116 comentarios

  • No sé de qué me río tanto.
    Debe ser ignorancia.
    La señora de abajo parece salida de Dies Irae, pero maquillada como el payaso del circo ese que ponían en las Ventas.

  • A medida que se acerca mi marcha, Ella me encarga tareas que llevan mucho tiempo pendientes, pero que ahora me insiste en dejar solucionadas antes de que me vaya. Así, la puerta de entrada, que se vence debido al peso de las hojas y tira de las bisagras hacias dentro. Han pasado muchos operarios, desmontado las puertas, rebajado los bordes, reforzado las bisagras … todo para que el invento dure unos meses y vuelta a empezar. Ahora, Ella me dió un ultimátum indicando que era una responsabilidad mía de la que siempre me estaba escaqueando (algo de razón no le falta). Así que me he visto forzado a hacer unos croquis, unos cálculos bastante sencillos y “fabricar” una cercha (un simple listón metálico reforzado en los extremos) y encajarlo en la posición adecuada. Problema resuelto forever, y a coste casi cero. Ahora viene la pregunta de porqué no lo he hecho (o pensado) antes, pero esa es otra historia, que nos llevaría muy lejos, sobre las motivaciones que nos mueven a actuar.

  • Animada por el éxito de la puerta (o tal vez picada porque no se lo esperaba, o para hacerme pagar el no haberlo hecho antes), Ella me encargó la limpieza del tubo de la chimenea. En nuestro reparto de tareas, Ella se encarga del mantenimiento de la casa (caldera, fontaneros, albañiles …) y yo me limito a echar un vistazo a los presupuestos y a dar mi aprobación. Pero hay trabajos que, por motivos que sería largo de contar, también llevan años sin hacerse. Y este era uno de ellos. El primer vistazo al tubo, con la linterna de minero que uso para las salidas nocturnas en bici, fue descorazonador, Lo que parecían toneladas de escombro obstruían el codo del tubo, cuya pendiente no es suficiente como para hacer caer el material por su propio peso. Tras darle algunas vueltas, compuse una herramienta ad-hoc con una azadilla pequeña fijada al palo de una escoba y, armado de paciencia, fui sacando poco a poco los cinco cubos de hollín que salieron del tubo. Ahora el tubo está limpio y la chimenea tirará mucho mejor (lo veremos en invierno), pero lejos de felicitarme por ello, Ella me echó en cara el zafarrancho que monté y la cantidad de polvo de hollín que se esparció por el salón. Es el sino de los héroes.

  • Así que va de puertas, por la entrada y la de Zeppi, que tenía que haber titulado su primer comentario «ESA PUEEERTAAA…». El segundo, «ESE TUBOOO…»
    Zeppi, una curiosidad: ¿Ella le lee aquí?

  • Hay cosas que nos gustan mas que otras: un vino, una canción, un libro o una mujer. Saber explicar el porqué es lo que distingue a los ceporros de los que tienen industria.
    Se necesita entrenamiento para ello, pues hablar de los colores no es cosa sencilla. Al principio impostaremos una erudición que no tenemos pero un día nos damos cuenta de ser ya maestros. Despreciar esta actividad denota flojera, porque como toda actividad física o intelectual necesita del esfuerzo.
    Decir que te gusta un vino y no sabes porqué es bajuno. Prefiero al que se lo inventa y le echa imaginación, como ayer Brema, que está en el buen camino. Lo del retrogusto es bien sencillo y al alcance de cualquiera. Baste decir que los vinos con cierta complejidad dejan un poso aromático en la zona nasofaríngea que se prolonga varios segundos, a veces minutos, después de la ingesta. Las trufas tiene tanta fama precisamente porque sus aromas pueden permanecer horas. Hay vinos que dejan un vestigio a trufa blanca, o a moras, o a cuero, o a pimiento, o a cueva. Por eso son mejores unos que otros.

  • Por si todo lo anterior fuera poco (a Ella debe parecérselo), también me ha encargado los deberes de la pequeña. No podemos presionarla mucho, ha aprobado las dos de 3º de la ESO que tenía pendientes (Matemáticas y Física y Química) durante el curso, pero le han quedado las Mates de 4º. Se supone que son las sencillas, y le han dado un libro de problemas para que lo entregue en septiembre con los ejercicios resueltos. Maldito libro (de Oxford Education, por cierto), no he visto cosa más cansina y antipedagógica en mi vida. Los ejercicios no siguen ningún criterio de racionalidad y se ve que los autores no se han currado nada el tema, las respuestas rara vez dan números exactos y las preguntas son de un enrevesado que tira para atrás, normalmente es más difícil interpretar el enunciado que los cálculos en sí. El sentimiento de impotencia es enorme, tanta Matemática Superior para acabar en esto. ¿No saben que hay libros como este, donde las cosas se explican con claridad a ese nivel y con profusión de dibujos aclarativos? No me extraña el rechazo que producen las mates en muchos adolescentes, se les enseña de un modo tan absurdo y alejado de la realidad que “desconectan” del tema y lo mantienen alejado de sus intereses. Me recuerda un antiguo chiste de Forges (cito de memoria, si alguien lo encuentra, que lo enlace), en el que se veía una escena del Oeste: un tipo a caballo, con la soga al cuello y rodeado de otros tipos, uno de los cuáles le dice: “Te lo pregunto por última vez, Johnny. ¿Qué son conjuntos disjuntos?” Y el aludido, con sonrisa malévola, responde: “Son conjuntos cuyos elementos me la machacan”. A lo que replica el otro: “Está bien, tú lo has querido”.

  • Un poema de Charles Tomlinson, que os pongo a lo largo para mayor deleite (porque no he encontrado ningún enlace con el que practicar la discreción).

    La puerta

    Muy poco
    se ha dicho
    de la puerta, una de
    sus caras vuelta hacia el
    vertido de la noche y la otra
    hacia el brillo y parpadeo del fuego en el hogar.

    Aire, aprisionado
    por estas cubiertas
    dentro del libro de la habitación,
    está lleno de las páginas
    cambiantes de oscuridad y fuego mientras
    el viento se apoya en los paneles, o altera ese quemar.

    No solo el rompeolas de
    la tormenta, sino la súbita
    frontera para nuestra concurrencia, apariciones,
    y tan llena del ofrecimiento de espacio
    como la vista a través de un crómlech.

    Es que las puertas son
    a un tiempo marco y monumento
    para nuestro tiempo pasado,
    y demasiado poco
    se ha dicho
    de nuestro advenimiento y partida a su través.

    (De Escenas Americanas y Otros Poemas (1966), en La insistencia de las cosas. (Antología), Madrid: Visor, 1994; traducción de Carlos Schwart).

  • Hablando de geometría, y a propósito de la polémica sobre el Almacén de Residuos Nucleares, un comentario gracioso en El País:

    “Naturalmente que la divide, pero es tan sólo una cuestión geométrica: el número de municipios cercanos a un punto (el ATC, en este caso) crece aproximadamente con el cuadrado de la distancia al punto (el ATC, ya digo). O sea, que no hay dinero para subvencionar a todos. Los municipios que están justo a la distancia a la que se acaba la pasta son, por rara casualidad,
    los primeros que se oponen enérgicamente. En cambio, los que quedan en el interior de la circunferencia igual al radio de subvención estatal, se quedan tan contentos. Es un cambio brusco, en escalón, una especie de transición de fase ecológica. ¡Lo que hace la geometría, oiga!”

  • Zeppi, una pregunta. Sostengo que la fórmula para calcular el volumen de un “cilindro oval” es muy compleja. ¿Puede darmos su superior criterio?

  • Hombre, a estas alturas no me vais a descubrir la crítica, sea de arte, libros, vinos, política o balompié. Es evidente que toda labor crítica tiene su mecánica, su aprendizaje y su exposición teórica, y que quienes ejercen la crítica con fundamento son más dignos de admiración que quienes sólo gruñen. Pero dicho esto, creo que me he ganado el derecho, tras muchos años como consumidor, de burlarme de la literatura churrigueresca que, a modo de notas de cata, nos endosan los bodegueros en sus etiquetas.
    Y también tengo derecho a decir –y si no lo tengo me lo tomo– que una buena literatura es capaz de vestir a un mono como a una princesa o convertir a un vino en una leyenda.
    Lo cual que la nota de ayer de Brema fue literariamente estupenda, aunque no hablara del retrogusto ni de la relación calidad precio ni de la puntuación Parker o Peñín.

  • Por fin he conseguido el vino que quería. Se lo he comprado a una mesonera con el sobacamen resudado y con unos ojos de la color del cielo encapotado. Me se ha puesto pina.

  • Proc, me parece que sí, que el profesor es ilustre agredeño.

    Ayer tuve el privilegio de tener en mis manos los documentos más antiguos relacionados con el pueblo. Manuscritos del siglo XII.

  • Perroan, las etiquetas del vino son como la solapa de los libros, el punto mas bajo de la crítica literaria o enológica.

  • Pedro Antonio pedía calimotsos en todos los bares y cuando le preguntaban si lo quería con hielo ponía cara de Clin Estwood y gesto de perdonar hondonadas de hostias.

  • Gremanel, ¿no te da vergüenza publicar estas estampas el día después del comentario de Pedro Antonio sobre el tarot?

  • Proc, es lo mismo. Entiendo además que debería decirse “regusto”. Lo aplico a partir de este instante.

  • 31 de julio de 2015 a las 11:12 PROCURO FIJARME
    En el vocabulario enológico, ¿retrogusto ha sustituido a regusto o se emplean ambos con significados distintos?

    Esa misma duda la tuve durante bastante tiempo. Porque los más enterados ya no dicen retrogusto sino postgusto.

  • Lo de retro viene de “retronasal”. No veo ventaja a postgusto frente a regusto, que es recia palabra castellana.

  • De las puertas que se vencen se dice aquí que tienen vicio. De ahí que a las cachondas se les espete que tienen más vicio que una puerta vieja.

  • En la baraja de Visconti-Sforza, la Muerte no lleva guadaña. Como un Eros inverso, porta un arco y una flecha para disparar al corazón del elegido. Me gusta bastante más que la metáfora de la guadaña, excesivamente agrícola para mi gusto.

  • Aunque no soy Zeppi, pero sí mojetero, me meto:

    Si por “oval” queremos decir elíptico, es sencillo pues el volumen es la superficie de la base (pi*R1*R2) por la altura.

    Si “oval” se refiere a una figura irregular con forma de huevo pues la manera de calcularlo sería por vía indirecta, llenando con un líquido etc….

    No obstante, creo recordar que los pistones de marras tenían la sección en forma de rectángulo con los extremos redondeados con un cacho de círculo. En ese caso sería sencillo descomponiendo la figura en un rectángulo y dos cachocírculos.

    Si el redondeo es irregular, que no creo pues fabricarlo en serie en serio sería de locos, o el rectángulo no es tal, otra vez jodidos vía fórmula y al método indirecto.

    Supongo, en definitiva, que la figura geométrica de dichos pistones y sus correspondiente cilindros debían de ser la composición de diferentes segmentos o partes de figuras regulares y de ahí la extensión de la fórmula citada por el Sr. Marqués (No sé si tanto como varias páginas, aunque eso también depende del tamaño de letra y los espaciados y tabulaciones).

  • 31 de julio de 2015 a las 09:40 ZEPPI
    Zep: lo de su ‘cercha’ no me cuadra, no será mejor un tirante (sometido a tracción)?.
    Lo curioso es que la puerta no es la membrana material que cierra el hueco, sino el hueco que permite el paso (como en las fotografías de arriba). La puerta es la apertura. La hoja anula la puerta, quiere que el hueco vuelva a ser ‘muro’, que deje de ser puerta. La hoja (abatible, pivotante, basculante, etc.) está en contra de la puerta. La puerta es ‘puerta’ cuando está abierta. Todo lo demás es no-puerta, decía mi profesor.

  • Una puerta, al cerrarse, deja de ser puerta, por tanto, y vuelve a serlo cuando alguien o algo la abre. Me ha gustado su nota Sr. Material y me da que pensar…

  • Creo que llegamos al fondo del problema, para calcular el volumen había que utilizar una fórmula compleja que suponía la suma de diferentes segmentos regulares. Esta fórmula la dieron los nipones y los comisarios de la FIM quisiero comprobarla por el método indirecto de cuanto aceite se desplazaba en una pistonada. El resultado fue que el cubicaje obtenido no coincidía, lo que hacía pensar que la fórmula matemática era incorrecta.
    Para mas complicación los segmentos del pistón son una superficie tórica que sobresale ligeramente de su perfil, pero no seguiré para no aburrirles.

  • Por cierto que tengo el mismo problema con una gruesa puerta de dos hojas a la que pusieron marco de madera blanda. La puerta se vence y yo me he dado por vencido.

  • A mí, la historia del Sr. Zeppi me ha dejado un regusto amargo:

    Un HOMBRE se va a conquistar las américas y antes de partir la parienta le pone a limpiar chimeneas y arreglar puertas. Solo falta que le mande al Prica y vuelva con sus bolsitas de plástico…

    ¿Así, cómo van a quedar héroes?

    Ni el Fary, nos queda.

  • Disculpen la tardanza, pero como bien había supuesto el profesor Sucundúm, vengo del Carrefur con las bolsitas. Los trabajos de Hércules se quedan cortos ante esto. ¿Dónde queda la dignidad de los héroes?

  • Por otra parte, veo que han zanjado el tema del volumen de un cilindro ovalado. Si se entiende por tal un cilindro recto con base elíptica (por ejemplo ) no hay problema, el volumen es el área de la elipse (A=pi.a.b, donde a y b son los semiejes de la elipse). Pero si lo que es ovalado son las paredes del cilindro (algo así como una cuba, un tonel, y más si se han redondeado los extremos), no hay solución “analítica” (es decir, que no hay una fórmula “cerrada” que dé el volumen en función de parámetros conocidos), hay que recurrir a aproximaciones numéricas o a métodos experimentales como los descritos. Pues como ya dejó establecido Newton en De Analysi: “no analytic oval is algebraically integrable, even locally.” (la demostración no es fácil, aunque Newton deja claro que para él es algo casi trivial. Newton jugaba en otra liga).

  • TIPO MATERIAL
    31 de julio de 2015 a las 09:40 ZEPPI
    Zep: lo de su ‘cercha’ no me cuadra, no será mejor un tirante (sometido a tracción)?.

    Interesante su comentario. Tal vez llamarlo cercha induzca a error. Es un simple listón metálico, reforzado en los extremos con otros dos listones más pequeños soldados al primero, de forma que los extemos forman una T. Todo ello de la medida justa para encajar, un poco forzado, en la abertura de la puerta, de forma que empuja los anclajes superiores de las hojas “hacia fuera”, manteniendo la puerta en su sitio e impdiendo que se venza hacia dentro. Algo así como poner a un Sansón a empujar las paredes y los anclajes hacia fuera, pero de forma permanente y sin apenas gasto. Aún estoy sorprendido por la sencillez y la eficacia del invento. Si le interesa, le envío una foto. El resto del comentario, magistral.

  • Corrigiendo, que es gerundio:

    Si se entiende por tal un cilindro recto con base elíptica (por ejemplo ) no hay problema, el volumen es el área de la elipse por la altura del cilindro (V= A.h, con A=pi.a.b, donde a y b son los semiejes de la elipse) …

  • Satur, la de MGAUSSAGE nu sé, pero la mía es una puerta exterior, de doble hoja, sin marco. Ahora, con el invento, puede decirse que entre el listón de arriba y las barras de sujección de las bisagras, forman un marco.

  • Yo ayer tuve que quitar la puerta porque no me entraba la nevera. O eso pensaba hasta leer este tratado. Ahora no estoy seguro de no haber hecho lo contrario.

  • 31 de julio de 2015 a las 12:31 TIPO MATERIAL
    Lo curioso es que la puerta no es la membrana material que cierra el hueco, sino el hueco que permite el paso (como en las fotografías de arriba). La puerta es la apertura. La hoja anula la puerta, quiere que el hueco vuelva a ser ‘muro’, que deje de ser puerta. La hoja (abatible, pivotante, basculante, etc.) está en contra de la puerta. La puerta es ‘puerta’ cuando está abierta. Todo lo demás es no-puerta, decía mi profesor.

    Esto que decía su profesor es muy interesante, a la par que inexacto.

    Una puerta es puerta porque hay muro y porque puede cerrarse (la puerta de las fotos conserva, precisamente, las dos ranguas en donde se encajaban los goznes que permitian la apertura y el cierre de las hojas). A un vano de muralla derribado podrán considerarlo puerta (temporal) los que quieren entrar pero ya no es puerta para los de adentro; y si lo es para los de fuera es porque “se ha abierto” y porque, probablemente, volverá a cerrarse. Es decir, que la condición de puerta no la dan ni el vano ni el muro que la enmarca, sino el hecho de que sea abrible o cerrable a voluntad. Es decir que puede que la hoja quiera convertir al hueco en muro, pero también quiere convertir al muro en hueco. Por lo demás, una puerta siempre abierta sigue siendo puerta si y sólo si puede cerrarse, porque si carece de esa posibilidad, como es el caso de la famosa Puerta de Alcalá, ya no se trata de una puerta, sino de un arco.

    Por cierto, en latín, la puerta de las casas no es porta, sino ostium, palabra que parece derivarse de os-oris (boca, de donde viene nuestro “oral”). El puerto de la antigua Roma, situado en la desembocadura del río Tiber, se llamaba Ostia. Ad ostium Rhodani —dice mi diccionario de latín— es junto a la desembocadura del Ródano y el ostium portus es la boca del puerto. Ahora sólo queda aclarar si los puertos son puertas, pero eso sería ya otra historia.

  • Caesar mandavit enemici ab porto Ostiae

    Traducción correcta: César expulsó a los enemigos del puerto de Ostia.

    Traducción sui géneris: César mandó a sus enemigos al puerto de una ostia.

  • A partir de ahora los churros en aceite mil veces usado tendrán retrogusto, y un Juan Gil dejará un regusto efímero que evocará quién sabe qué deliciosos prados.

  • En mi caso, la risa exagerada me viene a veces después de algunos días de hermoso aislamiento, o de momentos sociales poco placenteros.
    Las viñetas me han parecido una parodia muy divertida de un personaje que me resulta algo repelente y sobrado, el marqués de Cubas Libres. Sin embargo, por alguna razón siempre leo interesado sus comentarios. Parece que piensa lo contrario que yo sobre muchos temas.
    Me autoproclamo ignorante por no saber cual es el problema de que habla la segunda viñeta. Tal vez lo que ese elegante señor ve como un problema yo lo veo como una solución.
    Kick out the Jams #@*#!!
    It takes 5 seconds of decision to decide, weather you are going to be the problem or weather you are gonna be the solution.
    Me resulta inexplicable la admiración que tiene el marqués por los estamentos de poder más karkas, aunque es la misma admiración que yo tengo por rockeros drogadictos nihilistas.
    La tercera viñeta parece sugerir mi sospecha de que al marqués le gusta vestirse de mujer, y es más enrollado de lo que parece.
    Y pensando estas cosas me reía yo solo esta mañana. Siempre que me pasa algo así me siento tonto, pero me quedo muy a gusto.
    O tal vez estoy loquito, eso es preocupante. Decía Panero que la esquizofrenia es muy divertida. Pero no sé, su hermano Michi que me patecía todavía más talentoso, decía que llega un momento que no tenían gracia los numeritos de su hermano.

  • Michael Jackson en Disneyland.
    No quiere compartir con nadie.
    Cierra las puertas Goofy, y déjame en mi mundo narcisista.
    Hermoso aislamiento
    No necesito a nadie.
    No quiero despertarme con alguien a mi lado.
    No quiero que nadie venga después de haberle llamado.
    No quiero tener nada que ver con vosotros.
    Quiero vivir en el ático de un rascacielos. Tapiar las ventanas y nunca bajar a la calle.
    (Warren Zevon – Hermoso aislamiento)

  • Ostiu(m) dejó un hijuelo en los uços medievales, que se fueron apagandito y no llegaron al español clásico, SNIF, los mis pobres:

    «Vio puertas abiertas e uços sin cañados,
    alcándaras vazías sin pielles e sin mantos
    e sin falcones e sin adtores mudados.
    Sospiró mio Çid…».

  • 31 de julio de 2015 a las 17:16 ZEPPI
    Satur, la de MGAUSSAGE nu sé, pero la mía es una puerta exterior, de doble hoja, sin marco. Ahora, con el invento, puede decirse que entre el listón de arriba y las barras de sujección de las bisagras, forman un marco.

    ¡Sitaaa!, ¡Dios ha castigado a Zeppi con una falta de hartografía!

  • Se presenta el libro de un hortelano. Historia oral de la zona: gentes, paisajes, costumbres. Leo con sorpresa una historia familiar, el robo de unos caballos en la casa desde donde ahora escribo. Compro también el primer libro de este admirable autor. “Ventas y corrales en tierra de frontera”. Aparecen los corrales donde vivieron mis bisabuelos y donde nació mi abuelo materno. Humilde pedigrí.

  • Me he acordado mucho de Procu durante la presentación. El hortelano ha hablado bien e mesurado después de llorar por la emoción que le han causado las presentaciones de las autoridades culturales del pueblo. Ha leído sus cuartillas con manos temblorosas y ha hecho una pausa para refrescar el gaznate: «voy a parar un momento para echar un traguico”. Qué admirable, mucho más cuando después ha tomado la palabra un hombre con estudios y ha dicho: «gracias por acudir a este azto».

  • Pues yo vengo de una misa de oír a una soprano afroamericana entonar unos cantes y hacer añicos unas vidrieras con los aires de las óperas. Ha sido muy bonito, pero también peligroso. He llegado pronto y me he sentado a la orilla del transepto en previsión de que me entraran ganas de esparrancarme. La iglesia se iba llenando y se nos ha colocado en medio una cuadrilla de ancianitos muy inquietos, que se han puesto a jugar a las sillas, trayéndolas y llevándolas, cambiándose de sitio e incluso correteando, golpeándose alegres con las muletas y los abanicos, unos veinte minutos sin parar. Aunque ellos parecían contentos, sin embargo, he notado que desde mi bancada se levantaba un rumor como de olas y tempestad. Resulta que el público de mi campo ha comenzado a indignarse porque la banda de los ancianitos les robaba la visibilidad y se temían que, si dejábamos a los ancianitos que proliferaran sin restricciones, les iban a quitar hasta la última gota del aire de la nave. Yo me he estado callada y quieta como un perro de escayola, os lo prometo, pero a mi alrededor se ha formado una trifulca sensacional.
    Y el niño Jesús mirando.
    Han ganado los ancianitos.

  • 31 de julio de 2015 a las 23:29 Bremaneur
    Un regalo, Proc: el mote de uno de los del pueblo. El Mea-quieto.

    Mira qué bonito, bobo: El «me aquieto».
    Gracias. Ese mundo se desvanece, Bremaneur.

  • 31 de julio de 2015 a las 23:37ZEPPI
    Pido perdón a todos los españoles.

    Así no vale. Tiene que ser uno por uno, a los quinientos millones de hispanohablantes. Y a ver qué le dicen.

  • Ceporros, bajunos, flojeras… Marqués, usted usa el insulto permanentemente para los que no les interesa su royo.
    Reírme de usted fue mi pasti.
    Sin acritud.

  • No entiendo las postales.
    Ayer tampoco entendí una pregunta que me hicieron de geografía y el preguntador me dió las gracias por participar en el concurso. (Se pensó que estaba nublada por el bebercio, y no..es que a veces, estoy poseída por el rubismo y no me entero).
    Palabra de rubia.

  • Permítanme que insista.
    -Un cilindro de paredes abombadas (sea de sección oval o circular) con un pistón de paredes rectas no tiene sentido cuando de lo que se trata es de producir compresión.
    -Un pistón y un cilindro ambos abombados obviamente no funcionan.
    -La fórmula para el cálculo del volumen de un cilindro de sección oval ya se ha repetido aquí cuatrocientasdoce veces: el producto de pi, los dos radios mayor y menor de la elipse y la altura del cilindro, sin otra complicación posible.
    -Sólo se me ocurre, como reto teórico -aunque mecánicamente no sé para qué- que el conjunto cilindro-pistón forme un tronco de cilindro de sección oblicua. En este caso el problema sigue siendo trivial y bachiller, aunque no me voy a levantar a mirarlo. Pronostico que hará falta utilizar trigonometría, apuesto (sin darle muchas vueltas) a que ni siquiera se necesitará tirar de integración.

    La conclusión es clara y contundente: los ponjas estaban mareando la perdiz porque su motor cubicaba más de lo declarado. Le pasaron a los comisarios un taco de folios con garabatos en la esperanza de que fueran todos de letras. El Marqués, deslumbrado hoy por la ciencia de Rafa Benítez, falsea sin querer sus recuerdos juveniles y se obstina en olvidar que cuando leyó sobre el asunto en su momento probablemente se descojonó de la astuta artimaña de Erv Kanemoto.
    ______
    Nota a la segunda edición: compruebo en una foto que ni siquiera se trata de pistones ovalados, sino de pistones con sección de rectángulo redondeado. Dejen Vds. de hacerme perder el tiempo.

  • 1 de agosto de 2015 a las 08:21 BONNIE
    No entiendo las postales.

    No te castigues, Parker. Es imposible “entender” cuando el emisor solo envía información fragmentaria o deliberadamente ambigua. En eso suele consistir gran parte del juego artístico. Lo importante es participar.

  • Mi contribución al “caso del pistón” es que dan por supuesta una superficie plana tanto en la cabeza del pistón como en la de la culata. Ambas suelen tener formas caprichosas, con rebajes o resaltes e imagino que ese mayor o menor volumen se computará a la hora de declarar el cubicaje de un motor.

  • Las caprichosas formas de la cabeza del pistón y de la culata en absoluto afectan a la hora de calcular el volumen comprimido que solo depende de la carrera del pistón y la superficie de la sección del cilindro.

    El cubicaje es el volumen comprimido dentro de los cilindros.

  • Las, en absoluto, caprichosas formas interiores pueden afectar a la eficacia de la combustión y del vaciado de los cilindros en la fase de escape y, por tanto, a la potencia obtenida, pero no afectan en absoluto a la cilindrada o cubicaje del motor.

  • Su contribución, Sr. Mgaussage, es intuitiva pero si tiene en cuenta que lo importante es la diferencia entre un volumen inicial y otro final intuirá, sin necesidad de dibujos o fórmulas, mi aserto.

  • De pistones era un pistolón que trajo un día mi hijo a casa, con once o doce años. Él había tenido armas de todo tipo, él disparaba con el dedo desde que iba en la sillita de paraguas. Pero sus armas pasadas, incluyendo el dedo, eran a todas luces jabón de colores; esta, en cambio, presentaba unos deslumbrantes espejuelos de verosimilitud. Con esto se van a dejar tuertos los unos a los otros, comprendí nítidamente. Ante la inhibición del padre, estatua sedente en el parque de mis nervios, una mañana tomé el pistolón, lo envolví en un paño de cocina, guardé el paquete en una bolsa del Corte Inglés y me dirigí decidia al cuartel de la Guardia Civil. A preguntar. Traspasar el «Todo por la patria» me provocó mucha ansiedad de un tipo complementario, al fin y al cabo yo cargaba con una peligrosa verosimilitud oculta. Me atendió una guardia pequeñaja pero muy tiesa, que me dio audiencia y examinó la pipa. Es un juguete, dictaminó. Y yo que creía que me la iban a confiscar, yo que albergaba la esperanza de que obligaran al niño a pasarse cada martes.

    He recordado mejor y creo que el nivel pistola que me llevó a la Guardia Civil no fue la de pistones sino otra de balines de plástico que se agenció en las barracas.

    ¿Con balines no andan las motos, no?

  • Entre las innumerables mentiras que han arraigado en el Basque Country está la de decirle al visitante recién llegado que hasta ayer hacía un tiempo cojonudo.

    El nacionalismo, como las cucarachas, se introduce por los mínimos resquicios imaginables.

    La reflesión se me ha escurrido a raíz de su comentario, Sr. Perro. No es por señalar ni nada adhominem.

  • Los cilindros sólo son cilíndricos para los geómetras, Sr. Gómez.

    Vds., los literatos, pueden utilizar las palabras como les salga de los güevos (del chocho, me dijo una vez la Sra. Entreparéntesis) que para eso inventaron la metáfora y de ahí la confusión que reina en estas páginas, y en general en la vida, habitualmente.

    Y, ahora, voy a incinerar un cilindrín.

    (Por cierto, aunque lo digo un poco tarde, me gustó su relato).

  • Lo cierto es que por Zaragoza fui sometido a un bombardeo de pelotas de hielo que temí por el acero sueco. Resistió.

  • De todos modos, las cosas como son: acusar al nacionalismo vasco de inventarse el tópico del buen tiempo, es rizar el rizo del tirabuzón. Un poco de moderación, o sea, que no hay peor lugar donde caer que en el ridículo.

  • Acuso, acuso. Y lo del Sr. Holmesss por Zaragoza, en euzkadi es “hacía un tiempo de pelotas”.

    Y para no caer ya más en nada, dejo de deponer y voy a hacer la siesta.

  • En la peli que tan alegremente ignoran mencionaban cinco emociones a los mandos. Hoy he caído en la cuenta de una sexta, el asombro.
    Como la ira y la la alegría, es expansivo, proyectivo, aunque a su manera. La curiosidad debe ser la virtud de cultivar el asombro.

  • Se puede hacer la siesta o echar una siesta, cuestión de estilo.

    Igualmente, se puede echar un quiqui, practicar el coito, follar o hacer el amor y tantas otras, también cuestión de estilo.

    Yo no he echado un quiqui en mi vida, ni pienso ya.

    Cada uno hace y echa lo que sabe, puede y le dejan.

  • 1 de agosto de 2015 a las 15:56
    PROCURO FIJARME

    Los psicoanalistas y los fontaneros lo saben perfectamente: no se puede deglutir y suspirar, succionar, hablar o reír al mismo tiempo. Me estaba tomando una cocacola light y sigo vivo de milagro.

  • Ya que Zeppi anda por ahí pidiendo perdón a los españoles, yo misma voy a salir a la carretera para impetrarlo por algunas declaraciones aquí vertidas sobre las veinte páginas de Proust que leí, muy aburría. La cosa es que sigo por El camino de Swann con el rabillo de un ojo, y mañana mismo parto hacia Hendaya para arrodillarme ante la Francofonía: pas mal, PAS MAL el Proust, les reconoceré.
    Tengo la edición de Alianza con la traducción que hizo Salinas, y cuál ha sido mi sorpresa al ver que está plagada de graciosísimos laísmos y leísmos de cosa:
    «…quería llamarla, decirla que me diera otro beso…».
    «…la gritaba mi tía: Matilde, ven…».
    «… las hojas, al cambiar de aspecto, al perderle completamente…».
    «Este acontecimiento habíale yo olvidado durante el sueño…».
    Además de esta pintoresca y algo ruda nota castellanoviejísima que le presta Salinas al hiperestésico niño Proust, nuestro poeta del amor ha labrado su versión con algunos neologismos tan hermosos y cantarines como el fluviátil que me he encontrado esta mañana, en la aserrería:

    «… en el calor del jardín de Combray sentí, motivada por el libro que entonces leía, la nostalgia de un país montañoso y fluviátil, en donde habría muchas aserrerías, y en donde pedazos de madera irían pudriéndose, cubiertos de manojos de berros, en el fondo del agua transparente; […]».

  • Pues yo he encontrado una errata intolerapla en la pág. 362 de la Historia moral (I) de Escohotado: …momentos (1272) donde la energía motriz se ha multiplicado al cubo comparada con la disponible en tiempos de Carlomagno. Será la traducción.
    (Como cuando bremaneur pilla al marqués).
    Holmess, el asombro suele ser alegría.

  • Bolaño, quiere decirse que multiplica con los pies en un cubo, un cubo de agua fresca, por la calor de los motores y las motrices, qué calor dan. (¿La «errata», compasivo Bolaño, es que debe decir elevado? Responda, que no lo pillo).
    He leído medio periódico y, una vez dividido su pesaje por la volumetría, el resultado es estos dos artículos de densidad altamente bonitichula:

    1) Ignacio Vidal-Folch: «Golpes de suerte», y

    2) Gustavo Martín Garzo: «Coleccionar silencios».

  • Qué sus pasa hoy.
    Espero que estéis todos bien. Yo, bien. PERO NO TAN BIEN.
    Bolaño, me veo en la triste obligación de advertirle que el espanto tiene también participaciones en el negocio asombro. RETIFIQUE.

  • Se le hacen huéspedes las proporciones del incremento de motricidad (Hansa mediante) a D. Antonio. Triplique o eleve al cubo, como dice doña, hombre por dios, aclárese, el que mucho abarca poco aprieta.
    ***
    Es que me espanta y no me asombra, pero es solo el uso de las palabras. ¿Metemos ‘espanto’ también como animal de compañía en la sala de máquinas?

  • 2 de agosto de 2015 a las 11:44
    PROCURO FIJARME
    Ya que Zeppi anda por ahí pidiendo perdón a los españoles, yo misma voy a salir a la carretera para impetrarlo por algunas declaraciones aquí vertidas …

    Eso de impetrar suena algo inquietante. Espero que sea con mi consentimiento.

  • Lo miro en Google, y lo que veo no me tranquiliza nada:

    impetrar
    verbo transitivo
    1.
    Solicitar o rogar una cosa con ahínco. (con rima de lo más inquietante)
    2.
    Conseguir una cosa que se ha suplicado.

  • GITANA HECHICERA

    Desde hace muchos años sospecho que en la redacción de El País invitan a sus colaboradores en columnas de opinión política a que ingieran alguna especie de filtro o bebedizo maléfico que nubla su entendimiento y anula su razón. La prueba de estos recelos la he tenido hoy mismo a la hora de desayunar al leer la semblanza de doña Manuela Carmena, La hechicera invoca al dios de la lluvia, que firmaba Manuel Vicent. Cierto que el castellonense, a diferencia de otros colaboradores de este periódico, jamás ha sido un autor al que se pueda caiificar como mínimamente brillante, pero, aun así, resulta complicado escribir un texto más almibarado, ridículo y repleto de lugares comunes que éste sin recurrir a la química. Lo suyo, lejos de ser una semblanza o retrato de un personaje, constituye una buena muestra de panegírico extático, de literatura hagiográfica cuyo tono parece hermanarse directamente con aquellas fabulaciones casi mitológicas de héroes como Viriato, el Cid o Guzmán el Bueno que nos obligaban a leer a los niños que ya contamos con unas cuantas primaveras a nuestras espaldas.. Vaya por delante un ejemplo de este aserto:

    Un gran número de grupos diferentes solo pueden colaborar con éxito en un proyecto común si los cohesiona un mito, un ídolo, un icono, un símbolo o una bandera cuyo poder mágico se deriva de una ficción imaginaria.

    O éste otro:

    Su empatía congénita la colocaba siempre en la piel del otro para obligarla a entender lo primero el origen de la desgracia de los que se sentaban en el banquillo o de los reos condenados cuando era jueza de vigilancia penitenciaria. A esa actitud ella la llama escuchar, antes lo hacía con los delincuentes, ahora quiere hacerlo con los ciudadanos de Madrid para convertirlo en una ciudad habitable.

    Pero donde de verdad se luce el autor es cuando salta vertiginosa, inesperadamente, de la columna de opinión a una suerte de gammagrafía ósea cuyo tono forense, en lugar de derivar a la frenología o similar para terminar de explicar el personaje, se ve quebrado casi de raíz por la sutil irrupción de un simple adjetivo, sensual, gracias al cual no se hace descabellado intuir un solapado deseo –no necesariamente carnal– del autor hacia la alcaldesa.

    Le queda todavía la coquetería de una mujer con clase que ha ido envejeciendo sin que los años hayan dañado su dignidad física ni sus convicciones morales ni la forma de expresar su firmeza con palabras suaves, que se deben a su larga experiencia de haberse bandeado desde muy joven con las debilidades humanas. Posee una estructura ósea ancha y recia; los pómulos y la mandíbula abren y cierran una boca sensual con una sonrisa dispuesta siempre como una autodefensa..

    Lo de que la mandíbula y los pómulos abren y cierran una boca también tiene su punto.

    http://politica.elpais.com/politica/2015/07/31/actualidad/1438373222_197257.html

  • De nada, Bolaño. Proc, ya me quedo más tranquilo.

    Acabamos de volver de una excursión semi-nocturna. Hemos salido con luz, sobre las siete. Por la carretera de La República, a las ocho y media estábamos en el puerto de la Fuenfría. Se me ha pasado por la cabeza bajar hacia Valsaín por el Carril del Gallo, pero la sensatez se ha impuesto. Así que hemos seguido por la Vereda del Infante, hasta el Collado del Rey. Allí eran ya las nueve y pico, y había dos opciones, bajar por donde habíamos subido o tirar por Los Poyalejos, un camino de cabras con mucha pendiente y muy trialero, muy practicado por los “descenders”. Segunda renuncia, en aras de la armonía conyugal. Así que nos hemos vuelto sin prisas por el mismo camino. La luna llena producía una claridad notable, casi no era necesaria la linterna del casco.

    Al pasar de nuevo por el puerto de la Fuenfría, Ella me ha mirado desafiante y ha decidido que bajáramos por el Carril del Gallo, que ya era hora de conocerlo. Desde allí ha llamado a su hermana para que nos recogiera en Valsaín con su furgoneta, con la promesa de unas cervezas en Los Porrones. Solucionado el transporte, hemos tirado hacia abajo por una de las rutas más bonitas de la sierra, formada por antiguos arrastraderos de troncos enlazados por veredas que hay que conocer bien para no perderse. En algunos tramos muy trialeros Ella ha tenido que echar pie a tierra, pero la belleza de los parajes compensaba de sobra. Cuando hemos llegado al final del Carril, a la pista forestal que utilizan las brigadas de servicio de la pista de El Bosque, Ella estaba emocionada. Desde allí hemos tomado un sendero que baja pegado al río Eresma, con suave pendiente y ninguna dificultad. A pesar de la luna llena, los enormes pinos tapan mucho la luz, y estaba bastante oscuro, pero con las linternas se veía bastante bien. Hemos parado en los sítios típicos (la Boca del Asno, los Asientos …) para contemplar las cascadas y disfrutar del frescor de la brisa junto al río. En Valsaín nos hemos tomado unas cervezas (y nos han puesto unos torreznos antológicos de tapa) con mi cuñada y su noviete actual, y hemos vuelto a casa de lo más animados. La noche no ha hecho más que empezar.