La Gazzetta dello Sattur

gazetta NOVIEMBRE 2015

por Satur (quién si no).

Ha comenzado a rodar la temporada deportiva con grandes acontecimientos internacionales, tales como la no patada de Valendino Rozzi a uno que se llama Márquez en una carrera de motocicletas. Para quienes no se hayan enterado, que deben de ser dos o tres de algún pueblo perdido de la sierra de Almería, resumo lo acontecido: en la séptima curva del circuito de Sepang, de 35º a derechas, avanzaba Valendino Rozzi cabalgando su Bultaco amarilla cuando de repente vio por el retrovisor de su máquina la veloz cabalgada del español Márquez, que adelantaba posiciones con su Kawasaki hasta que llegó a colocarse en formación paralela al itálico. Inclinados ambos para iniciar el trazado de la antedicha curva, Márquez le clavó los cuernos a su contrincante, que sin pensárselo dos veces, movió su pierna  de forma amorosa para concretar una maniobra de cariño que algunos insensatos han interpretado como una patada. Quizá piensen así porque Márquez, sorprendido por el tierno gesto del ítalo, se desvaneció como una señorita enamorada y cayó al suelo con motocicleta incluida. Esto no es opinión: son hechos.

Por lo demás, se suceden una tras otra las jornadas de balompié con los resultados previstos desde la pretemporada: encabeza la tabla el Irreal Madrid gracias a la ayuda arbitral, le sigue el Fumbolclut Barcelona y después el Aleti, que el pasado viernes perdió dos puntos en el contencioso que le enfrentó en Las Gaunas al Antideportivo de Una Corunhnyña debido a un gol introducido entre los tres palos tras un error del defensa Giménez. No pasa nada, chaval, le has dao al clú más de lo que le has quitao. El farolillo rojo de la tabla es Abreloa, que sigue sin jugar.

Mientras tanto, en Gales sigue el campeonato de tiro de bueyes, que encabeza Gareth Bwernyigwrdfghyth.

Qué más, a ver que mire los telegramas y las notas de prensa. Ah, sí. En Groenlandia se nadaron el otro día los 1556 metros en aguas heladas. Consiguió la victoria Bjorn Danskjulsson, que llegó el primero hasta los 753 metros antes de que se congelaran las aguas. Aunque quedó en una postura muy graciosa, con un brazo en alto y cara de pasmo, se le otorgará la medalla cuando lo saquen del lago con un picahielos.

La verdad es que lo que queda hasta final de año lo observo con auténtico pavor. Comenzarán los mal llamados deportes de invierno. El nesqüí ese. En lugar de irse al campo a ver la nieve y a pasear al perro, unos suizos inventaron unos palos planos, se los pusieron en los pieses y hollaron la nieve virgen echando carreras y retándose a ver quién saltaba más empujándose con unos palos para iniciar el movimiento traslaticio. Y a eso lo llaman deporte. Luego, otros perturbados se metieron en un carricoche de bebé al que le habían quitado las ruedas y se tiraron por una especie de tobogán helado superlargo y con curvas y dijeron: a ver quién llega más rápido. Te mondas, macho. Por no hablar de los jubiletas agonías que como no podían jugar a la petanca porque las bolas se hundían en la nieve, inventaron el curling, que es como una petanca sobre hielo. Y como por motivos físicos supercientíficos la fricción del hielo frena una especie de bola achatada con palo, que es lo que tiran, un tío tiene que coger una escoba y barrer como un loco delante de la antecomentada bola para que llegue a su destino. En fin, qué triste. Más triste que el tennis. Yo propongo que los saltos del nesqüí se combinen con la caza. ¡¡¡PLATOOOO!!! y ¡Pum! Triparriba. Y se acabaron los deportes de invierno, para beneficio de la humanidad y de su salud mental.

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