Elogio de los suecos

Por Fernando García Alonso

No he tenido ocasión de vivir el invierno nuclear pero sí he tenido la experiencia de padecer un jefe sueco. Imagino que el frío interior que se siente debe ser parecido. Leyendo las aventuras del inspector Kurt Wallander he rememorado tan oscuro sentimiento. El policía sueco es un ser sórdido, triste y aburrido que oficia en Ystad, una ciudad perennemente helada donde se cometen los más abyectos crímenes. Henning Mankell, autor de una saga que tiene como protagonista a Wallander, es un tipo desagradable, con un tufo izquierdista trasnochado y un sentido de superioridad moral como solo los europeos del norte saben transmitir. Por si fuera poco, Mankell es el yerno de Ingmar Bergman, aquel cineasta sobrevalorado y soporífero que tuvimos que ver por obligación en nuestra juventud.

Mi jefe sueco residía en París. No tengo un elevado concepto de los franceses, pero al lado de los suecos son la alegría de la huerta. Por curiosidad he comparado los perfiles de Maigret y Wallander, pues la comparación Simenon | Mankell carece de sentido, siendo aquél un gigante de la literatura, quizás uno de los mejores novelistas del siglo XX, mientras que Mankell es un cantamañanas. Los policías francés y sueco solo coinciden en una cosa, están obesos como consecuencia de su glotonería y su despreocupación por la salud, pero mientras que Maigret disfruta de excelentes vinos y de los guisos que su esposa mantiene en el fuego esperando a que él aparezca en cualquier momento, Wallander vive solo y come basura precalentada. En la novela “Pisando los talones”, el inspector de Ystad es diagnosticado de diabetes del adulto y sometido por su médico a una rigurosa dieta que hace aún mas desgraciada su existencia.

Mi jefe sueco residía en París y ambos trabajábamos para una multinacional americana de la costa Este. Mi jefe en Madrid era un italoamericano con nombre de gánster. En aquella época mi vida parecía sacada de una novela negra.

115 comentarios

  • Gracias marqués, así ya ni me molesto en leer un libro que me regalaron de Henning Mankell. A ver a quién se lo endoso… ora que vienen fechas propicias para hacer regalos y ganar enemigos

  • Bien escrito y bien dicho. Me encanta su uso de palabras como trasnochado, sobrevalorado, soporífero y cantamañanas. Los suecos, y en concreto los escritores suecos, son lamentables, por más que la academia Juan Palomo les haya dado tantos premios Nobel (junto a los noruegos). Claro que los Nobel tienen el mismo valor que los Oscar: ninguno.
    Echo de menos que se critique al mortecino y también sueco Stieg Larsson, responsable de la penosa trilogía hiperpublicitada “Millenium”. Dicha campaña nos dio la tabarra como pocas veces a las personas de bien. Mi amigo Alejandro despachó y ridiculizó los títulos de la saga resumiéndola en uno que yo sí hubiera comprado: “Los hombres que daban portazos a las mujeres”.
    A su vez, me habría gustado leer unas memorias del gran José Luis López Vázquez llamadas “Elogio de las suecas”. Y que en ellas, cuando pasase un sueco, el inigualable actor le espetara: “¡Pesado! ¡Hippy! ¡Alto!”.
    Promete usted, señor Fernando García Alonso.

  • Hombre, las albóndigas del Ikea tienen como valor añadido trazas de carne de caballo y los pasteles de chocolate unas bacterias fecales muy desagradables, aunque el que esto último lo denunciaran los chinos también manda cojones.

    Por cierto, si mal no recuerdo José Luis López Vázquez no era santo de la devoción del Marqués.

    Un saludo.

  • (Me quedé cual Gengis en la pagina del lunes-martes, así que me copio-pego aquí)

    La decadencia de occidente también se nota en el entorno profesional, no crean.

    Ayer vi una tarjeta de presentación que a mi director le hacía mucha gracia. No me la dieron a mí, habría reaccionado de alguna forma imaginativa.

    En la tarjeta se podía leer algo así:

    Hola, soy Tom Asmegma, si quieres hablar conmigo llámame al 2332323232 o enviame un mail a esmegma@esperma.com o conéctame en tuister_666 @vayamanchamaquedao y en fascismbook.

    Luego en el reverso creo que salía el nombre de la empresa y todo.

    No les cuento la de reuniones que llevo ya en mi haber con gente que acude sin afeitar, con zapatilla sucias o cositas de este estilo.

  • ¡Bah! Pero si lo mejor que tienen en Suecia son las suecas y resulta que nosotros tenemos las nuestras propias, que hasta tienen más gracia, como bien sabe el marqués, avecindado en los últimos años en su tierra.

  • ¿Sabe que le digo mi querido Gengis? Una trapallada, eso es lo que es.

    A tomar por saco el tribunal, el gobierno de entonces y la madre que les parió a todos.

    ¡hombre ya!

  • Satuuuur, usted que dice ser de Lugo, pronúnciese al respecto ¿o es de tierra adentro donde crece el buen millo, os xabarins piden ser adoptados y las mozas gastan refajos? ¿O aún no ha visto mar? 🙄

  • Al hilo de un intercambio de cariños que he leído por ahí: pensaba el otro día en “cositas hermosas” con que me han regalado los oídos a lo largo de mi vida, y llegué a la conclusión de que una de las que más me llegó al alma en su momento la pronunció un caballero, a preguntas de un fiscal del reino y refiriéndose a mi persona, en el curso de un juicio de faltas celebrado hace unos veinte años. Puedo asegurarles que la respuesta fue celebrada, aun desde el disimulo y la gravedad propias de un tribunal de justicia, por todos los presentes en la sala.

    Dijo lo siguiente: “Y entonces se abalanzó sobre mí como un rodweiler“.

  • Adaptaciones 13 de nov de 2013 16:21
    ¡Hostias PerroAntoine!
    Que enigmática figura, ¿galgo o podenco?

    ¿Y cómo ha notado que es un perro? Si voy enmascarado…

  • “Si una catástrofe no tiene condenas, es un escándalo”
    Sobre la sentencia del Prestige, oído hace unos minutos de boca del diputado Llamazares.
    No sólo quieren causas para todos los efectos: exigen culpables. Enfinpilarin.

    Tare, la sentina no es eso; aquí la hay, pero no la vemos ( y no es una crítica; bueno, tal vez estaría bien que fuera una opción, desconozco si técnicamente viable )

  • Reikiavik era una juerga, o algo así es la última novela llamémosle negra islandesa que leí. La última, pero la última, lo juro por mis muertos. ¿De qué iba? ¡Sorpresa! De mujeres maltratadas.

    ***
    Perroantuan, estás usted inconmensurable en el postraumático. (Como muy herido y también muy prudente, la ducha con la Grandes le ha hecho más sabio).

  • Voy a criticar el artículo: arremeter contra los suecos y llevarse por delante también a Bergman es un tanto contradictorio, porque tostón o genio, lo indudable es que tenía hacia sus compatriotas más o menos la misma estima que usted. Igual que Woody Allen o Berlanga en relación con los suyos propios, pongamos. Cierto que Bergman se ponía más estupendo y circunspecto que éstos, pero qué quiere, era sueco.

    ——–

    Perro, también vi ayer ese anuncio. Todavía no me he repuesto. Pesadilla antes de Navidad, a la española (españolísima).

  • En el incendio enorme que se desncadenó en Riba de Saelices (Guadalajara) hace algunos años, se criticó que la Junta de Castilla-La Mancha no hubiera comprado unos helicópteros rusos cuya enorme capacidad hacía de ellos los mejores a la hora de apagar esa clase de incendios. Supongo que esa crítica se basaba en el desconocimiento de que no había ninguno a la venta; también supongo que el posterior conocimiento no acabó con esa crítica.

  • A mí también me gusta Bergman; bien dicho, Albert.
    En cuanto a Ikea, una vez leí que iban a vender coches para montar, sería de El Mundo Today pero yo me lo creí un rato. A ver, Adapts trajo eso de las impresoras 3D para hacerse unos miembros, ¿para cuándo IKEA venderá por fin las familias completas?

  • Se me antoja un nick: el hombre que tenía cerillas y ella ya era puro fuego tatuado .

    Por fin alguien dice que Bergman era un insidioso pesado. Es que a veces cuesta esto de fingirse intelectual. ¡Qué descanso!

  • Recuerdo un melondrama de Bergman que hizo Woody Allen, Interiores, que salí del cine con gran mosqueo. En el cine Gran Vía, concretamente, en Bilbao. ¿Y a mí que me importan estas tres neuróticas sueco-neoyorquinas obsesionadas con su señora madre? Menos psicoterapia y más drogas. Panolis.

  • Yo es que entonces era muy radical. Sólo veía películas de Sam Peckinpah porque estaba obsesionado con la violencia. Una vez casi le pego a un Hare Krishna porque me dijo que me amaba. Ya.

  • Tareixa, no me diga que ha pasado su vida con el secreto sufrimiento de fingir que le gustaba Bergman.
    ***
    Qué bonito era el cine Gran Vía. Snif.
    ***
    A lo que vamos. Si Mankell es un paquete (a Larsson ni lo quiero mencionar, como si no existiera) y Bergman es un paquete, el concepto ‘paquete’ tiene que ser redefinido. ¡Salvemos al paquete Bergman!

  • Bergman es gran cine. Alta cultura y bajas pasiones (por usar el mantra del Marqués). Lo que pasa es que a mí, el cuerpo me pide lo contrario: baja cultura y altas pasiones.

  • Ya no soy empresaria.
    ———–
    Pues a mí su hija me parece adorable. Y no digamos ya La Divina, que también era sueca.
    Yo creo que hay de todo en todas partes, ¿no?
    A mí los suecos me gustan mucho, sobre todo los de madera, ese ruidito inconfundible que hacen cuando caminas con ellos, te reconcilian con la vida. Particularmente me gustan los tocolí, los de una sola tira, ¡esos son supersexys!, ríete tú de la revolución de la minifalda, la palma se la llevan los tocolí de toda la vida, esos suecos de madera de una sola tira con hebilla…

  • Que los cobardes siempre aparecen a última hora, Procu, cuando tienen el bocado en el plato y no se atreven a hincarle el diente, no vaya a ser mejor de lo que han probado jamás, y no sepan dosificar la alegría.
    ¿Cómo convencer a una gallina de que es mucho mejor poder volar, si ni siquiera sabe que tiene alas?

  • (Su enlace de sexis, tampoco lleva a ninguna parte, Procu)
    Oigan, este Coto está muy, pero que muy bueno. Mírame, si parezco una alta ejecutiva norteamericana con la red wine’s cup en la mano.

  • Me han encalomado una clase de jovencitos de una escuela de negocios.
    Encalomado quiere decir que es por la cara, que no cobro, que me cagontó.

    Buena escuela es, todo por la cara.

  • Y me paree mal que no llamasen a declarar a Bob esponja y Calamardo, o en su defecto a Patricio estrella, jooooo.

  • No es lo mismo Larsson que Mankell, ya saben que me niego a hablar de la baja cultura. A Bergman lo saco a pasear porque es el suegro de Mankell. Es evidente que el cineasta tiene un estatus artístico superior a su yerno, pero ambos comparten ese tufo a superioridad moral desde el que critican a la sociedad sueca.
    También me molesta lo que hace el gordito Muñoz-Molina, que critica a la sociedad española desde su atalaya. Ya dije que se permitía criticar a los políticos españoles y su banda de asesores siendo él director del Cervantes de NYC, la mejor canonjía pública de que dispone el Gobierno español, reservada desde luego para simpatizantes de la causa de turno.

  • Esa vinculación de crítica y superioridad moral es excesiva, contiene una censura previa a la crítica que ni Fraga.
    De joven yo fui crítico, anduve en el MCR Movimiento de Crítica Radical, incluso me enviaron a Estrasburgo a una reunión en el Consejo de Europa de la Unión Europea de Juventudes Liberales y Radicales, con todas las mayúsculas. Avión a París y tren a Estrasburgo, lujo asiático.
    Hubo mucho movimiento nocturno, pero yo las veía pasar desde el estupor.
    De hecho, todavía fabulo que debía haber bajado del tren en Nancy con una francesita que me lo sugirió y con la que se prometía una película no-Bergman. No lo hice.

  • Se puede criticar sin practicar la superioridad moral o intelectual. Berlanga es un fantástico ejemplo de ello. En el polo opuesto está el modelo “butanito”, que tanto éxito ha tenido. No le sabía, amigo Holm, de la escuela de supergarcía.

  • A ver, decía que yo era crítico, no fui constante.
    Y no se puede exigir a todo crítico que sea Berlanga, ni que se mueva en su registro. Ya me gustaría, pero no todo el mundo tiene su don. En concreto, Muñoz Molina es un severo crítico y no es la alegría de la huerta – o del olivar: mala suerte por lo segundo, que no desmerece lo primero.

  • Ya que hablan ustedes de crítica y como en las últimas semanas el Marqués se mostraba preocupado por la forma física en sus vertientes alimenticias y gimnástico deportivas, me gustaría que voces más autorizadas se dignaran a probar un sistema de mejoría del desempeño físico denominado: P90X.

    He utilizado a mi propio cuerpo como conejillo de indias y los resultados han sido los siguientes:

    1º.- Las agujetas durante los primeros días son de un calibre desconocido y apabullante.
    2º.- En consecuencia te duelen partes del cuerpo que ni sabías de su existencia.
    3º.- Es casi imposible lesionarse ya que se hacen pocas repeticiones de los ejercicios y tanto previamente como colofón se hacen rutinas de calentamiento y estiramiento.
    4º.- Al final del primer mes nota uno mismo una mejoría considerable en su rendimiento físico.
    5º.- Al final del segundo mes se aprecia incluso visualmente tal mejoría: mayor definición de hombros, tríceps, bíceps, abdominales, etc.
    6º.- Al final del tercer mes la mejoría la nota todo el mundo.
    7º.- Para perder peso hay que hacer dieta. El incremento de masa muscular no hace precisamente simpática a la báscula.

    Evacuada consulta respecto a la adecuación de tal programa de ejercicios a mi edad, sexo y condición a médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación, no advirtió riesgos dignos de mención siempre que se adecuaran los ejercicios al nivel del practicante.

  • Lo de los puentes resbaladizos es una gran contribución de Calatrava a la diversión de las gentes, propia de su espíritu festivo y fallero. En el puente que hizo en Bilbao solemos gozar mucho con los resbalones y patinazos que provoca su pavimento de, ejem, vidrio. Yo creo que es un cachondo que aún no se ha atrevido a llevar hasta sus últimas consecuencias las grandes ideas que surgen en su mente. Casi tan buenas como las mías: barandillas elásticas, cubiertas goteantes, parasoles transparentes, calefacción frigorífica, escaleras de escalones irregulares, pavimentos de chicle…

  • Ustedes perdonen, pero aquí se folla poco y se escribe mucho Ximeno.

    Dicho esto, no e esperen en un rato, voy a leer unas cosas…

  • Holmesss: “…una francesita que me lo sugirió y con la que se prometía una película no-Bergman. No lo hice”.

    Primero Perroantuán y ahora usted. Cuánto menosprecio por el amor Hare. Los va a castigar Krishna. Hare rama, hare rama, rama rama, hare hare.

  • ‘La superioridad moral’ es un pleonasmo, ya que lo bueno está por encima de lo malo y de lo que da igual. Por tanto es absurdo criticarla.

    Por idéntica razón es redundante ‘la conciencia de superioridad del hombre moral’, y por ello es gual de absurdo criticarla.

    Pasa lo mismo con ‘la superioridad del moralista (aunque sea un inmoral)’, propia de quien mira arriba primero, y luego aconseja que se cumpla aquí abajo lo que ha visto arriba. Sobra su crítica.

    Es muy posible que, cuando se critica la superioridad moral se piense en el inmoral que aparenta vivir moralmente. Esta crítica ni es absurda ni tiene mayor importancia.

  • P90X.
    Estiramientos, pesas y ejercicio aeróbico, es la santa Trinidad de la salud. Lo único que hace falta comprar es las pesas (son baratas) y unas buenas zapatillas de deporte (son caras). Con esta fórmula te puedes enrollar ad infinitum e inventar tantos métodos como quieras.
    No me gusta este plan porque pone plazos, cuando lo que hay que buscar es una rutina de por vida. El aparataje se me antoja ridículo y el ejercicio aeróbico indoor es inadecuado, pues dificulta hacerlo de forma prolongada y carece del efecto psicológico de practicarlo al aire libre. Respecto a la dieta hay que evitar este término y simplemente aprender a comer correctamente. Ya indiqué que la clave es la reducción drástica de los azúcares y moderada del alcohol.

  • Más sobre la revolución: imprímaselo usted mismo.

    Este video quizá lo hayan visto en el canal de National Geographic, pero creo que es el más adecuado, porque muestra que se puede imprimir un objeto con partes móviles ya funcionando. Tal cual, no hay que montarlo, sino que funciona como sale de la impresora.

  • Hasta aquí se le nota esa mejoría, Ximeno.
    ……
    Para hacer ejercicio necesito espacios abiertos, horizontes lejanos, aromas de campo, ausencia de personas humanas. Debe ser para compensar.

  • Tampoco se puede criticar más que desde arriba, ni ser inteligente sin saber que se es más que otros, ni serlo sin alegrarse de ello o sin querer que los demás lo sepan. Por eso no hay que cebarse con la mayoría de los pedantes.

  • Como se ha dicho tantas veces, el rechazo que provoca en algunos la superioridad moral de los progres sólo puede deberse a un complejo de inferioridad, clara señal de que son conversos recientes. Los carcas de toda la vida no tienen ese problema, pues son conscientes de su propia superioridad moral.

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    Esto es una muestra de lo que me sale cuando, con fines puramente exploratorios, me asomo desde Chrome al apartado Donaciones y clico Donar.

    O sea, que aquí no dona ni Dios y calla como un puta, o bien todo el mundo habla el idioma de Heine de maravilla.

    Si es éste el caso, por favor que alguien me diga qué es die SCHUFA.

  • El tema de la salud y el deporte me ha evocado el del tabaco. No sé si Pirata y Proc se han pasado ya al vapeo (“ya no fumo, vapeo” leí ayer en el periódico) pero recuerdo con gusto lo bien que me sentó dejar de fumar, hace unos lustros.
    Encima me puedo permitir el lujo de vez en cuando de fumar un cohiba y me siento como Freud. Debe ser gracias a su espantoso sabor que no me genera adicción.

  • Gracias, Holmess. Voy por las espardeñas para bailarle la sardana. Pruebe ahora, me parece que ya sale en cristiano.

  • Tare, al decir que es absurdo criticar un pleonasmo como ‘la superioridad moral’, no estoy defendiendo que se use esa clase de expresiones.

    El absurdo del que hablo es el de meterse con el que obra bien porque éste siente que en ese momento es superior al que hace lo contrario. Una cosa lleva a la otra.

    Igual de absurda es la crítica al predicador moral por predicar desde arriba. No puede hacerlo desde otro sitio, porque creer que una cosa es buena es lo mismo que creer que es mejor que su contraria, y basta con saberlo para que se le pegue algo de esa superioridad.

    Dado que es inevitable cierta dosis de soberbia moral en los que aconsejan elegir lo bueno, y en los que obran según el consejo, dicha soberbia se dará en los que eligen una cosa y en los que eligen la opuesta.

    Por eso ya viendo siendo hora de olvidar el tópico de la soberbia moral de los progres.

    ¿Mejor ahora?

  • Tampoco entiendo a los que califican de humilde su pensamiento cuando, como es lógico, creen que es verdad. ¿Qué más se puede pedir a un pensamiento?

  • Tengo mejor opinión de la soberbia que del orgullo. En el orgullo se nota demasiado el freno, la contención, y a mí me gusta que en la misma moderación haya un pálpito, un empuje, un exceso que impida que se amodorre.

  • No tiene mucho sentido que un autor ofrezca un relato y los comentarios giren entorno a cualquier cosa menos el relato en sí. ¿Para qué escribir? En vez de interactuar y saber qué se opina, el autor asiste, casi totalmente ignorado, a los lucimientos propios. Cuando alguien comparta algo, anímesele, critíquesele, sugiérasele, etcétera, y si se quiere incluir un gracejo personal, que sea sin olvidar lo anterior, al menos en el primer comentario; después ya se puede desbarrar todo lo que se quiera.

    Como es mi segundo comentario, voy a decir:
    ¡Abajo Ingmar Bergman y aúpa los cines de Bilbao! (Dios, cerraron los “Capitol” para poner un puto “Decathlon”!). El símbolo químico de Ingmar Bergman es “Pb”.
    Caso Prestige: La tormenta, condenada a treinta años y un día de cárcel.
    Caso Prestige 2: La tormenta, liberada por el fin de la doctrina Parot (Tribunal de Extraburro).
    Caso Desprestige: Gaspar Llamazares, inconsolable desde que mataron a Ben Laden.

  • Orgullo también me suena mucho a legítimo orgullo, y ya se sabe que la legitimidad siempre la ponen otros. La soberbia es más autónoma.

  • “No tiene mucho sentido que un autor ofrezca un relato y los comentarios giren entorno a cualquier cosa menos el relato en sí.”

    No, no lo tiene; y el autor es el primero que debe recapacitar sobre ello.

  • Últimamente me ha dado por ver algo de cine escandinavo. La última ha sido la danesa Terriblemente feliz, del año 2009. Un policía de Copenhague se las tiene que ver con los sórdidos indígenas de un poblacho en Jutlandia. Otra ha sido la sueca Un hombre en el tejado, una buena peli de polis negros pero sin polis negros. No había visto aún El séptimo sello y disfruté como un tonto con una piruleta. He de decir que las he visto todas en versión original, porque me gusta mucho el acento sueco. Es al alemán como el acento de La Almunia de Doña Godina al español. Parece que están diciendo todo el rato “mecagüenlá” y “aibalá” y eso atenúa un poco tanto existencialismo y tanta pulsión del tánatos. El otro día me puse Sacrificio, de Andrei Tarkovsky, pero llevaba tal berza que no la terminé. La primera escena está brillantemente rodada y en ella aparece un tipo con un niño que luego sabremos que es mudo, y un cartero que no para de dar vueltas con la bici y que habla de Nietzsche. Vamos, que no sé si fue la berza o qué.

  • Gengis Kant
    ‘La superioridad moral’ es un pleonasmo, ya que lo bueno está por encima de lo malo y de lo que da igual. Por tanto es absurdo criticarla.

    Por el contrario (y sobre todo por llevar la contraria), hay que empezar aclarándole a Gengis que la expresión “superioridad moral” no es un pleonasmo. Salvo que la palabra pleonasmo haya adquirido de pronto un significado exótico del que no estoy informado. Sería un pleonasmo hablar de la “superioridad de los mejores”, de la “inferioridad de los inferiores” o de la “medianía de los mediocres”. Puesto que es posible tener superioridad, inferioridad y hasta mediocridad moral, no veo por qué hablar de cualquiera de ellas es incurrir en el pleonasmo.

    Si lo que quiere decir Gengis es que es absurdo criticar a los que creen tener una moralidad superior de creer tener una moral superior puesto que ellos ya “saben” que su moral es superior y por eso nos lo demuestran por tierra, mar y aire, discrepo. Es precisamente el exhibicionismo moral lo que constituye la esencia misma de la moral de los farsantes y los oportunistas, que han de justificarse siempre con doble ración moral, es decir, con moralina.

    Lo que molesta no es tanto que un idiota crea que es moralmente superior como que nos de la brasa a full time de que los demás somos moralmente inferiores.

    Por lo mismo, lo que molesta del pedante no es su exhibición de conocimientos, sino la extemporalidad. Ser un listillo, pongamos, en el bar donde los parroquianos ven el partido Elche-Almería.

  • Bremaneur, si quiere buen cine sueco, vea ‘They Call Us Misfits’ (1967). Hay escenas porno, ya en esos años tempranos. Es para lo único que sirven los suecos.

    Señor Alonso, me gustaría que explicitara por qué su jefe era pésimo.

  • Pene del metal 14 de nov de 2013 20:04

    No tiene mucho sentido que un autor ofrezca un relato y los comentarios giren entorno a cualquier cosa menos el relato en sí. ¿Para qué escribir? En vez de interactuar y saber qué se opina, el autor asiste, casi totalmente ignorado, a los lucimientos propios. Cuando alguien comparta algo, anímesele, critíquesele, sugiérasele, etcétera, y si se quiere incluir un gracejo personal, que sea sin olvidar lo anterior, al menos en el primer comentario; después ya se puede desbarrar todo lo que se quiera.
    ————————————
    Oiga, ¿no pretenderá cargarse el factor espontaneidad? Vale que nos llenen esto de lucecitas, moquetas de colores, flores de plástico y máquinas tragaperras, ¡Pero un dogma para comentar! Por ahí sí que no paso.
    Que paso, vamos.

  • “No tiene mucho sentido que un autor ofrezca un relato y los comentarios giren entorno a cualquier cosa menos el relato en sí. ¿Para qué escribir? En vez de interactuar y saber qué se opina, el autor asiste, casi totalmente ignorado, a los lucimientos propios.”

    ===

    Ah,no. Amablemente hice un comentario sobre el asunto. Es el segundo. Después es verdad que me distraigo.

  • El compañero del metal tiene razón, lo sabemos, mas “siempre” ha sido así. Lo sabemos, lo saben los escritores y todos lo asumimos con indiferencia.

    Por mi parte decirles que, desde “siempre”, leo casi todas las entradas, en muchas ocasiones la entrada entera; y a Dios pongo por testigo que de no pocas de ellas he obtenido algún tipo de aprovechamiento, que agradecí las más de las veces en silencio o como mucho con un cumplido excelente entrada.

    Les leemos, les leemos, no lo duden, aunque a veces en diagonal, sordomudamete o con omisión.

  • Oooooooooooooooooh, me pasa lo mismo que a Procu.

    “Your browser or hardware does not seem to support WebGL.

    Without WebGL you will be unable to explore Moon. Find out how to get a WebGL-enabled browser here.”

    ¡No voy a ser capaz de explorar la luna! con su beso y todo. Jooooooo…

  • ¡Qué bueno, Pedro Antonio! Probarlo con Googlet Comet porque funciona de maravilla. Me siento como si estuviera viajando en el Apolo XXXIV.

  • – Perro: Puesto que es posible tener superioridad, inferioridad y hasta mediocridad moral, no veo por qué hablar de cualquiera de ellas es incurrir en el pleonasmo.

    – Gengis: De acuerdo. En mi descargo lo único que me cabe decir es que por ‘superioridad moral’ entendí lo mismo que los que usan la expresión para echar pestes de (buena parte de) la izquierda: ‘conciencia de que la norma moral que uno sigue, o piensa al menos que debería seguir, es mejor que la contraria. Hablo de la famosa soberbia moral.

    – Perro: Si lo que quiere decir Gengis es que es absurdo criticar a los que creen tener una moralidad superior de creer tener una moral superior puesto que ellos ya “saben” que su moral es superior…

    – Gengis: Esto quise decir.

    – Perro: …y por eso nos lo demuestran por tierra, mar y aire,…

    – Gengis: Esto no lo quise decir.

    – Perro: …discrepo. Es precisamente el exhibicionismo moral lo que constituye la esencia misma de la moral de los farsantes y los oportunistas, que han de justificarse siempre con doble ración moral, es decir, con moralina.

    – Gengis: Pienso sobre tales exhibicionistas lo mismo que usted.

    – Perro: Lo que molesta del pedante no es su exhibición de conocimientos, sino la extemporalidad. Ser un listillo, pongamos, en el bar donde los parroquianos ven el partido Elche-Almería.

    – Gengis: Con el pedante no me atrevo a ser tan duro como con el que hace alardes morales. Del primero no se puede negar que tiene los conocimientos que exhibe fuera de lugar, y eso lo disculpa con creces. Por más que haga el ridículo en el bar, lo prefiero a los parroquianos.

  • Gengis; empiezo a preocuparme de que hable solo y en alto.Ora no me diga que también tiene amiguitos invisibles… 😥

  • Hablamos mucho de la insoportable soberbia de los que nos machacan con la corrección política y muy poco de la igualmene insoportable de quienes nos ametrallan con la incorrección.

  • “Si lo que quiere decir Gengis es que es absurdo criticar a los que creen tener una moralidad superior…”

    Ahora veo que en esa hipótesis ‘superioridad moral’ funciona como un pleonasmo. Creer que se tiene una moral es lo mismo que creer que se tiene una moral superior a la contraria y a lo que es moralmente indiferente.

  • No, Funes, no conocía a Lisa Ekdahl, pero ya estoy “investigándola”. Tiene una preciosa voz aniñada (la reina de las cantantes con voz de niña siempre será para mí la adorable Blossom Dearie) y en ese video que ha enlazado hasta se da un aire con Marlene Dietrich. ¡Me la quedo!

    Lujo también el José González que trae Procu, del que creo recordar que ya pegó otra canción días atrás, ¿no? De ése sí que tenía dos canciones en mi colección de videos.

  • He conocido a pedantes de campeonato, como uno que en la aldea donde veraneaba, en mitad del Maestrazgo, lamentaba en público que no llegara allí algo tan básico como el Washington Post; o como otro que, después de rechazar en la barbería la prensa deportiva que se le ofrecía, preguntó si no tendrían alguna enciclopedia. Los dos, uno en el campo de la historia de la literatura y el otro en el de la filosofía, han dejado una obra muy digna.

  • La indignación que, según El País, ha levantado en Francia -se dice pronto: en Francia- la sentencia del Prestige resulta ser, un poco más abajo la indignación de los franceses a los que dañó el hundimiento de ese barco.

  • Cada vez tengo más dudas sobre la oportunidad de buscarle los pecados a El País sabiendo cómo las gasta la competencia madrileña.

  • Me voy a la cama con la voz de Blossom Dearie y su versión de Someone To Watch Over Me

    Tiene buen gusto, Juliocero, sí.

  • Me gustaría saber cómo se las ha arreglado AE, porque estoy seguro de que se las ha arreglado, para descubrir que sus seguidores estamos muy equivocados si creemos que hemos llamado a Mas alguna vez nazionalista.

  • No lo llamaré pedantería, pero debe de ser algo muy parecido, el alarde que hacen cada vez más intelectuales de moverse como pez en el agua por los tugurios. Y ni siquiera saben jugar al futbolín.

  • No sé si quise decir:

    No llamaré pedantería, pero debe de ser algo muy parecido, al alarde…

    O:

    No lo llamaré pedantería, pero debe de ser algo muy parecido el alarde…

  • “Si lo que quiere decir Gengis es que es absurdo criticar a los que creen tener una moralidad superior…”

    Ahora veo que en esa hipótesis ‘superioridad moral’ funciona como un pleonasmo.

    Ahora no lo veo.

    Está claro que me equivoco una y otra vez porque identifico la moral con el juicio moral, olvidando la otra cara de la moneda, el hecho moral. La identificación, en todo caso, no me parece inoportuna del todo si pienso que de lo que hablábamos ayer era de la superioridad moral que se otorgan los progres, una superioridad que tiene que ver antes que nada con el hecho de estar concienciados. Estar concienciado, una vez diluido el concepto marxista de conciencia de clase, es la forma que tienen ellos de decir que son más listos que tú, que no lo estás. Con lo cual, la superioridad resulta ser también intelectual.

  • Buenos días
    entro para saludar al respetable y renovar mis votos hacia este nuevo artefacto creativo.

    Gracias por el menú de trozos mezclados y por los que vendrán.