Instaladores desbocados, I. Clavillo S.L.

Cowboy
por Claudio Sífilis.

Marcos Gómez Clavillo es bajito pero contundente, nacido un pueblo de Ávila donde se crió en la granja de sus padres. Siendo adolescente se le ocurrió una idea ordeñando las vacas de su familia. Viendo la máquina ordeñadora estirando las tetas de las vacas para extraer la leche, pensó que si metía la minga allí se haría una paja neumática. Sería una aplicación nueva de aquel invento tecnológico.

Sin dudar demasiado procedió a introducir el rabo y poner la máquina en marcha, quedando el miembro atrapado. Lo que sintió fue dolor y no placer. Tuvo el miembro muy hinchado y amoratado durante toda una semana, teniendo este todo el aspecto de una berenjena. Sufrió intensos dolores, pero no fue al médico, porque si su padre se hubiera enterado le hubiera puesto todo el cuerpo del color de esa misma hortaliza. Pasada esta experiencia comprendió que había sitios mejores donde meterla, convenció a una de que se casara con él y tuvo dos hijos varones.

Pero volviendo a su etapa juvenil, como es normal empezó a buscar trabajo fuera del entorno familiar y lo encontró de aprendiz de electricista. Ponía mucho interés y era trabajador, progresó llegando a dominar las instalaciones de baja y media tensión trabajando a destajo. Llegó a ser encargado de obra, imponiendo su autoridad y sentido común sobre el equipo de electricistas. Sabía escuchar, pero sobre todo sabía hablar y convencer, movía las manos con habilidad al hacer sus discursos, manejando los hilos.

También estudiaba, y consiguió sacarse el carnet de instalador eléctrico, con lo que podía firmar boletines, responsabilizarse de las instalaciones y cobrarlas. También quiso estudiar ingeniería técnica eléctrica, pero esto lo abandonó.

Hacía chapuzas de cierta relevancia por su cuenta, consiguió reunir algo de dinero y montar su propia empresa, Instalaciones Eléctricas Clavillo, S.L., en honor al apellido de su madre. Supo rodearse de buenos profesionales del sector con los que mantenía una relación amistosa, gente noble y responsable, también algo pillos. Casi todos los contratos de Clavillo S.L. eran para la misma constructora, que curiosamente era de los padres de una famosa del mundo televisivo del corazón. La Constructora TOJOSA.

También mantenía buenas relaciones con ingenieros eléctricos veteranos como Don Johannes Romo Mel, que era quien realizaba y firmaba los proyectos de las instalaciones para la Consejería del Ministerio de Industria, documentos necesarios para que las compañías de energía eléctrica suministraran electricidad a las instalaciones de Don Clavillo.

Las oficinas de Clavillo S.L. estaban en una pequeño local comercial en Madrid y el negocio iba bien. Marcos se pudo permitir comprar varios chalets en la sierra de Madrid, uno para vivir él, otros para alquilar o revender. A Marcos, al que llamaban “El tachuela”, porque era bajito y cabezón. La vida le había tratado bien, hasta que un día la Constructora TOJOSA se declaró en quiebra y en suspensión de pagos. En ese momento Marcos tenía varias instalaciones de importancia contratadas con ellos y había comprado equipos y farolas de bastante valor que había pagado y no iba a cobrar.

Con la afabilidad, vehemencia e insistencia que le caracterizaba, Marcos consiguió un trato de preferencia. Por las obras que Clavillo S.L había realizado para TOJOSA en ese momento recibió unos cheques por valor de 70 millones de pesetas y firmó un recibí. Estos cheques no tenían fondos y no los pudo cobrar. Con el tiempo hubo una indemnización parcial a los acreedores de TOJOSA y Clavillo S.L se quedó fuera, por haber recibido estos cheques sin fondo.

Para poder seguir adelante con la empresa, Marcos tuvo que rehipotecar su casa y solicitar varias líneas de crédito en diferentes bancos. Por suerte para Marcos, el sector de la construcción estaba en auge. Era el año 2000 y le salían más posibilidades de trabajo del que era capaz de realizar.

TOJOSA fue una empresa privada de la que formaba parte una actriz que estaba teniendo éxito en televisión en una serie cómica, era muy comentado, pero Marcos no podía ver los episodios, era verla y se le caía el alma al suelo, no le era simpática esa mujer.

Decidió que necesitaba trabajar para distintos clientes, y no para una única constructora. Para poder aumentar su cartera de clientes tuvo que buscarlos, visitarlos y realizar muchas más ofertas de instalaciones eléctricas. Esto implicaba mucho más trabajo en la calle y en la oficina. Tenía una amiga encargada de facturas y de pagar las nóminas y a un amigo para compra de materiales eléctricos y para temas informáticos. Marcos era el gerente y el comercial, él mismo hacía los presupuestos, encargado de visitar a los clientes y de firmar los contratos. Para temas de contabilidad tenían contratada una gestoría.

Como encargado de obra tenía a Simón que venía de la instaladora en la que había trabajado Marcos antes de montárselo por su cuenta, y para obras más pequeñas, a Jorge, otro electricista amigo suyo, y quince electricistas más. Jorge también era el otro socio de Clavillo S.L., ya que había puesto dinero para salvar la empresa. Marcos le convenció de que era una buena inversión.

La gente que había trabajado en TOJOSA se fue colocando en otras constructoras, y llamaban a Marcos para que hicieran la electricidad. Como resultado se incrementó la carga de trabajo y tuvieron que aumentar la plantilla de electricistas. El trabajo en oficina aumentaba tanto que todos trabajaban fines de semana y todos los días hacían horas extras. Hacía falta más gente, aunque contratar era complicado, ya que la empresa estaba muy endeudada.

Además, el negocio había cambiado sustancialmente, ya que cuando estaba con TOJOSA hacía principalmente centros de transformación y ahora hacía instalaciones en baja tensión para bloques de viviendas. Le pedían que realizara también la instalación de televisión y telefonía. Como no sabía de esto, contactó con distintas empresas a las que subcontrataba, de entre todas con la que mejor le salieron las cosas fue MAXTEL, entablando una entrañable relación con su dueño, Máxi.

El pequeño local comercial que tenían en Alcobendas se les quedó pequeño y se trasladaron a un polígono industrial en un pueblo fuera de Madrid, lejos, pasados los suburbios y las ciudades dormitorio, ya cerca de la sierra donde vivía Marcos. La chica que hacía las nóminas dijo que no iba a al nuevo local de trabajo. Los demás se mudaron.

La nave la usaban de almacén de productos eléctricos. Aunque también la usaban de taller para montar cuadros eléctricos pequeños, este trabajo era insignificante, el trabajo se realizaba en las obras en las que estaban contratados. Tenían dos furgonetas grandes en leasing para trasladar material a las obras, aunque la mayoría de las veces eran los propios almacenes de material eléctrico a los que compraban el material los que hacían el transporte. También tenía una furgoneta propia y un Ford Fiesta cuyo mantenimiento no se hacía correctamente. En la entreplanta de la nave estaba la oficina.

Contrataron una mujer nueva para recepción, otra para nóminas y una más para facturación. De facturación se encargaba Isabel, ex novia y amiga de Marcos. Como las cosas, a base de mucho trabajo y esfuerzo, empezaron a ir mejor, contrataron a un ingeniero eléctrico llamado Juan. Enseguida comenzaron a surgir conflictos, la gente nueva no estaba tan identificada con la empresa, no estaban dispuestos a quedarse sin vacaciones o a hacer horas extras o a trabajar los fines de semana como los que estaban sacando a flote a la empresa.

Marcos daba grandes discursos, en tono fuerte, moviendo el puño como si tuviera un martillo y estuviera clavando ideas en sus cerebros, intentando implicar a los trabajadores que solían darle la razón y prometer trabajo, pero una vez cumplida la jornada laboral se iban de hurtadillas. Todos pensaban que el jefe era un cara, tenía varios chalés, conducía un Mercedes de lujo pagado por la empresa y siempre se estaba quejando de que no tenía dinero, pero todos sabían que no se privaba de nada. Tenía a su mujer contratada como contable y no aparecía por la oficina ni una hora a la semana.

Solía reírse y decir: “Cuando debes seis millones tienes un problema, cuando debes más de cien, el problema lo tiene el banco”. Si se ponía más serio decía que tenía que venir una crisis, para que esta gente que apenas cumplen lo justo supiera del privilegio que es tener trabajo. En la empresa había una fuerte rotación de personal y al final solo quedaron los que le habían sido fieles a Marcos desde el principio.

62 comentarios en “Instaladores desbocados, I. Clavillo S.L.

  1. 7 de agosto de 2015 a las 02:19
    Albert . .

    “Roxana” fue otro de esos nicks que usó en el NJA, y también en el blog de Jabois. Creo que también se asomó alguna vez al NJ3 e incluso aquí mismo, con otro nick que prefiero no citar por si no estoy en lo cierto. Recuerdo a Roxana exactamente como dice Bremaneur, ese mismo carácter intuí también. Empezó a seguirme en FB y siempre sospeché que era ella, pero nunca estuve seguro y aunque le correspondí, nunca la saludé. Algo más por mi parte, personal y sentimental: en una loquísima conversación con ella y con Satur, a tres bandas en el blog fugaz que se abrió éste, que por supuesto no lo recordará, escribí sin saberlo el primer post de mi blog. Ella me lo celebró y eso me animó a escribir más cosas en esa línea. Lamento no habérselo dicho en su momento. Descanse en paz.

    7 de agosto de 2015 a las 02:22
    Albert . .

    Esta fue la única entrada que escribió para el NJA.

    Me van a perdonar, pero lo he leído ahora y la he recordado gracias a Albert.
    Me apena un huevo, encima al leer la olvidada entrada, que he disfrutado, aparecía enseguida en los comentarios el añorado Lacónico ( y Funes, por cierto).

    Descanse en paz.
    http://nickjournalarcadiano.blogspot.com.es/2009/09/autorretrato-de-roxana-marca-acme.html

  2. en una loquísima conversación con ella y con Satur, a tres bandas en el blog fugaz que se abrió éste, que por supuesto no lo recordará, escribí sin saberlo el primer post de mi blog.

    Ni siquiera sé qué blog abrí. Me recuerdan que le gustaba especialmente mi serie “El diario de Altoser cof cof”. Me reía mucho con ella. Mercusio pensaba en su día que Roxana era Gremanel, pero es que entonces Mercusio pensaba que él mismo era Gremanel.

  3. Claudio, le felicito por el nuevo relato. El título es muy bueno y su comienzo un chiste espantoso para gran regocijo de ilustradores, pero después usted va por donde le place y siempre sorprende. A mí, lo que más, sus descripciones tan detalladas e inocentes. Adapts dice que este de hoy es «el mundo real», y yo he pensado en él (en Adapts, diciéndolo) como si fuera un niño en el zoo llamando «el animal» al león. Entonces yo, que era la mayor (él, el niño), le corregía: «Los otros también son animales, nene».
    Claudio, otra cosa, ¿qué ha pasado con el anarquista?

  4. A ver Señá, que no he dicho que eso sea el “mundo real” sino el “mundo de verdad”.
    Hay ahí una diferencia que podéis desarrollar a continuación, ustedes vosotros que tenéis tiempo porque, en siendo reales, no vivís en el mundo de verdad.

    ¡Zasca, pumba, catacroc!

  5. El chiste es verídico.
    Estoy intentando ordenar los acontecimientos de la vida del anarquista, también llegó a aburrirme un poco, mi intención es seguir pasados unos meses de caos.

  6. Si no me entra el sueño me imagino al Gran Montano suprimiendo, uno a uno y entrada tras entrada, sus comentarios en el NJA.
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  7. Ayer, cuando me enteré de la muerte de Mariana me dije “no puede ser ella” pero sí, una amiga lo confirmó. Lo sentí mucho y lo quise decir aquí pero no pude. Era una mujer divertida, inteligente y siempre educada en sus comentarios.
    Descanse en paz.

  8. Sífilis, a mí no me aburrían las historias del anarquista. Tengo ganas de saber qué papel va a jugar el gitano fornicador.

  9. También andaba yo por ahí, Adapts, diciendo gansadas sobre las ministras del Gobierno en lugar de agradecerle a la autora ese extraordinario texto. Y también usted, Satur, anunciando una nueva entrada de su blog, que llevaba el inocente título de “Rumbo a los mares de Satur”. Sólo publicó cuatro o cinco entradas y todas consistieron en lo mismo: grandes y detalladas fotos de impresionantes señoras en cueros acompañadas de textos en los que, por supuesto y con razón, clamaba contra el puterío reinante. Sobre uno de esos textos surgió la conversación a la que me refería. A Roxana le sobraban ingenio, sentido del humor y ganas de reír. Era profesora de literatura y una grandísima conocedora y degustadora de poesía.

    Sí la conociste, Procu. Ahora estoy seguro de lo que anoche no lo estaba: apareció con poca frecuencia en el NJ3 con el nick “Simonetta” y llevaba como avatar la Venus de Botticelli. También aquí intervino con ese alias y ese avatar una o dos veces.

  10. Recuerdo a Simonetta, Albert. Y Mariana Briones está en mi FB, qué cosas. Cuando recibí su «solicitud de amistad» automática a la que yo respondí automáticamente también, la relacioné con Chopsuey, pero al igual que tú decías que te pasó, nunca nos saludamos de verdad.

  11. Mis ansias de decadencia son voraces. Anoche estuve bailando salsa con unas pibitas. A la hora de dormir pensé: «¿Qué será lo próximo, Sat, dónde están tus límites, será el siguiente paso regentar un burdel?»

  12. Me he enterado. Concha era muy especial, muy especial. Habíamos prefijado una xuntanza a medio camino entre Barcelona, Murcia y Madrid. No hemos llegado a tiempo.

  13. Es raro sentir tristeza por personas a las que sólo has conocido como texto. Y sin embargo el sentimiento puede ser igual de intenso que cuando pierdes a una persona del mundo «de verdad». Al fin y al cabo, al escribir ordenamos las ideas y nos sublimamos; nos hacemos mucho mejores. Ayer, al enterarme ya de madrugada de la muerte de Mariana o Simonetta o Roxana o Murciana de pro, fui dolorosamente consciente de que conozco mejor a ciertos habitantes del hiperespacio que a muchos de mis amigos del mundo real. Es raro como los personajes del aire resultamos más interesantes, creíbles o queribles que las personas reales. Como dijo Calderón, la vida es una barca, y es muy posible que no lleguemos a conocernos nunca, pero a ustedes les quiero con un amor ideal y desinteresado. Estoy haciendo un gran esfuerzo al hablar de sentimientos y no quiero volver a repetir la experiencia. Cuídense mucho, amigos. Les leo.

  14. 7 de agosto de 2015 a las 13:26
    PERROANTONIO
    Es raro sentir tristeza por personas a las que sólo has conocido como texto.

    El ciberespacio altera absolutamente el orden clásico de dos que se conocen, que es primero todo lo aparente que suele entrar por la vista y luego, muchas veces nunca, lo sustancial, lo que piensa. Esta inversión da lugar a que desaparezcan los prejuicios y filias más clásicos, y que entren en juego otros distintos.

  15. Lleva mucha razón el Perro. Hace unos meses tuve que pasar por un quirófano y hasta estuve pensando dejar una despedida por si aquéllo salía mal. Luego me pudo la vergüenza. Una vergüenza póstuma, o algo. Descanse en paz Roxana.

  16. Eso del Perrochico tiene su historia, Satur.

    En Bilbao, justo donde ahora está el puente del ayuntamiento, hubo, antes del puente basculante actual (que hoy ya está fijado y no bascula), un puente giratorio (aquí los tipos de puentes), el llamado Puente del Perrochico, porque cruzarlo costaba cinco céntimos (es decir, una perra chica). Conste aquí que en mi infancia aún usábamos las monedas de real, perra gorda (10 céntimos) y perra chica (5 céntimos), y aunque ya no aparecía tal bicho en el reverso —quizá porque había un bicho peor en el anverso— seguíamos llamando «perras» a la calderilla.

    Muchos años después, frente al mercado de la Ribera, en Bilbao La Vieja, se abriría el restaurante Perrochico, tan alabado por nuestro amigo Santi González. Mucha gente cree que el puente peatonal que une ambas riberas a esta altura de la Ría, el puente peatonal de La Ribera que desemboca justo a la altura del restaurante, es el antiguo puente del Perrochico.

    En fin, todo esto para decirte que el amigo que te ha hablado de mí, por eso de mi acreditada aunque menguante bilbainidad ha sufrido un lapsus y ha confundido Perroantonio con Perrochico. Que lo sepas.

  17. Perretxiko es como se llama genéricamente a las setas en euskera, aunque en Álava llaman más propiamente perrechicos a las setas de primavera (Calocybe Gambosa). Por San Prudencio (28 de abril), patrono de Álava que, por cierto, fue obispo de Tarazona, en Vitoria es habitual comer caracoles y perrechicos.

  18. Sospecho que el perretxiko del euskera es palabra adoptada para el genérico de setas, como onddo lo es para el genérico de hongos. Aunque haya un rico vocabulario setil.

    Y ojo a esta recomendación que hacía en 1954 Federico Puente Ameztoy en Munibe, el suplemento de ciencias naturales del Boletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País: «No debe olvidarse, para evitar fatales equivocaciones, que perrechico, perrechiku y perrochico, en la zona NO de Navarra, se usa para designar a la mortal Amanita Phalloides».

  19. El martes pasado han desalojado el patio Maravillas.
    La noticia dice que andan en negociaciones con Carmena para que les den un edificio de sustitución, entre otros extraños acontecimientos.

  20. CHICA CON MOTO
    Me cuenta un amigo su ilusión de recorrer Galicia en moto este verano acompañado de su novia. Cuando le pido detalles me reconoce que ha pospuesto el plan porque de momento no tiene ni moto ni novia.
    Peor es lo que me acontece a mí, pues como no tengo esas carencias sí que he hecho ese plan soñado. Cansarse pronto de ir siempre con la misma moto es leve comparado con el otro agotador cansancio. No se lo conté para que no perdiera la ilusión.

  21. Tengo cinco días para decidir si visito la dulce Francia en moto o en coche, la chica no es negociable. Ella parecía preferir la moto, hasta que le hablé de equiparse algo mejor que con shorts.

  22. Holm, le daré la solución, moto con side-car. En éste podrá transportar imprescindibles tales como el secador de pelo o una pamela.

  23. LA FRUTERÍA MUSICAL
    Es una frutería diminuta en una esquina achaflanada de una casa vieja de un barrio de un pueblo. Es una tienda con forma de quesito, pero quesito trapecio: una pared con cestas y cajas, un saco de alubias y dos ventanales para sujetar una puerta difícil de abrir, de camino hacia el mostrador muy alto; ya había dos mujeres dentro y he cabido de milagro. Enseguida he percibido una gran agitación, todos hablaban a la vez: los dos tenderos con sus respectivas compradoras, ellos entre sí, ellos cruzadamente a las otras ellas y ellas en hipotenusa. De entre el borrón acústico o guirigay amorfo y sin embargo poligonal, pronto se ha ido perfilando un como estribillo y quizá contraseña. Todos se decían todo el rato «cari» y «cariño»:
    «…oye, cari, pásamelo, cari, aquí tienes cari, qué te pongo, cari, pues dame de estas, cari, así está bien, cari, las rojas son más dulces, cari, pura agua, cari, quítame un poco, cari…».
    El hecho es que la exuberante afectividad vocativa dominaba el ambiente verbal con resultado final de melodía: TARI, TARI, TARI, TARI; un TARI, TARI, TARI que se hacía TARIRO, TARIRO al introducir de cuando en cuando un más pleno «cariño».
    He comprado uvas:
    ⎯TARI, TARI, TARI, unas uvas, TARITARI, TARIRA, TARIROOO, de las blancas, TARI TARI, dos racimos, TARI TARI, TARIROOO, TARI, nada más, TARIRO, gracias, TARIRO, TARIRO, TARIROOO, TARIROOO, TARIROOO.

    A mí a cariñosa no me gana nadie.

  24. Gracias marqués, pero tengo previstas unas maletas laterales y trasera que llevan hasta ruedas, como las samsonite.
    No, la cuestión está en walkie-talkie o silencio, aparte de los shorts, y los chubascos del Atlántico.

  25. Holm, TARI, no le entiendo, TARI, TARIRO, TARIRORIRO; aunque es verdad que yo, TARI, TATARI, TARI, otra cosa no, TARI, TARITARI, TARITARÓ, pero criterio, pues tampoco. Francia es muy bonita, TARI, TATARI, TARITARITA.

  26. Vamos a ver, dos personas en una misma moto es absolutamente insoportable. Esos cascos que se golpean tanto al acelerar como al frenar, esa falta de espacio vital, esos achuchones aprensivos (aprensivos de prender, de agarrarse). No subo a una chica en la moto desde que tenía veinte años (yo, no la moto, o la chica).

  27. Si es un viaje de conocimientos mutuos, moto. El menos hablar y contemplar paisaje a la vez que un agarrarse en curvas, llegar al hotel exhaustos con olor a rueda quemada pone mucho..

  28. Una pregunta, Sífilis. El empresario este, ¿no será un retaco cabrón, con Mercedes gris metalizado, que va a toda hostia por la autopista, agobiando, que es un borde, despectivo y que se le ha puesto cara de hijoputa con la edad?

  29. He hecho 2000 kms con la misma moza y una moto con 30 años. Todo el equipaje en una mochila que había de llevar ella. Este es el motociclismo analógico que gusto practicar, sin maletas o ayuda electrónica en la moto.
    Lo mejor es que se fue el relé de los ventiladores del radiador de agua, lo que me obligaba a una cuidadosa conducción para evitar calentones. Por supuesto, no he dejado que nos adelante ningún coche.

  30. Hoy había un chiste de Forges gracioso sobre viajar en pareja. Como no lo encuentro lo copio:

    «Efemérides agostís.
    8 de agosto de 1598
    El conquistador extremeño Marcelino de Avendaño y su compatriota de Segovia Pedro de Zamarramala recorren América a pie, desde el estrecho de Magallanes hasta la península de Alaska, en 6 años de viaje, sin pronunciar la frase «No te soporto, ¿sabes?».
    [El dibujo: las cabezas de los conquistadores emergen de un mar de verde, que será la selva por la que caminan. Dicen así:]
    ⎯Me caes extraordinariamente bien, Marcelino.
    ⎯Y tú a mí, Pedro.

  31. En El paciente inglés el protagonista relata a su acompañante femenina lo mucho que aprecia un viaje anterior de 14 horas a tombuctu -me lo invento- en el que lo único que escuchó al copiloto fue “ahi, tombuctu”.
    Es una escena que mola, pero no cuela que nadie le diga eso a la Kristin Thomas.

  32. Si me cae en la moto la que me ha caido hoy en el mar me habré equivocado.
    Semanas de calor urbano para este finde de lluvia y fresco.

  33. Holmesss, como me encantó la frase esa del Paciente Inglés, la copio como la tengo anotada.

    “Una vez me llevó un guía camino de Faya. No habló durante nueve horas. Al final señaló el horizonte y dijo: Faya. Ése fue un gran día.”

  34. Perro, pequeños empresarios como el de mi relato hay muchos.
    Pero no, el mío es agresivo a ratos, no de manera permanente.

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