Biografía falangista de la calle de Ibiza de Madrid

Calle Ibiza
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Por José Martínez Ferreira (@josenez).

La única de las placas de homenaje que hay en la calle de Ibiza de Madrid que no es de un intelectual falangista -¿oxímoron o no?- es la de Plácido Domingo, aunque al haber tenido el honor de cantar el Himno del Centenario del Real Madrid C. F. pueda calificarse sin problemas al tenor madrileño como facha, ya que la merengada, como todos sabemos, somos la mayor consumidora de camisas mahón del orbe, según el oficialismo de bicicleta y calimocho de hoy en día. Exactamente son cuatro de cinco, a saber: Agustín de Foxá, Ibiza 1; Carlos Ollero, Ibiza 6; Dionisio Ridruejo, Ibiza 33; y Adriano del Valle, Ibiza 34, que comparte portal con la del cantante; a las que habría que añadir la placa aprobada pero no colocada a Leopoldo Panero en Ibiza 35, por lo que en realidad serían cinco de seis.

Escribo esto con toda la rapidez que me permiten mis manos de diez pulgares porque quiero que estas líneas se publiquen, si los supertacañones de ÇHØPSUËY tienen a bien subirlas a su seguro servidor, antes de que las patrullas de las buenas maneras de nuestra provecta y entrañable alcaldesa retiren todas estas placas de la calle y le dejen más vacía que las estanterías de un supermercado de la Caracas bajo la bota chandalista de los últimos años.

Se me escapa la razón por la que todos estos vencedores acabaron viviendo en un barrio que, tras la Guerra Civil, era más un suburbio que otra cosa, no en vano la primera casa donde vivió mi padre tras llegar a Madrid de Galicia a buscarse la vida a comienzos de los años cincuenta estuvo en los primeros números de Sáinz de Baranda, así que no debía de ser un barrio muy de lujo. En el libro “Retiro y sus barrios” (José Mª Sánchez Molledo y J. Nicolás Ferrando, Temporae, 2012) leo que hasta mediados de los setenta hubo zonas de chabolas en sus calles y también recojo de sus páginas una cita de “San Camilo 1936” del soplón Camilo José Cela que dice: “Por detrás del Retiro, por los desmontes que quedan frente a la estación del Niño Jesús y a espaldas de la Casa de Fieras, pululan las putas de a peseta, las derrotadas golfas de los soldados y los estudiantes pobres”. Pues eso.

Como en la fantástica película “Mi calle” de Edgar Neville -quien a lo mejor se salva de la retirada de galones antifa y no le quitan su nombre a la calle que tiene, ya que ésta se encuentra perdida en la Ciudad de la Imagen de Pozuelo de Alarcón y a lo mejor los censores, si son muy patosos con el GPS, no la encuentran- la calle es algo vivo y, por ejemplo, en la calle Ibiza 19, antes de su exilio por Argentina y Puerto Rico tras nuestra Guerra, vivió Francisco Ayala, quien seguramente escuchó el estruendo de la bomba que a inicios de 1934 destruyó la imprenta donde Mariano García Gutiérrez editaba la revista “Unidad”, uno de los órganos de propaganda de Falange Española, antes de que el partido fascista empezara con un baile de cambios de nombres, añadidos y escisiones que haría palidecer a la gran experta en cambios de nombre Tamara / Yurena / Ámbar a quien, como es gratis y al final parece ser que lo somos todos, vamos a calificar también como fachorra gracias al consistente argumento de que en algunas fotos sale tan repeinada y pintona como El Ausente. A pocos metros de esa imprenta, en Narváez, había otra en donde el otro bando publicaba “Claridad”, diario afín al alucinado de Largo Caballero. En esos tristes años de bombas y navajazos anteriores a los mucho más tristes de la Guerra Civil, además del autor de “Cazador en el alba” vivieron también por la zona mi predilecto Ramón J. Sender, en Menéndez Pelayo 55, y en el siguiente portal mi mucho más que predilecto don Rafael Cansinos Assens, direcciones que tomo del fabuloso “Madrid 1936/1939. Una guía de la capital en guerra” (Fernando Cohnen, Ediciones La Librería, 2013). En este libro no viene, en cambio, que la poetisa Gabriela Mistral vivió por esos mismos años en Menéndez Pelayo 11 cuando era cónsul de Chile en Madrid. Tampoco viene en el libro, y es del todo inexcusable, que mi hermana decoró hace más de veinte años las paredes de una sala de espera del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús y que yo la ayudé a pintar las frutas que colgaban de los árboles que ella había imaginado para intentar alegrar la espera a los niños enfermos y a sus familias. ¿Seguirá aquello? No creo, pero conservo algunas fotos de aquellos días y también recuerdo que las ardillas de la Casa de Fieras se le subían a mi hermana encima para robarle los sándwiches que se llevaba para comer.

Como soy un carca voy a ir en orden, así que empiezo con Foxá en Ibiza 1, en el mismo portal donde está la zapatería en la que el otro día entré a comprar cordones cuando una señora preguntaba a la zapatera si le podía arreglar un par de zapatos cerrados a los que ella le había recortado las puntas con un cuchillo de cocina convirtiéndolos en sandalias. Imaginen la respuesta. En la biblioteca familiar siempre estuvo “Madrid, de Corte a checa” y lo leí como todo lo que atesoraba mi padre, luego ya me compré yo con mi propia lana su “Misión en Bucarest y otras narraciones” y la “Poesía” que editó Renacimiento hace unos años. Foxá, que no sé si era falangista o simplemente cobarde, huyó rápido del Madrid republicano gracias a que era diplomático y, como prácticamente todos los escritores de los dos bancos, escribió bastantes cosas sobre el enemigo que solamente pueden calificarse como miserables. Da la impresión de que nuestra Guerra Civil fue un Twitter avant la lettre, si escarbas sobre cualquiera, encuentras mierda. Foxá fue el máximo representante junto a César González Ruano del españoritismo del que habla Andrés Trapiello en su obra maestra “Las armas y las letras” (Planeta, 1994), el mejor libro sobre la Guerra Civil nunca escrito. Pero Foxá me cae muy bien, su placa en Ibiza es la más artística -no es el típico rombo crema- y además escribí en esta misma revista sobre su poemario “El almendro y la espada”, así que dejamos en paz al conde y pasamos al senador.

Del siguiente en la numeración, Carlos Ollero, poco sé, en la placa que tiene al lado del mercado de Ibiza donde trabaja el pescadero que siempre está jugando a Candy Crush y al que hay que gritar para que deje el jueguecito y te atienda, pone que fue uno de los artífices de la Transición, así que sería de la cuerda de Ridruejo, pero por mucha democracia que ambos ayudaran a traernos siempre serán mataperros para la facción más esclerótica de nuestra izquierda y sus placas caerán al suelo del bulevar. He tenido que hacer una búsqueda combinada en Google por “Carlos Ollero + falange” para quitarle la máscara y poder hilvanar su figura en la trama de este texto, porque no le conocía de nada. Apareció su filiación falangista en una página de la “Historia de la literatura fascista española” de Julio Rodríguez Puértolas en la que aparece junto con otros nombres para mí desconocidos en una amplia nómina de “ideólogos falangistas” que crearon en 1939 el Instituto de Estudios Políticos. Internet es una maruja que se chiva de todo. Carlos, te pillé. En la manzana de enfrente de donde vivió Ollero está desde hace unos años uno de los pocos sitios donde se pueden encontrar los libros de todos los escritores citados en estas líneas, la magnífica Librería Anticuaria Toledo, donde hace años me compré el catálogo de una exposición de Damián Flores Llanos sobre arquitectura racionalista madrileña. También en esa manzana estaba hasta hace nada la tienda de pasta artesanal donde le compraba alfajores a una encantadora morenita de pelo sin atar cuando la veía triste o en alguna ocasión especial.

Ya en el 25 [corrección: 35] de la calle, al lado de una de las raquíticas librerías TopBooks, aparece Panero, jefe supremo de los que inteligentemente José-Carlos Mainer dijo en su canónico “Falange y literatura” (Labor, 1971) que “ganaron la guerra pero perdieron la Historia de la Literatura”, ya que es casi imposible encontrar una edición nueva de sus poemas, pero que pasará a la historia por la maravillosa película de Jaime Chávarri “El desencanto”, aunque él no sea más que un fantasma en la película protagonizada por los tres peterpanes poetas de sus hijos y por la magnífica Cruella de Vil de su esposa, Felicidad Blanc, a la que perfectamente imaginamos frenética dando collejas a un young Garci, vecino de la calle Narváez, cuando le pillaba vendiéndoles cigarros a sus tres pequeños chiflados para poder ir al cine a ver algún bodrio lamentable de Randolph Scott. Y mientras, el patriarca Panero y su amigo Luis Rosales poniéndose hasta el culo de brandy en casa. España.

Del vecino del 33 de Ibiza, Dionisio Ridruejo, siempre he estado a nada de comprarme sus memorias pero todavía no las tengo y cada vez me apetecen menos. Solamente he leído cosas sueltas de él y no recuerdo ninguna. Él sí que fue un gran jerarca falangista, peleó al lado de los nazis en la II Guerra Mundial con Berlanga y Luis Ciges en la División Azul, y a la vuelta a Madrid comenzó con sus crisis personales e ideológicas que le llevaron a la oposición al Régimen y a darse cuenta tarde de “que del error solo se habían salvado los muertos”, como dice Mainer en el libro antes citado.

Y por fin llegamos al último portal, el 34, en el que nos imaginamos a Adriano del Valle -y también al otro lado de la calle, por qué no, a Ridruejo- constantemente con una almohada atada a la cabeza ante los alaridos de Plácido Domingo en sus entrenamientos mañaneros en pijama. Poeta ultraísta y autor de unos fantásticos collages, Del Valle es uno de esos poetas de serie B del 27 que quizá merecieran una mejor suerte, aunque no, desde luego, por su humillante, lamentable y ultracursi “Epitafio a José Antonio”. Hay una biografía suya escrita por su hijo y editada en 2006 por Renacimiento de la que copio una cita que parece sacada de la descacharrante e inverosímil autobiografía de Miguel Mihura, “Mis memorias”: “Tuvo, mi padre, una muerte ejemplar y cristiana. En el momento de ocurrir yo, que me encontraba a su lado, presencié una serie de extraños fenómenos. Una Virgen de Fátima, que le había traído de Portugal su amiga la actriz Elena Espejo, se cayó de la mesita de noche al suelo, quedó de pie y empezó a sonar su clásica música. Al mismo tiempo, se abrió el gran ventanal de su habitación, flamearon los visillos, y penetró o salió un suave viento a la vez que comenzó a nevar, a caer grandes copos como nunca yo había visto antes”. Adriano del Valle falleció en Madrid el 1 de octubre del 57. Y sí, nevó en Madrid el 2 de octubre de ese año, en la nevada más temprana que se conoce en la capital, a inicios del otoño, solamente para despedir al escritor. Privilegios que tiene Dios con los poetas.

En otro magnífico libro sobre aquella época, “Capital aborrecida” (Fernando Castillo Cáceres, Ediciones Polifemo, 2010) el autor incluye docenas de citas sobre el odio de los falangistas a Madrid -qué tremendas las del psicópata supremo de Onésimo Redondo y qué terroríficamente similares a las del ruralismo anticientífico y anticapitalista de algunos jefes de Podemos en la actualidad-, pero los escritores fascistas españoles que sobrevivieron a la Guerra no le hicieron mucho caso al vallisoletano y se vinieron todos al barrio donde vivo hace unos años, que puede que Madrid tenga días en los que nos parece asqueroso pero lo amamos igual y no podemos vivir sin él. No creo que las personas protagonistas de estas líneas merezcan que se les retire su placa de homenaje, aunque yo sí que le pondría unas a Ayala, Sender y Cansinos y así pasaríamos a ser un barrio literario y no solamente la puerta trasera del Retiro. Mi placa ya me la pongo yo solito alguna noche a la vuelta de ver algún partido del Madrid en el cuartel general de los rollers madrileños, la cafetería El Retiro. Pondré mi nombre y luego mi cargo, Cronista de circo, como puso Ramón Gómez de la Serna durante un tiempo en sus tarjetas de visita. Fin.

234 comentarios

  • De Madrid echo de menos el ralentí, el de Gallego, el centrocampista.
    En mi barrio, en la calle Alcalá a la altura de Quintana, vivía Gila, el hombre que caminaba despacito, como yo.
    Allí hay un grupo de calles de nombres de muertos por los rojos. Una se llama Florencio García, que no sé quien era ni cómo murió, pero se llama igual que el hermano de mi abuelo, que murió en la mili.
    Allí hay otra calle que se llama Florencio López.
    Así que si, si creéis en la estadística, no llaméis a vuestros hijos Florencio.

  • siempre está jugando a Candy Crush y al hay que gritar

    (Bellapuig, por favor. Él ha tenido q escribir deprisa, pero usted lea despacio.
    Y quitele el punto detrás de “casa” a

    poniéndose hasta el culo de brandy en casa. España.

    Interesante entrada, no sé si era la intención del autor, pero entran ganas de ir a patearse la zona)

  • Me extraña que no cite lo mas relevante del barrio: la Ciudad Sanitaria Provincial Francisco Franco, el hospital mayor que hay en Europa y dependiente entonces de la Diputación Provincial.
    Aquello sí que era un nido de fachas, alguno con bata y pistola, donde yo cursé mis estudios en la época final del Caudillo y albores de nuestra
    democracia. Recuerdo a muchos de ellos, como por ejemplo el quirurgo Hidalgo Huerta que fue el que operó a Franco en una camilla en el Pardo. Pienso que fue el que se lo cargó con su celo de cirujano de campaña y ganas de pasar a la historia.
    Había otro quirurgo que no era facha, se llamaba Barros y era amigo de toreros, cantaores y rojos. También era amigo de mi suegro, aunque este si era facha. Me dio por cierto una de las muchas matrículas de honor que saqué en la carrera. Con Barros trabajaba un joven llamado Sabrido, gallego y rojo como él. Fue el que operó a Fidel hace poco, desde entonces no ha levantado cabeza. Me refiero a Castro, claro.

  • Gacho, creo que el punto antes de España puede ser correcto. Quiere decirse: asi es España, los tipos en casa sin dar golpe copa en mano y las mujeres buscando la vida para la familia. En el sentido que tù dices deberia ser Casa España

  • En el número 40 de la calle Ibiza existe un local, de antiguos mosaicos hidráulicos, en el que hacen una tortilla espectacular a base de huevos de corral, un menú a base de producto nacional bien cuidado y conservas de postín como los mejillones Ramón Franco. La Taberna Pedraza se llama.

  • La librería anticuaria Toledo es una maravilla. No apta para mis bolsillos.

    Las memorias de Ridruejo merecen la pena, José. Más por la información que por el estilo, es cierto. Pero son entretenidas y a ratos divertidas.

  • Ibiza. DJ Josénez nos lleva de calle.
    Un placer leerle, DJ Martínez Ferreira. Aprovecho la ocasión para observar que Rosales es un gran poeta. (Ya, todo el mundo lo sabía menos yo; es que lo tengo más o menos reciente). La ilustración es muy graciosa.

  • No tenía ni idea de en qué zona estábamos, hasta ese punto llega mi inorancia. Pero he buscado la calle y me sorprende que diga que tras la guerra era “más un suburbio que otra cosa”, porque está cerca del Retiro. ¿No es esa la parte noble de la ciudad?

  • Muy fan de la colección de matasanos magnicidas del Marqués.
    – – – – –
    Pasé de niña a mujer entre Dr. Esquerdo, Menéndez Pelayo, la Avenida de Nazaret y el Avión de Hermosilla. Corroboro las precisas localizaciones de la ilustración adjunta.

  • En las susodichas memorias de Ridruejo -el torerillo perfilero de Umbral- puede leerse que no cambatiò “con” los alemanes sino que los alemanes lo llevaron a putas en Paris, anduvo por Alemania dando un par de vueltas y creo, no recuerdo bien, que ni llegò a pisar suelo soviético.
    Al lado de tipos como Giron de Velasco y los obrepos falangistas -que sì eran muy bravos- la Falange estaba llena de poetas cobardes y guerreros en pantuflas y orinal bajo la cama.
    Aquì Calaza describe bien a esa chusma de cobardes empezando por Torrente Ballester:
    http://www.farodevigo.es/opinion/2010/01/31/reconsiderando-torrente-ballester-epoca/407499.html

    Sin embargo, contrariamente a lo que dice el autor de esta buena entrada ,creo que Cela nunca delatò a nadie aunque ofrecises los servicos de forma retèorica. Todos vimos “El verdugo” y hay que entender la vida. Hoy dìa las redes estàn llenas de inquisidores/as y delatores jugando a justicieros y nadie se echa las manos a la caneza. Ni a la sobaquera.
    Donde sì ha habido y hay delatores a tiempo completo es en las filas del nacionalismo periférico.

  • (¿El paseo del Prado y eso? ¿Donde están los museos y el jardín botánico?. Lo mismo es que eso es delante de El Retiro. Ostras, yo fui por primera vez a El Retiro estando ya en el paro, no lo había visto nunca. ¡Cómo me gustaría vivir en Madrid una temporada!, pero temporada, que no tiene mar, y está muy contaminada.)

  • Procuro Fijarme, gracias por tu comentario. A mí de Rosales me encanta “La casa encendida”, hace poco vi una placa suya por Pintor Rosales, que no sé si era familiar suyo, creo que no. El pintor sí que era familiar de una de las Vainica Doble, la de apellido holandés.

    Gachoinlowercase, gracias a ti también, claro. Las fachas tradicionalmente son más guapas porque tienen más dinero para empingorotarse y vestir bien, tienen las manos más finas porque no trabajan en el campo, etc. Ahora ya eso está un poco más diluido aunque si vas a la puerta del CEU se te saltan las lágrimas.

  • Qué bueno era el Avión Club de Hermosilla, Mercutio.

    El barrio no es que fuera un suburbio pero daba al campo. Muchas casas son posteriores a la Guerra, la primera línea del Retiro y parte de Ibiza es lo más noble, si pasas a Sáinz de Baranda las casas se ven mucho peores. La mía es una típica racionalista de la Ley Salmón de los años 30. Los lados nobles del Retiro serían los que dan a Alcalá y Alfonso XII.

  • Merc, también conocí al que remató, operó quiero decir, a Tierno. Era de ese mismo hospital y se llamaba Ballesteros. Fue detenido poco después de la fatal intervención por un asunto del que no debo hablar
    También como Hidalgo o Sabrido se blasonaba de su arte quirúrgico.

  • Con la azul pesadumbre de su primer falangismo miope a cuestas, con las ulteriores cautelas narrativas de una monjita rumiando pecados, con la postrer adulación que le tributaron al vencedor que iba de vencido, reflejó Torrente Ballester I de Ferrol y V de Galicia una descomunal imagen en los espejos deformantes de la feria de las letras.
    Su andadura principió llevándole recados a Serrano Suñer, dandi de las hispanias y a su vez portamaletas de un ferrolano astuto y de marquesas al quite. Como D´Ors si bien con menos toque de labia. Ay, si mi pluma valiese tu pistola, José Antonio, le hubiese gustado escribir al joven Torrente en el serrallo salmantino, pero se le adelantaron.
    Era el de Torrente y sus camaradas un heroísmo de cerveza con gaseosa de jóvenes que querían derrotar a los soviéticos en las tundras rusas y para entrenarse paseaban a sus primas en barca como si singlaran hacia Trafalgar. Antes bien, aquellos héroes en lugar de irse a la tundra en pos de sabañones y laureles jugaban a los barquillos, y si les tocaba 69 echaban unas risas. De ese heroísmo evolucionó una prosa funcionarial que con el tiempo y el esnobismo habría de sonar a malas traducciones de idiomas rubios, y, en Galicia, a traducción del español.

  • Ya que cita Josenez al Real Madrid, recordarle que el primer estadio donde empezó a jugar el equipo estaba al lado de la calle Ibiza, entre las calles Duque de Sesto, Fernán González, Narváez y O´donnell, a pocos metros de la antigua plaza de toros de Goya. Para hacerse con el terreno y como el club no tenía parné, vamos que estaba “sin blanca”, se emitieron participaciones para que los 450 socios del club y sus allegados pudieran subvencionar la obra. Para su construcción, incluso, los “galácticos” de la época tiraron de pico y pala, y se pusieron manos a la obra, literalmente. Según las crónicas del lugar, el estadio era la envidia de todos los equipos, incluso con su caseta para vestuarios y valla de separación con la grada.
    ***
    Bremaneur, hay que ir, cuando quieras.

  • Aun, para impresionarla, alguno habría de recitar a la chica recién llegada de Soria: “Ya habrá cigüeñas al sol/ mirando la tarde roja/ entre Montiel y Urbión”. Pero aquella zorrita, soriana y algo flete, sólo tenía ojos para la abultada billetera del obeso contrabandista, de profesión, sus delaciones. En El Dueso estaban sus delatados, los del contrabandista y los de la chica de Soria.
    Y de aquel palabreo tan valiente –”Huevo de águila, a Franco nombro”– en el país de héroes en pantuflas que echaban discursos a un retrato del susodicho huevo, jinete en cuadro de Vázquez Díaz, sólo podía salir lo que hoy es España. Estas jefaturas del movimiento autonómico, estas literaturas de misal regionalista, esas raciales cruces y espirales célticas a modo de littorios y esvásticas, estas camisas azuis independentistas hijas del fascismo de Vicente Risco, estos funcionarios que quieren dirigir los destinos de la descentralización estatutaria pero sobre todo la lotería y las quinielas.

  • Sin embargo, a pesar de los dólares ensacados, hubo un Rodríguez, Manolete, que se negó a torear en Méjico para no estrecharle la mano al enemigo. Manolete, estoqueaba rojos al amanecer. Y Paulino Uzkudun mataba presos republicanos a bofetadas. Son mentiras, pero como leyendas urbanas del rojerío y del desmadre histórico son impagables.
    Lo que no es mentira es que la oratoria marcial de un camarada de Torrente, Eduardo Haro Tecglen, lo hiciese llorar al cantar el dolor de las camisas viejas: “La voz de bronce de las campanas de San Lorenzo, el laurel de fama de la corona fúnebre, la piedra gris del Monasterio, los crespones de luto en todos los balcones del Escorial, los dos mil cirios ardiendo en el túmulo gigantesco coronado por el águila del Imperio que se eleva en la Basílica, lloran en esta mañana, con esa tremenda expresión que a veces tienen las cosas sin ánimo, la muerte del Capitán de España”.

  • Cela se ofreció de delator, Torrente Ballester fue un desencantado que escribió mejores novelas que los de pum latinoché y en Soria no hay zorritas: es el clima.

  • Mientras tanto, los alemanes invitaban a Ridruejo a champagne en los burdeles de París. “Las francesas estaban encantadas con nosotros”, anotó en sus diarios.
    Por entonces, y siempre fue así, los serenos de Madrid eran de derechas a fuer de gallegos y los albañiles de izquierdas a fuer de atrevidos. Hubo albañiles falangistas de ideario duro, pistola antifranquista y aguardiente que no pisaron jamás un burdel parisino pero sí la tundra soviética a la que acudieron voluntarios. Y cuando T. B. se negaba a incluir a Cernuda en su diccionario de literatura española, mi padre mandaba al suelo en Barajas a un Jorge Negrete chulesco que había insultado a la raza. A los serenos gallegos nunca los veías borrachos y a los rojos albañiles falangistas casi de continuo. A mí aún me gusta la verticalidad y el perfil español de Manolete, la cara de bruto noble de Uzkudun y la parla manantía y bronca a borbotones de los albañiles, violenta de alacre vino proletario y maldiciones fuertes. Junto con los artículos, también me sigue gustando “La saga/fuga de J. B.”; el resto de lo que escribió T.B., al igual que los relojes de cuco, no carece de entusiastas.

  • Respecto a lo de Pi de anoche, poco puedo decir. Calaza le dio un merecido repaso y jamás disfruté tanto escuchando cómo cruje una cucaracha pisoteada.

  • A Ridruejo y al cuñadísimo se los llevaron los alemanes al salón Kitty. Se pusieron las botas (después de habérselas quitado, claro, aunque lo mismo obraron con ellas).

  • Encuesta en elmundo..es

    ¿Crees que la atención médica contra el cáncer de mama debería ser la misma en todas las comunidades autónomas?

    Dejando aparte el odioso tuteo, no entiendo la pregunta. Quiero decir, ¿por qué el de mama, y no todos?

  • bremaneur 19 de octubre de 2015 a las 11:23
    A Ridruejo y al cuñadísimo se los llevaron los alemanes al salón Kitty. Se pusieron las botas (después de habérselas quitado, claro, aunque lo mismo obraron con ellas).

    De obrar, es bien conocida su quinta acepción, pero no sabía que se usara también para el sexto mandamiento.

  • Qué pasò anoche? Hubo follòn entre Calaza y Pirata? Estàn hechas la una para la otra, son dos poseidas. Por la soberbia.

  • Gacho, tù no entiendes la vida. Yo le regalé a Brema una maleta de cocodrilo y me dejò la casa perdida apestando a varon dandy. Eso sì que es desagradecimiento.

  • La acusación de plagio es muy grave, Gacho. Evidentemente no era plagio y quien quedó en ridículo fue la acusadora, porque su truco era tan evidente que llegaba a ser obsceno. Folladeiro -perdón- la puso en su sitio, no hay más. La próxima vez que haga acusaciones sin pruebas le borraré el comentario. No lo haré si aporta pruebas, por ridículas que sean, como ayer. Su truco consistió en acusar, esperar la carga follandeira, hacerse pasar por víctima y argumentar torpemente esperando que la audiencia se hubiera puesto ya de su parte. Su altanería ultrapedante tiene una vis cómica, eso es cierto. Aprecio mucho a Pi, pero esos ramalazos que desvelan su peculiar relación con la realidad son muy preocupantes, porque pueden hacer daño a terceros.

  • jamás disfruté tanto escuchando cómo cruje una cucaracha pisoteada.

    (Ahí has sido como poco un intensito, y digamos que contradice lo de

    Aprecio mucho a Pi

    . Pues menos mal que la aprecias.
    Dicho esto, creo que Follandeiro se basta y se sobra para defenderse de Pi y de un ejército de Pis, no es necesario que mees sobre el caído cuando éste está en el suelo, algo que sueles hacer, mucho más cuando el caído es caída. Pero esto no es más que una apreciación personal mía que soy una histérica y veo ataques por todas partes.
    Además, apuesto que Pirata va a seguir encantada contigo, aunque el ponerme a hipotetizar sobre el porqué eso es así, lo dejo para cuando sea (yo) una vieja ciega y loca, acogida en un asilo para abandonados.)

  • Don Antonio Álvarez Pérez, zamorano benemérito, inmunizó a varias generaciones de españolitos contra la literatura falangista. Fue erradicada pero está volviendo, como la tuberculosis, por culpa de los antivacunas.

  • Hay que aclarar que el Avión no estaba en ese barrio, sino en el de Salamanca. La línea divisoria era O’Donnell.

  • Gacho, amor, sabes que siempre habrà para ti un lugar al fuego en la larerira de mi zulo blasonado, también para Pi. Eso sì, con minifalda negra y cofia blanca.
    No soy de Piscis, por cierto , para cambiar de tema y entrar en la alta costura, digo, cultura.

  • Gacho, el problema de Pi no es sicológico ni intelectual, por ambos lados está bien pertrechada. Su problema es afectivo. No consigue que la amen verdaderamente y en substitución desea ser admirada. O al menos desea impresionar. Como todo el mundo, por supuesto, empezando por el propio Calaza, pero unos más que otros.

  • 19 de octubre de 2015 a las 11:48
    bremaneur . .
    La próxima vez que haga acusaciones sin pruebas le borraré el comentario. No lo haré si aporta pruebas, por ridículas que sean, como ayer.

    ***
    Si ayer hubo pruebas (sobre el concepto de prueba ridícula jamás leí nada en toda la carrera), entonces no habrá próxima, sino primera vez.

    Traducir literalmente (ex google, se entiende) un párrafo, sin entrecomillarlo, tiene un nombre, se ponga usted como se ponga. Lo correcto hubiera sido escribir, en el párrafo final: Como dicen X y X (fecha), “bla bla bla” (textual lo que dijeron X y X;). Eso, en la academia, es una norma sagrada; en una columna de opinión, como citas y bibliografía las justas, lo correcto hubiera sido hacer una aportación original, aunque fuera por la vía de decir lo mismo con otras palabras.

  • Si adivinar el horoscopo es una loteria entonces qué tiene de objetivo, de condicionante, de significativamente marcante?

  • Pi, me refiero a tu primer comentario de ayer sobre el tema. Dijiste que Calaza había plagiado y no aportaste ni un solo argumento. Eso puede obligar al otro a entrar al trapo tratando de defenderse. La próxima vez, eso va a la basura.

    Añade un «supuestas» antes de «pruebas».

  • Y no voy a comentar nada del asunto a partir de ahora. He sido muy claro y no hay más que añadir.

    CaptAchab, define qué es «literatura falangista». ¿Es La vida nueva de Pedrito de Andía, por ejemplo, literatura falangista?

  • 19 de octubre de 2015 a las 12:24
    Follandeiro (sì, joder, Follan d’Eiro)

    Si adivinar el horoscopo es una loteria entonces qué tiene de objetivo, de condicionante, de significativamente marcante?

    (Es que no te conozco bastante)

  • Si una traducción literal sin entrecomillar le parece una supuesta prueba, apague y vámonos.

    Pero lo que me sorprende es su razonamiento. Vamos a ver si cambiando el adjetivo: “No lo haré si aporta pruebas, por supuestas que sean, como ayer”. Es decir, ayer no lo hizo porque aporté una supuesta prueba, es decir, una prueba que parece una prueba pero no lo es, es decir, una no prueba. Pero la primera vez que no aporte pruebas sí lo hará. Parece que hay una diferencia entre no aportar pruebas y aportar una no prueba. Éste es un caso para Gengis.

  • Lo correcto Pi es que pidas disculpas y le digas a Calaza gracias por haberte enseñado una vez màs lo que no sabìas. Porque no nos vas a hacer tragar que conocias de memoria el pàrrafo en inglés. No. Tù fuiste a ver quiénes eran esos autores que Calaza citaba para después darte aires en la UNED. Eso ya lo esperaba Calaza de los lectores economistas y por eso los citò. Unos se lo agradecedràn y otros -los malnacidos por desagradecidos- le buscaràn cinco pies al gato o tres o los que sea.
    Solo joderia que ademàs de entrecomillar tres lineas hubiera que ponerlas en inglés para ser fieles al texto seminal en un articulo de periodico. Cincuenta lineas sì pueden resumirse, y el autor puede dar su propia version, pero tres lineas con cuatro conceptos es imposible resumirlas sin traicionar el texto seminal, lo mejor es dejarlas tal cual siempre que se dé la referencia. Calaza aun aénadiò lo de bienes experienciales que no figuraban en el texto original para que quedara màs claro. Y ahora la prueba de fuego: puedes resumir esas tres lineas del texto inglés sin traicionar la fidelidad al texto original.?

  • De la interesante entrada de hoy suscribo, principalmente, la predilección por Ramón J. Sender. Siempre he pensado que se trata del autor español más injustamente ninguneado por la crítica y el público del siglo XX, autor con unos méritos literarios infinitamente superiores a casi todos, por no decir todos, los de su generación. He citado más de una vez El bandido adolescente y, sobre todo, La aventura equinoccial de Lope de Aguirre como dos novelas imprescindibles. De cabecera. Pero incluso las obras menores merecen siempre ser destacadas por una u otra razón. Hace apenas unas semanas, adquirí y leí la edición facsímil de su Siete domingos rojos, que, aun no contándose entre las mejores, se me antoja como un impagable fresco de la época y el lugar.

  • Puedo, y es lo que debería haber hecho Calaza, que por cierto también puede. El problema de Calaza es que se pegó un atracón a leer sobre Deaton para escribir su columna. Y en el atracón fue tomando notas, entre otras sobre la no cita, o cita supuesta, y cuando llegó al final se encontró con que el mejor colofón ya había sido escrito por otros, y de un modo que no se veía capaz de mejorar. Y entonces, en lugar de dejarlo enfriar (tarde o temprano se le hubiera ocurrido una redacción alternativa), cascó el párrafo entero, y en una traducción tan literal que a la primera no se entendía bien lo que quería decir, y a la segunda se intuía algo si uno de imaginaba el texto correspondiente en inglés. Me refiero a ese “forman parte más significativamente de la propia identidad”. Por supuesto que no conocía el artículo original, pero lo que era evidente es que había un original del que yo estaba leyendo una mala copia.

  • Por cierto Pi, aùn estamos esperando los varios artìculos “originales” que se escribieron estos dias respecto Deaton. Todo lo que se escribiò respecto a Deaton son resumenes biograficos y académicos de su obra, nadie entrò a anailizar un punto concreto como hizo Calaza aportando ademàs investigaciones de otros autores que podrian reforzar la posicion de Deaton.
    A ver Pi, cuàles son esos artìculos tan originales?

  • Hace poco leí el libro sobre Lope de Aguirre y coincido en que es imprescindible. Como su libro sobre los sucesos de Casas Viejas. No sé muy bien el porqué del ninguneo del que hablas, Gómez, quizá que no hiciera literatura del todo vanguardista o que en el Exilio no se arrejuntara con los demás exiliados y fuera a su bola. La independencia siempre se paga.

  • “Historia de la literatura fascista española” de Julio Rodríguez Puértolas, citado por el autor de la entrada como prueba de que Carlos Ollero era falangista, es un texto abyecto. Según ese libro practicamente todos los escritores resultaban falangistas. Este libro es un insulto a la inteligencia y es asunto reconocido por los expertos actuales.
    Y es que amigos, citar no es suficiente. Hay que citar de frente y por derecho, embebiendo al morlaco en la pañosa para que salga toreado. Y aquí , ya se ha dicho, hay mucho perfilero, mucho amanerado.

  • Hace poco comentaba con un amigo mío, destacable novelista afincado en Madrid, el porqué de este olvido, y me respondió exactamente lo mismo que acaba de decir usted con relación al exilio. Le di la razón a mi amigo entonces (pagaba él la cena) y lo hago, por supuesto, también ahora.

  • Como acertadamente supuse, los franceses vinieron con la polla sacada aunque morcillona y exigiendo que nos pusiéramos a cuatro patas. Se van a cargar una relación histórica y encima se van a joder a sí mismos. El maestro Cipolla, cuanto sabe.

    Los húngaros y eslovacos razonaron, hablaron y nos trataron como Dios manda cuando pretendes hacer negocios.

  • Eres de una mala fe tremenda, chavala. El debate, escrito està en el artìculo de Calaza, habìa que situarlo en torno a la Paradoja de Easterlin. En qué otro artìculo se habla de dicha paradoja? Pero como también probé ayer, y pegué el texto, la Paradoja de Easterlin ya la habia tratado Calaza dos años antes. Por tanto,Calaza no se pegò ningùn atracòn porque dominaba el tema. Otros autores a buen seguro no los conoce pero a Deaton sì.
    Parte de la obra de Deaton està escrita con Jean Drèze (lo dice el articulo de Calaza) hijo de Jacques Drèze maestro de Calaza en Lovaina durante varios años y deberias saberlo como bien sabes que también tuvo por maestro a Malinvaud (recuerda la foto Ahijado, Malinvaud, Calaza) Es decir, Calaza se moviò en el mismo ambiente profesional que Deaton, invitado en varias ocasiones al CORE que fundò Jacques Drèze.

  • Se me acaba de ocurrir este ejemplo de crítica literaria: “La obra novelística de X estaba tan influida por el Cialis como por el siglo de Oro”.

  • No me cabe la menor duda de que Pirata y Maese Follan, cada uno en su estilo, son los más grandes de este blog con diferencia. Esperamos que pase pronto la tormenta.

  • CaptAchab, define qué es «literatura falangista». ¿Es La vida nueva de Pedrito de Andía, por ejemplo, literatura falangista?

    En ese comentario me refiero a la obra de autores conocidos como falangistas. Describo algo subjetivo, un prejuicio. Obviamente injusto como todos.
    Ni pretendía ni me veo capaz de definir la “literatura falangista”. No creo que puedan hacerse esas definiciones sin generar controversias inmediatas.
    No la he leído, por la razón que explico. Al menos no soy incoherente.

  • Sì, en cuantos articulos publicados estos dìas -en relacion al Nobel de Deaton- de esos que dices que son tan originales, en cuàntos se habla de la Paradoja de Easterlin?
    No me refiero a articulos academicos sino a articulos periodisticos publicados estos dias. Citame articulos originales que no sean reseñas, anda guapa.
    Empiezo a admirarte. Mientes con un aplomo y frialdad que me impresiona. Ves, yo carezco de esa cualidad, soy como un toro sin resabios. Es lo malo que tenemos la gente de buena raza.

  • Bueno este asunto apesta, no quiero dar más la lata a la gente.
    Termino con esto. Ahí va, estocada hasta la empuñadura. La relación de Calaza con Drèze porque esa es capaz de negarlo. Qué cojones va a plagiar un tío con este background boba:
    http://www.farodevigo.es/opinion/2010/10/17/nobel-economia-vigo-relato-encuentro-singular/482086.html

    “Un mes antes, Drèze y Malinvaud me enviaron sus artículos para que les echase una ojeada. El de Drèze era bastante anodino en relación a lo que nos tenía acostumbrados. La ponencia de Malinvaud era otra cosa: un auténtico torpedo contra el corpus teórico levantado por Edmund S. Phelps (1933). Ocurría que Phelps era uno de los grandes rivales de Malinvaud al Nobel –Drèze también pero la amistad entre ambos dominaba a la rivalidad– y se presentaba en Baiona aureolado de la reciente publicación de “Structural Slumps”. En la carrera al Nobel, aun teniendo una obra menos importante jugaba a favor de Phelps el hecho de ser norteamericano mientras Malinvaud y Drèze –fundador del CORE, Universidad Católica de Lovaina, el más reputado laboratorio de economía cuantitativa que había por entonces tanto en Europa como en EE UU– eran europeos continentales y asumían la representatividad de algunas instituciones académicas católicas de primer rango. “
    Y que no me venga ahora diciendo que fue una reunión entre amiguetes, aquí están las actas e intervenciones publicadas en Cambridge UP:
    http://www.cambridge.org/fr/academic/subjects/economics/labour-economics/unemployment-policy-government-options-labour-market

  • 19 de octubre de 2015 a las 12:36
    PIRATAJENNY
    Si una traducción literal sin entrecomillar le parece una supuesta prueba, apague y vámonos. Pero lo que me sorprende es su razonamiento. Vamos a ver si cambiando el adjetivo: “No lo haré si aporta pruebas, por supuestas que sean, como ayer”. Es decir, ayer no lo hizo porque aporté una supuesta prueba, es decir, una prueba que parece una prueba pero no lo es, es decir, una no prueba. Pero la primera vez que no aporte pruebas sí lo hará. Parece que hay una diferencia entre no aportar pruebas y aportar una no prueba. Éste es un caso para Gengis.

    Voy con ello. Si alguien espera de un señor que le regale una cosa (A) y éste le regala otra (B), está claro que no le ha regalado la esperada -que es el pensamiento que usted atribuye a Brema- aunque es verdad que algo le ha regalado. Ahora bien, aun admitiendo lo anterior, si cabe la discusión acerca de si el regalo del primero (supongamos que ha sido a) es o no es el que el otro esperaba (A), y es discutible que Calaza haya plagiado -usted dirá que es indiscutible que lo ha hecho- mis simpatías están con lo que entiendo que es el espíritu de la respuesta que le da usted a Brema: a saber, que algo que se supone que es una prueba, algo con apariencia de prueba, puede que, además de parecerlo, sea una prueba. Que al terminar la mili se suponga que eres valiente es compatible con que lo seas.

  • Voy con ello. Si alguien espera de un señor que le regale una cosa (A) y éste le regala otra (B), está claro que no le ha regalado la esperada -que es el pensamiento que usted atribuye a Brema- aunque es verdad que algo le ha regalado. Ahora bien, aun admitiendo lo anterior, si cabe la discusión acerca de si el regalo del primero (supongamos que ha sido a) es o no es el que el otro esperaba (A), y es discutible que Calaza haya plagiado -usted dirá que es indiscutible que lo ha hecho- mis simpatías están con lo que entiendo que es el espíritu de la respuesta que le da usted a Brema: a saber, que algo que se supone que es una prueba, algo con apariencia de prueba, puede que, además de parecerlo, sea una prueba. Que al terminar la mili se suponga que eres valiente es compatible con que lo seas.

    ¡Dios santo, Gengis, para resumir su texto necesitaría por lo menos veinte líneas!

  • Calaza se codea con la crema de los macroeconomistas. Por lo tanto, no deben creer lo que han leído sus ojos; nos basta con su palabra: ceci n’est pas une pipe. Repitamos juntos: no es una pipa- no una pipa-no pipa. Calaza es autor de una obra única y de miles de columnas de opinión. Pero a nosotros no nos importa. No nos importa que no le den el Nobel, ni siquiera que su prestigio académico empezara y acabara en una única obra. Se lo merece sobradamente por su labor de divulgación, una labor que de tan generosa y altruista se limita a reproducir las palabras de los divulgados. Pero a nosotros no nos importa. Cada domingo a la tarde llega por aquí, nos enlaza su parashá divulgativa de la semana, suelta unas cuantas veces lo de los maricones y de las JONS, pega un par de coces a las féminas del blog para que nos enteremos de que le hemos hecho daño, mucho daño, intercambia un par de escupitajos misóginos con la calva que se resiste a salir del armario, y se va a google translator a preparar su columna del domingo siguiente. Aunque no lo crean, a mí me cae bien Calaza.

  • 19 de octubre de 2015 a las 12:46
    PIRATAJENNY
    El problema de Calaza es que se pegó un atracón a leer sobre Deaton para escribir su columna. Y en el atracón fue tomando notas, entre otras sobre la no cita, o cita supuesta, y cuando llegó al final se encontró con que el mejor colofón ya había sido escrito por otros, y de un modo que no se veía capaz de mejorar.

    No sé si le habrá pasado eso a Calaza, aunque lo dudo, pero a mí sí me ha ocurrido alguna vez, y éste es el motivo de que intervenga en la discusión entre Pirata y Follan, para afirmar -no podía ser de otro modo- que ‘plagio’ me parece una palabra exagerada para describir lo hecho por Calaza.

    Me ha pasado en alguna ocasión que, al escribir un resumen de algún pensador, me ha dado pereza cambiar demasiado la redacción de las notas que había tomado al estudiarlo, alguna que otra cercana a la literalidad de lo dicho por él. Si a eso se añade que tampoco quería cargar mi escrito con expresiones del tipo: ‘según dice P’, ‘tal como dice P’ y parecidas, podía dar la impresión de que era yo el autor del pensamiento que comentaba. Para evitarlo me pareció suficiente ir poniendo entre paréntesis la página de la obra a la que correspondía la observación correspondiente.

    A eso mío yo lo llamaría refrito escolar, más que plagio. Y ésta fue la primera acusación de Pirata, que, aunque mencionó el corta y pega, habló más bien de un trabajo escolar aseado; no, de uno acreedor al suspenso que se merece quien copia, como se animó a decir después.

  • 19 de octubre de 2015 a las 13:32
    CAPTACHAB
    No la he leído, por la razón que explico. Al menos no soy incoherente.

    Creo que la literatura de los autores que en algún momento tuvieron que ver con el falangismo es muy superior a la de los autores del llamado realismo social, realismo crítico o «generación de la berza». Decir esto era peligroso aun en los años 80. El cafafascistas Puértolas se lanzaba a degüello de quienes trataban de reivindicar la literatura por encima de las filias o fobias políticas de los autores. Como bien ha dicho el Marqués, su Historia de la literatura fascista española es un cajón de sastre donde lo mezcla todo. Es un artefacto de insidias y acusaciones falsas.

  • Lo que cuenta para mí es que, aun sin haber usado siquiera el recurso al que acudía yo -tan simple como poner entre paréntesis la página de lo trasladado-, se ve que el artículo de Calaza es el de alguien que sabe muy bien de qué va el tema. Que me haya traspasado un poco de ese conocimiento es lo que me importa y agradezco.

  • Y eso es original? La reseña de Gran Escapada es original?
    Dónde cojones se enlaza la demostración a partir de la adaptación hedónica, los bienes experienciales y el punto de ajuste? Sin estos conceptos la Paradoja de Easterlin no pude justificarse es un simple tratamiento de datos. De hecho contestada como ya dijo Calaza en su artículo sobre al susodicha paradoja: “En 2008, Justin Wolfers y Betsy Stevenson cuestionaron la Paradoja de Easterlin, sirviéndose de datos individuales recogidos en numerosos países, mostrando que existe relación entre el PIB per cápita y el grado de satisfacción general”

  • Por cierto, ayer Gengis hizo una aportación interesante proponiendo bienestar –malestar en lugar de felicidad ¿El malestar sería la situación polar del bienestar? Si es así, se trata de una emoción/sentimiento de la misma naturaleza pero de signo contrario. El problema reside en que pude tratarse de dos emociones de distinta naturaleza. Esto es crucial en términos de la Paradoja de Easterlin porque algunos autores no consideran el binomio felicidad-tristeza como polares sino de distinta naturaleza. Sin entrar en cuestiones semánticas y considerando equivalentes los binomios felicidad-tristeza y bienestar-malestar, después del correspondiente tratamiento estadístico, querría decir que el aumento de renta no aumenta la felicidad subjetiva del día a día pero frena la caída en la tristeza.
    Lo más difícil no obstante, cuando se encuentra una correlación felicidad-riqueza, es descifrar la relación causal ¿La riqueza genera felicidad o son las personas felices más aptas a hacerse ricas?

  • No conocía ni a Ollero ni al tal Puértolas, solamente he usado una búsqueda de Google para poder meterlo con calzador en el texto, que no pretende ser una tesis si no una curiosidad. Me parece que también me salió una crónica de El País sobre el sepelio de Ridruejo en el que ponía que Ollero había asistido a éste. Yo, desde luego, no acuso a Ollero de falangista y si lo era, mientras no matara a nadie, realmente me da igual si lo fue, han pasado casi cien años. De todos modos prefiero quedarme con lo que pone en su placa, que fue uno de los artífices de la Transición. Eso sí que me vale.

  • Con la ayuda de ustedes, voy a salir hoy de dudas sobre un asunto gramatical. No recuerdo dónde, pero en algún sitio que me mereció respeto leí que la expresión ‘siquiera’, a diferencia de ‘ni siquiera’, no debe utilizarse en secuencias que incluyan una negación. Según eso, yo debería haber escrito hace un momento: ‘sin haber usado ni siquiera el recurso al que acudía yo; y dejar dicha expresión para afirmaciones del tipo: si hubiera usado siquiera el recurso al que acudía yo.

    Sáquenme de la duda.

  • 19 de octubre de 2015 a las 14:20
    Gengis Kant

    A mí sí me ha sucedido, Gengis, decenas de veces, por eso precisamente he podido describir lo que usted cita. La solución mínima es la que usted dice (autor, fecha, página entre paréntesis), siempre y cuando lo que haya hecho uno no sea sólo reproducir una idea, sino exactamente con las mismas palabras, en cuyo caso se impone entrecomillar; la otra es dejar enfriar el guiso y tratar de reelaborar la misma idea con otras palabras. En cualquier caso, la cuestión es que, como decía no sé quién ayer, la primera solución no es practicable en una columna periodística. Creo que Calaza hubiera entrecomillado el párrafo final (y uno intermedio en el que no he querido entrar) de haber estado escribiendo una reseña académica, y que su torpeza ha consistido en no retrasar la publicación de la columna hasta haberla dejado enfriar. Tal vez pensara que la cercanía de la concesión del Nobel no se lo permitía, porque la columna hubiera perdido actualidad. Creo que se equivocó: Calaza es mucho más interesante cuando se muestra que cuando se esconde tras su aparato erudito; mucho más interesante como opinador que como divulgador. Y con esto yo también corto este tema.

  • Obviamente, el pez siempre muerde por la boca y muere sabe dios por dónde. Estaba claro desde el principio pero al final ha confesado: a Pi el artículo le importa tres leches, lo que le importa es Calaza. Ni siquiera Calaza, el personaje Calaza. Ni siquiera el personaje Calaza, la idea que se hace del personaje via Follandeiro. Porque tengo la impresión que Pi y Calaza nunca han tomado un vaso juntos. Otras personas de por aquí, sí.
    Tema cerrado, definitivamente y diga lo que diga.

  • Disculpa, Josenez, llegaste en mal dìa, tu entrada se merece mucho màs que este concierto de grillos del que soy el principal responsable.

  • Creo que la literatura de los autores que en algún momento tuvieron que ver con el falangismo es muy superior a la de los autores del llamado realismo social.

    Agradezco sugerencias, aunque no prometo nada.

  • 19 de octubre de 2015 a las 14:42
    FOLLANDEIRO (SÌ, JODER, FOLLAN D’EIRO)
    Por cierto, ayer Gengis hizo una aportación interesante proponiendo bienestar –malestar en lugar de felicidad ¿El malestar sería la situación polar del bienestar? Si es así, se trata de una emoción/sentimiento de la misma naturaleza pero de signo contrario. El problema reside en que pude tratarse de dos emociones de distinta naturaleza. Esto es crucial en términos de la Paradoja de Easterlin porque algunos autores no consideran el binomio felicidad-tristeza como polares sino de distinta naturaleza.

    Tienen que ser nociones polares, esto es, de la misma naturaleza a la vez que de signo contrario, si queremos evitar la idea de que alguien puede estar alegre y triste a la vez. Pero igual se puede. Follan, si sabes de alguien que ha dicho que se puede, te ruego que me lo resumas en dos brochazos, con o sin cita, que a mí eso, y sobre todo aquí, me da igual.

  • Creo que sì, quizàs tenga la referencia por alguna parte, la sicologia no es mi especialidad, a ver si lo encuentro.

  • Nunca me he parado a pensar en ello, pero bien pudiera ser que el mecanismo de la alegría no tenga nada que ver, ni siquiera en forma de negación, con el de la tristeza. No se dan en el mundo tantas oposiciones como pensamos. Hay infinidad de cosas, como la rosa, se ha dicho, o como cualquier sustantivo, que no tienen su opuesto.

  • Una amable tuitera (@mfernandezES) me informa de que Panero vivía en el 35, no en el 25, como erróneamente digo arriba. Si los amables editores de esta publicación pueden cambiar el número en el primer párrafo y en el otro sitio en el que se ponga algo como (corrección, vivía en el número 25), se lo agradezco.

    Follandero, no pasa nada, no conozco el tema pero gracias a él voy a batir el récord de comentarios en una entrada, lo cuál me mola.

  • (30$ vale bajarse el artículo. La de pasta que se ahorraban mis médicos gracias a la bibliografía que me solicitaban y les hacía llegar a través del servicio de documentación; y sólo algunos (los más brillantes, claro) supieron aprovecharlo.)

  • Sobre las consecuencias de la generalización del acceso a internet se ha escrito ya mucho y sesudo, yo vengo a contarles mi “ecsperiencia” que es una cosa de mucho peligro y que suele enmarranar los hechos, pero me la suda.

    Los seniores /nioras técnicos con los que tengo el gusto de tratar, son un verdadero desastre si son jóvenes y jóvenas. Quiere decirse que no saben nada, nada de lo que era habitual que sí supieran sus antecesores.
    Tengo la impresión de que por pertenecer ya a una generación internet de pleno derecho, sufren el efecto de la externalización del conocimiento.
    O sea que el conocimiento ya no es un bagaje que deban portar internamente sino que son conscientes de que siempre lo podrán consultar.
    Me paso la vida diciéndoles que no puede ser que duden ante ésta o aquella pregunta, debe ser que me hago viejo, pero un técnico era “el que lo sabía”, independientemente de que los hubiera buenos, mediocres y malos.
    La segunda impresión es que no estudian. Estudiaron, sí, pero después en la vida laboral no parece que crean que necesitan seguir estudiando, si quiera (guiño, guiño, Gengis) fuera para estar al día de los productos de su empresa.

  • En El período azul de Daumier-Smith, de J.D.Salinger, el narrador aseguraba que la diferencia entre la alegría y la felicidad estriba en que la primera es un líquido y la segunda un sólido.

  • En una ocasión, en la EGB, me preguntaron en un examen qué buscaban determinados pueblos prehistóricos con sus migraciones.

    Mi contestación a la pregunta fue escueta: “La felicidad”.

    Siempre he creído que fue una respuesta brillante, pero al profesor no le pareció lo mismo.

  • 19 de octubre de 2015 a las 15:37
    ADAPTACIONES
    Tengo la impresión de que por pertenecer ya a una generación internet de pleno derecho, sufren el efecto de la externalización del conocimiento.
    O sea que el conocimiento ya no es un bagaje que deban portar internamente sino que son conscientes de que siempre lo podrán consultar.

    Interesante, Adapts, porque la gente cree que todo está en internet a golpe de tecla. Y no es así: ni está todo en internet ni resulta tan fácil localizar la información. En general, la mayoría ni siquiera alcanza a hacer búsquedas básicas. Para eso estamos los «profesionales de la información», como pomposamente nos hacían llamar en la Escuela de Bibliotecarias.

  • 19 de octubre de 2015 a las 15:07
    PIRATAJENNY
    Coincido plenamente en la admiración por Sender. Tal vez alguien no haya visto la entrevista que le hizo Soler Serrano.

    Sender es un autor fundamental, y tiene unos libros misceláneos, a caballo entre el diario, el cuaderno de notas y los aforismos, que son una maravilla. Este año es el autor que más he comprado. Y tengo el honor para mi orgullo y el deshonor para mi bolsillo de contar con algunas primeras ediciones, alguna de ellas dedicada.

    Por cierto, Pi, qué guapa has venido hoy.

  • Una pregunta Brema, por curiosidad. Hubieras sido capaz de encontrar la referencia que le pegué a Gengis a partir del comentario que le habia hecho anteriormente relativo a felicidad-tristeza como emociones de distinta naturaleza y no polares? Me interesa saberlo.

  • 19 de octubre de 2015 a las 16:10
    FOLLANDEIRO (SÌ, JODER, FOLLAN D’EIRO)
    Una pregunta Brema, por curiosidad. Hubieras sido capaz de encontrar la referencia que le pegué a Gengis a partir del comentario que le habia hecho anteriormente relativo a felicidad-tristeza como emociones de distinta naturaleza y no polares? Me interesa saberlo.

    Podría haber llegado a ella, sí; pero antes habría localizado otras quizá no tan pertinentes, porque mi búsqueda era a lo burro.

  • Concuerdo Adapts. Las nuevas generaciones confían en que todo está en Internet, pero carecen de criterio para distinguir entre información fiable y no fiable, o más útil o menos útil en función del objetivo que se pretenda. Le falta ese bagaje de conocimientos “interiorizados” que generaciones anteriores sí poseían. Lo más preocupante, como dicen que decía Napoleón de sus generales, no es que no lo sepan, es que no lo consideran necesario.

  • 19 de octubre de 2015 a las 16:05
    gachoinlowercase . .
    Los libra es que sois muy quisquillosos.

    A ver si Pirate va a ser Libra.

  • Con Internet o sin Intenet los zotes nunca saben qué buscar en relaciòn con lo que quieren encontrar. Sea en la Enciclopedia Britànica, sea en Wiki.

  • (Perdón, Adapt, es que lo puse en valenciano castellano (lo contrario a una espardenyà), “els corcons” son los gorgojos del arroz. Aquí se dice “¡ma que eres corcó, redeu!”)

  • He hecho una búsqueda muy poco profesional, Follandeiro, muy burra. Me da vergüenza decir cómo lo he hecho.

  • ¡AH collons! pues soy valenciano hablante pero esta no me la sabía, y eso que el gorgojo es un problema en mi negociado.

    Algún día retomaré el tema de Arcadi y su bullshit cuando de toda la vida hemos dicho nosotros ¡caguerá de bou!

  • Vaya, al hilo de lo que dije antes, ahora estoy leyendo un articulo interesante sobre la interné. Juro a los quisquillosos que lo que escribí fue anterior a esta lectura. (Aún no lo he acabado y no sé si dice algo similar):

    “Para Morozov, esta clase de afirmaciones sólo pueden entenderse como el producto de una auténtica ideología: el solucionismo digital. Impulsado por ingenieros sociales sobre la base que proporcionan las nuevas tecnologías digitales, su objetivo es el mejoramiento incesante del orden social: que nada quede sin analizar, medir, arreglar. A su juicio, es importante no confundirse con la estrategia: no se trata de ridiculizar los medios a través de los cuales esta ideología trata de lograr un fin aparentemente inalcanzable, sino que, por el contrario, es necesario plantearse la posibilidad de que semejante utopía –una sociedad perfeccionada por medios digitales– sea efectivamente realizable, para poder preguntarse con ello a continuación, pero antes de que se haga realidad, si es o no deseable. Su respuesta es rotundamente negativa, porque Morozov no quiere vivir aprisionado por la chaqueta de fuerza de la eficiencia, la transparencia y la perfección con que –sostiene– Silicon Valley quiere vestirnos a todos.

  • No importa Brema, dime cómo hiciste a lo mejor sacamos un gran artículo. Acabo de tener una idea –la verdad, acabo de tener 27 ideas- en relación con lo que decía Gengis. Si la felicidad y la tristeza son sentimientos de la misma naturaleza pero polares –de signo opuesto dice él- hay que entender un continuum que va de más a menos o de menos a más. Sin necesidad de signos, supongamos que felicidad y tristeza se encuentran en el inérvalo (0,1) ¿A partir de qué momento la felicidad es tristeza? Esto es, ¿hay una frontera perceptible como si fuera una nota de sonido que en un momento es audible y después ya no?
    A ver si encuentras algo en discontinuidad de percepción o frontera de audición o algo así. La pregunta es capciosa porque esa frontera existe y sé cual es pero te lo digo para que sepas que tu búsqueda no será inútil y quizás mejores lo que yo sé. Bueno, yo, y quizás otros también.

  • Intervalo quise decir, no inérvalo. Supongo que hasta Calaza lo entenderìa.

  • Si la felicidad y la tristeza son sentimientos de la misma naturaleza pero polares –de signo opuesto dice él-

    (Voto en contra. Parecéis políticos pretendiendo disfrazar la verdad de palabrería. Vale, supongamos que la manzana y el plátano son de la misma naturaleza (son frutas) pero polares (porque una es redonda y el otro alargado) ¡Venga hombre por favor!!: hay tristes felices. Felices en su tristeza.)

  • Gracias, Follan.

    Ese resumen establece una diferencia muy clara en la relación -la que va del efecto a la causa- que mantienen la alegría y la tristeza con el dinero: el aumento de éste reduce la segunda sin aumentar la primera, si bien no permite entender en qué se diferencian sus naturalezas, y por tanto no aclara en qué consiste la distinción entre no estar alegre y estar triste, que pertenecería, como la que media entre el contento y el descontento, al negociado de la psicología.

    A falta de ese conocimiento, la doble constatación causal, efirmativa en un caso y negativa en el otro, aunque permite decir que la alegría y la tristeza no son emociones contradictorias, como la que se da entre lo blanco y lo no blanco, no impide que sean contrarias, como lo son lo blanco y lo negro. Sigue siendo necesaria la intervención del psicólogo.

  • 19 de octubre de 2015 a las 17:04
    GACHOINLOWERCASE
    Supongamos que la manzana y el plátano son de la misma naturaleza (son frutas) pero polares (porque una es redonda y el otro alargado) ¡Venga hombre por favor!!: hay tristes felices. Felices en su tristeza.)

    Gacho, te he pillado sin leer esto que dije antes: “Nunca me he parado a pensar en ello, pero bien pudiera ser que el mecanismo de la alegría no tenga nada que ver, ni siquiera en forma de negación, con el de la tristeza. No se dan en el mundo tantas oposiciones como pensamos. Hay infinidad de cosas, como la rosa, se ha dicho, o como cualquier sustantivo, que no tienen su opuesto.”

    Pero te perdono.

  • “Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…
    ¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!
    El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido.”

    Hay que leer más a Marx.

  • (Gracias, padre, por tu perdón. Confieso que los comentarios muy largos los leo por encima, pero es que mi comentario iba para el espectro de continuidad -que propone Follan-entre cero y uno, asignando el cero para un factor y el uno para el otro (donde las s factores eran la felicidad y la tristeza respectivamente o no). A eso votaba yo en contra puesto que me parecía una barbaridad.)

  • 19 de octubre de 2015 a las 10:13
    josénez

    Con la bronca se me había pasado por alto la referencia al Avión, que era tal vez el último sitio en cerrar de aquellos barrios. Recuerdo que por toda tapa daban pipas, y que de madrugada (¿sería porque incumplían el horario de cierre y tenían que bajar las luces?) estaba tan oscuro que, si la gente con la que ibas se había movido de sitio, no bastaba con echar un vistazo para localizarla.

    Su entrada me ha hecho pensar, Josenez, en que muchos madrileños criados al oeste de la Castellana pensamos que lo que queda al este es en realidad otra ciudad. De las muchas veces que he cambiado de domicilio en Madrid, jamás se me pasó por la cabeza buscarlo “allí”, tan lejos de Chamberí y de la calle Mayor. No sé si a los madrileños orientales les sucederá lo mismo con “aquí”.

  • 19 de octubre de 2015 a las 16:55
    FOLLANDEIRO (SÌ, JODER, FOLLAN D’EIRO)
    Si la felicidad y la tristeza son sentimientos de la misma naturaleza pero polares, hay que entender un continuum que va de más a menos o de menos a más. Sin necesidad de signos, supongamos que felicidad y tristeza se encuentran en el intervalo (0,1) ¿A partir de qué momento la felicidad es tristeza? Esto es, ¿hay una frontera perceptible como si fuera una nota de sonido que en un momento es audible y después ya no?

    A ver si encuentras algo en discontinuidad de percepción o frontera de audición o algo así. La pregunta es capciosa porque esa frontera existe y sé cual es pero te lo digo para que sepas que tu búsqueda no será inútil y quizás mejores lo que yo sé. Bueno, yo, y quizás otros también.

    Quizá lo más provechoso sería orientar la busqueda hacia el campo de las matemáticas, y, más específicamente, hacia el del cálculo infinitesimal. En un continuo, por muy pequeño que sea, tiene que haber un punto, a lo Dedekind, que permita determinar si un punto cualquiera del mismo, lo que le incluye a él, pertenece a un segmento o a otro del continuo. Por tanto, tiene que haber, aunque la escala auditiva sea continua, una frontera entre un ruido audible y otro inaudible. Esta afirmación es compatible con la de que nuestros receptores neurológicos relacionados con el sonido reciben muchas señales -“oyen cosas”- cuya intensidad es insuficiente para que se conviertan en un sonido perceptible. Dicho con una jerga ya vieja, sólo nos apercibimos de una parte ínfima de lo que percibimos. Percibimos el mínimo susurro producido en nuestras antípodas aunque no tengamos ninguna percepción de él.

  • Gacho, es mejor entender que Follan no asigna al cero esa naturaleza fronteriza entre lo audible y lo inaudible sino a algo que está entre el uno y el cero. Si hubiera sido como dices, el propio Follán hubiera dado la respuesta en su pregunta sobre si existe o no una frontera. El uno y el cero son fronteras, obviamente. Pero él no ha preguntado si un segmento continuo tiene fronteras -tiene dos- sino si las hay dentro de él. Advierte que decidió sobre la marcha prescindir de los signos + y -, y que el segmento del que habla no es el que va de 1 a -1 sino el que va de 1 a 0.

  • (Es lo que habia entendido.
    El problema es que yo digo que esas dos magnitudes no se continuan y no deben ser representadas de ese modo con más autoridad que si pusieses en un extremo el placer y en el otro el dolor, por ejemplo. O la gratitud y el enfado. O el ansia y la esperanza. Etc.)

  • La cobardia y el valor no tienen por qué ser de la misma naturalea y polares. En el mismo momento la misma persona puede resentir ambas cosas. Como caso de escuela supongamos una persona que en el mismo momento combate un lobo y una hiena que lo atacan. Frente al lobo puede demostar gran valor pero la hiena lo espanta.
    Volviendo a lo nuestro, Gengis. La sicologia no procede como la filosofia, es empirìca, bien losabes. La sicologia positiva da respuesta por otros cauces.

  • Me inclino a pensar como Gacho. No se continuan no porque se produzca una discontinuidad sino porque se situan en distintos intervalos (0,1)
    Pero ya digo, es un tema que no controlo y ademàs està en fase experimental.

  • Gengis, hay un momento en que es imposible distinguir la diferencia de peso entre dos objetos. Habría también –empíricamente- un punto en el segmento (0,1) en el que sería imposible distinguir felicidad-tristeza. Sinceramente, no me convence demasiado porque no resulta muy operacional. Quizas para todos los efectos empirico sicológicos –aplicados a la economía- sería más pràctico que fuesen de naturaleza diferente.
    La búsqueda que le propuse a Brema es esta, ley de Weber-Fetchner:
    https://en.wikipedia.org/wiki/Weber%E2%80%93Fechner_law
    Pero està màs claro en la wiki francesa:
    S’il est possible de faire la différence entre un objet A pesant 1 kg et un autre objet B pesant 1,2 kg, alors le seuil différentiel est inférieur à 0,2 kg. En choisissant des objets B de poids toujours plus proches de 1 kg, il arrive un moment où il n’est plus possible de faire la différence entre l’objet A et l’objet B. Par exemple, si B pèse moins de 1,1 kg il n’est plus possible de le distinguer de A, alors on dit que le seuil différentiel est de 0,1 kg pour 1 kg, c’est-à-dire 10 %. La loi de Weber-Fechner stipule que le seuil différentiel relatif est constant

  • No creo que se pueda hablar de un umbral diferencial felicidad-tristeza. En el tiempo, es evidente que se puede pasar de un estadio a otro en décimas de segundo, pero es un salto cualitativamente discreto, por así decirlo, no continuo. Tal vez habría que introducir más gradientes entre un estado y otro, por ejemplo felicidad-conformidad (en el sentido de resignación alegre con lo que se tiene)-conformidad (en el sentido de resignación apenada)-tristeza, y tal vez entre esos gradientes si fuera posible estimar un umbral diferencial.

  • No sé si han entendido que ese umbral diferencial, tal como se explica en el fragmento, no distingue entre dos cosas o categorías; no es una frontera entre dos regiones en un continuo que representen a las anteriores. Es una medida de la precisión posible de las medidas, que depende del instrumento y del procedimiento. Como el número de dígitos que muestra la pantalla de una báscula digital, o de una calculadora. En la calculadora es conceptualmente más claro. La que tengo aquí tiene 10 dígitos. Su precisión es de 1/10000000000, para cualquier resultado que pueda mostrarme.

  • En el caso de la percepción humana, la Ley de Weber-Fechner sólo nos indicaría, aplicada a la discusión, que la menor variación perceptible del propio estado de ánimo sería proporcional a su magnitud original. Cosa que no se me ocurre cómo medir o pesar objetivamente la alegría.

  • No puede existir un umbral felicidad-tristeza porque no hay medición universal. En este mismo fanzine hay gentes que son felices en su tristeza como otros somos divertidamente tristes en nuestra diaria descojonación.

  • Felicidad = 🙂
    Tristeza = 🙁

    Para calcular cada una hay que medir las parábolas de los gráficos anteriores en función de x, donde x = x.

  • a) lo de CAP es corecto, es cuestion de medicion, de su precision
    b) lo de perkins, no. l

  • Vamos a esquematizar (al final sí que he comprado algo: la bolsa de pienso para las gatas y una bandeja de apio para mí)
    1) Dibujamos un eje horizontal marcado con un 0 en un extremo y con un 1 en el otro.Entendemos que no existen intervalos intermedios, porque si no tendríamos que consensuar de cuanto los ponemos (1’1-1’2-1’3… ó 1’01-1’02-1’03…ó 1’000010-1’000015… en fin existen (literalmente) infinitas posibilidades (esto es lo que me fascina de los números de toda la vida: tú tienes ahí un pedazo limitado, pero a la hora de dividirlo, hay infinitas posibilidades. A vosotros os parecerá una obviedad con la que sólo puede fascinarse una oveja. Pues bien, llamadme Dolly)

    2) ¿Podemos poner en el mismo eje la felicidad y la tristeza?: he ahí el quid de la cuestión. Yo creo que no, porque las considero dos magnitudes diferentes, pero los sabios presentes pretenden que sí, que se trataría del mismo sentimiento a intensidades contrarias. Como si en lugar de felicidad y tristeza se llamasen “felicidad con valor cero” (el mínimo)y “felicidad con valor uno”(el máximo) o viceversa (tristeza con valor cero-tristeza con valor uno).O sea, como si midieses una concentración o una absorbancia. A mí si decís de hacer eso, me salgo del experimento porque considero que es incorrecto. Que no son intensidades o valores diferentes de una misma magnitud sino magnitudes diferentes. Propondría poner un eje de representación para cada una de ellas, de cero a uno en un eje de abscisas y ordenadas y representaría los puntos con el par de valores, en función de las respuestas que dieran o se averiguasen de cómo y/o cuanto de felices/tristes se sienten los indivíduos objetos del experimento. Y de ese modo, se podría averiguar prmero que nada, si esas variables son dependientes o independientes. Que aquí se ven tan dependientes, que incluso se baraja la posibilidad de que sean la misma variable. Y habría que averiguar el tamaño muestral necesario y el perfil de los objetos de estudio. Porque no será lo mismo ir a preguntar a las puertas de una asociación de tristes, que a la salida de la reunión semanal de una chirigota de Cádiz, porque la percepción de felicidad no será la misma. No sé si me explico.
    Oye, esto es muy complicado, porque es como la escala del dolor, que es muy subjetiva.
    Bueno, yo ahí lo dejo.)

  • b) lo de perkins no en e sentido que se puede hablar de un punto de ajuste para cada persona (set point en el arti de calza)
    c) pi, amor, si se introducen gradaciones en sentimientos la paradoja de easterlin se va al carajo, no estratable estadisticamente; es como si se introducen niveles de riqueza: pobre, ricos, medipensionistas, meritantes y el aga khan. no es un problema que haya que tratar analiticamente sino estadisticamente de la forma lo màs sencilla posible.
    Digo, pero no sé, que quizàs considerar que la tristeza y la felicidaz son de naturaleza distinta simplifique las cosas.
    Esa es la conclusion de aquel articulo que cité: la riquez

  • 19 de octubre de 2015 a las 19:48
    PERROANTONIO
    Me iría a vivir a Madrid ahora mismo, sin dudarlo y para siempre.

    Este comentario está pidiendo a gritos una explicación. Largue usted.

  • Una de dos, o pekins se enamoro de la cibeles o quiere seguir el ejemplo de jabois: inrse a madrid
    (también pudiera ser que estuviese hasta los mismisimos de tanta ikurriña, yo qué sé)

  • no sé si es la màquina o soy yo, llevo dos de millésimé y ya ni la ortografia, que nunca fue mi fuerte, me funciona
    perkins,vete al zulo de patos, joder, necesito un negro que me escriba la autobiografia

  • Felicita
    e un cuscino di piume l’acqua del fiume che passa che va
    e’ la pioggia che scende dietro le tende la felicita
    e abbassare la luce per fare pace la felicita
    Tanto rollo tanto rollo, Albano sabe.

  • 19 de octubre de 2015 a las 16:55
    FOLLANDEIRO (SÌ, JODER, FOLLAN D’EIRO)
    Si la felicidad y la tristeza son sentimientos de la misma naturaleza pero polares, hay que entender un continuum que va de más a menos o de menos a más.

    No, no se puede concluir tal cosa.

  • La ley de Weber-Fechner, si no la he entendido del todo mal, implica una discontinuidad de las percepiones a las que se aplica. Si la diferencia mínima perceptible guarda una relación constante con una diferencial porcentual del estímulo, y no con una cantidad absoluta de éste, entonces hay cambios estimulares a los que no corresponde ninguno percibido. Por ejemplo, si el peso de un cuerpo tiene que aumentar un diez por ciento para que alguien, al cogerlo, note que se ha producido un aumento, entonces hasta que no se pasa del todo de 10 a 11 kgs. no se nota ningún cambio, por más que el peso objetivo forme parte de una serie continua. Hay un salto perceptivo.

  • diculpad que desconecte ahora estoy bailando con u na escoba gracias gomez;
    como siempre, el que sabe, sabe

  • Decir que el dolor no es lo opuesto al placer, sino otra cosa que no tiene nada que ver con él, como un tranvía no tiene nada que ver con una puesta de sol, no nos libra de la sospecha de que tiene que haber algo, cuyo nombre quizá no conozcamos, que sí se opone. Una vez despertada la sospecha de esa necesidad, habrá que ver si lo opuesto al placer es la ausencia del mismo u otra cosa igual de positiva, aunque de signo contrario, que él. Y ya se verá después, si quedan ganas para ello, si la línea que va de uno a otro es continua o discreta.

  • (Vosotros lo que necesitáis es una valoración tipo las ácido base, que echando gota a gota de una sustancia de valor conocido sobre otra de valor desconocido, (la tristeza sobre la felicidad o la felicidad sobre la tristeza) llegue un momento que se perciba el punto exacto de viraje, normalmente por un cambio de color.
    O sea, tú estás ahí: “estoy triste, estoy, triste, estoy triste, estoy triste…”( y te van echando gotitas de felicidad), hasta que llega un momento que de repente ya dices “¡¡estoy feliz, estoy feliz, estoy feliz…”!!.Y paras de echar gotas de felicidad. Y entonces viendo las gotitas de felicidad que has necesitado para anular la tristeza, calculas la tristeza que había.
    Vamos hombre, no me jodas.)

  • De una serie de experiencias emotivas puede decirse, indirecta pero verdaderamente, que forman una serie homogénea, por muy reacias que se pongan ellas a ser tratadas de ese modo, si se encuentra una correlación entre esas experiencias y otros sucesos de una serie homogénea, sin que importe nada qué tipo de sucesos sean ésos.

  • Se puede ver una puesta de sol subido a un tranvía, pero no se puede estar contento con lo mismo con lo que se está descontento.

  • Pero ésas son cosas sobre las que la competencia la tienen los psicólogos, y no los filósofos como yo. En esto también estoy de acuerdo con Follan.

  • 19 de octubre de 2015 a las 20:57 gachoinlowercase
    (Vosotros lo que necesitáis es una valoración tipo las ácido base, que echando gota a gota de una sustancia de valor conocido sobre otra de valor desconocido, (la tristeza sobre la felicidad o la felicidad sobre la tristeza) llegue un momento que se perciba el punto exacto de viraje, normalmente por un cambio de color.
    O sea, tú estás ahí: “estoy triste, estoy, triste, estoy triste, estoy triste…” (y te van echando gotitas de felicidad), hasta que llega un momento que de repente ya dices “¡¡estoy feliz, estoy feliz, estoy feliz…!!” Y paras de echar gotas de felicidad. Y entonces viendo las gotitas de felicidad que has necesitado para anular la tristeza, calculas la tristeza que había.
    Vamos hombre, no me jodas.)

    10/10

  • Corrijo un par de cosas poco importantes:

    La ley de Weber-Fechner, si no la he entendido del todo mal, implica una discontinuidad de las percepciones a las que se aplica. Si la diferencia mínima perceptible guarda una relación constante con una diferencia porcentual del estímulo, y no con una cantidad absoluta de éste, entonces hay cambios en la estimulación a los que no corresponde ninguno percibido. Por ejemplo, si el peso de un cuerpo tiene que aumentar un diez por ciento para que alguien, al cogerlo, note que se ha producido un aumento, entonces hasta que no se pasa del todo de 10 a 11 kgs. no se nota ningún cambio, por más que el peso objetivo forme parte de una serie continua. Hay un salto perceptivo.

    Y añado dos observaciones, una menor y otra mayor:

    La primera consiste en señalar que hablar de ausencia de saltos es una manera un tanto rudimientaria de tratar el continuo, pues tampoco los hay entra las cosas contiguas. Pero por el contexto creo que se entiende a qué me refiero con esos saltos.

    Lo segundo que quiero añadir, y esto importa más, es que sólo he podido decir que hay un salto en las percepciones, cosa que ellas no tienen por qué enseñar, basándome en que en la serie de los estimulos se ha saltado de 10 a 11 kgs. Si este salto me ha permitido decir que hay una solución de continuidad en la serie correlacionada, la de lo que se siente, es porque me dejo influir muy gustosamente por Leibniz, que consideraba que el principio de continuidad es una versión del principio de orden, y por éste él entendía que a toda variación en una serie debe corresponder otra en cualquier otra serie que se correlacione con ella. Así, al paso de 10 a 10,5 kgs. en un cuerpo debería corresponderle un cambio en la sensación de peso de quien carga con ese cuerpo si la serie sensorial quiere atenerse al principio de continuidad.

  • Me pasa qué que siempre que sonrió hasta las carcajadas, me entra la angustia de que un reír tanto no es cristiano, qué hay mucha gente que sufre, pasa hambre y no entiende a Follanski ni a Pirate.

    Josénez, un placer leer sus cosas.

  • Y señorita Lowercase, su poción es tan de brujería cósmica y astral que preciso los ingredientes estos para vivir cien años sin pedir perdón.

  • Gacho, 19 de octubre de 2015 a las 20:57

    (Vosotros lo que necesitáis es una valoración tipo las ácido base, que echando gota a gota de una sustancia de valor conocido sobre otra de valor desconocido, (la tristeza sobre la felicidad o la felicidad sobre la tristeza) llegue un momento que se perciba el punto exacto de viraje, normalmente por un cambio de color.
    O sea, tú estás ahí: “estoy triste, estoy, triste, estoy triste, estoy triste…”( y te van echando gotitas de felicidad), hasta que llega un momento que de repente ya dices “¡¡estoy feliz, estoy feliz, estoy feliz…”!!.Y paras de echar gotas de felicidad. Y entonces viendo las gotitas de felicidad que has necesitado para anular la tristeza, calculas la tristeza que había.

    O sea, tú estás ahí: “estoy triste, estoy, triste, estoy triste, estoy triste…”( y te van echando gotitas de felicidad), hasta que llega un momento que de repente ya dices “¡¡estoy feliz, estoy feliz, estoy feliz…”!!.Y paras de echar gotas de felicidad. Y entonces viendo las gotitas de felicidad que has necesitado para anular la tristeza, calculas la tristeza que había.

    Vamos hombre, no me jodas.)

    Confiando en que quizá aún no haya llegado el momento en el que sea lo mismo ridiculizar una idea y rebatirla -cojan aire ahora-, te respondo, Gacho, que con la alusión al ácido base, sobre la que montas la mofa posterior, en la que ya no es necesaria la presencia de dicho ácido -otra vez más aire-, te cargas toda posibilidad de una psicología científica. El único modo de conocer, con el modo que usa la ciencia para conocer las cosas, algo sobre unos fenómenos que no se ofrecen a la vista pública, aunque sí en privado, es lograr relacionarlos de algún modo con otros que tengan esa visibilidad pública. Sin el recurso a cosas como el ácido del que hablas, no podrá decirse nada científicamente relevante sobre cosas como la tristeza.

    Luego, una vez puesto a circular por nuestra imaginación ese ácido, donde se queda resonando, las gotas de las que hablas dejan de ser de ácido, y pasan a ser emotivas: unas gotas de tristeza atenúan un poco la alegría, o, a la inversa, unas pocas de alegría, rebajan un poco la tristeza; muchas, mucho. Con ello te limitas a decir de un modo original y divertido algo tan poco ridículo como que del blanco se pasa al gris clarísimo poniendo un poco de negro, al gris claro, echando un poco más, al gris oscuro otro poco más, y así gradualmente. ¿Qué tiene eso de absurdo? ¿Y qué tendría de absurdo que la alegría y la tristeza, o la alegría y aquello que se le oponga, se comportaran de ese modo?

  • Por más que discutan los teólogos sobre el modo en el que las cosas de la tierra se oponen a las del reino de los cielos -ya sea completamente, como el valle de lágrimas a la cima de la bienaventuranza, ya parcialmente, como la copia imperfecta a su original perfecto- ningún creyente admitirá que vivir en un sitio y en otro sean formas distintas de vivir, experiencias diferentes, cada una con sus pros y su contras, pero igual de válidas. No, una es mejor que la otra, dirá sin dudarlo; ahora bien, para decir que una es mejor y la otra peor, hay que distinguir entre lo bueno y lo malo, y no caer después en la tentación de decir que lo bueno y lo malo son cosas distintas, cada una con sus pros y sus contras, pero igual de válidas. No, lo bueno es mejor que lo malo.

  • – Juzgar que unas mismas cosas se oponen o que no se oponen depende de una decisión gramatical: nombrarlas mediante adjetivos o sustantivos.

    – ¿Quiere decir con eso que los adjetivos y los sustantivos se oponen?

    – No.

    – Vale, pero ahora dígame si piensa usted que los adjetivos y los sustantivos se oponen o si piensa que no.

    – Dependerá de que los nombremos mediante adjetivos o sustantivos.

  • Bankia se persona contra Rodrigo Rato en el juzgado. La cueva de Alí Baba denuncia a uno de los 40 ladrones. Propongo a Bankia como candidato al Premio Nobel en AstaelKolmo del año que viene.

  • Llevo muchos años participando en estudios de “Calidad de vida”, en lo cuales se mide el estado de salud de un paciente antes y después de un determinado tratamiento. Exixte una escala en la que 100 es salud plena y 0 la muerte, pero en la que existen valores negativos pues hay circunstancias patológicas que provocan tal sufrimiento que suponen una calidad de vida negativa. Para puntuar en esta escala se hace un cuestionario validado con preguntas tales como por ejemplo: ¿se puede ustad vestir por sí mismo? o ¿necesita ayuda para ir al baño?
    Estos estudios son complejos de realizar, pero ya hay miles de publicaciones que avalan su reproduciblidad. Pretender hacer algo similar con la “felicidad” se me antoja una quimera que queda fuera del perímetro de demarcación de la ciencia para entrar de lleno en el de la sofistería que al parecer aquí tanto gusta.

  • Marqués, no debería considerarse científico un concepto de enfermedad que vaya mucho más allá de la incapacidad para levantarse de la cama, aunque ya sé que muchos científicos se atreven a ello, pero eso es porque les va la metafísica.

  • No sirve el uso que quise hacer anoche de los sustantivos y los adjetivos. La única forma gramatical en la que no se dan oposiciones, o cuesta más que se den, es la del sustantivo concreto. Hay oposiciones en los verbos, los adverbios, los adjetivos y los sustantivos abstractos.

  • 20 de octubre de 2015 a las 10:02
    GENGIS KANT
    Gacho, te acuso de cargarte uno de los fundamentos de la psicología científica.

    (Ayvalahostia…
    ¿Y para eso hay nobel?)
    (Psicología científica es oxímoron. Ejemplo de sustantivo y adjetivo opuestos)

  • Incluso los llamados sustantivos concretos, que en realidad designan abstracciones, cosas comunes, se prestan al juego de las oposiciones mediante el uso de divisiones dicotómicas. Hombre, definido como animal racional, se opone a animal irracional; ente animado, a ente inanimado, etcétera. El nombre propio, siempre que vaya acompañado por lo menos por doscientos apellidos, sí es totalmente refractario a la oposición, porque nada individual se opone a nada, salvo el propio concepto de lo individual, que se opone al de lo universal.

  • Gacho, eso lo dices porque piensas en la psicología que se estudiaba en Letras, pero hay ramas de la psicología, como las relacionadas con el aprendizaje y la percepción, donde se va poniendo algo de orden. Pueden llegar a ser científicas.

  • (¿Quiere decir eso entonces que Gengis no se opone a Gachó? Gengis Gachó (GG) entonces no se oponen. O sea tú puedes ser yo al mismo tiempo que eres tú. O sea los nombres propios enfrentados solo pueden dar lugar a S.L.
    GG S.L. Lo tenemos a huevo, Gengis, debería ocurrirsenos algo -sobre todo a ti- y forrarnos -los dos- )

    siempre que vaya acompañado por lo menos por doscientos apellidos

    (¿Esto qué quiere decir, y por qué doscientos?)

  • Te equivocas marqués. Respecto a la felicidad/bienestar Deaton y Kahneman utilizaron 450.000 respuestas del cuestionario Gallup respondiendo a la evaluación global de los encuestados en relación a su propia vida y el bienestar subjetivo del día a día. La diferencia entre el cuestionario de “calidad de vida” hospitalaria y los de Gallup no es lo fundamental sino que los encuestados por Gallup se sabe que mienten con frecuencia pero hay métodos estadísticos para detectar las mentiras, parecidos a los que se utilizan en sondeos electorales. De hecho la metodología de randomización se empleó antes en medicina que en los sondeos electorales. Aquí lo explican Calaza y Leguina:
    http://www.farodevigo.es/opinion/2014/05/18/sondeos-electorales/1025345.html

    “En 1965, el estadístico Stanley L. Warner ensayó un astuto sistema de “randomized method”, que en castellano se ha bautizado como método de “randomización” y, aunque no suene muy bien, quizás sea preferible a “aleatorización”. El encuestador enseña a cada persona interrogada una tarjeta con dos afirmaciones: “Ya robé en un supermercado” y “Nunca robé en un supermercado” . Paralelamente, la persona interrogada efectúa un sorteo no equiprobable para escoger la afirmación a la que responderá “sí” o “no”. El encuestado responderá por tanto sin que el encuestador sepa a qué opción se está refiriendo. Se puede probar que cuanto más cerca esté de 0 ó de 1 la probabilidad de contestar “sí” mejor será la precisión después de la corrección mediante randomización. Pero es en los ensayos clínicos donde la randomización ha desarrollado toda su potencialidad.”
    En cuanto a saber si felicidad-tristeza son sentimientos de la misma naturaleza o de naturaleza distinta no carece de interés en relación a la Paradoja de Easterlin –suponiendo que la paradoja sea tal. Di la referencia ayer y no volveré sobre ello.

  • 20 de octubre de 2015 a las 10:46
    GENGIS KANT

    (Pero que si ya lo sé, Gengis. Mira hoy toca salir a caminar con una amiga mía que es psicóloga (bueno, ¿qué pasa?, pero no es headhunter), y sí, tuvo que estudiarse los neurotransmisores y eso. Pero si los biólogos somos de letras, como nos decían los físicos y los matemáticos, no veas los psicólogos. Esos son de magia y ocultismo.)

  • Juega un poco a favor de lo que decía anoche que, para ver cómo ‘hombre’ puede oponerse a otra cosa, hay que recurrir a un adjetivo, ‘racional’, que, unido al sustantivo ‘animal’, da la definición de aquél.

    ¿Pero no es ‘animal’ también un adjetivo, que, unido a ‘ente’, da la definición de ‘animal’? ¿Y ‘ente’? ‘Ente’ es una palabra formada a partir de un participio de presente latino (ens-entis, del verbo sum), y los participios son adjetivos.

    Igual sobra el concepto de sustantivo.

  • El problema es que Gengis tiene un concepto invasivo de la filosofía y lo aplica a campos como la sicología positiva que nada tienen que ver. Aunque ciertamente, ayer lo dijo, es consciente de ello. El concepto de felicidad en filosofía, incluso su naturaleza, no tiene nada o muy poco que ver con el de bienestar subjetivo en sicología.
    A ver si Calaza nos explica todo próximo domingo. De momento me retiro que ya le dediqué mucho tiempo al tema cosechando muy poco agradecimiento a cambio.

  • Gacho, he hablado de doscientos apellidos, como podía haber dicho veinte o ventie mil, porque hay muchísima gente que se llama Juan; mucha, Juan Gómez… Pero tiene que haber un número de apellidos que, unidos a Juan, sólo se den en una persona. Se ha dicho, más o menos, que las cosas individuales tienen, aunque no nos los sepamos, un número infinito de apellidos.

  • 20 de octubre de 2015 a las 10:57
    gachoinlowercase . .
    Pero si los biólogos somos de letras, como nos decían los físicos y los matemáticos, no veas los psicólogos. Esos son de magia y ocultismo.

    jJAJKJJAAAAJJAJAJAJJJAAAAAARRRR!

    Me repito, pero yo disfruto de unos amigos, matrimonio, él psiquiatra y ella psicóloga clínica, de otro amigo casi de la infancia, psicólogo, luego reichiano y ahora ejerciente en terapia craneosacral biodinámica y de una loquera de pago que me dice lo bien que lo hago todo.
    A mi parecer, lo único que los diferencia del resto de los mortales es que usan bastones más alambicados para caminar por la vida. Pero cojos van.

  • 20 de octubre de 2015 a las 11:05 Gengis Kant
    ¿Pero no es ‘animal’ también un adjetivo, que, unido a ‘ente’, da la definición de ‘animal’? ¿Y ‘ente’? ‘Ente’ es una palabra formada a partir de un participio de presente latino (ens-entis, del verbo sum), y los participios son adjetivos.

    Igual sobra el concepto de sustantivo.

    Es que hay días que a una le sobra todo.

    Está muy interesante, Gengis, en serio. Una pregunta: qué entiende por oponer, oposición. ¿No vale la diferencia que implica incompatibilidad? Como entre oro / plata / bronce… en «Mi pulsera es de plata». (Si es verdad que es de plata entonces es falso que es de bronce, etc.)
    ES PREGUNTA INOCENTE. RUEGO RESPUESTA SENSILLA.

  • 20 de octubre de 2015 a las 11:34
    Procuro fijarme . .
    ES PREGUNTA INOCENTE. RUEGO RESPUESTA SENSILLA.

    jjjjjjJAJJAAAJJJAAAJARJARJARJ!

  • Me acuerdo que una vez comenté que a Ortega se le entendía todo y Gengis me respondió, supongo que irónicamente, que no todos podían aspirar a las capacidades del maestro.
    ¡Pero yo digo aquí y ahora que Gengis mentía! porque él demuestra con su biografía por entregas, en éste nuestro fanzine, que sí posee esas capacidades.

  • 20 de octubre de 2015 a las 11:06
    Gengis Kant
    te doy la razón.

    (UAL…………..LÁAAAA. Tóma, tóma, tóma.
    Yo ya no hace falta que haga nada más hoy. Domingo todo el día.)

    ES PREGUNTA INOCENTE. RUEGO RESPUESTA SENSILLA.

    (Sí claro, pues ya puesta pídele la luna roja de enero.)

  • Hablando de Ortega y Gasset (que es un filósofo y no dos como vulgarmente se cree), publicó una revista llamada Revista de Occidente que sigue apareciendo hoy en día. En su último número hay un artículo entitulado “Federico García Lorca y el Atleti de Madrid”. Lo digo por si alguien quiere echarle un ojo.

  • Gacho, si hay que votar para palurda, persona rústica e ignorante, esto es, que padece palurdismo o malaria, voto por palurda para la instancia emisora del mensaje, es decir, la escuela.

  • Ortega y Gasset, como Ramón y Cajal, eran un par de marineros.
    Y J. Rulfo escribió El Páramo en Llamas, me tiró a la cabeza un tipo con el que discutí hace tiempo en otra taberna digital. Nivel no superado, de momento, pero no pierdo la esperanza.

  • BUENOS DIAS, DISCULPA QUE NO FIRME ESTA HOJA, PERO NO ESTA EN MI IDIOMA, SOY ESPAÑOLA Y VIVO EN ESPAÑA, RESPETO QUE LOS NIÑOS APRENDAN ESTE DIALECTO, PERO NO LO COMPARTO, Y AGRADECERÍA QUE YA QUE NO SOY ALUMNA DE LA ESCUELA SE ME INFORMASE EN ESPAÑOL O INGLES QUE SON LAS LENGUAS O IDIOMAS BASICOS Y NECESARIOS PARA ENTENDERSE EN EL MUNDO Y NO SOLO EN UNA COMUNIDAD “DE ESPAÑA”.
    GRACIAS Y DISCULPA LAS MOLESTIAS.

    ¡Palurdaaaaaaa!!!
    ————————————
    Procu, es un tema que me enerva tanto, que necesito sentarme y escribirlo con calma; y como ahora me voy a ir a inglés (para entenderme en el mundo), no dispongo del tiempo suficiente para explicarlo serena y educadamente como tú mereces.
    Lanzado este aplazamiento a la contestación, quisiera dejar alto y claro que yo soy y me siento española; que eso no quita para que sea y me sienta valenciana; y que eso tampoco quita para que sea y me sienta quartera -que no cuatrera-. Y que estas acciones de palurdas lo único que consiguen es enardecer las posturas nacionalistas -también palurdas- donde lleva años reinando la paz y la armonía.)
    ————————————————-
    (Marqués, dado el escaso oído musical con el que te bendijo dios, es normal que te dé risa cualquier cosa que no sea un rebuzno.)

  • Alguna ves ya hemos hablado de esto aquí y ayer Arcadi pegaba la traducción de Verónica Puertollano de Richard Nisbett en Edge que iba en la misma dirección.
    Me ha entrado al correo la propuesta para probar una beta de un programita que redacta cosas, sin necesidad de humano tecleador, a partir de una base de datos.
    Les linkeo unos ejemplitos.

  • El “Zasca” de los Zascandiles de AE creo que es un homenaje a nuestro Bremenauer por su comentario en los DiariosDAE, con el que estoy completamente deacuerdo.

  • Así pues, si unimos seniores técnicos cada vez más palurdos (guiño, guiño Gati) con el conosimiento externalizado (guiño, guiño Gengis) a la irrupcion de software cada vez más inteligente y con acceso instantaneo a los datos (esos que están externalizados) estamos asistiendo a ¡la imparable decadencia del homo sapiens sapiens!!!! que ahora sí y no es ciencia ficción, sera amejorado por la máquina máquina sapiens.

  • 20 de octubre de 2015 a las 15:40 Bonnie
    El “Zasca” de los Zascandiles de AE creo que es un homenaje a nuestro Bremenauer por su comentario en los DiariosDAE, con el que estoy completamente de acuerdo.

    Poned el comentario, hombre.

  • El título de la entrada hubiera quedado mejor..”de la calle Ibiza de Madrid”.
    Los tres”de” seguidos quedan fatal y los madrileños además decimos “vivo en la calle Ibiza”, nunca “vivo en la calle de Ibiza”.

  • Registrar indicadores de felicidad va a ser muy complicado, sobre todo si se pretende hacer mediante cuestionarios a los interesados. Pinker citaba un estudio en el que los participantes contestaban preguntas sobre si tenían una visión retrospectiva de una vida feliz. Resultaban ser más felices los del grupo que habían encontrado, por casualidad, una moneda sobre la fotocopiadora justo antes de entrar en la sala. La moneda era parte del experimento, claro.
    Tal vez los métodos basados en BigData sabrán computar indicadores más fiables y relacionados con el comportamiento: reservas para restaurante, adquisición de vinos y perfumes, llamadas al teléfono de la esperanza, spotify con el Réquiem de Mozart.
    También imagino sensores que registren regular y masivamente niveles de cortisol, serotonina y otras moléculas en sangre: no debería tardar.
    Pero el más eficaz será el sensor que registre la frecuencia diaria y tipología de sonrisas, arrugas en el entrecejo y otras expresiones faciales: la cara es el espejo del alma.
    Y ahí había llegado Satur hace ya un buen rato.

    19 de octubre de 2015 a las 19:56
    SATUR
    Felicidad = 🙂
    Tristeza = 🙁

    Para calcular cada una hay que medir las parábolas de los gráficos anteriores en función de x, donde x = x.

  • El contrato social tiene como objetivo procurar una vida digna a los ciudadanos, sin amenazas físicas y con acceso a la educación y la sanidad. Todo lo demás dependerá de tu esfuerzo e inteligencia, en especial la felicidad. Pretender medir y promover ésta es una broma de mal gusto.
    Me parece bien que se entretengan haciendo encuestas, que aun corregidas mediante un método de randomización (como ingenuamente propone Calaza), no serán mas que un pálido reflejo de lo que acontece en el abismo del alma humana.

  • Holm, los big data tampoco valen para esto. Pudiendo irme a Hawai en primera clase del 777, decido irme en moto a Ágreda. Puntuaría bajísimo en felicidad, cuando lo que hago a tan bajo precio me sastisface plenamente.

  • Marqués, si la felicidad sólo depende del esfuerzo y inteligencia, somos todos muy burros y vagos. Debe haber también factores ajenos a voluntad y capacidad del sujeto o la sujeta.

  • Los bigdata ya sirven ahora mismo a muchas compañías para decidir cuándo me han de enviar una propuesta u oferta que compraré pensando: qué casualidad, justo lo que me apetecía.

  • Aquí abundan los analfabetos funcionales baste más que en otros colectivos tengo la impresión, al menos cuando se trata de entender o interpretar los artículos de Calaza. Si de ahora en adelante alguien os dice “Qué feliz soy contigo” (vuestro hijo, por ejemplo, o vuestra abuelita) no le hagáis ni puto caso. Los abismos del alma humana impiden a una persona saber si es feliz o infeliz. Así que se acabaron las preocupaciones. Total para qué.
    Y las encuestas Gallup en tiempo continuo con millones de datos registrados tampoco sirven para nada. Y como cuando uno cuando bebe una pepsi no sabe si es feliz o infeliz vendedle orina caliente en verano.
    Cierto Holmess. Por eso The Guardian es gratuito en linea y Financial Times segmenta el precio de los abonos: para puncionar en Internet los datos que les interesan.

  • Si algún día Calaza escribe en Chopsuey le leeré y a lo mejor le entiendo. Los vínculos que ponen aquí de Calaza tienen ilustraciones muy feas, y así no hay quien se anime.
    Mientras tanto mi propuesta para el próximo Nobel de economía sigue siendo Bankia.

  • Aquí, por suerte, habitamos algunos con el suficiente background profesional y científico que nos obliga a convertirnos en el WATCHDOG de Chopsuey. Cuidado fantasmones soltando refritos, plagios y obviedades. We are watching you.

  • Skynet es un programa secreto de la NASA fundado en BIGData telefonico destinado a cargarse terroristas desde un dron orientado. Por encima de cierto score se es terrorista; por debajo, inocente.
    Voy a mandar unos datos adonde yo sé para que se carguen, a un patán que come percebes asados au charbon de bois. Un patán menos.

  • Tras el AE («Caraduras») de hoy, leo con mucho dolor de los mis ojos la entrada del DRAE (23ª ed., «la del Tricentenario»):

    superstición
    Del lat. superstitio, -ōnis.
    1. f. Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón.
    2. f. Fe desmedida o valoración excesiva respecto de algo. Superstición de la ciencia.

    Tras un breve rastreo he comprobado que en la historia del DRAE hay dos definiciones;
    la primera es la de Autoridades (1739):

    SUPERSTICION. s. f. Culto, que se dá à quien no se debe con modo indebido. Es tomado del Latino Superstitio. AMBR. MOR. lib. 8. cap. 3. A la partida, segun la mala superstición de los Romanos, le sucedieron en agüeros, y en otras extrañas novedades, mui tristes señales de lo mal que en España le habia de suceder. […]

    Esta llega hasta la edición de 1884, donde se formula por primera vez la primera acepción coordinativa actual: «Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón».
    Es en la edición de 1970 cuando se añade la segunda, ejemplificada en cursiva de esa manera que le ha causado tanto escándalo a AE («Fe desmedida o valoración excesiva respecto de algo. Superstición de la ciencia).
    En descargo o más bien recargo de este artículo del diccionario, con su inopinada mención a la ciencia en el ejemplo de la acepción segunda y también secundaria en todos los sentidos, cabría decir que más triste es la loquísima coordinación de religión y razón de la primera y fundamental.

  • La ridícula pretensión de aplicar las matemáticas a la economía, más allá de ciertas aplicaciones básicas, ha tenido dos consecuencias nefastas: la inversión de trillones de energía a analizar, con unas herramientas que no sirven, una realidad que es mucho más abordable desde la historia, la sociología, la ciencia política o, si me apuran, la psicología, la nigromancia o el tarot; y, sobre todo, la expulsión de las partes interesadas (o al menos de una gran parte de esas partes) de un debate que afecta directamente a su subsistencia. Es decir, la gran cagada de los economistas matemáticos y de los econometras no sólo es que no hayan logrado ni pronosticar ni resolver los problemas reales de los países y de los individuos con mayor precisión que los historiadores o los sociólogos bien formados; es que han ninguneado, tratándolos poco menos que de meros reflejos digestivos, los interrogantes y las respuestas de los científicos de otras disciplinas, los economistas de otras cuerdas y los propios sujetos pasivos de la economía. Su fracaso puede ser inocente cuando lo observamos individualmente; si miramos el último medio siglo de evolución de la economía, es de todo menos neutral.

    ***

    20 de octubre de 2015 a las 14:56
    CaptAchab

    Qué grande lo de El páramo en llamas.

  • 20 de octubre de 2015 a las 11:12
    FOLLANDEIRO (SÌ, JODER, FOLLAN D’EIRO)
    El problema es que Gengis tiene un concepto invasivo de la filosofía y lo aplica a campos como la sicología positiva que nada tienen que ver. […] El concepto de felicidad en filosofía, incluso su naturaleza, no tiene nada o muy poco que ver con el de bienestar subjetivo en sicología.

    Fallan, estoy seguro de que reconocerás que mejora tu segunda frase si se convierte en: Cualquier concepto de felicidad en filosofía no tiene nada o muy poco que ver con el de bienestar subjetivo en sicología. El cambio en el sujeto de la oración elimina el error de pensar que sólo hay un concepto filosófico de felicidad; la supresión, en el predicado, de la expresión ‘incluso su naturaleza’ evita la redundancia original, ya que el concepto de una cosa y el concepto de la naturaleza de una cosa son lo mismo.

    Queda aún otro problema por resolver en tu comentario. Aunque no aparece de un modo explícito, la proximidad de las dos oraciones que lo forman hace pensar que me atribuyes el manejo de algún concepto filosófico de felicidad, lo que no es cierto. No hice uso de ninguno, ni filosófico ni no filosófico.

    Hacer eso iría contra mi forma de operar, que se ciñe a dos preceptos: primero, no saber nada; segundo, ver si lo que me enseñan otros cumple con los requisitos elementales de la lógica.

  • Procu, el concepto lógico de oposición se ve mejor en los enunciados que en los conceptos. Dos enunciados se oponen si en se uno niega o todo o algo de lo que se dice en el otro. Esto puede ocurrir de tres formas: porque se contradicen, como ‘Todo gato tiene siete vidas’ y ‘Algún gato tiene siete vidas’, o como “Algún gato teien siete vidas’ y ?Nigún gato tiene siete vidas’; pro contrariedad, como ‘Todo gato tiene siete vidas’ y ‘Ningún gato tiene siete vidas’, y por subcontariedad, como ‘algún gato siete vidas’ y ‘Algún gato no tiene siete vidas’.

    Pero también me enseñaron, aunque con menor claridad, que se podían oponer los conceptos. Por ejemplo: el placer y la falta de placer serían conceptos contradictorios (no dejan hueco a una tercera posibilidad) mientras que el placer y el dolor serían contrarios (dejan terreno libre entre los dos).

    La dificultad que veo en el caso de los conceptos, y no en el de los enunciados, es que no todo concepto tiene, al menos de un modo indiscutible, su opuesto. Con esta dificultad me entretuve un poco anoche y esta mañana. Los verbos no presentan problema alguno porque a todo verbo el puedes adosar una negación, y ya tienes al menos el opuesto contradictorio; un adjetivo también es susceptible de ser negado, lo que te asegura la existencia de su opuesto contradictorio; lo mismo ocurre con los nombres abstractos; tampoco los adverbios dan muchos problemas. Los puñeteros son los nombres concretos.

  • De acuerdo Pi, pero el problema no es tanto de las Matemáticas como de los matemáticos. Lo que pasa es que aún no ha surgido un Newton de la Economía que alumbre una buena teoría Económica, tal vez inventando su propio lenguaje y conceptos y, si es necesario, desarrollando nuevas herramientas matemáticas para ello. El empeño en usar los formalismos ya conocidos lleva, en todas las áreas de aplicación, a teorías consistentes con esos formalismos, pero que sirvan realmente para algo, es otra cosa. La relevancia no es formalizable.

  • Adaptaciones, mi elogio a la claridad de Ortega y Gasset no era irónico. No me atrevo a valorar la parte más original de su obra filosófica, pero lo que he comprobado unas cuantas veces es que su capacidad expositiva fue excepcional. Le agradezco enormemente que piense que soy capaz de expresarme con claridad, aunque yo bien sé lo que me cuesta por lo pronto aclararme con las cosas. Inteligencia y claridad me parecen sinónimos.

  • “Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón.” Procu, esta definción de ‘superstición’ no significa, aunque no lo excluya, que la religión sea conforme a la razón, sino que la superstición no cae ni en el campo de la religión ni en el de la razón. La coordinación entre la religión y la razón no va más allá de la coexistencia pacífica.

  • Incluso una vez que vino Newton al mundo y se fue de él, podría decirse de la física, a lo Pirata, que sólo da cuenta de media docena de cosas, una minucia comparada con la inmensa complejidad del mundo. Podría decirse, sí, pero sería no entender nada quejarse de que la física sea así. O es así o no es física.

  • “Fe desmedida o valoración excesiva respecto de algo. Superstición de la ciencia.”

    Es razonable pensar que sólo un fanático de la ciencia -un supersticioso- puede estar en contra de que alguien hable de la superstición de la ciencia. Lo llamo fanático porque estaría elevando al rango de verdad incontestable lo que los propios científicos no tienen por tal. Sólo la confusión de lo que ellos hacen con la verdad convierte en absurda la idea de una sobrevaloración de lo que, según esa confusión, no puede ser sobrevalorado en el campo del conocimiento: la verdad. Sería como afirmar que puede dudarse de lo indudable, piensa el que confunde dicha labor con la verdad.

    Pero, si nos atenemos al sentido estricto de ‘ciencia’, que no se refiere al trabajo de los científicos, cuyos resultados a veces son erróneos, sino al conocimiento, no puede haber ciencia errónea, como no puede haber un conocimiento falso. Si es falso, no es conocimiento. En este caso, nunca, por muy grande que sea, será exagerada la fe en la ciencia.

  • La Religión en la escuela:

    Aprovecho que vuelve a hablarse de la asignatura de Religión para plantear, más allá de lo que diga al respecto cualquier acuerdo que hayan firmado o puedan firmar España y el Vaticano, y más allá incluso de que exista el Vaticano, si la autoridad educativa debe introducir, como una asignatura más, el estudio de la religión en el programa oficial de estudios, es decir, en el programa cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los centros educativos que quieran expedir títulos académicos homologados por la administración pública.

    Que la introducción de esa materia sea a título de asignatura obligatoria u optativa importa poco. La única razón para que haya asignaturas optativas, en vez de ser todas obligatorias, es la escasez de tiempo que aqueja a la condición humana, y nada más. Esto no tiene nada que ver con la acostumbrada apelación al derecho a la libertad como fundamento de una elección entre asignaturas. Esta apelación da por hecho que no todo es bueno para todos. Pero la simple inclusión de una materia en el programa oficial contiene el mensaje de que dicha materia es buena para todos, por lo que debería ser estudiada por todos los alumnos si la vida fuera eterna.

    Me planteo, pues, examinar si el estudio, entiendo que laico, del hecho religioso debe estar garantizado académicamente o si debe ser rechazado; lo primero, porque se crea en la eficacia formativa de una asignatura religiosa; lo segundo, o porque no se crea que tiene dicha eficacia o porque se crea que la única que tiene es deformativa.

    Veo algunos motivos en contra de que se permita la entrada de dicha materia en el programa oficial; más que ver, adivino que puede haber alguno a favor. Comienzo con los primeros.

    Si la fe religosa se define por el credo, esto es, como una creencia, no puede entrar. Una creencia es verdadera o falsa. Ahora bien, todas las creencias no pueden ser verdaderas. Los primeros que estarán de acuerdo con esto han de ser los propios creyentes.

    En el mejor de los casos para la religión, que es el de la perspectiva creyente, la historia de las religiones consistiría en un montón gigantesco de falsedades menos una: la de su religión. Ahora bien, como estamos pensando en un creyente genérico, un concepto lo suficiente amplio para que quepan en él los que creen en cosas opuestas, la propia creencia destruye los privilegios sociales de esa verdad.

    En el peor de los casos, todas las creencias religiosas chocan con el espíritu positivo y racional de nuestro tiempo, incompatible con la pretensión de considerar demostradas las anécdotas propias de la historia sagrada, con su trajín de vidas y milagros de unos seres estrafalarios.

    Pero también podemos entender la fe, en vez de como una creencia, como un sentimiento. La fe sería un estado anímico de confianza extrema, de entrega total. Me refiero a una confianza que no se basa en nada ni lo necesita, absoluta, que tendría su origen en un sentimiento, también extremo, de menesterosidad y que estaría en el origen de una gratitud total e incondicionada.

    Se trata de sentimientos que no son respuestas a experiencias particulares. Lo que se echa en falta no es esto o aquello sino no se sabe qué; no se confía en esto o aquello sino en algo que queda más allá de todo. Es una experiencia absoluta.

    Vista de este modo, cabe la posibilidad de que la religón tenga cabida en los planes de estudio; pero, para ello, es preciso cerciorarse de que ese sentimiento no sólo no es enfermizo, no es una forma degradada de vida humana, sino que es admirable. A la escuela no se va estudiar tonterías.

    Que la experiencia religosa tenga, o no, esa naturaleza excelente, que sea, o no, algo digno de cultivar, o, si desapareciese, de tributarle el homenaje que guarda la memoria para las cosas memorables, es precisamente lo que tengo que pensar antes de seguir con este asunto. Otro día será.