ÇHØPSUËY3D #1 :: DECONSTRUCCIONES :: Diccionario para entender a los humanos

alpinismo
por Perroantonio.

alpinismo. Variedad místico deportiva de ascenso a las montañas que confunde la paz interior con la extenuación física y la elevación espiritual con la ausencia de embotellamientos. No se ha estudiado aún la relación entre el misticismo ascensional y las estancias prolongadas en entornos faltos de aire.

comisión. Porcentaje invertido en la obtención de un botín.

dodecafonismo. Revolución musical contra la dictadura de la escala cromática cuyos resultados han contribuido a consolidar firmemente la vigencia de la escala cromática. Sirve para ahuyentar a los perros y a las visitas.

gorrión. Pájaro doméstico de la familia Tocapelotidae que con su alegre piar inflama el espíritu del durmiente y alegra las alboradas. Es comestible.

independentismo. Fase febril, argumentada y militante del escaqueo de impuestos.

información meteorológica. Rama televisiva de la divulgación científica para el fomento de la conversación en los ascensores.

nariz. 1. Probóscide respiratoria valvular que permite a los humanos husmear en las vidas y bragas ajenas pero les impide detectar los olores y miserias propias. Se usa también para sujetar las gafas. 2. Apéndice olfativo que permite a los expertos detectar en un vino aromas florales y a dinero.

new age. Desarrollo higienizado del hippismo caracterizado por un sincretismo cósmico-místico propenso a la meditación, el rollete tibetano, las curaciones mágicas y la ingestión de gramíneas. Mantiene con la realidad la misma relación que un ambientador con las flores.

proyecto. En el ámbito cultural, perspectiva de ingresos económicos ligada a la obtención de una subvención. Se clasifican en rentables e inviables. Los rentables, o de escaso capital, caen en la órbita del funcionariado. Para los inviables se necesita el concurso de la política. Los proyectos inviables generan comisiones.

reflexión. Análisis atento de las razones con la finalidad de consolidar los prejuicios.

52 comentarios

  • Maestro. A los nacis los ha calado de rechupete.
    Procuro, Millás me ha parecido un romántico infumable (e incontinente).

  • Me gusta la ilustración para entender a los humanos.
    ***
    Tengo un maratón de rock aficionado debajo del balcón, magnitud seis por la escala de Richter aproximadamente. Llevan desde las cinco. Es bonito pero cansa un poco. Y se van a quedar todos roncos, pobrecillos.

  • La escala cromática tiene 12 notas o seminotas que componen una octava. El oído humano puede precibir hasta 8 de estas series, es decir, 12×8 notas o seminotas. Serían las 96 teclas blancas y negras de un piano completo.
    El dofecafonismo no es algo opuesto a la escala cromática, mas bien obliga al intérpetre a utilizar todas sus notas y seminotas por igual, huyendo de las tonalidades clásicas que tienen preferencia por determinadas notas, por eso se la conoce también como atonal.

  • La ópera Woyccek de Alban Berg es considerada como una obra maestra por todos los grandes directores del siglo XX. Es una composición atonal.

  • No exactamente marqués. Usted sabe mejor que yo que el oído humano puede percibir en condiciones óptimas, es decir un tipo de unos 14 a 20 años que no haya sido sometido a situaciones de estrés acústico (por ejemplo en las selvas de Guinea-Papúa) de 20 hasta 20.000 Hz.

    La tecla más grave de un piano normal es la nota La0 que vibra a 27,5 Hz, es decir muy cera del límite de percepción pero podríamos seguir bajando en la escala cromática hasta el Mi0 que vibraría a 20,6 Hz. En la parte alta de la escala del piano el Do8 vibra a 4.432 Hz. y nuestro amigo indígena podría escuchar hasta el Re#10 a 19.924 Hz.

    Entiéndase esto desde un punto de vista teórico en el que tomamos como nota base el La3 vibrando a 440 Hz. y calculándose los semitonos multiplicando la frecuencia del anterior por la raíz duodécima de 2. En la vida real la cosa de la afinación no es tan sencilla porque aparecen inarmonías que aunque tienen formulación teórica, a la hora de la verdad la afinación “ideal” depende del instrumento concreto y de la “oreja” del afinador.

  • Hablaba ayer el marqués del libro “Quien Soy”, yo voy a recomendarles hoy el de David Byrne “Como funciona la música” en el que encontrarán entre un espeso conjunto de justificaciones de su prescindible obra (tanto como solista como de integrante de la banda Talking Head) algunas ideas curiosas sobre la composición y la adecuación al recinto y también jugosa información acerca de la producción musical. Todo ello en un estilo sencillo y perfectamente digerible que pueden hacer que mejore su valoración general del artista.

  • HABLANDO DE MÚSICA
    Anoche, no sabiendo cómo insinuarles a los de las bandas y sus seguidores en bandadas que estarían ya cansados, que a lo mejor querían retirarse y tal vez dormir, me metí unos cabezazos contra la pared de la alcoba hasta caer inconsciente. Al despertar habían desaparecido. Hoy es San Roque pero por pura coincidencia (hominimia sin polisemia). La vida sigue en su indescifrable atonalidad.

  • Hablando de polinomia, se ha perdido en el espacio sideral un comentario en el que matizaba al marqués respecto a las escalas del piano y tal y cual con enlace a una bonita fórmula. Supongamos que ya aparecerá si eso.

  • Descanse en paz Rafael Chirbes, lo descubrí hace años por casualidad con “Mimoun”, una rara historia marrueca, y lo redescubrí con “En la orilla”, una novela extraordinaria, con un primer capítulo insuperable.

  • No queda claro que Karmenski vaya a cambiar los nombres de según qué calles, pero el facherío soft ya está obligando a la peña a leer a Pelmán. Manda cojones, tío.

  • Muy ajustadas sus matizaciones, pero el piano “completo” incluye todo lo que el oído humano necesita para crear música y aun sobra por los extremos. Basta fijarse como un pianista, incluso en un teclado con 6 o 7 octavas, apenas visita las bajas o altas frecuencias.

  • A mí esto de que toques una tecla y suene a 0,02 kilomercios me recuerda un libro de Los tres investigadores. Había una mansión abandonada de la que todo aquel que osara hollarla salía pitando con miedo en el cuerpo. Los aguerridos Júpiter Jones, Pete Crenshaw y Bob Andrews descubrían [ATENCIÓN ESPOILERD] que se debía a que alguien tocaba un órgano (musical) que tenía una tecla cuya frecuencia era imperceptible, aunque el celebro reaccionaba con pánico.

  • Gracias por el apunte, Marqués, por otra parte innecesario. Responda por favor a estas preguntas:
    —¿Es la escala cromática un sistema jerarquizado que se compone de una sucesión de sonidos (notas) en un intervalo de ocho grados de separación entre las ellas (octavas)?
    —¿No suponía el sistema de utilización clásico de la escala cromática imponer una nota (tónica) a partir de la cual se establecía una jerarquía en la ejecución de notas dominantes y subdominantes etcétera que, con el doble objetivo de avisar a los músicos y confundir a los legos, se denominan ‘concierto en sí menor o la mayor o sol mayor etcétera’?
    —¿No pretendía el dodecafonismo, al tratar a todas las notas como iguales en importancia rompiendo la diferenciación entre mayor y menor, romper la jerarquía de la escala y reemplazarla por una serialización que podríamos denominar –desplazando ligeramente el significado original con una finalidad no sólo estética sino vagamente iluminadora, método que desde los griegos venimos conociendo como metáfora– ‘democratizadora’?
    —¿Son conscientes los dodecafonistas de estar realizando un experimento revolucionario?
    —¿Son conscientes sus opositores del carácter revolucionario de la música dodecafonista, que es prohibida por el nazismo tras ser calificada por Hitler como “bolchevismo cultural” y por Stalin como “el testimonio exasperante del formalismo burgués de finales del XIX”?
    —¿Es realmente una interpretación abusiva hablar de una “revolución contra la dictadura de la escala cromática”? [Nótese, por otra parte, que el núcleo del objeto es “dictadura” no “escala cromática”, que aquí un servidor en su faceta lexicográfica no da puntada sin hilo. Para que se entienda utilizaré un símil vinícola: no es lo mismo oponerse a la dictadura del vino de Rioja (o sea, a la dictadura del gusto por el vino de Rioja) que oponerse al mismo vino de Rioja u oponerse a La Rioja o al río Oja.]

    Dicho esto, debo apuntar que no es casual que la música dodecafónica, como en general toda la música atonal, sea usada como banda sonora de las películas de terror, psicópatas, gore y así; o, en general, para otorgar “profundidad” al cine experimental o, directamente, al cine sin demasiados recursos (intelectuales o estéticos) que gana así profundidad gracias a la sinestesia.

    Lo cual que nada me mueve más que el rigor intelectual, salvo quizá el sexo placentero, la comida sabrosa, el vino tinto, los paisajes dramáticos, la poesía sutil y el cine cualquiera.

  • Fantásticos Los tres investigadores. Recuerdo que Hitchock aparecía en las solapas ¿alguién sabe qué pintaba en el asunto? Y aquella caravana semiescondida en un desguace con entrada secreta que tenían como cuartel general. Yo todavía ando buscando una oficina así. Para cuando me jubile (??) seguro que la encuentro.

  • El dodecafonismo NO se opone a la escala cromática la cual es, por definición, dofecafónica.
    Que tercie Ximeno.

  • Diosssssss, mi profundo comentario sobre alta literatura justo a continuación de lo del Sr. Perro.
    Cada día caigo en sitios más ignominiosos.
    Me siento como la tía en pelotas de la última página de la Revista de Occidente, ¿o era el AS?, no sé.
    Ante esto solo cabe irse de cañas.

  • Sucundúm, los libros estaban escritos por Robert Arthur y el breve prólogo de cada uno de ellos estaba firmado por Hitchkock, aunque parece que sólo ponía el nombre y realmente estaba redactado por el autor.

  • Gracias Bremaneur. Recuerdo que yo leía a los Hollister y un amigo un poco mayor que yo me dijo que eso era para niñatos (salían los padres y tal) y que ya me valía. Me prescribió Los tres investigadores para que madurara y disfruté mucho con ellos. Lo de madurar, sigo en ello.

  • Sólo leí uno de los Hollister. Un triste sucedáneo. Los tres investigadores y Los cinco tuvieron un gran éxito en Alemania. Y siguen en ello, porque además de las reediciones han hecho varias películas, algunas muy buenas. Aunque tiene poco que ver, porque no son estrictamente policiales, las novelas de Guillermo Brown apenas se conocen aquí. Lógico, porque muchas se publicaron en plena guerra, de la que hay numerosas referencias. No son de misterio y tampoco hippies como las de Astrid Lingren, también de mucho predicamento entre estos bárbaros, tan poco proclives a la ironía.

  • Aquí se llevan mucho los crímenes y lo hippie, el hombre en su estado natural. Guillermo suponía un chute de civilización para estos cafres.

  • España pegada a la tele viendo a una chica jugando al balmintón y viendo las carreras de motocicletas. Luego viene la sorpresa por el auge de los podemos.

  • Los Hollister, Los Cinco, Los Tres Investigadores, Guillermo Brown, Salgari y Verne.
    Me quedo con Salgari; Yáñez, el portugués y Cabeza de Piedra, el artillero bretón.

  • Por un lado, que tenemos que leer a Pelmán, que el facherío soft pone a la altura de Celine Dion y de Chotobriand. Por otro, ahora resulta que el comunista Chirbes era un novelista del copón. Te cagas en las bragas, macho.

  • Amos a ver, no se me encocoricoten, que estamos hablando de los mismo pero no de la misma manera.

    Tiene razón don Perro cuando asegura que la escala cromática es un sistema jerarquizado.

    Todo empezó en la Grecia clásica, antes del 3000 a.C. cuando los griegos utilizaron los nombres de los pueblos y parajes para nombrar los distintos sistemas de escalas de tonos y semitonos (jónico, dórico, frigio, lidio, mixolidio, eólico y locrio).

    Demos un salto en el tiempo y pongámonos en el 750 d.C. en el que en los monasterios cristianos se desarrolla un método de canto (gregoriano) que utilizaba siete tipos de escala. A cada uno se les puso un nombre griego sin tener en cuenta si había o no correspondencia, lo que no garantizaba coherencia ni estabilidad. Carlomagno resolvió el problema castigando con la pena de muerte a quien no utilizara los “nuevos” modos y sus “recién estrenados” nombres. Se especula si el asunto de la pena de muerte pudo contribuir a la popularidad de los modos gregorianos.

    Si la escala emepezaba por Re el modo se denominaba dórico, frigio si por Mi, lidio por Fa, etc. y eran Re Mi y Fa “los jefes” a los que se refería don Perroantoine.

    Sin embargo no es menos cierto lo que asegura el marqués cuando dice que el dodecafonismo no se opone a la escala cromática, que como bien apunta es cromática. En realidad el dodecafonismo lo que postula es que los jefes dejen de serlo, y que la frecuencia de utilización de las notas en una composición musical no tienda a verse determinada por los modos, sino que quede liberada de esa “perniciosa dependencia”.

    De todas formas no dejen que esos tecnicismos les impidan apreciar la sensatez de un compositor como Irving Berlin quien confesaba ser un pianista horroroso y que por ello componía todo en en Fa sostenido mayor ¿Saben por qué? Pues porque utiliza todas las teclas negras del piano y sólo dos blancas, que eran las que tenía que tener localizadas. Como además no sabía solfeo, contrataba a un propio para que anotara en un pentagrama los movimientos de sus dedos y posteriormente hiciera las transposiciones que necesitaran los instrumentos o los cantantes. Berlin compuso por ejemplo “Let´s face the music and dance”

  • CORRIGENDA
    Vale, Marqués, envaino la espada y le presento mis disculpas. Voy a corregir por mor de la exactitud y la minuciosidad. Creo que se entendía perfectamente, dado en qué ha consistido el uso y la pedagogía tradicional de la escala cromática hasta la aparición de la música atonal, pero está visto que debo cuidar al detalle al público especializado.

    dodecafonismo. Revolución musical contra la dictadura de la tonalidad en la escala cromática cuyos resultados han contribuido a consolidar firmemente la vigencia de la música tonal. Sirve para detectar a los entendidos, subrayar a los psicópatas, y para ahuyentar a los perros y a las visitas.

  • Por cierto, que todo Schoenberg (pronúnciese como si estornudara) está en Spotify. Es una música ideal para los malos momentos porque te hace recordar que hay gente que sufre mucho en su mundo interior.

    Alban Berg me da la impresión que juega en otra liga. Aún así es una música que sólo me ha apetecido cuando me ha dejado una novia o se ha muerto un jilguero.

    Salvando las distancias, me pasa algo parecido con la música industrial, que sólo la escucho en ámbitos siderometalúrgicos o en el matadero; vamos, lo que vienen siendo las verbenas hachebitas.

  • De los tres investigadores creo que me leí las primeras 24 entregas, que eran las que tenían entonces en la Biblioteca Municipal de Baracaldo. Cayeron después de los Cinco y de Verne y Salgari. A Guillermo Brown me lo perdí, supongo que porque no me gustaron las portadas, que era el método por el que seleccionaba los libros. Luego se me cruzó en el camino García Márquez, las obras completas de Jardiel-Poncela y la novela negra y ya no hubo manera de regresar a la infancia.

  • Yo sólo digo, a punto de que se ponga a jarrear en esta capital, que sin formas no hay arte y sin póqueres no hay domingo. O de otro modo: que por mí podrían no haber sido ni dodecafonistas ni cubistas ni geométricos ni minimallistas; total para hablar del sinsentido ya teníamos a Gogol y para lo de la soledad del individuo y el alivio de la naturaleza el Childe Harold o los naturales de Belmonte, ahí a la vuelta de la esquina. Roxana hubiera apuntado más lejos, a Catulo y a Marcial.

  • Perroantuán, usted que tiene herramientas de webmaster, ponga aquí el tremendo testimonio de la constancia masculina que acabo de colgar de mi feisbuq

  • Don Perro, ya que no anda por aquí don Juli0, en esta obra de Ligeti (sí, el de los 100 metrónomos) que se titula “La escalera del diablo”, se crea una tensión tan creciente que cuando termina (son 5 minutillos, no desesperen) uno no sabe si huir despavorido a tomar tila hasta la extenuación, o escucharla otra vez en la esperanza de que en esta ocasión se resuelva definitivamente.

    El marqués que comparte mi admiración por la obra de King Crimson sabrá reconocer que las progresiones utilizadas por Ligeti en este estudio para piano son muy semejantes a las que introduce Robert Fripp en la serie de Lark´s Tongues in Aspic, sobre todo en Part II donde se me antoja que es más evidente. De cualquier forma si Fripp no se dedicara a enredar con guitarras eléctricas hace mucho tiempo que tendría su página y no pequeña en la Gran Música.

  • Primera salida en bici por Austin, me ha dejado la bici (una Giant) un catalán muy simpático (los hay, los hay) que me la ha traído al hotel y me ha dicho que se la deje mañana en la oficina, que está “on walking distance”. Menos mal que me decidí a traerme un culotte y un maillot, a fin de cuentas no ocupan nada. Por cierto, no sé por qué se le llama culotte al pantalón de ciclista, será por la evocación fonética del refuerzo en el culo, creo recordar que se llamaba sans-culotte a los descamisados, durante la Revolución Francesa. También por cierto, el catalán ha estado a punto de cambiar de opinión cuando le he mencionado el partido Barça-Bilbao, pero vista su reacción he cambiado rápidamente de tema.

    La ruta ha estado bien, bastante llana, y he comprobado que mi sentido de la orientación sigue en plena forma, he conseguido llegar a un lago que había visto en el mapa. Han sido 35 km entre ida y vuelta, pero dado el calor (34º) no ha estado mal para empezar. Empiezo a sentirme como en casa.

  • Mis propinquas esperanzas se están cumpliendo. Aquí se afina, nunca mejor dicho, mucho.
    Abro otro melón, el timbre en la música. El timbre de una voz hace reconocible a una persona respecto a otra aunque su voz tenga una frecuencia similar. El timbre de Kraus es el mas cautivador que he oído. También los efectos tímbricos creados por (el asesino) Spector para el triple de Harrison me cautivan igualmente. A ver, ¿tiene sentido lo que digo?

  • Religiosamente compraba un libro cada sábado por la mañana; madrugaba para llegar temprano a la librería cerca de casa. Cuando empezaron a no durar hasta el lunes eché mano de la los de mis padres, en secreto, claro, y como dice Perro esos otros libros arrasaron con la infancia.

  • Marqués, no sé si utiliza correctamente lo de propincuo (a ver si le pillamos un yerro por este lado).

    Tebgo unas amistades de lo más eclécticas en esta ciudad. Hoy se ha dado la ocasión de departir con el cubano patapalo y procastrista.

  • Brema, lo utilizo tal como lo hace Cervantes en el Quijote. Pero si fierro, como Perro rectificaré.