he tenido ocasión de vivir el invierno nuclear pero sí he tenido la experiencia de padecer un jefe sueco. Imagino que el frío interior que se siente debe ser parecido. Leyendo las aventuras del inspector Kurt Wallander he rememorado tan oscuro sentimiento. El policía sueco es un ser sórdido, triste y aburrido que oficia en Ystad, una ciudad perennemente helada donde se cometen los más abyectos crímenes. Henning Mankell, autor de una saga que tiene como protagonista a Wallander, es un tipo desagradable, con un tufo izquierdista trasnochado y un sentido de superioridad moral como solo los europeos del norte saben transmitir. Por si fuera poco, Mankell es el yerno de Ingmar Bergman, aquel cineasta sobrevalorado y soporífero que tuvimos que ver por obligación en nuestra juventud.

Mi jefe sueco residía en París. No tengo un elevado concepto de los franceses, pero al lado de los suecos son la alegría de la huerta. Por curiosidad he comparado los perfiles de Maigret y Wallander, pues la comparación Simenon | Mankell carece de sentido, siendo aquél un gigante de la literatura, quizás uno de los mejores novelistas del siglo XX, mientras que Mankell es un cantamañanas. Los policías francés y sueco solo coinciden en una cosa, están obesos como consecuencia de su glotonería y su despreocupación por la salud, pero mientras que Maigret disfruta de excelentes vinos y de los guisos que su esposa mantiene en el fuego esperando a que él aparezca en cualquier momento, Wallander vive solo y come basura precalentada. En la novela “Pisando los talones”, el inspector de Ystad es diagnosticado de diabetes del adulto y sometido por su médico a una rigurosa dieta que hace aún mas desgraciada su existencia.

Mi jefe sueco residía en París y ambos trabajábamos para una multinacional americana de la costa Este. Mi jefe en Madrid era un italoamericano con nombre de gánster. En aquella época mi vida parecía sacada de una novela negra.

« »

© 2018 ÇHØPSUËY FANZINË ØN THË RØCKS. Tema de Anders Norén.

↓