Mi vida en pocas palabras (III)

ValeQuienSirve2
Por Gengis Kant.

Llegó un momento en la carrera de mi vida, cerca ya de los diez años, en el que me entraron unas ganas enormes de entrar en la Organización Juvenil Española. En aquella institución falangista, heredera del ardoroso Frente de Juventudes, tendría la oportunidad de llevar uniforme militar, desfilar en las procesiones de Semana Santa, jugar al billar y leer tebeos, me aseguraban amigos que ya eran socios.

La OJE no me falló en ninguno de esos aspectos. Tengo sobre todo la satisfacción de poder afirmar, sin temor a que ningún testigo me desmienta, que mi escuadra desfiló en las procesiones más distinguidas de la ciudad, en las que fue muy celebrado nuestro paso sencillo, sobrio; adornado, sí, con alguna galanura, pero sin caer en los aspavientos grandilocuentes de la escuela germánica.

Allí también me formé en el billar, el futbolín, el dominó, el petaco y otros juegos de salón, siempre con el cigarro en la boca, una condición imprescindible para abordar  dichas actividades con algún éxito. En este terreno la OJE, con sus precios inigualables, hacía una competencia muy dura a locales tan acreditados en el ramo del ocio juvenil como los billares del Orejas. También disponíamos de una cantina, para que fuera completa, según el mando, la instrucción premilitar.

No todo fue desfilar y fumar. Había llegado el momento en que uno quiere enamorarse, aunque me daba mucha pereza pensar en quién. Mientras me aclaraba sobre ese particular, me mantuve completamente fiel a la masturbación; y ella a mí otro tanto, por lo que jamás seré de ésos que la mencionan con desdén. Practiqué el sexo solitario, que dicen algunos, a la espera de que apareciese al menos una muñeca hinchable. Los más imaginativos y ambiciosos de nosotros ya comenzaban a tener claro del todo que querían ligar con chicas de carne y hueso, aunque éstas sean menos cariñosas. De follar apenas se hablaba porque nadie sabía muy bien para qué servía, aunque intuíamos que para decir que lo has hecho.

Lo mejor de la OJE eran las excursiones. Todos los años viajábamos, para rendir armas ante la tumba de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, al Valle de los Caídos, donde lo pasábamos bomba. También nos llevaban a otros sitios, en especial a lugares de categoría, como Toledo, Cuenca y Madrid-Barajas; al último, con objeto de contemplar esos objetos fascinantes que despiertan en nosotros los sueños más maravillosos: los aviones y las actrices americanas. Siendo consciente de mi carácter impresionable, no me atreví nunca a salir a la terraza desde la que casi se podían tocar los aviones. Me conformaba con sentarme delante de un cartel enorme que anunciaba todos los vuelos. En él no cesaban de cambiar los lugares de destino y procedencia, las salas de embarque, los retrasos… Qué vértigo le entraba a uno ante ese frenesí. La única decepción que me llevé fue la de no coincidir, entre tantos anuncios, con el de la llegada o la partida de alguna actriz. Le hubiera hecho una foto bien bonita al cartel.

De la ideología falangista no recuerdo que nos hablara nadie en la OJE. La razón principal fue que allí no había nadie para hablarnos de nada, a excepción del señor Julián, que trabajaba como encargado de la sala de juegos; pero él ya tenía bastante con regañarnos por la cantidad de cosas que rompíamos. Los responsables de armonizar en un mismo discurso las estrellas y el sindicato, los puñetazos y las montañas, eran funcionarios, no apóstoles, y es bien conocida por todos esa ley natural, eterna, sindical, que evita que la función pública salga del despacho, único modo en el que podríamos haber recibido, entre carambola y carambola, aquella mística a la vez que viril instrucción. No fue posible, pues, el encuentro entre guía y guiado, entre maestro y discípulo. El rayo doctrinal no pudo atravesar las densas nubes de pólizas, circulares y estadillos del negociado de propaganda.

151 comentarios

  • Pero ¿se enamoró o no de alguna muchacha Gengis Kant?
    Con el saber desfilar y el piti en la comisura de los labios al jugar al billar, seguro que alguna caería rendida ¿no?

  • Al contrario de lo que le ocurrió a Gengis, a quien el rayo doctrinal no llegó a alcanzarle, hoy me ha dejado muy desconcertado la columna de Arcadi Espada, “La democracia orgánica catalana” sobre el rayo | la rayada que no cesa. Falta el Quién. ¿Quién envía ese texto infecto? Porque se da a entender que lo hace algún representante político de los Juntos Nacionales. Queremos saber.

  • Lo del paso sencillo, engalanado pero no grandilocuente, me ha llegado al alma. España es eso, intensa emoción contenida que los desafectos pretenden confundir con desgana. Como siempre estupendo, Gengis.

  • Procu y Gengis. Lo del voto obligatorio, que viene de ayer, sigo sin verlo. Me lo comparan con otros deberes pero no me dicen que beneficios pueden derivarse personales o sociales. Que un renuente se vea legalmente obligado a tributar tiene efectos prácticos evidentes. No sé cuales serían los de tener colas de renuentes en los colegios electorales con la única motivación de evitar una multa.

  • NO TENÉIS NI PUTA IDEA, PERO DA LO MISMO
    No he meditado sobre la conveniencia técnica del voto obligatorio y no me voy a levantar a mirarlo, pero puedo explicar mi abstencionismo irredento (por ahora) en términos que Vds. juzgarán, sin duda, como impecablemente democráticos: para mí está bien lo que elijan mis conciudadanos.

    Y cuando elijan, como siempre, algo que me desagrade, aceptaré ese resultado igual que si yo lo hubiera decidido —y me hubiera equivocado.

  • MGausss, le traigo de nuevo el artículo de AE, «El voto, obligatorio».

    Ahora mismo (quiero decir estos últimos veinte mil días) no me viene bien pensar, así que, en cuanto a los posibles beneficios, entresaco de dicho artículo solo estos cabos:
    A) «El fascismo lepeniano es el éxito de la dimisión democrática y no de la participación».

    Nota bene que «fascismo lepeniano» es solo un ejemplo.

    B) «Ni que decir tiene cuánto bullshit analítico nos ahorraríamos a cuenta de la abstención si los votos fuesen en verdad obligatorios».

  • Mercutio, usted tiene que ir y votar en BLANCO, como Pedroantonio. Porque si no, desde su sillón de abstencionista, lo que hace es socavar los cimientos de la democracia. Sentado, sí, pero socavando.

  • A ver, que casi se me pasa: GENGIS ES FABULOSO.

    «Me conformaba con sentarme delante de un cartel enorme que anunciaba todos los vuelos. En él no cesaban de cambiar los lugares de destino y procedencia, las salas de embarque, los retrasos… Qué vértigo le entraba a uno ante ese frenesí».

    Bien dicho. Mirar los paneles en los aeropuertos es casi lo mejor de viajar,

  • Atenciónnnnn la moviolaaaaaaaaaaaaaaa…

    No todo fue desfilar y fumar. Había llegado el momento en que uno quiere enamorarse, aunque me daba mucha pereza pensar en quién. Mientras me aclaraba sobre ese particular, me mantuve completamente fiel a la masturbación; y ella a mí otro tanto, por lo que jamás seré de ésos que la mencionan con desdén. Practiqué el sexo solitario, que dicen algunos, a la espera de que apareciese al menos una muñeca hinchable. Los más imaginativos y ambiciosos de nosotros ya comenzaban a tener claro del todo que querían ligar con chicas de carne y hueso, aunque éstas sean menos cariñosas. De follar apenas se hablaba porque nadie sabía muy bien para qué servía, aunque intuíamos que para decir que lo has hecho.

  • Estoy buscando pero no encuentro un artículo bastante amargo de AE en EM sobre el incremento de voto en las catalanas y lo poco que ha modificado lo que ya se preveía. Que las cosas son lo que las cosas parecen.
    (Digo esto a cuenta del voto obligatorio. Luego lo votamos; obligatorios, por supuesto).

  • No debería decirlo; pero siempre que voy a votar me asalta el pensamiento de lo injusto que resulta que mi voto cuente lo mismo que el de muchos otros que conozco.

    “Por lo menos tendría que valer uno y medio”, me digo, al cabo, cuando por fin se impone la modestia natural.

    ***

    De la alineación del Valencia que se citó aquí ayer, me he despertado recordando que a Sol se lo conocía también como “el sol que más calienta”, por razones obvias.

  • Me he comprado un libro de inéditos de Charles Bukowski. La conjunción entre salesianos, Bukowski y Henry Miller me llevó por el camino equivocado.

  • Qué va, Bonnie. Mi primer ligue tuvo lugar en Madrid; eso sí, el primer día de clase en la facultad. En la capital todo es posible.

  • MG, aclaro que no soy partidario del voto obligatorio. Lo mío de ayer fue un intento de ponerme en el lugar de quien lo defiende, como AE, pero sin lograrlo.

  • Razones para no votar:

    Que para Mercutio esté bien lo que elija la mayoría me suena a que le parece bien que se haga lo que quiera la mayoría, esté o no esté bien lo querido. Pero también se puede estar de acuerdo con lo que decida la mayoría, y por tanto no votar, porque, decida lo que decida ella, se piense que ha elegido lo mejor. Esto nos ocurre a los que hemos hecho del contento más acrítico no una táctica sino una religión.

  • Los argumentos de Espada, si no me salto ninguno, serían:
    Comparar el voto obligatorio con los impuestos. Una imposición no es un impuesto. De imponer el pago de un impuesto se derivan claramente beneficios. El asunto es precisamente si el voto obligatorio los tiene.
    Compararlo con la moda asamblearia que circula ahora por aquí es igualmente erróneo, salvo que resulte que en las asambleas es obligatorio votar. En soviets y sitios así seguramente todos se ven obligados a levantar la mano, pero eso es porque en esos lugares no hay realmente votos sino adhesiones.
    Lo del lepenismo parece apuntar la idea de que quienes no van a votar, esos desganados, son, por definición, gente sin grandes pasiones; tipos moderados que de verse obligados optarían por opciones de medianía, evitando los extremos. Podría pensarse en un interés en evitar la representatividad de los extremistas, propiciando unas opciones políticas frente a otras.
    Darle más legitimidad al ganador, al ser la consulta -electoral, de reforma constitucional o referendaria- al cuerpo electoral completo. Los mandatos en democracia no son imperativos, sino representativos. Más votos al candidato A no lo legitiman más para hacer lo que debe hacer, que suele ser, obligado por las circunstancias, lo contrario de lo que prometió. Posiblemente crearían más tensiones. Si en un ayuntamiento todos los votos son en blanco, excepto uno, cosa que puede pasar incluso siendo obligatorio votar, el alcalde por un voto es igualmente alcalde.
    Lo de evitar especulaciones o bullshit sobre qué quieren los que no votan es un asunto fácilmente solucionable. Yo lo sé. Quieren no votar.
    Por ultimo lo del efecto pedagógico que resultaría de la ciudadanía peregrinando obligada a las urnas. Yo creo que hay que respetar, si no los actos hostiles, si al menos los pensamientos de los que odian el sistema democrático o a su propio país. El cura nos metía para misa, pese a que le decíamos que no creíamos en aquello, con el argumento de que una misa no hace daño nadie. Y es verdad, pero no ir tampoco.

  • MG, usted ha desbaratado la argumentación de AE sobre los beneficios de la obligación de votar. Pero, más al fondo, hay algo en el voto que dificulta mucho tomar una decisión sobre cómo concebirlo, si como un derecho o como un deber. El voto universal se identifica hasta tal punto con la democracia, es algo tan fundamental en ella, tan inicial, que yo diría que precede a los derechos y deberes democráticos. De ahí la ambigüedad que explica que podamos oscilar eternamente entre la idea de que es un derecho y la de que es un deber.

  • En mi colegio se distinguía a los chavales de familia humilde porque iban a clase con prendas del uniforme de la OJE conseguidas a bajo precio en los campamentos de verano. Un jersey azul cielo de cuello de pico con cenefa, unos zapatos de coñor beige atados y de suela gruesa o unos pantalones cortos caqui.

  • Para saber que, aunque no lo quieras, eres de un país, alguien tiene que saber en qué consiste ser de un país en general, y luego, en qué consiste ser de éste y no de ése. El nacionalista lo sabe. Él te dice a a cuál perteneces y te ordena que lo ames.

    Puede que se nos ocurran algunas objeciones, la mayoría del tipo: tú te crees en posesión de la verdad, y eso está muy mal porque la verdad no es de nadie, etcétera. Pero el mensaje de ese nacionalista se entiende, no tiene errores lógicos.

    El que no se entiende es el de los nacionalistas democráticos, a lo Renan, que piensan que un país es la suma de las voluntades de sus miembros, un plebiscito diario, sin que se les pase por la cabeza la idea de que no hay modo de saber quiénes son esos miembros cuya voluntad hay que tener en cuenta todos los días, si nadie ha dicho previamente en qué consiste ser de un país en general, y luego, de éste y no de ése.

    Sin el nacionalismo autoritario, que después debemos desdeñar, no puede empezar el juego; ni siquiera el juego democrático.

  • Qué bonito era el jersey que describe el marqués. Lo llevaban los flechas y los arqueros; el de los cadetes era gris. Los zapatos, ya desmilitarizados, aún los usaba yo en la universidad.

  • ¿Es lo mismo?

    Tengo un amigo en San Diego. Me cuenta que a veces se reúnen los vecinos de una zona para recoger entre todos la suciedad que se ha ido acumulando en las calles. De paso se toman unas cervezas, se echan unas risas, ligan un poco… Lo que se dice una comunidad.

    La zafra que se le adivina a Carmena no es lo mismo.

    En lo único en lo que se parecen es en el repelús que me producen ambas cosas, la labor cooperativa y la impuesta. No me gusta hacer nada en común, no me gusta hacer nada.

  • 1 de octubre de 2015 a las 23:06
    mgaussage

    Le contesté, Gaussage (ayer, 17:21), otra cosa es que usted se le pasara por alto mi respuesta. En mi respuesta está todo lo que opino sobre el asunto: proceso público, sí; reality show, no.

  • Los pantalones no eran de color caqui; eran grises. La camisa de flechas y arqueros sí era caqui. El marqués falsea la historia.

  • En los 60 en vez de ir a los campamentos de la OJE iba a Benidorm. Qué exagerada diferencia entre unos y otros.

  • 2 de octubre de 2015 a las 09:31 Mercutio
    Y cuando elijan, como siempre, algo que me desagrade, aceptaré ese resultado igual que si yo lo hubiera decidido —y me hubiera equivocado.

    Yo llego al mismo sitio: mis conciudadanos eligen cosas que me desagradan y acepto el resultado también con espíritu deportivo, como si lo hubiera decidido su puta madre. La mayor parte de las veces más me hubiera valido abstenerme, pero entonces siento como que tendría menos autoridad para ciscarme en sus jodidas decisiones.

  • 2 de octubre de 2015 a las 12:48 Satur
    Pedroantonio de dónde has sacado el medallón de la ilustración gracias.

    Patrimonio familiar, Satur. Lo tenían por ahí creyendo que era un colgante de alguna orden religiosa; supongo que esa es la razón de que no haya desaparecido.

  • 2 de octubre de 2015 a las 13:35 marquesdecubaslibres
    En mi colegio se distinguía a los chavales de familia humilde porque iban a clase con prendas del uniforme de la OJE conseguidas a bajo precio en los campamentos de verano. Un jersey azul cielo de cuello de pico con cenefa, unos zapatos de coñor beige atados y de suela gruesa o unos pantalones cortos caqui.

    Concretamente azul marinesco con raya blanca en cuello y mangas (cortas); pantalones grises de lona, irrompibles; y zapatones tanque beiges. Sólo nos faltaba un tatuaje en la frente que pusiera “pringao”.

  • 2 de octubre de 2015 a las 14:33 Gengis Kant
    Los pantalones no eran de color caqui; eran grises. La camisa de flechas y arqueros sí era caqui. El marqués falsea la historia.

    El marqués se refiere al llamado uniforme “escolar”, la categoría más baja del escalafón. Ni siquiera éramos “flechas”, sino escoria lumpenproletariado que por no tener “pueblo” o no poder ir a él, pásabamos quince días en el campamento de la OJE sin ser siquiera de la OJE. En Bilbao, los afortunados iban a las colonias de la Caja de Ahorros, pero creo que era necesario tener previamente ahorros en la caja.

  • A todo esto, ¿llevabais el bolsillo de la camisa lleno de lapiceros, bolis y una calculadora y las gafas pegadas con un esparadrapo?

  • 2 de octubre de 2015 a las 12:04
    GENGIS KANT

    Yo soy muy de votar siempre. Algunas veces rencorosamente ilusionado, otras también, pero menos. No le veo ventaja a ir, además, obligado.

  • Estoy con McGaussage. Votar por obligación es como ir a misa por obligación. O le acabas cogiendo el gusto y te haces monaguillo o acabas no yendo ni a los entierros, aunque pongan multa.

  • Pirate, la leí atentamente y entiendo el enfado las razones. Pero no me diga que contestó porque no lo hizo. Yo le pedía un modo de evitar el espectáculo respetando la libertad de expresión y lo que hizo fue exponer claramente el problema terminando con la expresión un deseo. En definitiva, le lreguntaba no el qué sino el cómo. Cómo se lleva eso que le parece deseable a la práctica sin cargarse en el camino algunas cosas que me parecen fundacionales del sistema en el que estamos.

  • 2 de octubre de 2015 a las 10:40
    Bremaneur . .

    No sé si Perroan se dejaría mantear.

    Bitte laden sich sich das aktuelle Flash-Plug-In auf ihren Rechner.
    http://www.adobe.com/go/getflash

    ¡Y una mierda me instalo el plugin de flash, aunque me lo ordene un alemán.
    (Ya me jode que parece que salía Julie Christie)

  • Fueraparte de trabajo para dar y repartir a, por ejemplo, los ociosos (en su mayoría) seniores funcionarios, nos ha caído además una inspección de sanidad y la auditoría de la puta ISO.
    Los interlocutores: ninios universitarios cuyo primer trabajo es ese.
    De los que han creado riqueza y trabajo a espuertas, aunque cuando van de botellón no recogen la mierda que tiran. Que paguen a alguien ¿no? he oído en un telediario.
    ¡Cagontodoslosantosquealmuerzan!

  • A mí me viene un pionero en Madriz a darme un diccionario cuando estoy fumando y le meto el pitillo en un ojo. No voy a decir qué haré cuando se me acerque un bolchegato con una escoba.

  • El error es el mismo de cuando antes de las redes sociales. Cabía el misterio y algunos pensábamos que el porcentaje de gilipollas era razonable.

    Lo mismo con los abstencionistas. Suponen algunos que son los mas lúcidos que no se molestan en votar o los menos motivados-sectarios.
    Tengo para mí que sería otra decepción. Abrumadora mayoría de gilipollas.

  • Gengis, estoy de acuerdo en que las dos cosas que menciona, el sentimiento de pertenencia a un grupo y la voluntad de organizarse según unas reglas de racionalidad, en este caso democráticas que implican el voto, son inmediatamente anteriores o coetáneas a la cosa práctica de organizar un estado. Une vez organizado, como se aplacan los ardores del enamoramiento con el tiempo en el matrimonio, el sentimiento nacional se atenúa y la satisfacción por el logro democrático empieza a ser evaluado críticamente. La sociedad, estatal y conyugal, funcionan mejor sin grandes ardores y con una visión crítica que permitan mantenerse en equilibrio e ir corrigiéndo las disfunciones. Si faltan, si no hay un cierto orgullo por el sistema en sí y un mínimo sentimiento nacional, me temo que tampoco funciona el asunto. Las dictaduras exacerban el sentimiento nacional, porque no pueden enorgullecerse de la parte racional. Aquí, por ejemplo con la educación por la ciudadanía, se pretende que todo funcione sólo con orgullo por las libertades conseguidas, porque lo otro es vergonzoso y recuerda a épocas pasadas. Yo abogo por que se promuevan, no impongan, tanto una cosa como la otra.

  • Parece ser que es un sueño clásico -una pesadilla en tono menor- ése en el que caes en la cuenta de que vas en calzoncillos por la calle. Mi inconsciente cambió los calzoncillos por el uniforme de la OJE. Aún lo tengo.

  • MG, estoy de acuerdo con su consejo de hacer todo con mucha templanza. Eso ha de aplicarse también a nuestro sentimiento de pertenencia, que debería contentarse con que suene un cornetín cuando sale el mapa del tiempo, y poco más.

  • 2 de octubre de 2015 a las 16:03 Gengis Kant
    Parece ser que es un sueño clásico -una pesadilla en tono menor- ése en el que caes en la cuenta de que vas en calzoncillos por la calle. Mi inconsciente cambió los calzoncillos por el uniforme de la OJE. Aún lo tengo.

    Es un sueño claramente exhibicionista. (No se lo diría si no estuviera científicamente contraztrado). ¿Lleva caramelos en los bolsillos de la gabardina de la OJE?

  • 2 de octubre de 2015 a las 10:40 Bremaneur . .
    No sé si Perroan se dejaría mantear.
    Bitte laden sich sich das aktuelle Flash-Plug-In auf ihren Rechner.
    http://www.adobe.com/go/getflash

    2 de octubre de 2015 a las 15:48 Adaptaciones
    ¡Y una mierda me instalo el plugin de flash, aunque me lo ordene un alemán.
    (Ya me jode que parece que salía Julie Christie)

    Me ha pasado exactamente lo mismo, Adps. Cada vez que me instalan algo, viene luego un cobrador. ¡Instalaciones, no!

  • Gengis, yo me levanto y pongo la mano en el corazón cuando, después de la Despedida y cierre, suena el himno. Miro al cielorraso con un gesto sobrio y galano, conteniendo la emoción, aunque esté en la intimidad del hogar.

  • 2 de octubre de 2015 a las 15:29
    Mgaussage

    No es necesario redescubrir América, la publicidad del proceso penal lleva siglo y medio garantizándose de la misma manera: periodistas acreditados por el tribunal y público identificado pueden entrar en la sala; grabaciones de audio, todas; imágenes, las que el jurado o el tribunal puedan llegar a necesitar en la fase de deliberación (habitualmente, poco más que de la escena del crimen y de los objetos de la prueba). Censura, ninguna, pero la aplicación razonable de estas viejas prácticas restringe y mucho el número de morbosos y las posibilidades de juicios paralelos, contaminaciones de testigos e invasiones de la intimidad.

  • Son más exactamente perros dejados caer de repente y a traición. No saltando. Y no es lo mismo claro.
    Y encima no era Julie sino Julia Ñoñistie

  • Finales de los 60. Los “laicos” volvíamos del veraneo con sudaderas y camisetas con inscripciones en inglés y vaqueros americanos (Lee, Wrangler, Levi’s). Los pringaos de la OJE resultaban patéticos en su grotesca uniformidad de prendas paramilitares, y lo que era peor, el pantalón corto y el jersey sin mangas. Eran el hazmerreir de las chicas.

  • Jamás me enteré de nada de eso de la OJE ni por aproximación. Estudiaban ustedes en unos sitios un poco raros, ¿no?

  • Max Lacruz
    «”Je suis Mas”, “I’m too Mas”, “Mas is too much”, “We are also an oppressed Country… Club”, “Freedom for Dalai Mas”, ” We are an oppressed swiss bank account”, “Freedom for Ka’tongo Ke’tumba”, “Qatarlonia is not Hispatagonia”, “Free Catalan Tibet”, “Free tickets for Catalan people”, “One word, one cream: freesby Catalonia”, “Mollet(e) is not a part of Hispania”, “Volskwagen ha traficat das Auto d’imputació”, “Catalonia is an obsessed notion” , “I have an ice-cream”, “Ich bin ein Andorraner”, “Lichteinstein über alles”, “3% is beautiful” , “Freedom for Masdela”, “XiriMas (Xirinacs) Llibertat”, “Lliterbat, Masnitia i Estutat d’automania”, “Volem Mas”, “You can take Mas out of my country but you can’t take my country out of Mas”, “Espanyol, fot el camp, som un clan, una bandera ens agermana…”, “No pacharán”, “No Mas rumano (sic)”, “Visca Sildavia Lliure”, “Mas, Pans & Companys”, “Mas no es menos”, “Jo també soc un massai”, “Prou fer el Mas-ell”, “Mas & Companys: vernissage 15-O”, “Long Live King Arthur”, “Visca Arturet el profeta: el món s’acaba”, “Ho volem tot pagat”, “Prou Crucifixió”, “Orgull de ser pell roja”, “Catalunya pels catalans”, “Ningú ens treurà cap passaport”, “Catalonia next Canadian State”, “Catalunya es una loció”, “No som apàtrides”, “Som una noció”, “Catalonia is not a Pain”, “Mas Luther King”, “Mas Donald’s, I’m loving it”, “Mas-hatma Gandhi”, “Juncker we love you”, “Mas next Nobel Peace Prize”, ” Som Més que un Cleptoma’s Club”, “Som Més que la CUP”, “Vixca (amb x) Quebec i València lliures (on arrive!)”, “Treball, Família, Pàtria: Vichy català, el millor règim”, “Tres per cent per fer la viu-viu”?»

  • Gengis aunque estuve sólo un año en la OJE no me suena lo de arqueros. Por aquí se llamaban proeles a los que llevaban más tiempo que los flechas.

  • Tipo, de los diez a los catorce años se era flecha; de lo catorce a los diecisiete, arquero, y cadete hasta los veintiuno. Yo alcance el grado de arquero. ‘Proel’ era la palabra que desginaba a la vez una especialidad y al que la tenía: proel marinero si sabías hacer algunos nudos, proel acampador por montar bien la tienda de campaña, proel sanitario por poner bien la esparadrapo… Te daban una insignia por cada especialidad. Los veteranos se distinguían por el número elevado que exhibían en el pecho; también, por llevar los pantalones cortos y descoloridos y haberse agenciado una boina muy pequeña, tan pequeña que, por más que la inclinaras, y era de buen gusto inclinarla mucho, no te tapara la oreja, no fueran a confundirte con un pardillo.

  • Una palabra preciosa, estoy de acuerdo. Los primeros falangistas hicieron maravillas con el lenguaje. Ahora me acuerdo de la revista La ballena alegre.

  • Tareixa, esta mañana quise ser gracioso con usted, y lo único que me salió fue la procacidad del tímido que quiere parecer desenvuelto. Usted, que es una persona muy ingeniosa y con salidas para todo, encontrará la forma de disculparme.

  • Al hilo de la detención del asesino 19 años después de su crimen he mantenido una discusión de horas respecto al concepto de la prescripción. Agradeceré a los que lo sepan que expliquen la génesis y justificación de esta figura penal.

  • 2 de octubre de 2015 a las 23:09
    GENGIS KANT
    Una palabra preciosa, estoy de acuerdo. Los primeros falangistas hicieron maravillas con el lenguaje. Ahora me acuerdo de la revista La ballena alegre.

    Era el nombre de la tertulia a la que acudía José Antonio (Primo de Rivera, Rivera no el del Paquirrín).

  • Sobre la Juandáun que viene el domingo con El País iba a escribir una cosa tan bestia que hasta me ha dado vergüenza. A mí.

  • Lo dice el Verse en el FB y le asegundo: si lo de poner universitarios a barrer las calles se le ocurre a la Espe, te cagas en las bragas, nen.

  • Comoloschorrosdeloro Productions y Mi Comandante films presentan

    De los creadores de las Brigadas de Madres Limpiadoras

    llega ahora la comedia de la década…

    LA LETRA CON LA ESCOBA ENTRA (Desmadre a la española)

    Próximamente en sus más desternillantes pantallas

  • Gengis Kant
    Tengo un amigo en San Diego. Me cuenta que a veces se reúnen los vecinos de una zona para recoger entre todos la suciedad que se ha ido acumulando en las calles. De paso se toman unas cervezas, se echan unas risas, ligan un poco… Lo que se dice una comunidad.

    No sé si será igual (están locos estos romanos) pero en NYC la acera de delante de tu casa es, ejem, tuya. Así que tienes que limpiarla o arreglarla. Una amiga newyorker se afanaba cada invierno en la persecución del perezoso conserje contratado en sus casas de Bed-Stuy, preocupada porque la nieve sin limpiar procurase alguna caída, la previsible lesión, la inevitable sanción judicial.

    Por supuesto, NYC está lleno de mierda, los árboles agrietan los arcenes y seguro que cada año cae alguna indemnización en manos de un viandante descalabrado. No estoy muy convencido de que el voluntarismo entusiasta, sea liberal o comunistoide, supla con ventajas la profesionalidad.

    En el otro extremo, Oviedo, el personal municipal riega cada noche la ciudad con mangueras meticulosas, muchas veces mientras cae de los cielos una manta de agua. Creo que incluso tenemos la Escoba de Oro en propiedad por haberla ganado innúmeras veces consecutivas.

    En cualquier caso, las carmenadas son, como todo en Podemos, meras ocurrencias de quien inaugura cada día la realidad. Me imagino a los podemitas alemanes de dentro de diez o quince años miagando porque a ellos nadie les consultó el derribo del Muro infame y la instauración del régimen del 89.

  • Nota de plutocracia lingüística regional:
    Mercutio ha dicho miagar, y nadie lo sabéis, menos yo, que es un cantabrismo para la voz del gato. Hay naciones que tienen ¿un verbo para la lengua de los gatos? No: dos; y pueden elegir el que ellos quieran decir, como quien se enciende un puro con un billete.

  • La gente defiende cualquier cosa que le pongas por delante. Donde yo trabajaba de joven, solían celebrar de tanto en tanto actos benéficos por una u otra “buena causa”. Recuerdo que en una ocasión, un grupo organizó un evento para recaudar fondos destinados a frenar el deterioro del barrio del Raval (el barrio chino). A tal efecto, colgaron en el exterior del local una pancarta en la que se leía en grandes letras “EL RAVAL”, y, bajo esta pancarta, colocaron una maqueta muy currada de algunas de sus calles emblemáticas. Aprovechando que el mensaje no quedaba para nada claro, mi compañero y yo decidimos hacer un experimento sociológico por nuestra cuenta: cuando la gente nos preguntaba –éramos las primeras personas a las que veían al llegar– de qué iba aquello, les contestábamos, muy serios: “Un grupo que pide que derriben el barrio chino de una vez, que están hasta los cojones de que los atraquen”. Pueden creerme si les digo que nadie expresó en voz alta la menor objección a la idea, y, en cambio, bastantes sí comentaron que se trataba de una excelente propuesta.

  • Según Carmena, a los universitarios les vendría bien trabajar dos o tres meses de barrenderos, pero -se sobrentiende- ni un día más. Eso quiere decir, aunque no lo haya dicho, que vendría bien bajar los humos de los universitarios sometiéndolos durante ese tiempo a un trabajo de mierda. Entre líneas, la alcaldesa tiene muy clara la jerarquía.

  • Pues aquí en Austin se forman brigadas de voluntarios para limpiar calles, parques, senderos … En el club de bici, una vez cada tres meses hay una salida exclusiva para limpieza de pistas (trails lo llaman aquí). Lo venden muy bien (lo el voluntariado me refiero), como una contribución a que lo que usas y disfrutas no se deteriore. A mí me parece bien.

  • El domingo estuve en Regópolis, Zorita y Pastrana. Guadalajara está de moda y ahora será internacional.
    El castillo de Zafra en Campillo de Dueñas va a ser La Torre de la Alegría, en la serie Juego de Tronos. Una maravilla, oigan.
    ***
    Mayar, se dice mayar.

  • Un día de estos voy a tener que recopilar los diálogos con una de mis sobrinas. Suelen ser descacharrantes. Tiene 6 años y me llama Osaba (tío).

    SOBRAN ANIMALES
    — Osaba, ¿tú sabes que mandaron monos a la Luna?
    — A la Luna, no; fue al espacio. Pero primero mandaron a una perrita.
    — ¿A una perrita?
    — Sí, era rusa. Se llamaba Laika.
    — ¿Y pudo volver?
    — No, se quedó dando vueltas en el espacio.
    — Oh, qué pena…
    — Sí… da mucha pena.
    — Pues podrían haber mandado a un cocodrilo.

  • Bonnie, ¿le gustó la huerta de Pastrana, tan recogida y amena como exige el canon clásico? Y los tapices de la Colegiata, con esos colores de una viveza impensable en un tapiz ¿pudo verlos?

  • La huerta no, pero sí la puerta del Palacio Ducal. No pude ver la colegiata( me quedé con las ganas) pero recorrí el pueblo que es muy bonito. Estaba engalanado porque Pastrana está ligado a Santa Teresa y a la Princesa de Éboli, Ana Mendoza de la Cerda.
    Pastrana tiene algo que ver con mi pueblo, Haro, porque Pastrana viene de Paternina, en honor de Paterno Paterniano cónsul romano que ordenó su construcción.

  • Es improbable, Parker, que Paternina evolucione hacia Pastrana. Parternina parece ser el nombre de la época romana.

    Pastrana suena más bien a “pastoranea” (de pastores), palabra que también a dado origen a “patraña”.

  • (Porque hoy he tenido mucha vida social (de gratis; la oferta cultural de mi villorio ya la querrían en Florencia, vamos) y andaba por ahí sin wifi, ¡desprotegida!, Procu).

    A ver , “mas sabe el diablo por vibriso que por diablo”.

  • (“Entré en mi casa; vi que, amancillada,
    de anciana habitación era despojos;
    mi báculo, más corvo y menos fuerte.
    Vencida de la edad sentí mi vibrisa,
    y no hallé cosa en que poner los ojos
    que no fuese recuerdo de la muerte”)

  • (“Sólo quisiera saber
    para apurar mis desvelos
    (dejando a una parte, cielos,
    el delito del nacer),
    ¿qué más os pude ofender,
    para castigarme más?
    ¿No nacieron los demás?
    Pues si los demás nacieron,
    ¿qué vibrisas tuvieron
    que no yo gocé jamás?”)

  • Empiezo a dudar de la explicación de que la supuesta ciudad Paternina se llamara así porque la fundara el tal Paterno, como dice la Wiki. Me inclino más bien por “la pequeña Paterna”, la ciudad valenciana. Como Venecia y Venezuela, para que nos entendamos.

  • 4 de octubre de 2015 a las 01:47 gachoinlowercase
    (Y yo ya a dormir me voy, maja,
    que después del envite,
    para que aburrida me derrite
    abandonado me has con la baraja)

    Hízoseme tarde y fuime a una misa,
    qué fatalidad.
    Por esta vez por la tu autoridad
    ganado has de oro la vibrisa.

  • Porque también son maricones y de las JONS. El también es aclarativo respecto a Calaza, no respecto a los jugadores de fùtbol.
    Le faltò añadir “Por eso nunca jugué bien al rugby”

  • JIJIJI, yo también me había fijado en que el novio es catalán. Bueno, porque lo pone.

    Un polaco y un catalán son dos polacos.

    ¿LO HAIS PILLAO?

    ¿PERO LO HAIS PILLAO SIN OFENDEROS NADIE, NO?

  • (Un privado para Gengis)

    No se disculpe, no es usted para nada procaz, tal vez un poco pizpireto en los pocos ratos que se despeina recordando los tumultuosos años juveniles.

    En el bote va incluido los veintiún gramos de mi alma y lo que pese mis ambos los dos senos turgentes desafiantes a la gravedad, la cuántica, la física y si pudiera estar o no. Que te soy muy gallega.

  • Le corrijo, Marqués: Correa lleva dos goles en dos partidos. Más los dos que les va a meter hoy, cuatro. Por otro lado: el Madrid lleva una liga y una champions en 7 años, con el mayor presupuesto del fútbol español: eso sí que es saber fichar.

  • 4 de octubre de 2015 a las 14:55 Procuro fijarme
    ¿El verdín se come?

    He preparado primorosamente los rovellones y se los he presentado a la mesa a mi familia. Yo solo he comido vinillo y un poco de paté. MENOS MAL. «Qué buenos están», es casi lo último que han dicho.

    NO. EL VERDÍN NO SE COME.

  • Unas horas en la capital han dado para un par de estampas remarcables. Recorro la calle del Prado evocando el tiempo en que me alojaba en una pensión gestionada por dos mariconazos, término éste que es el que usábamos entonces. Entro en el Ateneo a disfrutar del decadente ambiente de sus espacios, y observo que la sala de actos, frente a un pasillo cubierto de severos retratos de antiguos próceres, está a rebosar. Todo tíos, jaleando las ocurrencias del presentador sobre un fondo de viejas secuencias de festivales de eurovision. En seguida pillo que se trata de un congreso de gays, tal vez relacionado con el mundo del espectáculo.
    El salto a la normalidad social, del mariconazo al gay, es un indicador de lo mucho que ha cambiado el país en unas décadas. Para bien, pese a algunos excesos.

  • Un rato después, mientras leo el periódico en una terraza de la plaza Santa Ana, aparece de improviso un grupo de veinte motos como la del marqués, algunas a escape libre. Todas se detienen y ponen motores a tope, algunas quemando neumáticos. En este plan, casi diez minutos, mientras gesticulan para que la concurrencia les aplauda. Nada más lejos de mi intención, ni la de mis vecinos de mesa, ocupados en consolar al aterrorizado bebé y en pedir a camareros que llamen a la policía que inexplicablemente no está aquí en el minuto uno. Finalmente me levanto, pensando en preguntarles algo así como porqué sois tan gilipollas, y cuando llego al grupo veo que están rodeando a uno de ellos, el único de raza negra, que se pone de rodillas y pide matrimonio a una chica que rompe a llorar entre los vítores del corro. Uno dispara un cohete de confeti, y me vuelvo a mi mesa, admirado de lo que ocurre en Madrid y lleno de brillantina en pelo y ropa.

  • Follan, en el torrente de sabiduría y erudición que he leído a Calaza hay un error mínimo y disculpable que enturbia las aguas. Las escuelas de élite inglesas se conocen como public schools.

  • Observa, querido Holmess, que Calaza, añade, “y selectivas”. Las private schools podian seleccionar los estudiantes segun los criterios que consideraran oportunos. Las public schools, no. El “cristianismo muscular” se basa en la seleccion de estudiantes cristianos protestantes.

  • Acabo de releer el artìculo, no ponìa selectivas sino estrictas y, efectivamente, elitistas. Hay sin duda, y tiene razon Holmess, un equìvoco. Las élites culturales salieron de las public schools pero Calaza habla del “critianismo muscular” , es decir, de otro tipo de seleccion que apuntaba a la regeneracion del pueblo no por la cultura sino por el deporte. Y, habria que añadir, por el ejército.

  • En Francia, pràcticamente al mismo tiempo, la regeneracion de los destrozos causados por la revolucion industrial se dio por la escuela. En Prusia, por el ejército.
    España habia sido, hasta la invasion de Napoleon, el pais con el mayor indice de alfabetizacion del mundo. La muerte de casi toda la juventud masculina y de muchos sacerdotes que se dedicaban a la enseñanza hizo caer los indices de alfabetizacion a menos cero. Solo las familias de origen judio que seguian considerando la alfbateizacion importante para poder leer el Libro hiicieron lo posible para que sus hijos tuviesen una cultura. Y asì seguimos.
    La television, la cerveza, y el futbol provocaron el mismo efecto que el ejército franchute;
    Larazzzaaaaaa, hostias, larrrrraaazaaaaaa.

  • (No se puede, ni debe, estudiar y estudiar y estudiar y leer y leer y leer, hale, ahí, a lo bruto, como si no nos afectara.
    A veces hay que saber sentarse en una silla de boga a la puerta de la casa mientras va pasando gente por la calle.)