Llevo la suerte… en mi memoria

Totoloto
Por Botillero.

Hace poco salía en la tele un tal candidato Pérez, o Sánchez, diciendo que se hizo socialista, más o menos y entre otras razones, porque su amado PSOE trajo a España la ley del divorcio. Era una afirmación tan osada como subnormal: osada porque sorprende que un tipo que está casado con una tía cañón hable de las bondades del divorcio, y subnormal porque el divorcio, muerto Franco, lo trajo un tal Fernández Ordóñez, socialdemócrata de manual ya fallecido que lo mismo servía para un roto que un descosido pero que atesoraba un nivel que el candidato Sánchez, o Pérez, jamás podría soñar.

El legislador del 81 nos dejó un divorcio de dos clases: consensuado, mutuo acuerdo que el juez aprueba sin más trámite salvo que los acuerdos conyugales sean un despropósito para los hijos, o contencioso, que obliga al mismo juez a decidir según su leal saber y entender, salomónica decisión que generalmente a nadie satisface. Ello se traduce en una suerte de felicidad cada vez que se cierra un mutuo acuerdo, tanto para las partes como para restos de partícipes, sean estos funcionarios, letrados que no sean picapleitos y minuten según actuación y cualquiera que por allí pase, familiares, amigos y conocidos. Mas la gloria en casa del pobre es efímera, no digamos si queda sepultada entre el polvo de un montón de expedientes y si entran en juego odios ancestrales que no hay señoría que anule.

Todo este agradable panorama, insisto, y salvo que los divorciados no tengan descendencia ni patrimonio que liquidar, es una entelequia, un éxtasis que dura lo mismo que un caramelo a la puerta de un colegio o un polvo tras larga abstinencia. Con hijos en común principia un calvario que se resume en la interpretación y aplicación práctica del régimen de visitas, gastos extraordinarios y otras zarandajas que sería tedioso enumerar y lacerante recordar. Todo ello se complica, más si cabe, cuando una de las partes vive para joder a la otra, presa de un rencor que no hay legislador ni juzgador que puedan torear. Es cuando entran en acción las nuevas tecnologías, con esa mensajería a todos los niveles que no respeta horarios ni fiestas de guardar, porque —oh, cielos— hay prole en común y un convenio regulador que obliga a dejar toda clase de números de contacto donde poder molestar al cónyuge de buena fe y carente de rencor alguno que solo aspira, llegada una hora poco recomendable y tras tirarse en un cómodo sillón, a rematar ese libro que empezó cuando todavía compartía su vida con el tostón de turno.

De esta suerte de acoso no penado por ley, al menos a día de hoy, muchos ejemplos pueden ofrecerse, delirantes unos, surrealistas otros, pero repugnantes la totalidad. Dejaré uno vivido en las carnes de un cliente muy especial: un año después de divorciarse, a las once de la noche, su ex mujer le manda un mensaje telefónico con la exigencia de que le facilite la combinación de la primitiva que constante el matrimonio, ¡un montón de años!, jugaba —él y no ella— con escaso éxito, todo sea dicho. Tras la carcajada inicial del requerido en la ingenua creencia de que aquello era una broma, o que se avecinaban tiempos de una cierta, mínima distensión, de nada sirvieron sus excusas afirmando que ya no recordaba la dichosa combinación, que jugaba esos números antes de conocerla y que dejó la lotería tras el divorcio, pues su suerte había sido colmada tras abrazar y recuperar de nuevo la ansiada soltería: ¡quiero los números que te llevaste! Y así una y otra vez hasta que el teléfono quedó sin batería. En sentido inverso, nuestro hombre se parece al muñeco del anuncio de la lotería de Navidad: da igual que juegue o no, su suerte está echada y siempre hay alguien, y no para bien, que se acuerda de él.

51 comentarios

  • Si todavía un detergente lo usa sólo una mujer
    Si la cerveza está a la venta sólo para levantar minas.
    Si aún escuchas la frase: “a mi novio no le gusta”.
    Si encendés la tele y ves un matrimonio
    que usa los beneficios de un banco
    y él resopla su descontento
    mientras ella rompe las bolas
    y se resignan a que “eso” es amor.
    Si eso te da risa.
    Si el mensaje es “cuidá” a tu familia dándole aspirinas.
    Si es más importante lo blanca que quedó la camiseta de tu esposo.
    Entonces concha.
    Si las mujeres siguen haciendo el coro.
    Si el “igualismo” se trata de destrozar la tarjeta del marido
    y revisar sus mensajes.
    Si la confianza y los celos comienzan a ser sinónimos.
    Si la igualdad se proclama ejerciendo eso mismo que condena.
    Y ella debe rendir una materia más por ser mujer.
    Si el genérico es “él” diferenciando un “ella”.
    Si aún es puta la que coge mucho.
    Entonces concha.
    Si las tetas te pesan la autoestima
    Y fingís orgasmos anticonflictos.
    Si la que te dice no: es histérica.
    Y la que te dice si: es fácil.
    Si aclaras “va a haber minitas”.
    Y el alfajor dice “amigos o novia, los grises no existen”
    Y todos los medios le hablan a los hombres
    Menos cuando de limpieza y pañales se trata.
    Si usar un tampón te extirpa la mitad del cerebro.
    Entonces concha.
    Si creés que la amistad entre mujeres no existe
    Que ellas se odian secretamente
    porque compiten por un tipo
    Y si la amistad entre el hombre y la mujer es imposible
    porque en el fondo
    en el fondo ¿qué?
    Si “no es femenina” o si “es un macho”
    O si “llora como una nena”.
    Y la Barbie sigue con tetas de silicona yankee.
    Y la prostitución se apaña como la profesión más vieja del mundo
    Entonces concha
    Si las mujeres logran posiciones de poder
    Pero en el fondo se sabe, son más hijas de puta
    Hijas de puta
    Hijas de puta
    Hijas de puta
    Si el hijo es la cadena con la que atar al que no te quiere
    Mientras la violación es un secreto que avergüenza a la víctima,
    porque:
    “Por algo será”
    Si tu cuerpo es el cuerpo de la Iglesia
    Y temes dejar todo
    Y viajar sola hacia tu propio camino
    Si sufrís esperando un príncipe.
    Si insistís creyendo en la princesa
    Entonces concha
    Si las lesbianas te calientan porque pensás
    que en el fondo quieren un macho.
    Si te da miedo agarrar un destornillador.
    Y ser buen padre es “ayudar” con ése bebé.
    Si ganaste un máster en resignación
    ante los “piropos” callejeros
    Y te sentís elogiada porque te dicen
    que aún “estás buena” y “además”
    sos inteligente
    Entonces concha.
    Mientras avanza todo y todo avanza
    Y todo progresa en la superficie
    Abajo se baila lo mismo
    La fiesta de las tradiciones petrificadas
    Y el parto es un milagro que muchos prefieren burlar.
    Y tener un hijo “complica todo”.
    Concha.
    Entonces concha
    Hasta que la libertad
    Nos haga subir escalones
    Entonces concha
    Hasta que tu risa se confunda
    con mi risa
    Entonces concha
    Hasta que el enojo se vuelva paz
    Autoría: Luz García

  • -Perdón padre, porque he pecado.
    -No hay perdón, reniega de tus genes, suicídate o dona todos tus bienes para el desarrollo de la partenogénesis.

  • Ayer Bremaneur escribía:

    Tsevan se enrolla como las persianas y es difícil seguirle cuando se va por los cerros de Tsevan [sic]. Hoy ha escrito algo sobre Melchor Rodríguez, el llamado «Ángel Rojo». Demasiadas imprecisiones para una exposición factual. No me quiero ni imaginar lo que puede perpetrar sobre hechos de hace dos mil años o sobre su opinión de lo que ha pasado hace cinco minutos.

    No lo escribí ayer, sino hace casi diez años (estoy recuperando algunas entradas del viejo blog y las viejas se indican con una etiqueta) y fue entonces cuando busqué la información. No obstante, tengo interés en saber cuáles son las imprecisiones concretas en el texto para dejar constancia en él. Agradecería que me las indicase. Si le apetece, claro.

  • Miércoles, 23/12/2015 a las 10:43
    TSEVANRABTAN
    Agradecería que me las indicase. Si le apetece, claro.

    Gracias por la corrección. Me apetece mucho, porque no se trata tanto de enmendar errores -hay pocos- como de afinar ciertos aspectos (especialmente -pero no sólo- el de las acusaciones de quintacolumnismo que los comunistas volcaron a Melchor García; no tenían razón, pero sí sus razones). Sería un texto largo y lamentablemente no tengo tiempo.

  • Miércoles, 23/12/2015 a las 9:14
    PERROANTONIO
    Bellpuig, no veo la ilustración desde el iPad. ¿Sabe usted a qué puede ser debido?

    Ah, no sé. Dígamelo usted.

  • Bueno, Bremaneur, tampoco le pido un texto. Yo solo quería hacer una semblanza de un hombre que me parecía interesante. Eso sí, si hay errores concretos quisiera corregirlos. Basta con que me diga cuáles y añado una nota.

  • Fue un hombre interesante y tu artículo es muy bueno, Tse. Con esos temas me ando con mucho ojo y tengo mucha documentación, pero mal ordenada (en casa del herrero…) De verdad que no me da para comprobarlo todo. Ayer te puntualicé algo porque lo tenía en la cabeza, pero para lo demás necesito algo de tiempo. Te lo prometo para enero.

  • Contra la opinión de una cierta corriente crítica “moderna”, que reivindica los relatos satíricos de Edgar Poe y no duda incluso en situarlos casi a la misma altura que los de terror (grotescos/arabescos), a nosotros se nos antoja palmario que su atenta lectura no hace sino evidenciar la opinión más clásica de que Poe carecía en absoluto de sentido del humor y que sus intentos de comicidad siempre se vieron abocados, como suele decirse, al más estrepitoso de los fracasos. Sus composiciones satíricas, por tanto, constituirían sin la menor duda el escalón más bajo de toda su producción literaria. Entre ellos nos permitimos salvar, junto con alguna otra pieza como El sistema del doctor Tarr y del profesor Fether (hábil mezcla de sátira en una atmósfera terrorífica como es una Maison de Santé), el relato Cómo escribir un artículo a la manera del Blackwood, en el que se burlaba de una célebre revista escocesa de la época: una escaramuza más en la enconada guerra que sostuvo –y, ciertamente, perdió– durante la mayor parte de su vida contra las camarillas literarias que dominaban el paisaje intelectual de la época. Cierto que los pasajes más memorables del relato son cuando, por una vez, el infalible Poe se avino a parodiar su propio método efectista de composición de bizarreries o incluso cuando adjudicara –demostrando, por otra parte, su poco tino al elegir blanco– la autoría de Las confesiones de un inglés comedor de opio a Junípero, un mandril aturdido por la ginebra.

    Sin embargo, tampoco resulta desdeñable la forma de escribir artículos políticos que Poe, al inicio del relato, atribuyera a la publicación: “El señor Blackwood tiene unas tijeras de sastre y tres aprendices que aguardan sus órdenes. Uno de ellos le alcanza el Times, otro el Examiner, y el tercero el Nuevo compendio de insultos en slang. El señor B. se limita a cortar de ahí y a mezclar”.

    A la vista del párrafo –y del relato completo y su continuación, Una malaventura, en sí– queda bastante claro, pues, que, además de la invención del cuento breve tal y como lo entendemos hoy, de los relatos de detectives, de la posible inauguración del “final abierto” (Gordon Pym), y sus notables influencias en los simbolistas franceses, la literatura de ciencia ficción, la novela gótica, el surrealismo y un interminable etcétera de autores y obras, le debemos asimismo a Mr. Poe no solo la prefiguración de internet y sus camarillas de retuiteantes columnistas y gacetilleros patrios –tan semejantes, ¡’ay!, a los literati de entonces–, sino también de esos cortapegas, que, ayudante más o ayudante menos, son piezas imprescindibles en tantos y tantos medios digitales de nuestros pecados.

  • Miércoles, 23/12/2015 a las 11:04
    TSEVANRABTAN
    Bueno, Bremaneur, tampoco le pido un texto. Yo solo quería hacer una semblanza de un hombre que me parecía interesante.

    El caso de Melchor Rodríguez, tal y como desarrolló su labor, demuestra algo importante: de haberlo querido el gobierno republicano, Paracuellos no habría tenido lugar.

  • Felices fiestas a todos. Paso estos días fuera y apareceré de tanto en tanto. A quienes les tocó la «gorda», como al cliente de Botillero, sólo puedo decirles que tengan paciencia. El tiempo hace que salgamos de esos infiernos en los que muchos caímos. Y qué bien se está fuera, amigos.

  • Hace tiempo, cuando el boleto de la primitiva era como el que aparece en la ilustración si el Ipad tiene batería, empecé a jugar una combinación que formaba una imagen evocadora de tres letras, una para cada apuesta.
    Un amigo de Madrid hacía lo mismo, y nos lo repartíamos: mediante un acuerdo verbal las semanas impares del mes apostaba él, las pares yo.
    Para mi desgracia memoricé la combinación, y si el jueves en cuestión no había acudido a por mi primitiva lo pasaba fatal hasta que salía la combinación premiada.
    Un jueves por la tarde volvía de Valencia a Barcelona y entré en pánico, tomé la primera salida para buscar un pueblo con estafeta de ONLAE antes de las 20h. El pueblo de marras -Nules, creo- resultó estar en fiestas, preparando la suelta de vaquillas justo delante de mi objetivo. Nada pudo con mi miedo a que no me tocara la primitiva por no haberla jugado, y con mi vergüenza por el amigo confiado. Jugué, y no tocó.
    Es cierto que las frecuentes conversaciones con el amigo madrileño sobre el destino de los millones que iban a caer dieron para muchos buenos ratos, nada que ver con lo que le ocurre al protagonista de la historia de hoy.
    Mucha suerte a todos.

  • “Queremos dar mandato y cumplimiento…” Mal vamos. “Si lo logra (formar mayoría)…”
    Somos imbéciles o qué, qué vergüenza ajena.

  • Yo este año he jugado a la “Grossa”, cierto que inducido por una catalana que utilizó malas artes. Placenteras malas artes que me hicieron abjurar de mis principios, aunque sin que se enterara he jugado también a Lotería Nacional.

  • VETOCRACIAS
    “la paradoja consiste en que el discurso de los distintos partidos –sobre todo los insurgentes– se hace programáticamente maximalista a pesar de la pérdida de apoyo electoral relativo padecida por todos ellos, de manera que los proyectos de cambio social son más difíciles que nunca por la dificultad para armar coaliciones efectivas capaces de llevarlos a término. O, al menos, coaliciones capaces de sobrevivir a la acción contraria de las organizadas por sus adversarios para frenar las reformas correspondientes. Dicho de otra manera, allí donde más necesario se hace el diálogo ponderado y la prudencia reformista, más necesidad tienen los partidos de exagerar retóricamente sus diferencias para ganar perfil propio a costa de los demás, una estrategia de diferenciación agresiva que se traslada sin mayores dificultades al cuerpo social, lo que enseguida retroalimenta el discurso polarizador de los partidos en un loop interminable regido por una política emocional que no deja de parecerse –si hablamos de su efecto sobre la vida cotidiana de los ciudadanos– a una práctica deportiva.”

  • Miércoles, 23/12/2015 a las 13:20 Holmesss
    Hace tiempo, cuando el boleto de la primitiva era como el que aparece en la ilustración si el Ipad tiene batería,

    Jajaja. Me parto, o sea.

  • Gracias por la recomendación, Bremaneur; algo así le dije al cliente, y se quedó un poco más tranquilo. Como en el mus, paciencia y barajar.

  • Bueno, esto…. se supone que os quiero a todos (a ellas, también) y tengo que decir que felices fiestas y eso.

    Adapts mi amor, no requiebres tanto y sé bueno.

  • Jueves, 24/12/2015 a las 17:04
    PERROANTONIO
    Feliz Navidad

    Feliz Navidad, Pedro Antonio y todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

    ¡¡VIVA EL CORDERO!!

  • Me acabo de quitar el delantal de pinche y me estoy tomando un Lagar de Cervera a vuestra salud.
    Feliz Navidad a todos querridos y querridas. Disfrutad muchísimo.

  • Señoritas, señoritos, les deseo una Muy Feliz Navidad, aunque algunos, y no digo nombres, no se la merezcan.

    Y ya que estoy aquí, aprovecho para decirles que mañana no publicaremos el capítulo correspondiente de las memorias del señorito Gengis Kant para no quitarle protagonismo al Niño Jesús.

    Beban con moderación y cuiden su colesterol.

  • Felices fiestas.
    (Comentario inaugural desde un Matbukproc. No hay color (amarillo), qué libertad de expresión, qué claridad y portentosa originalidad, cómo he podido vivir sin él…).