Instaladores desbocados. II, Usted es un ímprobo

secretarias
por Claudio Sífilis.

A Marcos Gómez Clavillo un cliente le llamó ímprobo y cuando llegó a la oficina lo contaba preocupado, lo que provocó las risas de sus empleados. Explicaba que se había quedado sin saber qué decir y ordenó a las secretarias: “Por favor, dejad lo que estáis haciendo y averiguad lo que significa ímprobo”.

Rubén, que estaba escuchando sentado en su puesto, contestó: “Y no le has dicho nada, pues si a mí alguien me llama ímprobo o cualquier cosa rara yo le contesto: Pues tú eres un hijoputa”.

La secretaria encontró esta definición:

(Del lat. imprŏbus).

  1. adj. Falto de probidad, malvado.
  2. adj. Dicho del trabajo o de un esfuerzo: Intenso, realizado con enorme aplicación.

Nadie sabía lo que significaba esa palabra, y cuando la consultaron en el diccionario siguió sin quedarles del todo claro. Pero durante unos días los empleados le vacilaban preguntándole si había ido al médico a preguntar y otras bromas. Otros diccionarios se explican con más claridad: “Falto de probidad, falto de honradez”. Probablemente eso era lo que aquel individuo le había llamado. Marcos solía tener que pelear los cobros parciales o certificaciones con los clientes por el trabajo realizado, probablemente el cliente le estaba acusando de querer cobrar por un trabajo que él consideraba que estaba atrasado o mal ejecutado. Marcos llevaba un control de lo que se gastaba en las obras y en las certificaciones intentaba cobrar eso más un porcentaje, pero el representante de la constructora sacaba el presupuesto del contrato para certificar cuánto se había avanzado y comenzaba una discusión que podía durar hasta las doce de la noche o incluso hasta el día siguiente.

Un ingeniero recién titulado llegó al polígono industrial a hacer una entrevista de trabajo. Aparcó, había multitud de naves adosadas todas iguales, todas con una gran puerta seccional para entrada de vehículos a cargar en el almacén y, al lado, una puerta peatonal, por la que se subía a las oficinas. La recepcionista era guapa y simpática, aparecieron otras dos mujeres, también sonrientes y eso le agradó. Se sentó en el recibidor  y enseguida le llamaron para la entrevista.

Marcos le dio un apretón de manos y con gesto serio le dijo que se sentara. Era más bien bajo y bastante fuerte. Vestía con un traje elegante, con algunos botones de la camisa desabrochados, mostrando pelo en pecho. Durante la entrevista tuvo que atender al teléfono varias veces. Protestó, salió del despacho a decir que la última llamada no se la tenían que haber pasado. Se interesó por la especialidad de la carrera del ingeniero: “Organización Industrial”. Marcos decía que tenía un problema de organización, se quejaba de que todo lo tenía que hacer él, que no había tema que no tratara.

Manuel, que era cómo se llamaba el nuevo ingeniero, dijo algo que había estudiado en la carrera: “Es importante saber delegar el trabajo, muchas empresas pequeñas que funcionan bien, al crecer y no saber organizarse, empiezan a ser ineficaces a realizar el trabajo.”

Sonó el teléfono. Sin cogerlo, Marcos salió de su despacho y le pidió al ingeniero que le acompañara. Anduvieron hasta el puesto de la recepcionista. Una vez allí cogió el teléfono y atendió a quien fuera que estuviera llamando. Colgó y miró muy serio a la recepcionista. Miró al entrevistado y le dijo:

– Repite lo que me acabas de decir.

El chico se quedó un poco cortado pero habló:

– Pues muchas empresas al crecer y no saber delegar, empiezan a ser ineficaces al realizar el trabajo.

– Veis lo que dice, y no hace falta ser ingeniero, yo delego en vosotros, pero todas las llamadas de teléfono me las pasáis a mí.

– Es que todo el que llama pregunta por ti, Marcos-, contestó Isabel, que estaba por allí. Isabel era la encargada de hacer las facturas.

Volvieron al despacho a seguir con la entrevista. Le había llamado porque había trabajado de becario en AENOR. Marcos quería implantar la ISO-9000 en su empresa, para obtener el certificado. Dijo que había apuntado a un curso a la recepcionista y al técnico que tenía, pero que si le contrastaba iría él. Hablaron de la ISO-9000 y del sistema de gestión, el control de compras, revisión de contrato. Marcos sabía de qué iba, porque había hecho en curso hacía unos años, pero como había pasado lo de TOJOSA, entonces no habían podido conseguir el certificado…

Se puso a hablar del ingeniero eléctrico que tenía, Juan. Un chaval que no le funcionaba. Le había contratado para hacer presupuestos y proyectos, y sólo era capaz de hacer los presupuestos, y no todos. Decía que era un chico inteligente pero que ya se había convencido de que no servía.

Salió el tema de si un ingeniero de organización industrial podía firmar proyectos eléctricos, y como sí que podía, se decidió a contratarle, de jefe de Juan, que estaba de vacaciones y que ya veríamos si cuando volviera seguía en su puesto de trabajo. El contrato del nuevo ingeniero sería en prácticas. También le dijo que le veía preparado para implantar un programa informático de gestión de la empresa que había comprado y con el que tenían dificultades. Y el lunes empezaría en Clavillo S.L. Manuel salió de la entrevista muy contento, aunque algo preocupado, aquel hombre pedía muchas cosas a una sola persona.

105 comentarios

  • “Usted es un réprobo”, es una de mis de mis frases favoritas que gusto complementar con la acusación de “incuria”.

  • 20 de agosto de 2015 a las 20:03
    SCHULTZ
    Me ha dado por echar la siesta y entre que me picaba un mosquito y que me picaba otro he medio soñado con el pobre Piqué……………
    Schultz, son los efectos de una Copa, no de haber tomado copas.

  • ¡Cagüen! Si llego a estar aquí anoche, sensual Pirate, no dude de que habría arrojado mi chaqueta al suelo para que ustë pudiera pisar en mojado sin mancharse.

  • Bonitas son, por ejemplo, íngrimo, que quiere decir solitario, pero solo se usa en el español de América, y brétema, que es niebla en gallego (y se parece a Brema, pero no es). Las palabras esdrújulas son canciones ellas solas. No es el tema, en efecto, era por corretear un poco.
    Claudio sabe contar y encandila.

  • 20 de agosto de 2015 a las 12:30
    Satur
    Me entero ahora de que lo dicho por Piqué fue: «la puta mare»

    ¡’Me entero ahora’! ¡’Me entero’! JAJAJAJA Por favor; dijo mucho morro.

  • 21 de agosto de 2015 a las 09:21 Adaptaciones
    ¡Ya funciona!
    ¿Sufren ataques cibernéticos del CESID?

    Esto ha sido Perroantonio que estaba poniendo bocabajo toda la página para buscarle una pulga, verás.

  • Ay, lo que le eché de menos, Adapts. Oiga, lo de los madrugones no es excusa, anda que no he empalmado yo noches de farra con citas laborales. Siempre he creído que no se me notaba, a pesar de que en mi cabeza las ideas parecían moverse como por debajo del agua.

    No estoy siguiendo mucho la prensa patria, pero ¿es sensación mía o esta vez sí que estamos al borde de la secesión?

  • Pasaba las vacaciones de verano en el campo. Entonces las vacaciones duraban tres meses y se llamaban el “veraneo”. ¿Tu a donde vas de veraneo? Yo iba siempre al campo, en Semana Santa, en Navidades, los fines de semana. Siempre al campo.

    A unos cien metros de la puerta de la casa estaba el río. Allí a prendí a nadar, a pescar y a remar. El río era peligroso porque había pozas que se habían llevado a más de uno. Mis padres nos obligaron a aprender a nadar en la alberca que tenía un agua limpia pero helada antes de bajar al río.

    Cuando cumplí trece años descubrí que prefería recorrer la orilla, a la sombra de los chopos, con Inés, una niña de mi misma edad que tenía los brazos largos y la nariz pecosa. Las ranas saltaban a nuestro paso y era divertido. Las libélulas se apareaban en los juncos y era divertido. Los galápagos resbalaban hasta el agua asustados y los peces nos seguían por la orilla y jugaban con nuestra sombra y si te quedabas muy quieto, muy quieto te mordían los dedos de los pies y te hacían cosquillas.

    Los veranos a los trece años son largos pero de pronto las tardes son cada vez más cortas y la luz lo tiñe todo de amarillo. Un día sin saber por qué Inés no volvió al río. Los saltos de las ranas, las libélulas y los galápagos y las cosquillas dejaron de ser divertidos.

  • Me too Pirate, pero es la edat, es la edat.

    Me too en lo que respecta el cirio secesionista.

    ¡¿¿¿BelliPús???!!!! No piensa arreglar éste sindiós???? Cada vez que me asomo ha dejado de funcionar. Cuénteselo todo a los espías y deje de enredar con la filtración de Ashley Madison.

  • ¿En esto nos gastamos los dineros? ¿Y qué hay de mi propuesta para contratar los contenciosos de balompié de la liga BBUBA con el fin de comentacionalizarlos correctamente y darle lustre periodístico-deportivo a este decrépito fanzine?

  • Querido Pirata, ¿pero qué le ha hecho usted el bueno del hijo de J. S.T.? A lo largo de toda mi infancia viví justó enfrente de la casa del político (era fácil saber cuál era su portería, pues durante muchos años adornó la fachada del eificio el dibujo de un enorme cerdo con el nombre del político comunista escrito en su interior), en uno de los barrios burgueses de mi ciudad. Al “chaval” lo recuerdo –en los 90–como habitual del garito de un buen amigo, y, a pesar de que jamás crucé una palabra con él, siempre me dio la impresión de ser un tipo majete (y me precio de tener un ojo infalible para los capullos), igual que considero a su padre, salvando las diferencias ideológicas de rigor, es un ejemplo paradigmático de aquella izquierda comprometida, ilustrada, sensata y seria que hoy ha desaparecido del mapa engullida por demagogos de medio pelo, activistas, tuiteros y zoquetes.

  • ímprobo no es lo mismo, o sí, que réprobo:

    réprobo, ba.
    (Del lat. reprŏbus).

    1. adj. Condenado a las penas eternas. U. t. c. s.
    2. adj. Dicho de una persona: Condenada por su heterodoxia religiosa.
    3. adj. Dicho de una persona: Apartada de la convivencia por razones distintas de las religiosas.
    4. adj. malvado.

  • La hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional me da un resultado de casi 6000 “ímprobo” desde el siglo XVIII, los primeros de ellos relacionados con “trabajo”. Me sonaba mucho lo de “ímprobo funcionario” (o “funcionario ímprobo”) y he encontrado cuatro resultados en la prensa histórica del Ministerio de Cultura, el último de ellos en 1993, en un iracundo artículo de El Decano de Guadalajara.

  • 21 de agosto de 2015 a las 10:15 PIRATAJENNY

    No estoy siguiendo mucho la prensa patria, pero ¿es sensación mía o esta vez sí que estamos al borde de la secesión?

    ¿Es eso lo que dicen The Guardian o Le Monde Diplomatique?

  • En mi toma de posesión como Director General les largué un discurso arcaizante que produjo cuando no zozobra, reprobación. Dije muy alto que “me blasonaba de haber sido un probo funcionario”.

  • ¡Qué bueno Ximeno!
    De él había leído el “Manual del buen terrorista” pero no conocía esto, que pasa a favoritos de mi navegador.

  • De la visita a la cárcel de la Stasi me sorprendieron dos cosas: que el guía fuera un antiguo internado y saber que la RFA pagaba a la Alemania comunista por liberar presos.

  • 21 de agosto de 2015 a las 13:07
    Perroantonio

    No, es un sueño que tuve el martes por la noche.

    21 de agosto de 2015 a las 12:28
    Gómez

    No tengo nada personal contra él, pero el producto me pareció en general impúdico y esnob. Hubiera sido mucho más interesante hacer un retrato de toda la generación nacida en la década de los sesenta (a mi juicio la más interesante desde la guerra civil: una auténtica generación bisagra entre dos Españas, la primera que pudo asistir a colegios laicos y mixtos, politizada en el mejor sentido de la palabra, arrasada por el caballo, sexualmente liberada), incluidos los que no podían presumir de nada.

  • Tengo un fin de semana complicado: Esta misma tarde he de ir a entregar un drago (dracaena drago) que he donado, al que pondrán por nombre “El Drago del Tío Ximeno” para que se me recuerde mientras permanezca vivo (el drago).
    Aprovechando que estaré en el balneario me someteré a cocción a fuego lento (micuit) porque tengo una contractura de trapecios que tiene muy limitadas mis prestaciones como semoviente. Más bien parezco un maniquí especialmente estirado y antipático.
    Es posible que tenga que volver el sábado al balneario para terminar la cocción si he quedado poco hecho. En función de los resultados igual me someto a sesión de masajes y aceites variados. Tengo que estar en condiciones para la tarde/noche y la inauguración de un localito gastronómico – aventura empresarial de una cuñada (El vino lo pongo yo).
    El domingo me lo tienen reservado para unos arreglitos domésticos y la redacción de un informe muy importante en el que tendré que esmerarme un poco.

    Ya ven, el típico fin de semana de agosto relajado.

  • 21 de agosto de 2015 a las 12:23 Srta. Bellpuig

    Como chopsueyana de las que no han puesto un putu duru, me siento muy orgullosa por esa donación.
    ***
    Estoy completamente de acuerdo con PJ en que los nacidos en los sesenta somos los más… los más… que somos como más… que somos bastantes más.
    Al hijo no le conozco, pero leí unas memorias de Jordi Solé Tura de las que recuerdo su infancia en una panadería y cómo estudiaba idiomas con la radio. Siempre me pareció un hombre inteligente y bueno.

  • Y en estos días de zozobra en que la nueva izquierda aplaude el veto a músicos por su ideología, no estará de más romper una lanza en favor de los viejos psuqueros de los ochenta, que montaban los mejores festivales musicales que haya visto jamás mi cudad en sus inolvidables Festas del treball: Eric Burdon, Peter Tosh, Dc. Feelgood y un largo etcétera de artistas desfilaron por ahí a precios más que simbólicos y con excepcionales facilidades para colarse. Especial mención merece la de 1980, con sus 150.000 personas en la recta de Montjuich para ver a Los Ramones, Mike Oldfield y algún otro que no recuerdo. Se supone, y a eso iba, que nadie obligó al difunto Johnny Ramone, anticomunista recalcitrante que aceptara su entrada en el Rock and Roll Hall of Fame con un “Dios bendiga al presidente Bush”, a firmar ningún manifiesto en contra de nada. Otros tiempos…

  • Ya se habréis dado cuenta, pero toda precaución es poca: tengo foto nueva porque la Sita me ha llevado a la pelu a que me corten las orejas y luego yo me echado por la cabeza un bote de agua oxigenada para ser rubia. Como Bonnie.

  • Vaya, se ha muerto Daniel Rabinovich el de los Luthiers. Hace unos días recordaba con un amigo el monólogo o biólogo famoso sobre Terpsícore. Échense unas risas:

  • Es curioso observar como alguno que ha agotado todo su crédito en Chopsuey, sigue intentando actuar como si no pasara nada.

  • Coño, ha fallecido mi primo Peter y yo sin saberlo:

    Hola,

             Buen día, soy el Sr. John Snyder. Yo trabajo con el banco Barclays de Ghana, tengo en mi banco de la existencia de una gran cantidad de dinero que pertenece a un cliente, el Sr. Peter B.XXXXX, que sucede que tiene el mismo apellido con fondo yours.The es ahora sin cualquier reclamación porque el señor Pedro murió en un mortal terremoto en Japón en 2011 Merch. Y la relación no puede ser rastreado así, quiero su cooperación a fin de que el banco le envía el fondo como el beneficiario y parientes más cercanos al fondo.

    Esta transacción será de una gran ayuda mutua para nosotros. Envíame su respuesta de interés para que yo te daré los detalles, Estrictamente enviarlo a mi correo electrónico privado, johnxsnyder@live.com o envíeme su dirección de correo electrónico para obtener más detalles de esta transacción.

    En la recepción de su respuesta, yo te daré los detalles de la transacción. Y una copia del certificado de depósito del fondo, así como el certificado de constitución de la sociedad que generó el fondo. Envíame su respuesta de interés para que yo te daré los detalles.

    Atentamente,
    Sr. John Snyder
    johnxsnyder@live.com

  • 21 de agosto de 2015 a las 11:41
    SRTA. BELLPUIG

    Bien dicho, Srta. Mano dura. A mí también me gusta una chica y me aguanto y no digo nada y así no tiene usted que llamarme la atención como a esos galancetes. Para amar hay que sufrir, señores.

    ——-

    Sífilis, es usted un puto genio, sin matices.

  • Ya que metes el hocico al olor de las bellotas ensangrentadas, Marqués, precisamente el otro día pensaba en una definición convincente de la cobardía, y llegué a la conclusión de que, por supuesto, no tiene nada que ver con la gente pacífica y poco dada a los líos, ni siquiera con aquel que se atemoriza, bloquea o incluso huye ante una situación de peligro. Cobarde, y te considero un ejemplo paradigmático de ello, es la persona a la que le gusta encender fuegos –a ser posible escondido y a distancia– pero que cuando las llamas que él mismo ha prendido comienzan a calentarle el trasero no se corta en aullar, patalear como una nena y llorar pidiendo ayuda.

    (Quien lleve la contabilidad de mis cosas sírvase, aunque sea por pura caridad cristiana, de descontarme cinco euros más de crédito por este comentario mientras contacto con Cofidis o huyo a un país sin convenio de extradición. Gracias.)

  • Noto cierta acritud contagiosa en el ambiente. Será la fiebre del finde agosteño y sus rodríguez sueltos.

  • Sucundúm, usted solo pasa por aquí los fines de semana. Como si esto fuera la discoteca. No me parece serio.

    Hoy había una charla en el Centro Social del pueblo. Sobre meditación. Organizaba la «Asociación Espiritual Municipal». Lo juro por Dios.

  • La discoteca, antes “boîte”, es algo muy serio, Sra. Procuro: Ponían lento y te tomabas unos combinados muy ricos y estimulantes.
    Casi ná.
    Me paso a diario y les leo con mucho interés lo que pasa es que sólo depongo cuando se me escurre alguna chorrada.
    Por cierto, le quería comentar dos cosas al Sr. Zeppi, sobre su periplo americano, pero de la primera no me acuerdo y la segunda se me ha olvidado.

  • En el caso improbable de que me pidieran realizar un remake de “El ataque de la mujer de 50 pies” elegiría como protagonista a Serena Williams. Y habría una escena de lucha en la que se enfrentaría a Godzilla y ganaría. Es verla en un partido de tenis y no poder pensar en otra cosa.

  • El bicho que tenía puesto antes Procuración era un Eye Eye, un mono nocturno asiático. El que ha puesto ahora creo que es un tarsero, también asiático. Estos bichos inspiraron la película Gremblins.
    Son muy pequeños, poco más grandes que una mano. Frank de la jungla, en uno de sus momentos estelares dijo que tenía una novia viviendo en un árbol en la profundidad de la selva, estuvieron andando unos kilómetros hasta llagar al árbol, empezó a llamarla, Cristinaa! Cristinaaa! Creo que se llamaba la novia.
    Al poco rato apareció un tarsero hembra bajando lentamente del árbol, y estuvieron Frank y Cristina un rato haciendose carantoñas. Cuando se despidieron a Frank le saltó una lágrima.
    Imagino que es un animal que rescató, cuidó y reintegró a la fauna salvaje.
    Son monos nocturnos, tienen los ojos grandes como los buhos.

  • Vamos que los aye-aye son de Madagascar, como casi todos los lemures, que no son monos aunque sean primates. A los que sí se considera monos nocturnos es a los tarseros, aunque durante mucho tiempo se los clasificaba también como lemures. Los bichos de los iconos de Proc son uno de los tipos de lemures más estudiados y fotografiados, el maki de cola anillada (lemur catta).
    En el zoo de Santillana del Mar, que le pilla cerca, tiene una buena colección de primates de casi todos los órdenes, incluidos los maki de cola anillada.

  • Y ahora es cuando tengo que poner entero el poema de Szymborska. (No haber dicho tarsius ni tarsero, que vais provocando):

    El tarsius

    Yo, un tarsius, hijo de un tarsius,
    nieto y bisnieto de tarsius,
    animalejo diminuto que consta de dos pupilas
    y de un resto meramente imprescindible;
    por milagro salvado de toda elaboración artesanal
    por no resultar apetitoso,
    porque para estolas los hay más grandes que yo,
    mis glándulas no traen suerte,
    y los conciertos se celebran sin mis intestinos;
    yo, un tarsius,
    estoy sentado vivo en el dedo de un hombre.
    Buenos días, amo y señor,
    ¿qué me darás
    por no tener que darte nada?
    ¿Qué recompensa ofreces por tu magnanimidad?
    ¿Qué precio me adjudicas, a mí, al impagable,
    por arrancarte una sonrisa con mis cómicos gestos?
    Rebosas bondad, mi señor,
    y benevolencia, mi amo;
    pero ¿quién lo proclamaría al mundo entero
    si no existieran animales indignos de morir?
    ¿Vosotros mismos, quizá?
    ¿Acaso lo que sabéis de vosotros
    no llena una noche de insomnio de estrella a estrella?
    Solo nosostros, los pocos no desollados,
    no deshuesados, no desplumados,
    inviolados en razón de espinas, escamas, cuernos, colmillos
    y de cuanta ingeniosa proteína
    se tenga,
    somos -oh, noble señor!- tu sueño
    que te declara por un momento inocente.
    Yo, un tarsius, padre y abuelo de tarsius,
    animalejo diminuto, casi mitad de algo,
    pero totalidad no peor que otras;
    tan leve que se yergue la rama que me sostiene
    y pude ascender a los cielos
    de no haber tenido que caer una y otra vez
    como las penas caen de los corazones,
    ¡ay!, conmovidos;
    yo, un tarsius,
    sé cuán importante es ser un tarsius.

  • Estoy leyendo el libro de Houllebecq a medias con mi hijo, quiero decir con dos marcadores de páginas. Su postura que simpatiza tanto con izquierdas radicales como con musulmanes ( su novia es de Kenitra), genera encendidas discusiones durante las cenas al aire libre en el Zulo.
    Existen paralelismos entre lo que ocurre en Francia en el relato y lo que ocurre ahora en España: los dos partidos mayoritarios pierden su hegemonía y emergen nuevas fuerzas (Identitarios franceses y musulmanes en la novela).

  • Faltaría escandalosamente a la verdad si dijese que no me afectaron y empujaron a la reflexión las duras pero gallardas palabras que me dirigió ayer el Sr. Marqués a propósito del crédito perdido en este blog. No obstante, tras una noche casi en blanco, he llegado a la conclusión de que del mismo modo que un lector habitual experimentara una epifanía que lo transformó en mejor persona gracias la simple lectura de una breve entrada o yo mismo he recuperado varios de los puntos del carné de conducir que me había hurtado del modo más artero la DGT, todavía me es posible recobrar siquiera una ínfima parte de ese crédito dilapidado por mi mala cabeza. Por lo menos, vale la pena intentarlo Así, pues, he escrito unas alegres redondillas inspiradas en los viajes de Cristóbal Colón y una serie de relatos breves, agrupados bajo el título de Aires de Muñeira, que narran los nueve meses que pasé recluido en un internado de Lugo a los ocho años.

    Namasté.

  • COCINA DE AUTORA
    He hecho varios litros de puré de verduras y cuando iba a meter la marmita en el frigorífico ha ocurrido un ERROR 503, me he soltado de un asa y se ha caído todo menos un poco en modo cascada, en modo Amazonía feraz. Al refrescar la página, el puré tapizaba el suelo entero de la cocina, transmutadas las baldosas en estanque japonés, con las patas de las sillas y la mesa como juncos robustos. He tirado unas servilletas al suelo para que sirvan de nenúfares, que en francés quiere decir ninfeas como Monet, suena Satie, sie. En mi avaricia de gozo y no contenta con la mera contemplación, me he puesto a hacer CHAPLA CHAPLA en las zonas más profundas de puré verde y a repatinarme. Ahora voy a darme un baño de mar y espero que a mi regreso el puré haya vuelto al puchero porque ya me he cansado de recrearme. De todo se cansa una.

  • Gómez, no le dé vueltas. El marqués hablaba nada más que de lo que él piensa (e incluso pudiera ser que desde lo que no piensa pero se le antoja decir), como los demás, que solo podemos hablar desde cada cual, pensando o sin pensar.

  • Actualmente el nivel de los fondos de reserva compite a la baja con la Banca del Espíriru Santo. A pesar de ello se siguen haciendo inversiones a corto. El rescate parece pues inevitable, desde luego con rígidas condiciones.

  • Ahora mismo en el Calderón está sonando Paranoid, de Black Sabbath. Satur informando a pie de pista en exclusiva para ChotSueld Magazín.

  • La idea de retrasar una semana las fiestas de Bilbao, para que los indígenenas no tuvieran que regresar a mitad de agosto desde Noja para volverse luego la última semana de agosto a las playas, ha sido recibida con gran alborozo festivo aunque compensada por la entrada de un frente lluvioso que está descargando un diluvio apoteósico. Nunca llueve a gusto de todos. Y todas.

  • Yo tambien he estado en Bilbao, AHIVALAHÓS. Pero no me he asomado a la marijaiada, me he mantenido del lado de Abando. El lado de Abando no va a ser nunca mi lado; ¿y el otro?, tampoco. A eso de las seis y media se ha puesto casi de noche y ha caído una tormenta que ni solicitada. Por favor, Sita, que no se acabe agosto, haga algo.

    Un artículo de Adela Cortina: «Conciencia y reputación».

  • Ahora me lo leo, Prot, y seguro que es la hostia porque lo recomiendas tú, pero meter en una frase los sintacmas ultrapreposicionales antenominales “excelente libro” y “lúcida apreciación” sin pensar en que el lector pueda atarse un pedrolo en los pieses para tirarse al Ebro y no volver jamás es ser demasiado ingenua.

  • «En su excelente libro Las buenas conciencias, el novelista mexicano Carlos Fuentes recogió una lúcida apreciación que en el texto atribuye a Emmanuel Mounier, aunque originariamente es de Nietzsche: “Nos las arreglamos mejor con nuestra mala conciencia que con nuestra mala reputación”;»

    vs.

    «Nicher dijo que nos las arreglamos mejor con nuestra mala conciencia que con nuestra mala reputación».

    O mejor aún:

    «Que nos las arreglamos mejor con nuestra mala conciencia que con nuestra mala reputación lo dijo Nicher en Así habló David Copperfil y lo que dice Nicher va a puta misa».

  • JUAJUAJUA, AAAH. Qué malo eres, Satur. Y qué listo. El artículo es un poco fofo pero hay un párrafos, o sea dos, que me han gustado. Estos:

    Naturalmente, los iluminados que no quieren aceptar para sus actuaciones más juez que su propia conciencia son un auténtico peligro, y todavía más lo son los grupos de fanáticos que asesinan sin compasión por una fe grupal, del tipo que sea. Por eso es esencial formar la conciencia personal a través del diálogo, nunca a través del monólogo, ni siquiera sólo a través del diálogo con el grupo cercano, sea familiar, étnico o nacional. Somos humanos y nada de lo humano nos puede resultar ajeno, el diálogo ha de tener en cuenta a cercanos y lejanos en el espacio y en el tiempo.
    Pero al final llegamos a un punto, en las cosas importantes, en el que cada persona ha de formarse su juicio y tomar sus decisiones, no puede depender sólo de mensajes ajenos, si es que sigue teniendo un sentido el ideal de la libertad, entendida como autonomía personal.

  • Gracia me ha hecho que unos bilbaínos nos decían: «Y han dicho que mañana no venga nadie, que mañana es TODO, las fiestas, los toros y el Atleti». Querían decir que no venga nadie en coche, pero les ha quedado muy bilbaíno, ombligaíno.

  • 22 de agosto de 2015 a las 23:15
    PROCURO FIJARME
    Satur, estoy releyendo a la Cortina con tus ojos y mejod la pateo.

    Pues anda, que si piensas en lo que ha cobrado por escribirlo… La cantidad de ollas de puré que podías haber hecho, o la cantidad de amas de llaves que podrías contratar para que ordenaran a la docena de sirvientas que recogieran la sopa del suelo porque la señora no sabía en lo que estaba pensando cuando…

  • Nos las arreglamos mejor con nuestra mala conciencia que con nuestra mala reputación. Lo dijo Nichert, y con eso te lo digo to y no te digo na.

  • Se tomáis muy a broma asuntos que son muy importantes y causantes de grandes quebrantos del corazón y de otros órganos como la vesícula, y la amargura que lleva al sabor de boca.

  • O sea que la autonomía personal JUASJUAS como dice Proc, si consideramos la fuerza de los vectores que la aprisionan, el mandato de los genes por un lado, y la dictadura de la imitación a los patrones sociales por otro ( si no me entendéis estudiad a Horrach y luego después le preguntáis )

  • La aprisionan o quizás la estiran a la manera que tan bien expresaba John Huston en una secuencia de Paseo por el amor y la muerte, que seguro no habéis visto o habéis olvidado, helàs.

  • Helàs, digo, tal vez abandonando la lengua que he venido escuchando con placer estos últimos días en la dulce Francia. En una ciudadela medieval, a un librero de viejo, barbudo y gordo, he comprado mi primer libro viejo. No es una primera, que es una trigésimo séptima, pero da igual: el tacto y color de las cubiertas, del papel, la firma del primer propietario allí por 1931, y sobre todo el primer párrafo fulgurante me decidieron.
    Le crime et le châtiment, Fiodor Dostoievsky.

  • Satur, es que si te pones así de crítico desmontas la prosa del 80% de los cátedros españoles, qué no sé que les pasa, que parece que tienen que demostrar en cada frase que han leído mucho. Sin ir más lejos, está mi cónyuge releyendo a Luis Michelena, grán filólogo y hombre sabio, pero incapaz de enhebrar frases comprensibles, lo que añadido a su gusto por insertar citas en alemán, griego, latín, inglés, persa o arameo convierte sus textos en innecesariamente oscuros. ¿Para qué? Paraguayo.

  • “Nos las arreglamos mejor con nuestra mala conciencia que con nuestra mala reputación”.

    No acabo de entender muy bien el consejo moral del artículo. La conciencia (buena o mala) es una forma de autoengaño, el discurso que elaboramos para explicar nuestros actos. Todo dios se cree mejor de lo que es, todo el mundo tiende a sobrevalorar su importancia (para bien o para mal). Eso es la conciencia, un observador parcial.

    Pero en realidad somos como nos ven los otros (que ni nos leen ni conocen nuestro rico mundo interior). Somos, lo queramos o no, nuestra imagen y nuestra reputación. Los moralistas nos dan la vara para que trabajemos nuestra conciencia y nos conozcamos a nosotros mismos, pero es una pérdida de tiempo: no podemos conocernos porque nos engañamos minuciosamente todos y cada uno de los minutos de nuestra existencia. ¿Qué cojones vamos a saber quiénes somos si hasta la imagen que tenemos de nosotros, la que vemos todos los días en el espejo, es un reflejo invertido? Es más eficaz mejorar la opinión que los demás tienen de nosotros. No porque sea más objetiva, sino porque nuestra reputación no es algo para tomarse a broma: de ella depende prácticamente toda nuestra vida social. ¿Como vamos a “arreglarnos” con nuestra mala reputación si no es “nuestra”?

  • A mí me había interesado el artículo de Cortina porque (la pobre) señala el conflicto que puede haber entre lo que los demás esperan de ti y lo que tú quieres, a veces no hay conflicto, a veces sí. Por ejemplo, la madre de familia que siempre se sirve la última y va un día con el concflicto y el pollo a la mesa, se coge la pechuga para ella y les deja a los tres niños y al padre que se repartan un pollo sin pechuga y boquiabiertos. Es un ejemplo de género que me ha quedado de la hostia, no digáis que no. No se puede vivir solo de o para los demás, de o para «sus mensajes», concluye Cortina apelando al sagrado reducto de la conciencia, que es donde vive tu libertad (la palabra más bonita del idioma después de amor, según datus del Institutu Cervantes; con lo chula que es turuta). Pero, ciertamente, me ha gustado que subraye antes que sin la devolución de ti que te hace la opinión ajena te despeñas en la irrealidad y que el fanatismo es un ejemplo de eso.

  • Los demás y la realidad –en una palabra: la realidad– son un extraordinario corrector de nuestras peores fantasías y delirios. Pero, Perroantonio, piensa también en el extremo «rebaño». El fanatismo también es un ejemplo de eso.

    ¿EH?

  • Hola, Holmesss, bienvenu a la amarga España. ESPÓILER: En esa novela que dice hay un chico que mata a una señora mayor. He visto una película que se titula The Paperboy, no estaba mal pero me he dormido en los manglares del medio, todo lo que es la parte esa que va entre el principio y el final. Al despertar había dos cadáveres en una barca y la criada negra en off ha dicho que el chaval se hizo escritor, me he alegrado por él.

  • El artículo de Cortina, hablando de conciencia y reputación, no es más que otra forma de hablar de la culpa y el honor. Las sociedades de honor son tribales, primitivas y el individuo se comporta según una regla externa por temor a la pérdida de valor dentro del grupo. Eso no sólo nos permite todo aquello que sabemos que no trascenderá, sino que nos justifica de todo el mal causado que el grupo exige. La culpa es la única regla posible del hombre solitario, es decir, libre, es decir, del individuo. Aunque, por supuesto, tengamos tendencia al autoengaño.