59 comentarios

  • Empiezo mal el año. No sólo la sensación (y el convencimiento) de que se van apagando algunas vidas, sino también una lectura dolorosa de unas existencias innecesarias y, lo que es peor, de unas nuevas que no van a merecer la pena. Podría hacer una reflexión estilo Marqués y creer que todo lo solucionaría un gran salario, pero no; el problema – – que quizá no lo sea– es que no todas las vidas, ni siquiera las humanas, deben tener sentido. Empiezo mal el año.

  • Hice un viaje en coche con dos pintores que hablaban maravillas de las “Cartas a Theo” de Van Gogh, las cuales consideraban lectura imprescindible. Al llegar al Zulo rebusqué entre los desordenados anaqueles hasta dar con el libro y ahora ando enfrascado en su lectura que considero la terapia perfecta para combatir eso de “las existencias innecesarias”. Vincent Van Gogh fue muy desgraciado, pero de la lectura de sus cartas se descubre un espíritu si bien atormentado de una excelsa profundidad. No creo, además, que nadie dude de la justificación de su existencia.

  • Gracias, Marqués, pero descarto regalar las “Cartas a Theo” a gentes cuyo horizonte vital apenas alcanza a superar el siguiente nivel del Candy Crush. Yo, por mi parte, aún no veo la necesidad de rebanarme una oreja. Aunque no lo descarto.

  • Mis circunstancias propusieron que estuviera solo anoche en la hora de las uvas, y yo acepté. Estuve viendo la mejor película que recuerdo en mucho tiempo, Relatos salvajes, y pocos minutos antes de las 23 59 detuve la reproducción y salí a la calle. Tal como preveía el ambiente era fantástico, magnético, por lo solitario: es un barrio con abundante vida animal y rodada, habitualmente. Apenas vi un taxi lejano y una joven pareja con gestos evidentes de desamor, frente a una reja de un comercio, mientras se oían brindis en algunos balcones. Al llegar a la Diagonal la vista ofrecía, a ambos lados, las calzadas vacías y el festival de los semáforos. Observando el espectáculo, frente al paso cebra, un hombre en una moderna silla de ruedas eléctrica era mi única compañía. Establecimos conversación, él evocando sus nocheviejas en un refugio de montaña de su Pirineo aragonés, yo otras más costeras, ambos riendo por lo peculiar del momento. Nos tomamos una copa en el primer bar, hasta que marchó a buscar a la tropa de amigos que le esperaban.
    2016 se estrenó presentándome a un tipo cabal, culto, roto en algún reciente accidente y capaz de plantar cara a la vida. Empiezo bien el año, me decía a mismo ya de vuelta a ver terminar mi película. Más te vale, me contestaba.

  • En “Seré duda” Trapiello se enzarza con X e Y que los avisados reconocemos como Pérez-Reverte y Paco Rico. Son feas las insidias que les dedica, ahí hay un alma negra con el CC siempre de fondo.

  • También le atiza a Z que tesulta ser Sánchez- Ferlosio. Qué hombre mas peculiar, se me está pareciendo al de las sabatinas intempestivas.

  • Ayer mismo iba a preguntar –y felicitarle el año de paso– por el Gran Follan, pero pensé que igual se lo había llevado el Altísimo consigo como hizo con el misterioso Enoc.

    ***

    Acabo de ver El puente de los espías. Soberbia, claro. Hanks, en estado de gracia. Una cosa, por decir algo, sí me ha extrañado bastante. la subtrama de la detención del estudiante de Yale, en Berlín Oriental, queda absolutamente colgada. (La propia narración de los motivos que precipitan la detención parece no tener otro objeto que el que podamos empatizar con el desventurado chaval.) Su novia alemana, además, desaparece del mapa inopinadamente y para siempre tras una infructuosa visita a la comisaría. La verdad, me resulta difícil imaginar un personaje más prescindible en una cinta tan redonda.

  • “Personas viajeras”. Perroantonio, todos sabemos que Ibarretxe no pasará a la Historia por su intentona soberanista ni por la muestra excelsa de “disonancia cognitiva” en sus palabras al hijo de Recalde, sino por su contribución a la lengua española con su “las/los”.

  • Salut a todos para este nuevo año.
    Curiosamente, tres o cuatro veces ya, he creído que el nuevo año era el 2017.
    Esto me da mala espina.

  • Acabo de comprarme una biografía de Savinkov editada por Zeus y con cubierta ilustrada por Pelegrín. Me redime del resto de compras embrutecidas de hoy.

    Llevo casi siete días desconectado de la “actualidad”. Mi única realidad estos días ha sido la de mi familia y la de mis amigos. Y la de la camarera que me acaba de servir. Quizás la pida en matrimonio. O para Reyes.

  • No es que desmerezca el guión, Holmes, simplemente me chocó que, hablando además de quienes hablamos, contravinieran una “regla” narrativa tan básica como no dejar un personaje colgado y, por ende, una subtrama sin cerrar. Pero ni siquiera tiene por qué ser un problema de construcción de guión; es harto frecuente, por ejemplo, que personajes secundarios terminen sus cuitas, antes de hora y de manera dramática para los actores que los encarnan, en la sala de montaje. Eso pienso, vamos.

  • Descartemos que la actriz de marras haya sido esquiva a los requiebros de Spielberg, porque resulta una tesis inverosímil. Entonces se trata de una violación -ejem- deliberada de la regla que menciona. Las reglas, para saltárselas, dice Spielberg en 2015. Lo celebro, porque si algo detesto de su cine en los años de éxito es su previsibilidad, las reglas de sus planos, sus tiempos, su gestión de las emociones del espectador.

  • Un amiguete que se dedicaba a esto me contó en una ocasión que el mejor flashback de la historia del que tenía noticia lo había visto en una película –puede que francesa– que abría con una anciana que, mirando a cámara, decía: “Cuando yo era joven…”

    Y ya no volvía a aparecer más.

    Parece ser, empero, que se debió a un problema de presupuesto.

  • Respecto al Puente de los espías sólo tengo que decir dos cosas: una, me gustó mucho y dos, la recreación de la época es perfecta. Respecto a la subtrama que queda colgada es cierto que llama la atención. Sobre todo teniendo herramientas imprescindibles para que ello no pase y que me consta que muchos guionistas y escritores utilizan. Por ejemplo: Articulate Storyline (se presenta así: a wonderful tool to show the general structure of your courses. The Story View displays the overall project organization, making it very easy to identify scenes, information flow, different relationships among pages (screens) and so on. In addition, I can use annotated screenshots to communicate my ideas more effectively.)
    Yo celebré el Año Nuevo escuchando a The Beatles, especialmente el disco The Magical Mistery Tour. No oí las campanadas y, por tanto, no tomé las uvas. Mi huraña relación con ese día no quita para que les desee a todos ustedes un año estupendo.

  • CINEFORUM
    En los relatos, películas o novelas, la narración tiende al “fairy-tale” aunque esté detrás el mismo Spielberg el cual gusta sacar a los nazis y a los soviéticos como la bruja. La realidad suele ser más compleja y las vidas no son argumentos que deban cerrarse con un final feliz tomando juntos las uvas, o dramático, suicidándose después de tomarlas a solas.

  • Creo que el premio Rómulo Gallegos lo ha reservado a perpetuidad el gobierno venezolano a autores de probado fervor revolucionario bolivariano. O en ello andan.

    Feliz año a todos, pero no nos olvidamos de Gacho. Queremos saber.

  • ¡Qué bueno lo de Jabois sobre Céline! Esperamos un 24 horas con Calaza en EP para ya.

    Tengo la fea costumbre de subrayar los libros. De las Cartas de la cárcel, una compilación de cartas escritas por un hombre que estaba perdiendo la razón, leo: “Nunca he pertenecido tampoco a partido político alguno, ni francés ni extranjero, a ninguna sociedad, a ningún club. Nunca en mi vida he votado. Siempre me negué incluso a tener teléfono en mi casa, de tanto como me horroriza cualquier alistamiento o afiliación”.

    Sin embargo, sigo pensando que donde más brilla el auténtico Céline es en su temprana tesis doctoral sobre Ignace Semmelweis –espíritu y destino afín donde los haya– cuya conclusión bien puede aplicarse tanto a uno como al otro:

    “Hemos tratado de poner de relieve algunas de las razones que nos parecen explicar un poco la extraordinaria hostilidad de la que fue víctima. […] Parece que su descubrimiento excedió las fuerzas de su genio. Ésa fue tal vez la causa profunda de todas sus desgracias”.

  • Calaza es nuestro Houllebecq, pero se le olvida que si bien el Gobierno Pp-Psoe-C’s supondría el fin de la guerra izquierda-derecha en España, se abriría otra que sería la de Constitucionalistas (“fascistas españoles”) versus Nacionalismos periféricos (“filoretarras”).
    No sé que sería peor.

  • Toda decisión es un error.
    Pero la ocasión no puede ser mejor para que los tres asuman un programa de reformas que a todos obligue, y que ninguno pueda reivindicar como propio.
    Los periféricos ya se acercarán al centro, en invierno hace frío.

  • Calaza puede esperar sentado un gesto de sensatez que, al fin y al cabo, siempre exige el esfuerzo de no hacer lo que pide el cuerpo. PDRO es un débil mental y un optimista radical y como tal posiblemente haya votado podemos, seducido por el mensaje sencillo y populista. El cuerpo le pide formar parte de ese futuro venturoso, y si puede liderarlo mejor que mejor. Si busca algo es el modo de entregarse sin parecer demasiado ansioso.

    Por otra parte parece que la CUP es más estalinista que independentista. Otros optimistas radicales con la mirada puesta en un futuro mucho más allá del horizonte.

  • Del artículo de Calaza no me gusta (entre otras cosas) eso de decir que Mengano y Fulano eran unos muertos de hambre antes de pisar moqueta o lo de que los funcionarios fracasados se juntan en torno a determinada opción política. Parece desprenderse de estas afirmaciones un clasismo incompatible con el ideal democrático. ¿No están legitimadas las clases bajas para alcanzar el poder (o poner moqueta)? ¿No pueden los funcionarios preteridos alistarse en un nuevo partido? Las críticas más o menos razonables a los distintos proyectos políticos quedan un tanto desvirtuadas por este aristocratismo chulesco. Y fíjese Kalazasnikov que a mí no me inmuta que llame retrasado a nadie, sino la idea de fondo de que cada vez que llega al poder, aunque sea municipal, un tipo que no estudió con los Padres Sobadores del Niño Jesús, lo hace para quitar el hambre o comer caliente.

  • Esto de los cupaires y el pobre Artur empieza a parecerse cada vez más a aquella maravillosa obra de Dürrenmatt, La visita de la vieja dama.

    ¿Dirá alguien también aquello de “el mundo me convirtió en una puta y ahora yo convertiré el mundo en un burdel”?

    O, mejor, la Generalitat.

  • Lo cierto es que la CUP ha dado hoy el primer paso para suturar España al anteponer el izquierdismo radical a el nacionalismo. Esto es lo que la derecha gusta llamar “altura de miras”, y sí, tanto Calaza como Sostres a fuer de decir verdades como puños, rebosan un clasismo que hoy queda fuera de lugar.

  • Una cosa es que molesten los modales de la clase baja (no usar la servilleta antes de beber o citar autores inverosímiles) y otra que no tengan todo el derecho para detentar el poder.

  • Se podría suscribir alguna de las ideas formuladas por Calaza. Sobre todo que en la coalición PP~PSOE (sin comparsas) estaría la solución.

  • Y encima la afición del Español con gritos racistas: esto es un sindiós, aunque por monjas guerreras no quedará la cosa.

  • Detentar tiene una connotación de ilegitimidad, algo que, por otra parte, siempre ha ido ligado al poder ejercido por algunos. No sé si iba por ahí la cosa ut supra mencionada.

  • Hace unos meses perdí el archivo que documentaba mi paso por la industria del cine erótico. El encuentro con un colega de aquella época me ha permitido recuperar algunos documentos. Hoy me he hecho con una revista de esas que se compran a escondidas, o con ciertas reservas, en la que aparece un reportaje que se nos hizo a los dos.

  • Evidentemente, en el reportaje aparecemos acompañados, en diferentes grados de intimidad, de varias mozas aparentemente acaloradas.

  • Me ha impresionado el partidazo que ha hecho el Madrid, este equipo va a revivir en el 2016, acuérdense de lo que digo.